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EL ARTE OSCURO

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GOTICO

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lunes, 6 de agosto de 2007

LOS ROSACRUCES - UNA SOCIEDAD SECRETA

LOS ROSACRUCES


1.
Los orígenes: la leyenda y la historia


En 1614 y en 1615 la Hermandad de la Rosa-Cruz manifestó públicamente su existencia con tres obritas: la «Reforma Universal» (All-gemeine und General Reformation), la Fama Fraternitateis Rosae Crucis y la Confessio Fraternitatis, escritos cuyo autor fue verosímilmente J.V. Andreae (1586-1654) La Fama relataba la fundación de la Orden por el alemán Christian Rosenkreutz (designado con las iniciales C.R.C.), iniciado por los Sabios de Siria en el curso de un viaje a Oriente; también se encontraba en ella el relato del descubrimiento de la tumba de Rosenkreutz, en la cual los discípulos hallaron, además del cuerpo del Maestro que llevaba en la mano un libro simbólico escrito sobre pergamino, toda suerte de objetos rituales: «espejos de diversas virtudes, campanillas, lámparas encendidas (las famosas "lámparas perpetuas" de los Rosacruces), extraños cantos artificiales (¿una máquina parlante?)... » [1]. Tal es la leyenda que refiere el origen de la Hermandad y la historia de su fundador, «Cristián Rosacruz [o Rosa-Cruz]», que es, evidentemente, un personaje alegórico, y no el gentilhombre de raza germánica que según dicen dicen vivió de 1378 a 1485. Pero es necesario que el investigador estudie las fuentes reales del movimiento rosacrucista, tarea bastante difícil, pues los documentos seguros faltan a menudo, como todas las veces que se trata de buscar los orígenes de una tradición ocultista.

Hemos visto que, durante todo el Medioevo, a pesar de las hogueras y de la Inquisición, nunca cesó la fermentación intelectual: el esoterismo, cristiano o no, fue propagado por organizaciones iniciáticas, sociedades secretas que sintetizaban en teosofías sutiles corrientes de pensamiento de muy diverso origen. Hubo principalmente numerosas asociaciones de alquimistas, hermetistas, cabalistas. El Renacimiento había de acarrear condiciones ideales para el nacimiento de tales sociedades secretas: el ocaso del poderío de la Iglesia Católica permitía a la curiosidad intelectual, que ya no era frenada por el dogma, desarrollarse cada vez más, favoreciendo el gran progreso de las más heterodoxas doctrinas. Los viajes relacionaban cada vez más los adeptos de todos los países: Nicolás Barnaud (1535-1601) nos refiere cómo, desde 1589, viajó a través de toda Europa «para buscar a los aficionados a la química (es decir, a la alquimia) y comunicarles sus ideas políticas». En cuanto al célebre Paracelso, había de llegar a ser la gran autoridad para todos los autores rosa-crucistas, que utilizaron con abundancia sus doctrinas, aludiendo más de una vez a su profecía relativa a la llegada del Elías artista: «Dios permitirá -dijo- que se haga un descubrimiento de mayor importancia que debe quedar oculto hasta el advenimiento de Elías Artista... Y es la verdad, no hay nada oculto que no deba ser descubierto, por eso tras de mí vendrá un ser maravilloso, que no vive aún, y que revelará muchas cosas» (Ese Elías artista-decía el Rosa-Cruz Andreae- no es un individuo, sino un ser colectivo, que no es otro más que nuestra Hermandad misma.)

Los Rosacruces fueron «alquimistas que mezclaban cuestiones políticas y religiosas con sus doctrinas herméticas» (F.Hoefer). Fue en Alemania, medio propicio a las ideas de Reforma, donde nació dicha Sociedad secreta, muy al final del siglo XVI, si no muy al principio del siglo siguiente: la más antigua fecha a que podamos llegar es 1598, en la cual el alquimista Studion funda en Nuremberg una asociación denominada Militia Crucifera Evangelica, especia de arquetipo de la Rosa-Cruz, y cuyas teorías se hallan reunidas en una curiosa obra, intitulada Naometria(1604), que estudia «la medida del Templo místico», utilizando el símbolo de la Rosa y de la Cruz, y anunciando una «reforma general» y una «renovación de la Tierra». Observemos igualmente que se descubren todos los símbolos rosacrucistas en uno de los pentáculos del Amphitheatrum Sapientiæ Æternæ(1598) de H.Khunrath.

Los autores han acudido a veces al esoterismo musulmán, y asimismo a los Alumbrados españoles para dar cuenta del movimiento, pero lo esencial de la inspiración de los Rosacruces parece haber sido tomado en las teorías desarrolladas por los discípulos alemanes de Paracelso, conocidas con el nombre de Pansophia («Conocimiento Universal»), aun cuando se encuentran casi todos los vestigios de las doctrinas más o menos teosóficas y místicas. La Hermandad parece haberse constituido hacia 1600, sin que puedan darse detalles precisos: el juramento de respetar el secreto absoluto respecto de la Orden parece que fue bien seguido por los afiliados hasta 1614, fecha en la cual la Rosa-Cruz creyó conveniente manifestar su existencia al mundo. Sin embargo, parece que debe atribuirse un papel de primer plano a los alquimistas que odeaban a Rodolfo II de Habsburgo y otros soberanos, como el conde Mauricio de Hesse-Cassel. El pastor luterano J.V.Andreae fue quien habló en nombre de la Hermandad, cuya existencia había de intrigar durante tanto tiempo al público culto de entonces (así como por lo demás, al pueblo).

Antes de abordar el desarrollo y las doctrinas de la Hermandad, es conveniente investigar el significado profundo del símboloque ha dado su nombre a la Orden: el de la «Rosa-Cruz esencial».

La Rosa-Cruz es el símbolo formado por una rosa roja fijada en el centro de una cruz, también de color rojo, «pues ha sido salpicada por la sangre mística y divina de Cristo».

Ese símbolo, enarbolado - nos dice Robert Fludd (Summum Bonum) - por los Caballeros cristianos en tiempo de las Cruzadas, tiene doble significación: la Cruz representa la sabiduría del Salvador, el Conocimiento Perfecto; la Rosa es símbolo de la purificación, del ascetismo que destruye los deseos carnales, e igualmente el signo de la Gran Obra alquímica, es decir, la purificación de toda mácula, el acabado y perfección del Magisterio. Puede igualmente verse en ella la cosmogonía hermética, pues la Cruz (emblema masculino) simboliza la divina Energía creadora que ha fecundado a la matriz oscura de la substancia primordial (simbolizada por la Rosa, emblema femenino) y ha hecho pasar el universo a la existencia.


2.
Expansión del Rosicrucianismo


El movimiento de los Hermanos de la Rosa-Cruz alcanzó gran extensión en Alemania, donde sus adeptos más destacados fueron Andreae Mynsicht (llamado Madathanus), Gutman y Michael Maier (1568-1622). El gran místico Jacob Boheme (1574-1624), cuyas obras están salpicadas de alusiones a la «Piedra filosofal espiritual», al Cristo, «la santa Piedra angular de la Sabiduría» ( la misma expresión en el gran doctor del grupo, el inglés Robert Fludd), estuvo muy influido por esa mezcla de teorías teosóficas, cuya repercusión fue considerable [2]. Pero el rosicrucianismo enjambró fuera de su patria de origen: así el checo Comenio, uno de los principales jefes de la secta de los Hermanos moravios, autor de varias obras teosóficas en las que exhortaba a los hombres a que construyeran «un Templo de la Sabiduría según los principios, reglas y leyes del Gran Arquitecto, el propio Dios», marchó a Holanda, donde tuvo discípulos . (Los Países Bajos eran, por lo demás, un país ideal para adeptos, pues existía libertad de pensamiento casi completa.) Francia parece haber sido poco todada, aun cuando la Rosacruz tuvo sus afilidados, como Michel Potier y el cirujano Dabid de Planiscampy. La mayor expansión de la Orden se vio en Inglaterra, gracias a los esfuerzos del médico Robert Fludd (1574-1637). Fludd había viajado durante seis años por el continente (1598-1603), recorriendo Francia, Italia, España y Alemania hasta los confines de Polonia: estuvo en relaciones con Hermanos alemanes, y es hizo iniciar en los ritos y en las doctrinas de la Fraternindad. De vuelta a Inglaterra, Fludd fundó en Londres grupos que se extendieron rápidamente y es verosímil que fuera el Gran Maestro de la rama británica de la organización. Hacia 1650, la Rosa-Cruz estaba poderosamente organizada en Inglaterra. Ella fue la que debiá introducir en la Francmasonería el sistema de Altos Grados, llamados «Escoceses».


3.

Los Rosa-Cruces y la Francmasonería

La Hermandad de la ROSACRUZ tomó impulso, a mediados del siglo XVII, en la Francmasonería: sus adeptos hallaron refugio en los talleres masónicos, y luego de hacerse recibir como accepted Masons,«Masones aceptados», utilizaron el simbolismo de las Corporaciones de constructores para propagar sus enseñanzas; eran «Masones simbólicos», trabajando en «edificar el Templo invisible e inmaterial de la Humanidad». Modificando el ritual introduciéndole sus concepciones herméticas y cabalísticas, crearon el grado de Maestro con su ritual característico de iniciación, que hace revivir al recipiendario la muerte, la «pobredumbre» y la resurrección de Hiram (Véase Cap.V, § II); fueron ellos, igualmente, quienes introdujeron los Altos Grados, tan cargados de esoterismo cristiano, callados en las Constituciones de Anderson, pero que habían de reaparecer luego, en forma más o menos alterada. Así, puede decirse sin paradoja que la Francmasonería moderna ha copiado y continuado el esoterismo de los rosacruces, tomando de ellos sus más típicos símbolos herméticos, como el pelícano, el fénix que renace de sus cenizas, el águila bicéfala, etc.

Hubo así, durante la primera mitad del siglo XVII, una gran mezcla de ideas, un gran desarrollo de las Sociedades secretas, que se copiaban recíprocamente unas de otras. Por lo demás, es bastante difícil orientarse en ese período donde las efusiones místicas y la alquimia corrían parejas con las investigaciones científicas y los deseos de reforma social, que se traducen en el gran número de Utopías de entonces; citemos entre otras, la Ciudad del Sol, de Campanella (cuyo Templo presenta curiosas analogías con una Logia) y la New Atlantis, de Francis Bacon, que, escrita a partir de 1622, describe la «Casa de Salomón» donde residen los sabios, acudiendo a los símbolos arquitectónicos.


4.
Los ritos de iniciación


Sería interesante estudiar los ritos de iniciación de los Rosacruces, así como los diferentes grados. Los Rosa-Cruces alemanes practicaron el sistema de «Superiores desconocidos», en el que los afiliados inferiores ignoraban la personalidad de los miembros superiores de la jerarquía. Por lo demás, esa concepcion se veía favorecida por las concepciones de los Hermanos, que admitían una suerte de conservación de la tradición secreta por grandes iniciados, hombres que se han librado de la dominación de los sentidos, y recorren incansablemente el mundo: son los verdaderos Rosacruces, por oposición a los simples «Rosacrucistas».

Tenemos algunas alusiones a diversos ritos iniciáticos en obras como las Noces chymiques de J.V.Andreae [3], que constituye al mismo tiempo un tratado de alquimia: muchos intérpretes han tratado de dar una explicación de las diferentes ceremonias, representaciones y pruebas por que atraviesa durante siete días Christian Rosenkreutz. Se encuentra igualmente el relato de una iniciación, destinada a hacer revivir al neófito la suerte de Elías y de Enoc (que han sido raptados al Cielo) en el Tractatus theologo-philosophicus, de Fludd [4]. Los textos sobre esos puntos son raros y bastante reticentes. Pero hay un medio indirecto de conocer los ritos iniciáticos de los Hermanos: recurrir al estudio de los rituales que se encuentran en los Altos grados de la Masonería «escocesa», grados cargados de un simbolismo hermético y cristiano muy característico. Sin embargo, es sumamente difícil reconstituir los grados originales, que en el curso del siglo XVIII sufrieron numerosos arreglos sucesivos.

No obstante, un estudio de los símbolos y de las alegorías empleados por el ritual de esos «Altos Grados» no dejaría de ser interesante: en él se encuentran casi todas las doctrinas herméticas, tal cual fueron codificadas por los adeptos del siglo XVII. He aquí, a título ilustrativo, la descripción, según Vuillaume, de la Jerusalén Celeste, tal cual está representada en el capítulo de los Rosa-cruces [5]

«En el fondo [de la última habitación] hay un cuadro en el que se ve una montaña de la que corre un río, a cuya orilla crece un árbol que lleva doce clases de frutas. En la cima de la montaña se halla un zócalo compuesto de doce piedras preciosas en doce hiladas. Encima de ese zócalo hay un cuadrilátero de oro, que lleva en cada uno de sus lados tres ángeles con nombres de cada una de las doce tribus de Israel. En ese cuadrilátero hay una cruz, en el centro de la cual está acostado un cordero»

Esta descripción (inspirada en el Libro XXI del Apocalipsis de San Juan) debe relacionarse con los desarrollos de Fludd en su Tractatus theologo-philosophicus. Ese grado de Rosa-Cruz (del que la joya reproduce precisamente el símbolo del mismo nombre) es característico con su esoterismo cristiano y su Cena mística [6]


5.
Las doctrinas y los fines


Las ideas rosicrucistas están fácilmente al alcance de historiador, pues los Hermanos escribieron mucho, y las grandes bibliotecas europeas poseen numerosas obras de ese género, de la primera mitad del siglo XVII, a menudo ilustradas con gran número de figuras simbólicas, emblemas y diagramas de lo más interesantes. El escritor más notable de la Orden fue Robert Fludd, cuyos numerosos trabajos constituyen una verdadera suma, en que se abrevaron los adeptos de la Alta Filosofía masónica de los siglos siguientes.

Es muy difícil resumir, aunque sólo fuera ligeramente, la doctrina rosacrucista de filosofía religiosa tal cual está sistematizada por Fludd [7]. Es un vasto sistema teosófico, un cristianismo esotérico fuertemente influido por el Hermetismo, la Cábala Judía, el Neo-platonicismo y la Gnosis: es un sistema compuesto, que ha reunido los vestigos de todas las tradiciones más o menos secretas que caminaron subterráneamente durante todo el medioevo y el Renacimiento. Se encuentran desarrollados todos los temas clásicos del esoterismo (principalmente la Cosmogonía sexual, pues se atribuye el origen del universo a la unión del Fuego macho y de la materia hembra). Todos los seres sólo son desarrollos varos del Ser único, de la Mónada, que se manifiestan en diferentes grados y están destinados a entrar en la Unidad primordial. Los Hermanos, depositarios de la antigua filosofía secreta perpetuada desde los tiempos primitivos, anuncian el próximo retorno de la edad de oro.

El hombre, privado de la Divinidad por su rebelión, debe reintegrarse a ella por el éxtasis; puede, debe volver a ser Dios. Traen una gnosis destinada a operar la «Reforma universal» religiosa y social. La Gran Obra hermética es ante todo el Ergon, la búsqueda interior de la Piedra Filosofal, la santificación del adepto, y es también el Parergon, subordinado al primero, que es la busca física de la Piedra, capaz de «santificar» la materia transmutándola en oro puro.

«El Cristo habita en el hombre: lo penetra enteramente; y cada hombre es una piedra viviente de esa roca espiritual, aplicándose así las palabras del Salvador a la humanidad en general; así se construirá el Templo, cuyas figuras fueron la de Moisés y la de Salomón. Cuando el Templo esté consagrado, sus piedras muertas se transformaran en vivientes, el metal impuro se transmutará en oro fino y el hombre recobrará su estado primitivo de inocencia y perfección» [8]

Observemos particularmente la creencia en una continuidad de laRevelación, y conservándose la Tradición secreta por una sucesión ininterrumpida de «grandes iniciados», que son los verdaderos Rosa-cruces, en sentido absoluto del término (pues los miembros de la Hermandad son sólo simples Rosicrucistas), depositarios de la Ciencia total, poseedores de la Piedra filosofal y el arte de prolongar la vida indefinidamente, dotados de poderes sobrehumanos y desconocidos de la muchedumbre. Son los «Invisibles» que muchos personajes de aquellos tiempos intentaron en vano encontrar; hubo, naturalmente, algunos hombres que pretendieron hallarse entre esos «Rosa-cruces». (Así un médico refiere que en 1615 viajó «con un hombre de mediana estatura, aspecto común y vestido sencillamente, que hablaba toda clase de ciencia, curaba a los enfermos gratuitamente, llevaba el traje del país, declaraba que era Rosa-Cruz, conocía las virtudes de las plantas, sabía lo que los otros decían de él, hablaba lenguas muertas y extrañas; comió impunemente brionia, hizo predicciones; era un anciano monje de ochenta y un años, el tercero de la Hermandad; hablaba sin desdecirse jamás; desapareció, y no quedaba más de dos noches seguidas en la misma localidad».) Hacia 1625 corrió el rumor de que esos «Reveladores» habían vuelto hacia su país de origen: el Oriente misterioso. Desde esa fecha, y hasta nuestros días, operó en Europa cierto número de personajes que pretendían ser «grandes Iniciados»; los más célebres fueron el Conde de Saint Germain y Cagliostro, en el siglo XVIII.

La Rosacruz, esa Sociedad secreta aún tan misteriosa, ejerció un papel mucho más importante de lo que se cree: así, Descartes, seducido por esas teorías místicas y humanitarias durante su permanencia en Alemania y Holanda, tuvo oportunidad de afiliarse, sin duda por mediación de su amigo el matemático Faulhaber; y el famoso «Sueño» de Descartes, así como varios opúsculos de su juventud, como las Olympica, son reveladoras sobre el particular

Esta Sociedad se integró a la Francmasoneriá, que ha sido fuertemente influida por esos adeptos; en cuanto a las organizaciones modernas que han pretendido, o pretenden, prolongar el movimiento, no tienen nada en común con las Rosa-Cruces del siglo XVII (a ese tipo pertenecen la «Orden Cabalística de la Rosa-Cruz» de S. de Guaita, la «Rosa-Cruz católica» de Péladan, la Rosicrucian Fellowship de Max Heindel, y otras sociedades menos conocidas.)

EL MUNDO MEDIEVAL - EN UNA EPOCA OSCURA...

EL MUNDO MEDIEVAL


1.
Introducción


Durante la Edad Media el esoterismo no dejó de caminar más o menos subterráneamente, a pesar de la lucha encarnizada emprendida por el Papado contra todas las herejías. Durante ese dilatado período,hubo gran número de organizaciones iniciáticas, algunas de las cuales trataban de mantenerse apartadas de las controversias teológicas, como el Compañonaje, otras eran francamente anticatólicas y depositarias de doctrinas heterodoxas. Doctrinas teosóficas de todas clases que se abrevaban en las más diversas fuentes, desempeñaron un gran papel: la Cábala o tradición hebraica; las doctrinas iluministas, en que reaparecen las antiguas tradiciones gnósticas; la alquimia y las especulaciones propiamente herméticas... Las corrientes ocultas de aquel período son aún muy mal conocidas, particularmente sus relaciones con las doctrinas orientalles: es conocido el papel desempeñado por las Cruzadas sobre el particular. (Sería interesante, en particular, estudiar los vínculos de la tradición hermética con el simbolismo utilizado por las órdenes de Caballería que se constituyeron en el momento de aquellas expediciones: los blasones usan abundantemente colores simbólicos,


2.
Las corporaciones


Entre las múltiples agrupaciones medievales, las más célebres son las Guildas o corporaciones de oficios, en las cuales existían ritos iniciáticos, y cuyos usos se perpetuaron hasta mucho después.

La más sabia de esas Guildas era la de los «Albañiles»[maçons], constructores de los palacios y de las catedrales, adeptos del Arte real que entonces era la arquitectura, y depositarios de antiguos secretos:

«Con todo derecho puede afirmarse que la geometría esotérica pitagórica se transmitió desde la antigüedad hasta el siglo XVIII, por un lado a través de las cofradías de constructores (que a la vez se transmitieron, de generación en generación, un ritual iniciático en que la geometría desempeñaba un papel preponderante), y por otro, por la Magia, por los rosetones de las catedrales y los pentáculos de los magos»

De esos «Maestros de Obra», de esa masonería operativa,nació la francmasonería especulativa. En cuanto al Compañonaje, cuyos diferentes «Deberes» rivales se repartían los picapedreros, los cerrajeros, los carpinteros, y que por lo demás subsiste hoy, numerosas novelas han popularizado las costumbres: los lazos y el bastón simbólicos; la «Vuelta a Francia»; los «cayennes», especies de mesones donde la «Madre» se ocupa del albergue y de la ropa de los compañeros...

El rasgo común de todas esas Hermandades es la existencia de signos de reconocimiento, de ritos iniciáticos de afiliación, de tradiciones que llegan a la más remota antigüedad, algunas de las cuales se encuentran en la Masonería moderna, como la célebre leyenda de la construcción del Templo de Jerusalén por Hiram.


3.
La leyenda del Grial

El Grial [o Graal] es el vaso sagrado, la copa que, según la leyenda, sirvió en la Cena, y en la cual José de Arimatea recogió la sangre y el agua que manaban de la herida que la lanza del centurión Longino hizo en el costado de Cristo; parece que el propio José de Arimatea transportó luego el Grial a Gran Bretaña. Dicho vaso sagrado, que contiene el «brevaje de la inmortalidad», aparece en gran número de leyendas medievales relativas a la «Búsqueda del Grial», es decir, a la busca de la Sabiduría perdida; todos conocemos la famosa Mesa Redonda construida por el Rey Arturo, siguiendo los planos del encantador Merlín, y destinada a recibir el Grial cuando uno de los doce caballeros llegara a conquistarlo, y lo llevara de Gran Bretaña a la Armórica. (La copa del Grial fue labrada por los ángeles en una esmeralda desprendida de la frente de Lucifer cuando éste cayó; confiado a Adán en el Paraíso terrenal, perdido después del pecado original, el Grial fue recobrado por Set, que pudo entrar al Paraíso terrenal, y luego por otros, antes de Cristo.) La pérdida del Grial es, en suma, la pérdida del Conocimiento, «perdido», o mejor, oculto y que se trata de volver a encontrar.

En esas tradiciones se entrevé un vínculo entre el esoterismo cristiano y la tradición céltica, es decir, druídica: sus orígenes son, por lo demás, bastante misteriosos. Todas esas leyendas parecen haber sido utilizadas por gran número de agrupaciones más o menos iniciáticas, y sin duda también por los albigenses...

Según Henri Martin , habría habido también una suerte de Orden de Caballería oculta, la Masenia del Santo Graal, cuyas huellas encontraba en una obra bastante posterior, el Titurel:

«Ya no es en la isla de Bretaña, sino en Galia, en los confines de España, donde se conserva el Grial. Un héroe llamado Titurel funda un templo para depositar el santo Vaso en él, y es el profeta Merlín quien dirige esta construcción misteriosa, pues fue iniciado por José de Arimatea, en persona en el plano del Templo por excelencia, del Templo de Salomón. La Caballería del Graal se convierte aquí en la Masenia, esto es, en una Francmasonería ascética, cuyos miembros se llaman Templistas, y aquí puede verse la intención de unir a un centro común, figurado por ese Templo ideal, la Orden de los Templarios y las numerosas cofradías de los constructores que entonces renuevan la arquitectura del medioevo. Esto nos permite entrever mucho de lo que podría llamarse la historia subterránea de aquellos tiempos, mucho más complejos de lo que se cree...»


4.
Los cátaros


Los cátaros (es decir: los «puros»), llamados también albigenses, porque eran particularmente numerosos en la región de Albi, son célebres sobre todo por la encarnizada lucha que la Iglesia y la Realeza emprendieron contra ellos, exterminándolos por todos los medios. Sus doctrinas, que se distinguen por su pesimismo, son bien conocidas: llevando al extremo la doctrina de los dos principios del Bien y del Mal, declaraban que el universo entero había sido creado por el Príncipe de las Tinieblas, y de ahí concluían en una moral ascética, que condenaba el casamiento, la generación, y la vida misma, mala en sí, puesto que aprisiona el alma luminosa en la materia tenebrosa... A decir verdad, únicamente los Perfectos estaban sujetos a estricto ascetismo; en cuanto a los simples Auditores, gozaban de una moral más suave. Paradójicamente, por lo demás, esos herejes eran, en cierto sentido, mucho más «optimistas» que la Iglesia: al hacer de la Tierra el «Reino de Satanás», los cátaros excluían el infierno del más allá, del mundo suprasensible y espiritual; al cabo de los tiempos, todos los espíritus, luego de pasar por gran número de reencarnaciones, quedarían salvados, toda la Luz librada de las Tinieblas. La literatura ocultista atribuyó a los cátaros toda clase de creencias esotéricas que les eran extrañas. No por eso dejaban de tener ceremonias y ritos iniciáticos, prácticas diversas que tenían por finalidad separar el espíritu de este mundo y librar el alma, cautiva de su cuerpo; algunos hasta querían conseguirlo bruscamente por la Endura, acto que consistía en dejarse morir de hambre; pero la mayoría se limitaba a los ritos iniciáticos propiamente dichos, que permitían alcanzar la iluminación espiritual por el ascetismo y diversas técnicas que permitían separar momentáneamente el alma del cuerpo. «Los cátaros - escribe Aroux - tenían ya en el siglo XII signos de reconocimiento, santo y seña, y una doctrina astrológica».

La «cruzada» empeñada contra los albigenses es demasiado conocida para que hablemos de ella. Sin embargo, debe señalarse que las doctrinas cátaras sobrevivieron a la degollina de sus sacerdotes. Los Trovadores, que habían demostrado ser auxiliares fervientes y devotos de la herejía albigense, siguieron propagando en su «gaya ciencia» las ideas proscritas por la Inquisición.



5.
Los Templarios

El esoterismo de los templarios sigue siendo un enigma. Es conocida la historia de esa famosa Orden, fundada en 1117 para la protección de los peregrinos en Tierra Santa, cuya regla había sido establecida por San Bernardo: después de combatir mucho tiempo a los sarracenos, los templarios debieron por último retirarse a Siria luego de la reconquista del país por los musulmanes, pero habían adquiridio gran poderío y riquezas en la cristiandad, y poseían encomiendas en todos los reinos de Europa. El proceso intentado por el envidioso Felipe el Hermoso a esos hombres demasiado influyentes ha sido referido a menudo: todos sabemos de qué manera el soberano acabó por arrancar al papa Clemente V la condena de los templarios con la acusación de «renegar de cristo, apostatar, entregarse a actos de idolatría y a horribles libertinajes en el curso de ceremonias secretas». Después de un largo proceso y la disolución de la Orden pronunciada por la Bula papal de 1312, el Gran Maestro Jacques de Molay y gran número de templarios fueron quemados vivos en París, en 1314.

¿Tenían los templarios una doctrina secreta y ritos de iniciación? El problema ha suscitado gran número de interpretaciones; ciertos historiadores niegan categóricamente la existencia de un esoterismo templario, y otros, al contrario, no vacilan en hacer derivar la francmasonería de la Orden mártir. En realidad, bien parece que los templarios tuvieron un culto secreto y doctrinas reservadas a los iniciados, y que esas doctrinas heterodoxas les fueron transmitidas por heréticos musulmanes - quizás los asesinos, con quienes tuvieron relaciones -, herederos de especulaciones gnósticas. Pero conocemos muy mal dicho esoterismo, tanto más cuanto que los documentos seguros faltan casi totalmente. El historiador se ve reducido a conjeturas, con respecto a las figuras bafométicas (de bafometo = «inspiración del Espíritu»), especie de ídolos andróginos, que representan la unión de los principios masculinos y femeninos, cuyo papel en los rituales secretos no ha podido ser precisado con suficiente certeza. Aroux, citando a Von Hammer, hace alusión a «símbolos gnósticos impresos en un talismán hallado, en el siglo XVII, en la tumba de un templario, muerto antes de la destrucción de la Orden», y asimismo a:

«...dos cofrecillos descubiertos, uno en Borgoña, el otro en Toscana, sobre los cuales se reconocen esos mismos símbolos, principalmente la cadena de Eones, representada por la houppe, las pruebas de fuego y del agua, el falo, el cteis, el toro de Mitra y la cruz ansada de los egipcios».

Y también a «esos emblemas extraños esculpidos en la puerta de algunas iglesias, donde parecen querer mostrarse y ocultarse, a un mismo tiempo, las doctrinas interiores del templo» (por ejemplo, en lo alto de la puerta principal de la iglesia Saint-Merri se halla un Bafometo, entre dos ángeles que le echan incienso). Pero ignoramos casi todo del esoterismo templario, y el historiador debe desconfiar de las descripciones demasiado precisas que dan ciertos ocultistas de los misterios practicados por los Caballeros.



6.
Dante y el esoterismo

Dante Alighieri (1265-1321) es el más célebre «iniciado» de la Edad Media: ese gran adversario del papado parece haber desempeñado un gran papel en las sociedades secretas de aquel entonces; era, en particular, uno de los jefes de la Fede Santa, Orden Tercera de filiación templaria. Y se hizo el intérprete de dicho esoterismo en su Divina Comedia, que es «una alegoría metafísico-esotérica, que vela y expone al mismo tiempo las fases sucesivas por las cuales pasa la conciencia del iniciado para alcanzar la inmortalidad»

Cada «Cielo» representa un grado de iniciación: el Infierno representa el mundo profano, el Purgatorio comprende las pruebas iniciáticas, y el Cielo es la morada de los Perfectos, en quienes se hallan reunidos y llevados a su cenit la inteligencia y el amor. En esta vasta síntesis aparecen toda clase de elementos: doctrinas paganas, gnósticas, cátaras, árabes, herméticas, etc. Se encuentran en particular los símbolos más típicos del hermetismo cristiano: la Cruz, la Rosa, el Águila, la Escala de las siete artes liberales, el Pelícano que se abre el pecho para alimentar a su cría (símbolo a la vez del Redentor del mundo y de la más perfecta humanidad). Es una verdadera máquina de guerra dirigida contra la Iglesia



7.
Alquimistas y cabalistas

Como hemos podido darnos cuenta, la Edad Media fue una época en que los cultos secretos y las doctrinas esotéricas proliferaron, propagados por numerosas organizaciones iniciáticas. Citemos, a ese respecto, las sociedades secretas que agrupaban a los alquimistas, cuyas doctrinas y prácticas no dejaron de desarrollarse durante todo ese período, a pesar de las repetidas condenas de la Iglesia.

También hay que mencionar a los rabinos cabalistas, que se agruparon en una suerte de escuelas, pequeñas capillas cerradas. El sentido etimológico de la palabra Cábala es «tradición». Ese esoterismo hebraico, cuya influencia había de ser tan grande sobre numerosos pensadores cristianos, tiene remotas raíces en las doctrinas puramente judaicas y también en las otras tradiciones, principalmente las ideas gnósticas: las obras de los cabalistas son una especie de depósito en el que han venido a acumularse los residuos de los sistemas teosóficos más diversos. Había una Cábala práctica, suerte de enciclopedia de conocimientos mágicos de todas clase, junto a diversos procedimientos que permitían obtener el éxtasis místico, y aun llegar a poner a algunos sujetos en trances hipnóticos. Pero había sobre todo una Cábala especulativa, que interpretaba alegóricamente los textos sagrados, utilizando diversas técnicas de permutación de letras. (Gematria, Notarikón, Temurah, Teruf), y que intentaba penetrar los más profundos misterios de la Creación (Maaseh heresit,«Historia del Génesis») y de la constitución del Universo (Maaseh Merkabah, «Historia del carro celestial»). Los dos textos de base de las especulaciones cabalísticas eran el Sefer( o Sepher) Yetsirah («Libro de la Formación»), sin duda del siglo VIII, y el Séfer - ha - Zohar («Libro del Esplendor), redactado en España hacia fines del siglo XIII; esta última obra ejerció, sobre todo a partir del siglo XVI, considerable influencia sobre casi todas las doctrinas esotéricas que vieron la luz.

No podemos resumir, siquiera brevemente, el inmenso cuerpo de doctrinas que forman las especulaciones cabalísticas: nos premitimos remitir a las obras especializadas . Sin embargo, he aquí el principio de base, enunciado por J.Boucher :

«Dios puede ser considerado en sí o en su manifestación. En sí, antes de toda manifestación, Dios es un ser indefinido, vago, invisible, inaccesible, sin atribución precisa, parecido a un mar sin orillas, a un abismo sin fondo, a un fluido sin consistencia, imposible de conocer por ninguna razón, por consiguiente, de ser representado, sea por una imagen, sea por un nombre, sea por una letra, ni siquiera por un punto. El menos imperfecto de los términos que puede emplearse sería el Sin fin, el Indefinido o Ain Sof, que no tiene límite, o Ain el No - Existente, el No-ser.

«En cuanto Dios se manifiesta se hace accesible, cognoscible; se le puede nombrar; y el nombre que se le da se aplica a cada manifestación o exteriorización de su ser. El Ain Sof, el Ain se manifiesta de diez maneras por o en las sefirot [sephirot]. Cada una de éstas, la Corona, la Sabiduría, la Inteligencia, la Gracia, la Fuerza, la Belleza, la Victoria, la Gloria, el Fundamento y la Realeza, constituye un modo especial de revelación o de notificación del Ain Sof y permite nombrarlo. Cada círculo, limitación o determinación del Ain Sof, es una sefirah...

«La Cábala considera también a Dios bajo la forma del Adán celeste, el Adán Quadmón, y localiza las sefirot en cada uno de sus miembros, aplicando la ley de los contrarios y la ley sexual»

De ahí el diagrama conocido con el nombre de árbol de las Sefirot.



8.
La brujería


Este rápido vistazo sobre las iniciaciones medievales no sería completo si no hiciéramos alusión a la brujería. Han existido, según parece, asociaciones secretas de brujos y brujas, celebrando sus ritos en fechas fijas. Por paradójico que parezca, la brujería constituye una especie de culto y aun de religión, pero de religión a redopelo.

Como se ha hecho notar muchas veces, «no es posible separar desde la Edad Media en que ellas dominan, las dos nociones paralelas y antinómicas de Dios: el bien, y del Diablo: el mal. Es, pues, fácil comprender que si se levantaban altares a Dios, si existía toda una liturgia, con misas y fiestas que se le ofrecían, también habían de existir ceremonias tan fervorosamente dedicadas al Diablo. Si la Iglesia misma consideraba al Diablo como un ángel caído, muy poderoso y un "casi igual" ; si, por añadidura, un pacto con él aseguraba, no después de la muerte, sino en la vida terrenal, felicidades y riquezas ciertas, era muy tentador para quienes una fe sólida no ataba a Cristo... probar con el Diablo ». Las prácticas y el culto satánicos han sido abundantemente descritos en obras especializadas . El estudio de esa forma aberrante de iniciación es, por lo demás, del más alto interés para el historiador de las religiones: en las prácticas místico-eróticas del Sabbath se encuentra sin duda un eco lejano y pervertido de un antiguo culto pagano de la fecundidad .

lunes, 23 de julio de 2007

MITOLOGIA JAPONESA

Mitología japonesa


La mitología japonesa es un sistema extremadamente complejo de creencias. El panteón Shinto por sí solo se jacta de una colección más de 8.000,000 kami (japonés para "dioses" o "espíritus"). A pesar de la influencia de la civilización china antigua, mucho de la religión y mitología japonesa es única. Contiene tradiciones Shinto y budistas así como creencias populares agrícolas. Por otra parte, a diferencia de la mitología griega, nórdica y egipcia, es relativamente difícil distinguir cuál es en verdad un "mito" para los japoneses. Este artículo discutirá solamente los elementos típicos presentes en la mitología occidental tal como cosmogonías, deidades importantes y las historias japonesas más conocidas.
Según lo que esta reconocido actualmente, los mitos japoneses de convencionales se basan en el Kojiki, Nihonshoki y algunos libros complementarios. El Kojiki o el "Expediente de Cosas Antiguas" es el libro más viejo reconocido sobre mitos, leyendas, y la historia de Japón. El Shintoshu explica orígenes de deidades japonesas desde una perspectiva budista mientras que el Hotsuma Tsutae registra una versión substancialmente diferente sobre la mitología.
Un resultado notable de la mitología japonesa es que explica el origen de la familia imperial, y les asigna como descendencia divina. La palabra japonesa para Emperador en Japón, tennō (天皇), significa el "Emperador Divino" (el carácter 天 significa "cielo").


Mito de la creación

Los primeros dioses convocaron dos criaturas divinas a la existencia, el macho Izanagi y la hembra Izanami, y les encargaron la creación de la primera tierra. Para ayudarles a realizar esto, se les dio a Izanagi y Izanami una lanza decorada con joyas, llamada Amenonuhoko (lanza de los cielos). Entonces, las dos deidades fueron al puente entre el Cielo y la Tierra, Amenoukihashi (puente flotante de los cielos) y batieron el océano con la lanza. Cuando las gotas de agua salada cayeron de la punta de la lanza, formaron la isla Onogoro (auto-formada). Así, ellos descendieron del puente de los cielos e hicieron su hogar en la isla. Eventualmente ellos desearon unirse como compañeros, así que construyeron un pilar llamado Amenomihashira y alrededor de él levantaron un palacio llamado Yahirodono (la habitación cuya área es de 8 brazos). Izanagi e Izanami circundaron el pilar en direcciones opuestas, y cuando se encontraron en el otro lado, Izanami, la deidad femenina, habló primero con un saludo. Izanagi pensó que esta no era la manera apropiada, sin embargo se unieron de todos modos. Tuvieron dos hijos, Hiruko (infante del agua) y Awashima (isla de burbujas) pero fueron mal hechos y no se consideraron deidades.
Ellos pusieron a los niños en un bote y los embarcaron al mar, entonces les pidieron a los otros dioses una respuesta sobre lo que hicieron mal. Ellos respondieron que la deidad masculina debió haber iniciado la conversación durante la ceremonia de unión. Así que Izanagi e Izanami se dirigieron alrededor del pilar una vez más, y esta vez, cuando se encontraron, Izanagi habló primero y su matrimonio fue entonces exitoso.
De esta unión nacieron el ohoyashima, o las ocho grandes islas de la cadena japonesa:
Awazi
Iyo (posteriormente Shikoku)
Ogi
Tsukusi (posteriormente Kyushu)
Iki
Tsusima
Sado
Yamato (posteriormente Honshu)
Nótese que Hokkaido, Chishima, y Okinawa no fueron parte de Japón en los tiempos antiguos.
Ellos crearon seis islas más y muchas deidades. Sin embargo, Izanami murió al dar a luz al infante Kagututi (encarnación del fuego) o Ho-Masubi (causante del fuego). Ella fue enterrada en el “Monte Hiba”, en la frontera de las viejas provincias de Izumo y Hoki, cerca de Yasugi en la Prefectura de Shimane. Sumido en cólera, Izanagi mató a Kagututi. Su muerte también creó docenas de deidades.
Los dioses nacidos de Izanagi e Izanami son simbólicos sobre aspectos importantes de la naturaleza y la cultura, pero ellos son muchos para ser mencionados aquí. El hecho que de que era necesario para la deidad masculina Izanagi tomar la posición inicial mientras que la deidad femenina Izanami tuvo que estar en segundo lugar ha conducido a una falsa opinión sobre que esto es una discriminación implicada en contra del género femenino.


Yomi, la tenebrosa tierra de los muertos


Izanagi se lamentó de la muerte de Izanami y emprendió un viaje a Yomi o "la tenebrosa tierra de los muertos." Izanami encontró muy poca diferencia entre Yomi y el mundo terrenal, excepto por la oscuridad eterna. Sin embargo, esta oscuridad sofocante fue suficiente para provocarle dolor en ausencia de la luz y la vida en la tierra de arriba. Rápidamente el busco a Izanami y la encontró. En un principio Izanagi no pudo verla por completo debido a que las sombras ocultaban su apariencia. Sin embargo él le pidió a ella que regresara con él. Izanami le escupió, indicándole a Izanagi que ya era demasiado tarde. Ella ya había probado el alimento del inframundo y ahora ya era una con la tierra de los muertos. Ella no podría regresar más a la vida.
Izanagi fue impactado por estas noticias, pero aun así se rehusó a sus deseos de dejarla abrazar la oscuridad de Yomi. Mientras que Izanami dormía, él tomó el peine que sostenía su largo cabello y lo encendió como una antorcha. Bajo la repentina explosión de luz, él vio la horrible forma de la una vez hermosa y agraciada Izanami. Ahora ella era una forma de carne en descomposición con gusanos y criaturas asquerosas que se deslizaban sobre su cuerpo destrozado.
Gritando ruidosamente, Izanagi no tuvo control sobre su miedo y comenzó a correr, intentando volver a la vida y abandonando a su esposa muerta. Izanami se despertó chillando, e indignada y lo persiguió. Shikomes salvajes o las mujeres asquerosas también persiguieron al asustado Izanagi, guiadas por Izanami para atraparlo. Pensando rápidamente, Izanagi lanzó su gorro, el cual se convirtió en un racimo de uvas negras. Las shikome tropezaron con éstas pero continuaron su búsqueda. Después, Izanagi lanzó su peine, que se convirtió en un grupo de brotes de bambú. Ahora eran las criaturas de Yomi las quienes comenzaron a dar la persecución, pero Izanagi orinó en un árbol, creando un gran río que aumentó su aplomo. Desafortunadamente, todavía ellos persiguieron a Izanagi, forzándolo lanzar melocotones sobre ellos. Él sabía que esto no los retrasa por mucho tiempo, pero él ya estaba casi libre, porque los límites de Yomi ahora estaban más cerca.
Izanagi llegó rápidamente a la entrada y rápidamente empujo un canto rodado en la boca de la caverna, la cual era la entrada a Yomi. Izanami gritó detrás de esta impenetrable barricada y le dijo a Izanagi que si él no la dejaba salir ella destruiría a 1.000 residentes vivos cada día. Él furiosamente le contestó que entonces el daría vida a 1.500.
Y de esta manera comenzó la existencia de la muerte, causada por las manos de la orgullosa Izanami, la esposa abandonada de Izanagi.


Sol, Luna y Viento

Como es de esperarse, Izanagi se fue a purificar a sí mismo después de recuperarse de su descenso a Yomi. Mientras se desnudaba y removía los adornos de su cuerpo, cada artículo que el dejaba caer al suelo formo una deidad. Incluso surgieron más dioses cuando él se sumergió en el agua para lavarse. Los más importantes fueron creados de su rostro una vez que este se lo lavo:

Amaterasu (encarnación del sol) de su ojo derecho,
Tsukiyomi (encarnación de la luna) de su ojo izquierdo, y
Susanowo (encarnación del viento o de la tormenta) de su nariz
Izanagi se dispuso a dividir el mundo entre ellos con Amaterasu heredando los cielos, Tsukiyomi tomando el control de la noche y la luna y el dios tormenta Susanowo poseyendo los mares.



Período de Instalación

Amaterasu ordenó a su nieto Ninigi gobernar sobre los suelos. Ella le dio Tres Tesoros Sagrados:
El collar magatama de Yasakani no magatama (ahora situado en el palacio imperial);
El espejo de bronce de Yata no kagami (ahora en el templo de Ise); y
La espada Kusanagi (una posible replica que ahora está en el templo de Atsuta, Nagoya)
Los primeros dos fueron hechos para para sacar a Amaterasu de Iwayado. El último fue encontrado en el dragón del ocho-dientes. De estos tres, el espejo es el símbolo de Amaterasu. Los tres juntos constituyen el Regalía Imperial de Japón.
Ninigi y su compañía bajaron a la tierra y llegaron a Himuka, allí él fundó su palacio.



Prosperidad y eternidad

Ninigi conoció a la Princesa Konohana-sakuya (símbolo de las flores), la hija de Yamatumi (amo de las montañas). Ellos se enamoraron. Ninigi pidió a de Yamatumi la mano de su hija. El padre estuvo tan complacido que ofreció la mano de sus dos hijas, Iwanaga (símbolo de piedra) y Sakuya (símbolo de flores). Pero Ninigi solo se casó con Sakuya y rehusó a Iwanaga.
"Iwanaga esta bendecido con la eternidad y Sayuka con la prosperidad", Yamatumi dijo en lamentación, "al rehusar a Iwanaga, tu vida será breve de ahora en adelante". Debido a esto, Ninigi y sus descendientes se hicieron mortales.
Sakuya concibió de noche y Ninigi dudo de ella. Para probar la legitimidad de sus niños, Sakuya juro por sus suerte y se arriesgo; ella incendio su habitación mientras daba luz a sus tres hijos. Debido a esto, Ninigi reconoció su castidad. Los nombres de los niños fueron Hoderi, Hosuseri, y Howori.



Flujo y reflujo

Hoderi vivió de la pesca en el mar mientras que su hermano Howori vivió de la caza en las montañas. Un día, "Howori" le pidió a su hermano intercambiar los papeles por un día. "Howori" intento pescar, pero no pudo obtener nada, y fue mucho peor, el perdió el anzuelo que su hermano le presto. Hoderi acuso implacablemente a su hermano y no aceptó sus disculpas.
Mientras que "Howori" estaba sentado en una playa, perplejamente adolorido, Shihotuti le dijo que viajara en un barco llamado el Manasikatuma y que se dirigiera a dondequiera que le llevara la corriente. Después de este consejo, Howori llegó a la casa de Watatumi (amo de los mares). Allí él conoció a Toyotama, hija de Watatumi, y se casó con ella. Después de tres años de la unión, recordó a su hermano y su anzuelo, entonces le dijo a Watatumi sobre él.
Watatumi pronto encontró el anzuelo en la garganta de una brema y se lo dio Howori. Watatumi también le dio dos bolas mágicas, Sihomitutama, que podía causar una inundación, y Sihohirutama, que podía causar un reflujo, y lo mando a la tierra, junto con su novia.
Mientras Toyotama daba a luz, ella le pidió Howori que no la mirase durante su parto. Sin embargo, Howori, lleno de curiosidad, miró furtivamente, y la vio transformada en un tiburón en el momento que nació su hijo, Ugaya. Enterada de esto, Toyotama desapareció en el mar y no volvió, pero ella confió a su hermana Tamayori sobre su vivo deseo por Howori.
Ugaya se casó con su tía Tamayori y tuvieron cinco hijos, incluyendo a Ituse y Yamatobiko.


Criaturas míticas

Abura-sumashi
Akaname
Akuma
Amikiri
Ashimagari
Atsuyu
Azumi
Backbeard
Baihu
Bakemon
Baku
Burikutonu
Datsue-ba
Dokuro
Dosojin
Fukei
Futakichi-onna
Gaki
Goryo
Gyuuki
Hachidairyo
Hachimata
Hagaji
Hanyo
Harionago
Hisa-me
Hitodama
Hitotsume-kozou
Hoji
Hotoke
Hototogisu
Houkou
Houou
Ika-Zuchi-no-Kami
Ikiryo
Ikusa
Inugami
Isonade
Itsamu-Na
Ittan-momen
Jikininki
Jishin-usho
Jishin-uwo
Jyobokko
Jyorougumo
Jyuuryu
Kaichi
Kahaku
Kamaitaci
Kaminari
Kappa
Kasa-obake
Kashabo
Kashima-reiko
Kerakera-onna
Kiji
Kijo
Kirin
Kitsune
Kitsune-Tsuki
Kiyo
Kodama
Konaki-Ji
Kokakuchou
Kuchisake-onna
Makami
Maket-sugo
Merfolk
Mizuchi
Moryo
Mujina
Nando-baba
Nekomata
Senri
Neko-musume
Ningyo
Nukekubi
Nurikabe
Nopperbou
Nozuchi
Nue
Nure-onna
O-Goncho
Ohaguro-Bettari
Oni
Onryo
Orochi
Otoroi
Otohime
Raicho
Raiju
Rokurokubi
Ryu
Fukuryu
Hairyu
Hanryu
Karyu
Riryu
Suiryu
Ryu-uba
Ryujin
SamebitoSeiryu
Shachihoko
Shiryo
Shikigami
Shikioji
Shikome
Shinigami
Shisa
Son
Soukou
Sudama
Sunakake-baba
Takuhi
Tanuki
Tansu-baba
Tengu
O Tengu
Karasu Tengu
Koppa Tengu
Kurama Tengu
Sojobo
Tenjyouname
Tennin
Tenshi
Tokebi
Tokutaro-san
Totetsu
Tsuchigumo
Tsukumogami
Umibouzu
Ushi-Oni
Uwibami
Yadoukai
Yama-Jin
Yama-Musume
Yama-uba
Yami-oni
Aka-Oni
Aoi-Oni
Yama-Oni
Yatagarasu
Yato-no-kami
Yofune-Nushi
Yosei
Yuki-onna
Yurei
Zashiki-warashi
Zennyo
Kintaro - 'Niño de Oro' de Japón
Magatama
Momotarô - 'Niño de Durazno' de Japón
O-fuda
Onmyodo
Ryujin - Rey Dragón, Dios del Mari
Shinto
Ssu_Ling - Los cuatro guardianes.
Urashima_Taro - Cuento de Hadas Japonés
Yamato Takeru


Algunos dioses japoneses


Ama no Uzume
Ame-no-minaka-nushi-no-kami
Ame-no-tokotachi-no-kami
Amaterasu
Amatsu-Mikaboshi
Ame-no-Koyane
Inari
Inugami
Izanagi
Izanami
Ugayafukiaezu
Uke Mochi
Ohoyamatsumi
Ōkuninushi
Omoikane
O-Wata-Tsu-Mi
Kami-musubi-no-kami
Kagu-tsuchi
Kojin
Konohanasakuya-hime
Kotoamatsukami
Kuebiko
Sarutahiko
Seven Lucky Gods
Benzaiten
Bisyamonten
Daikokuten
Ebisu
Fukurokuju
Hotei
Juroujin
Shina-Tsu-Hiko
Susanowo
Takami-musubi-no-kami
Toyotama-hime
Tsukumogami
Tsukuyomi
Chimata-No-Kami
Umashi-ashikabi-hikoji-no-kami
Ninigi-no-Mikoto
Hachiman
Futsunushi
Hoderi
Hoori
Yama-no-Kami

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