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EL ARTE OSCURO

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lunes, 1 de febrero de 2010

COLECCION MITOS Y LEYENDAS -- FUENTE: E.L.F.O.S.

A través de la puerta de los oscuros sueños antiguos. Relato de José de Uña Zugasti
Ana, mi Ana. Leyenda del Lobisomem, por Anabela Ferreira
Aguilas manchadas y otros poemas contra la guerra. Poemas de Sergio Borao Llop
Arboles y bosques mágicos I. Mitos en torno a los árboles, por Chema G Lera
Arboles y bosques mágicos II. El roble y la encina, por Chema G Lera
Arboles y bosques mágicos III. El Mayo, por Chema G Lera
Atland, el viejo de las cumbres. Leyenda del Pirineo aragonés.
Bécquer. Impresiones.
Brujas. Seres reales y legendarios.
Caballo en el salitral, de Antonio di Benedetto. Impresiones
Cántiga del Camino. Poema de Lorena Sertorio.
Carretas en el Iberá. Relato de Alejandro Guerrero
Conjuros. Para volar, maldecir y hacer queimada.
Cómic. Página de Cámulus. Jorge Blanco
Cuevas y Brujas: Zugarramurdi y As Guixas.
De manzanos y avellanos.Leyendas de árboles. Por Isabel Hoyos
Drizzt do'Urden. El elfo oscuro de R. Salvatore.
Dragones (I). Seres legendarios.
Dragones y símbolos (II): San Jorge. Seres legendarios.
Duendes. Seres legendarios.
Eduardo J. Carletti. Entrevista al director de Axxón.
El Aquelarre. Relato de Susana García.
El dragón del Diluvio. Leyenda oriental.
El final de la piedra. Relato de Rocío Uchofen.
El gato negro. Leyenda mediterránea ?
El Gnomo (I). Bécquer. Leyendas desde el Moncayo II.
El Gnomo (II y fin). Bécquer. Leyendas desde el Moncayo III.
El Golem, de Gustav Meyrink. Impresiones.
El Inquilino. Relato de Sergio Borao Llop.
El labio descarnado. Poema de Sergio Borao Llop.
El nombre de la rosa, de Umberto Eco. Impresiones.
El Pozo de San Lázaro. Relato de "Serenidad".
El Sueño. Relato de Ricardo Rodríguez Gilberte.
El Sueño de Merlín. Relato de Rut Jiménez.
El Terror, de Arthur Machen. Impresiones.
El vigilante de los elfos. Leyenda irlandesa.
Elfos. Seres legendarios.
Elfos del mar. Los Teleri en la obra de Tolkien.
Elfos oscuros. Seres legendarios.
En el fondo de las aguas un invierno... Leyenda sobre las Fadas d'os Ibons de los Pirineos aragoneses.
En la cueva del Dragón. Poema de Lorena Sertorio.
¿Es un ángel o es un demonio?. Poema de Lilí Dunkel.
Gabriel Bermúdez Castillo: Mi afición a la Ciencia Ficción. Transcripción de la conferencia del autor.
Gerión y Pirene. Leyendas de Tartesos y Pirineos.
Ilustraciones de Gino La Puente.
Ilustraciones de Tomas Fernández.
Islas fantásticas. Lugares de leyenda.
Inbolc, Brigit y Candelaria. Leyendas.
Ixaya. Relato de Fabiola Alvárez.
Jordi José. Entrevista al colaborador del Ciberpaís.
La angustia del Soñador. Relato de Mariela Trabuchi y Sergio Borao Llop.
La Atlántida. Lugares de leyenda.
La Calavera. Leyenda celta.
La Cova da Serpe. Leyenda galega. Por César Agustín.
La Dama del Lago y otros poemas. Lili Dunkel.
La Dona d'Aigua del Montseny. Leyenda del Pirineo catalán.
La estrecha senda inexcusable. Poema de Sergio Borao Llop.
La intrusa. Relato de Marina Gómez.
La leyenda celta de Pwyll. por Lorena Sertorio
La leyenda de Elo Fontun. Relato de Marina Gómez Cañavate.
La liebre bruja de Monegros. Leyenda aragonesa.
La nube negra. Relato de Santiago Alvarez.
La muerte del ruiseñor. Poema de Lorena Sertorio.
La Ninfa del río Júcar. Leyenda castellana.
La Pampa de la Serpiente. Leyenda peruana.
La piedra secreta. Relato de María J. Gutiérrez.
La Sirena de Ray Bradbury.
La Tradición oral. Impresiones.
Leyenda de Lo Silbán. Leyenda aragonesa.
Liebres y leyendas. Seres Legendarios.
Las razones de la tierra. Relato de Sergio Borao Llop.
Los viajes de Gulliver, de Jonathan Swift. Impresiones.
Manatí. Leyenda amazónica. Por Ludwig Murillo Valdez.
Miedo. Poema de Evelyn Hernandis.
Miquel Barceló. Entrevista.
Mouras encantadas. Leyendas de Portugal. Anabela Ferreira.
Mujeres de Abär. Relato de Fabián Alvarez López.
Murciélagos en la obra de Tolkien.
Murciélagos y dragones. Seres legendarios.
Ninfas y seres de agua dulce. Seres legendarios.
Os Mallos de Riglos. Leyendas de Aragón. Por Chema G. Lera
Perdonen que no me levante. Relato de Fernando Luis Pérez Poza.
Poseidón, rey de las aguas. Leyenda clásica.
¿Qué es ELFOS?. Introducción a la revista ELFOS. Escritos de Leyenda, Fantasía y Obras Similares.
Rol y Terror, Artículo de Shauki Gabriel Expósito.
Salvajes civilizados, Artículo de Luisa Miñana.
Samhain y la Noche de Difuntos.
Sirenas. Seres legendarios.
Sombras del pasado. Relato de Fabián Alvarez.
¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas?, de Philip K. Dick. Impresiones.
Susana García y Josep Ruiz. Entrevista a los directores de Nitecuento
Tom Bombadil y un servidor. Artículo de Chema G. Lera
Un lugar de magia y misterio: Abizanda y el Museo de Creencias.
Un viejo esqueleto. Relato de Flavio G. Tonelli.
Una aproximación a la vida y la obra de Gabriel Bermúdez Castillo. Artículo de Luis Ballabriga. Elfosci-fi.
Una hoja de cuaderno de bitácora. Relato de José Báscones Camarero.
Una sirena emerge. Poema de Isamar G. A.
Veruela. Bécquer. Leyendas desde el Moncayo I.
Vísperas, completas y eternas. Relato de Jesús Monreal
Xanas, fuentes y filos. Seres legendarios.

sábado, 30 de enero de 2010

LA LEYENDA DEL HOLANDES ERRANTE

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LA HISTORIA DEL HOLANDÉS errante es una de las más famosas y quizá de las más antiguas leyendas del mar, ya que circula desde hace, por lo menos, 500 años. Pero posiblemente su origen se remonte a tiempos muy anteriores al nacimiento de Cristo. Esencialmente, la historia es la siguiente: un maniático capitán holandés -por supuesto, el término «Holandés errante» se refiere al capitán y no a su barco, desafía la ira de Dios y como resultado es condenado a navegar por los océanos eternamente, provocando la muerte de todos cuantos ven su nave espectral. Esta historia ha sido elaborada por muchos escritores, pero constituye algo más que una ficción, una siniestra historia del mar para asustar a crédulos marineros de agua dulce en tabernas portuarias. Este barco fantasma ha sido avistado en numerosas ocasiones, las últimas en pleno siglo XX..

Muchas autoridades sostienen que la historia del Holandés errante se originó a partir de un hecho real, aunque sobre este punto no hay acuerdo. El problema se complica aún más porque existen muchas versiones de la historia, en las que el capitán puede llamarse Vanderdecken, Van Demien, Van Sraaten o Van alguna otra cosa.

La versión más conocida de la historia del Holandés errante habla de un tal capitán Vanderdecken, cuya nave fue atrapada en una terrible tormenta cuando doblaba el cabo de Buena Esperanza. Los pasajeros, aterrorizados, rogaron a Vanderdecken que se refugiara en un puerto seguro o que, por lo menos, arriara velas e intentara eludir el temporal, pero el enloquecido capitán se rió de sus súplicas y, atándose al timón, comenzó a cantar canciones sacrílegas.
La tripulación también se alarmó por la conducta de su capitán e intentó hacerse con el control de la nave, pero el intento de motín fue sofocado cuando Vanderdecken arrojó a su líder por la borda, mientras los aterrorizados pasajeros y la tripulación se encomendaban a Dios. En respuesta a sus plegarias las nubes se abrieron y una luz incandescente iluminó el castillo de proa, revelando una figura gloriosa que según algunos, era el Espíritu Santo, mientras otros dijeron que era Dios.

La figura se enfrentó con Vanderdecken y le dijo que, ya que disfrutaba con los sufrimientos ajenos, de ahora en adelante sería condenado a recorrer el océano eternamente, siempre en medio de una tempestad, y provocaría la muerte de todos aquellos que le vieran. Su único alimento sería hierro al rojo vivo, su única bebida la hiel, y su única compañía el grumete, a quien le crecerían cuernos en la cabeza y tendría las fauces de un tigre y la piel de una lija (lo cual parece muy injusto para el pobre grumete quien, hasta aquí, no había tenido ningún papel independiente en la historia y, presumiblemente, sentía tanto temor ante Vanderdecken como el resto de la tripulación). Sin embargo, con estas palabras la visión desapareció, y con ella todos los pasajeros y tripulantes.

Vanderdecken y el grumete quedaron abandonados a su destino.
Ésta es la versión clásica de la historia del Holandés errante. Puede ser que se base en hechos, pero no hay acuerdo acerca de cuáles pudieron ser esos hechos. Una versión afirma que la historia deriva de la saga escandinava de Stote, un vikingo que robó un anillo a los dioses y cuyo esqueleto, cubierto con un manto de fuego, fue hallado después sentado en el palo mayor de una nave negra y fantasmal. Otros creen que la historia es más reciente y sugieren que se originó en las aventuras de Bartolomeu Dias (1450-1500), navegante portugués que descubrió el cabo de Buena Esperanza en 1488 y cuyas proezas marítimas llegaron a parecer sobrehumanas, según la biografía que escribió sobre él Luis de Camóes.

Una partida de dados con el Diablo

Otros investigadores han desenterrado una dudosa historia acerca de los dos barcos mercantes holandeses del siglo XVI cuyas tripulaciones avistaron el fantasma de un bajel que se había perdido en el Pacífico; la historia del Holandés errante derivaría de esto. Otra teoría es que la historia se basa en la leyenda de un alemán llamado Von Felkenberg, que se jugó el alma a los dados con el Diablo y perdió. Una leyenda holandesa similar habla del capitán Van Straaten y también se cuenta una historia acerca de Bernard Fokke.

Fokke, capitán del "Libera Nos", era famoso por la rapidez con que realizaban sus travesías. Quienes envidiaban su habilidad de navegante afirmaban que había establecido un pacto con el diablo, algo que la extrema fealdad de Fokke y su mal carácter ayudaban a creer. Un día se embarcó en un viaje del que no retornó y se rumoreó que, finalmente, el Diablo había cobrado su recompensa.

No es improbable que la leyenda del Holandés errante naciera como consecuencia de un hecho real, aunque, sin duda, éste habrá sido algo más prosaico que la venta de un alma al Diablo. Existen muchos casos de buques que fueron abandonados por error por su tripulación, en la creencia de que estaban a punto de zozobrar, y luego siguieron a flote durante días, semanas, meses e incluso años, siguiendo los caprichos del viento y las mareas. El más famoso de esos barcos es el Mary Celeste, pero no es el único. Quizá una de las historias más notables sea la del clíper lanero Marlborough, que desapareció en 1890 mientras de Australia se dirigía a Inglaterra. Se dice que fue hallado 23 años después, frente a las costas de Chile. Aunque la historia del Marlborough sea una exageración, resulta fácil imaginar su efecto en las mentes de marinos supersticiosos en aguas poco conocidas, cuando vieron al buque abandonado emerger súbitamente de la niebla.

La historia del Holandés errante ha inspirado muchas obras de ficción. El poeta norteamericano Henry Wadsworth Longfellow (1807-1882) escribió sobre este aspecto en The phantom ship (El buque fantasma), que figura en su libro Birds of passage (Aves de paso). Edward Fitzball escribió un melodrama llamado El Holandés errante, y el francés August Jal la versión más conocida de la historia en sus Scénes de la vie maritime (Escenas de la vida marítima). El poeta lírico alemán Heinrich Heine (1797-1856), inspirándose en el melodrama de Fitzball o en un cuento anónimo titulado Vanderdecken's message home (El mensaje de Vanderdecken) -que apareció en Blackwood's Edinburgh Magazine—, escribió sobre el buque fantasma en sus Memoiren des Herrn von Schnabelwopski (Memorias del señor Schnabelwopski). Esto, a su vez, fue indudablemente lo que inspiró la ópera de Wagner El buque fantasma, en la que Vanderdecken puede bajar a tierra una vez cada siete años, para encontrar a una mujer cuyo amor pueda redimirlo. Otros escritores que tocaron el tema fueron Frederick Marryat (El buque fantasma, 1839) y Walter Scott (Rokeby, 1813).

Sin embargo, el Holandés errante es más que mera leyenda o ficción. A lo largo de los siglos mucha gente afirmó haber visto el espectro de la nave. Uno de los informes más antiguos apareció en 1702 en la Magnalia Christi Americana, historia eclesiástica de Nueva Inglaterra que escribió Cotton Mather, autor prolífico y célebre pastor puritano. Pero muchas de las observaciones son difíciles -si no imposibles- de comprobar y, por lo tanto deben ser descartadas como espejismos, alucinaciones o visiones debidas a un exceso de alcohol. Pero existe un informe excepcional. En 1881 una observación del barco del Holandés errante fue comunicada por el príncipe Jorge de Inglaterra ---que después reinó como Jorge V- y por su hermano mayor, el príncipe Alberto Víctor, duque de Clarence... el mismo duque de Clarence que hoy figura entre los sospechosos de haber sido el infame Jack el Destripador.

Se ha dicho que el incidente aparecía en el libro de bitácora del Baccante, pero no es así. En cambio, sí aparece en un relato del viaje de los príncipes en ese buque, compilado por John H. Dalton a partir de sus diarios personales, cartas y libros de notas. En el momento de la observación los príncipes estaban a bordo de otro barco de la flota, el Inconstant, ya que habían sido trasladados allí cuando el Baccante tuvo problemas en el timón.

El relato dice:
11 de junio de 1881. A las 4 de la madrugada el «Holandés errante» cruzó nuestro rumbo. Era una extraña luz roja, como la de un buque fantasma, incandescente, y en el centro de esa luz, los mástiles, palos y velas de un bergantín, a 200 m de distancia, se destacaron con fuerte relieve cuando se acercó a nuestra amura de babor. El vigía del castillo de proa informó que estaba cerca de la amura, donde también lo vio claramente el oficial de guardia desde el puente, como también el guardiamarina del alcázar, que fue enviado inmediatamente al castillo de proa, pero al llegar allí no logró ver vestigios ni señales de ningún barco material, ni cerca ni en el horizonte, pese a que la noche era clara y el mar estaba en calma. En total fue visto por trece personas, pero si se trataba del Van Demien del «Holandés errante», o qué, no lo sabremos.

El Tourmaline y el Cleopatra, que navegaba a estribor, hicieron señales para preguntar si habíamos visto la extraña luz roja.
A las 10.45 el marinero que esta mañana había avistado al «Holandés errante» cayó desde las crucetas del mastelerillo de juanete y se hizo trizas. A las 16.15 se efectuaron honras fúnebres y su cadáver fue lanzado al mar. Era un valiente marinero real, y uno de los más prometedores tripulantes del barco, y todos se sienten muy tristes por su pérdida. En el siguiente puerto nos encontramos con el almirante, que también se mostró muy disgustado. Alrededor de 13 personas en el Inconstant, además de una cantidad no especificada de personas en el Tourmaline y el Cleopatra, vieron el espectro, aunque si era el Holandés errante u otro espectro «no lo sabremos», tal como dijeron los príncipes. Pero, tal como afirma la leyenda, la visión acarreó la muerte de una persona.

Los nazis también

Una de las fuentes más inesperadas de un informe sobre el barco del Holandés errante es -según se dijo- Karl Dónitz, comandante en jefe de la flota alemana, y efímero sucesor de Adolf Hitler. Se dice que vio la nave espectral mientras se hallaba en una misión al este de Suez, y que después afirmó que sus hombres preferían enfrentarse con toda la flota aliada antes que vivir nuevamente el horror de ver el barco del Holandés errante.

El del Holandés no es, por cierto, el único espectro marino. En 1949 se estimaba que había más de 100 casos «bien comprobados» de naves fantasmas que frecuentaban la costa noreste de los Estados Unidos.

El buque fantasma más famoso de los Estados Unidos es, probablemente, el Palatine, que fue tema de un famoso poema de John Greenleaf Whittier. Según la leyenda, en 1752 una tormenta arrojó al Palatine contra las rocas de Block Island, cerca de Rhode Island, y sus restos fueron incendiados por los pescadores; una pasajera quedó atrapada y se quemó viva. Desde entonces, el espectro del barco en llamas ha sido visto en innumerables ocasiones.

Es difícil descartar las pruebas de que algo -se le llama «la luz del Palatine»- ha sido visto con regularidad cerca de la costa. Pero una investigación cuidadosa revela que ningún barco de esas características naufragó jamás en Block Island. Sin embargo, también se descubrió que 14 años antes, en 1738, el Princess Augusta, que llevaba 350 refugiados del Alto y el Bajo Palatinado, en Alemania, sí naufragó en la costa norte de Block Island en circunstancias similares a las que se atribuían al Palatine; no cabe duda de que éste fue el origen de la leyenda. Sólo un elemento del destino del Princess Augusta difiere de la leyenda del Palatine: el Princess Augusta se hundió, y no fue incendiado. De modo que si el espectro que se ve con tanta frecuencia cerca de allí es el espectro del Princess Augusta, ¿por qué el buque fantasma aparece en llamas?

Otro barco fantasma bastante conocido es el Goblin, negro y con velas de cruz, del que se dice que es visto con frecuencia por los habitantes de Porthcurno Cove, cerca de St. Leven, en Cornualles (Inglaterra). Este espectro es característico porque se le ve dirigirse a la costa; después de desliza sobre tierra firme, y finalmente desaparece.

¿Qué son, entonces, esos buques fantasma, esos espectros del mar? Se les puede aplicar las mismas preguntas, especulaciones y teorías que se refieren a los fantasmas en general. Pero el Holandés errante se distingue de las historias folklóricas y de fantasmas habituales: ha sido visto muchas, muchísimas veces. Si el barco no existe, ¿qué fue entonces lo que vieron los príncipes a bordo del Inconstant? Dado que la aparición del Holandés errante y de su barco parece predecir sólo muertes o desastres, quizá lo más razonable sea no buscar la respuesta con demasiado empeño.

miércoles, 27 de enero de 2010

LA LEYENDA DEL ORIGEN DE VIUH

Del Origen de Viuh

Perdida en el tiempo una semilla de amor creció nuevamente entre las ruinas de la terrible guerra de los cuatro imperios que pronto fueron dos. Así comienza esta historia de amor y tragedia.

Antes de los hombres y antes de los árboles, sólo los elementos componían al mundo. Logivel, fuerza de luz, dominaba por encima de los demás: Mandeb, fuerza de fuego; Farkatob, fuerza de tierra; Merapil, fuerza de agua; y Jacor, fuerza de vida. Logivel decidiría como se dividiría el mundo: Mandeb dominaría el mundo subterráneo, Merapil los mares, Jacor las llanuras y valles, Farkatob las montañas y lomas, Logivel gobernaría desde los cielos. Esto no agradó a Mandeb ni a Merapil (su hermano), quienes reclamaban un lugar más digno. Logivel decidió mandar al mundo a su hija Amor, para convencer a los hermanos. Pronto ambos hermanos se enamoraron de la hija de Logivel, pero ella no podía elegir a quien amar, su padre decidiría por ella.

Logivel decidió que Merapil debía unirse a Amor, y así juntos fecundarían la especie que dominaría en el mundo. Merapil y Amor crearon a los hombres. Por otra parte Jacor y Farkatob crearon los animales y las plantas; y Logivel creó el sol, las estrellas y la luna. Las cartas ya estaban echadas, el mundo comenzaba a girar.

Mandeb, traicionado por Logivel y su hermano, furioso maldijo el destino de los hombres y prometió a su hermano que recorrería sus tierras para llevarse uno a uno a sus hijos. Desde entonces que el fuego no se puede unir al agua. Mandeb se recluyó en el monte Olvido, debajo de las cavernas de lágrimas, dicen que allí todavía se pueden escuchar los llantos del triste Mandeb.

Merapil y Amor tuvieron muchos hijos, pero su primer descendiente es la única que lleva la marca de su familia en el cuerpo: su nombre era Marina. Mandeb decidió preparar un plan para acabar con lo más preciado de su hermano. Así creo a su único hijo con ayuda de Nemesis, la venganza (hija de Logivel), lo forjó en un río de lava con sus propias manos y lo llamó Moreira. Marina llevaba en su espalda la marca que la distinguía entre sus hermanos: una rosa; Moreira llevaba la marca de su familia en su pecho: los tres fuegos.

Logivel, que conocía los planes de Mandeb, advirtió a Merapil. Este decidió enviar a su hija al bosque para que Moreira nunca la encontrara.

Moreira siempre respetó y obedeció a su padre hasta el día en que este le confesó que lo había creado sólo para matar a la hija de su hermano. Moreira huyó de las cavernas de lágrimas y se mezcló entre los hombres, él no mataría a nadie.

Pronto comenzaron las guerras entre los hijos de Merapil, y Moreira huyó una vez más. Se introdujo al espeso bosque., allí construyó una pequeña cabaña y comenzó la vida pacífica que siempre soñó. Pero no iba a ser tan pacífica. A orillas de un arroyo encontró cierta tarde a dos soldados que molestaban a una hermosa dama, sólo con sus puños logró hacer que los dos soldados huyeran. Y por primera vez el hijo de Mandeb y la hija de Merapil se miraron a los ojos, e inmediatamente se enamoraron.

Así por unos largos días Moreira y Marina encontraron la felicidad de sus corazones sin saber que sus destinos serían trágicos. Caminaron interminables atardeceres a orillas del arroyo, contaron miles de estrellas fugaces y se besaron a la luz de la luna llena. Pero esto pronto se acabaría.

Los dos soldados que Moreira había golpeado contaron a Merapil que creían haber enfrentado al hijo de Mandeb en el bosque. Merapil decidió intervenir y mandó a Moreira un exquisito licor para que supiera que sólo anhelaba la paz, en realidad el licor no era más que veneno para acabar con la vida de Moreira. Pero tan ineludible es el destino que por desgracia Marina bebió primero del mortal licor y murió en brazos de su amado. Moreira había decidido que Marina debía ser la primera en beber el dulce licor.

En su terrible sufrimiento Moreira descubre que Marina era nada más ni nada menos que la hija de Merapil, encontró en su espalda la marca su familia: una rosa. Moreira furioso corrió día y noche hasta llegar al mar, donde vivía Merapil. Carente de armas Moreira enfrentó a Merapil quien lo avasalló en cuestión de segundos. Desde entonces Mandeb siempre lleva consigo una guadaña forjada con los fuegos del infierno por si encuentra a su hijo alguna vez.

La leyenda dice que con cada gran guerra los hijos de Mandeb y Merapil vuelven a la vida y a repetir la historia hasta el final de los tiempos. Un niño con los tres fuegos en el pecho y una niña con una rosa en la espalda nacen al mismo tiempo bajo los ojos de Logivel en una noche llena de estrellas. Así sucedió durante la guerra de los cuatro imperios y volvió a suceder en la gran guerra de París y Helena.

De los hombres

En el comienzo de los tiempos una gran guerra de elementos originó la tierra, a la que los Waron llamaron Viuh y los Sedez llamaron Jonz. Los hijos de Merapil vivieron toda la Segunda Lunar en los mares , pero pronto algunos se acercaron a observar las creaciones de Logivel y vieron cuan maravillosas eran. Un gran grupo de hombres huyeron de los mares y se internaron en los bosques, estos eran los Sedez. Merapil pidió por sus hijos a Logivel, y La Gran Luz los acompañó por varios ciclos hasta que encontraron su nuevo hogar. Entonces algunos conformes vivieron en el bosque el resto de sus vidas, algunos buscaron en una larga migración las frías montañas, mientras que otros se asentaron en las llanuras cálidas de Jonz. El resto de los hombres fieles a su padre Merapil se quedaron a su lado y por su lealtad el Terrible los dotó de enorme sabiduría, estos eran los Waron, señores de los mares.

Las Guerras de los hombres comenzaron después del tercer sol rojo de la Primera Dorada. Después que la morada de los mortales fuera asolada por increíbles bestias, entre ellas la más espectacular y terrible eran los Huanzed. Estas bestias fueron creadas por Jacor quien estaba celoso de los hijos de Merapil que pronto avanzaban sobre sus tierras. Cuentan las leyendas que fue sólo un hombre quien acabó con los Huanzed: Samir Eban, Guerrero de las llanuras. Pero en cuanto las llanuras fueron liberadas, inducido por Mandeb, Eban declaró la guerra a los demás hombres por el dominio de Viuh. Así comenzó la Guerra de los Cuatro Imperios: El Imperio de las Llanuras, los Mahans; El Imperio de los Mares, los Waron; El Imperio de las montañas, los Tiron; y el Imperio de los Bosques, los Lasar.

En toda Viuh se vio derramar la sangre de los hijos de Merapil, furioso el Gran Logivel cerró los ojos por mucho tiempo para no ver los terribles actos de los hombres. En los dos ciclos de oscuridad, cuentan las rocas de Niron, que un fuerte guerrero nació, hijo del mismo Farkatob, destinado a terminar con la Gran Guerra de los Cuatro Imperios: Khyron. La tierra temblaba a sus pasos, en su camino la tierra se agrietaba, en sus puños estaba la fuerza de la montaña. Pronto comenzó a derrotar a los Waron, quienes ganaban hasta ese momento la guerra. Los Waron viajaban por los ríos hasta las tierras de los Sedez y destruían sus ciudades, tenían armaduras de agua y nunca abrían sus ojos. Merapil, triste por la muerte de sus hijos, lloró por varios ciclos para lavar a Viuh de la sangre derramada. Quedaron muy pocos Waron, quienes se refugiaron en los impenetrables mares del este y prometieron a su padre nunca más volver a pelear en una guerra.

Así terminó la primer Gran Guerra, sin vencedores. Viuh quedó dividida en muchos reinos, y nunca más se habló de guerra hasta que Paris llegó a Viuh.

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