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EL ARTE OSCURO

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lunes, 15 de marzo de 2010

WIKIPEDIA -- DEFINICIONES : DEMONIOS

WIKIPEDIA -- DEFINICIONES : DEMONIOS

Categoría:Demonios

De Wikipedia, la enciclopedia libre

Categoría : Demonio.

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lunes, 8 de marzo de 2010

ANIMAS Y FANTASMAS



ÁNIMAS Y FANTASMAS.

DON JUAN.

LA SANTA COMPAÑA


QUÉ CUENTAN LAS HISTORIAS
1. FANTASMAS, PARCAS Y ALMAS EN PENA


DON JUAN Y SU RELACIÓN FOLKLÓRICA CON EL CONVIDADO DE
PIEDRA.

Todos conocemos el mito de D. Juan, el seductor de mujeres, pero menos
conocido es el fondo folklórico del muerto convidado, que castiga su soberbia al
retador, como en esta leyenda gallega.


LA CALAVERA CONVIDADA.

Un rico y licencioso joven encuentra
paseando una calavera; para burlarse, le da una patada y la invita a cenar a su
casa esa noche, y la calavera, con voz de ultratumba, le contesta que acepta la
invitación. Lleno de miedo, el joven acude a un confesor que le da varias
reliquias sagradas. Esa noche acude a su casa un esqueleto horrible que dice que
es su invitado, pero no come nada. En cambio, invita al joven a una cena en su
propia casa, que es una iglesia desierta donde hay una tumba abierta. El
espectro ordena al joven que entre en la tumba, pero él se niega. Entonces el
esqueleto le dice que las reliquias que lleva puestas le han salvado de la
condenación, que él mismo era otro joven impío como él que fue condenado a
vagar de fantasma para expiar sus pecados, y que a partir de ahora él deberá
ser más piadoso si no quiere seguir su destino. A continuación, entra en la fosa
y desaparece. El joven se convertirá en un chico tranquilo y reflexivo.


EL NOVIO DE ULTRATUMBA, FRANCIA.

Una muchacha recibe la
visita del ánima de su novio muerto, aunque ella ignora su muerte y lo trata
como si estuviera vivo.
Le da un pañuelo que él se anuda a la cabeza. Él desaparece y la
muchacha, dándose cuenta de lo ocurrido, muere de dolor. Cuando abren la
tumba del novio descubren el pañuelo de ella en su cabeza. G. de D. I, p. 667


LA MUERTA QUE HABLA, FRANCIA.

Un caballero pierde a su esposa,
y se pone a velarla subido a su caballo. Entonces oye que la muerta habla,
llamándolo. El caballo se espanta y cabalga hasta el acantilado, despeñándose
junto con su jinete. Todos los años, el 1 de noviembre, se ve a la pareja cabalgar
entre las brumas. G. de D. I, p. 684


SAN ELÍAS Y LAS PARCAS, YUGOSLAVIA.

San Elías, viajando por el
mundo, se encuentra con tres viejas, las Parcas. Siguen juntos el camino y
llegan a una cabaña donde la mujer está dando a luz. Entre todos acuerdan
concederle al niño que gane 10 groches –moneda yugoslava– al día durante toda
su vida, ni más ni menos. Crece el niño, se hace mayor y se hace comerciante,
pero está triste porque a pesar de todos sus esfuerzos no consigue ganar más de
10 groches al día, sin superar nunca esa suma. Pasa San Elías otra vez por allí
y le explica la razón, que fue lo acordado por él y las Parcas, con lo que el
hombre se conforma.


EL BUEN CRIADO, RUSIA.

Ánima agradecida. Joven paga las deudas de
un muerto para que éste pueda descansar en paz. Después, pasa varias pruebas
imposibles gracias a la ayuda de un criado misterioso, que al final de la
historia resulta ser el alma del muerto al que ayudó. Cuando termina su labor,
el ánima agradecida regresa a su tumba. G. de D. II, p. 955


LA MUERTE CHILLONA DE BRUESSOW, NÓRDICA.


Tras la muerte de
una vieja malvada, su fantasma se aparece todas las noches en el pueblo de Bruessow,
molestando a sus habitantes. Un soldado consigue librarse de ella encerrándola en un saco y
echándola al lago, pero después ocurren extraños sucesos en el lago. G. de D. II, p. 1103


2 ÁNIMAS EN PROCESIÓN: LA SANTA COMPAÑA (GALICIA,
ASTURIAS)


…y cuentan que cierta noche una mujer que vivía en la Tejera, oyó el
sonido de una campanilla; se asomó a la ventana y vio que por la calzada
arriba caminaban en dirección al pueblo dos filas de personas con velas
encendidas. Creyendo que se trataba de viaticar a algún vecino, cogió una vela
y acercándose a un individuo de la comitiva se la dio para que se la encendiera,
y después siguió detrás de la gente hasta la casa de un enfermo. Una vez
terminada la ceremonia, la mujer regresó a su domicilio y la comitiva siguió en
dirección a convento de Santiago. A la noche siguiente, la mujer oyó otra vez la
campanilla, fue a coger la vela que había guardado en el "estoyu" del arca, y se
encontró con un hueso. Salió a la calle, dirigióse la que la noche anterior le
había encendido la vela, y le dijo: -¡fantasma de la Güestia, toma este hueso y
dame mi vela -¡maldito sea quien tanto te enseñó!- dijo el de la comitiva; y
entregó la vela a la mujer.
Y es que la vela aliviaba las penas de aquella alma; por eso se había
quedado con ella. En otros lugares, la Güestia da un bofetón al despistado
caminante y después le advierten: -¡anda de día que la noche es mía!


3. LUGARES ENCANTADOS POR LAS ÁNIMAS: HUERTO DE ÁNIMAS de
Tramacastilla, una leyenda aragonesa



En tiempos antiguos, unos señores de Tramacastilla gravaron con censo
en sufragio de sus difuntos un huerto que tenían junto al pueblo. Por esta
razón, al huerto acabaron llamándole "De las Almas". Por herencia, el huerto
fue pasando de unas manos a otras, hasta que acabó en poder de un avaro la
hacienda en cuestión.
Este personaje decidió no cumplir la sagrada deuda que el huerto De las
Almas llevaba consigo, y durante un tiempo las cosas transcurrieron con
normalidad. Pero una noche, de la Peña del Castillo (que según se cree es la
boca de la salida del mismo Infierno) surgieron grandes llamaradas que, con
luz siniestra y misteriosa, iluminaron el paisaje. De entre las llamas apareció
la figura de un caballo con el mismo Satanás por jinete. Llenos de estupor, los
lugareños pudieron contemplar que en los bordes del camino apareció quemada
la hierba con la huella de unas herraduras de fuego. En adelante, el avaro y
codicioso hombre dueño del huerto pagó sus deudas religiosamente.


4. EL ESPIRITISMO Y LA MALÉFICA TABLA OUIJA.


Son muchas las
leyendas modernas y contemporáneas sobre estos temas, desde Madame Blavatsky a
la actualidad: Los origenes de la Ouija. Estamos en Hydesville en el año 1847.
Las hermanas Fox, madres del espiritismo comenzaron jugando a un juego que
ellas llamaron SEÑOR PATA DE CABRA HAZ LO QUE YO HAGA. Un día,
estaban sentadas ante la mesa del salón, y entonces, comenzaron a jugar entre
ellas. Unos ruidos extraños hicieron que se convirtieran en las primeras
espiritistas de la historia… Con la frase señor pata de cabra haz lo que yo
haga, comenzaron a dar golpes sobre la mesa, e, inexplicablemente, los golpes
eran respondidos. Las hermanas Fox serían las primeras, pero no tardarían en
aparecer más médiums que pretendían atraer a los muertos al mundo de los
vivos.      http://www.ciudadfutura.com/apocalipsis/ouija.htm


QUÉ CLASE DE MITO O LEYENDA ES
El folklorista gallego L. Carré Alvarellos ubicaba la leyenda “El
convidado sobrenatural”
entre las leyendas fantásticas, categoría demasiado
amplia, porque en casi todas las leyendas hay elementos fantásticos. La
tradición donjuanesca combina elementos de las leyendas amorosas y de las
escatológicas o del más allá.
El culto a los muertos y la creencia en la vida más allá de la muerte son
las creencias base de este cuento, y que podemos relacionar con los rituales
del día de Difuntos, supersticiones, etc.. Es una tradición que pudo empezar
como un cuento local de los que se contaban el Día de Difuntos para infundir
temor y veneración. Se relacionaría, pues, con otros cuentos populares sobre
la Muerte y el Miedo (v.gr. El ahijado de la Muerte, Juan sin Miedo...) y con
manifestaciones paralitúrgicas, como las Danzas de la Muerte, cultos, rituales
y conjuros como el descrito en la leyenda para calmar al muerto (...al llegar al
atrio, trace un círculo a su alrededor con el palo.. y dirá...) En resumen, son
leyendas escatológicas.


CUÁL ES EL TIPO NARRATIVO A QUE PERTENECE
Como cuentos de fantasmas y muertos, tienen relación con:
* El tipo 307 La princesa en la mortaja. Cada mañana los
dolientes resultan muertos. Un joven vence el encantamiento; la
muchacha sale de la mortaja. Gana su mano.
*El deseo presuroso de los padres. (a) Los padres infecundos
desean un hijo aunque sea diablo. (b) Nace una hija diabólica.
* La vampira. Después de su muerte sale de su tumba en la iglesia
de noche como vampira y mata a los soldados que vigilan.
*El desencantamiento. Por fin la desencanta un joven, que ha
seguido el consejo de un viejo, cuando pasa tres noches rezando,
una vez arrodillado ante el altar, una vez postrado ante el altar y
una vez acostado en su tumba, aguanta sus castigos. Los otros
vigilantes son resucitados. La boda feliz.
* 307A* El anillo del muerto. Un soldado que vela la tumba de
una reina recibe de la muerta un anillo, que había robado de su
hermana; la hermana perdona a la muerta y ésta deja de asustar.
* 307B* El fantasma conquistado. Un soldado vigila un castillo
embrujado y tres veces conquista al fantasma y lo encierra en el
sepulcro. La hija-negra del rey se vuelve blanca y se casa con su
rescatador.
Como leyendas, se corresponden con ciclos temáticos como los de las
Procesiones de Difuntos, con estas subdivisiones: El cortejo de almas - cortejo de
Hécate (psicopompo o conductor de almas) - Ruido de los bosques:
* La Guestia
* La caza salvaje y el músico (¿sátiro?)
* La Santa Compaña
*Mujer-asno (Empusas, cortejo de Hécate)
* Mujer-perro, lamias
* Manes (ofrendas de comidas y flores)
*Larvas - almas de los difuntos malvados - lémures
* Dódona - bosque de robles- oráculo de Zeus
*Cortejo de Dionisos: (EROS) Dionisos - Pan (divinidad silvícola, forma
grotesca, peludo, salvaje; ruidos y gritos terroríficos; se retiraba a las
grutas; adivinaba el futuro - curaba; se asimila al diablo) -Silvano -
Fauno - adivino- lobos.
* Sátiros (hombres-cabra)- Silenos– Bacantes, Ménades
* El Convidado de Piedra.
Es una leyenda escatológica, con el tema del
Más Allá y el muerto convidado como tema principal. Se relacionan
específicamente con mitos de las ánimas y, más específicamente, con el
poder de las partes separadas del cuerpo humano (manos, cabeza, ojos),
de hecho en otras versiones, el caballero se protege con una serie de
reliquias. Su esquema argumental es: situación inicial + violación de un
tabú + prueba de valentía/arrogancia (convite, trato irrespetuoso a la
calavera) + fechoría, -el héroe es citado con la muerte, que actúa de
Agresor y Mandatario a la vez- + ayuda (el viejo le proporciona un
conjuro y ritual) + enfrentamiento + victoria. Es el mismo patrón de un
cuento de fantasmas normal (véase 307B*, El fantasma conquistado. Un
soldado vigila un castillo embrujado y tres veces conquista al fantasma
y lo encierra en el sepulcro. La hija-negra del rey se vuelve blanca y se
casa con su rescatador) sólo varía la orientación más local y el carácter
moralizador.
También se relacionaría con El Fantasma que reclama su cuerpo o algo
enterrado con ella: pertenece al tipo A Corpse Claims Its Property.
Aarne-Thompson type 366, Un hombre roba el corazón (higado, estómago,
etc.) de un ahorcado. Véase también 307A* El anillo del muerto, un soldado
que vela la tumba de una reina recibe de la muerta un anillo, que había
robado de su hermana; la hermana perdona a la muerta y ésta deja de asustar.
Se lo da a su esposa a comer el fantasma llega a reclamar su propiedad y
se lleva al hombre.. Ashilman enumera diversos ejemplos europeos de
Islandia, Rusia, Polonia, Alemania, Italia e Inglaterra.


QUÉ MOTIVOS, TEMAS Y PERSONAJES APARECEN
El arquetipo de D. Juan, como bien apreció G. Torrente Ballester, se
forma a partir de motivos heterogéneos, como el seductor de mujeres, el
convite del muerto, la visión del propio entierro o –ya más en la órbita
romántica- la redención por la mujer (cf. motivos E235.4, E236.1., etc.).
Hemos de tener en cuenta que este tipo de historias se conecta con otras
leyendas, como las basadas en el motivo la del hombre que ve su propio
entierro, y que dio nombre a la calle madrileña del Bonetillo, que se dice fue
don Juan Henríquez, al que se le asigna este motivo y que una vez se vio
hecho un cadáver, se arrepintió y después, en lo alto de la casa donde vivía,
puso un bonete como recuerdo del arrepentimiento.


CUÁL ES EL ENTORNO HISTÓRICO Y LAS POSIBLES
INTERPRETACIONES
INTERPRETACIÓN PSICOLÓGICO-ANTROPOLÓGICA: LA TEORÍA
DEL DOBLE (C. LECOUTEUX)
El profesor francés ha documentado en textos
literarios y tradicionales la vinculación de figuras como las hadas, brujas ,
fantasmas u hombres lobo
a una concepción del alma que hunde sus raíces en
el chamanismo y en las creencias griegas más antiguas. Para éstas, hay una
dualidad entre el cuerpo, el yo visible, y un yo invisible que adopta distintas
formas y nombres (doble, sombra, imagen o réplica, aire –pneuma-…) pero
que puede externalizarse del cuerpo y “viajar”, y que se manifiesta
plenamente en estados como el sueño o el trance. Según Lecouteux, la
herencia común a griegos y romanos, o celtas y germanos es esta visión
chamánica del alma
y de sus manifestaciones. Entre éstas estarían los motivos
que incluyen Muertos, Aparecidos, Fantasmas, Pesadillas, Metamorfosis,
Brujería, Vuelos Nocturnos y Viajes al Más Allá.

La muerte libera los Dobles; el alter ego físico da un aparecido, el otro
yo psíquico se transforma en fantasma. Los dos conservan su capacidad de
metamorfosis animal, pero uno se manifiesta en sueños y puede actuar como
pesadilla, mientras que el otro aparece en la realidad como ser material.
Pesadilla y cambio de forma tienen que ver también con la esfera de los
vivos, y se atribuyen a las brujas. Los viajes del Doble al más allá, a la
morada de los antepasados difuntos o a la de los espíritus y los dioses, se ven
secularizados, diabolizados, y dan lugar al vuelo nocturno de las mujeres
maléficas
, las que parten de noche por los aires tras Diana y Herodiada, o
también las que siguen a doña Abundia [dame Abondel y entran con
nocturnidad en las casas.
El Doble no muere con el cuerpo y ésa sería la explicación de los
fantasmas y los aparecidos, así como la raíz de la necromancia.
El Doble es capaz de transformarse y ése sería el origen de las
historias de hombres lobo y de las metamorfosis en animales, de uno
mismo o de otro.
El Doble es independiente en cuanto el cuerpo descansa, y parte a
dedicarse a sus ocupaciones o a realizar los deseos de su poseedor y ésa
sería la explicación de las peregrinaciones nocturnas y diurnas de
brujas y magos, de los viajes extáticos de santos y místicos
Las almas separadas de los cuerpos tienen poderes que deben ser
conciliados con las dádivas que los vivos ofrendan para reconfortarlos
y aplacar sus rencores.


LA SANTA COMPAÑA, LITERATURA VISIONARIA. La misma
creencia peor con otro nombre existe en otros puntos de la geografía
española, así en Galicia se le llama la Santa Compaña, en Castilla y León, La
huéspeda de Ánimas
y la Manga., y en las palmas, Antorchas del Time.
Podemos relacionar esta leyenda con sus fuentes clásicas: D. Juan Tenorio, de
quien G. Torrente Ballester dijo que se basaba en dos motivos folklóricos: el
Convidado de Piedra y el Seductor de Mujeres, es decir, Eros y Tánatos
impulso de vida e impulso destrucción, son los dos polos de la vida misma.
No en vano V. Propp ya observó sagazmente que los muertos de los cuentos
de hadas tenían dos pulsiones básicas: hambre y lujuria , es decir, las mismas
de los vivos.
En clave eclesiástica, la Santa Compaña aparece como un cortejo de
santos
, como en este texto de Las Florencillas de San Francisco: En aquel
momento fue arrebatado en espíritu, y Dios le mostró una visión maravillosa:
vio delante de sí una muchedumbre casi infinita de santos que desfilaban en
forma de procesión, de dos en dos, todos vestidos de brocados bellísimos y
preciosos; sus rostros y sus manos resplandecían como el sol y se movían al
compás de cantos y música de ángeles. Entre aquellos santos había dos,
vestidos con mayor elegancia y más adornados que todos los otros, envueltos
en tanta claridad, que llenaban de estupor a quien los contemplaba
(CAPÍTULO XX Visión admirable de un joven novicio que estaba en trance
de salir de la Orden).


D. JUAN TENORIO. Se discute si hay una fuente histórica, en concreto, se
habla del caballero sevillano Miguel de Mañara (galán y pendenciero y al final
arrepentido tras haber visto su propio funeral) como fuente histórica del mito del
Tenorio.


CON QUÉ OTROS TEXTOS Y DISCURSOS SE PUEDE
RELACIONAR
MITOLOGÍA. FERNÁN CABALLERO Y LAS HILANDERAS, DEL
MITO CLÁSICO DE LAS PARCAS Al AMBIENTE ANDALUZ
La literatura
que incluye estos motivos es amplísima y abarca diversas literaturas. La
teoría del Doble en las tradiciones europeas: Carlo Gilizburg la ha
documentado para el mundo céltico; C Lecouteux para el mundo germánico, y
E. Rohde ha demostrado los vínculos entre la Grecia arcaica y el chamanismo.
El cuento de Fernán Caballero “Las Hilanderas” es un texto
parafolklórico, es decir, imita la situación del cuentacuentos tradicional
inventando una situación en que el autor visita a dos personajes populares,
Tío Romance y Tía Chana, que le cuentan, si bien la visión de la tradición se
acerca mucho al "tipismo costumbrista". Fernán Caballero, como los
hermanos Grimm, tiene una visión poética de la tradición, en que lo
simbólico juega un gran papel (las ánimas como hilanderas monstruosas que
ayudan a la muchacha), pero que juega a la vez con los equívocos y el humor.


LITERATURA. En la literatura moderna hay amplísima representación,
como en “El retrato de Dorian Gray”, de Oscar Wilde, en “El doble, de
Dostoievski, en “Doctor Jeckyll y Mr. Hyde” de Stevenson, y, por supuesto,
en toda la literatura de fantástica y de terror que se expande a partir del
cuento gótico hasta los relatos más modernos, que retoman una y otra vez el
tema de la doble personalidad, como en Psicosis. Con la literatura clásica se
relaciona a través de la transmisión de estos en obras muy conocidas, como la
leyenda que sustenta la trama de “El Caballero de Olmedo”, el caballero que
ve su doble cuando va camino de la muerte.


RITUALES. El tema-símbolo de las ánimas (con su presencia de lo
escatológico, del culto a los muertos, etc.) nos lleva, por otra parte, a un
riquísimo caudal folklórico, que se expresa en textos, pinturas, danzas... lo
cual nos reafirma en el carácter abierto de la tradición, pues todas las
comunidades tienen algún tipo de tradición sobre estos temas. Con otros
discursos no literarios, como las fiestas, se relaciona muy particularmente,
pues las tradiciones de ánimas tienen mucho que ver con las fiestas de Otoño,
en particular con el día de “Todos los Santos” y actividades asociadas, como
las castañadas.


CINE. A partir de la novela de W. Fernández Flores “El bosque
animado”, donde las ánimas, conforme a la visión chamánica, andan y
deambulan por el bosque con toda naturalidad, hay una versión en cine
realizada por el director José Luis Cuerda y el guionista Rafael Azcona , e
interpretada por Alfredo Landa y Fernando Valverde. También en el web
elbosqueanimado.com tenemos una versión en un largometraje de
animación, producido por Dygra, de los personajes de la novela “El bosque
animado”.


DÓNDE AMPLIAR LA INFORMACIÓN
LIBROS
1. GARCÍA DE DIEGO, Vicente (1958): Antología de leyendas
de la literatura universal
, 2 vols. Labor. Barcelona.
2. Lecouteux, G. (1988): Hadas, brujas y hombres lobo en la Edad
Media
. Historia del doble, Olañeta Editor., Mallorca.
3. Capdecomme, M. (1997): La Vie des morts. Enquête sur les
fantômes d'hier et d'aujourd'hui, Paris, Imago.
INTERNET
* Tipología de aparecidos
* Florecillas de San Francisco
* Ouija
CORRESPONDENCIAS
*Animas y Fantasmas, Teoría del Doble… Fichas 7, Damas
Blancas, 8 Duendes, 15 Hadas y 22 Hombres Lobo
* Santa Compaña …. Ficha 5, Cazador Negro
* Mundo céltico... con personajes célticos, Ficha 17, Irlanda.


domingo, 7 de marzo de 2010

EL AHOGADO MAS HERMOSO DEL MUNDO

EL AHOGADO MAS HERMOSO DEL MUNDO

GABRIEL GARCIA MARQUEZ

Los primeros niños que vieron el promontorio oscuro y sigiloso que se acercaba por el mar, se hicieron la ilusión de que era un barco enemigo. Después vieron que no llevaba banderas ni arboladura, y pensaron que fuera una ballena. Pero cuando quedó varado en la playa le quitaron los matorrales de sargazos, los filamentos de medusas y los restos de cardúmenes y naufragios que llevaba encima, y sólo entonces descubrieron que era un ahogado.

Habían jugado con él toda la tarde, enterrándolo y desenterrándolo en la arena, cuando alguien los vio por casualidad y dio la voz de alarma en el pueblo. Los hombres que lo cargaron hasta la casa más próxima notaron que pesaba más que todos los muertos conocidos, casi tanto como un caballo, y se dijeron que tal vez había estado demasiado tiempo a la deriva y el agua se le había metido dentro de los huesos. Cuando lo tendieron en el suelo vieron que había sido mucho más grande que todos los hombres, pues apenas si cabía en la casa, pero pensaron que tal vez la facultad de seguir creciendo después de la muerte estaba en la naturaleza de ciertos ahogados. Tenía el olor del mar, y sólo la forma permitía suponer que era el cadáver de un ser humano, porque su piel estaba revestida de una coraza de rémora y de lodo.

No tuvieron que limpiarle la cara para saber que era un muerto ajeno. El pueblo tenía apenas unas veinte casas de tablas, con patios de piedras sin flores, desperdigadas en el extremo de un cabo desértico. La tierra era tan escasa, que las madres andaban siempre con el temor de que el viento se llevara a los niños, y a los pocos muertos que les iban causando los años tenían que tirarlos en los acantilados. Pero el mar era manso y pródigo, y todos los hombres cabían en siete botes. Así que cuando encontraron al ahogado les bastó con mirarse los unos a los otros para darse cuenta de que estaban completos

Aquella noche no salieron a trabajar en el mar. Mientras los hombres averiguaban si no faltaba alguien en los pueblos vecinos, las mujeres se quedaron cuidando al ahogado. Le quitaron el lodo con tapones de esparto, le desenredaron del cabello los abrojos submarinos y le rasparon la rémora con fierros de desescamar pescados. A medida que lo hacían, notaron que su vegetación era de océanos remotos y de aguas profundas, y que sus ropas estaban en piltrafas, como si hubiera navegado por entre laberintos de corales. Notaron también que sobrellevaba la muerte con altivez, pues no tenía el semblante solitario de los otros ahogados del mar, ni tampoco la catadura sórdida y menesteroso de los ahogados fluviales. Pero solamente cuando acabaron de limpiarlo tuvieron conciencia de la clase de hombre que era, y entonces se quedaron sin aliento. No sólo era el más alto, el más fuerte, el más viril y el mejor armado que habían visto jamás, sino que todavía cuando lo estaban viendo no les cabía en la imaginación.

No encontraron en el pueblo una cama bastante grande para tenderlo ni una mesa bastante sólida para velarlo. No le vinieron los pantalones de fiesta de los hombres más altos, ni las camisas dominicales de los más corpulentos, ni los zapatos del mejor plantado. Fascinadas por su desproporción y su hermosura, las mujeres decidieron entonces hacerle unos pantalones con un buen pedazo de vela cangreja, y una camisa de bramante de novia, para que pudiera continuar su muerte con dignidad. Mientras cosían sentadas en círculo, contemplando el cadáver entre puntada y puntada, les parecía que el viento no había sido nunca tan tenaz ni el Caribe había estado nunca tan ansioso como aquella noche, y suponían que esos cambios tenían algo que ver con el muerto. Pensaban que si aquel hombre magnífico hubiera vivido en el pueblo, su casa habría tenido las puertas más anchas, el techo más alto y el piso más firme, y el bastidor de su cama habría sido de cuadernas maestras con pernos de hierro, y su mujer habría sido la más feliz. Pensaban que habría tenido tanta autoridad que hubiera sacado los peces del mar con sólo llamarlos por sus nombres, y habría puesto tanto empeño en el trabajo que hubiera hecho brotar manantiales de entre las piedras más áridas y hubiera podido sembrar flores en los acantilados. Lo compararon en secreto con sus propios hombres, pensando que no serían capaces de hacer en toda una vida lo que aquél era capaz de hacer en una noche, y terminaron por repudiarlos en el fondo de sus corazones como los seres más escuálidos y mezquinos de la tierra. Andaban extraviadas por esos dédalos de fantasía, cuando la más vieja de las mujeres, que por ser la más vieja había contemplado al ahogado con menos pasión que compasión, suspiró:

-Tiene cara de llamarse Esteban.

Era verdad. A la mayoría le bastó con rnirarlo otra vez para comprender que no podía tener otro nombre. Las más porfiadas, que eran las más jóvenes, se mantuvieron con la ilusión de que al ponerle la ropa, tendido entre flores y con unos zapatos de charol, pudiera llamarse Lautaro. Pero fue una ilusión vana. El lienzo resultó escaso, los pantalones mal cortados y peor cosidos le quedaron estrechos, y las fuerzas ocultas de su corazón hacían saltar los botones de la camisa. Después de la media noche se adelgazaron los silbidos del viento y el mar cayó en el sopor del miércoles. El silencio acabó con las últimas dudas: era Esteban. Las mujeres q ' ue lo habían vestido, las que lo habían peinado, las que le habían cortado las uñas y raspado la barba no pudieron reprimir un estremecimiento de compasión cuando tuvieron que resignarse a dejarlo tirado por los suelos. Fue entonces cuando comprendieron cuánto debió haber sido de infeliz con aquel cuerpo descomunal, si hasta después de muerto le estorbaba. Lo vieron condenado en vida a pasar de medio lado por las puertas, a descalabrarse con los travesaños, a permanecer de pie en las visitas sin saber qué hacer con sus tiernas y rosadas manos de buey de mar, mientras la dueña de casa buscaba la silla más resistente y le suplicaba muerta de miedo siéntese aquí Esteban, hágame el favor, y él recostado contra las paredes, sonriendo, no se preocupe señora, así estoy bien, con los talones en carne viva y las espaldas escaldadas de tanto repetir lo mismo en todas las visitas, no se preocupe señora, así estoy bien, sólo para no pasar por la vergüenza de desbaratar la silla, y acaso sin haber sabido nunca que quienes le decían no te vayas Esteban, espérate siquiera hasta que hierva el café, eran los mismos que después susurraban ya se fue el bobo grande, qué bueno, ya se fue el tonto hermoso. Esto pensaban las mujeres frente al cadáver un poco antes del amanecer. Más tarde, cuando le taparon la cara con un pañuelo para que no le molestara la luz, lo vieron tan muerto para siempre, tan indefenso, tan parecido a sus hombres, que se les abrieron las primeras grietas de lágrimas en el corazón. Fue una de las más jóvenes la que empezó a sollozar. Las otras, asentándose entre sí, pasaron de los suspiros a los lamentos, y mientras más sollozaban más deseos sentían de llorar, porque el ahogado se les iba volviendo cada vez más Esteban, hasta que lo lloraron tanto que fue el hombre más desvalido de la tierra, el más manso y el más servicial, el pobre Esteban. Asi que cuando los hombres volvieron con la noticia de que el ahogado no era tampoco de los pueblos vecinos, ellas sintieron un vacío de júbilo entre las lágrimas.

-¡Bendito sea Dios -suspiraron-: es nuestro!

Los hombres creyeron que aquellos aspavientos no eran más que frivolidades de mujer. Cansados de las tortuosas averiguaciones de la noche, lo único que querían era quitarse de una vez el estorbo del intruso antes de que prendiera el sol bravo de aquel día árido y sin viento. Improvisaron unas angarillas con restos de trinquetes y botavaras, y las amarraron con carlingas de altura, para que resistieran el peso del cuerpo hasta los acantilados. Quisieron encadenarle a los tobillos un ancla de buque mercante para que fondeara sin tropiezos en los mares más profundos donde los peces son ciegos y los buzos se mueren de nostalgia, de manera que las malas corrientes no fueran a devolverlo a la orilla, como había sucedido con otros cuerpos. Pero mientras más se apresuraban, más cosas se les ocurrían a las mujeres para perder el tiempo. Andaban como gallinas asustadas picoteando amuletos de mar en los arcones, unas estorbando aquí porque querían ponerle al ahogado los escapularios del buen viento, otras estorbando allá para abrocharse una pulsera de orientación, y al cabo de tanto quítate de ahí mujer, ponte donde no estorbes, mira que casi me haces caer sobre el difunto, a los hombres se les subieron al hígado las suspicacias, y empezaron a rezongar que con qué objeto tanta ferretería de altar mayor para un forastero, si por muchos estoperoles y calderetas que llevara encima se lo iban a masticar los tiburones, pero ellas seguían tripotando sus reliquias de pacotilla, llevando y trayendo, tropezando, mientras se les iba en suspiros lo que no se les iba en lágrimas, así que los hombres terminaron por despotricar que de cuándo acá semejante alboroto por un muerto al garete, un ahogado de nadie, un fiambre de mierda. Una de las mujeres, mortificada por tanta indolencia, le quitó entonces al cadáver el pañuelo de la cara, y también los hombres se quedaron sin aliento.

Era Esteban. No hubo que repetirlo para que lo reconocieran. Si les hubieran dicho Sir Walter Raleigh, quizás, hasta ellos se habrían impresionado con su acento de gringo, con su guacamaya en el hombro, con su arcabuz de matar caníbales, pero Esteban solamente podía ser uno en el mundo, y allí estaba tirado como un sábalo, sin botines, con unos pantalones de sietemesino y esas uñas rocallosas que sólo podían cortarse a cuchillo. Bastó con que le quitaran el pañuelo de la cara para darse cuenta de que estaba avergonzado, de que no tenía la culpa de ser tan grande, ni tan pesado ni tan hermoso, y si hubiera sabido que aquello iba a suceder habría buscado un lugar más discreto para ahogarse, en serio, me hubiera amarrado yo mismo un áncora de galeón en el cuello y hubiera trastabillado como quien no quiere la cosa en los acantilados, para no andar ahora estorbando con este muerto de miércoles, como ustedes dicen, para no molestar a nadie con esta porquería de fiambre que no tiene nada que ver conmigo. Había tanta verdad en su modo de estar, que hasta los hombres más suspicaces, los que sentían amargas las minuciosas noches del mar temiendo que sus mujeres se cansaran de soñar con ellos para soñar con los ahogados, hasta ésos, y otros más duros, se estremecieron en los tuétanos con la sinceridad de Esteban.

Fue así como le hicieron los funerales más espléndidos que podían concebirse para un ahogado expósito. Algunas mujeres que habían ido a buscar flores en los pueblos vecinos regresaron con otras que no creían lo que les contaban, y éstas se fueron por más flores cuando vieron al muerto, y llevaron más y más, hasta que hubo tantas flores y tanta gente que apenas si se podía caminar. A última hora les dolió devolverlo huérfano a las aguas, y le eligieron un padre y una madre entre los mejores, y otros se le hicieron hermanos, tíos y primos, así que a través de él todos los habitantes del pueblo terminaron por ser parientes entre sí. Algunos marineros que oyeron el llanto a la distancia perdieron la certeza del rumbo, y se supo de uno que se hizo amarrar al palo mayor, recordando antiguas fábulas de sirenas. Mientras se disputaban el privilegio de llevarlo en hombros por la pendiente escarpada de los acantilados, hombres y mujeres tuvieron conciencia por primera vez de la desolación de sus calles, la aridez de sus patios, la estrechez de sus sueños, frente al esplendor y la hermosura de su ahogado. Lo soltaron sin ancla, para que volviera si quería, y cuando lo quisiera, y todos retuvieron el aliento durante la fracción de siglos que demoró la caída del cuerpo hasta el abismo. No tuvieron necesidad de mirarse los unos a los otros para darse cuenta de que ya no estaban completos, ni volverían a estarlo jamás. Pero también sabían que todo sería diferente desde entonces, que sus casas iban a tener las puertas más anchas, los techos más altos, los pisos más firmes, para que el recuerdo de Esteban pudiera andar por todas partes sin tropezar con los travesaños, y que nadie se atreviera a susurrar en el futuro ya murió el bobo grande, qué lástima, ya murió el tonto hermoso, porque ellos iban a pintar las fachadas de colores alegres para eternizar la memoria de Esteban, y se iban a romper el espinazo excavando manantiales en las piedras y sembrando flores en los acantilados, para que en los amaneceres de los años venturosos los pasajeros de los grandes barcos despertaran sofocados por un olor de jardines en altamar, y el capitán tuviera que bajar de su alcázar con su uniforme de gala, con su astrolabio, su estrella polar y su ristra de medallas de guerra, y señalando el promontorio de rosas en el horizonte del Caribe dijera en catorce idiomas, miren allá, donde el viento es ahora tan manso que se queda a dormir debajo de las camas, allá, donde el sol brilla tanto que no saben hacia dónde girar los girasoles, sí, allá, es el pueblo de Esteban.

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