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EL ARTE OSCURO

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GOTICO

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lunes, 3 de enero de 2011

La Dama del Cementerio.

La Dama del Cementerio.


La taberna presentaba un aspecto acogedor, ambientada con un gran fuego que había caldeado la sala y que, junto con el alcohol que se consumía, ayudaba a los clientes a sentir una sensación agradable. Pero a aquella hora de la noche, el bullicio casi había desaparecido, pues a pesar de que todas las mesas estaban ocupadas, cada grupo de personas conversaban susurrando mientras iban apurando sus bebidas. Aquellas gentes de campo vestían sencillamente, cosa que les asimilaba a la modesta taberna. La planta baja consistía en un enorme comedor con unas treinta mesas redondas de madera, distribuidas sin gracia y con cuatro viejas sillas cada una; y al fondo de la sala, un gastado y descolorido mostrador era atendido por el mozo, que guardaba tras de sí una variada gama de botellas. El local disponía también de un sótano donde se almacenaban las reservas de la casa, todas en enormes toneles de madera caduca reposando año tras año en la oscuridad. El piso de arriba constituía la vivienda de los que regentaban la posada, y disponía además de seis habitaciones que se alquilaban.
En conjunto, la espartana taberna ofrecía un panorama pintoresco a la vez que anticuado, siempre con los mismos muebles, el mismo servicio, el mismo ambiente, las mismas charlas y risotadas a media tarde y, ahora, por la noche, los mismos susurros de los clientes acompañados por el crepitar del fuego.
Y en medio de todo este conjunto, aislado en una mesa y tragándose ya el sexto vaso de vino, se encontraba el joven Gastón de Lavigni. Con una mirada vidriosa contemplaba los rostros de todos aquellos que le rodeaban, al mismo tiempo que bebía... para olvidar. Gastón provenía de una adinerada familia aristocrática influyente en París, vivía en una enorme mansión, se había codeado con las más altas jerarquías sociales y estaba prometido a la hermosa condesa de Montre-Saint. Cualquiera hubiese dicho que el joven era feliz, pero cuánto se habría equivocado. No, no conocía la felicidad, ni siquiera la gran fortuna que tenía se la había otorgado. Y todo por haberse enamorado de quien no debía, de una joven camarera que conoció en un café parisino. Evidentemente sus padres no aceptaron aquella relación, a aquella chica de clase baja procedente de una modesta familia. Padres e hijo se discutieron violentamente y Gastón decidió romper con su programada vida, con aquella vida llena de fiestas falsas, de sonrisas hipócritas, de amistades interesadas... y se marchó. Por eso se encontraba ahora en aquella miserable taberna, situada en una remota comarca rural de Francia de la que ni siquiera recordaba su nombre.
El joven, deseoso de olvidar por unos momentos todos aquellos dolorosos pensamientos, engulló otro vaso de vino y, tragándose con éste sus lágrimas, prestó atención a la conversación que se iniciaba en la mesa de al lado.
- Os lo aseguro, amigos - susurraba un viejo desdentado a sus tres compañeros - ayer la volvieron a ver; la Dama del Cementerio salió de nuevo para realizar su baile. Un viajero que estaba de paso me lo contó. Y por su rostro aterrorizado, os digo que no mentía. Afortunadamente para él, hoy mismo ha abandonado la región. Es todo un logro que haya tenido tanta fuerza de voluntad.
Gastón se levantó, y medio tambaleándose se acercó a la mesa; la charla cesó inmediatamente y todos le miraron con atención.
- Perdón, caballeros, pero no he podido evitar oír lo que estaban contando, y me apetece escuchar una de esas leyendas locales que abundan aquí. ¿Quién es esa Dama del Cementerio?.
El viejo desdentado inspeccionó atentamente a Gastón, y tras unos segundos, le invitó a sentarse.
- Muy bien, escuche si quiere, pero no se trata de una leyenda, sino de un hecho real que traspasa la barrera de lo sobrenatural y que le helará la sangre.
Gastón, abrumado por las palabras del viejo y por la considerable cantidad de alcohol que llevaba en el cuerpo, se acomodó al lado de los cuatro hombres y pagó una botella de vino para que la conversación no se apagara. El viejo prosiguió.
- Pues bien, joven, debe saber que hace mucho tiempo vivió en esta comarca una hermosa y alegre muchacha a quien todos querían. Con su bondad y amor se había ganado el cariño de todos aquellos que la rodeaban, pues sólo con verla la alegría le llenaba a uno el corazón y se desvanecían todas las preocupaciones. Qué hermosa era, cómo correteaba por los prados, con una preciosa sonrisa que nunca se borraba de su cara; con cuanta amabilidad trataba a los demás - el viejo hizo una pausa y bebió - Pero por desgracia, la vida es a veces injusta hasta con los más inocentes. Una terrible enfermedad se apoderó de ella, y ni los esfuerzos de los mejores médicos pudieron salvarla. Iba languideciendo día a día, iba muriendo poco a poco, hasta que por fin jamás despertó. La enterraron en el cementerio de esta comarca, pasado el bosque. Y es aquí donde empieza lo inexplicable. Tan hermosa y buena había sido, que incluso la Muerte se apiadó de ella; un ser tan precioso y perfecto no debía quedarse para siempre bajo tierra, y por eso, cada noche, se le permite salir al exterior y ronda por el cementerio, cantando, bailando... recordando una vida que antes llevó pero a la que nunca volverá.
- Bueno - interrumpió Gastón - si de verdad es tan bella, mandádmela a la habitación cuando la veáis.
Empezó a reírse sonoramente, pero pronto se detuvo. El viejo y sus acompañantes lo miraban con expresión severa, como si estuvieran profundamente ofendidos por la chistosa impertinencia del muchacho.
- Escúcheme bien - dijo el viejo elevando la voz - no se atreva a burlarse de lo que no conoce, porque en la vida no sólo existe aquello tangible y material que usted puede ver y tocar, sino que a menudo nos rodean unos misterios inexplicables que nada tienen que ver con este mundo. Y ahora deberá perdonarnos; es tarde y tenemos que marchar.
Gastón se quedó solo de nuevo; estaba demasiado cansado para seguir pensando en la historia del anciano, y se retiró a su habitación para descansar. Aquella noche durmió profundamente.
A la mañana siguiente, se despertó con un ligero dolor de cabeza. Observó por la ventana el precioso día que había amanecido y decidió que daría un largo paseo. Así pues, envolvió su camisa de seda con una larga y elegante capa negra, se puso el sombrero de copa y los guantes y bajó por las escaleras al comedor de la taberna. Se encontró con la hija de los posaderos, una atractiva joven que le dedicó una larga mirada y una sonrisa. Era fácil para Gastón ganarse los favores de las muchachas. Era un joven apuesto de 27 años, vestido siempre con suma elegancia y dotado de una corpulencia considerable. Por un instante pensó en devolverle la sonrisa a la chica, pero a su memoria volvieron los amargos recuerdos de aquella camarera de París; no, no volvería a enamorarse, así que bajó la vista y salió al exterior. Los rayos del sol le bañaron al instante; una fresca brisa golpeó su cara, e inició el paseo por el estrecho camino de arena acompañado por el trinar de los pájaros. Tras una hora de marcha se cansó del monótono paisaje, así que se decidió a atravesar el bosque. Allí dentro, entre los espesos árboles, la temperatura era más baja, había menos luz y se respiraba una mayor humedad. Siguió caminando, pensando en sus cosas, hasta que finalmente salió del bosque y se topó con una gran puerta enrejada.
Había llegado hasta el cementerio.
Contempló la verja durante un par de minutos, y recordando inconscientemente la historia contada por el viejo, se decidió a entrar. Aquel lugar de reposo tenía un aspecto apacible; había un hermoso jardín muy bien cuidado, con unos grandes rosales frescos de un rojo intenso; los pájaros revoloteaban el cementerio, y el viento movía acompasadamente las largas hileras de abetos y chopos, mudos guardianes del santo lugar. Gastón paseó largamente por aquellos jardines, y en un recodo de mullida hierba, se tumbó. Qué bien le sentaba aquel tibio calor del sol combinado con la suave brisa. Cerró los ojos para pensar, y sin darse cuenta se durmió arrullado por el viento y los pájaros.
El frío le despertó. Lo primero que vio cuando abrió los ojos fue el oscuro cielo estrellado, adornado con una blanca y enorme luna llena. Vaya, había permanecido dormido casi todo el día y la noche le había sorprendido. Pese al frío siguió tumbado unos minutos más. El viento había aumentado en intensidad; su lastimero susurro recorría ahora todos los rincones del cementerio, al mismo tiempo que los árboles se movían a un lado y a otro al unísono, juntos, incapaces de quebrantar el monótono ritmo que la naturaleza les había impuesto. Gastón decidió que ya era hora de levantarse y volver a la taberna, pero entonces algo le detuvo; había oído un suave sonido, una dulce melodía que apenas era audible. Sin levantarse, se tumbó boca abajo y observó la oscuridad. Sí, ahora lo oía más claramente. Se trataba de una música, una música que nunca antes había escuchado, dulce y acogedora en demasía, sobrenatural, hipnótica, triste, que más parecía un lamento que una melodía realizada por algún instrumento banal.
El muchacho permaneció en el suelo a la vez que una extraña sensación se apoderaba de él, una mezcla de pasión y temor que juntas constituían un deseo de quedarse irresistible. Y allí, penetrando la oscuridad con su mirada, buscando desesperadamente aquello insólito que esperaba encontrar, la vio por fin. Gastón se frotó los ojos varias veces, pero aquello no era una ilusión. Dios santo, la figura que tenía ante sí era la mismísima Dama del Cementerio; así que era cierto, no se trataba de una mera leyenda para los corazones cobardes, no... ¡vivía! ¡Vivía por algún extraño capricho de las fuerzas ocultas, de un mundo de tinieblas al que ningún mortal podía acceder! Gastón permanecía inmóvil ante la fascinante visión. Se trataba de una chica extremadamente bella, una diosa hipnotizadora que atraía sin remedio al estúpido robado. Unos largos cabellos pelirrojos que le llegaban hasta la cintura flotaban en el aire mientras ella danzaba y danzaba, giraba y giraba, reía y reía... Su palidez sobrenatural contrastaba con la negra noche, sus finos rasgos faciales desgarraban con un brillo intenso los ojos de Gastón que, entrado en trance, se consumía en una vorágine de placer y terror, de locura y cordura... Cómo bailaba. Su largo vestido de blanco satén dejaba entrever un cuerpo perfecto, un cuerpo que nunca estuvo destinado a los hombres, que incluso a la Muerte había prendado. Y la música aumentaba, el ritmo se aceleraba, y el baile se convirtió en una espasmódica danza, donde ella se fundía por entre las lápidas, por entre las cruces, toda blanca, iluminando la noche que retrocedía por donde ella pasaba. Santo cielo, los límites de la cordura, las reglas de la vida... nada se respetaba dentro de aquel cementerio, donde la fantasía se mezclaba con la realidad. Y allí, jadeando, sudando, con el corazón desbocado, Gastón se convulsionaba de forma enfermiza, observando aquel impío baile, aquel macabro capricho de la Muerte, aquel espectáculo bello y a la vez grotesco que nunca debió presenciar.
Y de pronto todo desapareció; la noche volvió a reinar en el cementerio y el silencio se dejó oír con su pesada calma. Gastón seguía mirando a la nada, crispado, inmóvil. Pasaron varios minutos antes de que pudiera reaccionar, y lo hizo con un apagado grito mientras realizaba verdaderos esfuerzos para respirar. Se levantó precipitadamente para huir de aquel lugar, y al dar la media vuelta, se topó con el viejo desdentado, que lo agarró firmemente.
- Esto que ha visto no es para usted; ella pertenece al mundo de los muertos. Váyase o lo lamentará.
Gastón jadeaba y temblaba, tenía que marcharse, y con el brazo empujó al anciano e inició una desbocada carrera, una carrera infernal entre los árboles y arbustos del bosque, tropezando, cayendo, rasgándose...
- ¡Escúcheme - gritó el viejo - debe marcharse! ¡Si no lo hace le convertirá en su amante eterno! ¡Márchese o nadie podrá ayudarle!
Pero el joven no oía ya las palabras del anciano, y como un demente llegó a su habitación de la posada, sudando y con el rostro desencajado. Se sentó para tomar aliento. No podía ser... no... aquello que había visto no podía ser real; pero sabía que lo era, porque su corazón se lo advertía. Dios... aquella chica... tenía que ser suya. Ahora que la había visto debía apoderarse de ella, llevársela... El recuerdo del baile le atormentaba, y la imagen de ella estaba ahora en su cerebro, como un sueño, como una sombra... Sí, tenía que ser suya al precio que fuera... al que fuera.
No pudo dormir en lo que quedaba de noche. Sólo a veces cerraba los ojos durante algunos minutos, pero entonces veía a la Dama del cementerio que se acercaba a él, le llamaba, le solicitaba como su amante... y Gastón se despertaba gritando. Durante todo el día no bajó al comedor, y esperaba impaciente a que volviese la noche para ir en busca de su amor.
Al fin la oscuridad llegó de nuevo. Como una sombra, salió de la posada y se dirigió al lugar maldito. Entró en el cementerio y esperó en el mismo lugar que la noche anterior, con unas apagadas risotadas que denotaban el fin de su cordura. No tuvo que esperar mucho; de nuevo sonó la música y ella apareció, más bella que nunca, más blanca, más brillante, resplandeciendo con una palidez mortal, con sus risas y sus giros... y Gastón se levantó. Hipnotizado avanzó hacia ella, incapaz de hablar, incapaz de detenerse, sin voluntad... La Dama lo vio y se detuvo; cesó la música y el baile. Sólo el silencio reinaba ahora, y Gastón seguía avanzando; alargó la mano para tocarla, pero entonces se detuvo. Ella ya no reía, lloraba, lloraba amargamente... y algo despertó a Gastón de su trance. Miró al suelo y... y gritó como nunca lo había hecho antes ¡Decenas de manos descarnadas le habían agarrado los pies y tobillos, las piernas... y tiraban de él de una forma brutal, clavando los huesudos dedos en sus carnes, perforándolo, produciendo un dolor inhumano imposible de resistir. Y Gastón se hundía en el suelo, era arrastrado bajo tierra por los muertos que no perdonaban su impertinencia, el intento de llevarse a su reina blanca y resplandeciente, y Gastón se acercaba cada vez más hacia la morada maldita de la Muerte. Sus desgarradores gritos llenaron la noche y un búho levantó el vuelo asustado. Gastón se agarraba a la tierra en un último intento por no ser engullido, babeando y chillando de terror, rasgándose los dedos, partiéndose las uñas, mientras la Dama del cementerio permanecía inmóvil, llorando y mirando al desdichado joven. Y así, sin nadie que atendiese sus horrendos chillidos de terror, Gastón fue devorado y tragado por la tierra, y lo último en desaparecer fue su mano crispada y desgarrada, que moviéndose frenéticamente intentaba aferrarse a algún asidero que le salvase del olvido.
A partir de entonces, con la desaparición de aquel chico recién llegado, pocos eran los que se atrevían a cruzar el cementerio de noche. Pero los que lo hicieron, relataron una visión horrible: bajo la luna, una bella muchacha pelirroja, con un vestido blanco, danzaba y bailaba por el lugar acompañada de una dulce melodía; tras ella, un joven demacrado, con jirones de ropa que reflejaban vestigios de una vestimenta elegante, la seguía gimiendo, con una huesuda mano tendida hacia adelante, intentando alcanzar lo inalcanzable, intentando conseguir el amor de la Dama del Cementerio.

Danza macabra



Danza macabra

Hace 200 años en la ciudad de Popayan (Colombia) existieron los ricos terratenientes y comerciantes españoles. Había uno muy notable en esta ciudad, Francisco Mendonza. Era muy rico y distinguido. Además tenía una hija preciosa llamada Margarita.Francisco queria que se casara pronto con algún joven de su misma clase social, pero cuando un pretendiente iba, Margarita exclamaba:
- Padre mío, cuando encuentre al hombre que verdaderamente quiero en mi vida, te lo haré saber.
Un día Francisco Mendonza organizó un baile en su casa, al cual asistió Margarita, quien estaba preciosa esa noche, esperando al hombre de sus sueños.
Cuando el reloj dio con sus notas musicales las doce de la noche, un carruaje muy elegante se detuvo al frente de la casa de los Mendoza. De el salió un joven de porte majestuoso, espesa cabellera negra y muy bien vestido.
Margarita quedó impactada al verlo, pues en ese mismo instante supo que ese era el hombre de su vida. Así que ella le ofreció bailar una pieza de Vals.
Bailaron y rieron hasta que el extraño joven empezó a hablar en forma un poco extraña. Le dijo a Margarita que no le mirara los pies. Ella observó sus pies y vio sorprendida que eran muy similares a las patas de un macho cabrío. Quedó horrorizada; se apagaron las luces del salón, se oyeron espantosos gritos, rujidos y carcajadas. Cuando se encendieron de nuevo las luces y los invitados observaron, Margarita estaba muerta, tendida en el piso y con quemaduras, rasguños y golpes, por su joven cuerpo. Buscaron al extraño joven, pero no lo encontraron. Aquel joven era Satanás.

LOS MITOS EGIPCIOS

LOS MITOS EGIPCIOS


Los mitos egipcios son uno de los más ricos y fascinantes dentro de la mitología universal. Algunos de ellos incluyen cuentos y leyendas que se basan en la vida de las deidades egipcias. Otros explican sus creencias respecto al orígen del cosmos , los mitos metafísicos de la creación y el papel preponderante que cumple la simbología solar en la creación del Universo.
Estos mitos perduran en el tiempo porque nos ayuda a comprender la manera en que los egipcios concebían la creación del cosmos y es el punto de partida de de los conceptos vertidos por los grandes alquimistas orientales.
Escribas y sacerdotes transmitieron estos mitos para aportar datos sobre la vida despues de la muerte, sobre el viaje perpetuo del difunto para lograr la vida eterna. Estos y otros conceptos fueron vertidos en las leyendas y en los cuentos fantásticos que expondremos a continuación.

Atum "Señor de los límites del Cielo"
Ptah, El dios de Menfis
Amón "Lo oculto"
La realeza Egipcia
La Leyenda de Osiris
La venganza de Horus
Isis y los siete escorpiones



Atum "Señor de los límites del Cielo"



El Señor de los límites del Cielo

Aproximadamente en el siglo V a.de C, el famoso historiador egipcio, Heródoto, conoció las ruinas de Yunu, ubicadas actualmente al noroeste del Cairo, más conocidas como "Heliópolis, La Ciudad del Sol". En esta ciudad, se formuló una cosmogonía con el fin de poder explicar la creación del Universo en "LosTextos de las Pirámides".
Antes de que existiera el cosmos como una estructura organizada, existía un océano oscuro de agua inerte, al que se llamaba "Nu" o "Num" que simboliza la "no existencia" antes de la creación. Para los egipcios, este mar inanimado nunca había dejado de existir y se creía que éste rodeaba el firmamento para proteger al sol, las estrellas, la luna y a la tierra, del mismo modo que lo hacía con las fronteras del infierno. Su temor era que este vasto mar cayera de los cielos e inundara a la tierra. Este temor se vió reflejados en los Textos de las Pirámides:

"Los montículos se convertirán en ciudades, y las ciudades en montículos,
y los palacios destruirán los palacios. Cuando tenga lugar este ocaso de los dioses
los únicos sobrevivientes serán los dioses Atum y Osiris en forma de serpientes,
desconocidos para la humanidad e invisibles para los dioses".

Atum, es el "Señor de los límites del cielo", el creador del universo,el ser supremo, que surgió de Nu, para crear los elementos que lo componen. En él residen todas las fuerzas de la creación. Como es un dios solar, se autogeneró en un ser y se posó sobre un montículo primordial que emergía. Este montículo se llamó "Benben" cuyo fin era sostener al dios solar.
Sin embargo la pregunta que se hacían es, cómo desde un sólo principio masculino se daría nacimiento a su progenie. La respusta se halló en el "Texto de las Pirámides":
"Al tomar su falo con las manos y eyacular, nacieron los gemelos Shu y Tenuf"
Recordemos que Atum tenía en sí mismo cada poder cósmico y a cada ser divino. Otras fuentes como el Papiro Bremmerman explica el nacimiento de los dos hijos de Atum de este modo:
"Todas las manifestaciones empezaron a existir tras haber empezado yo a existir...
no existía ni la tierra ni el cielo...Creé de mí mismo todas las cosas...
mi puño fue mi esposa...copulé con mi mano... Estornudé a Shu...
Escupí a Tenuf...Después Shu y Tenuf dieron lugar a Geb y Nut
De geb y Nut nació Osiris...Set, Isis Y Neftitis... dieron lugar
a la población de la tierra".

Estas nueve deidades forman la "Pesdyet" de la ciudad de Heliópolis, conocida como La Enéada. Tanto Shu como Tefnut se lo podía representar como leones. El jeroglífico que representa a Shu,es la pluma de avestruz, de este modo se lo ve a Shu, levantando los brazos para sostener a la diosa del cielo Nut que está arqueada sobre el dios tierra Geb.
En Los Textos de las Pirámides, se asocia a la diosa Tefnut con el rocío y la humedad, donde también se sugiere que esta diosa era la atmósfera de los infiernos. Recordemos que de la unión de Shu y Tefnut nacieron Geb y Nut.
Para los egipcios, la tierra era el principio masculino, de este modo Geb era el dios tierra, que personificaba las tierras de Egipto, mientras que la diosa del cielo Nut, personificaba al firmamento. Esta era una de las diosas más representadas de La Enéada. Nut engendró 4 hijos de Nut : Osiris, Isis, Set y Neftitis.Todos ellos representan el ciclo de vida y muerte en el Universo.
Respecto a cómo explicaron los sacerdotes egipcios el nacimiento del dios solar Atum, diremos que se basaron en la "imágen del loto". De este bello jeroglífico dicen lo siguiente: "De Nu brotó un loto, junto con la colina primordial, del que el dios Sol, surgió como un niño, aunque autogenerado". 
Es necesario que hagamos mención de otros importantes jeroglíficos como "El Ave Fénix". Ya mencionamos anteriormente en la interpretación de los símbolos egipcios que Heródoto había oído hablar de esta bellísima ave, sin embargo no la conoció sino a través de pinturas y`papiros. Esta ave se parecía a una garza con un bello plumaje sobre su cabeza, que en los jeroglíficos se llamó "Benu" y que constituyó el símbolo del nacimiento del dios Sol.
En el Texto de Las Pirámides se lee una invocación al dios Atum: "Tú surgiste, con el Benben, en la Mansión del Benu en Heliópolis"
Sin embargo, el Fénix herodotiano, es un pájaro semejante al águila de un plumaje rojizo y dorado. Se piensa que el ave a la cual Heródoto hacía mención en los dibujos no era realmente el Benu, probablemente era el buitre egipcio o el Halcón de Horus. Sabemos que el Benu jugó un papel muy importante en los ritos funerarios.

Ptah, El dios de Menfis

Ptha, era el nombre del dios de Menfis, y su nombre significaba "sur de la muralla". Durante el Imperio Nuevo (1150-1070 a.dC.) su templo recibió el nombre de "HeuetkaPtah" (Mansión del espíritu de Ptah), que dió nombre a la región y es el orígen de la palabra Egipto.
Ptha era el dios creador y en los Textos de los Sarcófagos existen referencias de él como el dios creador de los dioses y el Sol y responsable de la maduración de la vegetación.
Durante el reinado de Rameses II (1290-1224 a.de C)a Ptah se lo asociaba con la deidad Ta-tenen. Su nombre significa "la tierra que se ha hecho distinguible". Este nombre aludía a que esta deidad había surgido de Nu.
El mito sobre Ptah dice que este dios dió vida a otros dioses, incluyendo a Atum por medio de su corazón y su lengua.
"La presencia de Ptah es universal en los corazones y bocas de todos los dioses
de todas las personas, de todos los rebaños, de todas las cosas vivientes que arrastran".
De este modo, Ptah es superior a Atum, que generó vida a través de su semen y sus dedos.
El poder de Ptah, está en sus labios y en sus dientes, quiere decir que con solo pronunciar la identidad de cada cosa, genera un poder tal con su palabra que la creación empezó a existir.
Lo que los ojos ven , los oídos oyen y la nariz inspira va directamente al corazón y lo que determina el corazón luego lo traduce en palabras. Así es como Ptah ordenó la creación de los dioses y cómo se convirtió en Ta-tenen"de quien surgió toda la vida". Para ellos ordenó la creación de las ciudades, santuarios, los cultos, y las ofrendas.

Amón "Lo oculto"



Durante el Imperio Nuevo, los sacerdotes de Tebas crearon extensos himnos al dios Amón, considerándolo el dios creador de todo lo existente. En las estrófas del Papirus Leiden I 350 se encuentran alabanzas que hacen mención de la existencia de un solo dios creador de todas las cosas del universo, un dios que "está más allá del sol y más profundo que los infiernos".Su nombre encierra el significado de "lo oculto, o lo que se oculta a si mismo", porque su identidad es tan secreta que ni siquiera los dioses conocen su nombre auténtico.
"demasiado grande para escudriñar en él y demasiado poderoso para conocerlo".
La presencia de Amón es el reconocimiento de la ciudad de Tebas como un centro religioso importante. De este modo durante cinco siglos, Amón, fue el Señor indiscutido del panteón egipto. Como gobernante del universo lo llamaron "Señor de los tronos de las Dos Tierras"y "Rey de Dioses". Con su imágen se construyeron fastuosos templos para adorarlo y capillas dedicadas a él.
Constituyó uno de los dioses de la Ogdóada de Hermópolis. La Ogdóada es el mito de la creación perteneciente a esta ciudad. Se constituyó con 8 dioses que formaron 4 parejas. Todos eran entidades personificadas en la materia primordial, con los dioses vistos como ranas y las diosas como serpientes. De este modo la creación del universo se explica asi: "El caos ha sido conceptualizado en ocho extrañas criaturas, adecuadas para habitar en el limo primordial".
Las 4 parejas eran:
Nu (dios rana)- Naunet( diosa serpiente)
Het (dios rana)- Hauhet (diosa serpiente)
Kek (dios rana)- Kauket (d. serpiente)
Amón (d. rana)- Amaunet (d.serpiente)
De este modo Amón es un dios trascendente, que se autogeneró, por lo tanto está por encima de la creación y preexiste en Tebas y en todo el Universo más allá de todos los demás dioses, para que la colina primordial (Nu) surja. Este es el acto de creación de la materia primordial del cosmos. Amón es "el que se hizo a si mismo"y se desarrolla como dios solar que rejuvenece contínuamente. Por este motivo, su nombre en los monumentos es Amón-Ra (sol). Cada dios es una imágen proyectada de Amón, y el concepto de " la trinidad" se establece con tres dioses, la unión de ellos forman "la unidad" que es Amón : Ra es su cara, Ptah es su cuerpo y Amón su identidad oculta.

La realeza Egipcia



La sucesión de un faraón al trono de Egipto era un acontecimiento sacralizado por un precedente mítico. El faraón era la manifestación terrena del dios cielo Horus. El mito de transmisión de la realeza de Osiris a su hijo Horus es importante para poder comprender el estatus y el poder del soberano en Egipto. Para esto expondremos a continuación los conceptos prehistóricos sobre Ra y la concepción de la creación del Universo en la ciudad de Heliópolis mediante" La Leyenda de Osiris"

Conceptos prehistóricos de Ra

En Egipto durante las tres primeras dinastías se organizó una monarquía unificada por los faraones que se llamaban hijos de Horus, el Halcón.
Este era el animal tutelar del Alto Egipto, con sus áridos desiertos a cada lado del valle. De allí partieron los monarcas y allí querían ser enterrados desde Menes y sus sucesores.
Conservando el respeto debido al lugar de Edfú, que es lugar de donde procedían, establecieron la capital del estado de ambos Egiptos, en el Delta, donde hoy está El Cairo, y se estableció un centro cultural y religioso, llamado Menfis. Allí existía desde la época prefaraónica un templo dedicado a Ptah. Junto a Menfis hubo un templo mucho más venerado e importante para la humanidad que los egipcios llamaron "ON" y los griegos "Heliopolis", ciudad del sol, nombre con el cual se conoce todavía al lugar.
El lugar santo de Abusir era un recinto amurallado con una sola entrada, el de On-Heliópolis era circular. El de Abusir era como un gran patio rectangular con un obelisco de chaparro. Según referencias, éste era el símbolo del Universo.
Todo al fin puede reducirse a formas geométricas; cada cosa puede definirse con una forma esencial sin detalles y el mundo entero imaginarse concentrado en el obelisco. Desde la punta piramidal, el Sol derrama sus rayos angularmente sobre el tronco prismático, que es el resto de lo creado. El obelisco contiene el Todo, desde el astro solar hasta el suelo. De este modo los sacerdotes de On concebían cada cosa como formulada por mera geometría o ecuación. Y lo que se puede concebir plenamente es porque ya está creado en el intelecto, por consiguiente, la creación es resultado de un sistema de formas, números o acordes musicales.
Sabemos que en On- Heliopolis, además del obelisco, existía un árbol sagrado, único en Egipto, El árbol de Persea. Tenía hojas como lenguas y frutos como peras o corazones. Eran símbolo de palabra y el pensamiento. Ha habido y existen aún escuelas místicas, sobre todo el Asia, para las que la palabra perfecta es la definición de cada cosa. Asi se explicaría que por la emisión de cada palabra justa se crearan las cosas mismas.
"Al principio, según el evangelio de San Juan, era el Logos, la Palabra".
Los faraones hijos de Horus hicieron compatible el respeto al Halcón con la veneración de Ra, el León y símbolo solar.
Más tarde, los farones ramésidas iban a Heliópolis a recibir una especie de bautismo de Ra con un nombre de Ra, que hacían esmaltar en una joya y la pendían del árbol de Persea, consagrándose así hijos de Ra, además de hijos de Horus. Asi tenemos ya dos maneras de formular el sistema del mundo sin preocuparse de la creación: el sistema geométrico y el oral donde la palabra tiene poder de creación.
Sin embargo existía otro método para explicar la creación. Heródoto, que visitó el santuario, vió el lugar donde se guardaba el Ave Fénix, que muere cada quinientos años y renace de sus cenizas. Con esta fábula se explica la creación como un fenómeno biológico: todo lo que existe procede de otro de su mismo género y no haya que atormentarse por descubrir su principio de la nada.
Mientras en On-Heliópolis, se pensaba y se vivía de acuerdo a la regla de Ra, en el delta se concretaba el mito de Osiris. En Heliópolis solo se intentaba explicar el orígen de las cosas, no se tenían soluciones para la muerte y la vida futura. Esta las proporcionaba Osiris.


La Leyenda de Osiris


Desde el mito de la creación creado por los sacerdotes de la ciudad de Heliópolis, podemos ver el vínculo que existía entre los dioses cósmicos y las deidades que encontraremos en la leyenda de Osiris. Recordemos que Geb, el dios tierra, y Nut, la diosa del cielo, tuvieron 4 hijos: Osiris, Isis, Set y Neftitis. En esta leyenda veremos una línea de verticalidad que va desde el dios Sol hasta el dios que poseerá el trono de Egipto.
Osiris fue el primer hijo que nació de la unión de Geb y Nut. Nació en Rosetau, cerca de Menfis, lugar ideal para el nacimiento de esta deidad ya que su rol en la mitología egipcia es ser el dios de los infiernos y Rosetau o "Boca de los pasadizos", sería la entrada que simboliza al reino infernal de Osiris.
En la época prehistórica, hacia el año 6000 antes de Cristo, el delta estaba dividido en dos reinos separados por el Nilo; uno era árido y se llamaba reino del Junco, y otro más fértil que era el reino de la Abeja. Estos reinos estaban gobernados por dos hermanos: Osiris y Set; sus consortes eran también hermanas: Isis y Nefer. Set, rey del Junco, estaba celoso de su hermano Osiris, que inventaba y divulgaba generosamente, los principios de la agricultura. Set rencoroso por su inferioridad moral, invitó a Osiris y a su esposa a un banquete.
Después con la excusa de ver quién era capaz de entrar en una caja ataúd, hizo que su hermano Osiris se echara adentro y cerrando la tapa a traición, lanzó el ataúd al Nilo.
La caja con Osiris, muerto, fue llevada por las olas a la playa de Fenicia, al pie del Líbano, y allí, en el lugar de Biblos, quedó depositada en una mata de tamarisco.
Isis corrió en busca de su esposo hasta encontrarlo en Biblos, lo resucitó con conjuros mágicos y ambos regresaron al delta. Osiris perdonó a Set y éste para celebrar la reconciliación, le invitó a un segundo banquete. Esta vez no se limitó a asesinarlo: dividió el cadáver en trozos y lo repartió en diferentes lugares. Isis fue piadosamente a recogerlos y los reunió; pero no pudo infundir vida a Osiris porque faltaba una parte que se había comido un pez del Nilo. Con la muerte de Osiris, Set se convirtió en el nuevo gobernante de Egipto, con su hermana Neftitis como consorte.
Osiris amortajado con vendas, pasó al reino de los muertos, qué está al Oeste, y quedó reconocido como Juez inapelable que decide la suerte de las almas que van llegando después de pasar las pruebas del camino.
Detalle importante es que Osiris fue entronizado en el mundo inferior de las almas por Ra, lo que significa que Ra era más antiguo que Osiris. "Ra, juzgó a Osiris y lo encontró bueno".
En Los Textos de las Pirámides existen referencias de que Osiris sufrió un terrible ataque por parte de esta criatura. Se lo describe como cayendo de costado sobre las riberas del río en Nedyet en el distrito de Abido. El asesino está confirmado por la aflicción mostrada en el llanto de Isis. Los conjuros pintados en los sepulcros de los cortesanos identifican al asesino de Osiris como Set y afirman que atacó a Osiris en Gahesty y que lo mató a orillas del río Nedyet. Estos detalles reflejan el horror que tenían los egipcios al asesinato del monarca y a un traspaso violento del poder.
De Osiris existen abundantes esculturas que lo representan amortajado y con el cetro en una mano y en la otra las llaves de la vida que tienen la forma de una "T", la misma que tenían las llaves de Egipto. Con el cetro castigador y las llaves, recibe Osiris las almas, y las que juzga buenas las pesa en una balanza. Aquellas que no superan el peso de una pluma de ave, reciben la inmortalidad, algo apagada, de un limbo o infierno sin memoria ni conciencia. Las almas de los que han pecado, cuyo peso hace caer la balanza, son devoradas por Amit, el hipopótamo, que espera el resultado del juicio aullando acusaciones y con la boca abierta.
Aún para las almas que salían bien libradas del juicio faltaba que los cuerpos embalsamados se conservaran en la tumba con un máximo de duración.


La venganza de Horus



El halcón Horus, el dios de la realeza, era el hijo de Osiris e Isis. Su nombre signiifica "el que está muy arriba", que deriva de la imágen del halcón volando muy alto.
La leyenda dice que Horus nació en las cercanías del Delta del Nilo. Isis lo escondió en los pantanos de los papiros para que el enemigo de su padre, Set, no lo encontrara. Creció bajo la protección de "La Gran Maga Isis", su madre. El objetivo de Horus era vengar la muerte de Osiris y recuperar el trono de Egipto. Para lograr ésto, reclama el trono frente al tribunal de los dioses que estaba presedido por "Ra".
El dios del aire "Shu" está de acuerdo con los reclamos de Horus y Toth, el gran dios de la sabiduría, dice : "Es justa, (la desición) un millón de veces". Sin embargo "Ra" dice que Horus no ha ratificado su desición de acceder al trono. Set aprovecha esta situación y sugiere que Horus y él salgan de la sala del Tribunal de Justicia y resolver esta situación a traves de una lucha entre ellos. Toth sale en defensa de Horus y dice que es justo que él reclame porque es hijo de Osiris. Sin embargo Ra tiene sus preferencias por Set, "el grande en fuerzas".
Esta situación sin resolver dura casi 80 años, por lo tanto los dioses deciden enviar una carta a la diosa creadora Neit buscando su consejo. Neit sale en defensa de Horus, por ser el heredero de Osiris y expresa que si asi no se cumpliese "el cielo se desplomaría". No obstante, piensa que Set merece un premio consuelo , por lo tanto le pide a Ra que entrege a Set a sus dos hijas Anat y Astarté, para que se desposen con él. Sin embargo Ra no aceptó y acusa a Horus de ser un cobarde y de carecer de fuerzas para ejercer el poder. Los dioses se irritan contra Ra y le gritan :"Tu santuario está vacío", que significa la desaprobación de todos. Ra sale del Tribunal y su hija "Hathor", diosa del amor y del placer", va en busca de él, se quita la ropa para mostrar su cuerpo desnudo. Ra comienza a reirse y regresa al Tribunal y les pide a Horus y Set que expongan sus causas nuevamente.
En el papiro donde se ecuenta esta maravillosa historia dice que Set es un ser jactansioso y que reclama por el trono de Egipto porque posee una fuerza invensible capaz de derrotar a Apofis, enemigo eterno del dios Sol. Su argumento parece muy convincente, pero Toth y Anhur, dios guerrero, dudan de ´el. Isis cansada de tanto juego, sale en defensa de su hijo Horus ganandose la símpatía de todos los dioses. Debido a ésto, Set amenaza con matar cada día a un dios diferente con un cetro de 4.500 libras y le expresa a Ra que jamás respetará las desiciones de Isis. ra , conmovido por el discurso de Set, decide pasar al Tribunal a una isla y le pide a un isleño que no deje ingresar a ninguna mujer que se parezca a Isis.
Pero nadie recuerda que Isis es una gran maga, capaz de engañar a quien le plazca. Se disfraza como vieja que lleva un cuenco de harina y un anillo de oro y le dice al isleño que quiere pasar a la isla para llevarle la harina a un pobre pastor cansado de cuidar al ganado durante cinco días. Nemty, el isleño, cae en su trampa,la deja entrar a la isla pero le pide a cambio que Isis le regale el anillo de oro. Al llegar a la isla, Isis ve que todos los dioses están descansando, pronuncia un conjuro y se convierte en una bella y joven mujer que capta la atención de Set ëste se acerca a ella e isis inventa una historia y le explica que está allí porque ella es viuda de un pastor y que a su hijo, un extranjero, le quiere confiscar el ganado, por lo tanto le pide a Set que defienda a su hijo. Cuando Set acepta, Isis se convierte en un milano real, y vuela hasta una acacia y desde allí le dice a Set que su propio veredicto lo ha condenado. Set comienza a llorar y le dice a Ra que ha sido engañado por la magia de Isis. Ra le contesta que su veredicto lo condenó. Set decide buscar a Nemty y vengarse de él porque ha desobedecido a Ra. El tribunal de Justicia decide cortarle los dedos de los pies por haber desobedecido las órdenes.
La corte se va hacia una montaña del desierto y desde allí deciden otorgarle el trono de Egipto a Horus. Pero Set quiere combatir nuevamente contra Horus y le propone a él convertirse en hipopótamo y sumergirse en el agua durante tres meses, el que soporte tal desafío, será el nuevo rey de Egipto. Pero Isis desconfía de la honestidad de Set y teme por la vida de Horus y crea un arpón de cobre para matar a Set en el agua. Su tiro es dresafortunado e hiere a Horus. En su segundo intento, hiere a Set, pero éste le suplica que no lo mate porque entre ellos existe un vínculo hermano-hermana, por lo cual Isis siente piedad por Set y le saca el arpón de su cuerpo.
La historia que contínua en el papiro es bastante confusa. Horus sale del agua y enojado por la triste desición de Isis, le corta la cabeza y se la lleva al desierto. isis se convierte en una estatua de pedernal sin cabeza.
Ra se entera de semejente desgracia provocada por Horus y decide castigarlo. Set va en busca de Horus y lo encuentra sentado bajo un árbol en medio del oasis, le arranca los ojos y los entierra en el desierto. Sus ojos se convierten en dos flores de loto.
Hathor decide ayudar a Horus y le frota los ojos con leche de gacela. Mágicamente lo cura. Ra, les exige a Set y Horus que dejen definitivamente de pelear. Pero Set, engaña a Horus y en una aparente reconciliación, invita a Horus a un banquete en su propia casa. Esa noche Set le hace una propuesta homosexual a Horus, pero éste, sin saberlo Set, desvía los ataques y con las manos entre sus muslos toma el semen de Set. Horus el cuenta lo sucedido a Isis, que queda aterrada, al ver su mano llena de semen. Por la actitud avergonzante de Horus , decide cortarle la mano y arrojarla al pantano; luego con su magia le fabrica una mano nueva. Con un ungüento perfumado, Isis, levanta el falo de Horus y guarda en una vasija su semen. Luego va al jardín y esparce su semen sobre las lechugas, las plantas favoritas de Set. Mientras Set cuenta ante el Tribunal que sometió sexualmente a Horus, se come las lechugas de su bello jardín.
Pero ahora quién ríe es Horus, que pide a los dioses del Tribunal que sus respectivos sémenes sean llamados para que los propios dioses, vean dónde están. Toth, pone su brazo sobre Horus y llama al semen de Set para que venga, pero no sale de él, sino de los pantanos. Agarrando el brazo de Set, llama al semen de Horus que surge como un disco solar de oro de la cabeza de Set. En este grosero episodio, Set es humillado y Horus consagrado como sucesor del trono.
Pero Set, humillado le pide a Horus una revancha. Los dos deben construir un barco de piedra que competirán en una carrera. Pero Horus, astuto, fabrica un barco de madera de pino camuflado con arenisca. Ante los dioses, el barco de Set se hunde. Furioso, se convierte en un hipopótamo y destroza el barco de Horus. Éste toma un arma , pero los dioses le piden que no mate a Set.
Entre tanto, Toth convence a ra de que escriba una carta a Osiris donde se le otorga un título que realza los poderes de Osiris para que tomara una desición respecto a Horus y Set. Osiris decide fortalecer a ambos dioses ofreciendoles trigo emmer y cebada y de este modo no defraudar a su hijo Horus. Ra, se ofende por esto, y descalifica esta actitud porque los dioses hubieran tenido el trigo y cebada más allá de que Osiris existiera o no.
Osiris amenza diciendo que tiene agentes sedientos de sangre que no tienen respeto por los dioses y que traerían el corazón de cualquier malvado. Debido a esto, los dioses refexionan sobre los hechos, y deciden otorgarle el trono de Egipto a Horus. Set es obligado por Isis a renunciar al trono delante del Tribunal de Justicia.
Más allá de todo lo ocurrido, Ra, anuncia que Set le hará compañía en los cielos y que su voz será el trueno celeste.

Isis y los siete escorpiones

A Isis se la conoció como "La Gran Maga", una diosa astuta, inteligente, y con gran tenacidad. Las narraciones que se encontraron sobre ella, abarcaban una cantidad considerable de ensalmos y viñetas de amuletos grabada en la Estela de Metternich (Museo de New York), gracias a ella, podemos comprender el mito de "Isis y los 7 escorpiones".
El mito hace referencia a los poderes mágicos que poseía Isis para curar los aguijones venenosos de los escorpiones. La estela dice que Isis sale de la casa con una escolta de siete escorpiones. Aclararemos que el número 7, es un número de poder dentro de la magia egipcia. Siete son los nudos que se necesitan en los procedimientos para curar dolores de cabeza o problemas de pechos posteriores al parto.
Tres de los escorpiones, Petes, Tyetet y Matet,van por delante de Isis y garantizan la seguridad del camino. A ambos lados van Mesetet y Mesetetef. Detrás van Tefen y Befen.
Isis insiste a los escorpiones en la necesidad de ser cautos para que Set no se entere de su paredero. Finalmente Isis llega a su destino en la ciudad de las Dos Hermanas, en el delta del Nilo. Una noble acaudalada ve la llegada del extraño grupo y cierra rápidamente la puerta de su casa.
A los siete escorpiones esto les parece extremadamente ofensivo y planea su venganza contra la mujer. Como preparación, seis escorpiones cargan sus venenos individuales en el agijón del séptimo, Tefen. Mientras tanto una humilde campesina le ofrece a Isis el refugio de su casa. Esta muchacha es una contrapartida de la acaudalada noble. Después Tefen se arrastra por debajo de la puerta de la casa de la acaudalada noble y ha picado a su hijo. La mujer sale desesperada a la calle pidiendo ayuda para su hijo que yace al borde de la muerte. Ahora se le devuelve su falta de hospitalidad con Isis ya que nadie responde a su llamada de auxilio. Sin embargo Isis, que a los ojos de los egipcios es ejemplo de madre no puede tolerar la muerte de un niño inocente y se compromete a devolver la vida del niño. Toma al niño pronunciando palabras de gran poder mágico, nombrando a cada uno de los escorpiones y por consiguiente dominándolos, Isis hace que la combinación de venenos sea ineficaz en el niño. Por extensión, las palabras de su ensalmo serán aplicadas a cualquier niño que sufra una picadura de escorpión, si se recitan junto con la administración de una prescripción médica de pan de cabada, ajo y sal.
Una vez pasada su angustia y viendo a su hijo con salud, la mujer que había negado su refugio a Isis se arrepintió: sacó su proberbial riqueza e hizo un regalo a Isis y a la campesina mostrando la auténtica hospitalidad egipcia con un extraño.
El rasgo importante de este mito es que enfatiza el poder de la magia de Isis. Se preserva por su uso como ensalmo para "defenderse contra el veneno". La fuente es el papiro 1993 del Museo de Turìn y data de la dinastía XIX hacia el año 1200 antes de C.


fuente:cueva de cristal

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