DIOSES EGIPCIOS.
Amon
Al principio, Amon era el dios local de las tribus de Tebas. Cuando los tebanos conquistaron el trono de Egipto, Amon se hizo una divinidad universal y fue considerado como el padre de los dioses. Luego será asimilado al dios solar Râ, indispensable para la vida, bajo el nombre de Amon-Râ.
Según la leyenda, Amon se habría sido creado a sí mismo y luego habría creado al resto de los dioses con el fin de darle vida al mundo. La esposa de Amon era Mout, "la madre". Ambos tuvieron un hijo llamado Khonsou "el dios la luna".
Entre sus santuarios principales, podemos citar: Karnak, el edificio religioso más grande nunca construido, situado en Tebas, su ciudad santa.
Según la leyenda, Amon se habría sido creado a sí mismo y luego habría creado al resto de los dioses con el fin de darle vida al mundo. La esposa de Amon era Mout, "la madre". Ambos tuvieron un hijo llamado Khonsou "el dios la luna".
Entre sus santuarios principales, podemos citar: Karnak, el edificio religioso más grande nunca construido, situado en Tebas, su ciudad santa.

Anubis
Es el dios egipcio de los muertos. Su papel principal era velar por la momificación, el embalsamiento y por el acompañamiento de los muertos hacia el reino eterno. Es él quien lleva el difunto a la habitación de "Las Ambas Verdades", en el "Juicio de los muertos" con el fin de que sufra la prueba de la balanza. Además, Anubis es el presidente de esta ceremonia.
Su nombre quiere decir "chacal ", y por ello es representado como un chacal o como un perro negro, a menudo acostado sobre una maqueta de capilla funeraria o sobre un naos, con una venda roja alrededor del cuello y el látigo entre las patas posteriores; En ocasiones también aparece representado bajo una apariencia humana, con una cabeza de perro, sosteniendo en una mano la cruz Ankb y en la otra el cetro.
Râ
El dios egipcio del sol cuyo principal lugar de culto fue Héliopolis. Le consideraban los egipcios como el dios creador del universo, el dios del Estado y de la justicia. Se creía que durante el día recorría el cielo sobre la Mândjet.
Según la leyenda, se dice que Râ se creó a sí mismo en una flor de loto. No es sino después cuando creó a Shou y Tefnout. Ellos mismos luego dieron origen a las divinidades de la tierra y del cielo, Geb y Nout. Es así, a partir de Râ, que se creía que el mundo fue creado.
Horus
Horus es venerado en todo el territorio egipcio. Es una de las divinidades superiores y ciertamente una de las más antiguas. Es el dios del cielo, puede ver a través del sol y de la luna. Podemos encontrarlo bajo dos formas: la de un niño que chupa su pulgar o bajo un dios poderoso con forme de halcón. Junto a Osiris e Isis, forman "la trinidad egipcia".
Es el hijo póstumo de Osiris y de Isis. Cuando Seth mató a su hermano Osiris y le recortó en numerosos pedazos para diseminarlos por todo Egipto, Isis tuvo el coraje de reunir todos los trozos de su marido para resucitarle de los muertos y posteriormente su hijo Horus nació. Más tarde, Horus se vengó de Seth por la muerte de su padre. Además, Horus también quería convertirse en el gobernador de Egipto.
En oposición de Seth que representa el mal, Horus encarna el Bien. Durante su combate con Seth, Horus perdió un ojo, que encontró más tarde gracias a Thot. Llamado "Oudjat", este ojo representa la victoria del bien sobre el mal. Y llevado en forma de amuleto, convertía a su portador en invencible y le aportaba clarividencia.
Es el dios egipcio de los muertos. Su papel principal era velar por la momificación, el embalsamiento y por el acompañamiento de los muertos hacia el reino eterno. Es él quien lleva el difunto a la habitación de "Las Ambas Verdades", en el "Juicio de los muertos" con el fin de que sufra la prueba de la balanza. Además, Anubis es el presidente de esta ceremonia.
Su nombre quiere decir "chacal ", y por ello es representado como un chacal o como un perro negro, a menudo acostado sobre una maqueta de capilla funeraria o sobre un naos, con una venda roja alrededor del cuello y el látigo entre las patas posteriores; En ocasiones también aparece representado bajo una apariencia humana, con una cabeza de perro, sosteniendo en una mano la cruz Ankb y en la otra el cetro.
Râ
El dios egipcio del sol cuyo principal lugar de culto fue Héliopolis. Le consideraban los egipcios como el dios creador del universo, el dios del Estado y de la justicia. Se creía que durante el día recorría el cielo sobre la Mândjet.
Según la leyenda, se dice que Râ se creó a sí mismo en una flor de loto. No es sino después cuando creó a Shou y Tefnout. Ellos mismos luego dieron origen a las divinidades de la tierra y del cielo, Geb y Nout. Es así, a partir de Râ, que se creía que el mundo fue creado.
Horus
Horus es venerado en todo el territorio egipcio. Es una de las divinidades superiores y ciertamente una de las más antiguas. Es el dios del cielo, puede ver a través del sol y de la luna. Podemos encontrarlo bajo dos formas: la de un niño que chupa su pulgar o bajo un dios poderoso con forme de halcón. Junto a Osiris e Isis, forman "la trinidad egipcia".
Es el hijo póstumo de Osiris y de Isis. Cuando Seth mató a su hermano Osiris y le recortó en numerosos pedazos para diseminarlos por todo Egipto, Isis tuvo el coraje de reunir todos los trozos de su marido para resucitarle de los muertos y posteriormente su hijo Horus nació. Más tarde, Horus se vengó de Seth por la muerte de su padre. Además, Horus también quería convertirse en el gobernador de Egipto.
En oposición de Seth que representa el mal, Horus encarna el Bien. Durante su combate con Seth, Horus perdió un ojo, que encontró más tarde gracias a Thot. Llamado "Oudjat", este ojo representa la victoria del bien sobre el mal. Y llevado en forma de amuleto, convertía a su portador en invencible y le aportaba clarividencia.
EL LIBRO DE LOS MUERTOS
El más antiguo de los textos funerarios grabados en una pirámide faraónica se encuentra en Saqqarah. Estos textos grabados sobre las paredes de los pasos interiores y las paredes de la habitación funeraria, debían ayudar a los faraones a viajar al más allá, para asegurar así la regeneración y la vida eterna del rey. Los Textos de las pirámides están considerados como el conjunto más antiguo de escritos religiosos de la historia de la civilización.
Hacia el final del tercer milenio a. c., aparecieron nuevos textos funerarios recalcando más la vida después de la muerte y la ayuda que hay que aportar al difunto para que éste encuentre su camino al más allá. Estos textos fueron inscritos dentro de los sarcófagos de altos funcionarios del Imperio Medio y comprendían más de 1000 fórmulas dando indicaciones sobre la vida bajo la tierra, en el reino de Osiris. Allí los difuntos trabajaban en los Campos de las ofrendas y de los juncos. En estos textos se nos habla por primera vez del juicio de los muertos, medio de alcanzar una vida nueva.

Los difuntos eran llevados delante de Osiris y su corazón era pesado sobre una balanza frente a una pluma que representaba a Maât, la diosa de la verdad y de la justicia. Los que eran buenos accedían a la vida nueva como espíritus transfigurados. Los que eran juzgados como malos, eran lanzados a la diosa Amémet, "la tragona", que fue representada con la parte posterior de hipopótamo, la parte anterior de león y con cabeza de cocodrilo.
Durante el Nuevo Imperio, el cuerpo entero de los textos funerarios fue llamado "Fórmula para salir al día". Lo que hoy en día se conoce como "el Libro de los muertos". Este libro contiene cerca de 190 capítulos de fórmulas mágicas y rituales, ilustradas con dibujos para asistir al difunto en su viaje hacia la eternidad.
Durante el Nuevo Imperio, el cuerpo entero de los textos funerarios fue llamado "Fórmula para salir al día". Lo que hoy en día se conoce como "el Libro de los muertos". Este libro contiene cerca de 190 capítulos de fórmulas mágicas y rituales, ilustradas con dibujos para asistir al difunto en su viaje hacia la eternidad.
Desde el III milenio, los textos funerarios recalcan la posible existencia de una vida después de la muerte en el reino iluminado de Osiris. El sol era una divinidad importante cuyo paso en el cielo simbolizaba el ciclo eterno de la vida: El nacimiento, la muerte y el renacimiento. Los faraones fueron considerados como los dioses, representantes divinos sobre la tierra que, gracias a los ritos, aseguraban la perpetuación de la vida. Después de su muerte, ellos se hacían inmortales, reuniéndose con los dioses en el más allá.
Los egipcios también creían que el cuerpo y el alma eran importantes para la existencia humana, tanto en la vida como en la muerte. Sus usos funerarios, por ejemplo la momificación y el amortajamiento en tumbas, pretendían ayudar al difunto a encontrar su camino hacia el más allá. Las tumbas eran rellenadas de alimentos, de herramientas, de artículos caseros, de tesoros,...todas las cosas esenciales para garantizar la vuelta del alma en el cuerpo con el fin de que el difunto viva feliz durante toda la eternidad. ![]()
Las doce cavidades del Más allá
Cuando la noche cae sobre Egipto, el Sol, engullido por Noût, la diosa del Cielo, efectúa un viaje largo y nocturno. Pasa el primer pórtico guardado por serpientes y penetra bajo el horizonte. En cada una de las puertas, el Sol es acogido por los muertos a quienes el halo divino despierta a la vida durante una hora. Los difuntos, esperando obtener un sitio en la barca solar (llamada Mândjet ó Mesektet) halan a la embarcación divina de una puerta a la otra. Cuando el sol alcanza la última cueva, cuatro babuinos se encargan de abrir el último pórtico antes de anunciar al mundo terrestre que el astro divino está a punto de brillar de nuevo. Existe otra región del más allá, más profunda, en la que los rayos del sol no alcanzan: el hetemit (lugar de destrucción). Es aquí donde las potencias destructoras aniquilan a los enemigos de los dioses. El castigo Los difuntos que han sido condenados por el tribunal de Osiris, se exponen a una pena terrible. Confinados en lugares de castigos, son decapitados, quemados, y su corazón es arrancado por una letanía de criaturas espantosas armadas con cuchillos: así, su Bâ desaparece y los difuntos quedan en un estado de "no ser" que los priva para siempre de una vida después de la muerte. |
![]() Una de las grandes divinidades egipcias, fue adorado como el dios de la vegetación, de la agricultura y de la fertilidad. El centro más importante de su culto era Abydos. Está representado bajo forma humana, con la cara pintada de verde (color de la regeneración) y con abrigo estrecho que moldea su cuerpo y le da el aspecto de una momia. Además, está representado con atributos reales: el espectro, el látigo, el cayado y la corona blanca del Alto Egipto, flanqueado de plumas. Se convirtió posteriormente en el dios de los muertos y de la accesión a la vida eterna. Estaba considerado como el protector y el juez del difunto. Osiris era el hijo de Nout y de Geb. Él tenía un hermano, Seth, y dos hermanas Isis y Nephtys. Isis era también su mujer. De su unión nació Horus. Según la leyenda, Osiris era el que gobernaba el mundo de los hombres antes de que su hermano, celoso, decida asesinarle. Es por la fuerza del amor y la magia de Isis que éste revivió. Osiris será vengado por su hijo Horus que lo reemplazará en el gobierno del mundo de los hombres. Y Osiris se convertirá en dios de los muertos y de la vida eterna. Isis Isis es una de las principales divinidades. Protectora del bienestar de los nacimientos, de los navegantes y del Estado. Ella desempeña un papel fundamental en el mito de Osiris, su esposo asesinado y desmembrado por su hermano Seth. Isis consigue reunir todos sus miembros, devolverle a la vida y concebir con él a su hijo Horus, que vengará su asesinato. A esta divinidad se le representa a veces como una mujer que lleva el disco solar entre dos cuernos de buey o con su jeroglífico en la cabeza y el nudo de Isis sobre el traje. Como esposa de Osiris, Isis se hace el símbolo de la compañera y de la madre ideal. Ella es el perfecto símbolo de la diosa-madre. Aunque hasta la llegada de los romanos Isis no fuera objeto de un culto propio y que no tuviera ningún templo dedicado a ella, Isis fue venerada hasta fuera de Egipto incluso después de la decadencia de la civilización egipcia. Por otra parte, parece claro que las imágenes de Isis y de Horus influyeron sobre la concepción cristiana de María y Jesús.
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