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EL ARTE OSCURO

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domingo, 27 de noviembre de 2011

Doppelgänger


Doppelgänger



Doppelgänger (pronunciación ▶?/i) es el vocablo alemán para definir el doble fantasmagórico de una persona viva. La palabra proviene de doppel, que significa "doble", y gänger, traducida como "andante". Su forma más antigua, acuñada por el novelista Jean Paul en 1796, es Doppeltgänger, 'el que camina al lado'.1 El término se utiliza para designar a cualquier doble de una persona, comúnmente en referencia al "gemelo malvado" o al fenómeno de la bilocación.

Los Doppelgänger aparecen en varias obras literarias de ciencia ficción y fantasía, en las cuales son un tipo de metamorfo que imita a una persona o especie en particular por alguna razón, generalmente nefasta.

En la mitología y el folclore

En las leyendas nórdica y germánica, ver el propio Doppelgänger es un augurio de muerte.2 Un Doppelgänger visto por amigos o parientes de una persona puede a veces traer mala suerte, ser un mal augurio o una indicación de una enfermedad o un problema de salud inminentes. Según escribió el dramaturgo sueco Strindberg, El que ve a su doble es que va a morir.3

Los Doppelgänger del folclore no proyectan sombra y no se reflejan en espejos ni en el agua. Se supone que dan consejo a la persona que imitan, pero este consejo puede ser engañoso o malicioso. En raras ocasiones, también pueden inculcar ideas en la mente de la víctima o aparecerse a amigos y parientes, creando confusión.

Mario Praz conecta con la figura del Doble otras populares en el folclore, como el Hombre Lobo o la muchacha hermosa que oculta en su interior una serpiente o demonio (Lamia).4 Claude Lecouteux explora estas y otras conexiones (hadas, brujas, hombres lobo) en su libro sobre la figura del Doble en la Edad Media.5
En la literatura

En la literatura anterior al romanticismo el tema del Doble aparece prefigurado en el tema del sosias o de los gemelos, utilizado para lograr un efecto cómico en obras como las comedias sobreAnfitrión de Plauto o Molière o La comedia de las equivocaciones de Shakespeare. También aparece en la mitología: Zeus toma la apariencia de Anfitrión para unirse a Alcmena, y otro tanto haceUther Pendragon, convirtiéndose en un doble del marido de Igraine para yacer con ésta.

El romanticismo se interesa por el fenómeno del Doble como materialización del lado oscuro y misterioso del ser humano (lo que Jung llamará la Sombra). Mario Praz sugiere que cuando el público llama Frankenstein a la criatura del doctor Frankenstein no está tan equivocado como parece, pues el monstruo es de algún modo un desdoblamiento de su creador.6 En Los elixires del diablo, deE. T. A. Hoffmann, Medardo, el protagonista, sufre la persecución de un Doble que en ocasiones es corpóreo, pero otras veces parece una parte escindida de la psique del propio Medardo. Es probable que en su estudio de la literatura psiquiátrica de la época (o en sus visitas a manicomios) Hoffmann topara con casos que hoy se catalogarían como esquizofrenia. Su propio estado mental llegó a ser muy confuso durante la redacción de la primera parte de la obra, que tuvo para él un efecto terapéutico.

Robert Louis Stevenson toma de Hoffmann el tema de un bebedizo o pócima (los elixires del diablo en la obra del alemán) que convierte a quien la toma en una versión maligna de sí mismo en El Dr. Jekyll y Mr. Hyde.

Fiodor Dostoievski, por su parte, aborda en su obra El Doble el desdoblamiento de la personalidad desde un punto de vista que ya podemos definir como psicológico, adentrándose en las oscuridades del pensamiento humano.

Hans Christian Andersen propone una versión alegórica del Doble en su relato La sombra: un sabio delega en su sombra ciertas responsabilidades, cada vez mayores; finalmente, se trocan las tornas y la sombra usurpa la personalidad de su antiguo amo.

El relato de Poe William Wilson tiene la originalidad de que en él el Doble no encarna las tendencias malignas del protagonista, sino la voz de su conciencia.

En Rayuela, novela del escritor argentino Julio Cortázar, el protagonista llama irónicamente a un personaje su Doppelgänger debido a una curiosa simetría que se establece entre ellos en varios aspectos de su vida.

En la novela El hombre duplicado de José Saramago el protagonista Tertuliano Máximo Afonso descubre a los 38 años que en su ciudad vive un individuo exactamente igual a él al que no le une ningún vínculo de sangre.
El fenómeno Doppelgänger en la literatura y el cine
Literatura
Jean Paul, novelas Siebenkäs (1796) y Titán (1801-1803).
E. T. A. Hoffmann, relato La historia del reflejo perdido (1815).
E. T. A. Hoffmann, novela Los elixires del diablo (1815-1816).
Achim von Arnim, relato El príncipe Ganzgott y el cantante Halbgott (1818).
Mary Shelley, novela Frankenstein o el moderno Prometeo (1818).
E. T. A. Hoffmann, relato Los dobles (1821).
José de Espronceda, poema narrativo El estudiante de Salamanca (1837).
Nathaniel Hawthorne, relato La mascarada de Howe (1838).
Poe, relato William Wilson (1839).
Théophile Gautier, relato El caballero doble (1840).
Dostoyevsky, novela El Doble (1846).
Hans Christian Andersen, relato La sombra (1847).
Sheridan Le Fanu, relato El señor juez Harbottle (1872).
Mark Twain, El príncipe y el mendigo (1882).
Robert Louis Stevenson, relato Markheim (1884).
Robert Louis Stevenson, novela El extraño caso del Dr. Jekyll y Mr. Hyde (1885).
Guy de Maupassant, relato ¿Él? (1889).
Guy de Maupassant, relato El Horla (1887).
Oscar Wilde, novela El retrato de Dorian Gray (1890).
Marcel Schwob, relato El hombre doble (1891).
H. G. Wells, relato La historia del difunto Mr. Elvesham (1897).
Henry James, relato La esquina alegre (1908).
Ambrose Bierce, relato Uno de los mellizos (1909).
Joseph Conrad, El partícipe secreto (1910).
Freud, ensayo Lo siniestro (1919).
Hermann Hesse, novela Demian (1919).
César Vallejo, relato Mirtho (1923).
José María Salaverría, relato La muerte de mi «doble» (1928).
Nabokov, novela Lolita (1955).
Jorge Luis Borges, relato El otro, incluido en El libro de arena (1975).
Paul Auster, Trilogía de Nueva York (1985-1986).
Carlos Ruiz Zafón, novela Las Luces de Septiembre (1995).
Chuck Palahniuk, novela El club de la lucha (1996).
Haruki Murakami, novela Sputnik, mi amor (1999).
Peter Straub, novela Mr. X (1999).
Anne Rice, novela El Santuario (Blackwood Farm),(2002).
José Saramago, novela El hombre duplicado (2004).
Julio Ramón Ribeyro, cuento Doblaje en su libro La palabra del mudo.
Orhan Pamuk, novela El castillo blanco (1985).
Cine y televisión
Películas
Hitchcock, película Strangers on a Train (Pacto siniestro, Extraños en un tren) (1951).
Robert Mulligan, película El Otro (The Other) (1972).
Stanley Kubrick, película El resplandor (The Shining) (1980).
David Cronenberg, película Dead Ringers (1988).
Krzysztof Kieslowski, película La doble vida de Verónica (1991).
David Fincher, película Fight Club, basada en la novela homónima de Chuck Palahniuk (1999).
Series de televisión
David Lynch, serie televisiva Twin Peaks (1990-1991).
Buffy la Cazavampiros, Capítulo 16 de la 3ª temporada: Doble Personalidad (Doppelgängland) (1999).
The X-Files (The X-Files), episodio Fight Club, escrito por Chris Carter y bautizado por la novela de Palahniuk (2000).
Stargate Atlantis,Temporada 4, capitulo 4 (Doppelgänger) (2007)
Sabrina, the Teenage Witch, su doppelgänger vendría a ser Katrina.
Héroes, el personaje Niki Sanders tiene que enfrentarse a su doppelgänger que literalmente vive su vida mejor que ella y posee una fuerza sobrehumana.
Martin Mystery, Temporada 1, capitulo 18 (Revenge Of The Doppelgänger)
Fringe, es uno de los temas paranormales en torno a los que gira la serie.
Supernatural, en la sexta temporada (06x6) se ve una referencia a un doppelgänger en una investigación.
How I Met Your Mother, los protagonistas tienen cada uno un doble o doppelgänger.
Black Swan, de Darren Aronofsky donde el personaje de Nina Sayers (Natalie Portman) tiene que vencer a su doppelgänger para llegar a la perfección.
NCIS, capitulo 12 de la segunda temporada, los personajes trabajan con sus dobles del departamento de policía.
The Vampire Diariesdonde la linea de sangre de Elena Gilbert, presenta numerosos Doppelgängers, durante el desarrollo de la historia de la protagonista.
Véase también
Bilocación
Ikiryō
Vardøger
Fetch
Etiäinen
Las musas de Rorschach
Bibliografía
Lecoteux, Claude (1999). Hadas, brujas y hombres lobo en la Edad Media. Historia del Doble.
Martín, Rebeca (2007). La amenaza del yo. El doble en el cuento español del siglo XIX.
Molina Foix, Juan Antonio (2007). Cuentos de dobles (una antología).
Praz, Mario (1988). «El «Doble»». El pacto con la serpiente.
Ziolkowski, Theodore (1980). Imágenes desencantadas (una iconología literaria).

Historias Verdaderas de doppelgangers





Historias Verdaderas de doppelgangers



¿Tiene un doble exacto en alguna parte del mundo? ¿Puede una persona estar en dos sitios a la vez? Hay muchos relatos fascinantes de la historia de personas que afirman haber encontrado ya sea apariciones de sí mismos - su doppelgangers - o han experimentado el fenómeno de la bilocación, estar en dos lugares distintos en el mismo momento.

"Doppelgänger" en alemán significa "doble caminante" - un auto de sombra que se cree que acompañan a cada persona. Tradicionalmente, se dice que sólo el propietario de la doppelganger puede ver este auto fantasma, y ​​que puede ser un presagio de muerte.Ocasionalmente, sin embargo, un doppelganger puede ser visto por amigos de una persona o familia, lo que resulta en un poco de confusión.

En los casos de bilocación, la persona puede de forma espontánea o voluntaria doble proyecto que le afecte, conocido como un "fantasma", en una ubicación remota. Este doble es indistinguible de la persona real y puede interactuar con los demás como la persona real que lo haría.

EMILIE Sagée

Uno de los informes más fascinante de un doppelganger viene del escritor estadounidense Robert Dale Owen, que se contó la historia de Julie von Güldenstubbe, la segunda hija del Barón von Güldenstubbe. En 1845, cuando von Güldenstubbe tenía 13 años, asistió a Pensionat von Neuwelcke, una niña de la escuela exclusiva, cerca de Wolmar en lo que hoy es Letonia. Uno de sus profesores era una mujer francesa de 32 años de edad, de nombre Emilie Sagée. Y aunque la administración de la escuela era muy satisfechos con el rendimiento Sagée, ella pronto se convirtió en el objeto de rumores y especulaciones extrañas. Sagée, al parecer, había un doble que aparecen y desaparecen a la vista de los estudiantes.

En medio de la clase un día, mientras Sagée se escribía en el pizarrón, su doble exacto apareció a su lado. El doppelganger precisamente copiado del maestro cada movimiento que ella escribió, excepto que no tenía ningún tiza. El evento fue presenciado por 13 estudiantes en el aula. Un incidente similar fue reportado en la cena una noche, cuando doppelganger Sagée fue visto de pie detrás de ella, imitando los movimientos de su alimentación, aunque no tenía ningún utensilios.

La doppelganger no siempre echo sus movimientos, sin embargo. En varias ocasiones, Sagée se vería en una parte de la escuela cuando se supo que ella estaba en otro en ese momento. El ejemplo más sorprendente de este se llevó a cabo a la vista de todo el cuerpo estudiantil de 42 estudiantes en un día de verano en 1846. Las chicas estaban todos reunidos en el salón de la escuela para sus lecciones de costura y bordado. Mientras estaban sentados en las largas mesas de trabajo, pudieron ver claramente Sagée en las flores de la escuela reunión jardín. Otro maestro fue supervisar a los niños. Cuando este profesor salió de la habitación para hablar con la directora, doppelganger Sagée apareció en su silla -, mientras que el Sagée real aún se podía ver en el jardín. Los estudiantes señalaron que Sagée los movimientos en el jardín se veía cansado mientras el doppelganger se quedó inmóvil. Dos valientes muchachas se acercaron al fantasma y trató de tocarlo, pero sentía una extraña resistencia en el aire que lo rodea. Una chica en realidad se interpuso entre la silla del profesor y la mesa, pasando justo a través de la aparición, que permaneció inmóvil. A continuación, desapareció lentamente.

Sagée afirmó nunca haber visto a la misma doppelganger, pero dijo que siempre se dice que aparece, se sentía agotado y fatigado. El color de su físico, incluso parecía claro en esos momentos.

Dopplegangers FAMOSOS

Ha habido muchos casos de doppelgangers que aparecen a figuras bien conocidas:
Guy de Maupassant, el novelista y escritor francés de cuentos, afirmó que había sido perseguido por su doppelganger cerca del final de su vida. En una ocasión, dijo, este doble entró en su habitación, se sentó frente a él y empezó a dictar lo que de Maupassant escribía. Él escribió sobre esta experiencia en su cuento "Lui".
John Donne, poeta del siglo 16 Inglés, cuyo trabajo a menudo se refirió a la metafísica, fue visitado por un doppelganger mientras él estaba en París - no él, sino su esposa.Ella se le apareció con un bebé recién nacido. Esposa Donne estaba embarazada en ese momento, pero la aparición era un presagio de una gran tristeza. En el mismo momento que el doppelganger apareció, su esposa había dado a luz a un niño muerto.
Percy Bysshe Shelley, siendo considerado uno de los más grandes poetas del idioma Inglés, se encontró con su doppelganger en Italia. El fantasma silencioso apuntando hacia el mar Mediterráneo. No mucho después, y poco antes de su 30 cumpleaños en 1822, Shelley murió en un accidente de navegación - se ahogó en el mar Mediterráneo.
La reina Isabel I de Inglaterra se sorprendió al ver a su doppelganger establecidos en su cama. La reina murió poco después.
En un caso que sugiere que doppelgangers podría tener algo que ver con el tiempo o los cambios dimensionales, Johann Wolfgang von Goethe, el poeta alemán del siglo 18, se enfrentó a su doppelganger mientras se conduce en el camino a Drusenheim.Cabalgando hacia él era su doble exacto, pero llevaba un traje gris adornado con oro.Ocho años después, von Goethe fue otra vez de viaje en el mismo camino, pero en la dirección opuesta. Entonces se dio cuenta que llevaba puesto el traje gris muy recortado en oro que había visto en su doble ocho años antes! Había von Goethe visto a su propio futuro?


Sor María de Jesús

La bilocación parece ser la otra cara de la moneda doppelganger. Uno de los casos más sorprendentes tuvieron lugar en la década de 1620. En 1622, el padre Alonso de Benavides fue asignado a la Misión de Isolita en lo que hoy es Nuevo México. Él se sorprendió de encontrar indios Jamano que, a pesar de que nunca parecía antes de haber conocido a los pueblos francés y español, lleva a las cruces, los rituales católicos romanos sabían, había altares y sabía que la liturgia católica - todo en su lengua materna.

Benavides padre escribió al Papa Urbano VII y el rey Felipe de España para averiguar que había estado allí antes que él, obviamente, trabajando para convertir a los indios. La respuesta fue que nadie había sido enviado previamente. Los indios le dijeron que había sido instruido en el cristianismo por una joven y hermosa "dama de azul" que llegaron entre ellos por muchos años y les enseñó la nueva religión en su propio idioma.También les dijo que personas de piel blanca no tardaría en llegar a su tierra. "Ella se bajó de las alturas para nosotros", los indios, dijo, "nos enseñó la nueva religión, se quedó entre nosotros por un tiempo, ella nos dijo que vendría a hacer la bienvenida, y luego se fue. Eso es todo lo que sabemos. "

¿Quién era esta misteriosa dama en azul?Benavides padre sabía que a las monjas de la orden de Clarisas llevaban hábitos azules y pensé que podría ser una pista allí. Se encontró con un cuadro de una monja clarisa y se lo mostró a la Jamanos. "Es esta la mujer?" -le preguntó. El vestido estaba en lo cierto, los indios le dijo, pero esta no era la mujer. La mujer en la pintura era bastante corpulento, pero la dama de azul era joven y hermosa.

Cuando regresó a España, Benavides padre estaba decidido a resolver el misterio. ¿Cómo podrían los indios se han encontrado con una monja clarisa cuando eran una orden de clausura: desde el día en que tomó sus votos hasta su muerte, nunca dejó que las monjas de sus conventos, y mucho menos viajó a tierras lejanas en las misiones. Su investigación le llevó a Sor María de Jesús en Ágreda, España, quien afirmó haber convertido a los indios norteamericanos - sin salir de su convento. Ahora de 29 años y madre superiora del convento, la hermana María dijo que había visitado a los indios "no en el cuerpo, sino en espíritu."

La hermana de María, dijo que regularmente cayó en un trance cataléptico, tras lo cual recordó los "sueños" en la que se llevó a una tierra extraña y salvaje, donde enseñó el evangelio. Como prueba de su afirmación, ella fue capaz de proporcionar descripciones muy detalladas de los indios Jamano, incluyendo su apariencia, vestimenta y costumbres, ninguno de los cuales podría haber aprendido a través de la investigación, ya que eran bastante recientemente descubierta por los europeos. ¿Cómo lo hizo aprender su idioma?"Yo no", respondió ella. "Yo simplemente les hablaba - y Dios nos permite comprender uno al otro."

Hermana María también se dice que han aparecido a los indígenas mexicanos, quienes dijeron que habían recibido la visita de "una mujer muy bella, que solía bajar de las alturas, vestidos con ropas azules."

OTRAS CUENTAS de la bilocación

Hay muchas anécdotas más de la bilocación, en especial de los santos, el clero y otras figuras religiosas:
En 1227, San Antonio de Padua, un fraile franciscano portugués, estaba en Limoges, Francia, el Jueves Santo, dando un sermón.Durante el sermón, recordó que se vio obligado a cantar las oraciones con sus hermanos compañeros en su capilla en la ciudad.Consciente de esto, se detuvo su sermón, se arrodilló en el lugar, sacó la capucha sobre su cabeza y se hizo bastante todavía. En ese momento, fray Antonio apareció en la capilla y cantaron la oración según sea necesario. Cuando terminaron, al mismo tiempo y se retiró de la capilla y levantó la cabeza de la iglesia - y continuó con su sermón.
San Alfonso María de Ligorio, obispo de San Agata dei Goti en 1774, cuando experimentó su bilocación. Mientras que en su palacio, cerca de Nápoles, el obispo cayó en un trance y una vez apareció en el Vaticano en Roma, en el compartimiento de la cama del Papa Clemente XIV, que se estaba muriendo. El obispo asistido a los asistentes al Pontífice y rezó con los presentes. Permaneció allí hasta el Papa murió, a continuación, "despertó" de nuevo en su palacio, capaz de describir lo que acababa de experimentar.
En 1905, Sir Gilbert Parker, miembro del Parlamento británico, estaba asistiendo a un debate en la Cámara de los Comunes. Durante el debate, señaló que Sir Frederick Carne Rasch también estaba presente, sentado en su lugar habitual. Sin embargo, esto era imposible, ya que Sir Frederick estaba muy enfermo con la gripe y, de acuerdo con los de su casa, permaneció en cama durante todo el día. Al parecer, el doble de Rasch estaba decidido a escuchar el debate.

mitología griega y romana


Mitología griega



Busto de Zeus hallado en Otricoli(Sala Rotonda, Museo Pío-Clementino,Vaticano).

La mitología griega es el conjunto de mitos y leyendas pertenecientes a los antiguos griegos que tratan de sus dioses y héroes, la naturaleza del mundo y los orígenes y significado de sus propios cultos y prácticas rituales. Formaban parte de la religión de la Antigua Grecia. Los investigadores modernos recurren a los mitos y los estudian en un intento por arrojar luz sobre las instituciones religiosas y políticas de la antigua Grecia y su civilización, así como para entender mejor la naturaleza de la propia creación de los mitos.1

La mitología griega aparece explícitamente en una extensa colección de relatos e implícitamente en artes figurativas, como cerámica pintada y ofrendas votivas. Los mitos griegos intentan explicar los orígenes del mundo y detallan las vidas y aventuras de una amplia variedad de dioses, héroes y otras criaturas mitológicas. Estos relatos fueron originalmente difundidos en una tradición poética oral, si bien actualmente los mitos se conocen principalmente gracias a la literatura griega.

Las fuentes literarias más antiguas conocidas, los poemas épicos de la Ilíada y la Odisea, se centran en los sucesos en torno a la Guerra de Troya. Dos poemas del casi contemporáneo de Homero, Hesíodo, la Teogonía y los Trabajos y días, contienen relatos sobre la génesis del mundo, la sucesión de gobernantes divinos y épocas humanas y el origen de las tragedias humanas y las costumbres sacrificiales. También se conservaron mitos en los himnos homéricos, en fragmentos de poesía épica del ciclo troyano, en poemas líricos, en las obras de los dramaturgos del siglo V a. C., en escritos de los investigadores y poetas del período helenístico y en textos de la época del Imperio romano de autores como Plutarco y Pausanias.

Los hallazgos arqueológicos suponen una importante fuente de detalles sobre la mitología griega, con dioses y héroes presentes prominentemente en la decoración de muchos objetos. Diseños geométricos sobre cerámica del siglo VIII a. C. representan escenas del ciclo troyano, así como aventuras deHeracles. En los subsiguientes periodos arcaico, clásico y helenístico aparecen escenas mitológicas homéricas y de otras varias fuentes para complementar la evidencia literaria existente.2

La mitología griega ha ejercido una amplia influencia sobre la cultura, el arte y la literatura de la civilización occidental y sigue siendo parte del patrimonio y lenguaje cultural occidentales. Poetas y artistas han hallado inspiración en ella desde las épocas antiguas hasta la actualidad y han descubierto significado y relevancia contemporáneos en los temas mitológicos clásicos.3
Fuentes de la mitología griega

La mitología griega se conoce en la actualidad primordialmente por la literatura griega y por representaciones míticas sobre medios plásticos fechados desde el periodo geométrico (sobre 900–800 a. C.) en adelante.4
Fuentes literarias

El poeta romano Virgilio, representado aquí en el manuscrito del siglo V Vergilius Romanus, conservó detalles de la mitología griega en muchas de sus obras.

Los relatos míticos juegan un papel importante en casi todos los géneros de la literatura griega. A pesar de ello, el único manual general mitográfico conservado de la antigüedad griega fue la Biblioteca mitológica de Pseudo-Apolodoro. Esta obra intenta reconciliar las historias contradictorias de los poetas y proporciona un gran resumen de la mitología tradicional griega y las leyendas heroicas.5 Apolodoro vivió entre c. 180–120 a. C. y escribió sobre muchos de estos temas, pero sin embargo la Biblioteca discute sucesos que tuvieron lugar mucho después de su muerte, y de ahí el nombre Pseudo-Apolodoro.

Entre las fuentes literarias más antiguas están los dos poemas épicos de Homero, la Ilíada y la Odisea. Otros poetas completaron el «ciclo épico», pero estos poemas menores posteriores se han perdido casi en su totalidad. Aparte de su nombre tradicional, los himnos homéricos no tienen relación directa con Homero. Son himnos corales de la parte más antigua de la llamada época lírica.6 Hesíodo, un posible contemporáneo de Homero, ofrece en suTeogonía (‘Origen de los dioses’) el relato más completo de los primeros mitos griegos, tratando de la creación del mundo, el origen de los dioses, losTitanes y los Gigantes, incluyendo elaboradas genealogías, relatos populares y mitos etiológicos. Los Trabajos y días de Hesíodo, un poema didáctico sobre la vida agrícola, incluye también los mitos de Prometeo, Pandora y las cuatro edades. El poeta da consejo sobre la mejor forma de triunfar en un mundo peligroso, vuelto aún más peligroso por sus dioses.2

Los poetas líricos tomaron a menudo sus temas de los mitos, pero el tratamiento se fue haciendo cada vez menos narrativo y más alusivo. Los poetas líricos griegos, incluidos Píndaro, Baquílides y Simónides, y los bucólicos, como Teócrito y Bión, cuentan sucesos mitológicos individuales.7Adicionalmente, los mitos fueron cruciales para el drama ateniense clásico. Los dramaturgos trágicos Esquilo, Sófocles y Eurípides tomaron la mayoría de sus tramas de la edad de los héroes y la Guerra de Troya. Muchas de las grandes historias trágicas (como Agamenón y sus hijos, Edipo, Jasón, Medea, etcétera) tomaron su forma clásica en estas obras trágicas. El dramaturgo cómico Aristófanes también usó mitos, en Las aves y Las ranas.6

Los historiadores Heródoto y Diodoro Sículo y los geógrafos Pausanias y Estrabón, que viajaron por todo el mundo griego y recogieron las historias que oían, proporcionan numerosos mitos y leyendas locales, dando a menudo versiones alternativas poco conocidas.7 En particular Heródoto buscó las diversas tradiciones que se le presentaban y halló las raíces históricas o mitológicas en la confrontación entre Grecia y el Este,8 9 intentando reconciliar los orígenes y mezclas de distintos conceptos culturales.

La poesía de las épocas helenística y romana, aunque compuestas como ejercicios literarios más que culturales. Sin embargo, contienen muchos detalles importantes que de otra forma se habrían perdido. Esta categoría incluye las obras de:
Los poetas romanos Ovidio, Estacio, Valerio Flaco, Séneca y Virgilio, con el comentario de Servio.
Los poetas griegos de la antigüedad tardía Nono, Antonino Liberal y Quinto de Esmirna.
Los poetas griegos del periodo helenístico Apolonio de Rodas, Calímaco, Pseudo-Eratóstenes y Partenio.
Las novelas antiguas de autores griegos y romanos como Apuleyo, Petronio, Loliano y Heliodoro.

Las Fabulae y De astronomica del escritor romano conocido como Pseudo-Higino son dos importantes compendios no poéticos de mitos. Otras dos fuentes útiles son las Imágenes de Filóstrato y las Descripciones de Calístrato.

Finalmente, Arnobio y varios escritores bizantinos proporcionan detalles importantes de mitos, muchos de ellos procedentes de obras griegas anteriores actualmente perdidas. Entre estos se incluyen un léxico de Hesiquio, la Suda y los tratados de Juan Tzetzes y Eustacio. El punto de vista moralizador cristiano sobre los mitos griegos se resume en el dicho ἐν παντὶ μύθῳ καὶ τὸ Δαιδάλου μύσος en panti muthōi kai to Daidalou musos (‘en todo mito está la profanación de Dédalo’), sobre el que dice la Suda que alude al papel de Dédalo al satisfacer la «lujuria antinatural» dePasífae por el toro de Poseidón: «Dado que el origen y culpa de estos males se atribuyeron a Dédalo y fue odiado por ellos, se convirtió en el objeto del proverbio.»10
Fuentes arqueológicas

Aquiles matando a un prisionero troyano frente a Caronte en una crátera-cáliz de figuras rojas etruscahechas sobre finales del siglo IV o principios del III a. C.

El descubrimiento de la civilización micénica por el arqueólogo aficionado alemán Heinrich Schliemann en el siglo XIX y el de la civilización minoica enCreta por el arqueólogo británico sir Arthur Evans en el XX ayudaron a explicar muchas de las preguntas existentes sobre las épicas de Homero y proporcionaron evidencias arqueológicas de muchos de los detalles mitológicos sobre dioses y héroes. Desafortunadamente, la evidencia sobre mitos y rituales en los yacimientos micénicos y minoicos es completamente monumental, ya que las inscripciones en lineal B (una forma antigua de griego hallado tanto en Creta como en Grecia) fueron usadas principalmente para registrar inventarios, si bien los nombres de dioses y héroes han sido dudosamente revelados.2

Los diseños geométricos sobre cerámica del siglo VIII a. C. representan escenas del ciclo troyano, así como las aventuras de Heracles.2 Estas representaciones visuales de los mitos son importantes por dos razones: por una parte muchos mitos griegos son atestiguados en vasijas antes que en fuentes literarias (por ejemplo, de los doce trabajos de Heracles solo la aventura de Cerbero aparece en un texto literario contemporáneo),11 y por otra las fuentes visuales representan a veces mitos o escenas míticas que no están recogidas en ninguna fuente literaria conservada. En algunos casos, la primera representación conocida de un mito en el arte geométrico es anterior en varios siglos a su primera representación conocida en la poesía arcaica tardía.4 En los periodos arcaico (c. 750–500 a. C.), clásico (c. 480–323 a. C.) y helenístico aparecen escenas homéricas y varias otras para complementar las evidencias literarias existentes.2
Visión general de la historia mítica

La mitología griega ha cambiado con el tiempo para acomodar la evolución de su propia cultura, de la que la mitología es un índice, tanto expresamente como en sus asunciones implícitas. En las formas literarias conservadas de la mitología griega, como se hallan al final de los cambios progresivos, es inherentemente política, como ha señalado Gilbert Cuthbertson.12

Los primeros habitantes de la Península Balcánica fueron un pueblo agricultor que, mediante el animismo, asignaba un espíritu a cada aspecto de la naturaleza. Finalmente, estos espíritus vagos asumieron forma humana y entraron en la mitología local como dioses.13 Cuando las tribus del norte invadieron la península, trajeron con ellos un nuevo panteón de dioses, basado en la conquista, la fuerza, el valor en la batalla y el heroísmo violento. Otras deidades más antiguas del mundo agrícola se fusionaron con las de los más poderosos invasores o bien se atenuaron en la insignificancia.13

Tras la mitad del periodo arcaico los mitos sobre relaciones entre dioses y héroes se hicieron más y más frecuentes, indicando un desarrollo paralelo de la pederastia pedagógica (παιδικός ἔρωςpaidikos eros), que se cree fue introducida sobre el 630 a. C. Para finales del siglo V a. C. los poetas había asignado al menos un erómeno (adolescente que era su compañero sexual) a todos los dioses importantes salvo Ares y a muchos personajes legendarios.14 Los mitos previamente existentes, como el de Aquiles y Patroclo, también fueron reinterpretados bajo una luz pederasta.15 Los poetas alejandrinos primero, y luego más generalmente los mitógrafos literarios del antiguo Imperio romano, adaptaron a menudo de esta forma historias de personajes mitológicos griegos.

El logro de la poesía épica fue crear ciclos históricos, y como resultado desarrollar un sentido de cronología mitológica. De esta forma la mitología griega se despliega como una fase del desarrollo del mundo y el hombre.16 Aunque las autocontradicciones de estas historias hacen imposible una línea temporal absoluta, sí puede discernirse una cronología aproximada. La historia mitológica del mundo puede dividirse en tres o cuatro grandes periodos:
Los mitos de origen o edad de los dioses (teogonías, ‘nacimientos de los dioses’): mitos sobre los orígenes del mundo, los dioses y la raza humana.
La edad en la que hombres y dioses se mezclaban libremente: historias de las primeras interacciones entre dioses, semidioses y mortales.
La edad de los héroes (edad heroica), donde la actividad divina era más limitada. Las últimas y mayores leyendas heroicas son las de la Guerra de Troya y sus consecuencias (consideradas por algunos investigadores como un cuarto periodo separado).17

Mientras la edad de los dioses ha sido con frecuencia más interesante para los estudiosos de la mitología contemporáneos, los autores griegos de las eras arcaica y clásica tuvieron una clara preferencia por la edad de los héroes, estableciendo una cronología y registrando los logros humanos con los que responder las preguntas sobre cómo el mundo fue creado. Por ejemplo, las heroicasIlíada y Odisea empequeñecían a la Teogonía y los himnos homéricos tanto en extensión como en popularidad. Bajo la influencia de Homero el culto heroico llevó a una reestructuración de la vida espiritual, expresada en la separación del reino de los dioses del reino de los (héroes) muertos, es decir, los ctónicos de los olímpicos.18 En los Trabajos y días Hesíodo hace uso de un esquema de cuatro edades del hombre (o razas): de oro, de plata, de bronce y de hierro. Estas razas o edades son creaciones separadas de los dioses, correspondiendo la edad dorada al reinado de Crono y siendo las siguientes razas creación de Zeus. Hesíodo intercala la edad (o raza) de los héroes justo tras la edad de bronce. La última edad fue la de hierro, durante la cual vivió el propio poeta, que la consideraba la peor y explicaba la presencia del mal mediante el mito de Pandora, quien derramó de la jarra todas las mejores características humanas salvo la esperanza.19 En Las metamorfosisOvidio sigue el concepto de Hesíodo de las cuatro edades.20
La edad de los dioses
Cosmogonía y cosmología

Amor Vincit Omnia (‘Amor lo conquista todo’), una representación del dios del amor, Eros, porCaravaggio, c. 1601–1602.
Véanse también: Dioses primordiales de la mitología griega y Genealogías de la mitología griega

Los «mitos de origen» o «mitos de creación» representan un intento por hacer comprensible el universo en términos humanos y explicar el origen del mundo.21 La versión más ampliamente aceptada en la época, si bien un relato filosófico del comienzo de las cosas, es la recogida por Hesíodo en suTeogonía. Empieza con el Caos, un profundo vacío. De éste emergió Gea (la Tierra) y algunos otros seres divinos primordiales: Eros (Amor), el Abismo(Tártaro) y el Érebo.22 Sin ayuda masculina, Gea dio a luz a Urano (el Cielo), que entonces la fertilizó. De esta unión nacieron primero los Titanes: Océano,Ceo, Crío, Hiperión, Jápeto, Tea, Rea, Temis, Mnemósine, Febe, Tetis y Crono. Tras éste, Gea y Urano decretaron que no nacerían más Titanes, de forma que siguieron los Cíclopes de un solo ojo y los Hecatónquiros o Centimanos. Crono («el más joven, de mente retorcida, el más terrible de los hijos [de Gea]»)22 castró a su padre y se convirtió en el gobernante de los dioses con su hermana y esposa Rea como consorte y los otros Titanes como su corte.

El tema de conflicto padre-hijo se repitió cuando Crono se enfrentó con su hijo, Zeus. Tras haber traicionado a su padre, Crono temía que su descendencia hiciera lo mismo, por lo que cada vez que Rea daba a luz un hijo, él lo secuestraba y se los tragaba. Rea lo odiaba y le engañó escondiendo a Zeus y envolviendo una piedra en pañales, que Crono se tragó. Cuando Zeus creció, dio a su padre una droga que le obligó a vomitar a sus hermanos y a la piedra, que habían permanecido en el estómago de Crono todo el tiempo. Zeus luchó entonces contra él por el trono de los dioses. Al final, con la ayuda de los Cíclopes (a quienes liberó del Tártaro), Zeus y sus hermanos lograron la victoria, condenando a Crono y los Titanes a prisión en el Tártaro.23

Zeus sufrió la misma preocupación y, después de que fuera profetizado que su primera esposa Metis daría a luz un dios «más grande que él», se la tragó. Sin embargo Metis ya estaba encinta de Atenea y esto le entristeció hasta que ésta brotó de su cabeza, adulta y vestida para la guerra. Este «renacimiento» de Atenea fue usado como excusa para explicar por qué no fue derrocado por la siguiente generación de dioses, al tiempo que explica su presencia. Es probable que los cambios culturales ya en progreso absorbieran el arraigado culto local de Atenea en Atenas dentro del cambiante panteón olímpico sin conflicto porque no podía ser derrocado.[cita requerida]

El pensamiento griego antiguo sobre poesía consideraba la teogonía como el género poético prototípico —el mythos prototípico— y le atribuía poderes casi mágicos. Orfeo, el poeta arquetípico, era también el arquetipo de cantante de teogonías, que usaba para calmar mares y tormentas en las Argonáuticas de Apolonio, y para conmover los pétreos corazones de los dioses del inframundo en su descenso al Hades. Cuando Hermes inventa la lira en el Himno homérico a Hermes, lo primero que hace es cantar el nacimiento de los dioses.24 La Teogonía de Hesíodo no es sólo el relato sobre los dioses conservado más completo, sino también el relato conservado más completo de la función arcaica de los poetas, con su larga invocación preliminar a las Musas. La teogonía fue también el tema de muchos poemas hoy perdidos, incluyendo los atribuidos a Orfeo, Museo, Epiménides, Abaris y otros legendarios videntes, que se usaban en rituales privados de purificación y en ritos mistéricos. Hay indicios de que Platón estaba familiarizado con alguna versión de la teogonía órfica.25 Sin embargo, se esperaba silencio sobre estos ritos y creencias religiosas, y que los miembros de la secta no hablasen sobre su naturaleza mientras creyesen en ellos. Después de que dejaran de ser creencias religiosas, pocos sabían sobre estos ritos y rituales. A menudo existieron alusiones, sin embargo, a aspectos que eran bastante públicos.

Existieron imágenes sobre cerámicas y obras religiosas que fueron interpretados o más probablemente malinterpretados en muchos mitos y leyendas diferentes. Unos pocos fragmentos de estas obras se conservan en citas de filósofos neoplatónicos y fragmentos de papiro recientemente desenterrados. Uno de estos fragmentos, el papiro de Derveni, demuestra actualmente que al menos en el siglo V a. C. existía un poema teogónico-cosmogónico de Orfeo. Este poema intentaba superar a la Teogonía de Hesíodo y la genealogía de los dioses se ampliaba con Nix (la Noche) como un comienzo definitivo antes de Urano, Crono y Zeus.26 25 La Noche y la Oscuridad podían equipararse al Caos.

Los primeros cosmólogos filosóficos reaccionaron contra, o a veces se basaron en, las concepciones míticas populares que habían existido en el mundo griego por algún tiempo. Algunas de estas concepciones populares pueden ser deducidas de la poesía de Homero y Hesíodo. En Homero, la Tierra era vista como un disco plano flotando en el río de Océano y dominado por un cielo semiesférico con sol, luna y estrellas. El Sol (Helios) cruzaba los cielos como auriga y navegaba alrededor de la Tierra en una copa dorada por la noche. Podían dirigirse oraciones y prestar juramentos por el sol, la tierra, el cielo, los ríos y los vientos. Las fisuras naturales se consideraban popularmente entradas a la morada subterránea de Hades, hogar de los muertos.2 27
El panteón griego

Los dioses olímpicos por Monsiau, finales del siglo XVIII.
Véanse también: Religión de la Antigua Grecia y Dioses olímpicos

Según la mitología clásica, tras el derrocamiento de los Titanes el nuevo panteón de dioses y diosas fue confirmado. Entre los principales dioses griegos estaban los olímpicos, residiendo sobre el Olimpo bajo la mirada de Zeus. (La limitación de su número a doce parece haber sido una idea comparativamente moderna.)28 Aparte de estos, los griegos adoraban a diversos dioses rupestres, al semidiós rústico Pan, las ninfasnáyades que moraban en las fuentes, dríades en los árboles y nereidas en el mar—, dioses-río, sátiros y otros. Además, había poderes oscuros del inframundo, como las Erinias (o Furias), que se decía que perseguían a los culpables de crímenes contra los parientes.29 Para honrar al antiguo panteón griego, los poetas compusieron los himnos homéricos (un conjunto de 33 canciones).30 Gregory Nagy considera a «los más extensos himnos homéricos como simples preludios (comparados con la Teogonía), cada uno de los cuales invoca a un dios».31

En la amplia variedad de mitos y leyendas que forman la mitología griega, las deidades que eran nativas de los pueblos griegos se describían como esencialmente humanas pero con cuerpos ideales. Según Walter Burkert la característica definitoria del antropomorfismo griego es que «los dioses griegos son personas, no abstracciones, ideas o conceptos».32 Con independencia de sus formas esenciales, los antiguos dioses griegos tienen muchas habilidades fantásticas, siendo la más importante ser inmunes a las enfermedades y poder resultar heridos sólo bajo circunstancias altamente inusuales. Los griegos consideraban la inmortalidad como característica distintiva de los dioses; inmortalidad que, al igual que su eterna juventud, era asegurada mediante el constante uso de néctar y ambrosía, que renovaba la sangre divina en sus venas.33

Cada dios desciende de su propia genealogía, persigue intereses diferentes, tiene una cierta área de su especialidad y está guiado por una personalidad única; sin embargo, estas descripciones emanan de una multitud de variantes locales arcaicas, que no siempre coinciden entre ellas. Cuando se aludía a estos dioses en la poesía, la oración o los cultos, se hacía mediante una combinación de su nombre y epítetos, que los identificaban por estas distinciones del resto de sus propias manifestaciones (por ejemplo Apolo Musageta era ‘Apolo [como] jefe de las Musas’). Alternativamente el epíteto puede identificar un aspecto particular o local del dios, a veces se cree que arcaico ya durante la época clásica de Grecia.

La mayoría de los dioses estaban relacionados con aspectos específicos de la vida. Por ejemplo, Afrodita era la diosa del amor y la belleza, mientras Aresera el dios de la guerra, Hades el de los muertos y Atenea la diosa de la sabiduría y el valor.34 Algunas deidades como Apolo y Dioniso revelaban personalidades complejas y mezcolanza de funciones, mientras otros como Hestia (literalmente ‘hogar’) y Helios (literalmente ‘sol’) eran poco más que personificaciones. Los templos más impresionantes tendían a estar dedicados a un número limitado de dioses, que fueron el centro de grandes cultos panhelénicos. Era sin embargo común que muchas regiones y poblaciones dedicasen sus propios cultos a dioses menores. Muchas ciudades también honraban a los dioses más conocidos con ritos locales característicos y les asociaban extraños mitos desconocidos en los demás lugares. Durante la era heroica, el culto a los héroes (o semidioses) complementó a la de los dioses.
La edad de los dioses y los mortales

La boda de Peleo y Tetis, por Hans Rottenhammer.

Uniendo la edad en la que los dioses vivían solos y la edad en la que la interferencia divina en los asuntos humanos era limitada había una edad de transición en la que los dioses y los mortales se mezclaban libremente. Fueron estos los primeros días del mundo, cuando los grupos se mezclaban más libremente de lo que lo harían luego. La mayoría de estas historias fueron luego narradas por Ovidio en Las metamorfosis y se dividen a menudo en dos grupos temáticos: historias de amor e historias de castigo.35

Las historias de amor solían incluir el incesto o la seducción o violación de una mujer mortal por parte de un dios, resultando en una descendencia heroica. Estas historias sugieren generalmente que las relaciones entre dioses y mortales son algo a evitar, incluso las relaciones consentidas raramente tienen finales felices.35 En unos pocos casos, una divinidad femenina se empareja con un hombre mortal, como en el Himno homérico a Afrodita, donde la diosa yace con Anquises concibiendo a Eneas.36

El segundo tipo de historias (las de castigo) trata de la apropiación o invención de algún artefacto cultural importante, como cuando Prometeo roba el fuego a los dioses, cuando éste o Licaón inventa el sacrificio, cuando Tántalo roba néctar y ambrosía de la mesa de Zeus y los da a sus propios súbditos, revelándoles los secretos de los dioses, cuando Deméter enseña la agricultura y los Misterios a Triptólemo, o cuando Marsias inventa el aulos y se enfrenta en un concurso musical con Apolo. Ian Morris considera las aventuras de Prometeo «un punto entre la historia de los dioses y la del hombre».37Un fragmento de papiro anónimo, datado en el siglo III a. C., retrata vívidamente el castigo de Dioniso al rey de Tracia, Licurgo, cuyo reconocimiento del nuevo dios llegó demasiado tarde, ocasionando horribles castigos que se extendieron hasta la otra vida.38 La historia de la llegada de Dioniso para establecer su culto en Tracia fue también el tema de una trilogía esquiliana.39 En otra tragedia, Las bacantes de Eurípides, el rey de Tebas, Penteo, es castigado por Dioniso por haber sido irrespetuoso con él y espiado a las Ménades, sus adoradoras.40

En otra historia, basada en un antiguo tema folclórico41 y reflejando otro tema parecido, Deméter estaba buscando a su hija Perséfone tras haber tomado la forma de una anciana llamada Doso y recibió la hospitalaria bienvenida de Céleo, el rey de Eleusis en Ática. Como regalo para Céleo por su hospitalidad, Deméter planeó hacer inmortal a su hijo Demofonte, pero no pudo completar el ritual porque su madre Metanira la sorprendió poniendo al niño en el fuego y chilló asustada, lo que enfureció a Deméter, quien lamentó que los estúpidos mortales no entendiesen el ritual.42
La edad heroica

La época en la que vivieron los héroes se conoce como edad heroica.43 La poesía épica y genealógica creó ciclos de historias agrupadas en torno a héroes o sucesos particulares y estableció las relaciones familiares entre los héroes de las diferentes historias, organizando así las historias en secuencia. Según Ken Dowden «hay incluso un efecto saga: podemos seguir los destinos de algunas familias en generaciones sucesivas».16

Tras la aparición del culto heroico, los dioses y los héroes constituyen la esfera sacra y son invocados juntos en los juramentos, dirigiéndoseles oraciones.18 En contraste con la edad de los dioses, durante la heroica la relación de héroes carece de forma fija y definitiva; ya no nacen grandes dioses, pero siempre pueden surgir nuevos dioses del ejército de los muertos. Otra importante diferencia entre el culto a los héroes y a los dioses es que el héroe se convierte en el centro de la identidad del grupo local.18

Los sucesos monumentales de Heracles se consideran el comienzo de la edad de los héroes. También se adscriben a ella tres grandes sucesos: la expedición argonáutica y las guerras de Tebas yTroya.43 44
Heracles y los Heráclidas

Heracles con su hijo Télefo (Museo del Louvre, París).
Véanse también: Heracles y Heráclidas

Algunos investigadores creen45 que tras la complicada mitología de Heracles probablemente hubo un hombre real, quizás un cacique-vasallo del reino deArgos. Otros sugieren que la historia de Heracles es una alegoría del paso anual del sol por las doce constelaciones del zodiaco.46 Y otros señalan mitos anteriores de otras culturas, mostrando la historia de Heracles como una adaptación local de mitos heroicos ya bien asentados. Tradicionalmente Heracles era el hijo de Zeus y Alcmena, nieta de Perseo.47 Sus fantásticas hazañas en solitario, con sus muchos temas folclóricos, proporcionaron mucho material a las leyendas populares. Es retratado como un sacrificador, mencionado como fundador de los altares e imaginado como un comensal voraz, papel éste en el que aparece en las comedias, mientras su lamentable final proporcionó mucho material para las tragedias: Heracles es considerada por Thalia Papadopoulou «una obra de gran importancia para el examen de otros dramas euripideos».48 49 En el arte y la literatura Heracles era representado como un hombre enormemente fuerte de altura moderada, siendo su arma característica el arco pero también frecuentemente la clava. Las vasijas pintadas demuestran la popularidad inigualable de Heracles, apareciendo su lucha con el león muchos cientos de veces.48

Heracles también entró en la mitología y el culto etruscos y romanos, y la exclamación mehercule se hizo tan familiar a los romanos como Herakleis lo fue para los griegos.48 En Italia fue adorado como un dios de los mercaderes y el comercio, si bien otros también le rezaban por sus dones característicos de buena suerte y rescate del peligro.47

Heracles logró el más alto prestigio social mediante su puesto de ancestro oficial de los reyes dorios. Esto sirvió probablemente como legitimación para las migraciones dorias al Peloponeso. Hilo, el héroe epónimo de una tribu doria, se convirtió en un Heráclida, nombre que recibían los numerosos descendientes de Heracles, entre los que se contaban Macaria, Lamos, Manto, Bianor, Tlepólemo y Télefo. Estos Heráclidas conquistaron los reinos peloponesos de Micenas, Esparta y Argos, reclamando según la leyenda el derecho a gobernarlos debido a su ascendencia. Su ascenso al poder se denomina frecuentemente «invasión doria». Los reyes lidios y más tarde los macedonios, como gobernantes del mismo rango, también pasaron a ser Heráclidas.48 50

Otros miembros de la primera generación de héroes, como Perseo, Deucalión, Teseo y Belerofonte, tienen muchos rasgos en común con Heracles. Como él, sus hazañas son en solitario, fantásticas y bordeando el cuento de hadas, pues mataron monstruos como la Quimera y la Medusa. Enviar a un héroe a una muerte segura es también un tema frecuente en esta primera tradición heroica, como en los casos de Perseo y Belerofonte.51
Los argonautas
Véase también: Argonautas

La única épica helenística conservada, las Argonáuticas de Apolonio de Rodas (poeta épico, investigador y director de la Biblioteca de Alejandría) narra el mito del viaje de Jasón y los Argonautas para recuperar el vellocino de oro de la mítica tierra de Cólquida. En las Argonáuticas Jasón es empujado a su búsqueda por el rey Pelias, quien recibe una profecía sobre un hombre con una sandalia que sería su némesis. Jasón pierde una sandalia en un río, llegando a la corte de Pelias e iniciando así la épica. Casi todos los miembros de la siguiente generación de héroes, además de Heracles, fueron con Jasón en el Argo para buscar el vellocino de oro. Esta generación también incluía a Teseo, que fue a Creta a matar al Minotauro, a la heroína Atalanta y a Meleagro, que una vez tuvo un ciclo épico propio que rivalizaba con la Ilíada y la Odisea. Píndaro, Apolonio y Apolodoro se esforzaron en dar listas completas de los Argonautas.52

Aunque Apolonio escribió su poema en el siglo III a. C., la composición de la historia de los Argonautas es anterior a la Odisea, que muestra familiaridad con las hazañas de Jasón (las andanzas de Odiseo pueden haber estado parcialmente basadas en ellas).53 54 En épocas antiguas la expedición se consideraba un hecho histórico, un incidente en la apertura del mar Negro al comercio y la colonización griegas.53 También fue extremadamente popular, constituyendo un ciclo al que se adjuntaron muchas leyendas locales. En particular, la historia de Medea cautivó la imaginación de los poetas trágicos.54
La casa de Atreo y el ciclo tebano
Véanse también: Ciclo tebano y Los siete contra Tebas

Entre el Argo y la Guerra de Troya hubo una generación conocida principalmente por sus horrendos crímenes. Éstos incluyen los hechos de Atreo y Tiestes en Argos. Tras el mito de la casa de Atreo (una de las dos principales dinastías heroicas junto con la casa de Lábdaco) está el problema de la devolución de poder y la forma de ascensión al trono. Los gemelos Atreo y Tiestes con sus descendientes jugaron el papel protagonista en la tragedia de la devolución de poder en Micenas.55

El ciclo tebano trata de los sucesos relacionados especialmente con Cadmo, el fundador de la ciudad, y posteriormente con los hechos de Layo y Edipo en Tebas, una serie de historias que llevaron al saqueo final de la ciudad a manos de Los siete contra Tebas y los Epígonos.56 (No se sabe si figuraban en la épica original.) En lo referente a Edipo, los relatos épicos antiguos parecen dejarle seguir gobernando en Tebas tras la revelación de que Yocasta era su madre, y desposando luego a una segunda esposa que se convirtió en madre de sus hijos, lo que resulta muy diferente a la historia que conocemos por las tragedias (por ejemplo, el Edipo rey de Sófocles) y los relatos mitológicos posteriores.56
La Guerra de Troya y sus secuelas

En La furia de Aquiles de Giovanni Battista Tiepolo (1757, fresco, Villa Valmarana, Vicenza) Aquiles está enfurecido por la amenaza de Agamenón de quitarle a su botín de guerra, Briseida, y saca su espada para matarle. La súbita aparición deAtenea, que en el fresco sujeta a Aquiles por el pelo, evita el asesinato.
Véanse también: Guerra de Troya y Ciclo troyano

La mitología griega culmina en la Guerra de Troya, la lucha entre los griegos y los troyanos, incluyendo sus causas y consecuencias. En las obras de Homero las principales historias ya han tomado forma y sustancia, y los temas individuales fueron elaborados más tarde, especialmente en los dramas griegos. La Guerra de Troya atrajo también gran interés en la cultura romana debido a la historia del héroe troyano Eneas, cuyo viaje desde Troya llevó a la fundación de la ciudad que un día se convertiría en Roma, recogida por Virgilio en la Eneida (cuyo Libro II contiene el relato más conocido del saqueo de Troya).57 58 Finalmente hay dos pseudo-crónicas escritas en latín que pasaron bajo los nombre de Dictis Cretense y Dares Frigio.59

El ciclo de la Guerra de Troya, una colección de poemas épicos, comienza con los sucesos que desencadenaron la guerra: Eris y la manzana dorada ‘para la más bella’ (kallisti), el juicio de Paris, el rapto de Helena y el sacrificio de Ifigenia en Áulide. Para rescatar a Helena, los griegos organizaron una gran expedición bajo el mando del hermano de Menelao, Agamenón, rey de Argos o Micenas, pero los troyanos se negaron a liberarla. La Ilíada, que se desarrolla en el décimo año de la guerra, cuenta la disputa de Agamenón con Aquiles, que era el mejor guerrero griego, y las consiguientes muertes en batalla del amigo de Aquiles, Patroclo, y del hijo mayor de Príamo, Héctor. Tras la muerte de éste se unieron a los troyanos dos exóticos aliados:Pentesilea, reina de las Amazonas, y Memnón, rey de los etíopes e hijo de la diosa de la aurora Eos.58 Aquiles mató a ambos, pero Paris logró entonces matarle con una flecha en el talón, la única parte de su cuerpo vulnerable a las armas humanas. Antes de que pudieran tomar Troya, los griegos tuvieron que robar de la ciudadela la imagen de madera de Palas Atenea (el Paladio). Finalmente, con la ayuda de Atenea construyeron el caballo de Troya. A pesar de las advertencias de la hija de Príamo, Casandra, los troyanos fueron convencidos por Sinón, un griego que había fingido su deserción, para llevar el caballo dentro de las murallas de Troya como ofrenda para Atenea. El sacerdote Laocoonte, que intentó destruir el caballo, fue muerto por serpientes marinas. Al anochecer la flota griega regresó y los guerreros del caballo abrieron las puertas de la ciudad. En el completo saqueo que siguió, Príamo y sus restantes hijos fueron asesinados, pasando las mujeres troyanas a ser esclavas en varias ciudades de Grecia. Los aventurados viajes de regreso de los líderes griegos (incluyendo los vagabundeos de Odiseo y Eneas, y el asesinato de Agamenón) fueron narrados en dos épicas, los Regresos (Nostoi, hoy perdida) y la Odisea de Homero.57 El ciclo troyano también incluye las aventuras de los hijos de la generación troyana (por ejemplo Orestes yTelémaco).58

El ciclo troyano proporcionó una variedad de temas y se convirtió en una fuente principal de inspiración para los antiguos artistas griegos (por ejemplo, lasmetopas del Partenón representando el saqueo de Troya). Esta preferencia artística por los temas procedentes del ciclo troyano indica su importancia para la antigua civilización griega.57 El mismo ciclo mitológico también inspiró una serie de obras literarias europeas posteriores. Por ejemplo, los escritores europeos medievales troyanos, desconocedores de la obra de Homero, hallaron en la leyenda de Troya una rica fuente de historias heroicas y románticas y un marco adecuado en el que encajar sus propios ideales cortesanos y caballerescos. Autores del siglo XII, como Benoît de Sainte-Maure (Poema de Troya, 1154–60) y José Iscano (De bello troiano, 1183) describen la guerra mientras reescriben la versión estándar que encontraron en Dictis y Dares, siguiendo así el consejo de Horacio y el ejemplo de Virgilio: reescribir un poema de Troya en lugar de contar algo completamente nuevo.60
Concepciones griegas y romanas de los mitos

La mitología estaba en el corazón de la vida cotidiana en la antigua Grecia.61 Los griegos consideraban la mitología una parte de su historia. Usaban los mitos para explicar fenómenos naturales, diferencias culturales, enemistades y amistades tradicionales. Era una fuente de orgullo ser capaz de seguir la ascendencia de los propios dirigentes hasta un héroe mitológico o un dios. Pocos dudaban de la base real del relato de la Guerra de Troya en la Ilíada y la Odisea. Según Victor Davis Hanson y John Heath el conocimiento profundo de la épica homérica era considerado por los griegos la base de su culturización. Homero era la «educación de Grecia» (Ἑλλάδος παίδFilosofía y mitología

Platón en el fresco de Rafael La escuela de Atenas (probablemente con la apariencia de Leonardo da Vinci). El filósofo excluyó el estudio de Homero, las tragedias y las tradiciones mitológicas en las relaciones de su utópica República.

Tras el auge de la filosofía, la historia, la prosa y el racionalismo a finales del siglo V a. C. el destino de los mitos se volvió incierto y las genealogías mitológicas dieron lugar a una concepción de la historia que intentó excluir lo supernatural (tales como la historia tucididiana).63 Mientras los poetas y dramaturgos estaban reelaborando los mitos, los historiadores y filósofos griegos estaban empezando a criticarlos.6

Unos pocos filósofos radicales como Jenófanes de Colofón estaban ya comenzando a etiquetar las historias de los poetas como mentiras blasfemas en el siglo VI a. C.: Jenófanes se había quejado de que Homero y Hesíodo atribuyesen a los dioses «todo lo que es vergonzoso y desgraciado entre los hombres: el robo, la comisión de adulterios y el engaño mutuo».64 Esta línea de pensamiento encontró su expresión más dramática en La República y lasLeyes de Platón, quien creó sus propios mitos alegóricos (como el de Er en La República) atacando los relatos tradicionales de los engaños, robos y adulterios divinos como inmorales y oponiéndose a su papel central en la literatura.6 La crítica de Platón fue el primer desafío serio a la tradición mitológica homérica,62 refiriéndose a los mitos como «parloteo de mujeres viejas».65 Por su parte Aristóteles criticó el enfoque filosófico presocrático cuasi-mitológico y subrayó que «Hesíodo y los escritores teológicos estaban preocupados sólo por que les parecía plausible y no tenían respeto por nosotros [...] Pero no merece la pena tomar en serio a escritores que alardean en el estilo mitológico; respecto a aquellos que proceden a demostrar sus afirmaciones debemos reexaminarlos».63

Sin embargo, ni siquiera Platón logró destetar a su sociedad de la influencia de los mitos: su propia caracterización de Sócrates está basada en los patrones tradicionales homéricos y trágicos, usados por el filósofo para alabar la recta vida de su maestro:
Quizá alguno de vosotros, en su interior, me esté recriminando: «¿No te avergüenza, Sócrates, verte metido en estos líos a causa de tu ocupación, que te está llevando al extremo de hacer peligrar tu propia vida?»
A éstos les respondería, y muy convencido por cierto: «Te equivocas completamente, amigo mío; un hombre con un mínimo de valentía no debe estar preocupado por esos posibles riesgos de muerte, sino que debe considerar sólo la honradez de sus acciones, si son fruto de un hombre justo o injusto. Pues, según tu razonamiento, habrían sido vidas indignas las de aquellos semidioses que murieron en Troya, sobre todo el hijo de la diosa Tetis, para quien contaba tan poco la muerte, si había que vivir vergonzosamente; éste despreciaba tanto los peligros que, en su ardiente deseo de matar a Héctor para vengar la muerte de su amigo Patroclo, no hizo caso a su madre, la diosa, cuando le dijo: “Hijo mío, si vengas la muerte de tu compañero Patroclo y matas a Héctor, tú mismo morirás, pues tu destino está unido al suyo”. Al contrario, tuvo a poco la muerte y el peligro y, temiendo mucho más el vivir cobardemente que el morir por vengar a un amigo, replicó: “Prefiero morir aquí mismo, después de haber castigado al asesino, que seguir vivo, objeto de burlas y desprecios, siendo carga inútil de la tierra, arrastrándome junto a las cóncavas naves”. ¿Se preocupó, pues, de los peligros y de la muerte?»66

Platón, Apología 28b–d.

Hanson y Heath estiman que el rechazo de Platón de la tradición homérica no fue recibido favorablemente por la base de la civilización griega.62 Los viejos mitos se mantuvieron vivos en cultos locales y siguieron influyendo en la poesía y constituyendo el tema principal de la pintura y la escultura.63

Más deportivamente, el escritor de tragedias del siglo V a. C., Eurípides, jugó frecuentemente con las viejas tradiciones, burlándose de ellas e infundiendo notas de duda a través de la voz de sus personajes, si bien los temas de sus obras fueron tomados, sin excepción, de los mitos. Muchas de estas obras fueron escritas en respuesta a la versión de un predecesor del mismo o parecido mito. Eurípides impugna principalmente los mitos sobre los dioses y comienza su crítica con una objeción parecida a una previamente expresada por Jenócrates: los dioses, como se representaban tradicionalmente, son demasiado insensiblemente antropomórficos.64
Racionalismo helenístico y romano

Cicerón se veía como el defensor del orden establecido, a pesar de su escepticismo personal respecto a los mitos y su inclinación hacia concepciones más filosóficas de la divinidad.

Durante el período helenístico, la mitología adquirió el prestigio de conocimiento elitista que señalaba a sus poseedores como pertenecientes a cierta clase. Al mismo tiempo, el giro escéptico de la edad clásica se hizo incluso más pronunciado.67 El mitógrafo griego Evémero fundó la tradición de buscar una base histórica real para los seres y sucesos mitológicos.68 Aunque su obra original (Escrituras sagradas) se ha perdido, se sabe mucho de ella por lo que registraron Diodoro Sículo y Lactancio.5

Las hermenéuticas racionalizadoras de la mitología se hicieron aún más populares bajo el Imperio romano, gracias a las teorías fisicalistas de la filosofíaestoica y epicúrea. Los estoicos presentaban explicaciones de los dioses y los héroes como fenómenos físicos, mientras los evemeristas los racionalizaban como personajes históricos. Al mismo tiempo, los estoicos y los neoplatónicos promovían los significados morales de la tradición mitológica, basados a menudo en las etimologías griegas.69 Mediante su mensaje epicúreo, Lucrecio había buscado expulsar los temores supersticiosos de las mentes de sus conciudadanos.70 Livio también fue escéptico respecto a la tradición mitológica y afirmaba que no intentaba enjuiciar tales leyendas (fabulae).67 El desafío para los romanos con un fuerte sentido apologético de la tradición religiosa era defender esa tradición mientras concedían que a menudo era un caldo de cultivo para la superstición. El anticuario Varrón, que consideraba la religión una institución humana de gran importancia para la preservación del bien en la sociedad, dedicó rigurosos estudios a los orígenes de los cultos religiosos. En su Antiquitates Rerum Divinarum (que no se conserva, aunque La ciudad de Dios de Agustín señala su enfoque general) Varrón argumenta que mientras el hombre supersticioso teme a los dioses, la auténtica persona religiosa los venera como a padres.70 En su obra distinguía tres tipos de dioses:
Dioses de la naturaleza: personificaciones de fenómenos tales como la lluvia y el fuego.
Dioses de los poetas: inventados por bardos sin escrúpulos para incitar las pasiones.
Dioses de la ciudad: inventados por sabios legisladores para tranquilizar e iluminar al pueblo.

El académico romano Cotta ridiculizó tanto la aceptación literal de los mitos como la alegórica, declarando rotundamente que no tenían lugar en la filosofía.67 Cicerón desdeñaba generalmente los mitos, pero —como Varrón— hacía énfasis en su apoyo a la religión estatal y sus instituciones. Es difícil saber cuán bajo se extendía este racionalismo en la escala social.67 Cicerón afirma que nadie (ni siquiera las viejas y los niños) es tan tonto como para creer en los terrores del Hades o la existencia de Escila, los centauros u otras criaturas compuestas,71 pero por otra parte el orador se queja el resto del tiempo del carácter supersticioso y crédulo de la gente.72 De natura deorum es el resumen más exhaustivo de Cicerón de esta línea de pensamiento.70
Tendencias sincréticas

En la religión romana el culto del dios griego Apolo (copia romana antigua de un original griego del siglo IV, Museo del Louvre) fue combinado con el culto de Sol Invictus. La adoración de Sol como protector especial de los emperadores y del imperio permaneció como principal culto imperial hasta que fue reemplazado por el Cristianismo.
Véase también: Mitología romana

En la Antigua Roma apareció una nueva mitología romana gracias a la sincretización de numerosos dioses griegos y de otras naciones. Esto ocurrió gracias a que los romanos tenían poca mitología propia y la herencia de la tradición mitológica griega provocó que los principales dioses romanos adoptasen rasgos de sus equivalentes griegos.67 Los dioses Zeus y Júpiter son un ejemplo de este solapamiento mitológico. Además de la combinación de dos tradiciones mitológicas, la relación de los romanos con religiones orientales llevó a más sincretizaciones.73 Por ejemplo, el culto del Sol fue introducido en Roma tras las exitosas campañas de Aureliano en Siria. Las divinidades asiáticas Mitra (es decir, el Sol) y Baal fueron combinadas con Apolo y Helios en un solo Sol Invictus, con ritos conglomerados y atributos compuestos.74 Apolo podía ser cada vez más identificado en la religión con Helios o incluso con Dioniso, pero los textos recapitulando sus mitos rara vez reflejaban estas evoluciones. La mitología literaria tradicional estaba cada vez más disociada de las prácticas religiosas reales.

La colección de himnos órficos y las Saturnales de Macrobio, conservadas desde el siglo II, también están influidas por las teorías racionalistas y las tendencias sincréticas. Los himnos órficos son un conjunto de composiciones poéticas preclásicas, atribuidas a Orfeo, a su vez objeto de un renombrado mito. En realidad, estos poemas fueron probablemente compuestos por varios poetas diferentes, y contienen un rico conjunto de indicios sobre la mitología prehistórica europea.75 La intención declarada de la Saturnalia es transmitir la cultura helénica que había obtenido de sus lecturas, incluso aunque mucho de su tratamiento de los dioses está contaminado por la mitología y teología egipcia y norteafricana (que también afectan la interpretación de Virgilio). En laSaturnalia reaparecen los comentarios mitográficos influenciados por los evemeristas, estoicos y neoplatónicos.69
Interpretaciones modernas
Artículo principal: Interpretaciones modernas de la mitología griega

La génesis de la moderna comprensión de la mitología griega está considerada por algunos investigadores en una doble reacción de finales del siglo XVIII contra «la tradicional actitud de animosidad cristiana», en la que la reinterpretación cristiana de los mitos como una «mentira» o fábula se había conservado.76 En Alemania, sobre 1795, hubo un creciente interés por Homero y la mitología griega. En Gotinga Johann Matthias Gesner comenzó a revivir los estudios griegos, mientras su sucesor, Christian Gottlob Heyne, trabajó con Johann Joachim Winckelmann y sentó las bases para la investigación mitológica tanto en Alemania como en los demás lugares.77
[editar]Enfoques comparativo y psicoanalítico
Véase también: Mitología comparada

El desarrollo de la filología comparativa en el siglo XIX, junto con los descubrimientos etnológicos del siglo XX, fundó la ciencia de la mitología. Desde el Romanticismo todo el estudio de los mitos ha sido comparativo. Wilhelm Mannhardt, Sir James Frazer y Stith Thompson emplearon el enfoque comparativo para recolectar y clasificar los temas del folclore y la mitología.78 En 1871 Edward Burnett Tylor publicó su Primitive Culture, en el que aplicó el método comparativo e intentó explicar el origen y evolución de la religión.79 80 El procedimiento de Tylor de agrupar el material cultural, ritual y mítico de culturas ampliamente separadas influyó tanto en Carl Jung como en Joseph Campbell. Max Müller aplicó la nueva ciencia de la mitología comparada al estudio de los mitos, en los que detectó los restos distorsionados del culto a la naturaleza ario. Bronisław Malinowski enfatizó las formas en las que los mitos cumplían funciones sociales comunes. Claude Lévi-Strauss y otros estructuralistas han comparado las relaciones formales y patrones en mitos de todo el mundo.78

Sigmund Freud presentó una concepción transhistórica y biológica del hombre y una visión del mito como expresión de ideas reprimidas. La interpretación de los sueños es la base de la interpretación freudiana de los mitos y su concepto de los sueños reconoce la importancia de las relaciones contextuales para la interpretación de cualquier elemento individual de un sueño. Esta sugerencia encontraría un importante punto de acercamiento entre las visiones estructuralista y psicoanalista de los mitos en el pensamiento de Freud.81 Carl Jung extendió el enfoque transhistórico y psicológico con su teoría del «inconsciente colectivo» y los arquetipos (patrones «arcaicos» heredados), a menudo codificados en los mitos, que surgen de ella.2Según Jung, «los elementos estructurales que forman los mitos deben ser presentados en la psique inconsciente».82 Comparando la metodología de Jung con la teoría de Joseph Campbell, Robert A. Segal concluye que «para interpretar un mito Campbell simplemente identifica los arquetipos en él. Una interpretación de la Odisea, por ejemplo, mostraría cómo la vida de Odiseo se ajusta a un patrón heroico. Jung, por el contrario, considera la identificación de arquetipos meramente el primer paso en la interpretación de un mito».83 Károly Kerényi, uno de los fundadores de los estudios modernos de la mitología griega, abandonó sus primeros puntos de vista sobre los mitos para aplicar las teorías de arquetipos de Jung a los mitos griegos.84
Teorías sobre sus orígenes
Véase también: Similitudes entre las mitologías romana, griega y etrusca

Júpiter y Tetis por Jean Auguste Dominique Ingres (1811).

Hay varias teorías modernas sobre los orígenes de la mitología griega. Según la teoría escritural, todas las leyendas mitológicas proceden de relatos de los textos sagrados, aunque los hechos reales han sido disfrazados y alterados.85 Según la teoría histórica todas las personas mencionadas en la mitología fueron una vez seres humanos reales y las leyendas sobre ellas son meras adiciones de épocas posteriores. Así, se supone que la historia deEolo surgió del hecho de que éste era el gobernante de algunas islas del mar Tirreno.85 La teoría alegórica supone que todos los mitos antiguos eran alegóricos y simbólicos. Mientras, la teoría física se adhiere a la idea de que los elementos de aire, fuego y agua fueron originalmente objetos de adoración religiosa, por lo que las principales deidades eran personificaciones de estos poderes de la naturaleza.85 Max Müller intentó comprender una forma religiosa protoindoeuropea determinando su manifestación «original». En 1891, afirmó que «el descubrimiento más importante que se ha hecho en el siglo XIX respecto a la historia antigua de la humanidad [...] fue esta simple ecuación: Dyeus-pitar sánscrito=Zeus griego=Júpiter latino=Tyr nórdico».79 En otros casos, los cercanos paralelismos en el carácter y la función sugieren una herencia común, aunque la ausencia de evidencia lingüística haga difícil probarla, como en la comparación entre Urano y el Varuna sánscrito o las Moiras y las Nornas.86 87

Por otra parte, la arqueología y la mitografía han revelado que los griegos fueron inspirados por algunas civilizaciones de Asia Menor y Oriente Próximo.Adonis parece ser el equivalente griego —más claramente en los cultos que en los mitos— de un «dios moribundo» de Oriente Próximo. Cibeles tiene sus raíces en la cultura anatolia mientras gran parte de la iconografía de Afrodita surge de las diosas semíticas. Hay también posibles paralelismos entre las generaciones divinas más antiguas (Caos y sus hijos) y Tiamat en el Enûma Elish.88 89 Según Meyer Reinhold, «los conceptos teogónicos de Oriente Próximo, incluyendo la sucesión divina mediante la violencia y los conflictos generacionales por el poder, hallaron su camino [...] a la mitología griega».90Además de los orígenes indoeuropeos y de Oriente Próximo, algunos investigadores han especulado sobre las deudas de la mitología griega con las sociedades prehelénicas: Creta, Micenas, Pilos, Tebas y Orcómeno.91 Los historiadores de la religión estaban fascinados por varias configuraciones de mitos aparentemente antiguas relacionadas con Creta (el dios como toro, Zeus y Europa, Pasífae que yace con el toro y da a luz al Minotauro, etcétera). El profesor Martin P. Nilsson concluyó que todos los grandes mitos griegos clásicos estaban atados a los centros micénicos y anclados en épocas prehistóricas.92 Sin embargo, de acuerdo con Burkert la iconografía del periodo del palacio cretense prácticamente no ha dado confirmación alguna a estas teorías.91
Temas en el arte y la literatura occidentales
Artículo principal: Mitología griega en el arte y la literatura occidentales

El nacimiento de Venus de Botticelli(c. 1485–1486, óleo sobre lienzo,Galería Uffizi, Florencia), una Venus Pudica revivida para un nuevo punto de vista de la antigüedad pagana. A menudo se dice que epitoma para los espectadores modernos el espíritu del Renacimiento.2

La amplia adopción del Cristianismo no puso freno a la popularidad de los mitos. Con el redescubrimiento de la antigüedad clásica en el Renacimiento, la poesía de Ovidio se convirtió en una influencia importante para la imaginación de los poetas, dramaturgos, músicos y artistas.2 93 Desde los primeros años del Renacimiento, artistas como Leonardo da Vinci, Miguel Ángel y Rafael retrataron los temas paganos de la mitología griega junto a otros temas cristianos más convencionales.2 93 Mediante el latín y las obras de Ovidio, los mitos griegos influyeron a poetas medievales y renacentistas comoPetrarca, Boccaccio y Dante en Italia.2

En el norte de Europa la mitología griega nunca alcanzó la misma importancia en las artes visuales, pero su influencia sobre la literatura fue muy obvia. La mitología griega prendió en la imaginación inglesa de Chaucer y John Milton y siguió a través de Shakespeare hasta Robert Bridges en el siglo XX. Racineen Francia y Goethe en Alemania revivieron el drama griego, reinterpretando los antiguos mitos.2 93 Aunque durante la Ilustración se extendió por toda Europa una reacción contra los mitos griegos, éstos siguieron siendo una importante fuente de material para los dramaturgos, incluyendo los autores de los libretos de muchas óperas de Händel y Mozart.93 Para finales del siglo XVIII el Romanticismo propició un aumento del entusiasmo por todo lo griego, incluyendo la mitología. En Gran Bretaña, nuevas traducciones de las tragedias griegas y de las obras de Homero inspiraron a poetas (como Alfred Tennyson, Keats, Byron y Shelley) y pintores contemporáneos (como Lord Leighton y Lawrence Alma-Tadema).93 Gluck, Richard Strauss, Offenbach y muchos otros llevaron los temas mitológicos griegos a la música.2 Los autores estadounidenses del siglo XIX, como Thomas Bulfinch y Nathaniel Hawthorne, sostuvieron que el estudio de los mitos clásicos era esencial para la comprensión de la literatura inglesa y estadounidense.94 En épocas más recientes, los temas clásicos han sido reinterpretados por los dramaturgos Jean Anouilh, Jean Cocteau y Jean Giraudoux en Francia, Eugene O'Neill en Estados Unidos y T. S. Eliot en Gran Bretaña, y por novelistas como James Joyce y André Gide.2


Apolodoro, Biblioteca y Epítome (texto original)
Apolonio de Rodas, Argonáuticas, Libro I (texto original)
Cicerón, De divinatione (texto original); Disputaciones tusculanas (texto original)
Esquilo, Los persas (texto original); Prometeo encadenado (texto original, traducción al español)
Heródoto, Historia I (texto original, traducción al español, versión anotada)
Hesíodo, Trabajos y días (traducción al español); Teogonía (texto original, traducción al español)
Himno homérico a Afrodita (texto original)
Himno homérico a Deméter (texto original)
Himno homérico a Hermes (texto original)
Homero, Ilíada (texto original, traducción al español)
Ovidio, Las metamorfosis (texto original, traducción al español)
Pausanias, Descripción de Grecia (texto original)
Píndaro, Píticas IV (texto original)
Platón, Apología (texto original, traducción al español); Teeteto (texto original)
Fuentes secundarias

En español:
Grimal, P. (1981). Diccionario de mitología griega y romana (ed. rev., con bibliografía actualizada por el autor). Barcelona
Hard, Robin (2008). El gran libro de la mitología griega
López Trujillo, Fernando (2008). Mitología
Ruiz de Elvira, A. (1982). Mitología clásica

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