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EL ARTE OSCURO

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GOTICO

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lunes, 3 de enero de 2011

La Dama del Cementerio.

La Dama del Cementerio.


La taberna presentaba un aspecto acogedor, ambientada con un gran fuego que había caldeado la sala y que, junto con el alcohol que se consumía, ayudaba a los clientes a sentir una sensación agradable. Pero a aquella hora de la noche, el bullicio casi había desaparecido, pues a pesar de que todas las mesas estaban ocupadas, cada grupo de personas conversaban susurrando mientras iban apurando sus bebidas. Aquellas gentes de campo vestían sencillamente, cosa que les asimilaba a la modesta taberna. La planta baja consistía en un enorme comedor con unas treinta mesas redondas de madera, distribuidas sin gracia y con cuatro viejas sillas cada una; y al fondo de la sala, un gastado y descolorido mostrador era atendido por el mozo, que guardaba tras de sí una variada gama de botellas. El local disponía también de un sótano donde se almacenaban las reservas de la casa, todas en enormes toneles de madera caduca reposando año tras año en la oscuridad. El piso de arriba constituía la vivienda de los que regentaban la posada, y disponía además de seis habitaciones que se alquilaban.
En conjunto, la espartana taberna ofrecía un panorama pintoresco a la vez que anticuado, siempre con los mismos muebles, el mismo servicio, el mismo ambiente, las mismas charlas y risotadas a media tarde y, ahora, por la noche, los mismos susurros de los clientes acompañados por el crepitar del fuego.
Y en medio de todo este conjunto, aislado en una mesa y tragándose ya el sexto vaso de vino, se encontraba el joven Gastón de Lavigni. Con una mirada vidriosa contemplaba los rostros de todos aquellos que le rodeaban, al mismo tiempo que bebía... para olvidar. Gastón provenía de una adinerada familia aristocrática influyente en París, vivía en una enorme mansión, se había codeado con las más altas jerarquías sociales y estaba prometido a la hermosa condesa de Montre-Saint. Cualquiera hubiese dicho que el joven era feliz, pero cuánto se habría equivocado. No, no conocía la felicidad, ni siquiera la gran fortuna que tenía se la había otorgado. Y todo por haberse enamorado de quien no debía, de una joven camarera que conoció en un café parisino. Evidentemente sus padres no aceptaron aquella relación, a aquella chica de clase baja procedente de una modesta familia. Padres e hijo se discutieron violentamente y Gastón decidió romper con su programada vida, con aquella vida llena de fiestas falsas, de sonrisas hipócritas, de amistades interesadas... y se marchó. Por eso se encontraba ahora en aquella miserable taberna, situada en una remota comarca rural de Francia de la que ni siquiera recordaba su nombre.
El joven, deseoso de olvidar por unos momentos todos aquellos dolorosos pensamientos, engulló otro vaso de vino y, tragándose con éste sus lágrimas, prestó atención a la conversación que se iniciaba en la mesa de al lado.
- Os lo aseguro, amigos - susurraba un viejo desdentado a sus tres compañeros - ayer la volvieron a ver; la Dama del Cementerio salió de nuevo para realizar su baile. Un viajero que estaba de paso me lo contó. Y por su rostro aterrorizado, os digo que no mentía. Afortunadamente para él, hoy mismo ha abandonado la región. Es todo un logro que haya tenido tanta fuerza de voluntad.
Gastón se levantó, y medio tambaleándose se acercó a la mesa; la charla cesó inmediatamente y todos le miraron con atención.
- Perdón, caballeros, pero no he podido evitar oír lo que estaban contando, y me apetece escuchar una de esas leyendas locales que abundan aquí. ¿Quién es esa Dama del Cementerio?.
El viejo desdentado inspeccionó atentamente a Gastón, y tras unos segundos, le invitó a sentarse.
- Muy bien, escuche si quiere, pero no se trata de una leyenda, sino de un hecho real que traspasa la barrera de lo sobrenatural y que le helará la sangre.
Gastón, abrumado por las palabras del viejo y por la considerable cantidad de alcohol que llevaba en el cuerpo, se acomodó al lado de los cuatro hombres y pagó una botella de vino para que la conversación no se apagara. El viejo prosiguió.
- Pues bien, joven, debe saber que hace mucho tiempo vivió en esta comarca una hermosa y alegre muchacha a quien todos querían. Con su bondad y amor se había ganado el cariño de todos aquellos que la rodeaban, pues sólo con verla la alegría le llenaba a uno el corazón y se desvanecían todas las preocupaciones. Qué hermosa era, cómo correteaba por los prados, con una preciosa sonrisa que nunca se borraba de su cara; con cuanta amabilidad trataba a los demás - el viejo hizo una pausa y bebió - Pero por desgracia, la vida es a veces injusta hasta con los más inocentes. Una terrible enfermedad se apoderó de ella, y ni los esfuerzos de los mejores médicos pudieron salvarla. Iba languideciendo día a día, iba muriendo poco a poco, hasta que por fin jamás despertó. La enterraron en el cementerio de esta comarca, pasado el bosque. Y es aquí donde empieza lo inexplicable. Tan hermosa y buena había sido, que incluso la Muerte se apiadó de ella; un ser tan precioso y perfecto no debía quedarse para siempre bajo tierra, y por eso, cada noche, se le permite salir al exterior y ronda por el cementerio, cantando, bailando... recordando una vida que antes llevó pero a la que nunca volverá.
- Bueno - interrumpió Gastón - si de verdad es tan bella, mandádmela a la habitación cuando la veáis.
Empezó a reírse sonoramente, pero pronto se detuvo. El viejo y sus acompañantes lo miraban con expresión severa, como si estuvieran profundamente ofendidos por la chistosa impertinencia del muchacho.
- Escúcheme bien - dijo el viejo elevando la voz - no se atreva a burlarse de lo que no conoce, porque en la vida no sólo existe aquello tangible y material que usted puede ver y tocar, sino que a menudo nos rodean unos misterios inexplicables que nada tienen que ver con este mundo. Y ahora deberá perdonarnos; es tarde y tenemos que marchar.
Gastón se quedó solo de nuevo; estaba demasiado cansado para seguir pensando en la historia del anciano, y se retiró a su habitación para descansar. Aquella noche durmió profundamente.
A la mañana siguiente, se despertó con un ligero dolor de cabeza. Observó por la ventana el precioso día que había amanecido y decidió que daría un largo paseo. Así pues, envolvió su camisa de seda con una larga y elegante capa negra, se puso el sombrero de copa y los guantes y bajó por las escaleras al comedor de la taberna. Se encontró con la hija de los posaderos, una atractiva joven que le dedicó una larga mirada y una sonrisa. Era fácil para Gastón ganarse los favores de las muchachas. Era un joven apuesto de 27 años, vestido siempre con suma elegancia y dotado de una corpulencia considerable. Por un instante pensó en devolverle la sonrisa a la chica, pero a su memoria volvieron los amargos recuerdos de aquella camarera de París; no, no volvería a enamorarse, así que bajó la vista y salió al exterior. Los rayos del sol le bañaron al instante; una fresca brisa golpeó su cara, e inició el paseo por el estrecho camino de arena acompañado por el trinar de los pájaros. Tras una hora de marcha se cansó del monótono paisaje, así que se decidió a atravesar el bosque. Allí dentro, entre los espesos árboles, la temperatura era más baja, había menos luz y se respiraba una mayor humedad. Siguió caminando, pensando en sus cosas, hasta que finalmente salió del bosque y se topó con una gran puerta enrejada.
Había llegado hasta el cementerio.
Contempló la verja durante un par de minutos, y recordando inconscientemente la historia contada por el viejo, se decidió a entrar. Aquel lugar de reposo tenía un aspecto apacible; había un hermoso jardín muy bien cuidado, con unos grandes rosales frescos de un rojo intenso; los pájaros revoloteaban el cementerio, y el viento movía acompasadamente las largas hileras de abetos y chopos, mudos guardianes del santo lugar. Gastón paseó largamente por aquellos jardines, y en un recodo de mullida hierba, se tumbó. Qué bien le sentaba aquel tibio calor del sol combinado con la suave brisa. Cerró los ojos para pensar, y sin darse cuenta se durmió arrullado por el viento y los pájaros.
El frío le despertó. Lo primero que vio cuando abrió los ojos fue el oscuro cielo estrellado, adornado con una blanca y enorme luna llena. Vaya, había permanecido dormido casi todo el día y la noche le había sorprendido. Pese al frío siguió tumbado unos minutos más. El viento había aumentado en intensidad; su lastimero susurro recorría ahora todos los rincones del cementerio, al mismo tiempo que los árboles se movían a un lado y a otro al unísono, juntos, incapaces de quebrantar el monótono ritmo que la naturaleza les había impuesto. Gastón decidió que ya era hora de levantarse y volver a la taberna, pero entonces algo le detuvo; había oído un suave sonido, una dulce melodía que apenas era audible. Sin levantarse, se tumbó boca abajo y observó la oscuridad. Sí, ahora lo oía más claramente. Se trataba de una música, una música que nunca antes había escuchado, dulce y acogedora en demasía, sobrenatural, hipnótica, triste, que más parecía un lamento que una melodía realizada por algún instrumento banal.
El muchacho permaneció en el suelo a la vez que una extraña sensación se apoderaba de él, una mezcla de pasión y temor que juntas constituían un deseo de quedarse irresistible. Y allí, penetrando la oscuridad con su mirada, buscando desesperadamente aquello insólito que esperaba encontrar, la vio por fin. Gastón se frotó los ojos varias veces, pero aquello no era una ilusión. Dios santo, la figura que tenía ante sí era la mismísima Dama del Cementerio; así que era cierto, no se trataba de una mera leyenda para los corazones cobardes, no... ¡vivía! ¡Vivía por algún extraño capricho de las fuerzas ocultas, de un mundo de tinieblas al que ningún mortal podía acceder! Gastón permanecía inmóvil ante la fascinante visión. Se trataba de una chica extremadamente bella, una diosa hipnotizadora que atraía sin remedio al estúpido robado. Unos largos cabellos pelirrojos que le llegaban hasta la cintura flotaban en el aire mientras ella danzaba y danzaba, giraba y giraba, reía y reía... Su palidez sobrenatural contrastaba con la negra noche, sus finos rasgos faciales desgarraban con un brillo intenso los ojos de Gastón que, entrado en trance, se consumía en una vorágine de placer y terror, de locura y cordura... Cómo bailaba. Su largo vestido de blanco satén dejaba entrever un cuerpo perfecto, un cuerpo que nunca estuvo destinado a los hombres, que incluso a la Muerte había prendado. Y la música aumentaba, el ritmo se aceleraba, y el baile se convirtió en una espasmódica danza, donde ella se fundía por entre las lápidas, por entre las cruces, toda blanca, iluminando la noche que retrocedía por donde ella pasaba. Santo cielo, los límites de la cordura, las reglas de la vida... nada se respetaba dentro de aquel cementerio, donde la fantasía se mezclaba con la realidad. Y allí, jadeando, sudando, con el corazón desbocado, Gastón se convulsionaba de forma enfermiza, observando aquel impío baile, aquel macabro capricho de la Muerte, aquel espectáculo bello y a la vez grotesco que nunca debió presenciar.
Y de pronto todo desapareció; la noche volvió a reinar en el cementerio y el silencio se dejó oír con su pesada calma. Gastón seguía mirando a la nada, crispado, inmóvil. Pasaron varios minutos antes de que pudiera reaccionar, y lo hizo con un apagado grito mientras realizaba verdaderos esfuerzos para respirar. Se levantó precipitadamente para huir de aquel lugar, y al dar la media vuelta, se topó con el viejo desdentado, que lo agarró firmemente.
- Esto que ha visto no es para usted; ella pertenece al mundo de los muertos. Váyase o lo lamentará.
Gastón jadeaba y temblaba, tenía que marcharse, y con el brazo empujó al anciano e inició una desbocada carrera, una carrera infernal entre los árboles y arbustos del bosque, tropezando, cayendo, rasgándose...
- ¡Escúcheme - gritó el viejo - debe marcharse! ¡Si no lo hace le convertirá en su amante eterno! ¡Márchese o nadie podrá ayudarle!
Pero el joven no oía ya las palabras del anciano, y como un demente llegó a su habitación de la posada, sudando y con el rostro desencajado. Se sentó para tomar aliento. No podía ser... no... aquello que había visto no podía ser real; pero sabía que lo era, porque su corazón se lo advertía. Dios... aquella chica... tenía que ser suya. Ahora que la había visto debía apoderarse de ella, llevársela... El recuerdo del baile le atormentaba, y la imagen de ella estaba ahora en su cerebro, como un sueño, como una sombra... Sí, tenía que ser suya al precio que fuera... al que fuera.
No pudo dormir en lo que quedaba de noche. Sólo a veces cerraba los ojos durante algunos minutos, pero entonces veía a la Dama del cementerio que se acercaba a él, le llamaba, le solicitaba como su amante... y Gastón se despertaba gritando. Durante todo el día no bajó al comedor, y esperaba impaciente a que volviese la noche para ir en busca de su amor.
Al fin la oscuridad llegó de nuevo. Como una sombra, salió de la posada y se dirigió al lugar maldito. Entró en el cementerio y esperó en el mismo lugar que la noche anterior, con unas apagadas risotadas que denotaban el fin de su cordura. No tuvo que esperar mucho; de nuevo sonó la música y ella apareció, más bella que nunca, más blanca, más brillante, resplandeciendo con una palidez mortal, con sus risas y sus giros... y Gastón se levantó. Hipnotizado avanzó hacia ella, incapaz de hablar, incapaz de detenerse, sin voluntad... La Dama lo vio y se detuvo; cesó la música y el baile. Sólo el silencio reinaba ahora, y Gastón seguía avanzando; alargó la mano para tocarla, pero entonces se detuvo. Ella ya no reía, lloraba, lloraba amargamente... y algo despertó a Gastón de su trance. Miró al suelo y... y gritó como nunca lo había hecho antes ¡Decenas de manos descarnadas le habían agarrado los pies y tobillos, las piernas... y tiraban de él de una forma brutal, clavando los huesudos dedos en sus carnes, perforándolo, produciendo un dolor inhumano imposible de resistir. Y Gastón se hundía en el suelo, era arrastrado bajo tierra por los muertos que no perdonaban su impertinencia, el intento de llevarse a su reina blanca y resplandeciente, y Gastón se acercaba cada vez más hacia la morada maldita de la Muerte. Sus desgarradores gritos llenaron la noche y un búho levantó el vuelo asustado. Gastón se agarraba a la tierra en un último intento por no ser engullido, babeando y chillando de terror, rasgándose los dedos, partiéndose las uñas, mientras la Dama del cementerio permanecía inmóvil, llorando y mirando al desdichado joven. Y así, sin nadie que atendiese sus horrendos chillidos de terror, Gastón fue devorado y tragado por la tierra, y lo último en desaparecer fue su mano crispada y desgarrada, que moviéndose frenéticamente intentaba aferrarse a algún asidero que le salvase del olvido.
A partir de entonces, con la desaparición de aquel chico recién llegado, pocos eran los que se atrevían a cruzar el cementerio de noche. Pero los que lo hicieron, relataron una visión horrible: bajo la luna, una bella muchacha pelirroja, con un vestido blanco, danzaba y bailaba por el lugar acompañada de una dulce melodía; tras ella, un joven demacrado, con jirones de ropa que reflejaban vestigios de una vestimenta elegante, la seguía gimiendo, con una huesuda mano tendida hacia adelante, intentando alcanzar lo inalcanzable, intentando conseguir el amor de la Dama del Cementerio.

Danza macabra



Danza macabra

Hace 200 años en la ciudad de Popayan (Colombia) existieron los ricos terratenientes y comerciantes españoles. Había uno muy notable en esta ciudad, Francisco Mendonza. Era muy rico y distinguido. Además tenía una hija preciosa llamada Margarita.Francisco queria que se casara pronto con algún joven de su misma clase social, pero cuando un pretendiente iba, Margarita exclamaba:
- Padre mío, cuando encuentre al hombre que verdaderamente quiero en mi vida, te lo haré saber.
Un día Francisco Mendonza organizó un baile en su casa, al cual asistió Margarita, quien estaba preciosa esa noche, esperando al hombre de sus sueños.
Cuando el reloj dio con sus notas musicales las doce de la noche, un carruaje muy elegante se detuvo al frente de la casa de los Mendoza. De el salió un joven de porte majestuoso, espesa cabellera negra y muy bien vestido.
Margarita quedó impactada al verlo, pues en ese mismo instante supo que ese era el hombre de su vida. Así que ella le ofreció bailar una pieza de Vals.
Bailaron y rieron hasta que el extraño joven empezó a hablar en forma un poco extraña. Le dijo a Margarita que no le mirara los pies. Ella observó sus pies y vio sorprendida que eran muy similares a las patas de un macho cabrío. Quedó horrorizada; se apagaron las luces del salón, se oyeron espantosos gritos, rujidos y carcajadas. Cuando se encendieron de nuevo las luces y los invitados observaron, Margarita estaba muerta, tendida en el piso y con quemaduras, rasguños y golpes, por su joven cuerpo. Buscaron al extraño joven, pero no lo encontraron. Aquel joven era Satanás.

LOS MITOS EGIPCIOS

LOS MITOS EGIPCIOS


Los mitos egipcios son uno de los más ricos y fascinantes dentro de la mitología universal. Algunos de ellos incluyen cuentos y leyendas que se basan en la vida de las deidades egipcias. Otros explican sus creencias respecto al orígen del cosmos , los mitos metafísicos de la creación y el papel preponderante que cumple la simbología solar en la creación del Universo.
Estos mitos perduran en el tiempo porque nos ayuda a comprender la manera en que los egipcios concebían la creación del cosmos y es el punto de partida de de los conceptos vertidos por los grandes alquimistas orientales.
Escribas y sacerdotes transmitieron estos mitos para aportar datos sobre la vida despues de la muerte, sobre el viaje perpetuo del difunto para lograr la vida eterna. Estos y otros conceptos fueron vertidos en las leyendas y en los cuentos fantásticos que expondremos a continuación.

Atum "Señor de los límites del Cielo"
Ptah, El dios de Menfis
Amón "Lo oculto"
La realeza Egipcia
La Leyenda de Osiris
La venganza de Horus
Isis y los siete escorpiones



Atum "Señor de los límites del Cielo"



El Señor de los límites del Cielo

Aproximadamente en el siglo V a.de C, el famoso historiador egipcio, Heródoto, conoció las ruinas de Yunu, ubicadas actualmente al noroeste del Cairo, más conocidas como "Heliópolis, La Ciudad del Sol". En esta ciudad, se formuló una cosmogonía con el fin de poder explicar la creación del Universo en "LosTextos de las Pirámides".
Antes de que existiera el cosmos como una estructura organizada, existía un océano oscuro de agua inerte, al que se llamaba "Nu" o "Num" que simboliza la "no existencia" antes de la creación. Para los egipcios, este mar inanimado nunca había dejado de existir y se creía que éste rodeaba el firmamento para proteger al sol, las estrellas, la luna y a la tierra, del mismo modo que lo hacía con las fronteras del infierno. Su temor era que este vasto mar cayera de los cielos e inundara a la tierra. Este temor se vió reflejados en los Textos de las Pirámides:

"Los montículos se convertirán en ciudades, y las ciudades en montículos,
y los palacios destruirán los palacios. Cuando tenga lugar este ocaso de los dioses
los únicos sobrevivientes serán los dioses Atum y Osiris en forma de serpientes,
desconocidos para la humanidad e invisibles para los dioses".

Atum, es el "Señor de los límites del cielo", el creador del universo,el ser supremo, que surgió de Nu, para crear los elementos que lo componen. En él residen todas las fuerzas de la creación. Como es un dios solar, se autogeneró en un ser y se posó sobre un montículo primordial que emergía. Este montículo se llamó "Benben" cuyo fin era sostener al dios solar.
Sin embargo la pregunta que se hacían es, cómo desde un sólo principio masculino se daría nacimiento a su progenie. La respusta se halló en el "Texto de las Pirámides":
"Al tomar su falo con las manos y eyacular, nacieron los gemelos Shu y Tenuf"
Recordemos que Atum tenía en sí mismo cada poder cósmico y a cada ser divino. Otras fuentes como el Papiro Bremmerman explica el nacimiento de los dos hijos de Atum de este modo:
"Todas las manifestaciones empezaron a existir tras haber empezado yo a existir...
no existía ni la tierra ni el cielo...Creé de mí mismo todas las cosas...
mi puño fue mi esposa...copulé con mi mano... Estornudé a Shu...
Escupí a Tenuf...Después Shu y Tenuf dieron lugar a Geb y Nut
De geb y Nut nació Osiris...Set, Isis Y Neftitis... dieron lugar
a la población de la tierra".

Estas nueve deidades forman la "Pesdyet" de la ciudad de Heliópolis, conocida como La Enéada. Tanto Shu como Tefnut se lo podía representar como leones. El jeroglífico que representa a Shu,es la pluma de avestruz, de este modo se lo ve a Shu, levantando los brazos para sostener a la diosa del cielo Nut que está arqueada sobre el dios tierra Geb.
En Los Textos de las Pirámides, se asocia a la diosa Tefnut con el rocío y la humedad, donde también se sugiere que esta diosa era la atmósfera de los infiernos. Recordemos que de la unión de Shu y Tefnut nacieron Geb y Nut.
Para los egipcios, la tierra era el principio masculino, de este modo Geb era el dios tierra, que personificaba las tierras de Egipto, mientras que la diosa del cielo Nut, personificaba al firmamento. Esta era una de las diosas más representadas de La Enéada. Nut engendró 4 hijos de Nut : Osiris, Isis, Set y Neftitis.Todos ellos representan el ciclo de vida y muerte en el Universo.
Respecto a cómo explicaron los sacerdotes egipcios el nacimiento del dios solar Atum, diremos que se basaron en la "imágen del loto". De este bello jeroglífico dicen lo siguiente: "De Nu brotó un loto, junto con la colina primordial, del que el dios Sol, surgió como un niño, aunque autogenerado". 
Es necesario que hagamos mención de otros importantes jeroglíficos como "El Ave Fénix". Ya mencionamos anteriormente en la interpretación de los símbolos egipcios que Heródoto había oído hablar de esta bellísima ave, sin embargo no la conoció sino a través de pinturas y`papiros. Esta ave se parecía a una garza con un bello plumaje sobre su cabeza, que en los jeroglíficos se llamó "Benu" y que constituyó el símbolo del nacimiento del dios Sol.
En el Texto de Las Pirámides se lee una invocación al dios Atum: "Tú surgiste, con el Benben, en la Mansión del Benu en Heliópolis"
Sin embargo, el Fénix herodotiano, es un pájaro semejante al águila de un plumaje rojizo y dorado. Se piensa que el ave a la cual Heródoto hacía mención en los dibujos no era realmente el Benu, probablemente era el buitre egipcio o el Halcón de Horus. Sabemos que el Benu jugó un papel muy importante en los ritos funerarios.

Ptah, El dios de Menfis

Ptha, era el nombre del dios de Menfis, y su nombre significaba "sur de la muralla". Durante el Imperio Nuevo (1150-1070 a.dC.) su templo recibió el nombre de "HeuetkaPtah" (Mansión del espíritu de Ptah), que dió nombre a la región y es el orígen de la palabra Egipto.
Ptha era el dios creador y en los Textos de los Sarcófagos existen referencias de él como el dios creador de los dioses y el Sol y responsable de la maduración de la vegetación.
Durante el reinado de Rameses II (1290-1224 a.de C)a Ptah se lo asociaba con la deidad Ta-tenen. Su nombre significa "la tierra que se ha hecho distinguible". Este nombre aludía a que esta deidad había surgido de Nu.
El mito sobre Ptah dice que este dios dió vida a otros dioses, incluyendo a Atum por medio de su corazón y su lengua.
"La presencia de Ptah es universal en los corazones y bocas de todos los dioses
de todas las personas, de todos los rebaños, de todas las cosas vivientes que arrastran".
De este modo, Ptah es superior a Atum, que generó vida a través de su semen y sus dedos.
El poder de Ptah, está en sus labios y en sus dientes, quiere decir que con solo pronunciar la identidad de cada cosa, genera un poder tal con su palabra que la creación empezó a existir.
Lo que los ojos ven , los oídos oyen y la nariz inspira va directamente al corazón y lo que determina el corazón luego lo traduce en palabras. Así es como Ptah ordenó la creación de los dioses y cómo se convirtió en Ta-tenen"de quien surgió toda la vida". Para ellos ordenó la creación de las ciudades, santuarios, los cultos, y las ofrendas.

Amón "Lo oculto"



Durante el Imperio Nuevo, los sacerdotes de Tebas crearon extensos himnos al dios Amón, considerándolo el dios creador de todo lo existente. En las estrófas del Papirus Leiden I 350 se encuentran alabanzas que hacen mención de la existencia de un solo dios creador de todas las cosas del universo, un dios que "está más allá del sol y más profundo que los infiernos".Su nombre encierra el significado de "lo oculto, o lo que se oculta a si mismo", porque su identidad es tan secreta que ni siquiera los dioses conocen su nombre auténtico.
"demasiado grande para escudriñar en él y demasiado poderoso para conocerlo".
La presencia de Amón es el reconocimiento de la ciudad de Tebas como un centro religioso importante. De este modo durante cinco siglos, Amón, fue el Señor indiscutido del panteón egipto. Como gobernante del universo lo llamaron "Señor de los tronos de las Dos Tierras"y "Rey de Dioses". Con su imágen se construyeron fastuosos templos para adorarlo y capillas dedicadas a él.
Constituyó uno de los dioses de la Ogdóada de Hermópolis. La Ogdóada es el mito de la creación perteneciente a esta ciudad. Se constituyó con 8 dioses que formaron 4 parejas. Todos eran entidades personificadas en la materia primordial, con los dioses vistos como ranas y las diosas como serpientes. De este modo la creación del universo se explica asi: "El caos ha sido conceptualizado en ocho extrañas criaturas, adecuadas para habitar en el limo primordial".
Las 4 parejas eran:
Nu (dios rana)- Naunet( diosa serpiente)
Het (dios rana)- Hauhet (diosa serpiente)
Kek (dios rana)- Kauket (d. serpiente)
Amón (d. rana)- Amaunet (d.serpiente)
De este modo Amón es un dios trascendente, que se autogeneró, por lo tanto está por encima de la creación y preexiste en Tebas y en todo el Universo más allá de todos los demás dioses, para que la colina primordial (Nu) surja. Este es el acto de creación de la materia primordial del cosmos. Amón es "el que se hizo a si mismo"y se desarrolla como dios solar que rejuvenece contínuamente. Por este motivo, su nombre en los monumentos es Amón-Ra (sol). Cada dios es una imágen proyectada de Amón, y el concepto de " la trinidad" se establece con tres dioses, la unión de ellos forman "la unidad" que es Amón : Ra es su cara, Ptah es su cuerpo y Amón su identidad oculta.

La realeza Egipcia



La sucesión de un faraón al trono de Egipto era un acontecimiento sacralizado por un precedente mítico. El faraón era la manifestación terrena del dios cielo Horus. El mito de transmisión de la realeza de Osiris a su hijo Horus es importante para poder comprender el estatus y el poder del soberano en Egipto. Para esto expondremos a continuación los conceptos prehistóricos sobre Ra y la concepción de la creación del Universo en la ciudad de Heliópolis mediante" La Leyenda de Osiris"

Conceptos prehistóricos de Ra

En Egipto durante las tres primeras dinastías se organizó una monarquía unificada por los faraones que se llamaban hijos de Horus, el Halcón.
Este era el animal tutelar del Alto Egipto, con sus áridos desiertos a cada lado del valle. De allí partieron los monarcas y allí querían ser enterrados desde Menes y sus sucesores.
Conservando el respeto debido al lugar de Edfú, que es lugar de donde procedían, establecieron la capital del estado de ambos Egiptos, en el Delta, donde hoy está El Cairo, y se estableció un centro cultural y religioso, llamado Menfis. Allí existía desde la época prefaraónica un templo dedicado a Ptah. Junto a Menfis hubo un templo mucho más venerado e importante para la humanidad que los egipcios llamaron "ON" y los griegos "Heliopolis", ciudad del sol, nombre con el cual se conoce todavía al lugar.
El lugar santo de Abusir era un recinto amurallado con una sola entrada, el de On-Heliópolis era circular. El de Abusir era como un gran patio rectangular con un obelisco de chaparro. Según referencias, éste era el símbolo del Universo.
Todo al fin puede reducirse a formas geométricas; cada cosa puede definirse con una forma esencial sin detalles y el mundo entero imaginarse concentrado en el obelisco. Desde la punta piramidal, el Sol derrama sus rayos angularmente sobre el tronco prismático, que es el resto de lo creado. El obelisco contiene el Todo, desde el astro solar hasta el suelo. De este modo los sacerdotes de On concebían cada cosa como formulada por mera geometría o ecuación. Y lo que se puede concebir plenamente es porque ya está creado en el intelecto, por consiguiente, la creación es resultado de un sistema de formas, números o acordes musicales.
Sabemos que en On- Heliopolis, además del obelisco, existía un árbol sagrado, único en Egipto, El árbol de Persea. Tenía hojas como lenguas y frutos como peras o corazones. Eran símbolo de palabra y el pensamiento. Ha habido y existen aún escuelas místicas, sobre todo el Asia, para las que la palabra perfecta es la definición de cada cosa. Asi se explicaría que por la emisión de cada palabra justa se crearan las cosas mismas.
"Al principio, según el evangelio de San Juan, era el Logos, la Palabra".
Los faraones hijos de Horus hicieron compatible el respeto al Halcón con la veneración de Ra, el León y símbolo solar.
Más tarde, los farones ramésidas iban a Heliópolis a recibir una especie de bautismo de Ra con un nombre de Ra, que hacían esmaltar en una joya y la pendían del árbol de Persea, consagrándose así hijos de Ra, además de hijos de Horus. Asi tenemos ya dos maneras de formular el sistema del mundo sin preocuparse de la creación: el sistema geométrico y el oral donde la palabra tiene poder de creación.
Sin embargo existía otro método para explicar la creación. Heródoto, que visitó el santuario, vió el lugar donde se guardaba el Ave Fénix, que muere cada quinientos años y renace de sus cenizas. Con esta fábula se explica la creación como un fenómeno biológico: todo lo que existe procede de otro de su mismo género y no haya que atormentarse por descubrir su principio de la nada.
Mientras en On-Heliópolis, se pensaba y se vivía de acuerdo a la regla de Ra, en el delta se concretaba el mito de Osiris. En Heliópolis solo se intentaba explicar el orígen de las cosas, no se tenían soluciones para la muerte y la vida futura. Esta las proporcionaba Osiris.


La Leyenda de Osiris


Desde el mito de la creación creado por los sacerdotes de la ciudad de Heliópolis, podemos ver el vínculo que existía entre los dioses cósmicos y las deidades que encontraremos en la leyenda de Osiris. Recordemos que Geb, el dios tierra, y Nut, la diosa del cielo, tuvieron 4 hijos: OsirisIsisSet y Neftitis. En esta leyenda veremos una línea de verticalidad que va desde el dios Sol hasta el dios que poseerá el trono de Egipto.
Osiris fue el primer hijo que nació de la unión de Geb y Nut. Nació en Rosetau, cerca de Menfis, lugar ideal para el nacimiento de esta deidad ya que su rol en la mitología egipcia es ser el dios de los infiernos y Rosetau o "Boca de los pasadizos", sería la entrada que simboliza al reino infernal de Osiris.
En la época prehistórica, hacia el año 6000 antes de Cristo, el delta estaba dividido en dos reinos separados por el Nilo; uno era árido y se llamaba reino del Junco, y otro más fértil que era el reino de la Abeja. Estos reinos estaban gobernados por dos hermanos: Osiris y Set; sus consortes eran también hermanas: Isis y Nefer. Set, rey del Junco, estaba celoso de su hermano Osiris, que inventaba y divulgaba generosamente, los principios de la agricultura. Set rencoroso por su inferioridad moral, invitó a Osiris y a su esposa a un banquete.
Después con la excusa de ver quién era capaz de entrar en una caja ataúd, hizo que su hermano Osiris se echara adentro y cerrando la tapa a traición, lanzó el ataúd al Nilo.
La caja con Osiris, muerto, fue llevada por las olas a la playa de Fenicia, al pie del Líbano, y allí, en el lugar de Biblos, quedó depositada en una mata de tamarisco.
Isis corrió en busca de su esposo hasta encontrarlo en Biblos, lo resucitó con conjuros mágicos y ambos regresaron al delta. Osiris perdonó a Set y éste para celebrar la reconciliación, le invitó a un segundo banquete. Esta vez no se limitó a asesinarlo: dividió el cadáver en trozos y lo repartió en diferentes lugares. Isis fue piadosamente a recogerlos y los reunió; pero no pudo infundir vida a Osiris porque faltaba una parte que se había comido un pez del Nilo. Con la muerte de Osiris, Set se convirtió en el nuevo gobernante de Egipto, con su hermana Neftitis como consorte.
Osiris amortajado con vendas, pasó al reino de los muertos, qué está al Oeste, y quedó reconocido como Juez inapelable que decide la suerte de las almas que van llegando después de pasar las pruebas del camino.
Detalle importante es que Osiris fue entronizado en el mundo inferior de las almas por Ra, lo que significa que Ra era más antiguo que Osiris. "Ra, juzgó a Osiris y lo encontró bueno".
En Los Textos de las Pirámides existen referencias de que Osiris sufrió un terrible ataque por parte de esta criatura. Se lo describe como cayendo de costado sobre las riberas del río en Nedyet en el distrito de Abido. El asesino está confirmado por la aflicción mostrada en el llanto de Isis. Los conjuros pintados en los sepulcros de los cortesanos identifican al asesino de Osiris como Set y afirman que atacó a Osiris en Gahesty y que lo mató a orillas del río Nedyet. Estos detalles reflejan el horror que tenían los egipcios al asesinato del monarca y a un traspaso violento del poder.
De Osiris existen abundantes esculturas que lo representan amortajado y con el cetro en una mano y en la otra las llaves de la vida que tienen la forma de una "T", la misma que tenían las llaves de Egipto. Con el cetro castigador y las llaves, recibe Osiris las almas, y las que juzga buenas las pesa en una balanza. Aquellas que no superan el peso de una pluma de ave, reciben la inmortalidad, algo apagada, de un limbo o infierno sin memoria ni conciencia. Las almas de los que han pecado, cuyo peso hace caer la balanza, son devoradas por Amit, el hipopótamo, que espera el resultado del juicio aullando acusaciones y con la boca abierta.
Aún para las almas que salían bien libradas del juicio faltaba que los cuerpos embalsamados se conservaran en la tumba con un máximo de duración.


La venganza de Horus



El halcón Horus, el dios de la realeza, era el hijo de Osiris e Isis. Su nombre signiifica "el que está muy arriba", que deriva de la imágen del halcón volando muy alto.
La leyenda dice que Horus nació en las cercanías del Delta del Nilo. Isis lo escondió en los pantanos de los papiros para que el enemigo de su padre, Set, no lo encontrara. Creció bajo la protección de "La Gran Maga Isis", su madre. El objetivo de Horus era vengar la muerte de Osiris y recuperar el trono de Egipto. Para lograr ésto, reclama el trono frente al tribunal de los dioses que estaba presedido por "Ra".
El dios del aire "Shu" está de acuerdo con los reclamos de Horus y Toth, el gran dios de la sabiduría, dice : "Es justa, (la desición) un millón de veces". Sin embargo "Ra" dice que Horus no ha ratificado su desición de acceder al trono. Set aprovecha esta situación y sugiere que Horus y él salgan de la sala del Tribunal de Justicia y resolver esta situación a traves de una lucha entre ellos. Toth sale en defensa de Horus y dice que es justo que él reclame porque es hijo de Osiris. Sin embargo Ra tiene sus preferencias por Set, "el grande en fuerzas".
Esta situación sin resolver dura casi 80 años, por lo tanto los dioses deciden enviar una carta a la diosa creadora Neit buscando su consejo. Neit sale en defensa de Horus, por ser el heredero de Osiris y expresa que si asi no se cumpliese "el cielo se desplomaría". No obstante, piensa que Set merece un premio consuelo , por lo tanto le pide a Ra que entrege a Set a sus dos hijas Anat y Astarté, para que se desposen con él. Sin embargo Ra no aceptó y acusa a Horus de ser un cobarde y de carecer de fuerzas para ejercer el poder. Los dioses se irritan contra Ra y le gritan :"Tu santuario está vacío", que significa la desaprobación de todos. Ra sale del Tribunal y su hija "Hathor", diosa del amor y del placer", va en busca de él, se quita la ropa para mostrar su cuerpo desnudo. Ra comienza a reirse y regresa al Tribunal y les pide a Horus y Set que expongan sus causas nuevamente.
En el papiro donde se ecuenta esta maravillosa historia dice que Set es un ser jactansioso y que reclama por el trono de Egipto porque posee una fuerza invensible capaz de derrotar a Apofis, enemigo eterno del dios Sol. Su argumento parece muy convincente, pero Toth y Anhur, dios guerrero, dudan de ´el. Isis cansada de tanto juego, sale en defensa de su hijo Horus ganandose la símpatía de todos los dioses. Debido a ésto, Set amenaza con matar cada día a un dios diferente con un cetro de 4.500 libras y le expresa a Ra que jamás respetará las desiciones de Isis. ra , conmovido por el discurso de Set, decide pasar al Tribunal a una isla y le pide a un isleño que no deje ingresar a ninguna mujer que se parezca a Isis.
Pero nadie recuerda que Isis es una gran maga, capaz de engañar a quien le plazca. Se disfraza como vieja que lleva un cuenco de harina y un anillo de oro y le dice al isleño que quiere pasar a la isla para llevarle la harina a un pobre pastor cansado de cuidar al ganado durante cinco días. Nemty, el isleño, cae en su trampa,la deja entrar a la isla pero le pide a cambio que Isis le regale el anillo de oro. Al llegar a la isla, Isis ve que todos los dioses están descansando, pronuncia un conjuro y se convierte en una bella y joven mujer que capta la atención de Set ëste se acerca a ella e isis inventa una historia y le explica que está allí porque ella es viuda de un pastor y que a su hijo, un extranjero, le quiere confiscar el ganado, por lo tanto le pide a Set que defienda a su hijo. Cuando Set acepta, Isis se convierte en un milano real, y vuela hasta una acacia y desde allí le dice a Set que su propio veredicto lo ha condenado. Set comienza a llorar y le dice a Ra que ha sido engañado por la magia de Isis. Ra le contesta que su veredicto lo condenó. Set decide buscar a Nemty y vengarse de él porque ha desobedecido a Ra. El tribunal de Justicia decide cortarle los dedos de los pies por haber desobedecido las órdenes.
La corte se va hacia una montaña del desierto y desde allí deciden otorgarle el trono de Egipto a Horus. Pero Set quiere combatir nuevamente contra Horus y le propone a él convertirse en hipopótamo y sumergirse en el agua durante tres meses, el que soporte tal desafío, será el nuevo rey de Egipto. Pero Isis desconfía de la honestidad de Set y teme por la vida de Horus y crea un arpón de cobre para matar a Set en el agua. Su tiro es dresafortunado e hiere a Horus. En su segundo intento, hiere a Set, pero éste le suplica que no lo mate porque entre ellos existe un vínculo hermano-hermana, por lo cual Isis siente piedad por Set y le saca el arpón de su cuerpo.
La historia que contínua en el papiro es bastante confusa. Horus sale del agua y enojado por la triste desición de Isis, le corta la cabeza y se la lleva al desierto. isis se convierte en una estatua de pedernal sin cabeza.
Ra se entera de semejente desgracia provocada por Horus y decide castigarlo. Set va en busca de Horus y lo encuentra sentado bajo un árbol en medio del oasis, le arranca los ojos y los entierra en el desierto. Sus ojos se convierten en dos flores de loto.
Hathor decide ayudar a Horus y le frota los ojos con leche de gacela. Mágicamente lo cura. Ra, les exige a Set y Horus que dejen definitivamente de pelear. Pero Set, engaña a Horus y en una aparente reconciliación, invita a Horus a un banquete en su propia casa. Esa noche Set le hace una propuesta homosexual a Horus, pero éste, sin saberlo Set, desvía los ataques y con las manos entre sus muslos toma el semen de Set. Horus el cuenta lo sucedido a Isis, que queda aterrada, al ver su mano llena de semen. Por la actitud avergonzante de Horus , decide cortarle la mano y arrojarla al pantano; luego con su magia le fabrica una mano nueva. Con un ungüento perfumado, Isis, levanta el falo de Horus y guarda en una vasija su semen. Luego va al jardín y esparce su semen sobre las lechugas, las plantas favoritas de Set. Mientras Set cuenta ante el Tribunal que sometió sexualmente a Horus, se come las lechugas de su bello jardín.
Pero ahora quién ríe es Horus, que pide a los dioses del Tribunal que sus respectivos sémenes sean llamados para que los propios dioses, vean dónde están. Toth, pone su brazo sobre Horus y llama al semen de Set para que venga, pero no sale de él, sino de los pantanos. Agarrando el brazo de Set, llama al semen de Horus que surge como un disco solar de oro de la cabeza de Set. En este grosero episodio, Set es humillado y Horus consagrado como sucesor del trono.
Pero Set, humillado le pide a Horus una revancha. Los dos deben construir un barco de piedra que competirán en una carrera. Pero Horus, astuto, fabrica un barco de madera de pino camuflado con arenisca. Ante los dioses, el barco de Set se hunde. Furioso, se convierte en un hipopótamo y destroza el barco de Horus. Éste toma un arma , pero los dioses le piden que no mate a Set.
Entre tanto, Toth convence a ra de que escriba una carta a Osiris donde se le otorga un título que realza los poderes de Osiris para que tomara una desición respecto a Horus y Set. Osiris decide fortalecer a ambos dioses ofreciendoles trigo emmer y cebada y de este modo no defraudar a su hijo Horus. Ra, se ofende por esto, y descalifica esta actitud porque los dioses hubieran tenido el trigo y cebada más allá de que Osiris existiera o no.
Osiris amenza diciendo que tiene agentes sedientos de sangre que no tienen respeto por los dioses y que traerían el corazón de cualquier malvado. Debido a esto, los dioses refexionan sobre los hechos, y deciden otorgarle el trono de Egipto a Horus. Set es obligado por Isis a renunciar al trono delante del Tribunal de Justicia.
Más allá de todo lo ocurrido, Ra, anuncia que Set le hará compañía en los cielos y que su voz será el trueno celeste.

Isis y los siete escorpiones

A Isis se la conoció como "La Gran Maga", una diosa astuta, inteligente, y con gran tenacidad. Las narraciones que se encontraron sobre ella, abarcaban una cantidad considerable de ensalmos y viñetas de amuletos grabada en la Estela de Metternich (Museo de New York), gracias a ella, podemos comprender el mito de "Isis y los 7 escorpiones".
El mito hace referencia a los poderes mágicos que poseía Isis para curar los aguijones venenosos de los escorpiones. La estela dice que Isis sale de la casa con una escolta de siete escorpiones. Aclararemos que el número 7, es un número de poder dentro de la magia egipcia. Siete son los nudos que se necesitan en los procedimientos para curar dolores de cabeza o problemas de pechos posteriores al parto.
Tres de los escorpiones, Petes, Tyetet y Matet,van por delante de Isis y garantizan la seguridad del camino. A ambos lados van Mesetet y Mesetetef. Detrás van Tefen y Befen.
Isis insiste a los escorpiones en la necesidad de ser cautos para que Set no se entere de su paredero. Finalmente Isis llega a su destino en la ciudad de las Dos Hermanas, en el delta del Nilo. Una noble acaudalada ve la llegada del extraño grupo y cierra rápidamente la puerta de su casa.
A los siete escorpiones esto les parece extremadamente ofensivo y planea su venganza contra la mujer. Como preparación, seis escorpiones cargan sus venenos individuales en el agijón del séptimo, Tefen. Mientras tanto una humilde campesina le ofrece a Isis el refugio de su casa. Esta muchacha es una contrapartida de la acaudalada noble. Después Tefen se arrastra por debajo de la puerta de la casa de la acaudalada noble y ha picado a su hijo. La mujer sale desesperada a la calle pidiendo ayuda para su hijo que yace al borde de la muerte. Ahora se le devuelve su falta de hospitalidad con Isis ya que nadie responde a su llamada de auxilio. Sin embargo Isis, que a los ojos de los egipcios es ejemplo de madre no puede tolerar la muerte de un niño inocente y se compromete a devolver la vida del niño. Toma al niño pronunciando palabras de gran poder mágico, nombrando a cada uno de los escorpiones y por consiguiente dominándolos, Isis hace que la combinación de venenos sea ineficaz en el niño. Por extensión, las palabras de su ensalmo serán aplicadas a cualquier niño que sufra una picadura de escorpión, si se recitan junto con la administración de una prescripción médica de pan de cabada, ajo y sal.
Una vez pasada su angustia y viendo a su hijo con salud, la mujer que había negado su refugio a Isis se arrepintió: sacó su proberbial riqueza e hizo un regalo a Isis y a la campesina mostrando la auténtica hospitalidad egipcia con un extraño.
El rasgo importante de este mito es que enfatiza el poder de la magia de Isis. Se preserva por su uso como ensalmo para "defenderse contra el veneno". La fuente es el papiro 1993 del Museo de Turìn y data de la dinastía XIX hacia el año 1200 antes de C.


fuente:cueva de cristal

Mitos cosmogónicos


 intentan explicar la creación del mundo. Son los más universalmente extendidos y de los que existe mayor cantidad. A menudo, se sitúa el origen de la tierra en un océano primigenio. A veces, una raza de gigantes, como los titanes, desempeña una función determinante en esta creación; en este caso, tales gigantes, que suelen ser semidioses, constituyen la primera población de la tierra.

El mito.
La más simple de las definiciones que se pueden dar es: "Fábula, ficción alegórica, especialmente en materia religiosa". Esta explicación se limita a haceruna traducción literal del griego que no aclara las razones fundamentales de su ser en otros ámbitos más significativos como el cultural, histórico, literario, filosófico…
Una idea que comparten todos los autores que escriben sobre el mito es su finalidad: tratar de dar explicación al origen de la vida y a las demás cuestiones filosóficas tradicionales (a dónde vamos, quiénes somos…).
cosmogónicos: intentan expicar la creación del mundo; teogónicos, cuando se refieren al origen de los dioses; antropogónicos, relativos a la aparición del hombre; etiológicos, cuando tratan de explicar el porqué de determinadas instituciones políticas, sociales o religiosas; escatológicos, que se centran en imaginar la vida de ultratumba o el fin del mundo; morales, que suelen referirse a la lucha entre principios morales opuestos (bien-mal, ángeles-demonios). Todas estas categorías no son discriminatorias pues pueden convivir varias en un solo relato.
 Función de los mitos
Para ilustrar la importancia de los mitos a lo largo de la historia de la humanidad podemos usar un texto de G. Dumezil: "El país que no tenga leyendas, dice el poeta, está condenado a morir de frío. Es muy posible. Pero el pueblo que no tenga mitos está ya muerto. La función de la clase particular de leyendas que son los mitos es, en efecto, expresar dramáticamente la ideología de que vive la sociedad, mantener ante su conciencia no solamente los valores que reconoce y los ideales que persigue de generación en generación, sino ante todo su ser y estructura mismos, los elementos, los vínculos, las tensiones que la constituyen; justificar, en fin, las reglas y prácticas tradicionales sin las cuales todo lo suyo se dispersaría."
De este fragmento, se puede considerar el hecho de expresar y difundir la ideología de una sociedad como fundamento motor de la naturaleza de los mitos. Además, funcionan como elementos aglutinadores, dotando de unidad a un pueblo, homogeneizando rituales, conductas, actitudes… En definitiva, son la base que dota de identidad a una comunidad de personas.
Es sabido que la necesidad de conocimiento y la curiosidad son hechos innatos a la condición humana. Los seres humanos necesitan dar respuesta a las preguntas a cerca de su origen, su destino, su presente… La respuesta mitológica fue la primera en aparecer. Agricultores que necesitan lluvia, marineros que quieren dominar el mar, guerreros que quieren vencer batallas, campesinos con miedo a las tormentas. Todos ellos encontraron respuestas en los mitos: la lluvia era generada por un dios, el mar bravo era el enojo de Posidón, Ares apoyaba a los ejércitos que más lo complacían, Zeus lanzaba los rayos de las tormentas.
Como transmisores de ideologías los mitos son muy poderosos. A sus creadores y difundidores no se les pasó por alto esta cualidad y los usaron con fines dogmáticos. Un ejemplo muy revelador aparece en la Ilíada: en el segundo canto, un soldado aqueo llamado Tersites se pregunta por qué deben seguir ciegamente las órdenes de los reyes. Odiseo termina con estas peligrosas dudas usando la violencia. Fernando Savater, en su obra Política para Amador considera que este pasaje es una ejemplificación de los primeros problemas que tuvo la democracia. Se puede ver claramente que Tersites no quiere seguir ciegamente los mandatos de sus superiores ya que cree que su opinión es tan importante como la de éstos. Homero transmite una apología del respeto ciego a los reyes y, por lo tanto, un deseo de que se perpetúe la monarquía.
Para resumir, se puede decir que los mitos otorgaron tres "favores" al ser humanos: Explicación o justificación del mundo La figura divina surge en la mente humana para explicar lo racionalmente inexplicable, ante la necesidad de entender o al menos justificar los fenómenos que rodean al hombre, e incluso la presencia de éste sobre la tierra y la existencia misma de ésta.
El concepto de dios ha evolucionado a la par que el hombre, en las leyendas más antiguas acerca de dioses estos tienen características muy humanas. Los dioses vivían entre los hombres, se relacionaban con ellos en Grecia había comercio carnal entre unos y otros.
En cambio, la tribu judía plantea la existencia de un solo dios, omnipotente, omnipresente eterno y perfecto. En este concepto dios no tiene características humanas, según el Génesis Dios crea todo sin requerir la existencia previa de nada, el único acto en el cual echa mano de una materia prima previamente creada por él, es la creación del hombre al que hace de barro.
Si entendemos que dios es el único recurso para justificar lo inexplicable, podemos establecer que el nacimiento de los dioses era inevitable.
Reglas morales de convivencia social.
Los dioses son a través de la historia el elemento rector de la vida social humana. Con su existencia dan sustento al principio de autoridad, a los conceptos de bien y de mal, y a la búsqueda del bien conforme a cada religión.
Los dioses fundamentan la moralidad necesaria para la convivencia: en la tradición judeocristiana Dios dicta las leyes y las da a los hombres para que vivan y alcancen la perfección en su cumplimiento.
En otros casos los dioses son el motor que mueve a los pueblos: Mahoma y la guerra santa que dio lugar a un gran imperio. En un principio sólo buscaba servir a dios, pero innegablemente tuvo resultados mucho más amplios y profundos en la historia.
Esperanza ante la muerte .
Posteriormente el concepto "dios" aporta a la humanidad un servicio quizá más grande que los anteriores. Cuando el hombre toma conciencia de su finitud, se apodera de él la desolación, porque a la pregunta ¿de dónde vengo? Sigue irremediablemente ¿a dónde voy? La nada es aterradora, el hombre teme a la oscuridad. Dios da la esperanza de trascender la finitud, esperanza que se transforma en el sostén más importante de dios. Quizá por este servicio es que dios no ha muerto del todo.
Mitos cosmogónicos
En este apartado serán analizados algunos mitos cosmogónicos (que se ocupan del origen del mundo) de distintas culturas del mundo. La mayoría de ellos tienen elementos comunes, pero lo que no se puede poner en duda es que todos ellos cumplen las mismas funciones en los distintos pueblos: ofrecían una visión integradora del mundo, aseguraban la tranquilidad psicológica de los partícipes en la creencia colectiva (facilitando el tránsito del estupor a la comprensión) y a la vez la elaboraban las señas de identidad necesarias para la vida en comunidad.
Para estudiarlos de una manera más estructuralizada, serán clasificados en varios grupos: el griego y latino; el escandinavo y pueblos del norte de Europa; los mitos chino y tibetano; los de los pueblos de aborígenes australianos; pueblos de África sursahariana, las cosmogonías de los indios Cheyenne y Hopi; la de los aztecas y mayas; y también estudiaremos el mito de la creación cristiano.
Se comenzará el estudio por una introducción histórica, cultural o social de la civilización que precederá al texto propiamente dicho de cada mito.

Grecia y Roma
Introducción a la antigua Grecia
El mar Mediterráneo se convirtió en la Antigüedad en medio para el intercambio de ideas y de bienes materiales entre los pueblos que se asentaron en sus orillas: fenicios, persas, griegos... En este marco del Mediterráneo surgió una de las primeras grandes culturas en suelo europeo: la cultura cretense (2000 a. C. al 1425 a. C.). La civilización griega clásica hunde sus raíces en esta civilización cretense, si bien es cierto que se nutre de muchos otros influjos procedentes de diversos pueblos (Micénico). La huella de estas influencias puede seguirse a través de un largo proceso de formación, que duró aproximadamente unos dos mil años, y que culminó con la aparición, hacia el 800 a. C., de la primera etapa histórica de la antigua Grecia: la Grecia Arcaica. Tras esa primera etapa, que llegó hasta el siglo VI a. C., se inició la etapa más floreciente de la cultura griega conocida como Periodo Clásico (del siglo V al IV a. C.). El último periodo fue el Helenismo que comenzó en el siglo IV a. C. y finalizó en el siglo I a. C. con la conquista de Grecia por parte de los romanos.
La cultura griega clásica es uno de los pilares de nuestra civilización occidental. Es en Grecia donde surge por primera vez la democracia, donde aparece la filosofía, pues el ser humano comienza a cuestionarse su existencia, donde el hombre se convirtió en el centro del pensamiento y en la medida de labelleza. Grecia ha dado a la Historia de la Humanidad un gran número de filósofos, historiadores, escritores, artistas y pensadores cuyas obras son reconocidas en todo el mundo.
Grecia mantuvo a lo largo de toda su historia una fuerte unidad cultural, a pesar de su diversidad geográfica y su marcada fragmentación política, ya que el poder estaba dividido entre las múltiples "polis" o ciudades-estado independientes. Estas polis eran el núcleo de la vida política y social en Grecia y entre ellas destacaron ciudades como Atenas, Olimpia, Éfeso o Pérgamo. La evolución de la estructura social griega desde una sociedad sencilla, hasta una sociedad compleja y abierta, se desarrolló paralelamente a la evolución operada en la economía, desde una estructura basada en la tierra hasta una economía monetaria y comercial. Esa evolución está también ligada al desarrollo en el campo político, donde el desarrollo de la polis supuso la desaparición de los reyes y la consolidación de la figura del ciudadano libre, al tiempo que se establecía el modelo democrático.
 La religión y el pensamiento de la antigua Grecia
El pensamiento griego a la hora de formular su concepción sobre el origen del mundo, partió tanto del mito como de la ciencia. Así, a partir del mito surgieron toda una serie de relatos sobre dioses y héroes legendarios y, a partir de la ciencia, apareció la respuesta racional, ofrecida por filósofos como Tales de Mileto o Pitágoras. A partir del siglo VI a. C., el pensamiento griego empezó a buscar repuestas al orden del Mundo, sustentadas en la razón. Tales (nacido en torno al 640 y muerto en el 545 a. C.) fue uno de los filósofos destacados de la Escuela de Mileto y defendía que el principio de todo era el agua, fundamentando su teoría en el hecho de que el agua era el único elemento que podía encontrarse en los tres estados de la materia: sólido, líquido y gaseoso. Más tarde los pitagóricos defendieron que el conocimiento de las cosas solamente se puede alcanzar a través de las matemáticas. A medida que avanzaba el conocimiento griego, se formularon hipótesis más complejas como la de Anaxágoras que defendía que el Universo estaba formado por múltiples sustancias, pero no da respuesta a su origen. Para Platón, el "Demiurgo" era la inteligencia ordenadora que actuaba sobre el caos, ordenándola y dándole forma conforme a un plan.
La religión griega se basó sencillamente en la mitología, que se caracterizó por su talante sincrético, ya que incorporaba en sus relatos elementos de diversas culturas. En esta religión politeísta, cualquier fenómeno y elemento de la naturaleza, así como las principales actividades económicas, quedaron representados por divinidades con apariencia humana. Así, en los mitos griegos podemos encontrar un gran número de dioses pertenecientes a épocas y lugares distintos. Por este motivo resulta complicado reconstruir el panteón completo, de hecho en algunas ocasiones, los dioses se confunden y un mismo suceso presenta varias versiones, llegándose a dar importantes confusiones. Entre estas divinidades, que moraban en el monte Olimpo, se formaron complejas relaciones y vínculos que son la base de la mitología griega.
 Las teogonías griegas
La mitología griega también recoge en sus relatos el origen del Mundo. Pero debemos tener presente que para el pensamiento religioso griego una cosmogonía suponía no solamente el origen de nuestro mundo físico, sino también el origen de los dioses, el origen del hombre y la organización social.
La literatura griega proporcionó diversos textos cosmogónicos, sin embargo la mayoría se conservan bastante mal. Entre ellos conocemos la teogonía de Hesíodo, la de Apolodoro en su Biblioteca, la teogonía de Eudemo, la de Jerónimo y Helanico, la cosmogonía de las Rapsodias y la recogida en el Papiro de Derveni, las cuatro últimas son conocidas como "Teogonías Órficas", ya que son atribuidas a Orfeo. Hay una serie de rasgos generales compartidos por estas cosmogonías griegas. En primer lugar, el origen del Mundo parte de la organización de una materia primitiva, que a veces se organiza sola. El segundo concepto fundamental es el de los pares de contrarios. Este planteamiento permitía concebir un gran número de oposiciones: el bien y el mal, frío y calor, día y noche... Otro elemento característico de las cosmogonías griegas es que la ordenación del Mundo no se produce instantáneamente, sino que pasa por fases intermedias en las que aparecen criaturas monstruosas y míticas hasta que el desorden es definitivamente desplazado y desaparece.
 La teogonía de Hesíodo
De todos los relatos cosmogónicos griegos, la Teogonía de Hesíodo es la obra más antigua y mejor conocida de todas. Escrita entre finales del siglo VIII y comienzos del VII a. C., es la fuente de la que se nutre toda la mitología griega. Hesíodovivió en torno a l siglo VIII a. C. y ya entre los griegos tuvo la fama de ser él quien ordenó los mitos religiosos, organizando la genealogía de los dioses. En esta Teogonía podemos distinguir hasta cuatro fases: en la primera fase, parte de la existencia de Caos, y después de la Tierra, Eros, el Cielo y la primera generación divina; en una segunda fase, se describe la castración del Cielo por su hijo Cronos; en la tercera parte, Zeus logra no ser devorado por Cronos, su padre y toma el poder; y en la última fase, se narra la batalla de Zeus y los dioses contra los titanes. El autor nos describe el origen del Mundo como parte de una teogonía, siendo la formación del Mundo un tema secundario, porque, de hecho, a Hesíodo le interesa la "estirpe de los inmortales", como bien nos indica en su poema.
Hesíodo comenzó su obra con una invocación a las Musas, quienes le inspiraron en su poema y le instruyeron en su tarea. Hesíodo describe la experiencia como un encuentro místico con los dioses. Podemos pensar que esta descripción oscila entre lo que podría ser un recurso literario y una experiencia religiosa, en la que un dios se aparece a un mortal (pastor, campesino...) y le transmite unos conocimientos.
 Las teogonías órficas
La teogonía de Eudemo, la teogonía de Jerónimo y Helanico, la cosmogonía de las Rapsodias y la teogonía del Papiro de Derveni se engloban dentro delconjunto de las llamadas "Teogonías Órficas", así designadas porque eran atribuidas a Orfeo. Damascio, autor neoplatónico que vivió entre el 480 y el 544 d. C. aproximadamente, nos habló en su obra de la teogonía de Eudemo, de la obra de Jerónimo y Helanico y de las Rapsodias en su principal obra: Problemas y Soluciones sobre los Primeros Principios. Orfeo fue conocido por ser un excelente cantor y era situado por la tradición en los tiempos de los orígenes, es decir antes de Homero. Su ubicación en esos tiempos se realizó con la intención de que Orfeo fuese considerado más antiguo que el propio Homero y, por tanto, resultase más venerable que éste. Así, varias obras fueron atribuidas a Orfeo, como recurso para garantizar su validez y antigüedad.
El orfismo se puede definir como un movimiento religioso místico que se nutría de otros movimientos como el pitagorismo, con el que compartía la transmigración de las almas, el dionisismo, del que adopta el éxtasis, o el culto a Eleusis, con el que comparte el elemento mistérico. El orfismo está muy marcado por el mito y se elaboraron varias teogonías vinculadas con el desarrollo y destino de las almas, siendo hasta cierto punto«antropogónicas». En las cosmogonías órficas podemos realizar una clara distinción entre las "cosmogonías de la Noche" y las "cosmogonías del huevo". "Cosmogonías de la Noche" son la de Eudemo y la del Papiro de Derveni, y "cosmogonías del huevo", la de Jerónimo y Helanico y la de Aristófanes. La de las Rapsodias, es una cosmogonía que sintetiza elementos de ambos tipos: de la Noche y del huevo.
A continuación se expone un texto perteneciente a la Teogonía de Hesíodo, donde se muestra el origen del mundo:
En primer lugar existió, realmente, el Caos. Luego Gea, de ancho pecho, sede siempre firme de todos los inmortales que ocupan la cima del nevado Olimpo; [en lo más profundo de la tierra de amplios caminos, el sombrío Tártaro], y Eros, el más bello entre los dioses inmortales, desatador de miembros, que en los pechos de todos los dioses y de todos los hombres su mente y prudente decisión somete.
Del Caos nacieron Érebo y la negra Noche. De la Noche, a su vez, surgieron Éter y Hémera, a los que engendró como fruto de sus amores con Érebo.
Introducción a la mitología romana
Los autores de la antigüedad reconocían una gran diferencia entre las deidades griegas y las romanas. Así Varrón, escritor romano del s. I a. de C. escribe que en los primeros días de la ciudad no se representaban con forma humana a las divinidades romanas, a diferencia de los dioses griegos. Dionisio, un historiador griego de la misma época, destaca la superioridad moral de los dioses romanos sobre los helenos.
Entre los dioses primitivos de los romanos existíedan los Lares o dioses del hogar, los Penates o dioses de la despensa y por lo tanto de la riquezafamiliar y eran representado por pequeñas figuritas vestidas con túnica corta y un cuerno y un plato en las manos. También reconocían a Jano, el dios de las puertas, al que siempre se le representaba en la monedas, con dos caras, por lo de la entrada/salida.
Así se puede decir, en términos generales que los dioses romanos carecían de personalidad propia ya que hasta los mismo Lares eran especialmente oscuros. Sus santuarios eran muy frecuentes en las casas, pero estas deidades no desempeñaban ninguna función en las narraciones míticas, tampoco se les asignaban nombres individuales e integraban un grupo indiferenciado.
Entre los dioses propiamente romanos los había que iniciaron su vida como simples mortales, como el caso del fundador de Roma, Rómulo, que fue supuestamente deificado tras su muerte y pasó a ser el dios Quirino. Según el mito, desapareció misteriosamente y después se presento en sueños a un ciudadano al cual le explicó que lo habían raptado y se había unido a los dioses.
Además de los dioses del hogar, los romanos tenían otras divinidades menores asociadas con diversas actividades humanas, y S. Agustín, en su ataque al paganismo las consideró temas especialmente apropiados para su ridiculización. Como Domidicus (El dios que encabeza el hogar) Prema (la diosa que "sujeta" ), o Subigos (el dios que "somete") estas tres deidades, supuestamente vigilaban la noche de bodas de una mujer romana. Pero nunca se les representaba con forma humana y no constituían material para la creación de mitos. Dada esta situación no es pura coincidencia que las deidades mas importantes que posteriormente formaron el Panteón romano tuviesen un carácter similar a las griegas. Algunas se importaron directamente de los griegos como Esculapio, dios de la medicina que deriva del griego Asclepio, y entró en Roma hacia el año 213 a.C. siguiendo las instrucciones de un oráculo tras una peste devastadora.
Otras deidades nativas o importadas de otros pueblos que habitaban la península itálica se fueron sometiendo a reinterpretaciones graduales a medida que aumentaban los contactos de Roma con Grecia.
Así a la diosa Minerva protectora de las artes entre los etruscos, cuya civilización pre-romana floreció al norte del Tiber en el siglo VI a. de C. y que los romanos la habían tomado prestada de éstos, le incorporaron los atributos que lo griegos habían dado a Palas Atenea, con lo cual quedaron equiparadas. Al dios Júpiter lo asociaron al Zeus griego y a la diosa Venus, con la diosa Afrodita. A Diana, diosa de los bosques itálicos se la llegó aidentificar, con el tiempo con la diosa griega Artemisa, y Apolo dios griego de la luz y del intelecto, también llegó a los romanos por medio de los etruscos pero no ocupó un lugar destacado entre los dioses hasta la época del Emperador Augusto, en el s. I, d. C. Parecida evolución sufrió Fauno, antigua deidad itálica de los bosques cuyos atributos se terminaron asimilando al del dios griego Pan.
Los dioses romanos suelen carecer de personalidades marcadas, así Júpiter no es ni tan tiránico ni tan libidinoso como Zeus, ni Venus tan sensual ni cruel como Afrodita. Al dios romano Marte que fue asimilado al dios de la guerra Ares, más se le asocia con la agricultura una vez romanizado, lo que representa un reflejo de la preocupación romana por las virtudes cívicas y las responsabilidades comunes. Y presenta además un carácter patriótico como padre de Rómulo el primer rey de Roma. Pero eso ya entra dentro de la difícil delimitación entre los mitos romanos y la historia temprana.
Una de las mayores compilaciones de la mitología clásica romana es la obra Metamorfosis de Ovidio (43 a.C-17-18 d.C). En ella están recogidos la mayoría de los mitos que conocemos actualmente. Comienza con una explicación del origen del mundo que citamos a continuación.
 EL MITO ROMANO DE LA CREACIÓN
Antes del mar, de la tierra y del cielo que lo cubre todo, la naturaleza ofrecía un solo aspecto en el orbe entero, al que llamaron Caos: una masa tosca y desordenada, que no era más que un peso inerte y gérmenes discordantes, amontonados juntos, de cosas no bien unidas. Ningún Titán ofrecía todavía luz al mundo, ni Febe renovaba creciendo sus nuevos cuernos, ni la tierra se encontraba suspendida en el aire que la rodeaba, equilibrada por su propio peso, ni Anfitrite había extendido sus brazos por los largos límites de las tierras. Y auqnue había allí tierra, mar y aire, inestable era la tierra, innavegable era el mar y sin luz estaba el aire: nada conservaba su forma, cada uno se oponía a los otros, porque en un solo cuerpo lo frío luchaba con lo caliente, lo húmedo con lo seco, lo blandocon lo duro y lo pesado con lo ligero. Esta disputa un dios, o más bien la naturaleza, la dirimió, pues escindió las tierras del cielo, las aguas de las tierras y separó el límpido cielo del aire espeso. Y después que los desplegó y los sacó de la masa oscura, los unió en sitios separados con paz armoniosa. La fuerza ígnea y sin peso del cielo convexo brilló y se buscó un lugar en lo más alto de la bóveda; cercano a él por su ligereza y situación está el aire; más densa que ellos, la tierra arrastró consigo los elementos pesado y quedó apretada por su propia gravedad; y el agua que la rodea ocupó la parte final y abarcó el disco sólido.
Cuando el dios, quienquiera que fuera, hubo de ordenado así la masa, la dividió y, una vez dividida, la distribuyó en partes; primero a la tierra, para que no quedara desigual por todas partes, la enrolló bajo la figura de un enorme globo; después, ordenó que se dispersaran los mares, que se inflaran de rápidos vientos y rodearan las costas de la tierra circular. Añadió fuetes, inmensos estanques y lagos, y encauzó el raudal de los ríos entre riberas tortuosas: éstos son absorbidos en parte por la misma tierra en diferentes lugares, en parte llegan al mar y, recibidos en llanura de aguas más extensas, golpean los litorales en lugar de las riberas. Ordenó también que se dilataran los campos, se hundieran los valles, los bosques se cubrieran de hojas y se elevaran los montes pedregosos. Y como hay dos zonas que cortan el cielo por la derecha, otras dos por la izquierda y una quinta es más tórrida que éstas, así el celo de Dios dividió la masa inclusa en igual número y otras tantas zonas quedan marcadas sobre la tierra.
De ellas, la central no es habitable a causa del calor; espesa nieve cubre a otras dos; entre ambas situó otras tantas, y les dio un clima templado, de claro mezclado con frío. Por encima está el aire, tanto más pesado que el fuego cuanto más ligero que la tierra y que el agua. Ordenó que allí estuvieran las nieblas, allí las nubes y los truenos que perturaban la mente de los hombres y los vientos que producen relámpagos y rayos. El Hacedor del mundo no permitió a los vientos ocupar el aire a su gusto; todavía ahora cuesta impedirles que destrocen el mudno, aunque cada uno dirige sus soplos en regiones distintas: tan grande es la discordia entre los hermanos. El Euro se retiró a la Aurora, a los reinos nabateos, a Persia y a las cumbres que se extienden bajo los rayos matutinos; el véspero y las costas que se calientan con el sol de poniente están cercanos al Céfiro. El frío Bóreas ocupó Escitia y los Siete Triones; la parte opuesta de la tierra se humedece con las asiduas nubes y la lluvia del Austro. Por encima de estos colocó al límpido éter, que carece de peso y no contiene nada de las heces de la tierra.
Apenas había marcado así todo dentro de límites fijos, cuando los astros, que habían estado mucho tiempo oprimidos por ciega oscuridad, empezaron a hervir por todo el firmamento; y para que ninguna región estuviera sin sus seres vivos, los astros y las figuras de los dioses ocuparon el suelo celeste, las aguas tocaron a los brillantes peces para vivir allí, la tierra recibió a las fieras y a las aves el airemovible.
Un ser más sagrado que éstos y más capaz de una mente profunda faltaba todavía y que pudiera dominar sobre lo demás: nació el hombre, al que o lo creó de semen divino el Hacedor del mundo, origen de un mundo mejor, o la tierra reciente y separada hacía poco del elevado éter retenía el semen de su pariente el cielo, a la que el vástago de Yápeto mezclándola con agua de lluvia modeló en forma de figura de dioses que lo gobiernan todo. Y mientras los demás animales miran inclinados a la tierra, dio al hombre un rostro levantado y le ordenó que mirara al cielo y levantara el rostro alto hasta las estrellas. Así la tierra, que hacía poco había sido tosca y sin forma, cambió y se revistió de figuras humanas desconocidas.
EL MITO ESCANDINAVO DE LA CREACIÓN
En los tiempos en que nada existía, se abría en el espacio un vasto y vacío golfo llamado Ginnunga. Tenía una longitud y anchura inconmensurable y su profundidad estaba más allá de toda comprensión. No había costa, ni tampoco olas; porque aún no había mar y la tierra no estaba formada ni tampoco los cielos. Allí en el golfo estuvo el principio de las cosas. Allí por primera vez amaneció. Y en el perpetuo crepúsculo estaba el Padre, que gobierna todos los reinos y se mueve entre todas las cosas grandes y pequeñas.
Primero se formó, hacia el norte del golfo, Nifelheim, la inmensa casa de oscuridad nebulosa y frío helador, y en el Sur, Muspelheim, la casa luminosa del calor y de la luz. En medio de Nifelheim estalló la gran fuente de donde todas las aguas fluyen y luego retornan. Se llama Hvergelmer, la "caldera rugiente", y de allí surgieron, al comienzo, doce tremendos ríos llamados Elivagar, que fluyen hacia el Sur, hacia el Golfo. Una vasta distanciaatravesaron desde su nacimiento y, entonces, el veneno que arrastraban con ellos empezó a endurecerse como lo hace la escoria que corre por una superficie, hasta que se congelaron y se convirtieron en hielo. Allí los ríos crecieron en silencio y dejaron de moverse, y los gigantescos bloques de hielo permanecieron juntos.
El vapor se elevó del hielo envenenado y se congeló en forma de escarcha; capa tras capa se fueron amontonando en formas fantásticas una sobre otras. Esa parte del golfo que se extiende hacia el Norte era la región del horror y de la lucha. Fuertes masas de vapor negro rodearon el hielo, y dentro estaban chirriantes torbellinos que nunca cesaban, y bancos de huidiza niebla. Pero hacia el Sur Muspelheim brillaba con radiación intensa, y mandaba bellas llamas y chispas de fuego brillante. El espacio que había en medio de la región de las tempestades y de la oscuridad y de la región del calor y de la luz era un crepúsculo pacífico, sereno y tranquilo como el aire sin viento. Ahora, cuando las chispas de Muspelheim cayeron a través del vaporcongelado, y el calor llegó hasta allí por el poder del Padre, las gotas de las mezclas empezaron a caer del cielo.
Y fue allí y entonces cuando la vida comenzó a existir. Las gotas se hicieron más rápidas y una masa informe tomó forma humana. Así vino a existir el grande y pesado gigante de arcilla que se llamó Ymer. Tosco y desgarbado era Ymer y cuando se estiró y comenzó a moverse fue torturado por los dolores producidos por un hambre feroz. Así que salió ansioso en busca de comida, pero no había sustancia de la que él pudiera comer. Los torbellinos le pasaban por encima y las oscuras nieblas le rodeaban como un sudario. Más gotas cayeron de los lóbregos vapores, y luego se formó una vaca gigante que se llamó Audhumala, "la vacía oscuridad". Ymer la contempló permaneciendo allí en la oscuridad junto a los bloques de hielo y avanzó débilmente hacia ella. Maravillándose, descubrió que de sus ubres salían cuatro regueros blancos de leche, y con ansia bebió y bebió hasta que se llenó con las semillas de la vida y se vio satisfecho.
Entonces una gran pesadez se vino sobre Ymer y se tumbó, cayendo en un profundo sueño libre de pesadillas. El calor y la fuerza le poseyeron, y el sudor se concentró en el sobaco de su brazo izquierdo del cual, por el poder del Padre, se formó un hijo llamado Mimer y una hija llamada Bestla. De Mimer descendieron los dioses Vana. Bajo los pies de Ymer salió un hijo monstruoso de seis cabezas, que fue el antecesor de los gigantes malignos del hielo, el temido Hrimthusar. Entonces Ymer despertó. En cuanto a Audhumala, la gran vaca, no tenía verdor del que alimentarse y permaneciendo en el borde de la oscuridad encontró sustento chupando constantemente los enormes cantos rodados que tenían incrustados sal y escarcha. Durante el espacio de un día se alimentó de esa manera, hasta que apareció el pelo de una gran cabeza. Al segundo día la vaca volvió a los cantos rodados y, antes de que hubiera dejado de chupar, una cabeza humana quedó al descubierto. Al tercer día una noble forma saltó. Estada dotada de gran belleza y era ligera y poderosa. Recibió el nombre de Bure, y fue el primero de los dioses Asa.
Con el tiempo surgieron más seres gigantes, nobles y malvados dioses. Mimer, que es Mente y Memoria, tuvo hijas, cuyo jefe fue Urd, la diosa de lafortuna y la reina de la vida y de la muerte. Bure tuvo un hijo llamado Bor, que tomó por esposa a Bestla, la hermana del prudente Mimer. Tres hijos nacieron de ellos: el primero se llamó Odin (espíritu), el segundo Ve, cuyo otro nombre es Honer, y el tercero Vile, también conocido como Lodur y Loke. Odin se convirtió en el principal jefe de los dioses Asa, y Honer fue jefe de los Vans. Ymer y su maligno hijo desataron su ira y enemistad contra lafamilia de los dioses y pronto estalló la guerra entre ellos. En ninguno de los lados hubo una pronta victoria, y fieros conflictos se libraron durante largos años antes de que la Tierra se formara. Pero, al fin, los hijos de Bor vencieron sobre los enemigos y les hicieron retroceder.
Con el tiempo se sucedieron grandes asesinatos, que disminuyeron el ejército de los gigantes malignos hasta que solamente quedo uno. Fue entonces cuando los dioses consiguieron su triunfo. Ymer cayó al suelo y los victoriosos saltaron sobre él y le reventaron las latientes venas de su cuello. Un gran diluvio de sangre salió de allí y toda la raza de los gigantes se ahogó excepto Bergelmer, el anciano de la montaña, que con su mujer se refugió en los bosques del gran molino del mundo. De éstos descienden los Jotuns, que por siempre guardaron enemistad contra los dioses. El gran molino del mundo de los dioses estaba al cuidado de Mundilfore. Nueve doncellas gigantes lo movían con gran violencia, y el rechinar de las piedras hacía un clamor tan temible que no se podían oír ni las más altas tempestades. El gran remolino es más grande que el mundo entero, porque de él se hizo el gran molde de la Tierra.
Cuando Ymer murió los dioses se reunieron en consejo y se dispusieron a dar forma al mundo. Colocaron el cuerpo del gigante de arcilla sobre el molino y las doncellas lo ataron a él. Las piedras estaban manchadas de sangre, y la carne oscura salió como molde. Así se formó la Tierra y los dioses le dieron forma a su antojo. De los huesos de Ymer se formaron las rocas y las montañas; sus dientes y mandíbula se dividieron en dos, y cuando iban girando alrededor las doncellas del gigante tiraron los fragmentos aquí y allí, y éstas formaron las piedras y los cantos rodados. La sangre helada del gigante se convirtió en las aguas del vasto mar. Pero las doncellas del gigante no cesaron su labor cuando el cuerpo de Ymer estaba completamente machacado y la Tierra estaba formada y puesta en orden por los dioses. Cuerpos de gigante tras gigante se fueron colocando en el molino, que está situado tras el suelo del océano, y los restos de la carne son la arena que siempre está lavada alrededor de las orillas del mundo.
Cuando las aguas son lamidas por el rotante ojo de la piedra del molino se forma un temeroso remolino y se producen los flujos y reflujos del mar cuando se dirige a Hvergelmer, "la rugiente caldera", en Nifelheim y es arrojado de nuevo hacia delante. Los mismos cielos están formados para tambalearse por el gran molino del mundo alrededor de Veraldar Nagli, "la punta del mundo", que es la estrella Polar. Después, cuando los dioses habían dado forma a la Tierra, colocaron la calavera de Ymer para que fuera al cielo. En cada uno de los cuatro puntos colocaron como centinelas a fuertes enanos del Este, Oeste, Norte y Sur. La calavera de Ymer descansa sobre su anchos hombros. Pero todavía el Sol no conocía su casa ni la Luna su poder, y las estrellas no tenían lugar donde morar. Las estrellas son brillantes chispas de fuego colocadas desde el Muspelheim por el gran golfo y están fijadas en el cielo por los dioses para dar luz al mundo y brillo sobre el mar. A cada uno de estos copos de fuego errante se asignaron un orden y movimiento, de forma que cada uno tiene su lugar, tiempo y estación.
El Sol y la Luna también vieron sus cursos regulados, porque son los mayores discos de fuego que salieron de Muspelheim, y para que los caminos de los cielos pudieran soportarlos los dioses hicieron que los herreros elfos, los hijos de Ivalde y los parientes de Sindre, construyeran carros de oro fino. También existe un libro que compendia toda la mitología finlandesa, El Kalevala, fruto de la recopilación que hizo Elias Lönnrot (1802-1884), folclorista y poeta finlandés, que recorrió repetidas veces su país, recogiendo los cantos populares que los bardos venián transmitiendo a través de muchas generaciones. A partir de un material ingente compuso, en la versión definitiva de 1849, la epopeya versificada El Kalevala, máxima expresión literaria de un pueblo eminentemente imaginativo.
La influencia de esta obra ha sido enorme en Finlandia. Un claro ejemplo es la obra del compositor Jean Sibelius, que compuso una enorme serie de poemas sinfónicos como Las Oceánides, Tapiola, Finlandia, basados en El Kalevala.
 EL MITO CHINO DE LA CREACIÓN
Los cielos y la tierra eran solamente uno y todo era caos. El Universo era como un enorme huevo negro, que llevaba ren su interior a P'an-Ku. Tras 18.000 años P’an-Ku se despertó de un largo sueño. Se sintió sofocado, por lo cual empuñó un hacha enorme y la empleó para abrir el huevo. La luz, la parte clara, ascendió y formó los cielos, la materia fría y turbia permaneció debajo para formar la tierra. P’an-Ku se quedó en el medio, con su cabeza tocando el cielo y sus pies sobre la tierra. La tierra y el cielo empezaron a crecer a razón de diez pies al día, y P’an-Ku creció con ellos. Después de otros 18.000 años el cielo era más grande y la tierra más gruesa; P’an-Ku permaneció entre ellos como un pilar gigantesco, impidiendo que volviesen a estar unidos.
P’an-Ku falleció y distintas partes de su organismo, se transformaron en elementos de nuestro mundo. Su aliento se transformó en el viento y las nubes, su voz se convirtió en el trueno. De su cuerpo, un ojo se transformó en el sol y el otro en la luna. Su cuerpo y sus miembros, se convirtieron en cinco grandes montañas y de su sangre se formó el agua. Sus venas se convirtieron en caminos de larga extensión y sus músculos en fértiles campos. Las interminables estrellas del cielo aparecieron de su pelo y su barba, y las flores y árboles se formaron a partir de su piel y del fino vello de su cuerpo. Su médula se transformó en jade y en perlas. Su sudor fluyó como la generosa lluvia y el dulce rocío que alimenta a todas las cosas vivas de la tierra.
Introducción a la cultura tibetana
La presencia de restos arqueológicos en Tibet se remonta al 10.000 a.C.. Fueron varios pueblos nómadas de Asia central los que llegaron a la región, aunque no es hasta hace unos 2.300 años que empieza a haber presencia clara de moradores en la Tierra de las nieves.
Según la mitología tibetana, los primeros habitantes del Tibet fueron un mono (emanación de Avalokiteshvara) y una diablesa (emanación de Tara). Sus descendientes, mitad mono y mitad diablo, tras numerosísimas reencarnaciones cobraron su actual forma humana. Sus divinidades protectoras les enseñaron a dominar el fuego, la agricultura, las artes, la medicina, la herrería y la forma de gobernar y organizarse.
El rey mítico Nyetri Tsenpo, que según la leyenda era el Rey indio Rupati que llegó al Tibet huyendo tras su derrota en la guerra del Mahabharata, es el primer personaje de la historia Tibetana. Se cuenta que hacia el año 127 a.C. inició su dinastía que tuvo 30 reyes que gobernaron hasta el siglo VII. Durante esta época se fueron desarrollando los cultos chamánicos y animistas que formaron el Bön, la religión primitiva del Tibet, basada en la interdependencia del hombre y la naturaleza. Esta dinastía militar se fue expandiendo desde el valle de Yarlung dominando toda la meseta del Tibet.
El Budismo comenzó a introducirse en el Tibet por primera vez hacia el S. II d.C. durante el reinado del rey Lha Thothori Nyatsen, pero no fue hasta el siglo VII d.C., con la llegada al poder el rey Songtsen Gampo, que el budismo se integra en el país de las Nieves. En esa época el Tibet era un reino en expansión, debido a esto se realizaron alianzas matrimoniales con la dinastía T´ang de China y con otra dinastía de origen Nepalí, Sus dos esposas eran practicantes budistas, y con su influencia llevaron el budismo Mahayana al Tibet, transformando este reino feudal y militar en un imperio más pacífico
Las revueltas de la nobleza , aliada con los sacerdotes de la tradición Bön, que temían perder sus antiguas influencias y privilegios frente al aumento del poder de los monasterios budistas, provocaron problemas dinásticos y llevaron a fragmentar la nación y a que el budismo fuese perseguido bajo el reinado del rey Langdarma.
Esta época oscura termina a mediados del siglo IX con la llegada de Dipankara Atisha invitado por el rey Lha Lama Yeshe Wo, es la llamada segunda transmisión del budismo, este renacimiento trajo el aumento de la construcción de monasterios, y la conclusión de las traducciones de la totalidad de textos canónicos budistas al tibetano, divididos en dos grupos de textos, el Kangyur (las enseñanzas de Buda) y el Tangyur (comentarios de otros maestros).
A principios del siglo XIII Gengis Khan conquista China y el Tibet. Bajo el imperio mongol el Tibet fue dividido en regiones administrativas gobernadas, cada una de ellas, por una familia noble y por la jerarquía monástica. En 1247 Khublai Khan nombró a un importante lama como Virrey temporal en el Tibet. Posteriormente el poder paso por las manos de la escuela Sakya, la Kagyu, la dinastía Rinpung y por último la dinastía Tsangpa, que pierde el poder en 1642 en favor del Quinto Dalai Lama.
EL MITO TIBETANO DE LA CREACIÓN
En el principio era la Vacuidad, un inmenso vacío sin causa y sin fin. De este gran vacío se levantaron suaves remolinos de aire, que después de incontables eones se volvieron más densos y pesados, formando el poderoso cetro doble rayo, el Dorje Gyatram.
El Dorje Gyatram creó las nubes, las cuales, a su vez, crearon la lluvia. Esta cayó durante muchos años, hasta formar el océano primigenio, el Gyatso. Luego, todo quedó en calma, tranquilo y silencioso, y el océano quedó límpido como un espejo.
Poco a poco, les vientos volvieron a soplar, agitando suavemente las aguas del océano, batiéndolas hasta que una ligera espuma apareció en su superficie. Así como se bate la nata para hacer mantequilla, del mismo modo las aguas del Gyatso fueron batidas por el movimiento rítmico de los vientos para transformarlas en tierra.
La tierra emergió como una montaña, y alrededor de sus picos susurraba el viento, incansable, formando una nube tras otra. De éstas cayó más lluvia, sólo que esta vez más fuerte y cargada de sal, dando origen a los grandes océanos del universo.
El centro del universo es el Rirap Lhunpo (Sumeru), la gran montaña de cuatro caras hecha de piedras preciosas y llena de cosas maravillosas. Existen ríos y arroyos en el Rirap Lhunpo, y muchas clases de árboles, frutos y plantas, pues el Rirap Lhunpo es especial, es la morada de los dioses y los semidioses.
En torno al Rirap Lhunpo hay un gran lago, y rodeando a éste, un círculo de montañas de oro. Más allá del círculo de montañas de oro hay otro lago, éste también rodeado por montañas de oro, y así sucesivamente hasta siete Lagos y siete círculos de montañas de oro y más allá del último círcculo de montañas se encuentra el lago Chi Gyatso.
En el Chi Gyatso es donde se encuentran los cuatro mundos, cada uno de éstos semejante a una isla, con su forma particular y sus habitantes distintos.
El mundo del Este es el Lu Phak, que tiene forma de media luna. Las gentes del Lu Phak viven quinientos años y son pacíficas, no hay contiendas en el Lu Phak. Sus habitantes tienen cuerpos gigantescos y caras en forma de media luna. No obstante, no son tan afortunados como nosotros, pues no tienen ninguna religión para poder seguir.
El mundo del Oeste se llama Balang Cho y su forma es como la del sol. Como en el Lu Phak, las gentes son de gran estatura y viven quinientos años, sólo que sus caras tienen forma de sol y se dedican a la cría de diversas clases de ganado.
La tierra del Norte es de fonna cuadrada y se llama Dra Mi Nyen. Las gentes de Dra Mi Nyen tienen caras cuadradas y viven mil años o más. En Dra Mi Nyen la comida y las riquezas son abundantes. Todo lo que un hombre necesita en sus mil años de vida lo obtiene sin esfuerzo ni padecimiento; viven con lujo, sin carecer de nada. Pero durante los siete últimos días de su vida, el dolor y el tormento anímicos acometen a los seres de Dra Mi Nyen, pues entonces es cuando reciben una señal de que están a punto de morir. Les visita una voz -una voz terrible- que les susurra cómo morirán y qué monstruosos sufrimientos habrán de soportar en los infiernos después de la muerte. En sus últimos siete días de vida, todas sus riquezas y posesiones decaen y ellos experimentan mayor sufrimiento que nosotros en toda una vida. Dra Mi Nyen se conoce como la "Tierra de la Voz Pavorosa".
Nuestro propio mundo, en Ci Sur, se llama Dzambu Ling. Al comienzo, nuestro mundo estuvo habitado por dioses de Rirap Lhunpo. No había dolor ni enfermedades, y los dioses nunca necesitaban comida. Vivían en el contento, pasando sus días en profunda meditación. No había necesidad de luz en Dzambu Ling, pues los dioses emitían una luz pura de sus propios cuerpos.
Un día, uno de los dioses reparó en que en la superficie de la tierra había una substancia cremosa y, probándola, comprobó que era deliciosa al paladar y animó a los demás dioses a probarla. Tanto les gustó a todos los dioses la cremosa substancia, que no querían comer otra cosa, y cuanto más comían, más se reducían sus poderes. Ya no fueron capaces de estar sentados en profunda meditación; la luz que antes había brotado con tal resplandor de sus cuerpos empezó a apagarse poco a poco y finalmente desapareció por completo. El mundo quedó sumido en tinieblas y 105 grandes dioses de Rirap Lhunpo se convirtieron en seres humanos.
Entonces, en la oscuridad de la noche, apareció en los cielos el sol, y cuando el sol se apagó, la luna y las estrellas iluminaron el cielo y dieron luz al mundo. El sol, la luna y las estrellas aparecieron a causa de las buenas acciones pasadas de los dioses, y son para nosotros un recordatorio permanente de que nuestro mundo fue una vez un lugar hermoso y tranquilo, libre de codicias, sufrimientos y dolor.
Cuando la gente de Dzambu Ling hubo agotado la provisión de la cremosa substancia, empezaron a comer los frutos de la planta nyugu. Cada persona tenía su propia planta, que producía un fruto corno los de las mieses, y cada día, cuando el fruto había sido comido, aparecía otro; uno cada día, lo cual era suficiente para satisfacer el hambre de los seres de Dzambu Ling.
Una mañana, un hombre se despertó y descubrió que en vez de producir un solo fruto, su planta había dado dos. Cayendo en la avidez, se comió los dos frutos; pero, al día siguiente, su planta estaba vacía. Necesitando satisfacer su hambre, ese hombre robó la planta de otro hombre y así fueron haciendo todos, pues cada persona tuvo que robarle a otra para poder comer. Con el robo, llegó la codicia, y todos, temiendo quedarse sin comer, empezaron a cultivar más y más plantas nyugu, debiendo trabajar cada cual cada vez más para asegurarse de que tendría bastante que comer.
Cosas extrañas empezaron a ocurrir en Dzambu Ling. Lo que había sido una tranquila morada de los dioses de Rirap Lhunpo, estaba ahora lleno de hombres que conocían el robo y la codicia. Un día, un hombre empezó a sentir malestar por sus genitales y se los cortó, convirtiéndose así en una mujer. Esta mujer tuvo contacto con hombres y pronto tuvo hijos, quienes a su vez tuvieron más hijos, y en poco tiempo Dzambu Ling se lleno de gente, toda la cual tenía que procurarse comida y un lugar donde vivir.
Las gentes de Uzambu Ling no vivían juntas en paz. Había muchas peleas y robos, y los hombres de nuestro mundo empezaron a experimentar realmente auténtico sufrimiento, que nacía del estado insatisfactorio en que se encontraban. La gente se dio cuenta de que para sobrevivir tenían que organizarse. Todos se juntaron y decidieron elegir un jefe, a quien llamaron Mang Kur, que significa "mucha gente lo hizo rey". Mang Kur enseñó al pueblo a vivir en una relativa armonía, cada cual en una tierra propia en que construir una casa y cultivar alimentos.
Así es como nuestro mundo llegó a ser, como, de dioses, nos convertimos en seres humanos sujetos a la enfermedad, la vejez y la muerte. Cuando contemplamos el cielo nocturno, o recibimos el cálido brillo del sol, deberíamos recordar que, de no ser por las buenas acciones de los dioses de lapreciosa montaña de Rirap Lhumpo, viviríamos en una total oscuridad y que, de no ser por la codicia de una persona, nuestro mundo no conocería el sufrimiento que hoy experimenta.
 Religión aborigen
Uno de los elementos que destaca en esta cultura es la fuerte conexión que los aborígenes sienten con la naturaleza. Esa intensa unión sienta las bases de su visión particular del mundo y del papel que cumple el ser humano en la Tierra y también impregna todos los aspectos de su vida diaria. Creen que el ser humano forma parte de una esencia superior que es la Naturaleza, de la cual forman parte los seres vivos y los muertos, desde la roca, la lluvia, la lombriz, o los árboles, hasta los canguros y los hombres. De acuerdo con esta concepción, el hombre no es un ser superior, sino que comparte el medio ambiente con el resto de los seres de la Tierra, y tan necesaria es la existencia de los lagartos como la suya propia. Para comprender mejor este gran aprecio y respeto que sienten por la naturaleza, debemos de considerar que estamos ante una sociedad de recolectores y cazadores, cuya supervivencia dependía exclusivamente de los bienes que obtuviesen de la naturaleza, de ahí la necesidad de preservarla y de mantener su equilibrio. Para preservar ese equilibrio, todos los elementos de la naturaleza debían ser tenidos en cuenta y todos tenían su función.
La función del ser humano es la de honrar a la Naturaleza y a sus elementos, mediante la práctica de rituales; se establece así una relación simbiótica, ya que el hombre recibe cobijo y sustento de la Naturaleza, y a cambio, ayuda a mantener el orden mediante rituales. Siguiendo este planteamiento, podemos entender que el aborigen australiano nunca perjudique el medio, sino que lo proteja. Esa veneración y esa unión que sienten con la Naturaleza la manifiestan materialmente mediante los tótems, que están vinculados con algún elemento o algún aspecto de la Naturaleza, al que una tribu, una casa o un individuo aborigen rinde culto. Mediante este sistema totémico, los aborígenes podían venerar a cualquier aspecto o elemento de la Naturaleza: la roca, la lluvia, la lanza, el lago, las flores, los animales o las plantas. Además, los aborígenes realizaron una clasificación de tótems desde los que eran de culto individual, hasta los de índole local, pasando por los vinculados con el sexo o con la familia.
Este orden fundamentado en tótems favoreció el desarrollo de una organización social basada en clanes, que a su vez se dividieron en casas, con lo cual se difundió una gran variedad de relatos, mitos, héroes y creencias particulares, que nos son imposibles conocer en su totalidad. Sin embargo, a pesar de esa enorme diversidad, la mayoría de los aborígenes australianos comparten un conjunto de creencias a cerca del Universo, su origen, la Naturaleza o el papel del ser humano. Así, la mayoría de su mitología está relacionada con la Naturaleza y con la Tierra, mostrada como antítesis al cielo y al océano.
La creación y la ordenación del Mundo, en la mitología de los pueblos nativos australianos, se explica mediante relatos mitológicos que tienen como protagonistas a seres legendarios, dioses y héroes ancestrales. Del mismo modo que ocurría con los mitos africanos o con la cosmogonía clásica, el origen del mundo y su forma, tal y como la conocemos, se debe a la intervención de seres mágicos y dioses primitivos, cuya actuación permite, no sólo que exista nuestro mundo, sino también la vida en él. De igual modo, estos relatos mitológicos ayudan a comprender el origen de ciertos fenómenos naturales o el origen de ciertas costumbres y normas sociales, justificándolas. De forma que estos mitos, acompañados de los correspondientes rituales, ayudaban a conservar este orden establecido, tanto desde el punto de vista natural como desde el punto de vista social. En este trabajo nos centraremos en esas leyendas y creencias comunes a la mayor parte de los aborígenes australianos: la estructura del Universo, leyendas sobre el origen de algunos cuerpos celestes, el "Tiempo del Sueño" (Tjukurpa), la historia de Biame o el relato de la Madre Serpiente.
 LA CREACIÓN SEGÚN LOS ABORÍGENES AUSTRALIANOS
En el Tiempo de los Sueños, en la época Tjukurpa, sólo había una vida sobre la tierra. Una vida inmóvil, representada por una masa embrionaria gigantesca, transparente, hecha de una amalgama de seres inacabados, replegados sobre sí mismos. Y estos proyectos de seres pertenecían cada uno a una especia animal o vegetal.
Impreso en una materia primigenia se encontraba todo el devenir de la Humanidad. ¡Todo el pasado, el presente y el futuro del mundo se hallaban allí latente! Aquel que salió de la nada y existe por sí mismo, el llamado Ser Supremo, modificó esa masa. Esculpió con ella un cuerpo, brazos, manos, piernas y una cabeza. En una de las caras de la cabeza, practicó dos orificios para los ojos; formó la nariz. Hizo una hendidura para la boca y un agujero para el ano. Así fue como los entes inacabados fueron transformados en seres capaces de sostenerse en pie.
El Tjukurpa habla en términos de pasado y presente. Toda la tierra, incluyendo todo lo que hay y todo lo que vive sobre ella, fue creada durante el Tjukurpa y por el Tjukurpa. Ninguna montaña, valle, llanura, corriente de agua, existía anterior al Tjukurpa; nada había. Durante aquel tiempo, seres ancestrales en forma de humanos, animales y plantas viajaron a lo largo y ancho de la tierra y perpetraron hechos remarcables de creación y destrucción. Los viajes de aquellos seres son recordados y celebrados hoy, donde quiera que fueran. La memoria de sus actividades existe hoy en día en la forma de accidentes geográficos como en la montaña sagrada de Uluru.
Cada hombre y cada mujer quedaron ligados a la especia animal o vegetal de la que habían salido; y ese animal o vegetal se convirtió en su Tjukurpa. Así pues, en cada uno de los seres humanos, en cada uno de los animales, de las plantas y los minerales, en las estrellas y en el aire y en el agua, el Ser Supremo, la Energía vital sagrada, difundió su esencia divina, haciendo entrar en una sola, pero inmensa familia, a todas las formas de la Vida. Pero, por desgracia, retenido por el cosmos, no dispuso de tiempo suficiente para concluir su obra y los hombres nacieron imperfectos. Enriquecidos por el Conocimiento primordial del que habían surgido, inspirados por la esencia divina de la que estaban impregnados, los Grandes Antepasados, criaturas gigantescas, ni hombres ni animales, se pusieron a crear el mundo tal y como es ahora. En la inmensa llanura inacabable que era la tierra, crearon los ríos, las colinas y todos los accidentes del terreno. Promulgaron las leyes destinadas a vincular a todos los hombres entre sí por medio de parentescos sumamente complicados, parentescos que se imbrican los unos en los otros, naciendo aquí para reanudarse allá, arrastrando a todos los miembros de un pueblo en un verdadero torbellino de obligaciones de ayuda mutua, encadenando los unos a los otros desde el nacimiento hasta la muerte. Asimismo, proveyeron de vínculos parecidos a los diferentes pueblos. Así, de norte a sur, de este a oeste, los parentescos creados tejieron una gigantesca telaraña cuyos hilos nos guían y protegen desde entonces. Luego, antes de desaparecer, antes de que concluyera el Tiempo de los Sueños, cuando aparecieron los hombres en su forma actual, les dijeron: "Este es vuestro país. Lo hemos creado para vosotros. Aquí viviréis y lo conservaréis tal como os lo entregamos. No lo dejaréis nunca, pues sois sus Guardianes. Sois los Guardianes de nuestra Creación."
Mitos maya y azteca
La civilización azteca
En la zona geográfica que corresponde a la mitad sur del México actual, se desarrolló una gran actividad cultural desde unos 2000 años a. C. En esta región habitaron diversos pueblos, algunos de los cuales nos han dejado muestra de su floreciente cultura, como es el caso de los restos arqueológicos de la ciudad de Teotihuacán, ya deshabitada cuando llegaron los españoles. En la meseta central mexicana desde finales del siglo VII hasta mediados del siglo XII, se desarrolló la cultura tolteca que llegó a fusionarse con la maya en su expansión hasta el Yucatán. En este marco geográfico, más concretamente en las orillas e islas del lago Texcoco, se desarrolló la civilización azteca, una de las civilizaciones mejor conocida de la América precolombina y la unidad política más importante de toda Mesoamérica cuando llegaron los españoles. Los aztecas son herederos de la tradición cultural de los toltecas, que sirven de nexo entre la cultura azteca y la maya.
Los aztecas, que se hacían llamar a sí mismos "mexicas", llegaron del norte y se asentaron en la cuenca del Texcoco a mediados del siglo XII, fundando su capital, Tenochtitlán, en 1325 La palabra "azteca" tiene su origen en una legendaria tierra del norte llamada "Aztlán". Según cuenta la leyenda, los aztecas abandonaron esta mítica Aztlán, por orden de los dioses y debían instalarse allí donde encontrasen un águila devorando a una serpiente.
El azteca fue un pueblo que, mediante alianzas militares con otros grupos y poblaciones conoció una rápida expansión y dominó el área central y sur del actual México entre los siglos XIV y XVI, si bien es cierto que en un primer momento tras su llegada, tuvo que enfrentarse a otros pueblos ya asentados en la zona. Tras la muerte de Moctezuma II en el 1520, se puso de manifiesto la debilidad de este gran imperio, derivada de aquella rápida expansión: no podían controlar aquel vasto territorio; las divisiones internas entre provincias y las tensiones y ambiciones independentistas de algunos pueblos, facilitó a los españoles, dirigidos por Hernán Cortés, la conquista de este gran imperio, que culminó en 1521.
Los aztecas se asentaron sobre un rico espacio que les ofrecía grandes pasibilidades para el desarrollo de la agricultura, la pesca y el comercio. La economía azteca fue principalmente agrícola (cultivo de maíz), destacando la técnica conocida como "chinampas", dentro de la cual se diferenciaba la de tierra firme de la de pantano. Con esta técnica, se explotaba el suelo cenagoso permanentemente fértil y húmedo y se obtenía una productividad muy elevada. Esta agricultura intensiva se combinaba con la ganadería, la caza y la pesca en el lago, y un importante comercio, a corta y a larga distancia. Con respecto al sistema de tenencia y explotación de la tierra, el pueblo azteca desarrolló una estructura compleja en la cual se podía distinguir la tierra asignada a los llamados "calpulli" (las unidades básicas de organización de la sociedad azteca), que a su vez realizaban el reparto entre las familias de no privilegiados; por otro lado, las tierras de los elementos privilegiados de la sociedad, trabajadas por braceros y esclavos. Otro grupo lo integraban las tierras destinadas a fines públicos: mantenimiento de la administración, del templo, del gobernante y del ejército. Un concepto muy interesante, tanto desde el punto de vista económico, como desde el punto de vista político, fue el "tributo", pagado a los aztecas por los pueblos sometidos a su dominio. Al no conocer la moneda, este tributo era pagado, por así decirlo, en especie y servía para abastecer a la capital azteca de productos básicos, materias primas y manofacturas. Por otro lado, este tributo formaba parte de la redistribución de bienes, ya que parte de dicho tributo era destinado al mantenimiento de la administración, otra parte revertía en los elementos privilegiados de la sociedad y cierta cantidad se reservaba para su almacenamiento.
La estructura de la sociedad mexica está caracterizada por su complejidad, recordando, hasta cierto punto, a la estructura feudal que en aquellos momentos se conocía en el Viejo Mundo. Para empezar, la primera separación hacia referencia a la condición de privilegiados, o "pipiltzin", (no tenían que pagar tributo y acapararon tierras y cargos) y no privilegiados, o "macehualtín" (tenían que pagar tributos). Dentro del primer grupo, se podían diferenciar varios subgrupos y a la cabeza de ellos se encontraba el supremo gobernante azteca: «Huey Tlatoani», cuya residencia estaba en Tenochtitlán. Al servicio de este gobernante se hallaba una élite de pipiltzin directamente vinculada con él. Al mando de las ciudades se encontraban los llamados "tlatoani". Finalmente estaban los pipiltzin de menor categoría. Los «macehualtín» eran organizados en calpulli. Pero no todos los no privilegiados quedaron ordenados en estas unidades, por ejemplo los comerciantes de larga distancia, llamados «pochteca» que, sin ser privilegiados, contaron con estatutos particulares, cultos propios y espacios diferenciados de residencia o los "mayeque" o braceros. El escalón más inferior en la sociedad azteca lo ocupaban los esclavos.
También la estructura política ofrece una complejidad propia de una administración evolucionada, en la que, sin embargo, perviven elementos de la antigua sociedad nómada (calpulli con el calpullec al mando). Al frente del gobierno estaba el emperador azteca, el "Huey Tlatoani", el último de los cuales fue Moctezuma. También sabemos de la existencia de consejos, como el llamado "Consejo de los Cuatro", formado por destacados pipiltzin encargados de elegir al sucesor, y otra serie de consejos especializados. La unidad política del área del lago Texcoco se consolidó tras la alianza de los tres grandes reinos: Tenochtitlán, Texcoco y Tlacopán que dominaban amplias zonas y de los que dependían otros núcleos menores.
La complejidad y la riqueza en la estructura política, social y económica de la civilización azteca, fue acompañada de un espléndido desarrollo cultural. En concreto, la concepción mesiánica que tenían los aztecas de sí mismos y su concepción cíclica del tiempo, marcaron la vida cultural y religiosa de este pueblo, así como su vida diaria y su concepción cosmogónica.
 La cultura y la religión aztecas
Los aztecas recogen la tradición cultural mesoamericana y su arte, su ciencia y su panteón divino van a caracterizarse por su sincretismo. En primer lugar destaca su escritura compuesta por caracteres ideográficos, algunos numerales y glifos fonéticos. Si bien es cierto que su escritura no logró superar a la desarrollada por los mayas, ésta les sirvió para que administrara su imperio. El arte mexica es la culminación de las manifestaciones artísticas de la tradición mesoamericana, con una gran estatuaria, una importante pintura mural y unos elaborados mosaicos. Destaca el arte de la plumaria, del cual, dado el carácter perecedero del material, no conservamos muestra alguna.
En cuanto al desarrollo científico, el pueblo azteca destacó en medicina y farmacopea; es de suponer que una cultura tan vinculada a las prácticas guerreras contase con eficaces curas para los traumatismos. También destacaron en la astronomía, la base de su calendario, herencia de la cultura maya. Emplearon el calendario de 365 días y el de 260, utilizando además, la "rueda calendárica" de 52 años. Los aztecas tenían una concepción cíclica del tiempo, por lo cual consideraban que se podía predecir, de ahí la importancia de la observación astronómica y del calendario. La observación de los astros fue tan importante que esta prestigiosa tarea fue una obligación del Huey Tlatoani.
La educación fue importante, sobre todo, en lo que se refiere a la formación de los pipiltzin, marcada por su carácter obligatorio y su dureza. La enseñanza de los nobles, desarrollada en escuelas especializadas (calmécac), se diferenciaba de la que recibían los macehualtín, los no privilegiados. La formación de la élite debía ser más completa, ya que eran ellos los que ocuparían cargos importantes en el ejército y en la administración; eran formados en derecho, historia, astronomía, religión..., pero también en poesía y canto. Era un pueblo orientado hacia la guerra, preocupado por que los jóvenes fuesen formados en una serie de conocimientos y prácticas, y en un sentimiento de unión entre ellos. Existieron órdenes militares entre los aztecas, como las llamadas «Hombres Valientes», "Caballeros del Sol"; y también los no privilegiados tenían sus propias órdenes como la conocida como "Nobles Águila".
La importancia de la guerra está vinculada con la concepción mesiánica que los mexica tenían sobre sí mismos. Consideraban que ellos eran el pueblo elegido para mantener con vida al Sol; Sol que únicamente podía alimentarse con un elemento que se hallaba exclusivamente en la sangre de las madres muertas en el parto, la sangre de guerreros muertos en combate y la sangre de prisioneros sacrificados en el altar mayor. Así, las actividades bélicas estaban ampliamente justificadas desde el punto de vista práctico-religioso.
Los sacrificios humanos, realizados siguiendo un solemne ritual, eran fundamentales para los mexicas. Se desarrollaban en la "Piedra de los Sacrificios" del templo, donde cuatro sacerdotes sujetaban al prisionero y le extraían el corazón, para después cortarle la cabeza. El corazón se guardaba en un recipiente especial, mientras que el cuerpo era arrojado por las escaleras abajo y el guerrero que capturó al prisionero tenía derecho a celebrar con él un banquete.
Esta religión, que tenía como preocupación principal el mantenimiento del Sol mediante el sacrificio, contó con un panteón enorme compuesto por sus propios dioses, por deidades que fueron asimilando en su marcha desde norte hasta el lago Texcoco y divinidades de pueblos conquistados. Además los aztecas tenían un dios para cada actividad y cada calpulli. A este variado panteón, debemos añadir el hecho de que eran dioses de carácter cambiante, asociados a colores y con posibilidad de multiplicarse. De todas estas divinidades, la más importante fue Hiutzilopochtli, el dios del sol y la guerra, que tenía su antítesis en Telcatlipoca, concebido como un dios oscuro, lo cual pone de manifiesto la dualidad existente en la religión azteca. También fueron importantes Tlaloc, dios de la lluvia, y Quetzalcoalt.
Quetzalcoatl era un dios antiguo, anterior a los mexicas, del que hay diversas versiones. Para algunos era el dios creador del hombre, mientras que para otros fue un dios civilizador, identificándolo con Prometeo. El mito de Quetzalcoalt es muy interesante para entender la reacción de los aztecas ante la llegada de los conquistadores. Este dios también es conocido como el dios del viento bajo el nombre de Ehecatl, que es una de sus formas, y otra de sus formas es la de dios del agua y dios de la fertilidad. Quetzalcoatl es considerado hijo de la diosa virgen Coatlique y hermano gemelo del dios Xolotl. Como introductor de la cultura, él trajo al hombre la agricultura y el calendario, y es patrón del las artes y de los oficios. En un mito azteca el dios Quetzalcoatl permitió ser seducido por Tezcatlipoca, pero se arrojó a sí mismo a una pira funeraria lleno de arrepentimiento. Tras su muerte su corazón se convirtió en el lucero de la mañana, y como tal es vinculado con la divinidad Tlahuizcalpantecutli. En cualquier caso, este dios, descrito como un ser de rostro blanco y barbado, era un dios pacífico y civilizador, opuesto a los sacrificios humanos, que intentó detener esta práctica ritual. Al fracasar en su propósito, emigró hacia el este, prometiendo que un día regresaría en un año determinado de la cuenta azteca. Esto afectó en la actitud de los aztecas antes la llegada de los primeros españoles.
Cuando llegó Hernán Cortés, Moctezuma lo confundió con el dios Quetzalcoatl, por su rostro blanco y su barba; pero, además, la llegada de los conquistadores coincidió con el año en que Quetzalcoatl había prometido volver, lo cual hace entender la terrible confusión de los aztecas, que pronto se percataron de que aquellos extranjeros no eran dioses. Después, los aztecas le convirtieron en un dios símbolo de la muerte y la resurrección y en el patrono de los sacerdotes. El sacerdote mayor era llamado Quetzalcoatl también. El culto a Quetzalcoatl se extendió por muchas ciudades y pueblos mesoamericanos: Tula (capital Tolteca), Cholula, Tenochtitlán o Chichén Itzá.
 EL MITO AZTECA DE LA CREACIÓN
Los aztecas tienen como dios principal a Tonacatecuhtli, quien tuvo por mujer a Tonacacihuatl (conocida también como Xochiquetzal). Ellos se criaron en el decimotercer cielo, de cuyo principio no se supo jamás. Engendraron a cuatro hijos. El mayor, Tezcatlipoca rojo, llamado así porque naciócolorado. Al segundo hijo lo nombraron Tezcatlipoca negro, el peor de los tres porque fue el que más mandó y nació negro en medio de todos los seres y cosas.
Al tercero llamaron Quetzalcoatl, conocido también como "Noche y viento". Mientras que al último y más pequeño lo llamaron Huitzilopochtli.
De los cuatros hijos de la primera pareja, Tezcatlipoca negro era omnipresente, conocía todos los pensamientos y los corazones; así es que lo llamaron Moyocoya, cuyo significado es el de todopoderoso. Su hermano menor, Huitzilopochtli, nació sin carne, con los huesos desnudos. Así se mantuvo durante los seiscientos años de quietud entre los dioses, etapa en la que nada hicieron.
Pasado el largo período, los cuatro hijos de Tonacatecuhtli se juntaron para ordenar lo que habrían de hacer y la ley que tendrían. Convinieron en nombrar a Quetzalcoatl y Huizilopochtli para que impartieran las órdenes. Entonces, por comisión y parecer de los otros dos, hicieron el fuego, después medio sol que, como no estaba entero, alumbraba poco y luego hicieron al hombre Oxomoco y a la mujer llamada Cipactónal. Les dieron la orden de que no holgaran, sino que trabajaran siempre. A él lo mandaron a labrar la tierra mientras ella hilaba y tejía.
Terminada su tarea con los primeros hombres, los dioses hicieron los trescientos sesenta días del año que dividieron en dieciocho meses de veinte días cada uno. Luego crearon a los dioses que habitaron el infierno: al "Señor del Inframundo" y a su esposa, la "Señora del Inframundo".Les llegó la hora de crear los cielos y comenzaron por el más alto, desde el decimotercero para abajo para continuar con la creación del agua. La tierra fue creada por los dioses Quetzalcoalt y Tezcatlipoca, quienes bajaron a tierra a la diosa del cielo. Ella tenía las articulaciones completamente cubiertas de ojos y bocas con las que mordía como una bestia salvaje. Antes de que la bajaran había agua (que nadie sabe quién creó) sobre la cual la diosa caminaba. Cuando vieron esto, los dioses se dijeron: "Es necesario hacer la tierra", y diciendo esto se convirtieron los dos en grandes serpientes. Transformados, una de las serpientes agarró a la diosa de la mano derecha y el pie izquierdo y la otra de la mano izquierda y el pie derecho, tiraron tanto que la partieron por la mitad. Con la parte de atrás de los hombros hicieron la tierra, y la otra mitad la llevaron al cielo.
Los otros dioses se enteraron y se enojaron mucho, entonces para recompensar a la diosa de la tierra por el daño que le habían hecho, los dioses descendieron todos del cielo y ordenaron que de ella salieran los frutos necesarios para la vida de los hombres: de sus cabellos hicieron los árboles y flores, de su piel las pequeñas hierbas y flores, de los ojos hicieron los pozos, las fuentes y las pequeñas cavernas, de la boca los ríos y grandes cavernas mientras que de los agujeros de la nariz y de los hombros, los valles de las montañas y las montañas mismas respectivamente.
Introducción a los mayas
En el 2.000 a.C. los mayas conocieron el cultivo del maíz y se volvieron sedentarios.
Los primeros habitantes se establecieron en el Golfo de México, pero luego algunos grupos emigraron a Chiapas, el Petén y la pen6iacute;nsula del Yucatán. Dos siglos a. C. aumentó su grado de desarrollo. En el 292 d. C. se dice que comienza la historia de la cultura maya, por una fecha inscrita en una estela de Tikal.
El período clásico, llamado Imperio Antiguo (300 a 900 aproximadamente), se desarrolló en el norte de Guatemala, Belice y parte de México. Algunas ciudades importantes de esta época son Tikal, Palenque, Uaxactún, etc...
Durante el Imperio Antiguo, los mayas consiguieron tener grandes conocimientos de astronomía y matemáticas gracias a los sacerdotes. También se desarrolló un sistema de escritura jeroglífico. Cada ciudad-estado era independiente, no se trataba de un gran imperio.
En el siglo IX, por causas desconocidas, las ciudades fueron abandonadas. En el s. X en el Yucatán comenzó el Imperio Nuevo, esta época se caracteriza por la influencia de los toltecas, que durante un tiempo dominaron las ciudades. Mayapán, Chichén Itzá y Uxmal se aliaron en el año 987, pero después dominó Mayapán (los cocomes, y comenzó la llamada liga de Mayapán) hasta que fue destruida.
A la llegada de los españoles la civilización maya casi habían desaparecido. La última ciudad conquistada fue Tayasal en el año 1697.
Actualmente quedan 6 millones de mayas que hablan muchos dialectos distintos y siguen conservando gran parte de sus antiguas costumbres.
La sociedad maya era teocrática. En ella había distintas clases sociales: los esclavos, los campesinos, los comerciantes, arquitectos, la nobleza, los sacerdotes, el jefe político y religioso…
El sistema político que tenían los mayas era el de ciudades-estado, que eran independientes unas de otras.
Cultivaban cacao, vainilla, frijoles, maíz... Esto era realizado en terreno ganado a la selva, superficie que quemaban para poder cultivar. Los mayas tenían perros y pavos.
Criaban abejas porque de la miel obtenían una bebida alcohólica. Como monedas se utilizaba jade o semillas de cacao, que después de algún tiempo se destinaban al consumo humano, aunque algunas veces eran falsificadas vaciándolas y rellenándolas con otra cosa.
Los mayas sacrificaban personas (incluso niños). También hacían ofrendas de sangre, que caía en tiras de papel que luego se quemaban. Todo esto lo hacían para compensar el esfuerzo que habían hecho los dioses al crear el mundo. Para ellos el Chu’Lel (alma) estaba en la sangre. Su mitología está recogida en el Popol Vuh.

LA CREACIÓN SEGÚN EL POPOL VUH
Ésta es la relación de cómo todo estaba en suspenso, todo en calma, en silencio; todo inmóvil, callado, y vacía la extensión del cielo.
Ésta es la primera relación, el primer discurso. No había todavía un hombre, ni un animal, pájaros, peces, cangrejos, árboles, piedras, cuevas, barrancas, hierbas ni bosques: sólo el cielo existía.
No se manifestaba la faz de la tierra. Sólo estaban el mar en calma y el cielo en toda su extensión. No había nada junto, que hiciera ruido, ni cosa alguna que se moviera, ni se agitara, ni hiciera ruido en el cielo. No había nada que estuviera en pie; sólo el agua en reposo, el mar apacible, solo y tranquilo. No había nada dotado de existencia.
Solamente había inmovilidad y silencio en la oscuridad, en la noche. Sólo el Creador, el Formador, Tepeu, Gucumatz, los Progenitores, estaban en el agua rodeados de claridad. Estaban ocultos bajo plumas verdes y azules.
Llegó aquí entonces la palabra, vinieron juntos Tepeu y Gucumatz, en la oscuridad, en la noche, y hablaron entre sí Tepeu y Gucumatz. Hablaron, pues, consultando entre sí y meditando; se pusieron de acuerdo, juntaron sus palabras y su pensamiento. Entonces se manifestó con claridad, mientras meditaban, que cuando amaneciera debía aparecer el hombre. Entonces dispusieron la creación y crecimiento de los árboles y los bejucos y el nacimiento de la vida y la en ación del hombre. Se dispuso así en las tinieblas y en la noche por el Corazón del Cielo, que se llama Huracán.
El primero se llama Caculhá Huracán. El segundo es Chipi-Caculhá. El tercero es Raxa-Caculhá. Y estos tres son el Corazón del Cielo.
Entonces vinieron juntos Tepeu y Gucumatz; entonces conferenciaron sobre la vida y la claridad, cómo se hará para que aclare y amanezca, quién será el que produzca el alimento y el sustento.
-¡Hágase así! ¡Que se llene el vacío! ¡Que esta agua se retire y desocupe el espacio, que surja la tierra y que se afirme! Así dijeron. ¡Que aclare, que amanezca en el cielo y en la tierra! No habrá gloria ni grandeza en nuestra creación y formación hasta que exista la criatura humana, el hombre formado. Así dijeron.
Luego la tierra fue creada por ellos. Así fue en verdad como se hizo la creación de la tierra:
- ¡Tierra!, dijeron, y al instante fue hecha.
Como la neblina, como la nube y como una polvareda fue la creación, cuando surgieron del agua las montañas; y al instante crecieron las montañas.
Solamente por un prodigio, sólo por arte mágica se realizó la formación de las montañas y los valles; y al instante brotaron juntos los cipresales y pinares en la superficie.
Y así se llenó de alegría Gucumatz, diciendo:
-¡Buena ha sido tu venida, Corazón del Cielo; tú, Huracán, y tú, Chípi-Caculhá, Raxa-Caculhá!
-Nuestra obra, nuestra creación será terminada, contestaron.
Primero se formaron la tierra, las montañas y los valles; se dividieron las corrientes de agua, los arroyos se fueron corriendo libremente entre los cerros, y las aguas quedaron separadas cuando aparecieron las altas montañas.
Así fue la creación de la tierra, cuando fue formada por el Corazón del Cielo, el Corazón de la Tierra, que así son llamados los que primero la fecundaron, cuando el cielo estaba en suspenso y la tierra se hallaba sumergida dentro del agua..
De esta manera se perfeccionó la obra, cuando la ejecutaron después de pensar y meditar sobre su feliz terminación.
Luego hicieron a los animales pequeños del monte, los guardianes de todos los bosques, los genios de la montaña, los venados, los pájaros, leones, tigres, serpientes, culebras, cantiles (víboras), guardianes de los bejucos.
Y dijeron los Progenitores:
-¿Sólo silencio e inmovilidad habrá bajo los árboles y los bejucos? Conviene que en lo sucesivo haya quien los guarde.
Así dijeron cuando meditaron y hablaron enseguida. Al punto fueron creados los venados y la aves. En seguida les repartieron sus moradas los venados y a las aves:
-Tú, venado, dormirás en la vega de los ríos y en los barrancos. Aquí estarás entre la maleza, entre las hierbas; en el bosque os multiplicaréis, en cuatro pies andaréis y os tendréis. Y así como se dijo, así se hizo.
Luego designaron también su morada a los pájaros pequeños y a las aves mayores:
-Vosotros, pájaros, habitaréis sobre los árboles y los bejucos, allí haréis vuestros nidos, allí os multiplicaréis, allí os sacudiréis en las ramas de los árboles y de los bejucos. Así les fue dicho a los venados y a los pájaros para que hicieran lo que debían hacer, y todos tomaron sus habitaciones y sus nidos.
De esta manera los Progenitores les dieron sus habitaciones a los animales de la tiera.
Y estando terminada la creación de todos los cuadrúpedos y las aves, les fue dicho a los cuadrúpedos y pájaros por el Creador y Formador y los Progenitores:
-Hablad, gritad, gorjead, llamad, hablad cada uno según vuestra especie, según la variedad de cada uno. Así les fue dicho a los venados, los pájaros, leones, tigres y serpientes.
-Decid, pues, nuestros nombres, alabadnos a nosotros, vuestra madre, vuestro padre. ¡Invocad, pues, a Huracán, Chipi-Caculhá, Raxa-Caculhá, el Corazón del Cielo, el Corazón de la Tierra el Creador, el Formador, los Progenitores; hablad, ínvocadnos, adoradnos!, les dijeron.
Pero no se pudo conseguir que hablaran como los hombres; sólo chillaban, cacareaban y graznaban; no se manifestó la forma de su lenguaje, y cada uno gritaba de manera diferente.
Cuando el Creador y el Formador vieron que no era posible que hablaran, se dijeron entre sí:
-No ha sido posible que ellos digan nuestro nombre, el de nosotros, sus creadores y formadores. Esto no está bien, dijeron entre sí los Progenitores. Entonces se les dijo:
-Seréis cambiados porque no se ha conseguido que habléis. Hemos cambiado de parecer: vuestro alimento, vuestra pastura, vuestra habitación y vuestros nidos los tendréis, serán los barrancos y los bosques, porque no se ha podido lograr que nos adoréis ni nos invoquéis. Todavía hay quienes nos adoren, haremos otros seres que sean obedientes. Vosotros, aceptad vuestro destino: vuestras carnes serán trituradas. Así será. Ésta será vuestra suerte. Así dijeron cuando hicieron saber su voluntad a los animales pequeños y grandes que hay sobre la faz de la tierra.
Así, pues, hubo que hacer una nueva tentativa de crear y formar al hombre por el Creador, el Formador y los Progenitores.
-¡A probar otra vez! Ya se acercan el amanecer y la aurora; ¡hagamos al que nos sustentará y alimentará! ¿Cómo haremos para ser invocados para ser recordados sobre la tierra? Ya hemos probado con nuestras primeras obras, nuestras primeras criaturas; pero no se pudo lograr que fuésemos alabados y venerados por ellos. Probemos ahora a hacer unos seres obedientes, respetuosos, que nos sustenten y alimenten. De este modo hicieron a los seres humanos.
Cristianismo
Introducción
En el Imperio Romano, durante el siglo III se vivía una crisis enorme, con guerras civiles constantes, invasiones de pueblos bárbaros, emperadores asesinados uno tras otro, y un pueblo que fue dejando de creer que ser romano era un privilegio, que perdió el orgullo de pertenecer a ese fantástico Imperio de Augusto, Trajano, Adriano y tantos otros hombres talentosos.
En el marco de esa crisis, también los dioses fueron cayendo en desgracia, se fueron mezclando con ídolos orientales y otras religiones de pueblos vecinos, que en el marco de la total libertad de culto romana hacían crecer su influencia sobre un pueblo descreído.
Una de esas religiones, el cristianismo, iba aumentando poco a poco su caudal de seguidores, pero no sin sufrir de vez en cuando fuertes persecuciones, así como también edictos de los emperadores de turno que los obligaban a rendir culto a los paganos.
El cristianismo no aceptaba otro Dios que no sea el suyo, por eso no pudo agregarse a las religiones romanas, ya que las excluía a todas, de la misma manera que lo hacía el judaísmo.
En 285 toma el poder Diocleciano, y allí se produce una de las más sangrientas persecuciones de la historia: el emperador pudo ver el peligro que representaba para el Imperio Romano tradicional la propagación de una religión tan distinta en su espíritu a las religiones clásicas.
Pero, después de la guerra civil que envolvió por muchos años a los tetrarcas, con las victorias de Constantino sobre Majencio, Maximiano y Licinio, el nuevo gobernante único de Roma se dio cuenta del poder que podría representar la nueva religión si se ponía de su lado, necesitado como estaba de asentar su gobierno con una sólida base.
Constantino no fue cristiano ni por un solo instante, y esto se deduce por sus acciones poco piadosas (venció a sus enemigos a sangre y fuego, ejecutando a quién le pudiera hacer sombra, como por ejemplo hizo con Licinio, y asesinó a su hijo y su esposa a sangre fría) y por el hecho de que si bien les dio a los cristianos libertad de culto (Edicto de Milán, 313), jamás prohibió un solo Dios pagano, ni persiguió a los que practicaban estos cultos.
Sin embargo sus intervenciones en el Concilio de Nicea, en 325, fueron de imponer la unidad de acción en el cristianismo, condenar la herejía del arrianismo, para que la religión fuera fuerte y unida, y oficializar el cristianismo que a partir de allí usaría toda la estructura del estado romano y acompañaría al emperador siempre en sus decisiones.
Constantino hizo del cristianismo un instrumento de poder en el cual se irían apoyando cada vez más los emperadores romanos, siguiendo su ejemplo.
Luego del breve paréntesis de Juliano el Apóstata (361-363), que restaurara el paganismo y persiguiera a los cristianos, pero por poco tiempo, ya que murió en campaña contra los persas, el cristianismo se verá aún más fortalecido que antes.
El 27 de febrero de 380, el emperador Teodosio pronuncia un edicto que declara al cristianismo religión oficial del Imperio, con lo cual tenemos la verdadera fecha en la que se impone esta nueva religión. Teodosio terminó de darle forma a esta inserción del cristianismo en Roma, dándole un poder enorme, ofreciéndole la estructura del estado a su servicio, y obteniendo el poder que le daba esta religión sobre su gente. Aquí termina de establecerse el cristianismo como religión oficial, apoyo del nuevo estado romano, que poco a poco iría evolucionando hasta alcanzar enorme influencia e importancia, que sería fundamental durante los mil años más de vida del Imperio Romano en oriente, o Imperio Bizantino.
Una de las costumbres que marcarán la importancia de la iglesia cristiana en el Imperio es la coronación del emperador por parte del patriarca, lo que da la tan buscada legitimidad, aunque el emperador sea un usurpador, siendo el primero en recibir dicha coronación León I, quién recibió la corona de manos del patriarca de Constantinopla en 457. A pesar de ello, no se puede hablar de un rápido asentamiento de la religión cristiana en Roma, porque primero, no debían ser la mayoría cuando el gobierno de Constantino, y ni siquiera en el de Teodosio, ya que las decisiones que tomaron a favor de los obispos estos emperadores obedecían a factores de poder y no de popularidad, y no se puede negar que el paganismo subsistió al menos hasta 529, cuando Justiniano mandó cerrar la Escuela de Filosofía de Atenas.
Esta fue la forma, contada muy a grandes rasgos, en que el cristianismo se fue imponiendo en Roma hasta ser la religión oficial, pero luego tuvo que luchar contra las interminables herejías, arrianismo, nestorianismo, monofisismo, etc, que veían la doctrina de manera más simple que la complicada y protocolar ortodoxia, y que por ello se convertían en un peligro al ser aceptados fácilmente por las masas mas humildes, especialmente entre los campesinos y el ejército, y en las provincias de Siria y Egipto, triunfando la ortodoxia en las ciudades grandes, especialmente en Constantinopla, Tesalónica y las ciudades de Asia Menor, Trebizonda, Efeso, Mileto, Nicea, Nicomedia, etc. Una vez superadas las primeras herejías, la herida provocada por el cisma monofisita no pudo ser cerrada nunca, siendo una de las causas de la pérdida de Siria, Palestina y Egipto a manos del Islam, que se ganó a la población poco a poco con su libertad de cultos.
La ortodoxia religiosa, representada por el patriarca de Constantinopla, con su intransigencia respecto a los aspectos doctrinales más sutiles, al mismo tiempo que se consolidaba en el nuevo Imperio también fue la causa de innumerables problemas con la Iglesia de Roma, que recorrió caminos distintos de la mano de Papa, con un poder en principio muy deteriorado por las invasiones bárbaras, pero que con los siglos fue creciendo y se transformó en una fuente de graves problemas para el Imperio Bizantino, con los cismas del siglo IX, en la época de Focio, y en el siglo XI, en la época de Miguel Cerulario, en 1054. La pugna por el poder fue ganada por Roma con la victoria de los latinos de la cuarta cruzada (desviada por los venecianos a Constantinopla en 1204, y luego con la toma de Constantinopla por los turcos en 1453, que redujeron a los ortodoxos enormemente, pero la ortodoxia siguió su camino hasta el día de hoy, y fue una influencia enorme para pueblos como Serbia, Bulgaria, Armenia, Rusia, y muchos otros.
 MITO CRISTIANO DE LA CREACIÓN
En el principio creó Dios el cielo y la tierra. La tierra era caos y confusión y oscuridad por encima del abismo, y un viento de Dios aleteaba por encima de las aguas.
Dijo Dios: «Haya luz», y hubo luz. Vio Dios que la luz estaba bien, y apartó Dios la luz de la oscuridad; y llamó Dios a la luz «día», y a la oscuridad la llamó «noche». Y atardeció y amaneció: día primero. Dijo Dios: «Haya un firmamento por en medio de las aguas, que las aparte unas de otras.» E hizo Dios el firmamento; y apartó las aguas de por debajo del firmamento de las aguas de por encima del firmamento. Y así fue. Y llamó Dios al firmamento «cielo». Y atardeció y amaneció: día segundo.
Dijo Dios: «Acumúlense las aguas de por debajo del firmamento en un solo conjunto, y déjese ver lo seco»; y así fue. Y llamó Dios a lo seco «tierra», y al conjunto de las aguas lo llamó «mar»; y vio Dios que estaba bien.
Dijo Dios: «Produzca la tierra vegetación: hierbas que den semillas y árboles frutales que den fruto según su especie, con su semilla dentro, sobre la tierra.» Y así fue. La tierra produjo vegetación: hierbas que dan semilla según sus especies, y árboles que dan fruto con la semilla dentro según sus especies; y vio Dios que estaban bien. Y atardeció y amaneció: día tercero.
Dijo Dios: «Haya luceros en el firmamento celeste, para apartar el día de la noche, y sirvan de señales para solemnidades, días y años; y sirvan de luceros en el firmamento celeste para alumbrar sobre la tierra.» Y así fue. Hizo Dios los dos luceros mayores; el lucero grande para regir el día, y el lucero pequeño para regir la noche, y las estrellas; y los puso Dios en el firmamento celeste para alumbrar la tierra, y para regir el día y la noche, y para apartar la luz de la oscuridad; y vio Dios que estaba bien. Y atardeció y amaneció: día cuarto.
Dijo Dios: «Bullan las aguas de animales vivientes, y aves revoloteen sobre la tierra frente al firmamento celeste.» Y creó Dios los grandes monstruos marinos y todo animal viviente que repta y que hacen bullir las aguas según sus especies, y todas las aves aladas según sus especies; y vio Dios que estaba bien; y los bendijo Dios diciendo: «sed fecundos y multiplicaos, y henchid las aguas de los mares, y las aves crezcan en la tierra.» Y atardeció y amaneció: día quinto.
Dijo Dios: «Produzca la tierra animales vivientes según su especie: bestias, reptiles y alimañas terrestres según su especie.» Y así fue. Hizo Dios las alimañas terrestres según especie, y las bestias según especie, y los reptiles del suelo según su especie: y vio Dios que estaba bien.
Y dijo Dios: «Hagamos al ser humano a nuestra imagen, como semejanza nuestra, y manden en los peces del mar y en las aves del cielo, y en las bestias y en todas las alimañas terrestres, y en todos los reptiles que reptan por la tierra.
Creó, pues, Dios al ser humano a imagen suya, a imagen de Dios lo creó, macho y hembra los creó.
Y los bendijo Dios con estas palabras: «Sed fecundos y multiplicaos, y henchid la tierra y sometedla; mandad en los peces del mar y en las aves del cielo y en todo animal que repta sobre la tierra.»
Dijo Dios: «Ved que os he dado toda hierba de semilla que existe sobre la faz de toda la tierra, así como todo árbol que lleva fruto de semilla; os servirá de alimento.
"Y a todo animal terrestre, y a toda ave del cielo y a todos los reptiles de la tierra, a todo ser animado de vida, les doy la hierba verde como alimento." Y así fue. Vio Dios cuanto había hecho, y todo estaba muy bien. Y atardeció y amaneció: día sexto.
Concluyéronse, pues, el cielo y la tierra y todo su aparato, y dio por concluida Dios en el séptimo día la labor que había hecho, y cesó en el día séptimo de toda la labor que hiciera. Y bendijo Dios el día séptimo y lo santificó; porque en él cesó Dios de toda la obra creadora que Dios había hecho.
Ésos fueron los orígenes del cielo y la tierra, cuando fueron creados.
Semejanzas y diferencias entre los diferentes mitos cosmogónicos
Una vez que se han leído diferentes mitos cosmogónicos, se puede ver claramente que todos ellos poseen elementos comunes y dispares. A parte de cumplir la misma función, hay algunos trazos que dotan a todos ellos de unidad. Todos ellos hablan de cómo surgió el universo conocido y para ello siempre hacen un retrato inicial de lo que había antes. Es aquí cuando aparece un concepto muy interesante, el del Caos, Vacuidad… Ovidio lo define como "una masa tosca y desordenada", la cultura tibetana lo entiende como "un inmenso vacío sin causa y sin fin", la mitología escandinava cree que todo comenzón "en los tiempos en que nada existía, se abría en el espacio un vasto y vacío", el Popol Vuh de los mayas cuenta que todo estaba en suspenso, todo en calma, en silencio; todo inmóvil, callado, y vacía la extensión del cielo", y los Cheyenne reinciden en la idea de que "al principio no había nada. Absolutamente nada. Todo estaba vacío."
Por lo tanto, podemos distinguir tres teorías de lo primigenio: aquella en la que no existía nada; otra en la que algo existía, pero en desorden; y una tercera en la que sí que había algún elemento presente en la actualidad, como la tierra, los mares, los cielos… En todas las mitologías se continúa con una relación de cómo lo que ahora es fue creado por un dios, por una fuerza misteriosa y extraña o a partir de un todo informe. Generalmente comienzan por la aparición de los medios físicos: tierra, aire, cielos, mares… Lo siguiente suele ser la vida en alguna de sus múltiples formas: vegetales, animales… Y finalmente: el hombre, el ser humano.
En algunas mitologías más complejas, como la griega y la romana, cada elemento natural y conceptos abstractos (muerte, amor, bondad, discordia…) tienen una propia divinidad y su aparición da lugar a complejas genealogías divinas.
Es interesante comentar la relación entre las divinidades y el ser humano. A veces, se establece una especie de contrato, por el cual los hombres deben adorar a los dioses ya que éstos crearon todo para ellos. En otras ocasiones, los mortales deben vivir en armonía con la naturaleza ya que son una parte más de un todo de origen divino. Parece muy interesante la idea de que dependiendo de la interacción dioses-hombres, el desarrollo de toda una civilización y su mentalidad siguen un camino u otro. Por ejemplo: la cultura romana pudo justificar todo su poderío y supremacía en su mitología ya que su conducta se ve reflejada en ella (guerras, conquistas, origen divino…). En cambio, los indios, aborígenes australianos y tribus sursaharianas no tienen esa idiosincrasia, son pueblos más o menos pacíficos que viven en armonía con la naturaleza.
Para resaltar algunos elementos comunes se pueden citar coincidencias como las nueve Walkirias (mitología germánica) y las nueve Musas (mitología griega), dioses que ocupan cargos homólogos como Zeus y Thor (ambos dioses de la tormentas), y un largo etcétera.

Beatriz Carreño

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