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EL ARTE OSCURO

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GOTICO

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domingo, 7 de diciembre de 2008

MITOS DE LOVERCRAFT -- LA EXUMACION

LA EXHUMACION

H. P. Lovecraft & Duane W. Rimel2


Desperté abruptamente de un terrible sueño y miré sorprendido a mi
alrededor. Y entonces vi el techo alto y abovedado y las ventanas estrechas de la
habitación de mi amigo, y una sensación de intranquilidad me invadió al
recordarlo todo; supe que todas las esperanzas de Andrew se habían cumplido.
Yacía boca abajo en una gran cama, y los postes que la sujetaban se retorcían
hacia arriba en increíbles perspectivas; la habitación estaba tapizada de grandes
estanterías llenas de los libros y antigüedades familiares que ya me había
acostumbrado a ver en aquella oscura esquina que formaba parte de la casona que
había sido nuestro hogar común durante tantos años. En una mesa al lado de la
pared descansaba un vasto candelabro cuyo antiguo diseño había sido trabajado a
mano hacia mucho tiempo, mientras que las finas cortinas habían sido cambiadas
por unos espesos cortinones que apenas si dejaban pasar la luz, dando un
ambiente lúgubre.
Recordaba vivamente los acontecimientos que tuvieron lugar antes de mi
confinamiento en aquella monstruosa fortaleza medieval. No fueron muy
placenteros, y aún temblaba al recordar el diván en el que había estado tendido
antes de encontrarme aquí; el diván en el que todo el mundo pensaba iba a ser mi
último lugar de descanso. Los recuerdos estallaban en mi cabeza, trayéndome de
nuevo las terribles circunstancias que me habían obligado a elegir entre una
muerte verdadera y una hipotética, posteriormente reanimada por ciertos métodos
terapéuticos sólo conocidos por mi colega, Marshall Andrews. Todo comenzó
hace un año, a mi vuelta del Oriente, cuando descubrí, horrorizado, que había
cogido la lepra durante mi estancia en el extranjero. Sabía que había asumido
muchos riesgos al cuidar a mi hermano enfermo en las Filipinas, pero hasta que
no volví a mi región nativa, no se hizo patente ningún síntoma. Fue Andrews el
primero que se dio cuenta, ocultándomelo tanto tiempo como le fue posible; pero
2 The Disintermen
nuestra confianza mutua y amistad pronto reveló la horrible verdad.
Me vi obligado a confinarme entre los riscos que dominaban Hampden,
entre muros y paredes arcaicos, corredores abovedados, fuera de los cuales no me
permitía salir. Fue una existencia terrible, con la sombra amarilla constantemente
colgada sobre mí; pero mi amigo jamás me traicionó, aunque se cuidaba de no
contagiarse, trataba de que mi vida fuera lo más placentera y confortable posible.
Su extendida, aunque algo siniestra fama de cirujano, hizo que no tuviese
necesidad de consultar a ningún médico, el cual, posiblemente, me habría
condenado a un hospital.
Sucedió casi al año de mi reclusión — a finales de agosto —, Andrews
decidió hacer un viaje a las Indias Occidentales; para estudiar los métodos
"nativos" en medicina, dijo. El venerable Simes, el factótum de la propiedad,
quedó encargado de cuidarme. No se produjo ningún desarrollo negativo de la
enfermedad, por lo que pude disfrutar de un período tolerable aunque solitario,
durante la ausencia de mi compañero. Leí muchos de los libros que había ido
adquiriendo Andrews en el curso de sus veinte años de práctica de la cirugía, y
descubrí por qué su reputación, aunque muy grande y distinguida, era un poco
siniestra. Muchos de los volúmenes hacían referencia a ciertas prácticas bastante
alejadas de los métodos de la medicina moderna: artículos prohibidos sobre
monstruosos experimentos cirujanos; descripciones de los extraños efectos que se
producían en ciertos trasplantes de glándulas tanto en animales como en
hombres; folletos sobre trasferencia de cerebros y rejuvenecimiento, y un montón
de escritos fanáticos totalmente desautorizados por los físicos ortodoxos.
También descubrí que Andrews era una autoridad en ciertos medicamentos
oscuros; algunos de los pocos libros que hojeé revelaban que había pasado
mucho tiempo en el estudio de la química y en la búsqueda de nuevas drogas que
pudieran ser de algún interés en cirugía. Recordando todo lo que decían estos
viejos tratados, me doy cuenta ahora de las infernales sugerencias que contenían
y lo que influyeron en sus posteriores experimentos.
Andrews estuvo fuera bastante más tiempo del que yo había pensado, no
volviendo hasta principios de noviembre, casi cuatro meses después de s
partida; estaba ansioso por verle cuando llegó, a pesar de que mi estado había
empeorado. Había llegado a un punto en el que debía guardar absoluto
aislamiento para no ser descubierto. Pero mi ansiedad era pequeña comparado
con la exuberancia que mostraba él, ya que durante su estancia en la India había
trazado un plan; un plan que pensaba llevar a cabo con la ayuda de cierta droga
que había aprendido de un "doctor" nativo de Haití. Cuando me dijo que el
experimento tenía mucho que ver conmigo, me alarmé un poco; aunque
difícilmente se podía estar peor en mi condición. Más de una vez había
considerado la posibilidad de disfrutar el olvido que me podía proporcionar un
revolver o la caída desde el tejado a las afiladas rocas que sobresalían abajo.
El siguiente día de su llegada, a la tenue luz del estudio, me contó con
todo tipo de detalles su idea. Había encontrado una droga en Haití, una fórmula
que podía desarrollar, que inducía a un estado de sueño profundo, a una especie
de trance cercano a la muerte; los músculos se relajaban totalmente, incluso la
respiración y los latidos del corazón cesaban mientras durasen los efectos.
Andrews me dijo que había visto muchas veces sus efectos sobre los nativos.
Algunos habían permanecido dormidos durante días, tan inmóviles como si
estuvieran muertos. Esta animación suspendida, me explicó luego, es capaz de
engañar incluso a cualquier examen médico. El mismo, de acuerdo a las leyes
conocidas, había declarado muerto a un hombre que se hallaba bajo los efectos
de la droga. Me aseguró, también, que el cuerpo del sujeto asumía la apariencia
de un cadáver, haciéndose visible una especie de rigor mortis.
Durante algún tiempo sus propósitos no quedaron demasiado claros, pero
cuando se fue haciendo patente el significado último de sus palabras, comencé a
sentir miedo y náuseas. Sin embargo, por otro lado, sentía una especie de alivio,
pues el asunto podría significar al menos una especie de escape de mi situación,
un escape de la muerte ordinaria y terrible producida por la lepra. En breves
palabras, su plan consistía en administrarme una abundante dosis de droga y
llamar a las autoridades locales, que inmediatamente me declararían muerto,
haciendo que me enterrasen con prontitud. Estaba seguro que ellos me
examinarían sin mucho detalle, por lo que pasarían por alto los síntomas de mi
enfermedad, que en realidad eran pocos. Sólo habían pasado quince meses desde
que cogí la lepra, mientras que la corrupción de la carne tardaba al menos siete
años.
Más tarde, dijo, resucitaría. Después de mi enterramiento en el panteón
familiar — cerca de mi centenaria morada y escasamente a un cuarto de milla de
su propio panteón — se realizarían los siguientes pasos del plan. Finalmente, una
vez sellada mi losa y mi muerte divulgada, él abriría en secreto mi tumba y me
traería de nuevo a la mansión, vivo y sin ningún daño. Era un plan macabro y
atrevido, pero también la única esperanza de recuperar una cierta libertad; así que
acepté su proposición, aunque no sin ciertas reticencias. ¿Qué pasaría si la droga
dejase de hacer efecto mientras me hallaba dentro de la tumba? ¿Qué pasaría si el
médico descubría mi estado y decidía internarme? Estas eran algunas de las
dudas que me asaltaban antes de realizar el experimento. Aunque la muerte podía
ser una especie de liberación para mi estado, me daba incluso más miedo que el
azote amarillo; me aterrorizaba a pesar de estar bajo su guadaña constantemente
durante todo aquel tiempo.
Afortunadamente, no me fue posible ver mi propio funeral, con sus
horribles ritos. Todo salió como Andrews había planeado, incluso el subsiguiente
desenterramiento. Nada mas tomar la dosis inicial de la droga traída de Haití, caí
en un estado de semiparálisis y enseguida fui preso de un sueño profundo y
oscuro como la noche. Tomé la droga en mi habitación, y Andrews me había
comentado que pensaba aconsejar al médico que mi muerte se había producido
por un paro cardiaco debido a la tensión nerviosa. Por supuesto, no pensaban
embalsamarme — Andrews se ocuparía personalmente de eso —, y todo el
proceso, incluyendo el transporte secreto de mi cuerpo desde la sepultura hasta la
decrépita mansión, tardó tan sólo tres días. Se me dio sepultura al atardecer del
tercer día, y Andrews rescató mi cuerpo aquella misma noche. Se ocupó de
colocar de nuevo la hierba fresca tal y como la habían dejado los sepultureros. El
viejo Simes, que había jurado guardar el secreto, ayudó a Andrews en su macabra
tarea.
Yací en mi vieja y familiar cama durante una semana más. Debido a
algún efecto inesperado de la droga, mi cuerpo permaneció totalmente
paralizado, de tal forma que tan sólo podía mover la cabeza débilmente. Sin
embargo, todos mis sentidos se hallaban alerta, y al cabo de una semana más fui
capaz de tomar alimentos en grandes cantidades. Andrews dijo que mi cuerpo iba
recuperando poco a poco su antigua sensibilidad, pero que, debido a la lepra,
tardaba más tiempo de lo normal. Estaba muy interesado en analizar mis
síntomas diarios, y siempre me preguntaba si sentía algo en especial.
Trascurrieron muchos días antes de que fuera capaz de controlar todos
los miembros de mi cuerpo, y aún más hasta que la parálisis dejó mis órganos, de
forma que pudiese sentir las reacciones ordinarias corporales. Yacía aprisionado
dentro de un viejo cascarón que parecía estar perpetuamente bajo los efectos de
la anestesia. Sentía una extraña alienación que no era capaz de entender,
considerando que mi cabeza estaba perfectamente viva y en buen estado de salud.
Andrews me explicó que se había llevado a cabo el primer proceso de
reanimación, pero que no sabía exactamente cuándo terminaría la parálisis total
del cuerpo; aunque mi condición no parecía preocuparle mucho considerando el
intenso interés que había puesto en mis reacciones y estímulos desde el principio.
Muchas veces, cuando hacia un alto en sus preguntas, yo podía observar un
extraño brillo en sus ojos mientras me examinaba, una especie de destello
victorioso que nunca se había atrevido a decir en palabras; aunque, a la vez, se
hallaba dichoso por mi triunfo sobre la muerte y mi retomo a la vida. Sin
embargo, sentía la presencia de ese horror con el cual tendría que enfrentarme en
menos de seis años, cosa que me llenaba de pesadumbre y melancolía durante los
aburridos días en los que esperaba pacientemente la vuelta de mis funciones
corporales. Sin embargo, él me aseguraba que, en poco tiempo, disfrutaría de una
existencia que pocos hombres han experimentado. Pero estas palabras no me
impactaron con lo que realmente querían decir, con su siniestro significado, hasta
muchos días después.
Durante mi aburrida permanencia en la cama, Andrews y yo
comenzamos a separarnos. Dejó de tratarme como un verdadero amigo, y tuve la
sensación de que me miraba más como el objeto de sus experimentos. Descubrí
inesperadas manías en él; pequeños acde crueldad que incluso el endurecido
Simes apenas podía soportar, y que a mí me disturbaban en gran manera.
Frecuentemente observaba un trato cruel con pequeños especímenes vivos del
laboratorio, pues se hallaba metido en varios experimentos ocultos sobre los
trasplantes glandulares y musculares con conejos y cerdos de Guinea. También
se había dedicado a experimentar con la nueva droga en curiosos experimentos
de animación suspendida. Pero me contaba muy poco de todo esto; aunque el
viejo Simes me hacía de vez en cuando algún comentario que arrojaba alguna luz
sobre el asunto. No sabía exactamente qué era todo lo que sabia el anciano
mayordomo, aunque seguramente había aprendido mucho, debido a ser el
compañero constante de Andrews y mío.
Con el paso del tiempo, un sentimiento débil pero constante comenzó a
arrastrarse por mi enfermo cuerpo; y con los síntomas de recuperación, Andrews
tomó un fanático interés en mi caso. Aún parecía tener una aptitud más analítica
que amistosa, y me tomaba el pulso y el ritmo cardiaco con entusiasmo. A veces,
mientras me examinaba fervorasamente, veía cómo temblaban sus manos
débilmente, un temblor que no era propio de todo un cirujano. Nunca había
podido ver mi cuerpo en su totalidad desde que volví a despertar, pero con la
vuelta del sentido del tacto, descubrí que mi cuerpo tenía ciertas formas que no
me parecían familiares.
Fui recobrando gradualmente el uso de mis manos y extremidades; y con
el paso de la parálisis se fue haciendo patente una terrible sensación de
distanciamiento. Mis miembros encontraban muchas dificultades para obedecer
las órdenes de mi cerebro, y me hallaba totalmente desconcertado. Mis manos
eran tan torpes que tuve que acostumbrarme a intentar las cosas varias veces.
Todo esto debía ser, pense, causado por el avance de mi enfermedad y el
contagio de mi sistema nervioso. Como no sabia exactamente qué síntomas eran
los iniciales (mi hermano se hallaba en un estado más avanzado de la
enfermedad), no tenía ningún método de juicio; y como Andrews rehuía el tema,
no tuve más remedio que permanecer en silencio.
Un día le pregunté a Andrews — al que ya no consideraba mi amigo —
si podía intentar levantarme y sentarme en la cama. Al principio puso alguna
objeción, pero luego, aconsejándome que me tapase con las sábanas hasta el
cuello para no coger frío, accedió. Esto me pareció un poco extraño, ya que la
temperatura reinante era muy agradable. Ahora que el otoño terminaba y el
invierno esperaba agazapado, la habitación estaba siempre caldeada. Un
escalofrío repentino en mitad de la noche, las ocasionales miradas a un trozo de
cielo desde mi ventana, me hablaban del cambio de estación; no había ningún
calendario colgado en las oscurecidas paredes. Ayudado amablemente por Simes,
me senté en la cama, mientras Andrews miraba fríamente desde la puerta del
laboratorio. Cuando conseguí sentarme, una débil sonrisa apareció en sus
siniestras facciones, desapareciendo al instante por el pasillo oscuro. Su forma de
comportarse no hizo que mi condición mejorase. El viejo Simes, generalmente
tan cortés, últimamente parecía perdido en sus propias preocupaciones y me
dejaba solo durante largos períodos de tiempo.
La terrible sensación de extrañeza se incrementó en mi nueva posición.
Era como si los brazos y piernas que estaban bajo mi bata se negasen a obedecer
los mandatos de mi mente, como si estuvieran agotadas y no fueran capaces de
mover-se. Mis dedos, torpes, eran totalmente ajenos a mi sentido interior del
tacto, y me asustaba el estar condenado el resto de mis días a una ausencia de
sensaciones inducida por mi terrible enfermedad.
La misma tarde que recobré parte de mis sensaciones empezaron los
sueños. No sólo me sentía atormentado por la noche, sino también durante el día.
Me despertaba, gritando horriblemente, de alguna pesadilla de la que prefería no
acordarme. Estos sueños consistían preferentemente en sucesos macabros;
cementerios nocturnos, cadáveres acechantes, y almas perdidas en un caos de
luces y sombras. La terrible realidad de las visiones era lo que más me asustaba:
era como si una influencia interior fuera la causante de esas visiones de tumbas a
la luz de la luna e infinitas catacumbas de una muerte sin descanso. No podía
saber su procedencia; y al cabo de una semana me hallaba sumido en
abominables pensamientos que parecían crearse a sí mismos en mi recuperada
conciencia.
En aquel tiempo comenzó a bullir un plan en mi interior para escapar de
la vida intolerable a la que me había visto impelido. Andrews cada vez se
preocupaba menos de mi, y sólo parecía interesado en los progresos en la
recuperación de mis reacciones musculares normales. Cada día estaba más
convencido de que, en aquel laboratorio al otro lado del pasillo, se llevaban a
cabo experimentos nefastos; los chillidos de terror de los animales eran horribles
y me ponían los nervios de punta. Además, estaba empezando a pensar que
Andrews no me había ayudado sólo por mi propio beneficio, sino por algún
motivo particular suyo. Las atenciones de Simes cada vez eran menores, y estaba
convencido que el anciano servidor también tenía algo que ver con el malsano
asunto. Andrews ya no me trataba como a un amigo, sino como al objeto de sus
experimentos; y no me gustó la forma en la que aparecía en el estrecho corredor
con el escalpelo en las manos, mirando con una extraña aptitud de alerta. Jamás
había visto una transformación igual en ningún hombre. Sus facciones naturales
se habían hecho más duras y angulosas, y sus ojos brillaban como si el aliento de
Satán bullera en su interior. Su mirada fría y calculadora me provocaba
escalofríos, e hizo que reuniese las fuerzas suficientes para intentar escapar de su
compañía lo antes posible.
Durante esa época de locos sueños perdí la noción del tiempo, y no pude
darme cuenta de lo rápido que pasaban los días. Las cortinas estaban echadas casi
todo el día y la habitación permanecía iluminada por un enorme candelabro. Era
una pesadilla irreal, una existencia horrible; aunque según pasaba el tiempo me
sentía más fuerte. Siempre había contestado cuidadosamente a las preguntas de
Andrews sobre mis progresos, pero ahora le ocultaba el hecho de que una
poderosa vida bullía en mi interior según discurrían los días; por supuesto, no le
dije nada acerca de que esperaba que me fuese útil en la crisis que se avecinaba.
Por fin, un gélido atardecer, cuando la luz de las velas se había
extinguido y el pálido reflejo de la luna iluminaba mi cama a través de las
oscuras cortinas, decidí levantarme y llevar a cabo mi plan. No había sentido
ningún movimiento de mis guardianes desde hacía horas, y supuse que ambos
estaban durmiendo en las habitaciones contiguas. Tirando suavemente de las

mantas, me senté y salí cautelosamente de la cama, apoyando los pies en el suelo.
El vértigo hizo presa en mí al instante, y estuve a punto de desmayarme. Pero
finalmente recobré el vigor y, sujetándome a los postes de la cama, conseguí
ponerme de pie por primera vez en muchos meses. Poco a poco una nueva
fortaleza fue penetrando en mi interior y logré asir una bata negra que había
sobre la silla. Era demasiado larga, pero servía de abrigo sobre mis ropas de
cama. De nuevo me volvió esa sensación de extrañeza que había experimentado
mientras guardaba cama; un sentimiento de alienación, una dificultad para que
mis miembros reaccionasen de la manera que yo quería. Pero tenía que darme
prisa antes de que desapareciesen de nuevo mis fuerzas. Tomé la precaución de
ponerme unos zapatos viejos antes de salir; pero, aunque habría jurado que eran
míos, me quedaban demasiado holgados y decidí que debían ser del viejo Simes.
Cogí el enorme candelabro, que brillaba a luz de la luna, ya que no vi
ningún otro objeto contundente, y comencé a mover con mucha cautela la puerta
del laboratorio.
Mis primeros pasos fueron inseguros y dificultosos, y, a causa de la
oscuridad, me vi obligado a avanzar lentamente. Cuando llegué al umbral, pude
ver a mi antiguo amigo echado sobre un sillón; a su lado había una pequeña
estantería con botellas y un cristal. Lo vi reclinado en el sofá a la luz de la luna,
sus facciones luminosas estaban retorcidas en una satisfecha sonrisa de borracho.
En su regazo descansaba un libro abierto; uno de los macabros libros de su
biblioteca privada.
Durante largo tiempo permanecí inmóvil ante la escena, y entonces,
dando un paso adelante, golpeé con el pesado candelabro su desnuda cabeza. El
sordo crujido fue seguido por un chorro de sangre mientras el cuerpo caía al
suelo con la cabeza abierta. No sentía ningún remordimiento de acabar con la
vida de mi amigo de aquella forma. Pensé que los horribles — lo que quedaba de
ellos — especimenes que había diseminados por la habitación en distintos
estados de conservación y acabado eran suficiente prueba para no tener piedad de
él. Andrews había ido demasiado lejos en sus experimentos como para continuar
viviendo, y, como si yo fuera uno de sus monstruosos especimenes — de lo cual
ahora tenía la horrible certeza —, era mi deber exterminarlo.
Supuse que acabar con Simes no iba a ser tarea tan fácil; en verdad sólo
una suerte poco normal había hecho que encontrase a Andrews dormido. Cuando
llegué finalmente a la puerta de la habitación del mayordomo, casi totalmente
extenuado, supe que necesitaría de todas las fuerzas que me quedaban para
completar la tarea.
La habitación del viejo estaba sumida en la más absoluta oscuridad,
situada en la parte norte de la casa, pero debió haber visto mi silueta recortándose
en el umbral de la puerta. Gritó estridentemente y le arrojé el candelabro desde
donde me encontraba. Golpeó algo blando, produciendo un sordo ruido en la
oscuridad; pero los chillidos continuaron. En esos momentos todo era confuso,
pero recuerdo que agarré al hombre y comencé a golpearlo mientras le quitaba la
vida poco a poco. Pronunció una horda de palabras malsanas antes de que
retirase mis manos de su cuerpo; gritó y suplicó clemencia mientras le apretaba
con mis dedos. A duras penas pude reconocer la fuerza que manaba de mí en
aquel demencial momento, una fuerza que había dejado al socio de Andrews en
una condición semejante.
Retrocedí del oscuro habitáculo y me tambaleé hasta las escaleras que
bajaban a la puerta principal; descendí a trompicones y, de alguna manera, llegué
a la planta baja. No había ninguna lámpara encendida, tan sólo la débil luz de la
luna que se filtraba por los estrechos ventanucos del recibidor. Pero me abrí
camino a través de las frías, pesadas losas de piedra, aterrado por lo que acababa
de hacer, y llegué a la puerta principal después de siglos de arrastrarme entre la
oscuridad.
Recuerdos vagos y macabras sombras parecían bullir en aquella antigua
sala; sombras que una vez fueron amistosas y comprensibles, pero que ahora
parecían extrañas e irreconocibles, de forma que bajé los escalones de la entrada
con algo más que el miedo a mis espaldas. Durante breves momentos permanecí
en el enorme umbral de piedra, contemplando los rayos de luna que se dirigían a
la casa de mis antepasados, a menos de una milla de distancia. Pero el camino
parecía largo, y por un momento me desesperé con sólo pensar en ello.
Por fin cogí un palo de madera a modo de bastón y comencé a caminar
por el ondulante camino. Delante de mí, a poca distancia y brillando a la luz de la
luna, se erguía la venerable mansión donde mis antepasados habían vivido y
muerto. Sus torretas sobresalían espectrales en la difusa luz, y la negra sombra
que se delimitaba en la colina cercana parecía bullir y ondularse, como si la
mansión estuviera hecha de una sustancia irreal. Allí se erguía un monumento de
medio siglo; un refugio para mis familiares, tanto jóvenes como ancianos, del
que yo había renegado hacía mucho tiempo para vivir con el joven Andrews. Se
hallaba libre de todas las maldades de aquella noche, y esperaba que siempre
permaneciese así.
De alguna forma llegué a aquel antiguo lugar; aunque no recuerdo la
última parte de la caminata. Estaba cerca del cementerio familiar, entre cuyas
lápidas mohosas y decrépitas podría encontrar el olvido que tanto ansiaba.
Mientras me acercaba, la luz de la luna me hizo reconocer la vieja familiaridad
— tan ausente durante mi existencia antinatural —, cambiándome de una extraña
manera. Me acerqué a mi propia tumba, y tuve una sensación de bienvenida; con
ella llegó aquel sentimiento de alienación y deslavazamiento que tan bien
conocía. Estaba contento de que se acercase el fin: ni tan siquiera me paré a
examinar mis sensaciones hasta un poco después, cuando todo el horror de mi
situación se hizo patente.
Intuitivamente sabia el lugar exacto de mi sepultura; la hierba apenas
había tenido tiempo de crecer entre la tierra recientemente removida.
Enceguecido me acerqué al montículo y comencé a escarbar la tierra húmeda. No
se cuánto tiempo estuve escarbando hasta que mis dedos tropezaron al fin con el
ataúd; pero chorreaba sudor y mis dedos no eran más que unos garfios
sangrientos e insensibles.
Por fin quité el último montón de tierra, y con dedos trémulos empecé a
manipular la pesada tapa. Se movió un poco, y, cuando estaba dispuesto a abrir
del todo la tapa, un olor nauseabundo asaltó mis narices. Permanecí rígido,
aterrorizado. ¿Acaso algún idiota se había equivocado de tumba al enterrarme,
haciendo que yo desenterrara otro cuerpo? Pues con toda seguridad no podía
haber ningún error en que aquella era mi sepultura. Gradualmente se fue
apoderando de mí una inseguridad espantosa mientras salía a gatas del agujero.
Una mirada a ese nuevo rompecabezas seria suficiente. Aquella era, sin lugar a
dudas, mi tumba... ¿pero qué estúpido había enterrado en ella a otra persona?
De repente sentí la sacudida de una revelación que salía del interior de
mi cerebro. El olor, dejando de un lado el que producía la putrefacción, me
parecía familiar, horriblemente familiar.. Pero aún no podía dar crédito a aquella
horrible revelación. Musitando, maldiciendo, bajé de nuevo a aquella oscura
cavidad y, con la ayuda de un fósforo, destapé completamente la tapa del ataúd.
Entonces la cerilla se apagó, como si una mano fantasmagórica la
hubiese extinguido, y volví a salir a gatas de aquel inmundo pozo, gritando lleno
de miedo y terror.
Cuando recobré el conocimiento me hallaba delante de las puertas de mi
antigua mansión, adonde me había dirigido después del terrible descubrimiento
nocturno en el cementerio familiar. Pronto amanecería, y me abrí paso bajo la
pálida, desvaída luz hasta llegar a mi estudio, del que había desertado hacía
tantos años.
Cuando saliese el sol, iría al antiguo pozo que se encuentra bajo el
antiguo sauce del cementerio y arrojaría mi deforme ser al interior. Ningún otro
hombre verá esta blasfemia que ha sobrevivido más de lo que debería. No sé lo
que dirá la gente cuando vea mi tumba profanada, pero no me importa; sólo
quiero buscar el olvido, escapar de todo lo que había contemplado entre las
lápidas decrépitas y mohosas de aquel horrible lugar.
Ahora sé por qué Andrews actuaba con tanto secreto; aquella aptitud
grotesca que adoptó tras mi muerte artificial. Me había tratado como a un
espécimen suyo durante todo este tiempo, un espécimen que era la cima de sus
conocimientos de cirugía, su obra de arte... un ejemplo de pervertido de arte para
su propia contemplación. De dónde obtuvo Andrews aquel otro del que se sirvió
para llevar a cabo sus propósitos, posiblemente no lo sepa nunca; pero me temo
que lo trajo de Haití, junto con sus conocimientos de medicina. Cuando menos,
esos largos y peludos brazos y esas horribles piernas cortas son totalmente
desconocidas para mí... desconocidas para todas las leyes naturales de la materia.
El pensamiento de que viviría torturado con aquel otro el resto de mi vida era
como un infierno.
Ahora sólo puedo desear aquello que una vez fue mío; aquello que todo
hombre tiene derecho a poseer hasta su muerte; aquello que pude contemplar, en
un momento de pánico, en aquel antiguo cementerio cuando abrí la tapa del
ataúd: mi propio cuerpo, marchito, podrido y sin cabeza
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MITOS DE LOVECRAFT -- CENIZAS


CENIZAS

H. P. LOVECRAFT & C. M. EDDY JR.1
- Hola, Bruce. Hace siglos que no te veo. Entra.
Dejé la puerta abierta y me siguió al interior de la habitación. Su flaca y
desgarbada figura se acomodó con torpeza en la silla que le ofrecía mientras
comenzaba a jugar con su sombrero entre los dedos. Sus profundos ojos tenían
un mirar asustado, distraído, y atisbaban furtivos por entre los rincones de la
habitación, como si buscasen algo escondido dispuesto a echarse sobre él en
cualquier momento. Su rostro estaba ojeroso y sin color. Las comisuras de sus
labios tenían un rictus espasmódico.
- ¿Qué te ocurre, viejo? Parece que has visto un fantasma. ¡Levanta el
ánimo!
Me acerqué al mueble bar y llené un pequeño vaso con el vino de una
botella.
- ¡Bébete esto!
Vació el vaso de un sorbo y continuó jugando con su sombrero.
- Gracias, Prague; no me siento demasiado bien esta noche.
- ¡No hace falta que lo digas! ¿Qué es lo que va mal?
Malcolm Bruce se agitó inquieto en su silla.
Lo miré en silencio, preguntándome qué podía haberle afectado de
aquella manera. Conocía a Bruce y lo tenía catalogado como un hombre tranquilo
y con voluntad de acero. Verlo en aquel estado de nervios no era normal. Le
ofrecí un cigarro, y él lo tomó, mecánicamente.
Pero, hasta que Bruce no encendió el segundo cigarrillo, el silencio entre
los dos continuó. Su nerviosismo parecía desaparecer poco a poco. Una vez más
fue el hombre dominante, seguro de sí mismo, que yo conocía.
- Prague - empezó -, me acaba de suceder la experiencia más diabólica y
terrible que puede acontecerle a un hombre. No estoy muy seguro de si debo
1 Ashes.
contártelo o no, pues tengo miedo de que pienses que estoy loco; ¡cosa que no te
reprocharía! Pero es cierto, ¡hasta la última palabra!
Hizo una dramática pausa y lanzó al aire unos tenues anillos de humo.
Sonreí. Ya había escuchado más de una historia de miedo en aquella
misma mesa. Debía haber alguna especie de peculiaridad en mi forma de ser que
inspiraba confianza a los demás; me han contado historias tan extrañas que
algunos hombres darían años de su vida por escucharlas. Pero, a pesar de mi
gusto por lo sobrenatural y peligroso, de mi atracción por el conocimiento de
lejanas e inexploradas regiones, me he visto condenado a una vida prosaica y
aburrida, con un trabajo anodino.
- ¿Has oído hablar alguna vez del profesor Van Allister? - preguntó
Bruce.
- ¿Quieres decir de Arthur Van Allister?
- ¡El mismo! ¿O sea que le conoces?
- ¡Desde luego! Hace años que le conozco. Desde el momento en que
renunció a su profesorado de química en la escuela para dedicarse a sus
experimentos. Yo le ayudé a diseñar el laboratorio insonorizado en el ático de su
casa. Después comenzó a estar tan embebido en su trabajo que no tenía tiempo de
ser amable con nadie.
- Recordarás, Prague, que cuando ambos estábamos en la escuela, yo era
muy aficionado a la química.
Asentí, y Bruce siguió hablando.
- Hace unos cuatro meses yo estaba buscando trabajo. Van Allister
publicó un anuncio en el que requería un ayudante, y yo le contesté. Se acordaba
de cuando yo estaba, en el colegio, y pude convencerle de que sabía lo suficiente
de química como para serle útil.
«Tenía una joven de secretaria, la señorita Marjorie Purdy. Era la típica
mujer que se dedicaba por completo a su trabajo, tan eficiente como bonita.
Había ayudado algunas veces a Van Allister en el laboratorio, y pronto descubrí
que mostraba mucho interés en este trabajo y que hacia sus propios
experimentos. Pasaba casi todo su tiempo libre en el laboratorio con nosotros.
«Sólo era cuestión de tiempo que tanta camaradería se convirtiese en una
profunda amistad, de tal forma que llegó un momento en el que yo dependía de
su ayuda en mis experimentos más difíciles, cuando el profesor estaba ocupado.
Jamás vi que titubease ante mis requerimientos. ¡Aquella chica se desenvolvía
con la química como el pato en el agua!
«Hace aproximadamente dos meses el profesor Van Allister dividió el
laboratorio en dos estancias, quedando una de ellas para su uso personal. Nos
dijo que iba a realizar una serie de experimentos que, si tenían éxito, le darían
una fama universal. Se negó firmemente a darnos cualquier tipo de información
sobre sus características.
«Por entonces, la señorita Purdy y yo estábamos solos cada vez más
tiempo. El profesor permanecía encerrado en su habitación durante días y no
aparecía ni tan siquiera para comer.
«Esto también nos permitía tener más tiempo libre. Nuestra amistad se
hizo más fuerte. Sentía una creciente admiración por la delicada joven que
parecía moverse con genuina seguridad entre olorosos frascos y densas mezclas
químicas, embutida en ropas blancas desde la cabeza a los pies, incluyendo los
guantes de goma que llevaba en las manos.
«Anteayer, Van Allister nos invitó a su cuarto de trabajo. "Por fin lo he
conseguido", dijo, mostrándonos un pequeño recipiente que contenía un líquido
incoloro. "Aquí tengo lo que va a ser el mayor descubrimiento químico jamás
conocido. Voy a probar delante de vosotros su eficacia. Bruce, ¿podrías traerme
uno de los conejos, por favor?"
«Fui a la otra habitación y cogí uno de los conejos que guardamos, junto
con las cobayas, para nuestros experimentos.
«Puso al pequeño animalillo en una caja de cristal lo suficientemente
grande para que cupiese y cerró la tapa. Después colocó un embudo de cristal en
un pequeño agujero que había sobre la tapa. Nos acercamos para ver mejor.
«Destapó el recipiente y echó su contenido sobre la caja donde estaba el
conejillo.
«"¡Ahora vamos a descubrir si mis semanas de esfuerzos continuados
han tenido éxito o han fracasado!"
«Lenta, metódicamente, yació el contenido del frasco en el embudo,
mientras veíamos cómo el líquido se esparcía por el recipiente donde estaba el
aterrado animalillo.
«La señorita Purdy emitió un grito de asombro, mientras que yo
parpadeaba para asegurarme de que lo que veía era cierto. ¡Pues en el sitio donde
hacía sólo unos momentos había habido un conejo vivo y aterrado, ahora no
habla más que un montoncito de livianas, blancas cenizas!
«El profesor Van Allister se volvió hacia nosotros con un aire de triunfal
satisfacción. De su rostro emanaba un júbilo malsano y sus ojos brillaban con
una expresión salvaje y cruel. Su voz adoptó un tono de superioridad cuando nos
dijo:
«"Bruce - y usted también, señorita Purdy - habéis tenido el privilegio de
contemplar el éxito de los resultados de una fórmula que revolucionará el mundo.
¡Este preparado reduce instantáneamente a cenizas a cualquier objeto que toque,
excepto al cristal! Pensad en lo que puede significar. ¡Un ejército equipado con
bombas de cristal llenas con mi fórmula podría ser capaz de aniquilar el mundo!
Madera, metal, piedra, ladrillo —cualquier cosa— desaparecerían ante su paso,
sin dejar más restos que lo mismo que ha quedado del conejillo con el que he
experimentado, ¡un montoncito de tenues, blancas cenizas!"
«Miré a la señorita Purdy. Su rostro estaba tan blanco corno la bata que
vestía.
«Esperarnos a que Van Allister recogiera en un pequeño frasco todo lo
que había quedado del conejillo. Debo admitir que mi mente estaba helada
cuando me dijo que podíamos irnos. Le dejarnos solo tras las pesadas puertas que
separaban su cuarto de trabajo.
«Una vez a salvo y solos, la señorita Purdy no pudo contener sus nervios.
Sufrió un desmayo y habría caído al suelo si yo no la hubiese sujetado en mis
brazos.
«La sensación de su cuerpo delicado y tembloroso sobre el mio era
insoportable. La acerqué suavemente hacia mí pegando mi boca a la suya. La
besé varias veces presionando con mis labios los suyos, rojos y delicados, hasta
que abrió los ojos y vi el amor reflejado en ellos.
«Después de una deliciosa eternidad volvimos de nuevo a la tierra, con el
suficiente conocimiento como para darnos cuenta de que aquel laboratorio no era
el lugar más idóneo para aquellas ardientes demostraciones. En cualquier
momento, el profesor podía salir de su retiro y, dado su estado actual de ánimo,
no sabíamos qué podía ocurrir si nos descubría en aquella amorosa aptitud.
«Pasé el resto de la jornada como en un sueño. Me asombraba de que
fuese capaz de seguir con mi trabajo en tal estado. Actuaba como un autómata,
una máquina bien engrasada, ocupándose mecánicamente de sus tareas, mientras
que mi mente vagaba por lejanas y deliciosas regiones de ensueño.
«Marjorie estuvo ocupada con sus tareas de secretaria durante el resto del
día, y procuré no mirarla ni una sola vez hasta que mis ocupaciones en el
laboratorio estuvieron terminadas.
«Aquella noche nos dedicamos a disfrutar de nuestra nueva felicidad.
¡Prague, recordaré esa noche mientras viva! El momento más feliz de mi vida fue
cuando Marjorie Purdy me dijo que se casaría conmigo.
«Ayer fue otro día de éxtasis y arrobamiento. Transcurrió la jornada con
dulces sentimientos mientras trabajaba. Luego siguió otra noche de amor. ¡Si
nunca has amado a una mujer en la vida, Prague, a la única mujer del mundo, no
podrás entender el delirio que te produce pensar en ella! Y Marjorie hacía que
pensase continuamente en ella. Se dio sin reservas a mí.
«Hacia el mediodía de hoy tuve que salir a la farmacia a comprar unos
productos que necesitaba para completar uno de mis experimentos.
«Cuando volví eché de menos la presencia de Marjorie.
Miré si todavía estaban su sombrero y su abrigo, pero no fue así. No
había visto al profesor desde el experimento con el conejillo, ya que estaba
encerrado en su cuarto de trabajo.
«Pregunté a la servidumbre, pero ninguno la había visto salir de la casa,
ni les había dejado ningún mensaje dirigido a mí.
«Según iba atardeciendo, la sensación de angustia se agrandaba. Pronto
se hizo de noche y seguía sin rastro de mi querida niña.
«Ya no tenía ganas de trabajar. Comencé a caminar de un lado a otro de
la habitación como un tigre enjaulado. En cuanto sonaba el teléfono o el timbre
de la puerta renacían en mí las esperanzas de volver a escuchar su voz, pero todas
las veces fue en vano. Cada minuto se alargaba una hora; ¡cada hora una
eternidad!
«¡Buen Dios, Prague! ¡No puedes imaginarte cuánto he sufrido! Desde
las cumbres del amor sublime me he visto sumido en las más oscuras simas de la
desesperación. Ante mis ojos aparecían las más horribles visiones, los peores
hechos que pudieran acontecer. Y seguía sin volver a escuchar su voz.
«Parecía que había pasado una vida entera, aunque al mirar el reloj me di
cuenta de que sólo eran las siete y media, cuando el mayordomo me dijo que Van
Allister requería mi presencia en el laboratorio.
«No tenía ningunas ganas de hacer experimentos, pero mientras estuviese
bajo su techo él era mi maestro, y me veía obligado a obedecerle.
«El profesor estaba en su cuarto de trabajo, con la puerta ligeramente
abierta. Me dijo que me acercase y que cerrara la puerta del laboratorio.
«Debido a mi estado de ánimo en aquellos momentos, mi mente actuó
como una cámara fotográfica, registrando todos los hechos que sucedieron a
continuación. En el centro de la habitación, sobre una alta mesa de mármol, habla
un recipiente de cristal del tamaño y forma aproximados de un ataúd. Rebosaba
del mismo líquido incoloro que había estado dentro de la pequeña botella, dos
días antes.
«A la izquierda, sobre un taburete de cristal, había otro frasco de cristal.
No pude reprimir un escalofrío involuntario cuando vi que estaba lleno de
ligeras, blancas cenizas. ¡De repente, vi algo más que hizo que mi corazón dejase
de latir!
«Sobre una silla, en un rincón de la habitación, reposaban el sombrero y
el abrigo de la mujer que había decidido unir su vida a la mía; ¡la mujer a la que
yo había jurado lealtad y protección mientras durasen nuestras vidas!
«Mis sentidos se nublaron, mi alma se colmó de pánico, cuando me di
cuenta de lo que había sucedido. No podía haber otra explicación. ¡Las cenizas
del frasco era todo lo que había quedado de Marjorie Purdy!
«El mundo quedó suspendido durante unos largos, terribles instantes;
¡después me volví un loco, un loco ceñudo con un solo objetivo!
«Lo siguiente que soy capaz de recordar es la imagen del profesor y la
mía forcejeando desesperadamente. Aunque ya era viejo, aún conservaba una
fuerza similar a la mía, y además tenía la ventaja añadida de su estado de
tranquilidad y autocontrol.
«Poco a poco fue empujándome hacia el recipiente de cristal. En breves
instantes, mis cenizas se mezclarían con las de la mujer que había amado.
Choqué contra el taburete y mis dedos se cerraron sobre el frasco que contenía
las cenizas. ¡Con un último y supremo esfuerzo, lo levanté por encima de mi
cabeza y golpeé el cráneo de mi oponente con todas las fuerzas que me
quedaban! Sus brazos se relajaron de inmediato y su desvaída figura cayó al
suelo inconsciente.
«Aún bajo los efectos del acaloramiento, levanté el silencioso cuerpo del
profesor y con mucho cuidado, bastante más del que había mostrado al golpearle,
¡introduje el cuerpo en el cajón de la muerte!
«Desapareció en un instante. Tanto el líquido como el profesor se habían
esfumado, ¡y en su lugar sólo quedaba un pequeño montoncito de livianas,
blancas cenizas!
«Pero, mientras contemplaba el resultado de mi acción y fueron pasando
los efectos de mi locura, tuve que enfrentarme ante la dura y fría verdad: había
asesinado a una persona. Una calma antinatural se apoderó de mí. Sabía que no
quedaba ni un sólo rastro que pudiera delatarme, exceptuando el hecho de que yo
había sido la última persona que había sido vista con el profesor. Por otra parte,
¡no había más que cenizas!
«Me puse el sombrero y el abrigo, y le dije al mayordomo que el
profesor me había dado estrictas órdenes de que no se le molestase, indicándome
también que podía tomarme el resto de la tarde. Una vez en el exterior, todo mi
autocontrol se vino abajo. No había forma de contener mis nervios. No sabía
dónde dirigirme; sólo recuerdo que vagué de aquí para allá hasta darme cuenta de
que me hallaba en tu apartamento, hace unos minutos.
«Necesitaba hablar con alguien, Prague; sólo quiero aliviar mi torturado
cerebro. Se que puedo confiar en ti, viejo amigo, así que te he contado toda la
verdad. Aquí estoy; puedes hacer lo que prefieras. ¡Ahora que Marjorie no está,
la vida ya no significa nada para mí!
La voz de Bruce se estremeció por la emoción cuando pronunció el
nombre de la mujer a la que amaba.
Me incliné sobre la mesa y observé con atención la mirada del hombre
desesperado que se acurrucaba ali caído en el sillón. Me levanté, me puse el
sombrero y el abrigo y me acerqué a Bruce, que sacudía la cabeza, oculta entre
las manos, y profería débiles lamentos.
- ¡Bruce!
Malcolm Bruce levantó la vista.
- Bruce, escúchame. ¿Estás seguro de que Marjorie Purdy ha muerto?
- Estoy seguro... - Sus ojos se dilataron ante tal sugerencia y su cuerpo se
puso rígido.
Insistí:
- ¿Estás total y absolutamente seguro que las cenizas que contenía el
frasco eran las de Marjorie Purdy?
- ¡Pues... yo... las vi, Prague! ¿Adónde quieres ir a parar?
- Entonces no estás totalmente seguro. Viste el sombrero y el abrigo de la
mujer sobre la silla y, en tu estado de ánimo, tomaste una conclusión precipitada.
"Las cenizas tienen que ser las de la mujer desaparecida... El profesor ha
experimentado con ella..." y cosas por el estilo. Vamos, seguramente Van Allister
te dijo algo.
- No sé qué pudo decir. ¡Ya te he dicho que me convertí en un loco
salvaje!
- Entonces tienes que venir conmigo. Si no ha muerto, tiene que hallarse
en algún rincón de la casa, y si está allí, ¡tenemos que encontrarla!
Ya en la calle, paramos un taxi y en breves instantes el mayordomo nos
permitió entrar en la casa de Van Allister. Bruce abrió el laboratorio con su llave.
La puerta del cuarto de trabajo del profesor aún estaba entornada.
Mis ojos barrieron la habitación reconociendo todos sus rincones. A la
izquierda, cerca de la ventana, había una puerta cerrada. Atravesé la habitación y
tiré del manillar, pero ni tan siquiera se movió.
- ¿Adónde da?
- Es sólo una antesala donde el profesor acostumbra a guardar sus
aparatos.
- Es igual, hay que abrir esta puerta, insistí, ceñudo. Retrocedí unos
pasos y di una fuerte patada sobre la madera. Después de varios intentos, la
cerradura saltó, dejándonos el paso libre.
Bruce, con un grito inarticulado, atravesó la habitación hasta situarse
ante un arca de caoba. Escogió una de las llaves de su llavero, la metió en la
cerradura y abrió la tapa con manos temblorosas.
- Aquí está, Prague; ¡rápido! ¡Tiene que darle el aire!
Entre los dos llevamos el desmayado cuerpo de la mujer hasta el
laboratorio. Bruce preparó una infusión que hizo resbalar por entre sus labios.
Después de unos momentos, sus ojos comenzaron a abrirse.
Miró asombrada el cuarto donde se hallaba, hasta que reparó en Bruce y
sus ojos se iluminaron de repente con la felicidad de encontrarle allí. Más tarde,
después de los primeros intercambios de palabras, la mujer nos contó todo lo que
habla sucedido:
- Cuando Malcolm se fue, al atardecer, el profesor me hizo llamar a su
cuarto de trabajo. Como me mandaba frecuentemente a hacer algún que otro
recado, pensé que éste era el motivo y cogí el abrigo y el sombrero para ganar
tiempo. Cerró la puerta del pequeño cuarto y, sin previo aviso, me atacó por
detrás. Pronto me dominó y me ató las manos y los pies. Era imposible que nadie
me oyese. Como ya sabes, el laboratorio está totalmente insonorizado.
«Entonces sacó un mastín que debía haber atrapado de algún sitio y lo
redujo a cenizas delante de mis ojos. Luego puso las cenizas en un frasco de
cristal sobre el taburete que hay en el laboratorio.
«Se dirigió a la pequeña antesala y sacó esa especie de ataúd de cristal
del arca que habéis visto. ¡Por lo menos eso parecía a mis aterrados sentidos!
Vertió la suficiente cantidad de ese horrible líquido como para rebosar el
recipiente.
«Entonces me dijo algo que es lo único que recuerdo. ¡Tenía la intención
de experimentar su compuesto con una persona humana!
Se estremeció ante el recuerdo.
«Empezó a ponderar sobre el privilegio que era ser la primera persona en
dar su vida por una causa tan digna. Después, con toda la calma del mundo, me
comunicó que te había elegido a ti como conejillo de indias, ¡y que yo sería la
testigo de su éxito! Me desmayé.
«El profesor debía tener miedo de que alguien se enterase, pues lo
siguiente que recuerdo es que me desperté dentro del arcón en donde me habéis
encontrado. ¡Era sofocante! Cada vez me costaba más respirar. Pensaba en ti,
Malcolm, en las horas maravillosas y felices que habíamos pasado juntos los
últimos días. ¡No sabía qué haría cuando tú no estuvieses! ¡Rogué, incluso, que
me matara a mí también! Tenía la garganta dolorida y seca; todo comenzó a
oscurecerse.
«Por fin, desperté para encontrarme a tu lado, Malcolm
Su voz era un susurro nervioso y ronco.
«¿Dónde está el profesor?
Bruce la llevó en silencio hasta el laboratorio. Ella se estremeció ante la
visión del ataúd de cristal. Todavía en silencio, Bruce se dirigió directamente al
recipiente, ¡y, cogiendo en su mano un puñado de livianas, blancas cenizas, dejó
que resbalasen suavemente entre sus dedos!

MITO : EL LIBRO DE NOD -- CRONICAS DE CAIN

MITO : EL LIBRO DE NOD -- CRONICAS DE CAIN




Noticia Preliminar.

La presente edición es una traducción de la versión que hizo Aristotile de Laurent en inglés. Se ha utilizado el metro más propio de la lengua castellana (el octosílabo) para realizar esta tarea, si bien muchos versos no mantienen este metro, debido principalmente a causas estilísticas. Esta traducción no pretende ser una versión definitiva del Libro de Nod, pues no se han tenido en cuenta ni los pies, ni las cesuras, ni la métrica del original. Ésta se ha llevado a cabo de una forma un tanto precipitada, más propia de un Toreador o de un Malkavian.

Debido a las exigencias del léxico en el original se ha introducido un cierto número de neologismos, si bien son de fácil comprensión, y aquellos que no lo son van acompañados de una nota que los aclara.

Las correlaciones entre distintos ciclos mitológicos ha influido en gran medida en esta obra, y aunque algunas de ellas están explicadas mediante notas, la mayoría ha sido deliberadamente omitida para no dar la sensación de texto académico. Así pues, aquellas culturas alejadas tanto por la distancia como por el tiempo de la judeocristiana se han visto apartadas de las notas críticas de cada parte o canto.

Los versos han sido numerados para facilitar su estudio a mentes no excesivamente preclaras, y aunque no se corresponden, en la mayoría de los casos, con los del texto original, sí se mantiene la correspondencia entre estrofas. Respecto a las estrofas hay que decir que se ha evitado la creación de laisse imitando la épica romance medieval. Esta decisión se ha tomado para evitar ser cargante con la sonoridad, eludiendo cualquier cacofonía posible por lo que a rima se refiere.

Por último, si alguien desea hacerme llegar cualquier posible error de esta versión aún no definitiva, le ruego que lo cite de la siguiente manera: si hace referencia al texto traducido, indicando el canto al cual pertenece y el verso en cuestión (p.e: Los Signos de la Gehenna, vv. 2: "planto" es arcaizante. Sería mejor utilizar "llanto"); y si hace referencia al texto original, indicando el canto y la estrofa (p.e: The Signs of Gehenna, #1: "cry" se traduciría mejor como "lamento" o "grito", teniendo en cuenta su significado de angustia en inglés y su sensación de inminencia).

Dicho esto, ya no queda ningún punto oscuro por esclarecer, tan sólo decir que la traducción de la Crónica de las Sombras ya está en marcha, y que aparecerá en breve.

Cordialmente,

E. D.








Prólogo

N
o es importante que esta parte del Libro de Nod no sea comparativamente certero con el canon bíblico estándar. Lo que es importante es que tenemos, quizás por primera vez, un punto de vista personal de los eventos que ocurrieron durante los días posteriores a la Caída. Caín nos narra en sus propias palabras cuáles fueron sus motivos, y aunque sea posible que esta historia exista sólo para moldear la idea que tengamos de él, podemos asumir que hay algún elemento verdadero en su historia. Su relato es, después de todo, el único testimonio presencial en que podemos basarnos.

Ah, nuestro querido Padre. En varios mitos islámicos, la figura equivalente a Satanás es expulsada del Cielo no por odiar la humanidad, sino por amar tanto a Dios hasta el extremo de no querer arrodillarse ante nadie que no sea Dios, no sirviendo así a la humanidad. Esto es quizás lo que tiene en común con el amor de Caín: ama tanto a su hermano que no pude pensar en ningún otro sacrificio digno de Aquél en lo Alto . Seguramente Caín no podría haber tenido ninguna otra razón para sacrificar a su hermano. No pudo haber conocido la muerte, habiendo nacido antes de que la Muerte fuera algo que la humanidad hubiera experimentado.

Otras figuras de este tiempo también juegan papeles instrumentales en la obra. Seguramente no es una mitológica transliteración pura lo que hace a Lilith aparecer en esta historia, ya que ella es una figura en los fragmentos más antiguos de los Midrashim hebreos. Habiendo sido expulsada del Paraíso en primer lugar, podría haber reconocido a Caín como uno que estuvo en la luz del Cielo y posteriormente expulsado. Hay algunos de mis colegas que creen que este fragmento representa la idea de que Lilith, madre de la magia y diablesa, enseñó las primeras disciplinas a Caín. Otros la ven como una comadrona del despertar del potencial mágico de nuestro Padre.

Lo que queda por descubrir es el Ciclo de Lilith , que supuestamente describe el tiempo en que Caín estuvo junto con Lilith como su sirviente y amante. ¿Fue éste meramente un flirteo, o pudo ser algún tipo de aprendizaje místico, durante el cual Lilith gradualmente extrajo de Caín las limitaciones que el Divino había puesto en él, y lentamente lo Despertó hacia sus propios poderes mágicos? El hecho es que ella se muestra turbada cuando él bebe su sangre del vaso del Despertar , poniendo de manifiesto su falta de comprensión total de aquello en lo que su sangre podría convertir al Primer Hijo de Adán.

No debemos perder el tiempo especulando si el vaso causa una alucinación a Caín o si Caín es transportado físicamente a un yermo en algún lugar de la Oscuridad. Esto no es comprendido totalmente, ni es expuesto con claridad en la traducción del texto original. Los versos originales esencialmente significan “aspirado” o “trasladado”. Ambos significados de la palabra apuntan a las dos explicaciones. Y nosotros no ganamos mucho en el debate que nos ocupa: no tiene importancia que Caín fuera transportado físicamente o no. De modo similar a las visiones chamánicas producidas como el resultado del consumo ritual de alucinógenos, la experiencia que vivió Caín fue tan real para él como cualquier viaje puede serlo para nosotros.

Mi chiquillo, Beckett, continúa reafirmando de que la Crónica de Caín es una parábola vampírica. Yo estoy en desacuerdo totalmente, pero Beckett es un chiquillo a quien aprecio enormemente. Incluiré sus estudios y descubrimientos aquí, en las páginas que siguen a ésta.









Prefacio

N
o puedo explicaros el desabrigado miedo que siento, escribiendo estas palabras por primera vez y de forma definitiva. Quizás me arrepentiré de ellas; quizás jamás sean impresas. Pero es mi naturaleza narrar esto. Lo llevo, como suelen decir, en la sangre.

Mi sire, y su sire antes que él, siguió esta grande y gloriosa tarea. En efecto, nuestra propia naturaleza se ha formado gracias a ésta búsqueda; no somos capaces de dejar de buscar algún saber oculto. Nosotros somos de los Mnemosínidas , los Buscadores de Recuerdos. Específicamente, a nosotros nos encargaron la tarea de buscar el Libro, el tomo de todas las tradiciones de los Vástagos, una colección de escritos de Caín, sus hijos y los hijos de sus hijos. Es este libro, supuestamente escrito por primera vez en la tierra de Nod, al este del Edén, quien captura las pesadillas diurnas y convierte cada noche en un sendero doloroso que va desde la ignorancia hacia la verdad.

A pesar de todo, saboreo cada momento de mi no-vida. Saboreo la sensación de mi vieja piel arrugada a través de guantes de seda, girándolos página a página. Mis manos tiemblan con placer mientras sujetan suaves, frías luces y leen tinta que se secó cuando Carlomagno era joven. Saboreo el gentil, quieto terror de leer tabletas cuneiformes que amenazan con desmenuzarse ante mi presencia. Más que esto, quizá más que la mortalidad en si misma, es la búsqueda que quema en mi interior. Es explorar . He viajado alrededor del mundo, quizás más que ningún otro de mi línea de sangre.

Allí donde mi búsqueda me lleve, ¡no conoceré temor alguno! Aunque pequeño de talla y de cuerpo débil, mi corazón es fuerte y mi sangre aún más. ¡No tengo miedo de ir a esos lugares sombríos donde los fragmentos de las lecciones de nuestro Padre, lanzados a lo lejos, yacen descansando!

Me he perdido en la cruda brutalidad de Nueva York, libado té con el gobernador de Kingston, hecho rencorosos enemigos en Johannesburg, alquilado los mejores cavadores en el Cairo, luchado para poder arribar a Casablanca, estudiado la antigua siderurgia y los antiguos monumentos en Toledo, cavado en los blancos riscos de Dover, apenas evitado una pelea mortal en Dublín, pasado furtivamente ante observadores ojos en Brest, y liberado antiguos tomos del monasterio Colonia. He salvado doce rollos sagrados de la quema en Berlín, bebido el mejor café y hablado con los más grandes eruditos austríacos en Viena, estudiado antiguo sumerio con un Matusalén como mentor en los túneles ocultos bajo la Universidad de Praga y resistido los más fríos inviernos que Oslo podría ofrecer.

Pero no lo he hecho tan sólo con mis habilidades .

Apenas pasa una noche que no agradezca a nuestro Fundador por su previsión al proveerme con los secretos métodos para esconderse, la forma de ver más allá de la vista y la voz de la dominación que parece ser adquirida fácilmente por los de nuestra saga, y he largamente bendecido mi guerrero amigo Karsh, quien me enseñó el secreto de ver en la oscuridad y dormir en la tierra.

Y, todavía, aún me pregunto con qué más nuestro fundador nos proveyó. Mi sire y su sire parecen haber sido víctimas de una horrible maldición. Una locura, oscura y apacible al principio pero rápidamente agravada hacia una pérdida terrible de pensamiento coherente y comunicación, parece que los haya golpeado ¿Puedo estar yo muy lejos de este estado? Mi amigo Tremere me ha escrito diciendo que la necesidad ardiente que afecta mi línea de sangre debe de haber sido la causa de la locura. Debo ser sincero, no puedo luchar en contra de adquirir más conocimientos. Es tan difícil de resistir como lo son la necesidad de dormir y la de beber sangre.

Es quizás esta locura, lo que yo más temo, lo que me obliga a ir con prisas a galeras con esta traducción. Sabed que no intento romper la frágil Mascarada de Raphael imprimiendo estas palabras. Es mi intención que el escaso número de diez copias de este libro sean impresas, y que ninguna de estas caiga en manos de los hijos de Seth (como nuestro Padre ordena en la Crónica de las Sombras).

Debo publicar esto ahora, sin embargo. Es la más completa compilación de las Crónicas del Libro de Nod que jamás ha sido reunida. Ninguna otra traducción, incluso el Códice de Caín de Critias , ha sido tan completa

Y sin embargo me apena decir que éste no reúne el texto completo. Nada más lejos. He visto enteros fragmentos convertirse en humo mientras las llamas consumían antiguos edificios. He tocado una versión completa del Libro en la tumba de un Antediluviano, y visto cómo se convertía en polvo.
Sé que en las catacumbas de la Ciudad de Oro Perdida, escondida en las profundidades de la jungla amazónica, hay trece fragmentos de piedra de los que se dice contienen mensajes específicos para cada una de las trece tribus de Vástagos, pero los pude vislumbrar un instante antes de que fuera expulsado de allí. Por consiguiente, sólo me puedo enorgullecer de tener una parte del puzzle: la más extensa parte jamás reunida, cierto, pero todavía sólo una parte del total.

He escogido el inglés ya que es mi lengua materna. Es, en mi opinión, la lengua que con más comodidad danza entre los antiguos conceptos de Sumeria, la noble lengua de la Roma clásica y los estentóreos ensalmos de la Alemania medieval. Debo rogar perdón esta, en algunos casos poco sincera, simplificación. Sin embargo, defenderé siempre mi elección. El inglés regio me servirá bien, especialmente desde que muchos de los textos originales se han perdido para mí.

Es quizás mi particular travesura que siga las hebras del recuerdo de cada uno de los fragmentos de este Libro, y sin embargo sé que hay quienes me acosan a cada paso que doy. Sé que Amelek ha intentado frustrar mis investigaciones, del mismo modo que lo han hecho otros Matusalenes. Es difícil encontrar, por ejemplo, los listados de los nombres de los Antediluvianos y los Matusalenes ya que ellos saben que en los nombres reside poder, y ellos, temiendo que algunos magos pudieran aprender cómo controlarlos con él, los han borrado de la Historia, sin importar dónde éstos hayan podido ser recobrados.

He logrado descubrir algunos de ellos, pero sospecho que éstos fueron nombres falsos creados por los antediluvianos para alejarme de mi objetivo, por lo que los transcribo aquí. Ésta puede ser la única manera de identificar ciertos Antediluvianos. Además, he caído en la costumbre (lamentablemente) de referirme al fundador del clan con el nominativo del nombre del clan. Por ejemplo, “Malkav” equivale a “malkavian”. Esto es, admitámoslo, poco más que fórmulas mnemotécnicas poco sólidas, pero no he tenido otra elección. Una vez averigüé el verdadero nombre del Antediluviano Brujah y descubrí mi propio nombre grabado en mi antebrazo al siguiente anochecer. Inmediatamente juré no volver a buscar los nombres de estos fundadores .

Estoy casi seguro de que, incluso mientras escribo estas palabras, hay agentes de la Jyhad que me siguen. Esta noche no iré a la sala comunitaria en el piso de abajo porque anoche bebí demasiada sangre perfumada con vino y vi a una mujer con los ojos de color verde plateado mirándome. Llevaba bordado el símbolo Ventrue del cetro en su túnica. Sé que era ella, buscándome, enviada por Ventrue para hostigarme. No importa ¡Escribiré la verdad y el resto de vosotros sed condenados!

He intentado compilar estos fragmentos textuales en una historia coherente, como mínimo en el interior de los contextos de las varias Crónicas. Donde veáis una elipsis, sabed que hay más palabras en ese particular fragmento, pero que de alguna manera se han perdido, borrado o escondido de mí.

Sólo espero que un paquete proveniente de Londres para finalizar esta misiva y haber concluido este libro. Este paquete me traerá una de las copias del Códice de Caín que todavía existen, y será la última pieza de mi complejo puzzle. Deseo tocarlo, abrazarlo, con gran expectación. Y si cualquiera de mis hermanos o hermanas se acerca a él... ¡los llevaré a la muerte de Fuego! Dejad que la espada sagrada de Miguel los marque, por todo lo que protejo. Nadie ha llegado tan cerca. Reinaré triunfante entre los míos.

Con Triunfo,


Aristotile de Laurent.

Los primeros tiempos




Sueño los primeros tiempos
De la más larga memoria.
Canto los primeros tiempos
De todos más viejo Padre.
5 Canto los primeros tiempos
Y el claro amanecer
De toda la Oscuridad.

En Nod , donde la luz
Del Paraíso alumbra
10 El azabache nocturno
Y gotas de nuestros padres
Mojan y ablandan el suelo.

De nos, todos y cada uno,
Decidimos poder como
15 Quisiéramos vivir y
Coger nuestros alimentos
De las entrañas de la tierra.

Yo, primogénito Caín,
Con útiles puntiagudos ,
20 Planté semillas oscuras,
Las regué dentro de la tierra,
Las cuidé, las vi crecer.

Él, segundogénito Abel,
Cuidó de los animales,
25 Ayudó en sus sangrientos
Partos, los alimentó,
Y también los vio crecer.

Yo lo amaba, a mi hermano.
Él, él era el más brillante,
30 El más dulce, el más fuerte.
Él era la prima parte
De toda mía alegría.

Entonces, en un día
De abril, nuestro Padre dijo:
35 "Caín, Abel, un regalo
A Aquél en lo Alto debéis
Hacer, un sacrificio -
Un don de la prima parte
De todo cuanto tenéis".

40 Yo, primogénito Caín,
Recolecté tiernos brotes,
Y los frutos más brillantes,
Y la yerba más fresca.

Y él, segundogénito Abel,
45 Sacrificó el más joven,
El más fuerte, el más tierno
De todos sus animales.

Sobre el altar de nuestro Padre
Posamos los sacrificios
50 Y prendimos fuego so ellos,
Y el humo se los llevó
Hacia Aquél en lo Alto.

El sacrificio de Abel,
Segundogénito, olió
55 Dulce a Aquél en lo Alto,
Y Abel fue bendecido.

Yo, primogénito Caín,
Fui golpeado desde lo lejos
Por una severa palabra
60 Y una maldición, pues indigno
Resultó mi sacrificio.

Miré el sacrificio de Abel,
Todavía humeante,
La carne, la sangre.
65 Lloré, me tapé los ojos,
Oré de día y de noche.

Y cuando nuestro Padre dijo:
"El tiempo del sacrificio
Ha llegado ya de nuevo".

70 Y Abel condujo su más joven,
Su más tierno, más amado
Hacia el fuego sacrificial.

Yo no llevé mi más joven,
Mi más tierno, pues sabía
75 Que Aquél en lo Alto
De ningún modo los querría.

Y mi hermano, querido Abel,
Me dijo: "Caín, no has traído
Un sacrificio, un regalo
80 De la prima parte de
Tu alegría, para quemarlo
En la ara de Aquél en lo Alto".

Yo lloré lágrimas de amor
Cuando, con mis útiles
85 Puntiagudos, sacrifiqué
Aquello que era la parte
Primera de mi alegría,
Mi hermano.

Y la Sangre de Abel
90 Cubrió el altar, y olía
Dulce mientras ardía.

Pero mi Padre dijo:
"Maldito estás, Caín,
Quien mataste a tu hermano.
95 Como yo fui expulsado,
Así lo serás tú" .

Y Él me exilió
A vagar en la oscuridad,
La tierra de Nod .

100 Me precipité en la Oscuridad.
No vi ninguna luz
Y estaba asustado .
Y solo
La llegada de Lilith


Estaba solo en la oscuridad
Y mi hambre creció.
Estaba solo en la oscuridad
Y mi frío creció.
5 Estaba solo en la oscuridad
Y lloré .

Vino entonces a mí,
Una voz suave, dulce,
Palabras de socorro,
10 Palabras de consuelo .

Una mujer, oscura
Y hermosa, con sus ojos
Cortando la oscuridad,
Vino entonces a mí .

15 “Conozco tu historia,
Caín de Nod”, me dijo,
Sonriendo.
“Estás hambriento ¡Ven!
Tengo comida.
20 Tienes frío ¡Ven!
Tengo ropas.
Estás triste ¡Ven!
Tengo consuelo”.

“¿Quién podría consolar
25 Alguien tan maldito como yo?
¿Quién me vestiría?
¿Quién me alimentaría?”

“Soy la primera esposa
De tu padre, quien discutió
30 Con Aquél en lo Alto
Y obtuvo la Libertad
En la Oscuridad.
Yo soy Lilith .

Una vez, tuve frío,
35 Y no hubo calor para mí.
Una vez, tuve hambre,
Y no hubo comida para mí.
Una vez, estuve triste,
Y no hubo consuelo para mí”.

40 Con ella me llevó,
Me alimentó y me vistió.
Y en sus brazos,
Encontré consuelo.
Lloré hasta que la sangre
45 Goteaba desde mis ojos.
Y ella con sus besos
Las llevó lejos .

La magia de Lilith


Moré en la Casa de Lilith
Por un tiempo. Y pregunté:
“Desde la Oscuridad,
¿Cómo construiste
5 este lugar,
Cómo pudiste tejer
Estas ropas,
Cómo pudiste cultivar
Esta comida?”

10 Y Lilith sonrió y dijo:
“No como tú, estoy Despierta.
Veo los Peligros que giran
A tu alrededor.
Creo lo que necesito
15 Mediante el Poder ”

“Despiértame entonces, Lilith”
Dije. “Necesito tener
Este poder. Entonces,
Podré tejer mis ropas,
20 Cultivar mi comida,
Construir mi propia Casa”.

La preocupación tiñó
El rostro de Lilith. Y dijo:
“Ignoro lo que el Despertar
25 Hará para ti, pues tú
Estás realmente Maldito
Por tu Padre.
Podrías morir, podrías
Cambiar para siempre”.

30 Y Caín díjole a esto:
“Incluso entonces,
Una vida sin Poder
No sería realmente vida.
Moriría sin tus dones.
35 No viviré como tu Esclavo”.

Lilith me amaba,
Y yo lo sabía;
Haría lo que le pedí,
Aunque no lo deseara.

40 Y fue entonces cuando Lilith,
La de ojos brillantes,
Me Despertó.
Se cortó con un cuchillo,
Y sangró para mí.
45 Bebí del cuenco. Era dulce .

Entonces caí al Abismo .
Caí para siempre,
Cayendo en la más profunda
Oscuridad.

La tentación de Caín



Y desde la Oscuridad
Vino una luz brillante –
Fuego en medio la noche .
Y el arcángel Miguel
5 Se reveló ante mí.
Yo no tenía miedo.
Pregunté qué deseaba.

Miguel, General del Cielo,
Custodio de la llama sagrada,
10 Me habló con estas palabras:
“Hijo de Adán. Hijo de Eva,
Tu crimen es grande,
Pero también es grande
La compasión de mi Padre.
15 ¿No te arrepentirás
Del mal que has hecho,
Y dejar que Su compasión
Te limpie y purifique?”

Y yo respondí a Miguel:
20 “No por la gracia de [Aquél en lo Alto],
Sino por la mía propia
Viviré, con mi soberbia ”.

Miguel así me maldijo:
“Entonces, mientras camines
25 Por esta tierra,
Tu y tus hijos temeréis
Mi llama viviente,
Que morderá profundo
Y saborear vuestra carne ”.

30 Y por la mañana,
Vino Rafael , con alas
Cargadas de inocencia,
Luz sobre el horizonte,
El conductor del Sol,
35 El guarda del Este.

Rafael habló, diciendo:
“Caín, hijo de Adán,
Hijo de Eva,
Tu hermano Abel.
40 Te perdona tus pecados.
¿No te arrepentirás
Y aceptarás la redención
Del Todopoderoso?”

Yo respondí a Rafael:
45 “No por el perdón de Abel,
Sino por el mío propio
Seré perdonado”.

Rafael así me maldijo:
“Entonces, mientras tus pasos
50 Pisen esta tierra,
Tu y tus hijos
Temeréis el amanecer,
Y los rayos del sol
Os buscarán
55 Para quemaros como el fuego
Dondequiera que os escondáis.
Escóndete ahora del Sol,
Para ponerte su corona”.

60 Pero yo encontré
Un lugar secreto,
Profundo en la tierra,
Y me escondí de la luz
Del Sol.
65 Dentro de la tierra
Dormí hasta que la Luz del Mundo
Se escondió tras la montaña
De la Noche .

Cuando me alcé
70 De mi sueño diurno,
Escuché el sonido
De gentiles alas veloces .
Vi las negras alas de Ariel
Cubriéndome alrededor –
75 Ariel, segador,
Angel de la Muerte,
Oscuro Ariel,
Quien mora en las tinieblas.

Ariel rápidamente dijo:
80 “Hijo de Adán, Hijo de Eva,
Dios Todopoderoso
Perdona tus pecados.
¿Aceptarás la redención
Y me dejarás llevarte
85 Hacia tu recompensa,
Nunca más maldito ?”

Y dije yo entonces
A Ariel, el de negras alas:
“No por la redención
90 Del Todopoderoso,
Sino por la mía propia,
Viviré.
Soy lo que soy,
Hice lo que hice,
95 Y esto no cambiará ”.

Y entonces, mediante Ariel,
Pavoroso Ariel,
Dios Todopoderoso
Me maldijo, diciéndome :
100 “Entonces, mientras camines
Por esta tierra,
Tu y tus hijos
Abrazaréis las Tinieblas,
Beberéis sólo sangre,
105 Comeréis sólo cenizas ,
Seréis como fuisteis
En el momento de morir,
Nunca muriendo,
Continuando viviendo.
110 Caminaréis para siempre
En las Tinieblas,
Todo cuanto toquéis
Se desmoronará,
Hasta el último día”.

115 Lancé un grito
Cargado de angustia
Por esta terrible maldición,
Y lloré sobre mí.

120 Derramé sangre.
Puse las lagrimas
Dentro de un recipiente,
Y las bebí .

Cuando alcé la vista
125 De mi cuenco de pesar
El arcángel Gabriel,
Gentil Gabriel,
Señor de la Redención,
Se apareció ante mí.

130 Díjome el arcángel Gabriel:
“Hijo de Adán, Hijo de Eva,
Observa:
La redención del Padre
Es mayor de lo que jamás
135 Podrías imaginar,
Pues, incluso ahora,
Hay una senda abierta,
El camino de la Redención,
Y llamarás a este camino [Golconda ].
140 Habla a tus hijos de él,
Pues por él volverán
A residir en la Luz”.

Y después de esto,
La oscuridad
145 Se alzó cual un velo,
Y la única luz era
Los ojos de Lilith.

Mirando a mi alrededor
Supe que había Despertado.

150 Cuando mis energías
Por primera vez surgieron
A través de mí,
Descubrí cómo poder
Como el rayo moverme [Celeridad],
155 Cómo coger prestada
La fuerza de la tierra [Potencia],
Cómo ser cual piedra [Fortaleza].
Éstas fueron como respirar
Fue una vez para mí.

160 Lilith entonces me mostró
Cómo se ocultaba
De los cazadores [Ofuscación],
Cómo exigía obediencia [Dominación],
Cómo pedía respeto [Presencia].

165 Entonces, Despertándome
Aún más rápido, encontré
Cómo alterar las formas [Protean],
Cómo dominar animales [Animalismo],
Cómo hacer que los ojos
170 Miren más allá de la vista [Auspex] .

Entonces Lilith me ordenó
Que me detuviera,
Pues había sobrepasado
Todos mis límites,
175 Había ido demasiado lejos,
Había amenazado
Mi propia esencia.

Utilizó sus poderes
Y me ordenó parar.
180 Debido a su poder,
Yo la obedecí,
Pero profundo en mí,
Dentro fue plantada
Una semilla de rebelión.
185 Y cuando me dio la espalda,
Abrí mi ser de nuevo,
Lo abrí a la Noche,
Y vi en las estrellas
Infinitas posibilidades,
190 Y conocí un camino,
Un camino de poder y Sangre
Para que yo lo siguiera,
Así pues abrí en mí
Esta Senda Definitiva ,
195 Desde donde otros caminos
Procederían.

Con este nuevo poder,
Rompí las cadenas
Que puso en mí
200 La Señora de Noche.
Dejé la reina Condenada
Ese mismo atardecer,
Ocultándome en sombras,
Huí a las tierras de Nod
205 Y llegué a un lugar
Donde no pudieran encontrarme
Ni siquiera sus demonios.


El cuento de Zillah



Dejadme contaros
El cuento de Zillah ,
Primera amante de Caín,
Primera esposa de Caín,
5 La más dulce sangre,
La más suave piel,
Los más claros ojos.

Sola entre sus nuevos hijos,
A Ella amó Caín.
10 Y Ella desconocía su amor,
Girándole la espalda.

Ni regalos, ni sacrificios,
Ni perfumes, ni plomas ,
Ni bellos bailarines,
15 Ni cantantes, ni bueyes,
Ni esculturas, ni bellas ropas,
Nada transformaría
Su pétreo corazón
En dulces frutos.

20 Y Caín tiró de su barba ,
Y lloró sobre su cabello,
Y erró por la naturaleza,
De noche, pensando en ella.
Quemándose por ella.
25 Y una noche se encontró
A la Bruja, cantándole
A la luna.

Caín dijo a la Bruja:
“¿Por qué cantas así?”
30 Y la Bruja contestó:
“Porque suspiro por aquello
Que no puedo tener...”

Dijo Caín a la Bruja:
“También yo suspiro.
35 ¿Qué puede uno hacer?”
La Bruja sonrió y dijo:
“Bebe mi sangre esta noche,
Caín, padre de Vástagos,
Y vuelve mañana,
40 De noche.
Entonces, te mostraré
El saber de la Luna” .
Caín entonces bebió
Del desnudo cuello,
45 Y se fue.

Bajo la siguiente noche,
Caín encontró a la Bruja
Durmiendo sobre una roca.
“Despiértate, Bruja”,
50 Díjole Caín, “He vuelto”.
La Bruja abrió un ojo
Y dijo: “Estoy soñando
Con tu solución.
Bebe de mi otra vez,
55 Y vuelve mañana, de noche.
Trae un cuenco de cerámica.
Trae un cuchillo afilado.
Tendré entonces tu solución”.
Otra vez más Caín bebió
60 La sangre de la Bruja,
Quien, inmediatamente,
Cayó en profundo sopor.

Cuando Caín volvió,
A la siguiente noche,
65 La Bruja lo miró,
Y sonrió. “Felicidades,
Señor de la Bestia ”,
Dijo entonces la Bruja,
“Tengo el saber que buscas.
70 Toma algo de mi sangre,
En el cuenco que traes,
Mézclalo con estas bayas,
Y con estas yerbas,
Y bébete el elixir.

75 Serás irresistible.
Serás potente .
Serás dominante .
Serás ardiente.
Serás candente.
80 El corazón de Zillah
Se fundirá,
Como la nieve en primavera”.

Y Caín bebió el elixir,
Pues estaba enamorado,
85 De Zillah, la de claros ojos,
Y tanto deseaba su amor.

Y la Bruja se rió,
Se rió alto y claro.
¡Ella lo había engañado!
90 ¡Ella lo había atrapado!
Caín estaba furioso,
Más allá de todo límite,
Quería desgajar a la Bruja,
Recurrió a sus poderes
95 Para obtener toda su fuerza.

La Bruja se rió otra vez,
Y dijo: “No lo hagas”.
Y Caín no pudo hacer nada
Que fuera en su contra.
100 La Bruja se rió otra vez,
Y dijo: “Ámame”.
Y Caín no pudo hacer nada
Excepto contemplar
Sus ancianos ojos
105 Y desear su curtida piel.
La Bruja se rió y dijo:
“Hazme inmortal”.

Y Caín la Abrazó,
Y ella rió de nuevo,
110 Rió con en puro éxtasis
Del Abrazo,
Pues no le dolió.

“Te he hecho poderoso,
Caín de Enoch, Caín de Nod,
115 Pero siempre estarás atado
A mí.
Te he hecho señor de todos,
¡Pero jamás me olvidarás!
Tu sangre, potente como es,
120 Ahora atará a quien la beba,
Al igual que tú hiciste,
Una vez cada noche,
Durante tres noches.
Serás el señor,
125 Serán tus esclavos,
Como tú eres el mío.
Y aunque Zillah te amará,
Como tú deseaste,
Tu me amarás, para siempre.
130 Ve ahora, y reclama
Tu amada concubina.
Yo te esperaré
En los lugares más oscuros,
Mientras preparo más pócimas
135 Para tu salud”.

Y así, muy deprimido,
Caín volvió a Enoch,
Y cada noche,
Durante tres noches,
140 Zillah bebió de su Sire,
Aunque no lo supo.
Y, la tercera noche,
Caín anunció
Que se casaría con Zillah,
145 Su mas dulce Chiquilla,
Y ella aceptó.

El cuento de la bruja



Durante un año y un día
Caín trabajó al servicio
De una Bruja,
Quien con la sabiduría
5 De la sangre, lo ató
Más fuerte que a un prisionero.

Lo visitaría de noche,
Forzaría a entregarle su sangre
Para sus secretos elixires
10 Y potentes fórmulas.
Tomaría a los hijos
De sus hijos, y jamás
Volverían a ser vistos.

Pero Caín era sabio.
15 No volvió a beber su sangre.
Y ella no se lo pidió,
Creyendo que él sería
Para siempre su Esclavo.

Una noche, en el bosque,
20 Caín fue a ver a la Bruja,
Le habló de terribles sueños
Que tenía mientras dormía.

“Temo por mi vida, Bruja,
Temo la profecía de Ariel ,
25 Y el ansia de mis hijos
Por beber mi sangre.
Enséñame oculto saber
Que me haga poderoso
Entre los míos”.

30 Y la Bruja fue a un ciprés
Y arrancó una rama.
Cogió un cuchillo
Y le sacó punta.

“Toma esta madera viviente,
35 Afilada, fuerte,
Y atraviesa el corazón
De tus hijos rebeldes.
Lo dejará inmóvil,
Y so tu voluntad.
40 En lugar de beber
La sangre de tu corazón,
Sentirá todo el peso
De tu justicia”.

Caín dijo: “Gracias, Madre”.
45 Y, moviéndose veloz,
Tomó la estaca de ciprés,
La alzó y profunda clavó
En el corazón de la Bruja.

Pues Caín, sabio Caín,
50 De ella no se alimentó
Durante un año y un día;
Y forzó su Voluntad
Mediante sus manos,
Rompió el Vínculo
55 Que ella puso en él,
Y cambió su fortuna.

El cuento de la primera ciudad


En el inicio de todo
Sólo existía Caín;
Caín, quien [sacrificó] a su hermano
Desbordado por el amor .
5 Caín, quien fue exiliado;
Caín, quien fue maldito
Con la inmortalidad;
Caín, quien fue maldito
Con el ansia por la sangre.
10 Es de Caín de quien venimos,
El Sire de nuestro Sire.

Durante toda una era
Vivió en [la tierra de Nod],
En soledad y sufrimiento
15 Durante un eón estuvo solo,
Pero la memoria cambiante
Ahogó su tristeza.
Y así regresó
Al mundo de los mortales,
20 Al mundo que su hermano
[Seth, trigénito de Eva,]
Y [los hijos de Seth]
Habían creado.

Retornó y fue bienvenido,
25 [Pues nadie podía lastimarle
Debido a la Marca
Que le fue impuesta].
La gente vio su poder,
Y lo adoraron.
30 [Creció en poder,
Y su poder era fuerte,
Sus métodos para hacerse
Respetar y obedecer
Eran grandes].

35 [Y los Hijos de Seth
Lo nombraron] Rey
De su gran Ciudad,
La Primera Ciudad.

Pero Caín estaba solo
40 En su Poder.
En su interior germinó
La semilla de la soledad,
Y creció una oscura flor.
Vio dentro de su sangre
45 Potencia de fertilidad.
Invocando demonios
Y escuchando con atención
La sabiduría susurrada,
Aprendió a crear
50 A sus propios hijos.
Llegó a conocer su poder,
Y, al conocerlo,
Decidió Abrazar
Alguien próximo a él.

55 Y Ariel, temible Ariel,
Se mostró a Caín
Esa misma noche,
Y le dijo:

"Caín, aunque poderoso
60 Y marcado por Dios,
Sabe esto:
Que todo Chiquillo tuyo
Portará tu maldición,
Que cualquiera de tu Progenie
65 Caminará para siempre
Por la Tierra de Nod,
Temerá llama y sol,
Beberá sólo sangre
Comerá sólo cenizas .
70 Y desde cuando lleven consigo
La celosa semilla
Que su padre puso en ellos,
Conspirarán y lucharán
Entre ellos unos con otros.
75 No condenes aquellos
De entre los nietos de Adán
Que anden en la rectitud.
¡Caín!
¡Contén tu terrible Abrazo!"

80 Sin embargo, Caín supo
Qué debía hacer; y un joven,
Llamado Enosh , el más querido
De la estirpe de Seth, pidió
Ser Hijo del Padre oscuro.
85 Y aunque Caín era consciente
De las palabras de Ariel,
Tomó a Enosh; lo arropó
En el oscuro Abrazo.

Y así fue como sucedió
90 Que Caín engendró a Enoch,
Y haciéndolo llamó Enoch
A la Primera Ciudad.
Y ocurrió que Enoch
Pidió un hermano, una hermana,
95 Y Caín, Padre indulgente,
Se los dio a Enoch, y sus nombres
Fueron Zillah, cuya sangre
Era la escogida de Caín,
E Irad, cuya fuerza
100 Sirvió el brazo de Caín.

Y estos Vástagos de Caín
Aprendieron cómo crear
Su propia Progenie,
Y Abrazaron, sin pensarlo,
105 A más de la gente de Seth.

Y entonces el sabio Caín
Dijo a sus descendientes:
"Un final para este crimen.
No deberá haber más".
110 Y, como su palabra
Era la ley,
Su Progenie obedeció.

La ciudad perduró eras,
Y se convirtió en el centro
115 De un poderoso Imperio.
Caín se relacionó
Con aquellos distintos a él.
Los [hijos de Seth]
Lo conocían,
120 Y él, a su vez,
Conocíalos a ellos.

Pero el mundo se oscureció.
Los hijos de Caín
Vagaban acá y acullá,
125 Saciando su perversidad.

Y Caín ardió de cólera
Cuando sus hijos lucharon.
Descubrió mentiras
Cada vez que se insultaban.
130 Conoció la tristeza
Cuando los vio abusar
[De los hijos de Seth].

Caín leyó las señales
En el cielo crepuscular,
135 Pero a nadie dijo nada.

Entonces llegó el Diluvio,
Una gran inundación
Que purificó el mundo.
La Ciudad pereció,
140 Con ella los hijos de Seth.

Otra vez, Caín cayó
En gran melancolía,
Y huyó a la soledad.
Nos abandonó, a nosotros,
145 A su progenie,
A nuestro propio destino.

Pudimos encontrarlo,
Después de mucho buscar,
Enterrado en la tierra,
150 Pero nos ordenó
Que nos fuéramos, diciendo
Que el Diluvio fue un castigo,
Por haber regresado
Al mundo de los vivos
155 Y por haber quebrantado
La verdadera ley.
Nos pidió que nos fuéramos
Para así poder dormir.

Y así volvimos solos
160 Para emprender la búsqueda
De los hijos de Noé.
Y a ellos anunciamos
Que éramos los nuevos señores.
Cada uno creó Progenie
165 Para poder ensalzar
La gloria de Caín,
Per no poseíamos
Ni su sabiduría
Ni su autocontrol.
170 Se alzó una gran guerra,
Los Antiguos enfrentados
Contra su Progenie,
Tal como dijo Ariel,
Y la Progenie asesinó
175 A sus padres.

Se alzaron empuñando
Fuego y madera,
Espadas y garras
Para destruir aquellos
180 Que los habían creado.

Los rebeldes edificaron
Una ciudad nueva.
Lejos del caído Imperio,
Reunieron los Trece clanes,
185 Dispersados por la Gran Guerra,
Y los llevaron todos juntos.

Llevaron al Clan Monárquico [Ventrue],
Al Clan de la Bestia [Gangrel],
Al Clan de la Luna [Malkavian],
190 Al Clan de los Ocultos [Nosferatu],
Al Clan Vagabundo [Ravnos],
Al Clan de la Rosa [Toreador],
Al Clan de la Noche [Lasombra].
Al Clan de los Escultores [Tzimisce],
195 Al Clan de la Serpiente [Setitas],
Al Clan de la Muerte [Giovanni ],
Al Clan de los Sanadores [Salubri],
Al Clan de los Cazadores [Assamitas],
Y al Clan Erudito [Brujah].

200 Construyeron una ciudad
De renombrada belleza,
Y la gente los adoraba,
Como si fueran dioses.
Crearon su propia Progenie,
205 La Cuarta Generación.

Pero temían la Jyhad,
La Profecía de Ariel,
Y a estos nuevos Chiquillos
Les era prohibido engendrar
210 A otros de su raza.
Este poder se guardaron
Los Antiguos para sí.
Cuando un Chiquillo era creado,
Se lo cazaba hasta matarlo,
215 Y a su sire con él.

Aunque Caín estaba lejos,
Podíamos percibir
Cómo nos vigilaba,
Y sabíamos que era él
220 Quien marcó las pautas
De nuestros movimientos
Y de nuestros destinos.

Él maldijo a [Malkav]
Cuando difamó su imagen,
225 Y lo condenó a la locura,
Para siempre jamás.
Cuando [Nosferatu] dio
Rienda suelta a sus placeres
Con sus propios Chiquillos,
230 Caín posó su mano
Sobre [Nosferatu],
Y le dijo que siempre
Vestiría su maldad,
Y quebró su imagen.
235 Nos maldijo a todos,
Por haber matado
La prima parte de sus Hijos,
La Segunda Generación,
Pues los habíamos cazado,
240 Uno a uno, Zillah la Bella,
Irad el Fuerte y Enoch
El Primer Señor.
Los lloramos a todos,
Pues éramos todos iguales,
245 Todos descendientes
De los hijos de Caín.

Aunque esta ciudad
Era tan grandiosa
Como aquella de Caín,
250 Esta también envejeció.
Como hace todo ser vivo,
Lentamente empezó a morir.
Los dioses, al principio,
No vieron la verdad,
255 Y cuando se dieron cuenta
Ya era muy tarde.

Pues, como dijo Ariel,
De la semilla del Mal
Floreció una rosa
260 De color rojo sangre,
Y [Troile], El Chiquillo
Del Chiquillo de su Chiquillo
Se alzó, y asesinó
A su Padre, Brujah.
265 Y comió de su carne.
La guerra sacudió
Los cimientos de la ciudad,
Y nada volvería a ser
Lo que había sido.

270 Los Trece vieron su ciudad
Destruida; y, su poder,
Extinto.
Tuvieron que huir,
Su Progenie junto a ellos.
275 Pero muchos murieron,
Pues habían crecido débiles.
Sin su autoridad,
Todos pudieron crear
Su propia Progenie,
280 Y, muy pronto,
Hubo muchos Vástagos
Que regían la Tierra.
Pero no podía durar.

Pasó el tiempo,
285 Y hubo demasiados Vástagos,
Y la guerra estalló
Como antes estallara,
Los Antiguos, ocultos,
Habían aprendido
290 Lo que era la cautela,
Pero sus Chiquillos
Habían fundado
Ciudades y Progenies,
Y fueron ahora ellos
295 Los que murieron en batalla.
Fue tan grande la guerra
Que no sobrevivió
Ninguno de esa Generación.
Olas de carne mortal
300 Cruzaron continentes
Para aplastar y quemar
Ciudades de Vástagos.
Los mortales creyeron
Que luchaban sus guerras.
305 Pero fue por nosotros
Que derramaron su sangre.

Cuando acabo la guerra,
Todos los Vástagos
Se escondieron de los otros,
310 Y de los humanos
Que vivían alrededor.
Escondidos permanecemos hoy,
Pues la Jyhad aún continúa.

Y nadie predecirá
315 Cuándo se alzará Caín
De su sueño en la tierra,
Y reclamará
La ciudad de Gehenna,
La Última Ciudad,
320 La Ciudad del Juicio.
La Jyhad aún continúa.








Noticia Preliminar.


La presente edición es una traducción de la versión que hizo Aristotile de Laurent en inglés. Se ha utilizado el metro más propio de la lengua castellana (el octosílabo) para realizar esta tarea, si bien muchos versos no mantienen este metro, debido principalmente a causas estilísticas. Esta traducción no pretende ser una versión definitiva del Libro de Nod, pues no se han tenido en cuenta ni los pies, ni las cesuras, ni la métrica del original. Ésta se ha llevado a cabo de una forma un tanto precipitada, más propia de un Toreador o de un Malkavian.

Debido a las exigencias del léxico en el original se ha introducido un cierto número de neologismos, si bien son de fácil comprensión, y aquellos que no lo son van acompañados de una nota que los aclara.

Las correlaciones entre distintos ciclos mitológicos ha influido en gran medida en esta obra, y aunque algunas de ellas están explicadas mediante notas, la mayoría ha sido deliberadamente omitida para no dar la sensación de texto académico. Así pues, aquellas culturas alejadas tanto por la distancia como por el tiempo de la judeocristiana se han visto apartadas de las notas críticas de cada parte o canto.

Los versos han sido numerados para facilitar su estudio a mentes no excesivamente preclaras, y aunque no se corresponden, en la mayoría de los casos, con los del texto original, sí se mantiene la correspondencia entre estrofas. Respecto a las estrofas hay que decir que se ha evitado la creación de laisse imitando la épica romance medieval. Esta decisión se ha tomado para evitar ser cargante con la sonoridad, eludiendo cualquier cacofonía posible por lo que a rima se refiere.

Por último, si alguien desea hacerme llegar cualquier posible error de esta versión aún no definitiva, le ruego que lo cite de la siguiente manera: si hace referencia al texto traducido, indicando el canto al cual pertenece y el verso en cuestión (p.e: Los Signos de la Gehenna, vv. 2: "planto" es arcaizante. Sería mejor utilizar "llanto"); y si hace referencia al texto original, indicando el canto y la estrofa (p.e: The Signs of Gehenna, #1: "cry" se traduciría mejor como "lamento" o "grito", teniendo en cuenta su significado de angustia en inglés y su sensación de inminencia).

Dicho esto, ya no queda ningún punto oscuro por esclarecer, tan sólo decir que la traducción de la Crónica de las Sombras ya está en marcha, y que aparecerá en breve.

Cordialmente,

E. D.








Prólogo

N
o es importante que esta parte del Libro de Nod no sea comparativamente certero con el canon bíblico estándar. Lo que es importante es que tenemos, quizás por primera vez, un punto de vista personal de los eventos que ocurrieron durante los días posteriores a la Caída. Caín nos narra en sus propias palabras cuáles fueron sus motivos, y aunque sea posible que esta historia exista sólo para moldear la idea que tengamos de él, podemos asumir que hay algún elemento verdadero en su historia. Su relato es, después de todo, el único testimonio presencial en que podemos basarnos.

Ah, nuestro querido Padre. En varios mitos islámicos, la figura equivalente a Satanás es expulsada del Cielo no por odiar la humanidad, sino por amar tanto a Dios hasta el extremo de no querer arrodillarse ante nadie que no sea Dios, no sirviendo así a la humanidad. Esto es quizás lo que tiene en común con el amor de Caín: ama tanto a su hermano que no pude pensar en ningún otro sacrificio digno de Aquél en lo Alto . Seguramente Caín no podría haber tenido ninguna otra razón para sacrificar a su hermano. No pudo haber conocido la muerte, habiendo nacido antes de que la Muerte fuera algo que la humanidad hubiera experimentado.

Otras figuras de este tiempo también juegan papeles instrumentales en la obra. Seguramente no es una mitológica transliteración pura lo que hace a Lilith aparecer en esta historia, ya que ella es una figura en los fragmentos más antiguos de los Midrashim hebreos. Habiendo sido expulsada del Paraíso en primer lugar, podría haber reconocido a Caín como uno que estuvo en la luz del Cielo y posteriormente expulsado. Hay algunos de mis colegas que creen que este fragmento representa la idea de que Lilith, madre de la magia y diablesa, enseñó las primeras disciplinas a Caín. Otros la ven como una comadrona del despertar del potencial mágico de nuestro Padre.

Lo que queda por descubrir es el Ciclo de Lilith , que supuestamente describe el tiempo en que Caín estuvo junto con Lilith como su sirviente y amante. ¿Fue éste meramente un flirteo, o pudo ser algún tipo de aprendizaje místico, durante el cual Lilith gradualmente extrajo de Caín las limitaciones que el Divino había puesto en él, y lentamente lo Despertó hacia sus propios poderes mágicos? El hecho es que ella se muestra turbada cuando él bebe su sangre del vaso del Despertar , poniendo de manifiesto su falta de comprensión total de aquello en lo que su sangre podría convertir al Primer Hijo de Adán.

No debemos perder el tiempo especulando si el vaso causa una alucinación a Caín o si Caín es transportado físicamente a un yermo en algún lugar de la Oscuridad. Esto no es comprendido totalmente, ni es expuesto con claridad en la traducción del texto original. Los versos originales esencialmente significan “aspirado” o “trasladado”. Ambos significados de la palabra apuntan a las dos explicaciones. Y nosotros no ganamos mucho en el debate que nos ocupa: no tiene importancia que Caín fuera transportado físicamente o no. De modo similar a las visiones chamánicas producidas como el resultado del consumo ritual de alucinógenos, la experiencia que vivió Caín fue tan real para él como cualquier viaje puede serlo para nosotros.

Mi chiquillo, Beckett, continúa reafirmando de que la Crónica de Caín es una parábola vampírica. Yo estoy en desacuerdo totalmente, pero Beckett es un chiquillo a quien aprecio enormemente. Incluiré sus estudios y descubrimientos aquí, en las páginas que siguen a ésta.









Prefacio

N
o puedo explicaros el desabrigado miedo que siento, escribiendo estas palabras por primera vez y de forma definitiva. Quizás me arrepentiré de ellas; quizás jamás sean impresas. Pero es mi naturaleza narrar esto. Lo llevo, como suelen decir, en la sangre.

Mi sire, y su sire antes que él, siguió esta grande y gloriosa tarea. En efecto, nuestra propia naturaleza se ha formado gracias a ésta búsqueda; no somos capaces de dejar de buscar algún saber oculto. Nosotros somos de los Mnemosínidas , los Buscadores de Recuerdos. Específicamente, a nosotros nos encargaron la tarea de buscar el Libro, el tomo de todas las tradiciones de los Vástagos, una colección de escritos de Caín, sus hijos y los hijos de sus hijos. Es este libro, supuestamente escrito por primera vez en la tierra de Nod, al este del Edén, quien captura las pesadillas diurnas y convierte cada noche en un sendero doloroso que va desde la ignorancia hacia la verdad.

A pesar de todo, saboreo cada momento de mi no-vida. Saboreo la sensación de mi vieja piel arrugada a través de guantes de seda, girándolos página a página. Mis manos tiemblan con placer mientras sujetan suaves, frías luces y leen tinta que se secó cuando Carlomagno era joven. Saboreo el gentil, quieto terror de leer tabletas cuneiformes que amenazan con desmenuzarse ante mi presencia. Más que esto, quizá más que la mortalidad en si misma, es la búsqueda que quema en mi interior. Es explorar . He viajado alrededor del mundo, quizás más que ningún otro de mi línea de sangre.

Allí donde mi búsqueda me lleve, ¡no conoceré temor alguno! Aunque pequeño de talla y de cuerpo débil, mi corazón es fuerte y mi sangre aún más. ¡No tengo miedo de ir a esos lugares sombríos donde los fragmentos de las lecciones de nuestro Padre, lanzados a lo lejos, yacen descansando!

Me he perdido en la cruda brutalidad de Nueva York, libado té con el gobernador de Kingston, hecho rencorosos enemigos en Johannesburg, alquilado los mejores cavadores en el Cairo, luchado para poder arribar a Casablanca, estudiado la antigua siderurgia y los antiguos monumentos en Toledo, cavado en los blancos riscos de Dover, apenas evitado una pelea mortal en Dublín, pasado furtivamente ante observadores ojos en Brest, y liberado antiguos tomos del monasterio Colonia. He salvado doce rollos sagrados de la quema en Berlín, bebido el mejor café y hablado con los más grandes eruditos austríacos en Viena, estudiado antiguo sumerio con un Matusalén como mentor en los túneles ocultos bajo la Universidad de Praga y resistido los más fríos inviernos que Oslo podría ofrecer.

Pero no lo he hecho tan sólo con mis habilidades .

Apenas pasa una noche que no agradezca a nuestro Fundador por su previsión al proveerme con los secretos métodos para esconderse, la forma de ver más allá de la vista y la voz de la dominación que parece ser adquirida fácilmente por los de nuestra saga, y he largamente bendecido mi guerrero amigo Karsh, quien me enseñó el secreto de ver en la oscuridad y dormir en la tierra.

Y, todavía, aún me pregunto con qué más nuestro fundador nos proveyó. Mi sire y su sire parecen haber sido víctimas de una horrible maldición. Una locura, oscura y apacible al principio pero rápidamente agravada hacia una pérdida terrible de pensamiento coherente y comunicación, parece que los haya golpeado ¿Puedo estar yo muy lejos de este estado? Mi amigo Tremere me ha escrito diciendo que la necesidad ardiente que afecta mi línea de sangre debe de haber sido la causa de la locura. Debo ser sincero, no puedo luchar en contra de adquirir más conocimientos. Es tan difícil de resistir como lo son la necesidad de dormir y la de beber sangre.

Es quizás esta locura, lo que yo más temo, lo que me obliga a ir con prisas a galeras con esta traducción. Sabed que no intento romper la frágil Mascarada de Raphael imprimiendo estas palabras. Es mi intención que el escaso número de diez copias de este libro sean impresas, y que ninguna de estas caiga en manos de los hijos de Seth (como nuestro Padre ordena en la Crónica de las Sombras).

Debo publicar esto ahora, sin embargo. Es la más completa compilación de las Crónicas del Libro de Nod que jamás ha sido reunida. Ninguna otra traducción, incluso el Códice de Caín de Critias , ha sido tan completa

Y sin embargo me apena decir que éste no reúne el texto completo. Nada más lejos. He visto enteros fragmentos convertirse en humo mientras las llamas consumían antiguos edificios. He tocado una versión completa del Libro en la tumba de un Antediluviano, y visto cómo se convertía en polvo.
Sé que en las catacumbas de la Ciudad de Oro Perdida, escondida en las profundidades de la jungla amazónica, hay trece fragmentos de piedra de los que se dice contienen mensajes específicos para cada una de las trece tribus de Vástagos, pero los pude vislumbrar un instante antes de que fuera expulsado de allí. Por consiguiente, sólo me puedo enorgullecer de tener una parte del puzzle: la más extensa parte jamás reunida, cierto, pero todavía sólo una parte del total.

He escogido el inglés ya que es mi lengua materna. Es, en mi opinión, la lengua que con más comodidad danza entre los antiguos conceptos de Sumeria, la noble lengua de la Roma clásica y los estentóreos ensalmos de la Alemania medieval. Debo rogar perdón esta, en algunos casos poco sincera, simplificación. Sin embargo, defenderé siempre mi elección. El inglés regio me servirá bien, especialmente desde que muchos de los textos originales se han perdido para mí.

Es quizás mi particular travesura que siga las hebras del recuerdo de cada uno de los fragmentos de este Libro, y sin embargo sé que hay quienes me acosan a cada paso que doy. Sé que Amelek ha intentado frustrar mis investigaciones, del mismo modo que lo han hecho otros Matusalenes. Es difícil encontrar, por ejemplo, los listados de los nombres de los Antediluvianos y los Matusalenes ya que ellos saben que en los nombres reside poder, y ellos, temiendo que algunos magos pudieran aprender cómo controlarlos con él, los han borrado de la Historia, sin importar dónde éstos hayan podido ser recobrados.

He logrado descubrir algunos de ellos, pero sospecho que éstos fueron nombres falsos creados por los antediluvianos para alejarme de mi objetivo, por lo que los transcribo aquí. Ésta puede ser la única manera de identificar ciertos Antediluvianos. Además, he caído en la costumbre (lamentablemente) de referirme al fundador del clan con el nominativo del nombre del clan. Por ejemplo, “Malkav” equivale a “malkavian”. Esto es, admitámoslo, poco más que fórmulas mnemotécnicas poco sólidas, pero no he tenido otra elección. Una vez averigüé el verdadero nombre del Antediluviano Brujah y descubrí mi propio nombre grabado en mi antebrazo al siguiente anochecer. Inmediatamente juré no volver a buscar los nombres de estos fundadores .

Estoy casi seguro de que, incluso mientras escribo estas palabras, hay agentes de la Jyhad que me siguen. Esta noche no iré a la sala comunitaria en el piso de abajo porque anoche bebí demasiada sangre perfumada con vino y vi a una mujer con los ojos de color verde plateado mirándome. Llevaba bordado el símbolo Ventrue del cetro en su túnica. Sé que era ella, buscándome, enviada por Ventrue para hostigarme. No importa ¡Escribiré la verdad y el resto de vosotros sed condenados!

He intentado compilar estos fragmentos textuales en una historia coherente, como mínimo en el interior de los contextos de las varias Crónicas. Donde veáis una elipsis, sabed que hay más palabras en ese particular fragmento, pero que de alguna manera se han perdido, borrado o escondido de mí.

Sólo espero que un paquete proveniente de Londres para finalizar esta misiva y haber concluido este libro. Este paquete me traerá una de las copias del Códice de Caín que todavía existen, y será la última pieza de mi complejo puzzle. Deseo tocarlo, abrazarlo, con gran expectación. Y si cualquiera de mis hermanos o hermanas se acerca a él... ¡los llevaré a la muerte de Fuego! Dejad que la espada sagrada de Miguel los marque, por todo lo que protejo. Nadie ha llegado tan cerca. Reinaré triunfante entre los míos.

Con Triunfo,


Aristotile de Laurent.

Los primeros tiempos




Sueño los primeros tiempos
De la más larga memoria.
Canto los primeros tiempos
De todos más viejo Padre.
5 Canto los primeros tiempos
Y el claro amanecer
De toda la Oscuridad.

En Nod , donde la luz
Del Paraíso alumbra
10 El azabache nocturno
Y gotas de nuestros padres
Mojan y ablandan el suelo.

De nos, todos y cada uno,
Decidimos poder como
15 Quisiéramos vivir y
Coger nuestros alimentos
De las entrañas de la tierra.

Yo, primogénito Caín,
Con útiles puntiagudos ,
20 Planté semillas oscuras,
Las regué dentro de la tierra,
Las cuidé, las vi crecer.

Él, segundogénito Abel,
Cuidó de los animales,
25 Ayudó en sus sangrientos
Partos, los alimentó,
Y también los vio crecer.

Yo lo amaba, a mi hermano.
Él, él era el más brillante,
30 El más dulce, el más fuerte.
Él era la prima parte
De toda mía alegría.

Entonces, en un día
De abril, nuestro Padre dijo:
35 "Caín, Abel, un regalo
A Aquél en lo Alto debéis
Hacer, un sacrificio -
Un don de la prima parte
De todo cuanto tenéis".

40 Yo, primogénito Caín,
Recolecté tiernos brotes,
Y los frutos más brillantes,
Y la yerba más fresca.

Y él, segundogénito Abel,
45 Sacrificó el más joven,
El más fuerte, el más tierno
De todos sus animales.

Sobre el altar de nuestro Padre
Posamos los sacrificios
50 Y prendimos fuego so ellos,
Y el humo se los llevó
Hacia Aquél en lo Alto.

El sacrificio de Abel,
Segundogénito, olió
55 Dulce a Aquél en lo Alto,
Y Abel fue bendecido.

Yo, primogénito Caín,
Fui golpeado desde lo lejos
Por una severa palabra
60 Y una maldición, pues indigno
Resultó mi sacrificio.

Miré el sacrificio de Abel,
Todavía humeante,
La carne, la sangre.
65 Lloré, me tapé los ojos,
Oré de día y de noche.

Y cuando nuestro Padre dijo:
"El tiempo del sacrificio
Ha llegado ya de nuevo".

70 Y Abel condujo su más joven,
Su más tierno, más amado
Hacia el fuego sacrificial.

Yo no llevé mi más joven,
Mi más tierno, pues sabía
75 Que Aquél en lo Alto
De ningún modo los querría.

Y mi hermano, querido Abel,
Me dijo: "Caín, no has traído
Un sacrificio, un regalo
80 De la prima parte de
Tu alegría, para quemarlo
En la ara de Aquél en lo Alto".

Yo lloré lágrimas de amor
Cuando, con mis útiles
85 Puntiagudos, sacrifiqué
Aquello que era la parte
Primera de mi alegría,
Mi hermano.

Y la Sangre de Abel
90 Cubrió el altar, y olía
Dulce mientras ardía.

Pero mi Padre dijo:
"Maldito estás, Caín,
Quien mataste a tu hermano.
95 Como yo fui expulsado,
Así lo serás tú" .

Y Él me exilió
A vagar en la oscuridad,
La tierra de Nod .

100 Me precipité en la Oscuridad.
No vi ninguna luz
Y estaba asustado .
Y solo
La llegada de Lilith


Estaba solo en la oscuridad
Y mi hambre creció.
Estaba solo en la oscuridad
Y mi frío creció.
5 Estaba solo en la oscuridad
Y lloré .

Vino entonces a mí,
Una voz suave, dulce,
Palabras de socorro,
10 Palabras de consuelo .

Una mujer, oscura
Y hermosa, con sus ojos
Cortando la oscuridad,
Vino entonces a mí .

15 “Conozco tu historia,
Caín de Nod”, me dijo,
Sonriendo.
“Estás hambriento ¡Ven!
Tengo comida.
20 Tienes frío ¡Ven!
Tengo ropas.
Estás triste ¡Ven!
Tengo consuelo”.

“¿Quién podría consolar
25 Alguien tan maldito como yo?
¿Quién me vestiría?
¿Quién me alimentaría?”

“Soy la primera esposa
De tu padre, quien discutió
30 Con Aquél en lo Alto
Y obtuvo la Libertad
En la Oscuridad.
Yo soy Lilith .

Una vez, tuve frío,
35 Y no hubo calor para mí.
Una vez, tuve hambre,
Y no hubo comida para mí.
Una vez, estuve triste,
Y no hubo consuelo para mí”.

40 Con ella me llevó,
Me alimentó y me vistió.
Y en sus brazos,
Encontré consuelo.
Lloré hasta que la sangre
45 Goteaba desde mis ojos.
Y ella con sus besos
Las llevó lejos .

La magia de Lilith


Moré en la Casa de Lilith
Por un tiempo. Y pregunté:
“Desde la Oscuridad,
¿Cómo construiste
5 este lugar,
Cómo pudiste tejer
Estas ropas,
Cómo pudiste cultivar
Esta comida?”

10 Y Lilith sonrió y dijo:
“No como tú, estoy Despierta.
Veo los Peligros que giran
A tu alrededor.
Creo lo que necesito
15 Mediante el Poder ”

“Despiértame entonces, Lilith”
Dije. “Necesito tener
Este poder. Entonces,
Podré tejer mis ropas,
20 Cultivar mi comida,
Construir mi propia Casa”.

La preocupación tiñó
El rostro de Lilith. Y dijo:
“Ignoro lo que el Despertar
25 Hará para ti, pues tú
Estás realmente Maldito
Por tu Padre.
Podrías morir, podrías
Cambiar para siempre”.

30 Y Caín díjole a esto:
“Incluso entonces,
Una vida sin Poder
No sería realmente vida.
Moriría sin tus dones.
35 No viviré como tu Esclavo”.

Lilith me amaba,
Y yo lo sabía;
Haría lo que le pedí,
Aunque no lo deseara.

40 Y fue entonces cuando Lilith,
La de ojos brillantes,
Me Despertó.
Se cortó con un cuchillo,
Y sangró para mí.
45 Bebí del cuenco. Era dulce .

Entonces caí al Abismo .
Caí para siempre,
Cayendo en la más profunda
Oscuridad.

La tentación de Caín



Y desde la Oscuridad
Vino una luz brillante –
Fuego en medio la noche .
Y el arcángel Miguel
5 Se reveló ante mí.
Yo no tenía miedo.
Pregunté qué deseaba.

Miguel, General del Cielo,
Custodio de la llama sagrada,
10 Me habló con estas palabras:
“Hijo de Adán. Hijo de Eva,
Tu crimen es grande,
Pero también es grande
La compasión de mi Padre.
15 ¿No te arrepentirás
Del mal que has hecho,
Y dejar que Su compasión
Te limpie y purifique?”

Y yo respondí a Miguel:
20 “No por la gracia de [Aquél en lo Alto],
Sino por la mía propia
Viviré, con mi soberbia ”.

Miguel así me maldijo:
“Entonces, mientras camines
25 Por esta tierra,
Tu y tus hijos temeréis
Mi llama viviente,
Que morderá profundo
Y saborear vuestra carne ”.

30 Y por la mañana,
Vino Rafael , con alas
Cargadas de inocencia,
Luz sobre el horizonte,
El conductor del Sol,
35 El guarda del Este.

Rafael habló, diciendo:
“Caín, hijo de Adán,
Hijo de Eva,
Tu hermano Abel.
40 Te perdona tus pecados.
¿No te arrepentirás
Y aceptarás la redención
Del Todopoderoso?”

Yo respondí a Rafael:
45 “No por el perdón de Abel,
Sino por el mío propio
Seré perdonado”.

Rafael así me maldijo:
“Entonces, mientras tus pasos
50 Pisen esta tierra,
Tu y tus hijos
Temeréis el amanecer,
Y los rayos del sol
Os buscarán
55 Para quemaros como el fuego
Dondequiera que os escondáis.
Escóndete ahora del Sol,
Para ponerte su corona”.

60 Pero yo encontré
Un lugar secreto,
Profundo en la tierra,
Y me escondí de la luz
Del Sol.
65 Dentro de la tierra
Dormí hasta que la Luz del Mundo
Se escondió tras la montaña
De la Noche .

Cuando me alcé
70 De mi sueño diurno,
Escuché el sonido
De gentiles alas veloces .
Vi las negras alas de Ariel
Cubriéndome alrededor –
75 Ariel, segador,
Angel de la Muerte,
Oscuro Ariel,
Quien mora en las tinieblas.

Ariel rápidamente dijo:
80 “Hijo de Adán, Hijo de Eva,
Dios Todopoderoso
Perdona tus pecados.
¿Aceptarás la redención
Y me dejarás llevarte
85 Hacia tu recompensa,
Nunca más maldito ?”

Y dije yo entonces
A Ariel, el de negras alas:
“No por la redención
90 Del Todopoderoso,
Sino por la mía propia,
Viviré.
Soy lo que soy,
Hice lo que hice,
95 Y esto no cambiará ”.

Y entonces, mediante Ariel,
Pavoroso Ariel,
Dios Todopoderoso
Me maldijo, diciéndome :
100 “Entonces, mientras camines
Por esta tierra,
Tu y tus hijos
Abrazaréis las Tinieblas,
Beberéis sólo sangre,
105 Comeréis sólo cenizas ,
Seréis como fuisteis
En el momento de morir,
Nunca muriendo,
Continuando viviendo.
110 Caminaréis para siempre
En las Tinieblas,
Todo cuanto toquéis
Se desmoronará,
Hasta el último día”.

115 Lancé un grito
Cargado de angustia
Por esta terrible maldición,
Y lloré sobre mí.

120 Derramé sangre.
Puse las lagrimas
Dentro de un recipiente,
Y las bebí .

Cuando alcé la vista
125 De mi cuenco de pesar
El arcángel Gabriel,
Gentil Gabriel,
Señor de la Redención,
Se apareció ante mí.

130 Díjome el arcángel Gabriel:
“Hijo de Adán, Hijo de Eva,
Observa:
La redención del Padre
Es mayor de lo que jamás
135 Podrías imaginar,
Pues, incluso ahora,
Hay una senda abierta,
El camino de la Redención,
Y llamarás a este camino [Golconda ].
140 Habla a tus hijos de él,
Pues por él volverán
A residir en la Luz”.

Y después de esto,
La oscuridad
145 Se alzó cual un velo,
Y la única luz era
Los ojos de Lilith.

Mirando a mi alrededor
Supe que había Despertado.

150 Cuando mis energías
Por primera vez surgieron
A través de mí,
Descubrí cómo poder
Como el rayo moverme [Celeridad],
155 Cómo coger prestada
La fuerza de la tierra [Potencia],
Cómo ser cual piedra [Fortaleza].
Éstas fueron como respirar
Fue una vez para mí.

160 Lilith entonces me mostró
Cómo se ocultaba
De los cazadores [Ofuscación],
Cómo exigía obediencia [Dominación],
Cómo pedía respeto [Presencia].

165 Entonces, Despertándome
Aún más rápido, encontré
Cómo alterar las formas [Protean],
Cómo dominar animales [Animalismo],
Cómo hacer que los ojos
170 Miren más allá de la vista [Auspex] .

Entonces Lilith me ordenó
Que me detuviera,
Pues había sobrepasado
Todos mis límites,
175 Había ido demasiado lejos,
Había amenazado
Mi propia esencia.

Utilizó sus poderes
Y me ordenó parar.
180 Debido a su poder,
Yo la obedecí,
Pero profundo en mí,
Dentro fue plantada
Una semilla de rebelión.
185 Y cuando me dio la espalda,
Abrí mi ser de nuevo,
Lo abrí a la Noche,
Y vi en las estrellas
Infinitas posibilidades,
190 Y conocí un camino,
Un camino de poder y Sangre
Para que yo lo siguiera,
Así pues abrí en mí
Esta Senda Definitiva ,
195 Desde donde otros caminos
Procederían.

Con este nuevo poder,
Rompí las cadenas
Que puso en mí
200 La Señora de Noche.
Dejé la reina Condenada
Ese mismo atardecer,
Ocultándome en sombras,
Huí a las tierras de Nod
205 Y llegué a un lugar
Donde no pudieran encontrarme
Ni siquiera sus demonios.


El cuento de Zillah



Dejadme contaros
El cuento de Zillah ,
Primera amante de Caín,
Primera esposa de Caín,
5 La más dulce sangre,
La más suave piel,
Los más claros ojos.

Sola entre sus nuevos hijos,
A Ella amó Caín.
10 Y Ella desconocía su amor,
Girándole la espalda.

Ni regalos, ni sacrificios,
Ni perfumes, ni plomas ,
Ni bellos bailarines,
15 Ni cantantes, ni bueyes,
Ni esculturas, ni bellas ropas,
Nada transformaría
Su pétreo corazón
En dulces frutos.

20 Y Caín tiró de su barba ,
Y lloró sobre su cabello,
Y erró por la naturaleza,
De noche, pensando en ella.
Quemándose por ella.
25 Y una noche se encontró
A la Bruja, cantándole
A la luna.

Caín dijo a la Bruja:
“¿Por qué cantas así?”
30 Y la Bruja contestó:
“Porque suspiro por aquello
Que no puedo tener...”

Dijo Caín a la Bruja:
“También yo suspiro.
35 ¿Qué puede uno hacer?”
La Bruja sonrió y dijo:
“Bebe mi sangre esta noche,
Caín, padre de Vástagos,
Y vuelve mañana,
40 De noche.
Entonces, te mostraré
El saber de la Luna” .
Caín entonces bebió
Del desnudo cuello,
45 Y se fue.

Bajo la siguiente noche,
Caín encontró a la Bruja
Durmiendo sobre una roca.
“Despiértate, Bruja”,
50 Díjole Caín, “He vuelto”.
La Bruja abrió un ojo
Y dijo: “Estoy soñando
Con tu solución.
Bebe de mi otra vez,
55 Y vuelve mañana, de noche.
Trae un cuenco de cerámica.
Trae un cuchillo afilado.
Tendré entonces tu solución”.
Otra vez más Caín bebió
60 La sangre de la Bruja,
Quien, inmediatamente,
Cayó en profundo sopor.

Cuando Caín volvió,
A la siguiente noche,
65 La Bruja lo miró,
Y sonrió. “Felicidades,
Señor de la Bestia ”,
Dijo entonces la Bruja,
“Tengo el saber que buscas.
70 Toma algo de mi sangre,
En el cuenco que traes,
Mézclalo con estas bayas,
Y con estas yerbas,
Y bébete el elixir.

75 Serás irresistible.
Serás potente .
Serás dominante .
Serás ardiente.
Serás candente.
80 El corazón de Zillah
Se fundirá,
Como la nieve en primavera”.

Y Caín bebió el elixir,
Pues estaba enamorado,
85 De Zillah, la de claros ojos,
Y tanto deseaba su amor.

Y la Bruja se rió,
Se rió alto y claro.
¡Ella lo había engañado!
90 ¡Ella lo había atrapado!
Caín estaba furioso,
Más allá de todo límite,
Quería desgajar a la Bruja,
Recurrió a sus poderes
95 Para obtener toda su fuerza.

La Bruja se rió otra vez,
Y dijo: “No lo hagas”.
Y Caín no pudo hacer nada
Que fuera en su contra.
100 La Bruja se rió otra vez,
Y dijo: “Ámame”.
Y Caín no pudo hacer nada
Excepto contemplar
Sus ancianos ojos
105 Y desear su curtida piel.
La Bruja se rió y dijo:
“Hazme inmortal”.

Y Caín la Abrazó,
Y ella rió de nuevo,
110 Rió con en puro éxtasis
Del Abrazo,
Pues no le dolió.

“Te he hecho poderoso,
Caín de Enoch, Caín de Nod,
115 Pero siempre estarás atado
A mí.
Te he hecho señor de todos,
¡Pero jamás me olvidarás!
Tu sangre, potente como es,
120 Ahora atará a quien la beba,
Al igual que tú hiciste,
Una vez cada noche,
Durante tres noches.
Serás el señor,
125 Serán tus esclavos,
Como tú eres el mío.
Y aunque Zillah te amará,
Como tú deseaste,
Tu me amarás, para siempre.
130 Ve ahora, y reclama
Tu amada concubina.
Yo te esperaré
En los lugares más oscuros,
Mientras preparo más pócimas
135 Para tu salud”.

Y así, muy deprimido,
Caín volvió a Enoch,
Y cada noche,
Durante tres noches,
140 Zillah bebió de su Sire,
Aunque no lo supo.
Y, la tercera noche,
Caín anunció
Que se casaría con Zillah,
145 Su mas dulce Chiquilla,
Y ella aceptó.

El cuento de la bruja



Durante un año y un día
Caín trabajó al servicio
De una Bruja,
Quien con la sabiduría
5 De la sangre, lo ató
Más fuerte que a un prisionero.

Lo visitaría de noche,
Forzaría a entregarle su sangre
Para sus secretos elixires
10 Y potentes fórmulas.
Tomaría a los hijos
De sus hijos, y jamás
Volverían a ser vistos.

Pero Caín era sabio.
15 No volvió a beber su sangre.
Y ella no se lo pidió,
Creyendo que él sería
Para siempre su Esclavo.

Una noche, en el bosque,
20 Caín fue a ver a la Bruja,
Le habló de terribles sueños
Que tenía mientras dormía.

“Temo por mi vida, Bruja,
Temo la profecía de Ariel ,
25 Y el ansia de mis hijos
Por beber mi sangre.
Enséñame oculto saber
Que me haga poderoso
Entre los míos”.

30 Y la Bruja fue a un ciprés
Y arrancó una rama.
Cogió un cuchillo
Y le sacó punta.

“Toma esta madera viviente,
35 Afilada, fuerte,
Y atraviesa el corazón
De tus hijos rebeldes.
Lo dejará inmóvil,
Y so tu voluntad.
40 En lugar de beber
La sangre de tu corazón,
Sentirá todo el peso
De tu justicia”.

Caín dijo: “Gracias, Madre”.
45 Y, moviéndose veloz,
Tomó la estaca de ciprés,
La alzó y profunda clavó
En el corazón de la Bruja.

Pues Caín, sabio Caín,
50 De ella no se alimentó
Durante un año y un día;
Y forzó su Voluntad
Mediante sus manos,
Rompió el Vínculo
55 Que ella puso en él,
Y cambió su fortuna.

El cuento de la primera ciudad


En el inicio de todo
Sólo existía Caín;
Caín, quien [sacrificó] a su hermano
Desbordado por el amor .
5 Caín, quien fue exiliado;
Caín, quien fue maldito
Con la inmortalidad;
Caín, quien fue maldito
Con el ansia por la sangre.
10 Es de Caín de quien venimos,
El Sire de nuestro Sire.

Durante toda una era
Vivió en [la tierra de Nod],
En soledad y sufrimiento
15 Durante un eón estuvo solo,
Pero la memoria cambiante
Ahogó su tristeza.
Y así regresó
Al mundo de los mortales,
20 Al mundo que su hermano
[Seth, trigénito de Eva,]
Y [los hijos de Seth]
Habían creado.

Retornó y fue bienvenido,
25 [Pues nadie podía lastimarle
Debido a la Marca
Que le fue impuesta].
La gente vio su poder,
Y lo adoraron.
30 [Creció en poder,
Y su poder era fuerte,
Sus métodos para hacerse
Respetar y obedecer
Eran grandes].

35 [Y los Hijos de Seth
Lo nombraron] Rey
De su gran Ciudad,
La Primera Ciudad.

Pero Caín estaba solo
40 En su Poder.
En su interior germinó
La semilla de la soledad,
Y creció una oscura flor.
Vio dentro de su sangre
45 Potencia de fertilidad.
Invocando demonios
Y escuchando con atención
La sabiduría susurrada,
Aprendió a crear
50 A sus propios hijos.
Llegó a conocer su poder,
Y, al conocerlo,
Decidió Abrazar
Alguien próximo a él.

55 Y Ariel, temible Ariel,
Se mostró a Caín
Esa misma noche,
Y le dijo:

"Caín, aunque poderoso
60 Y marcado por Dios,
Sabe esto:
Que todo Chiquillo tuyo
Portará tu maldición,
Que cualquiera de tu Progenie
65 Caminará para siempre
Por la Tierra de Nod,
Temerá llama y sol,
Beberá sólo sangre
Comerá sólo cenizas .
70 Y desde cuando lleven consigo
La celosa semilla
Que su padre puso en ellos,
Conspirarán y lucharán
Entre ellos unos con otros.
75 No condenes aquellos
De entre los nietos de Adán
Que anden en la rectitud.
¡Caín!
¡Contén tu terrible Abrazo!"

80 Sin embargo, Caín supo
Qué debía hacer; y un joven,
Llamado Enosh , el más querido
De la estirpe de Seth, pidió
Ser Hijo del Padre oscuro.
85 Y aunque Caín era consciente
De las palabras de Ariel,
Tomó a Enosh; lo arropó
En el oscuro Abrazo.

Y así fue como sucedió
90 Que Caín engendró a Enoch,
Y haciéndolo llamó Enoch
A la Primera Ciudad.
Y ocurrió que Enoch
Pidió un hermano, una hermana,
95 Y Caín, Padre indulgente,
Se los dio a Enoch, y sus nombres
Fueron Zillah, cuya sangre
Era la escogida de Caín,
E Irad, cuya fuerza
100 Sirvió el brazo de Caín.

Y estos Vástagos de Caín
Aprendieron cómo crear
Su propia Progenie,
Y Abrazaron, sin pensarlo,
105 A más de la gente de Seth.

Y entonces el sabio Caín
Dijo a sus descendientes:
"Un final para este crimen.
No deberá haber más".
110 Y, como su palabra
Era la ley,
Su Progenie obedeció.

La ciudad perduró eras,
Y se convirtió en el centro
115 De un poderoso Imperio.
Caín se relacionó
Con aquellos distintos a él.
Los [hijos de Seth]
Lo conocían,
120 Y él, a su vez,
Conocíalos a ellos.

Pero el mundo se oscureció.
Los hijos de Caín
Vagaban acá y acullá,
125 Saciando su perversidad.

Y Caín ardió de cólera
Cuando sus hijos lucharon.
Descubrió mentiras
Cada vez que se insultaban.
130 Conoció la tristeza
Cuando los vio abusar
[De los hijos de Seth].

Caín leyó las señales
En el cielo crepuscular,
135 Pero a nadie dijo nada.

Entonces llegó el Diluvio,
Una gran inundación
Que purificó el mundo.
La Ciudad pereció,
140 Con ella los hijos de Seth.

Otra vez, Caín cayó
En gran melancolía,
Y huyó a la soledad.
Nos abandonó, a nosotros,
145 A su progenie,
A nuestro propio destino.

Pudimos encontrarlo,
Después de mucho buscar,
Enterrado en la tierra,
150 Pero nos ordenó
Que nos fuéramos, diciendo
Que el Diluvio fue un castigo,
Por haber regresado
Al mundo de los vivos
155 Y por haber quebrantado
La verdadera ley.
Nos pidió que nos fuéramos
Para así poder dormir.

Y así volvimos solos
160 Para emprender la búsqueda
De los hijos de Noé.
Y a ellos anunciamos
Que éramos los nuevos señores.
Cada uno creó Progenie
165 Para poder ensalzar
La gloria de Caín,
Per no poseíamos
Ni su sabiduría
Ni su autocontrol.
170 Se alzó una gran guerra,
Los Antiguos enfrentados
Contra su Progenie,
Tal como dijo Ariel,
Y la Progenie asesinó
175 A sus padres.

Se alzaron empuñando
Fuego y madera,
Espadas y garras
Para destruir aquellos
180 Que los habían creado.

Los rebeldes edificaron
Una ciudad nueva.
Lejos del caído Imperio,
Reunieron los Trece clanes,
185 Dispersados por la Gran Guerra,
Y los llevaron todos juntos.

Llevaron al Clan Monárquico [Ventrue],
Al Clan de la Bestia [Gangrel],
Al Clan de la Luna [Malkavian],
190 Al Clan de los Ocultos [Nosferatu],
Al Clan Vagabundo [Ravnos],
Al Clan de la Rosa [Toreador],
Al Clan de la Noche [Lasombra].
Al Clan de los Escultores [Tzimisce],
195 Al Clan de la Serpiente [Setitas],
Al Clan de la Muerte [Giovanni ],
Al Clan de los Sanadores [Salubri],
Al Clan de los Cazadores [Assamitas],
Y al Clan Erudito [Brujah].

200 Construyeron una ciudad
De renombrada belleza,
Y la gente los adoraba,
Como si fueran dioses.
Crearon su propia Progenie,
205 La Cuarta Generación.

Pero temían la Jyhad,
La Profecía de Ariel,
Y a estos nuevos Chiquillos
Les era prohibido engendrar
210 A otros de su raza.
Este poder se guardaron
Los Antiguos para sí.
Cuando un Chiquillo era creado,
Se lo cazaba hasta matarlo,
215 Y a su sire con él.

Aunque Caín estaba lejos,
Podíamos percibir
Cómo nos vigilaba,
Y sabíamos que era él
220 Quien marcó las pautas
De nuestros movimientos
Y de nuestros destinos.

Él maldijo a [Malkav]
Cuando difamó su imagen,
225 Y lo condenó a la locura,
Para siempre jamás.
Cuando [Nosferatu] dio
Rienda suelta a sus placeres
Con sus propios Chiquillos,
230 Caín posó su mano
Sobre [Nosferatu],
Y le dijo que siempre
Vestiría su maldad,
Y quebró su imagen.
235 Nos maldijo a todos,
Por haber matado
La prima parte de sus Hijos,
La Segunda Generación,
Pues los habíamos cazado,
240 Uno a uno, Zillah la Bella,
Irad el Fuerte y Enoch
El Primer Señor.
Los lloramos a todos,
Pues éramos todos iguales,
245 Todos descendientes
De los hijos de Caín.

Aunque esta ciudad
Era tan grandiosa
Como aquella de Caín,
250 Esta también envejeció.
Como hace todo ser vivo,
Lentamente empezó a morir.
Los dioses, al principio,
No vieron la verdad,
255 Y cuando se dieron cuenta
Ya era muy tarde.

Pues, como dijo Ariel,
De la semilla del Mal
Floreció una rosa
260 De color rojo sangre,
Y [Troile], El Chiquillo
Del Chiquillo de su Chiquillo
Se alzó, y asesinó
A su Padre, Brujah.
265 Y comió de su carne.
La guerra sacudió
Los cimientos de la ciudad,
Y nada volvería a ser
Lo que había sido.

270 Los Trece vieron su ciudad
Destruida; y, su poder,
Extinto.
Tuvieron que huir,
Su Progenie junto a ellos.
275 Pero muchos murieron,
Pues habían crecido débiles.
Sin su autoridad,
Todos pudieron crear
Su propia Progenie,
280 Y, muy pronto,
Hubo muchos Vástagos
Que regían la Tierra.
Pero no podía durar.

Pasó el tiempo,
285 Y hubo demasiados Vástagos,
Y la guerra estalló
Como antes estallara,
Los Antiguos, ocultos,
Habían aprendido
290 Lo que era la cautela,
Pero sus Chiquillos
Habían fundado
Ciudades y Progenies,
Y fueron ahora ellos
295 Los que murieron en batalla.
Fue tan grande la guerra
Que no sobrevivió
Ninguno de esa Generación.
Olas de carne mortal
300 Cruzaron continentes
Para aplastar y quemar
Ciudades de Vástagos.
Los mortales creyeron
Que luchaban sus guerras.
305 Pero fue por nosotros
Que derramaron su sangre.

Cuando acabo la guerra,
Todos los Vástagos
Se escondieron de los otros,
310 Y de los humanos
Que vivían alrededor.
Escondidos permanecemos hoy,
Pues la Jyhad aún continúa.

Y nadie predecirá
315 Cuándo se alzará Caín
De su sueño en la tierra,
Y reclamará
La ciudad de Gehenna,
La Última Ciudad,
320 La Ciudad del Juicio.
La Jyhad aún continúa.


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