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EL ARTE OSCURO

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lunes, 27 de septiembre de 2010

MITOS CABALISTICOS -- HOD, EL OCTAVO SEPHIRAH -- EL ARBOL DE LA VIDA Y LOS DIEZ SEPHIRAH






HOD, EL OCTAVO SEPHIRAH

TÍTULO: Hod (Jod), la Gloria, (Letras hebreas: He, Vau, Daleth ) .
IMAGEN MÁGICA: Un hermafrodita.
POSICION EN EL ÁRBOL: Al pie del Pilar del Rigor.
TEXTO YETZIRÁTICO: El octavo Sendero es llamado La Inteligencia Absoluta o Perfecta, porque es el instrumento de la Primordial, la cual no tiene raiz en la que ella se pueda implantar, si no es en los lugares ocultos de Guedulah, del cual emana su esencia
NOMBRE DIVINO: Elojim Tzaboath, el Dios de la Legiones.
ARCÁNGEL: Michael (Mikjael).
ORDEN ANGÉLICO: Beni Elojim, los Hijos de Dios.
CHAKRA MUNDANO: Kokab, Mercurio.
EXPERIENCIA ESPIRITUAL: Vision del Esplendor.
VIRTUD: Veracidad.
VICIO: Mentira, improbidad.
CORRESPONDENCIAS EN EL MICROCOSMOS: Las caderas, las piernas.
SÍMBOLOS: Nombres, versiculos, Mandil.
CARTAS DEL TAROT: Los cuatro Ocho.
Ocho de Bastos: Rapidez.
Ocho de Copas: Éxito abandonado.
Ocho de Espadas: Fuerza amortiguada.
Ocho de Oros: Prudencia,
COLOR EN ATZILUTH: Violeta púrpura.
,, BRIAH: Naranja.
,, YETZIRAH: Rojo bermejo.
,, ASSIAH: Negro amarillento, moteado en blanco.

Los dos Poderes primordiales del Universo están representados' en el Árbol de la Vida, por Kjokmah y Binah, Fuerza Positiva y Fuerza Negativa. Los cabalistas dicen que, aunque de cada Sephirah emana el siguiente según su orden numérico, esos dos Poderes Superiores, una vez establecidos en el Árbol, proyectan diagonalmente sus reflejos de una manera muy especial. Esto se halla indicado claramente en el Sepher Yetzirah cuando dice: "Hod no tiene raíz por la cual se pueda implantar, sino es en los lugares ocultos de Guedulah, de donde emana su esencia". Guedulah como sabemos, es otro nombre que se da a Kjesed.

Binah es el Creador de la Forma. Kjesed es el anabolismo cósmico, la organización de las unidades agrupadas por Binah en estructuras complejas que reaccionan entre sí; Hod, reflejo de Kjesed, es a su vez un Sephirah de la Forma, y representa en otra Esfera ese principio coagulante.

Kjokmah, por otra parte, es el principio dinámico; se refleja en Guebúrah, el catabolismo cósmico, representando la ruptura del complejo en unidades simples, o sea una liberación de la energía; y esto se refleja también en Netzach, fuerza vital de la Naturaleza.

Para la comprensión de los cinco Sephiroth inferiores, es importante notar que el presente estudio de evolución ha hecho penetrar en algún grado la conciencia humana en sus Esferas. Tiphareth representa la conciencia más elevada , donde la individualidad se une a la personalidad; Netzach y Hod representan, respectivamente, los aspectos de fuerza y forma de la conciencia astral. A causa que la conciencia humana se ha manifestado en sus esferas, sus naturalezas puramente cósmicas se han alterado considerablemente bajo su influencia; y puesto que la conciencia humana, cuyo dominio es Malkuth, es una conciencia de forma, nacida de la experiencia de la sensaciones físicas, las condiciones de Malkuth se reflejan, bajo una forma rarificada, en Hod y Netzach, y también, en un grado menor, en Tiphareth; Yesod está más sometido aun a la influencia ampliadora de Malkuth.

Esto se debe al hecho de que el espíritu de todo ser. habiendo logrado un grado de desarrollo suficiente para entender una voluntad independiente, obra objetivamente sobre su medio, y de consiguiente, lo modifica. Hagamos más claro lo que antecede, por medio de un ejemplo: Las creaturas poco desarrolladas, las formas de vida sin poder motor, tales como las anemonas marítimas, no pueden ejercer sobre su medio mas que una influencia insignificante; pero un tipo de creación más inteligente y elevado, puede proyectar una fuerza, obligando a lo que la rodea a plegarse a su voluntad, como cuando un castor hace su nido. Los seres humanos, en la cima de la escala de esos seres revestidos de materia, en este sentido han hecho proezas, hasta el punto que el globo físico gradualmente se les ha sometido; íntegras esferas son conquistadas por el hombre.

En lo que concierne a cada diferente nivel de conciencia, las condiciones son precisamente análogas. El espiritú construye con la substancia mental, la naturaleza espiritual se sirve de las fuerzas espirituales del Cosmos, exactamente de la misma manera que la anemona de mar se desarrolla absorbiendo los alimentos que le ofrece el agua. Los tipos de personalidades superiores son análogos a los animales superiores, en el sentido de que pueden , en un grado más fuerte, modificar sus medios más sutiles: el espíritu, hecho de substancia mental, hace sentir su poder en el plano mental.

Observando el plano astral (que es esencialmente el nivel donde funcionan los aspectos más densos del espíritu humano) notamos que las fuerzas y factores de este plano aparecen a la conciencia como formas etéreas de un tipo distintamente humanas; y si afrontamos filosóficamente este problema y no de manera pura, simple, creyente, nos será difícil explicarlo; sin embargo, el Iniciado se lo explica. Declara que esas formas especiales son creaciones del espíritu humano, que atribuye a las fuerzas naturales inteligentes; formas de un tipo parecido a si propio; razonando por analogía, el Iniciado se dice que, puesto que están individualizadas, su individualidad, para manifestarse, debe tener un vehículo del mismo género que su propia individualidad. Se sobrentiende, que esta presunción no es necesariamente exacta. En efecto, estas formas de vida, dejadas íntegramente a si mismas, terminan su encarnación en fenómenos naturales, siendo su vehículo una cadena coordinada, como un río, una cadena de montañas, un huracán. Tan pronto como el hombre entra en contacto con lo astral, sea un psíquico como un mago, antropoformiza siempre, crea formas a su semejanza para representarse las fuerzas sutiles que el se esfuerza en asir, comprender y someter a su voluntad. Verdadero reflejo de Binah, en todos los planos y cualesquiera que sean, donde su conciencia tenga acceso.

Las formas percibidas en el plano astral por aquellos que pueden verlas, han sido creadas por la imaginación de los hombres para representarse las fuerzas naturales sutiles de otros modos evolutivos diferentes del humano. Las inteligencias de las otras formas de evolución diferentes de la nuestra, poniéndose en contacto con la vida humana, algunas veces pueden ser incitadas a asimilarse a la nuestra, como el hombre se reviste de una escafandra para descender en otro elemento. Un cierto tipo importante de magia se dedica a crear esas formas y hacerlas habitar por esas entidades.

Examinemos de mas cerca lo que sucede en una operación de ese género. El hombre primitivo, mucho más psíquico que el civilizado, no estando organizado su espíritu por la educación, intuitivamente sabe que hay una existencia sutil detrás de alguna fuerza natural altamente diferenciada, diferente de otras fuerzas parecidas. Los hombres están más al corriente de estas cosas en su subconsciente, de lo que de ordinario quieren admitir; no es por casualidad que hablamos de lo femenino de un navío, Y que decimos: "Nuestro Padre Tamesis". Un salvaje, pues, sintiendo esa vida en los fenómenos, intenta entrar en contacto con ella y, si es posible, aliarse. Como evidentemente no lo puede dominar, debe parlamentar con ella, de la misma manera como lo haría con otras vidas incluidas en los cuerpos de otra tribu. Para parlamentar, es menester un lenguaje; no es posible entenderse con una fuerza muda. El salvaje, razonando por analogía, según sus primitivos métodos, piensa que los seres que causan los fenómenos habitan en un reino parecido al reino, en que se suceden sus propios sueños: los sueños de una vida despierta se parecen a los del ensueño, con la ventaja que están sometidos a su voluntad; por tanto, se esfuerza en aproximarse a esos seres entrando en sus esferas, es decir, que forma un sueno en estado de vigilia, una imaginación consciente, tan próxima como sea posible a las visiones nocturnas. Si sabe concentrarse con fuerza, puede abandonar su conciencia de vigilia y entrar en un estado determinado voluntariamente.

Para poder llegar a este fin, construye una imagen mental propia para representar el genio del fenómeno natural con el que anhela entrar en contacto; repite muchas veces este esfuerzo, adora la imagen obtenida, le dirige plegarias y la invoca. Si la invocación es ferviente, el ser en cuestión la percibe telepáticamente, y su atención e interés pueden ser despertados de esa manera. Si las plegarias y los sacrificios son agradables para su naturaleza, puede conseguirse una cooperación. Gradualmente, este ser desconocido llega a domesticarse, aprisionarse; finalmente, puede consentir a animar la imagen mental destinada a servirle de vehículo. El éxito de esa operación depende, ante todo, de la medida en que el operador pueda apreciar simpáticamente la naturaleza del ser invocado; tiene éxito en la proporción en que el temperamento humano participa de esta naturaleza.

Si hay éxito, se produce la domesticación de una fuerza de la Naturaleza dada, y la encarnación de esta fuerza en la forma que han construido sus adoradores. Mientras la forma astral es mantenida viviente por el rito de adoración conveniente emanante de los adoradores susceptibles de entrar en comunión simpática con esta especie de vida, existe un Dios encarnado con el cual es posible un contacto y que ha descendido al rango de la percepción humana. Si la adoración cesa, el dios en cuestión desaparece y se reintegra al seno de la madre Naturaleza. Si vienen otros adoradores que sepan construir una fuerza adecuada y estén dotados de la simpatía de imaginación para invocarlo, la tarea de animar una vez más la vida que se ha alejado, será relativamente simple; en todo caso, no será peor que acercarse con un puñado de alfalfa a un caballo que se ha escapado.

Algunos podrían decir que esto es una especulación fantástica y una abstracción puramente dogmática. ¿Como podemos saber que esta es la manera en que procedía el hombre primitivo? Porque es justamente el método que ha transmitido la tradición de los Misterios, desde los tiempos más remotos; porque, empleado por cualquiera que sepa concentrarse como es menester y este al corriente de los símbolos deseados para construir las diferentes formas, el método no falla, y la llama de los altares atrae nuevamente al antiguo Dios. Resultados definidos aparecen en la conciencia de los adoradores; si emplean la técnica espiritista, y si un médium está entre ellos, no dejaran de producirse fenómenos sorprendentes, pero previstos.

Este método es empleado en la Misa por los sacerdotes que saben. En la Iglesia Romana, hay dos clases de sacerdotes: el clérigo parroquial oficial, y los sacerdotes de las ordenes monásticas, que tienen una misión interior y, en consecuencia, trabajan. Estos monjes emplean frecuentemente en la Misa un alto grado de poder mágico: todo psíquico puede atestiguarlo. El acto real de la Transubstanciación lo constituye la encarnación de una fuerza espiritual en una forma astral. El conocimiento de estas cosas y la existencia de cuerpos organizados de hombres y mujeres entrenados para practicar su uso en las órdenes monásticas, es en lo que consiste la fuerza de la Iglesia Católica y Apostólica. La falta de este saber secreto es lo que constituye la debilidad de las comuniones cismáticas, deficiencia que hace a los rituales anglicanos, con respecto a los rituales Romanos, aun en sus ceremonias más amplias, lo que el agua es con respecto al vino, pues los que practican ese rito no tienen noción de los secretos tradicionales conservados por la religión Católica, e ignoran por ejemplo, hasta el arte de visualizar. Quien escribe este libro no es católico ni lo será jamás, pues no desea someterse a esa disciplina especial, ni piensa que no haya bajo los cielos mas que un solo Nombre por medio del cual el hombre pueda salvarse; aunque el autor reverencia ese Nombre, ve dónde esta el poder y, una vez visto, lo respeta.

El poder de la Iglesia romana no está en sus documentos sino en su función; tiene ese poder no porque Pedro haya recibido las Claves (es probable que no las haya recibido), sino porque conoce la manera de obrar. No hay ninguna razón que prive a los sacerdotes de la Iglesia Anglicana de ese mismo poder, a condición de que apliquen los principios que hemos expuesto en estas paginas. En la Orden del Maestro Jesús que hace parte de nuestra organización particular, la Fraternidad de la Luz Interior, decimos la Misa con ese poder, porque aplicamos estos principios. Cuando comenzamos, fue ofrecida la Sucesión Apostólica a nuestros oficiantes, pero declinamos el ofrecimiento, juzgando mejor usar del poder para establecer nuevamente contactos, que recurrir a una Sucesión Apostólica  proveniente de una fuente que, desde cierto punto de vista, es objetable. La experiencia ha justificado nuestra elección.

II

A fin de comprender totalmente la filosofía de la magia, es necesario acordarse que un Sephirah aislado no puede ser llamado funcional; la función supone siempre un Par de Sephiroth opuestos, de donde resulta un tercer término por medio del cual se establece el equilibrio: este tercer término es funcional. El Par de opuestos no lo es, porque se neutralizan mutuamente; cuando se unen en una fuerza que emana de ellos se convierte en Tercero (de donde el simbolismo: Padre, Madre e hijo); entonces aparece la actividad dinámica, distinta de la fuerza latente encerrada en ellos que espera su liberación.

El triángulo funcional de la Triada Inferior consiste en Hod, Netzach y Yesod. Como hemos notado, Hod y Netzach, en el plano astral, son respectivamente Forma y Fuerza. Yesod es la base de la substancia etérica, el Akasha o Luz Astral, según la terminología que se use. Especialmente, Hod es la Esfera de la Magia, porque es la Esfera donde aparecen las formas; es, pues, aquella en que el mago puede obrar, porque es su espíritu el que formula las formas, y es su voluntad la que las liga a las fuerzas naturales de la Esfera de Netzach, las que luego las animan. Es necesario recordar que sin la intervención de Netzach, el aspecto fuerza del plano astral, ellas no podrían ser animadas; por medio de Netzach, esfera de las emociones, los contactos tienen lugar simpáticamente, por emotividad concordante. El mago proyecta el poder de su voluntad fuera de Hod, pero sólo por simpatía puede penetrar en Netzach. Las personas frías y dominadoras, o el individuo fluídicamente simpático dominado por la pura emoción, no pueden ser Adeptos.

El poder de una voluntad concentrada es necesario al mago para  ponerse en estado de afrontar su obra, pero el estado de una imaginación simpática le es esencial para establecer sus contactos. Porque sólo por nuestro poder de penetrar imaginativamente en la vida de seres diferentes de nosotros, es como podemos estar en contacto con las fuerzas de la Naturaleza. Intentar dominarlas por medio del poder puro y simple, maldiciéndolas con los Santos Nombres de Dios si hacen resistencia, es hechicería.

Como ya hemos notado, es por los factores correspondientes de nuestro propio temperamento que podemos ponernos en contacto con esos poderes naturales. Nuestra Venus interior es la que nos permite ser permeables a las influencias simbolizadas por Netzach. El poder mágico de nuestro espíritu es lo que nos hace accesibles las fuerzas de la esfera Hod Hermes Thoth. Si en nosotros no existe Venus, si no hay capacidad de responder al llamado del amor, las puertas de la esfera de Netzach no se abrirán, y jamás recibiremos su iniciación. Asimismo, sin capacidad mágica, producto de la imaginación intelectual, la esfera de Hod será un libro cerrado para nosotros. No podemos actuar en una esfera, sino después de haber franqueado la iniciación correspondiente, la que, en lenguaje de los Misterios, confiere los Poderes de esa Esfera. En el trabajo técnico de los Misterios, estas iniciaciones son conferidas, en el plano físico, por medio del ceremonial que puede ser eficaz o no. El punto secreto de este problema consiste en el hecho de que no se puede despertar una actividad que no exista ya en forma latente. El verdadero Iniciador es la vida; las experiencias vitales estimulan y activan nuestras capacidades personales, en la medida que las poseemos. Las ceremonias iniciáticas, las enseñanzas dadas en cada grado, sólo tienen por objeto hacer consciente lo que antes era subconsciente, y someter  al control voluntario, guiado por el espíritu superior, a esas ciegas reacciones potenciales que hasta entonces han respondido instintivamente a los llamados de lo externo.

Es menester tener en cuenta que es en la medida en que nuestras capacidades de reaccionar se eleven por encima de la esfera de los reflejos emocionales para llegar al control racional, que se convierten en poderes mágicos.

Sólo cuando el aspirante, teniendo la capacidad de responder en todos los planos al llamado de Venus, por ejemplo, logra abstenerse a voluntad y sin ningún esfuerzo a responder a ese llamado, puede ser iniciado en la Esfera especial de Netzach. Es por ello que se dice que el Adepto puede servirse de todo, pero no depender de nada.

Para aquellos cuyos ojos estén abiertos, estos conceptos son prefigurados en el simbolismo de Hod. El texto Yetziratico declara que Hod es la Inteligencia Perfecta, siendo el instrumento intermediario de la Primordial. En otros términos, es el Poder equilibrado, indicando la palabra "intermediario" el justo equilibrio entre dos extremos.

El concepto de reacción controlada y de satisfacción detenida está expresado en el título del Ocho de Copas del Juego del Tarot, cuyo nombre secreto es "Éxito abandonado". La serie de copas, en el simbolismo del Tarot, esta sometida a la influencia de Venus y representa los diversos aspectos, las diversas influencias de Eros. El “éxito abandonado" o la inhibición de la reacción instintiva que empujaría a satisfacerse—en una palabra, la sublimación—es la clave de los poderes de Hod. Pero es necesario recordar que la sublimación es completamente diferente a la represión o la supresión del deseo; se aplica al instinto de preservación como al instinto de reproducción: ambos están estrechamente asociados por la opinión general.

El mismo concepto reaparece en el título secreto del Ocho de Espadas, que es el "Señor de la Fuerza Amortiguadora ". En estas palabra tenemos una clara imagen de la suspensión, de la detención de algún poder dinámico que se trata de someter al control.

En el Ocho de Oros, que representa la naturaleza de Hod manifestada en el plano físico, tenemos el "Señor de la Prudencia", también una influencia combativa y restrictiva. Pero todas esas cartas negativas y de inhibición se resumen en el significado del Ocho de Bastos, el cual representa la acción de la esfera de Hod en el plano espiritual: estas cartas tienen por nombre "El Señor de la Rapidez".

Vemos, pues, que la energía dinámica de los planos superiores llega a ser utilizable, por una serie de inhibiciones y restricciones en los planos inferiores. Ahora bien: es en la esfera de Hod donde la inteligencia racional impone sus restricciones a la naturaleza animal del alma, condensándolas, formulándolas, dirigiéndolas, limitándolas, impidiendo su desgaste. Esta es la operación de magia que obra por medio de símbolos. Por ella, el libre movimiento de las fuerzas naturales sufre una represión que lo pliega a los fines concebidos y volitivos de adelanto. Este poder de dirección, de control, no puede ser obtenido mas que por el sacrificio del alimento fluídico; por tanto, Hod es considerado con justicia como el reflejo de Binah por Kjesed.

Habiendo estudiado los principios generales de la esfera de Hod, estamos en condiciones de detallar su simbolismo.

El sentido de la palabra hebrea es La Gloria, y esto sugiere al espíritu que en este Sephirah, el primero donde las formas están definitivamente organizadas,  el esplendor de la Esencia Primordial se revela a la conciencia humana los físicos declaran que la luz es visible para nosotros como cielo azul, merced al polvo sutil expandido en la atmósfera. Una atmósfera sin polvo seria completamente obscura para nosotros; lo mismo es en la metafísica del árbol la Gloria de Dios no puede resplandecer mas que en las formas que la manifiestan . La Imagen Mágica de Hod debe ser atentamente meditada.

Aquellos que hayan comprendido lo que precede, verán hasta que punto la naturaleza dinámica y formal de la obra mágica se resume en este símbolo de un ser en quien se encuentran reunidos los elementos masculino y femenino.

Hod es esencialmente la esfera de las formas animadas por las fuerzas de la Naturaleza; inversamente, es también la esfera donde las fuerzas de la Naturaleza revisten una forma sensible.

El texto Yetziratico ya ha sido examinado en detalle y, a este respecto, el lector podrá referirse a lo que precede.

El Nombre Divino de Hod, EloJim Tzaboath, Dios de las Legiones, contiene de una manera muy interesante el símbolo hermafrodita, porque la palabra Elojim es un nombre femenino con un plural masculino, indicando así, según el método Cabalístico, que representa un tipo de actividad doble, o una fuerza que funciona por medio de un cuerpo organizado. Los tres Sephiroth del Pilar Negativo del Árbol de la Vida contienen la palabra Elojim en su Nombre Divino. Tetraqramma EloJim, en Binah; Elojim Gueber, en Gúebúrah, y Elojim Tzaboath, en Hod.

La palabra Tzabaoth significa legión o ejercito; vemos así aparecer la idea de la Vida Divina manifestándose en Hod por medio de una legión de formas dinámicamente animadas, por oposición a la actividad puramente fluídica de Netzach.

La atribución del poderoso arcángel Mikjael a Hod nos ofrece materia para reflexionar. Siempre se representa a este arcángel pisando una serpiente y traspasándola con una espada, y teniendo a menudo en su mano una balanza, símbolo del equilibrio, lo cual expresa la misma idea que el texto Yetziratico: "Instrumento de lo Primordial".

La serpiente que el gran Arcángel pisa no es más que la fuerza primitiva, la fálica serpiente de los freudianos; este jeroglífico nos enseña que la prudencia "restrictiva" de Hod es lo que mutila la fuerza primera y le impide franquear sus límites. Es bueno recordar que la Caída está simbolizada en el Árbol por la Gran Serpiente, cuyas siete cabezas rebasan los límites que se le han asignado, y eleva hasta Daath mismo su cabeza orlada de una corona. Es muy interesante observar la manera en que los símbolos se entrelazan unos con otros, permitiendo descifrar su sentido y poner, así, su substancia en posesión del Cabalista cuando está en contemplación .

El Orden Angélico que funciona en Hod es el de los Beni Elojim, Hijos de los Dioses. Aquí volvemos a encontrar el concepto del "Dios de las Legiones" o ejércitos. Es uno de los conceptos capitales de la Ciencia Secreta, concerniente a la labor del Creador a través de sus intermediarios. El no iniciado, el profano, concibe la labor divina como una labor ordinaria, que con sus propias manos acomoda un ladrillo sobre el otro, construyendo así el edificio; pero el Iniciado concibe a Dios como el Gran Arquitecto del Universo, el cual elabora sus proyectos solamente sobre el plano de los Arquetipos, al cual concurren para su instrucción los Videntes más elevados, los Arcángeles, dirigiendo los ejércitos de humildes obreros que colocan piedra sobre piedra, según el plano arquetípico del Supremo. ¿ Cuando hemos visto que el arquitecto que concibió el plano de un edificio intenta construirlo por si propio, con sus manos, sin ayuda? Nunca, Tampoco nadie lo vió cuando se debió construir el Universo.

El chakra mundano de Hod, como hemos visto, es Mercurio, y ya hemos estudiado el simbolismo referente a Hermes Thoth.

La Experiencia Espiritual asignada a este Sephirah es una Visión de Esplendor. Es la realización de la Gloria de Dios manifestada en el Universo visible. El Iniciado de Hod ve tras la apariencia de las cosas creadas y discierne a su Creador, y, en el esplendor de la Naturaleza como vestidura del Inefable, recibe la Iluminación y se convierte en un trabajador bajo las órdenes del Gran Arquitecto. Esta realización de las fuerzas espirituales que gobiernan todas las apariencias de la manifestación es la clave de los poderes de Hod tal como se usan en la Magia Blanca. Es convirtiéndose en un canal de estas fuerzas que el Maestro de Magia Blanca lleva el orden entre el desorden de las esferas donde la Fuerza no está equilibrada, y no sirviéndose de los poderes de su voluntad personal. El equilibra lo que es caótico, y no maneja arbitrariamente a la Naturaleza.

En esta esfera de Hermes Thoth, dios de la ciencia y de los libros, ;cuan claramente vemos que la virtud suprema es la veracidad, y que, por el contrario, el aspecto adverso revela en Mercurio el dios de los ladrones y de los malhechores más ladinos. La ética esotérica sabe bien que cada plano tiene su propia noción de lo justo y lo injusto. En el plano físico, esta noción es la fuerza; en el astral, la belleza; en el mental, la veracidad; y en el plano espiritual; el discernimiento del bien y del mal, tal como entendemos estos términos. Es por esta razón que ninguna ética existe más que en términos de valor espiritual; todo el resto es meramente transitorio. En la Esfera que por esencia es la del mental concreto, es lógico que, según la Cábala, la suprema verdad sea la veracidad.

Se nos dice que la correspondencia microcósmica es: las caderas y las piernas. Esto esta de acuerdo con la Astrología, sobre lo que gobierna Mercurio. :

Los símbolos asociados con Hod son: los nombres, los versículos y el mandil. Los nombres de los Nombres de Poder por medio de los cuales el mago resume y evoca, en el seno de la conciencia, los poderes multiformes de los Beni Elojim. Estos nombres no son en manera alguna vocales arbitrarias y bárbaras, sin etimología ni sentido definidos, sino fórmulas filosóficas. En ciertos casos, su interpretación es etimológica, como en el de las deidades egipcias, cuyos nombres están formados por el de los poderes y símbolos que sirven para designar esas fuerzas compuestas. Pero en todo sistema mágico de origen cabalístico, los nombres mágicos son formados, con auxilio del valor numérico de las consonantes de este o aquel alfabeto sagrado; porque hay una Cábala griega como asimismo una Cábala hebrea, siendo esta ultima la mas conocida de todas. Estas consonantes, reemplazadas por cifras que les corresponden en un nombre del cual es posible servirse para diversos fines. Algunas de estas finalidades son conformes a los métodos de la matemática pura, y los resultados se vuelven a traducir en letras: dan correspondencias muy curiosas con los nombres de poderes similares o conexos. Este es un aspecto muy especial de los estudios cabalísticos; en manos de los verdaderos expertos, da resultados muy interesantes; pero, por el contrario, puede conducir al ignorante al abismo, porque no hay límite para las combinaciones que ofrece, y sólo un profundo conocimiento de los primeros principios puede decir cuando las analogías son o no legítimas e impedirnos caer en la credulidad y la superstición.

Los Versículos son frases mántricas; el mantran es una frase sonora que, repetida indefinidamente como cuando se recite un rosario, obra sobre el espíritu como una fuerza especial de autosugestión; la psicología de ésta es muy compleja para poder ser estudiada aquí.

El Mandil evoca asociaciones 'inmediatas para todos los iniciados de Salomón el Sabio; es la vestimenta característica del candidato en los Misterios menores, el cual siempre ha sido calificado como un obrero o creador de formas; y. como el Sephirah Hod es la Esfera de las operaciones para los constructores de formas mágicas, se verá que este símbolo es pertinente El mandil cubre y disimula el centro lunar Yesod, del cual hablaremos a su debido tiempo. Como hemos indicado, Yesod es el aspecto funcional de Par de Opuestos del plano Astral.

Ya hemos tratado más arriba sobre los cuatro Ocho del juego del Tarot.

Para concluir, en Hod tenemos la Esfera de la magia formal, por oposición al simple poder del espíritu. Las formas que en esta esfera separa el mago que trabaja sobre las fuerzas de la Naturaleza, son las de los Beni Elojim o Hijos de los Dioses.

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