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EL ARTE OSCURO

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GOTICO

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jueves, 18 de noviembre de 2010

El saber mágico en el Antiguo Egipto - Christian Jacq - 2ªparte


El saber mágico en el Antiguo Egipto
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Christian Jacq
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2ªparte


 De Horus a Bes


Los dioses magos son concebidos como “panteístas”, es decir, como una potencia “acompañada de sus poderes descompuestos en forma visible, analizados y yuxtapuestos de cualquier forma, a imagen del dios que los contiene”.1 Además, el dios mago maneja los instrumentos de su poder, como los cetros, y porta coronas. Estas complejas divinidades, alabadas en los papiros tardíos, pasarán a los talismanes de la Edad Media occidental, prolongando así la influencia de la magia egipcia.

En sus orígenes, en calidad de Horus, recibe la protección del cielo y de la tierra, contra cualquier difunto o difunta, al sur, al norte, al este y al oeste.2 De hecho, las palabras de Horus tienen un poder protector excepcional. Alejan la muerte, devuelven el aliento al oprimido, renuevan la vida, alargan los años, extinguen el fuego, curan a quien es víctima del veneno, salvan al hombre de un destino funesto. La magia de Horus hace desviar las flechas de su objetivo, aplaca la cólera en el corazón del ser enfurecido.3 Thot, señor de los magos, glorifica a Horus sobre el agua y la tierra. Le invoca, él que ha sido llevado por la vaca divina, que ha sido puesto en el mundo por Isis. Ha pronunciado su nombre, recitado su magia, conjurado con sus conjuros, utilizado el poder salido de su boca.4

Se invoca a Horus, hijo y heredero por excelencia, toro hijo del toro y de la vaca celeste, que posee sentencias eficaces, palabras poderosas transmitidas por su padre la Tierra y su madre el Cielo, a fin de que impida que los reptiles que están en el cielo actúen, en la tierra y en el agua, así como los leones del desierto y los cocodrilos del río. Estas criaturas dañinas serán reducidas al estado de piedras del desierto o de pedazos de vasijas rotas.5

Cuando Isis viene hacia Horus, le enseña que es su hijo en la región celeste. Nacido del Océano de los orígenes, él se manifiesta bajo la forma de una gran garza nacida en la copa de un sauce, en Heliópolis, el hermano de un pez profeta que anuncia los sucesos futuros. Fue un gato el que lo alimentó en la morada de Neith, patrona del tejido. Una cerda y un enano le protegieron.6 Como se ve, en esta educación divina todo es mágico.

Cada parte del cuerpo de Horus está animada mágicamente de forma que sea penetrada totalmente por las fuerzas de las alturas y realice sus funciones: abatir a los enemigos de su padre, vencer a Seth el rebelde, reinar sobre los cuatro puntos cardinales. Protector de la realeza, Horus juega un papel primordial como dios curativo. Se le puede ver pisotear cocodrilos, sostener en la mano escorpiones e insectos peligrosos, demostrando que no tiene nada que temer de criaturas que ocasionan la muerte. Otra función fundamental de Horus: la de pastor. Horus el vaquero cuidaba su rebaño. Pero éste fue amenazado por unas bestias salvajes. Intervinieron Isis y Nephtis que confeccionaron unos amuletos. Así se cerraron las fauces de los leones y las hienas. Por medio de la magia, Horus les caza, les quita la fuerza, les deja ciegos. Identificado con el dios-pastor, el mago exige que las bestias feroces se dispersen por los cuatro puntos cardinales.7 El cielo se abre, liberando influencias benéficas para el campesino que, con toda seguridad, disfruta de la totalidad de sus posesiones. Ningún ser maléfico se apoderará del campo.8

* * *

En la dinastía XVIII surge la curiosa figura de Ched-el-Salvador, el cual protege contra animales e insectos peligrosos. Ched es un hombre joven que mata con sus flechas a las bestias peligrosas o las agarra por la cola. En época más tardía, se confunde con Horus niño. Se representa en estelas, instalado sobre dos cocodrilos, con una máscara de Bes encima de su cabeza, rodeado de fórmulas mágicas. Estos monumentos, ya sean modestos o de gran tamaño, son verdaderos talismanes que garantizan la seguridad del Estado.9

Otro dios “mágico”: Shu, que se ha creado a sí mismo y cuya forma es invisible. Está impregnado de potencia creadora, apacigua el cielo y pone a las Dos Tierras en orden.10 Por ello, Shu es el mago, hijo de Atum. Fue creado de su nariz, salió de sus fosas nasales. El mago conoce la ciencia de los espacios infinitos; para demostrarlo, recita una fórmula sobre los ocho dioses que sostienen el universo, trazado con un pigmento amarillo y con ocre nubio sobre la mano de un hombre.11

En la Época Baja se desarrolla la fama de Shu, hijo de Ra. Se consideraba que sostenía el cielo. Erguido en su carro, aleja a las fieras. Se le considera como “el Salvador”, poder mágico capaz de arrancar al hombre de la opresión del mal.

* * *

El dios Seth es conocido como asesino de Osiris. Pero el dios cumple un papel muy positivo. Mientras Horus, víctima de un dolor de cabeza, descansa sobre un cojín, su hermano Seth vela por él, impidiendo que sus piernas sean atacadas por demonios deseosos de privarle de movimiento.

Esta acción divina se repite sobre la tierra. El mago actúa como un tejedor. Recorta una pieza de tela y hace siete nudos atándola al dedo gordo del pie del paciente.12 Para lograrlo, el mago debe identificarse con Seth, cuya fuerza es considerable:13 “Yo Soy el que ha separado lo que estaba unido, afirma, yo soy el que está lleno de vigor y de potencia, Seth.”

No olvidemos que al muerto se le da un sudario perfecto, que es también el del iniciado que renace a la vida del espíritu: la piel de Seth.14 La morada de resurrección será, pues, el mismo ser del “enemigo”, del adversario vencido y dominado por el poder mágico. Todas las técnicas de las artes marciales se fundan en el mismo principio: utilizar la fuerza del combatiente que intenta destruiros para desarrollar su propio poder.

Seth es un curandero eficaz. En una conjuración especial contra la misteriosa “enfermedad asiática”, se llama a Seth para que apacigüe el mal. De esta forma los líquidos del cuerpo humano estarán también en paz y la enfermedad se alejará. Si es necesario, se le encerrará y su boca se cerrará con una piel de tortuga.15


Figura 14

Representación del dios llamado “Dos caras”, es decir, las de Horus y Seth, hermanos enemigos e inseparables, reunidos en el mismo ser. Esta doble Persona, formada por dos entidades simbólicas que no cesan de combatir para asegurar su supremacía sobre el universo, es., en realidad, Uno: porque todo está en la mirada del mago que sabe discernir la unidad dentro de la dualidad. (La tumba de Ramsés IX.)

Un papiro mágico de París nos enseña que el mago invoca a los dioses con ayuda de una vasija. Se dirige a Seth-Typon, considerado como dios de los dioses. El mago tiene esta audacia porque ha vencido a un dragón invisible gracias al poder de Seth que le permite hacer venir a los dioses a voluntad.16

* * *

Bes era el dios mago más popular del Egipto tardío. Existía ya en el Egipto clásico donde jugaba el papel de iniciador a la alegría, conquistada por la victoria sobre los poderes de las tinieblas. Bes es un enano barbudo, con cabeza de león y piernas torcidas. Saca la lengua: símbolo de la transmisión del Verbo, que a menudo se encontrará formulado en los capiteles de las catedrales. Bes aparece sobre estelas, vasijas, amuletos, muros de los templos. Aterroriza a quien no le conoce, aleja al mago incompetente. Con su cuchillo ataca a los demonios y los hace huir. Muchas veces; su cuerpo está salpicado de estrellas: protecciones contra el mal de ojo. Es por eso que se ocupa mucho de la vida cotidiana de los humanos, protegiendo especialmente a las parturientas.

Bes está también encargado a la frontera oriental del delta: por allí vienen los invasores. Pero también por allí, cada mañana, el sol combate victoriosamente con Apophis el dragón.

En Abidos, como encargado del templo de Seti I, Bes pronunciaba oráculos y curaba enfermedades.17 El papiro mágico de Brooklyn18 indica que Seth, el de las siete caras, aleja al difunto y a la difunta, al enemigo y a la enemiga, al adversario hombre y mujer, a la puerca devoradora del Occidente. Bes dispone de las temibles fuerzas de Amón-Ra, que está a la cabeza de Karnak, el carnero del pecho prestigioso, el gran león nacido de sí mismo, el gran dios del comienzo de los tiempos, señor del cielo y la tierra, aquel cuyo nombre está oculto, el gigante de un millón de codos.

Al ser muy popular, Bes desafió durante mucho tiempo al cristianismo, el cual le relegará al rango de genio maléfico. Pero cualquier egipcio sabe que el dios barbudo y risueño está siempre presente, oculto en los templos. Son numerosos los que buscan todavía sus favores.

Diosas de la magia


Al concepto de “magia” se une inmediatamente siempre el nombre de Isis, la que conoce el nombre secreto del dios supremo. Isis dispone del poder mágico que le dio Geb, el dios-tierra, para proteger a su hijo Horus. Puede cerrar la boca de cualquier serpiente, alejar de su niño a todo león del desierto, a todo cocodrilo de las riberas, a todo reptil que muerde. Desvía el efecto del veneno, hace retroceder su fuego destructor por medio de la palabra, da el aire a quien le falta. Los humores malignos que perturban al cuerpo humano obedecen a Isis. Las “vasijas”, a sus palabras, expurgan lo que hay de malo en ellas.19 Cualquiera que haya sido picado, mordido, agredido, llama a Isis la de la boca sabia, identificándose con Horus que llama a su madre en su socorro. Vendrá, hará los gestos mágicos, se mostrará tranquilizador en el cuidado de su hijo. Nada grave perjudicará al niño de la gran diosa. Quien como Horus surge del cielo y de las aguas primordiales, no puede morir.20 ¿No es Isis la Madre de donde todo procede y adonde todo regresa?

Nut, diosa del cielo, reina sobre un cosmos mágico. A menudo, sobre el pecho de las momias, está presente el símbolo de Nout: una mujer alada o un buitre hembra. Existe una fórmula., pronunciada por la misma diosa, para definir su acción: “Yo soy tu madre Nut, me despliego por encima de ti en mi nombre del cielo. Habiendo entrado en tu boca, tú sales de entre mis muslos, como el Sol de cada día”.21

Mut, cuyo nombre egipcio significa “madre”, aparece en figuras mágicas compuestas. Se pronuncian palabras eficaces sobre una figura de la diosa Mut con tres cabezas (mujer, leona y buitre).22 Diosa alada, provista de un falo y de garras de león, Mut, dibujada sobre un vendaje de tela roja, permite al mago no ser rechazado en el imperio de los muertos y recibir como don una estrella del cielo.

Las siete Hathor son las hadas egipcias. Portando, en la frente la serpiente ureus se agarran de la mano formando una cadena de unión. La diosa Hathor en persona conduce a sus siete hijas. En realidad, ella toma la forma de siete divinidades benéficas que hacen que el des tino sea favorable para el niño recién nacido. Alegran al mundo con la música y la danza. Su papel consiste en orientar, en emitir predicciones y no en fijar destinos de manera ineludible. Pero el enunciado de la predicción, debido a la magia del Verbo, a veces se convierte en realidad. Una estela conservada en La Haya, y que data de la dinastía XIX, muestra a las siete Hathor prometiendo descendencia a un sacerdote de Thot a cambio del culto que se les rinda. Entre magos y adepto del dios de la magia, el contacto era fácil.

Hijas de la Luz, las siete Hathor desanudan vendajes de hilo rojo con las que crean siete nudos. Según el número de nudos, siendo siete el signo benéfico por excelencia, el destino de la persona interesada por la decisión de las hadas se muestra favorable o no.

La diosa Sekhmet, con cabeza de leona, es terrorífica. Reina sobre bandas de genios emisarios, armados con cuchillos, que recorren la tierra llevando la enfermedad, el hambre, la muerte, especialmente durante los períodos delicados del calendario, en las épocas de transición en las que se ceban los males: el paso de un año a otro, el final de una década, el final de mes e incluso el fin del día y el comienzo de la noche.23 Estas temibles hordas son conjuradas por los magos más competentes, primero a nivel nacional y luego en la esfera privada. Para apaciguar el furor de Sekhmet, es preciso utilizar un amuleto o una estatuilla que representa a la diosa. La fuerza maléfica se vuelve entonces benéfica, el poder se desembaraza de su escoria. El último día del año se invoca a la diosa leona, recordando el papel de los asesinos llegados del mal Ojo, sembrando el pánico y las tinieblas, lanzando dardos por sus bocas: ¡que se alejen del mago!, ¡que no tengan poder sobre él, porque él es Ra, es la misma Sekhmet! Las palabras se han de recitar sobre una tela de lino sobre la que están dibujados los dioses. El mago les ofrece pan y cerveza, incienso quemado, hace doce nudos y coloca la tela en el cuello de quien desea ser protegido. Para rechazar a los asesinos y los incendiarios de Sekhmet, el mago se identifica con Horus, el único. Pronuncia fórmulas sobre una vara de madera que sostiene en la mano. Luego debe salir de su morada y dar una vuelta en torno.24


Figura 15

Dos diosas protectoras de la realeza: Nekhbet, un buitre; Ouadjet, una cobra alada. Entre sus alas, evocadoras del movimiento vital, el símbolo jeroglífico chen, verdadero “anillo de poder”, que representa al círculo del universo. Este último está representado como una cuerda anudada y atravesada. (Las capillas de Tutankhamon.)

Bajo el reinado de Amenophis III se esculpieron muchas estatuas de la diosa Sekhmet. De ella se dice: “Aquella cuyo poder es tan grande como el infinito”. Los epítetos presentes sobre las estatuas forman una gigantesca letanía, evocando a una Sekhmet-llama que rechaza al dragón y combate a los enemigos del Faraón. Una fuerza así es difícil de manipular porque ella puede destruir el mundo. Pero, gracias a ella, el Faraón conserva su vitalidad. Es el vivo entre los vivos, a condición de que Sekhmet sea apaciguada y dominada. Por ello, las estatuas de Sekhmet protegían el acceso a los lugares sagrados, prohibiendo a los seres impuros e incapaces la entrada a los templos.

El año ritual estaba encarnado por la serpiente ureus, la cual, para simbolizar la multiplicidad de días, se convierte en 365 serpientes dispuestas alrededor de la corona real. Según esto, hubo 365 estatuas de Sekhmet (o dos series de 365: cada día, era necesario conquistar los favores de la diosa para que ésta dispense una fuerza positiva y proteja al faraón, al templo e incluso las moradas de los particulares.25

Enanos y gigantes


Existe una fórmula en la que “el buen enano” juega un pape1 en relación con la placenta que se ruega que baje para que el nacimiento transcurra bien y el parto de la madre sea feliz. La misma diosa Hathor posa su mano sobre la parturienta. Las palabras mágicas son pronunciadas cuatro veces sobre un enano de arcilla, colocado sobre la cabeza de la mujer que da a luz con fatigas.26

Se dedica la plegaria al enano celeste de cabeza grande, de larga cola, de muslos cortos: que cuide del mago, noche y día, incluso aunque su apariencia, poco estética sea la de un viejo mono.27

A veces, el dios de la magia tiene la forma de un enano. El papiro mágico ilustrado de Brooklyn ofrece escenas particularmente interesantes. Se ve a un hombre erguido, provisto de una cabeza de Bes, sosteniendo un cetro y una cruz en dos de sus manos. Pero tiene varios brazos armados con cuchillos, lanzas y serpientes. Su cuerpo está cubierto de ojos. Es alado.28 Por encima de la cabeza de Bes, varias cabezas de animales: gato, mono, león, toro, hipopótamo, cocodrilo, halcón, siendo coronado el conjunto por cuernos de Carnero de donde salen seis cuchillos y seis serpientes. Bajo los pies del dios, un ourouboros, serpiente que se come su propia cola, que contiene animales. La extraña figura está colocada en un círculo de llamas.29

A estas fascinantes apariciones, el mago es capaz de añadir la de un gigante al que hace intervenir para que el orden del mundo sea respetado. Serge Sauneron hace derivar este símbolo del concepto de inmensidad del dios que sostiene el cielo y cuyo paso le permite recorrer el universo entero: de ahí la noción de un ser que mide un millón de codos, gigante bueno de la magia.30

Capítulo VI


Los combates del mago


Desfile de dioses y diosas, letanía mágica de extrañas resonancias, mundo olvidado y, sin embargo, tan próximo... mis anfitriones de Luxor conocían a pesar de ello los secretos de las divinidades mágicas del antiguo Egipto. Pero no los dedicaban una devoción ciega. “La magia, me confió el Anciano, es un combate. Los dioses deben plegarse a tus deseos. Las diosas deben enamorarse de ti. Si no, serán enemigos implacables.” “¿Así, pues, es preciso luchar siempre?”, pregunté. “En magia, siempre”, respondió.

Cuentos y leyendas


Los cuentos del antiguo Egipto, documentos literarios de una calidad excepcional, tanto por su contenido como por su estilo, muestran a los magos en acción. Uno de ellos, que se desarrolla en el Imperio Antiguo,31 evoca el caso de un marido engañado. Pero este infortunado esposo no es un cualquiera. Se trata de un sacerdote-lector y de un mago altamente cualificado. Hace fabricar un cocodrilo de cera de siete pulgadas de largo y pronuncia una fórmula: “¡Apodérate de cualquiera que venga a bañarse a mi estanque!” Por medio del Verbo, el cocodrilo de cera se ve provisto de un alma mágica que lo convertirá real en caso de necesidad. El mago pide a su sirviente que ponga el cocodrilo en el agua cuando el amante de su mujer venga allí a bañarse.

El acontecimiento se produce. La mujer del mago y su amante se reúnen en el edénico jardín del alto personaje. El amante decide bañarse en el arrebatador estanque. El sirviente, obedeciendo a su señor, pone allí el cocodrilo de cera, el cual se transforma en un saurio de siete pulgadas totalmente real y mantiene al hombre en el fondo del agua durante siete años.

Cuando el mago regrese a casa, en compañía del faraón, con cuya amistad se honraba, deseará mostrar un gran prodigio al Señor de Egipto. Ordena al cocodrilo que saque a la superficie al amante de su mujer. El monstruo es tan enorme que espanta un poco al faraón. El sacerdote-lector se apodera sin dificultad del saurio, el cual, inmediatamente, se convierte de nuevo en cocodrilo de cera. Mientras, el mago relata al rey su desventura. El faraón pronuncia su juicio: que el cocodrilo se lleve lo que es suyo. El monstruo se apodera del condenado, desciende al fondo del estanque y nunca más se supo qué sucedió con su presa. En cuanto a la mujer adúltera, fue quemada y sus cenizas arrojadas al Nilo.

* * *

Otro cuento, que data del reinado de Keops, evoca un combate de un mago, esta vez no contra un rival amoroso, sino frente al faraón en persona. Había en aquella época un mago prodigioso llamado Djedi, de ciento diez años de edad, que aún comía ciento diez panes, la mitad de un buey, y bebía cien cántaros de cerveza. Keops, necesita conocer el número de habitaciones secretas del templo de Thot. Y Djedi las conoce. Así, pues, va a buscarle a su casa y le traslada a la corte, a presencia del rey de Egipto. “¿Es verdad lo que se dice, le interroga Keops, de que tú sabes reponer en su lugar una cabeza cortada?” “Sí,” responde el mago. El faraón quiere comprobarlo. Ordena que ejecuten a un prisionero y le lleven su cadáver.

Es en ese instante cuando el mago debe librar su combate. “No, dice con gravedad, no un ser humano, mi señor soberano, porque está prohibido hacer semejante cosa con el rebaño sagrado de Dios.” Crítico momento, en que la tensión es perceptible. El faraón, mago también, acepta esta observación. Se traerá a su presencia un ganso, y luego un buey. Se les corta la cabeza. El mago las vuelve a oponer en su lugar. De este modo preserva la vida, incluso en las circunstancias más difíciles. Seguidamente revelará al faraón la forma de conocer el número de las habitaciones secretas de Thot, señor de la magia.


Figura 16

Espacios del otro mundo: largas hileras de genios, serpientes, fuerzas contenidas en óvalos protectores, personajes sin cabeza, con las manos atadas a la espalda, simbolizando las fuerzas oscuras. Todos suben hacia una misma meta: la transmutación por la Luz. (La tumba de Ramsés IX.)

* * *

El cuento de las remeras, que se desarrolla en la época de Snefru, evoca un combate más “físico” por parte del mago que se mide con el elemento agua. El faraón Snefru se aburría. El jefe-lector, el mago Djadjaemankh, le aconseja un paseo en barca con mujeres bellas. La jefa de las remeras, instalada en la parte de atrás de la barca, dejó caer al agua un adorno de turquesa con forma de pez. Inmediatamente dejó de remar. Todo su equipo se detuvo. El faraón está listo para reemplazar la joya, pero la mujer es testaruda: ella desea aquel colgante y no otro.

Snefru apela al mago. Este pronuncia algunas fórmulas indispensables para obtener el dominio de las aguas. Luego, con serenidad, coloca una mitad del lago sobre la otra y encuentra el colgante, el cual devuelve a su propietaria. Para dejar las cosas como las había encontrado, el mago devuelve cuidadosamente la mitad del lago a su lugar normal.

* * *

Un cuento de la época de Ramsés II evoca un combate mágico contra la enfermedad de una joven princesa prometida para los más altos destinos. Esta joven, la princesa del país de Bakhtan, debía casarse con el gran Ramsés, que se había enamorado de ella. Pero la enfermedad se apoderó de ella. El faraón apela a sus mejores sabios, los cuales no lograrán curarla. Los magos humanos fracasan, es preciso poner en práctica el poder mágico encarnado en la estatua del dios Khonsu. Consultado este último, consintió en ser el jefe de la operación: fue trasladado, con todos los honores debidos a su rango, hasta el país de la princesa. El viaje duró diecisiete meses. La estatua divina actúa mágicamente sobre la joven y consigue curarla. Incluso el demonio que la hizo caer enferma conversó con el dios egipcio, asegurándole que en adelante sería su esclavo. El príncipe de Bakhtan, estupefacto por los poderes de la magia egipcia, decidió conservar esta estatua milagrosa. Pero, tres años y nueve meses más tarde, vio, en sueños, que el poder divino de la estatua escapaba bajo la forma de un gavilán de oro y volaba hacia Egipto. Espantado, dejó marchar a la estatua.

* * *

El cuento de Satni Khamosis es una de las joyas de la literatura mundial. Satni Khamosis, hijo de rey, leía libros en escritura sagrada, especialmente los incluidos en la Casa de la Vida, las estelas, y conocía las cualidades de los amuletos y talismanes. También redactaba. De él se decía: “Es un mago que no tiene parangón sobre la tierra de Egipto.”

Un día un anciano se burló de él. Conocía un libro escrito de mano de Thot y podía conducirle al lugar donde éste se encontraba. Allí estaban inscritas dos fórmulas: “Si recitas la primera, dijo el anciano, encantarás el cielo y la tierra, el infierno, las montañas, las aguas; conocerás a los pájaros del cielo y a los reptiles tal como son; verás a los peces, porque el rostro divino les hará subir a la superficie. Si lees la segunda fórmula, cuando estés en la tumba tendrás la forma que has tenido en la tierra; verás salir el sol en el cielo, su cortejo de dioses y la luna con la forma que tenía cuando salía.”

Este libro prodigioso está oculto en una necrópolis, en la tumba de un hijo de rey. Satni desciende a la misma. La encontró clara como si el sol penetrase hasta allí, porque la luz salía del libro. El nombre del hijo de rey era Neferkaptah. Estaban presentes también las almas de su mujer y de su hijo.

Esas almas dialogan con Satni, intentando disuadirle de coger el libro, que es el origen de muchas desgracias. Neferkaptah, en efecto, había preparado el emplazamiento del libro: en medio de un río, en un cofre de oro. El cofre de hierro estaba en un cofre de bronce, el cofre de bronce en un cofre de madera de palma, el cofre de madera de palma en un cofre de marfil y ébano, el cofre de marfil y ébano en un cofre de plata, el cofre de plata en un cofre de oro y el libro dentro de este último. Alrededor hay un hormigueo de serpientes, de escorpiones, de toda suerte de reptiles. Último guardián del umbral: una serpiente inmortal enroscada alrededor del último cofre.

Neferkaptah mató dos veces a la serpiente inmortal, la cual revivió. Combatió una tercera vez con el reptil, la cortó en dos pedazos y puso arena sobre los pedazos, de manera que la serpiente no pudiera tomar su primitiva forma. Entonces dispuso del libro y de sus encantamientos.

Pero se hallaba demasiado lejos. El dios Thot se enfadó. Fue a quejarse a Ra. El dios sol embrujó al mago y le acarreó toda suerte de desgracias, especialmente causando el ahogamiento de su mujer y de su hijo. Antes de morir ahogado él mismo, el mago se fijó el libro al pecho.

Satni no escucha ningún consejo de prudencia. Se juega el libro al ajedrez con Neferkaptah, pierde la partida, pero se apodera igualmente del legajo. Pagará cara su actitud. Hechizado por una mujer de la que se había enamorado, hizo matar a sus propios hijos para poder acostarse con ella. Estos terribles encantamientos son la venganza de Neferkaptah.

Satni se despierta de su pesadilla. Todo no había sido mas que un mal sueño. Sus hijos están todavía vivos. Guiado por el espíritu de Neferkaptah, hará descansar en paz los restos de su mujer y de su hijo y no tocará más el libro maldito.

* * *

El cuento de Siousire, hijo de Setna, evoca otro combate del mago que no termina esta vez con una partida de ajedrez. Este texto está escrito en demótico, en el dorso de papiros griegos conservados en el British Museum.32

Setna está muy afligido. Su mujer no consigue reconfortarle. Su hijo viene a él. ¿Por qué su padre está tan postrado y doliente? Que diga lo que le apena. “Eres muy joven, no lo comprenderías.” El hijo insiste. El padre le explica. Un oficial etíope ha venido a Egipto, portando una carta sellada. Ha hecho un desafío: ¿Quién es capaz de leerla sin abrirla? Ningún sabio egipcio es capaz de hacerlo. Egipto se siente humillado por el país de los Negros. Es por ello que Setna está enfermo.

Su hijo Siousire se ríe. Setna se sorprende. “Levántate, padre mío”, dice Slousire. “Yo sé leer la carta sin romper el sello.” Su padre no le cree. Le somete a una prueba utilizando libros guardados en su bodega. El resultado es positivo. Por consiguiente, Siousire intervendrá en el drama que se desarrolla en la corte de Egipto.

El mago etíope está decidido a sumergir la tierra de los faraones en las tinieblas. Fabrica una camilla de cera con cuatro porteadores y les da vida de forma mágica. Les da la orden de conducir al rey de Egipto ante el rey de Etiopía sin demora. El faraón recibe quinientos golpes de bastón y luego es sacado de Egipto. Informado de ello, el mago oficial de la corte utiliza su ciencia para evitar lo peor: ¡que se lleve a cabo una nueva humillación! Invoca a Thot, inventor de la magia, que ha fundado el cielo y la tierra: que salve al faraón de la magia etíope.

A este mago, llamado Hor, hijo de Paneshe, se le aparece Thot en sueños: le aconseja ir a la biblioteca del templo de Khnum donde encontrará, en un armario cerrado y sellado, un caja conteniendo un rollo de papiro escrito de su propia mano. Que haga una copia y la coloque en su lugar. Con la ayuda de este documento, Hor fabrica amuletos protectores. Gracias a ellos, el faraón no volvió a ser arrastrado a Egipto contra su voluntad.

Horus fabrica a su regreso una camilla de cera con cuatro porteadores y les da vida: que lleven a Egipto al rey de Etiopía, el cual recibe quinientos golpes de bastón. Cuando se despierta, está contusionado y cae en la cuenta de que ha caído bajo los efectos de la hechicería enemiga.

Por dos veces el rey de Etiopía es maltratado de esta manera. El mago negro decide volver a Egipto para enfrentarse allí a su rival. Efectivamente, el combate de los magos tiene lugar. Horus el Egipcio hace llover y apaga un fuego. El Etíope hace juntarse de nuevo las nubes encima de la corte de Egipto de forma que nadie reconoce a nadie. Por medio de una fórmula mágica, Horus limpia el cielo. Su adversario crea una gran bóveda de piedra para separar Egipto de su faraón, y a este del cielo. Horus crea una barca y coloca en ella la bóveda de piedra, transportándola así hacia el cielo. Al borde ya de la derrota, el Etíope se vuelve invisible para huir. Pero Horus le hace reaparecer bajo la forma de una rapaz vuelta sobre su espalda. Un pajarero se prepara para herirla. La madre del mago etíope, sintiendo que su hijo está en peligro de muerte, llega a Egipto bajo la forma de una oca. Horus la identifica y la somete a su voluntad. Ella vuelve a tomar conciencia de una negra e implora piedad para su hijo y para ella. Los dos juran no regresar a Egipto antes de 1.500 años.

Según esto, Horus había regresado del Occidente, 1.500 años después de su muerte, para luchar contra el mago enemigo y salvar el honor de Egipto. Osiris le permitió volver a la tierra para cumplir esta misión, bajo la forma de... Siousire, el cual, como una sombra, desapareció ante el faraón y su padre.

* * *

El escéptico Luciano, en El escriba sagrado de Menfis, relata un célebre combate mágico que es el origen de la leyenda del aprendiz de hechicero, muy inexperto ante las fuerzas a las que intenta someter. El narrador había ido a vivir a Egipto para estudiar. Fue a ver la estatua de Memnón y escuchar el extraño sonido que ofrecía al salir el sol. Prodigio: Memnón emite un oráculo en siete versos. Remontando el Nilo, el narrador encontrará a un escriba de Menfis que había pasado veintitrés años en unas criptas en las que Isis le había enseñado la magia. Sabía cabalgar sobre los cocodrilos y dominar a los monstruos. El viajero se ganó su confianza. Cuando llegaba a su posada, el mago cogía el pomo de la puerta, o una escoba, o un almirez, cubría el objeto con ropas y pronunciaba una fórmula mágica que le daba vida y le hacía caminar. ¡Todos creían que se trataba de un hombre! El objeto animado satisfacía todos los deseos de los dos viajeros: acarreaba agua y provisiones. Luego volvía a convertirse en escoba o almirez. Pero el mago no consentía en revelar su secreto. Un día, su compañero, demasiado curioso, se escondió y escuchó el encantamiento: una palabra de tres sílabas. Intentó imitar a su maestro, vistió un almirez, pronunció la fórmula y le ordenó que le llevara agua. Éxito total. Pero ¿como detenerlo? El almirez, animado, no dejaba de llevar agua e inundó la casa. Desastroso resultado: ¡Ahora había dos portadores de agua! Por suerte, cuando regresó el maestro mago puso las cosas en orden pero desapareció con su secreto.

El combate contra el enemigo


El enemigo del mago es el rebelde, el que se revuelve contra el orden del mundo, provocando el furor de los dioses, que lanzan un terrible grito para conjurar la acción de las fuerzas malignas.33

Según las inscripciones de la estatua de Djed her,34 se produjeron acontecimientos dramáticos. Una voz aulló en el templo. Hay lamentos en el palacio. Se cometió un crimen. Las divinidades lloraban. Ra, que no se había enterado, apareció al fin y rechazó al enemigo que intentaba destruir la armonía.

El mago sabe que este Enemigo, que representa la negatividad, está presente en este mundo y en el otro y que busca suprimir la vida por todos los medios. Un enfermo que sufre está habitado por el Enemigo que sólo puede ser expulsado del cuerpo por el arte mágico. El Papiro Bremner-Rhind precisa que el mago está inspirado por el Creador, para vencer al rebelde con malas intenciones, el cual, cada día, se levanta contra el sol para impedirle renacer.

El combate del sol contra el demonio de las tinieblas se reproduce eternamente. El enfermo  o el paciente  acompaña al dios-sol en su viaje. El momento más dramático es al salir el sol por el este, cuando el cielo está rojo y Ra se baña en la sangre de las heridas recibidas en combate.35 La lucha tiene lugar sobre la isla de la llama, mundo particular donde la luz se enfrenta a las fuerzas vivas de las tinieblas, donde el poder mágico domina al caos. En las “Casas de la Vida”, esta “isla de la llama” era el lugar en que el adepto sufría las pruebas antes de recibir de sus Hermanos los secretos de la magia. El Anciano que transmitía esta sabiduría era comparable al Creador. Al final de su iniciación, y en cada acto importante, el mago rendía homenaje al único que se ha creado a si mismo, que se ha manifestado por la Luz de Oriente, cuya naturaleza está oculta, anciano que es joven, existente en todas las cosas.

El mago apela a este gran dios para que descienda de lo alto del cielo y destruya a los enemigos. Pide igualmente la asistencia de la Enéada, la cofradía de los nueve Creadores, para abatir el mal que amenaza a Horus y hace desfallecer el corazón. El mago debe actuar de forma científica y capaz de restablecer, tanto para los hombres como para los dioses, una circulación correcta de la energía.

El mago desafía al enemigo, ya sea hombre o mujer. Proclama su poder, inspira el miedo a los espíritus. Se le teme porque afirma ser un dios que ordena a las fuerzas maléficas que se sometan y se vayan. Les demuestra que es más fuerte que ellas. Las interpela, a veces con mucha rudeza, llegando incluso a amenazarles. Si el enemigo imaginase la menor debilidad, el combate estaría perdido para el mago y la vida humana estaba amenazada en sus principios. La cortesía, principal forma de expresión de una civilización refinada, obliga a veces al mago a excusarse con su enemigo sobrenatural por emplear contra él palabras violentas: pero no puede hacer otra cosa porque está poseído por un poder superior al mal.

Ejemplo de sentencia a los enemigos del mago:36 “Si levantan sus brazos contra él, será como levantar los brazos contra el hombre de un millón de codos que se extiende sobre las treinta cimas del país de Kouch (El Sudán), el dios cuyas pupilas son rojas, inyectadas en sangre, y que detesta el coito; está provisto de una cabeza de animal... Incluso declaramos que un demonio debe sentirse aterrorizado por tal aparición.

Existe un libro mágico especial para rechazar a los enemigos. Está contenido en un cofre de acacia. Cuando se pronuncia la fórmula correcta, es el mismo poder mágico el que habla. Revela los misterios de Osiris y la naturaleza de los dioses. El mago iniciado en los secretos de este libro tiene un dominio excepcional de las fuerzas divinas. Obliga incluso a Osiris a reconocerle como un experto de lo sobrenatural. Amenaza al dios, en caso de desfallecimiento por su parte, con impedir las navegaciones sagradas hacia las ciudades santas de Busiris y Abidos, y con destruir su ba y su cuerpo y prender fuego a su tumba.37

El Enemigo se encarna preferentemente en el cuerpo de un monstruo llamado Apophis, una especie de rebelde por excelencia. Existe, por otra parte un “libro del ahuyentador Apophis”. El mago pide a los dioses que intervengan para que este dragón no se desarrolle de forma normal, para que su nombre sea destruido, e incluso su alma y su espíritu, su sombra, sus huesos, sus cabellos, que su simiente y su fruto se atrofien, que su poder mágico se esfume, que no encuentre su lugar ni en el cielo ni sobre la tierra .38

El iniciado pronuncia el siguiente encantamiento sobre una figurilla de Apophis hecha de cera:39 “Tu veneno no entrará en mis miembros porque mis miembros son los de Atum... tu torpeza no entrará en mis miembros, mi salvaguarda está formada por todos los dioses, eternamente.” La fórmula VI del Zócalo mágico Behague ayuda a rechazar a Apophis, demonio de las tinieblas, el caído, el rebelde, considerado como el intestino de Ra, el ser que no tiene brazos ni piernas». La cabeza del monstruo ha sido cortada.

La estela de Metternich precisa, sin embargo, que el dragón Apophis es útil a Ra en la medida en que su llama puede alimentar las radiaciones solares. De hecho, no se mata a Apophis; se le domina.

Por medio de la palabra, el mago neutraliza a la serpiente maldita: “¡Desaparece, Apophis, enemigo de Ra! (hay que decirlo cuatro veces). Tiembla, aléjate del que está en la naos, o seréis aniquilado, rebelde! ¡Cae de bruces, y que tu rostro permanezca ciego!” Cuando los caminos del dragón están obstruidos, éste ya no tiene fuerza, su corazón desfallece. Es herido por los cuchillos que se hunden en su cuerpo. Se le corta el cuello y se le arroja al fuego.40 Para vencer a Apophis, es preciso glorificar el poder de la Luz, la alegría que ésta inspira. Luego, se escupe sobre el dragón; Ra le quema con sus llamas, de forma que la barca continúa bogando por los cielos con plena seguridad... hasta la reaparición del monstruo.

La lucha contra Apophis es un combate contra todos los enemigos de la luz, a los que se ordena también caer de bruces. El mago les dará muerte, les hace pedazos. Ya no tendrán nombre. Es la llama del Ojo ele Horus quien los exterminará; es Sekhmet, el, fuego divinizado, quien les destruirá. De esta forma serán abatidos Apophis y sus aliados, la tortuga, el oryx, los hijos de los sublevados, los adversarios de los dioses y del faraón.

Para obtener una eficacia casi absoluta, se escriben los nombres de los enemigos, con los de sus padres, madres e hijos, en verde y sobre una hoja de papiro, y se gravan estos mismos nombres sobre figuritas de cera. Se escupe sobre ellas, se las pisotea, se las atraviesa, se las quema en un horno, en momentos muy precisos del día o la noche, en determinados días del mes. Magia y astrología están aquí íntimamente mezcladas. La victoria sobre Apophis se sitúa, por otra parte, en una perspectiva cósmica; es Ra en persona quien le asesta el golpe decisivo, en presencia de las divinidades del sur, del norte, del oeste y del este. Orión encadena al dragón al cielo del Sur, la Osa Mayor le obstaculiza el cielo del Norte.

Apophis, no es el único ser abominable que combatir. Existen numerosas fórmulas contra individuos igual de terroríficos, como un tal Shakek, demonio venido del cielo y la tierra, que tiene la lengua. en el ano, come “el pan de su trasero” (sus excrementos) y ataca a los iniciados. “¡Atrás, retrocede!”, le ordena el mago, el cual consigue cerrarle la boca y cortarle la lengua. El monstruo será cortado en pedazos. Su nombre será suprimido, a condición de que las palabras mágicas sean pronunciadas sobre una flecha de cera.41

* * *

Para estar seguro de su fuerza, el mago efectúa un peregrinaje por las ciudades santas de Pe y Dep, en el Delta, de donde regresa identificado con un cuchillo. Es por esto que se dice que sus miembros son de hierro.42 Al poseer este arma excepcional, al ser él mismo este arma, el mago es capaz de mandar su poder contra todo enemigo que se le oponga.

Otro instrumento de disuasión: los objetos mágicos de marfil, cuchillos o bastones sobre los cuales están representadas criaturas ya sea aliadas o adversarias del sol en sus combates contra las tinieblas. El mago que los utiliza es un “iluminado” que vence, como la Luz, a los perturbadores del orden cósmico. Inscripciones e imágenes hacen cobrar vida a estos objetos protectores, a menudo empleados para librar a los niños de todo peligro. Llamado por su nombre, identificado con el sol, el niño protegido mágicamente revive la pasión y los dramas del dios, pero también sus victorias.43

Expresión favorita de las fuerzas maléficas: el mal de ojo, particularmente temible. Existe un medio de luchar contra su influencia: utilizar la flecha de Sekhmet, la magia de Thot. Requerir la ayuda de Isis y de Nephtis, confiar en la lanza de Horus que irá a clavarse directamente en la cabeza del enemigo, son igualmente indispensables. El adversario terminará su triste existencia en el horno de un mago de la Casa de La Vida, el cual dejará ciegos a todos aquellos que podrían arrojar el mal de ojo contra un justo.44

El mago, a fin de preservar su integridad, pasa al ataque contra los nigrománticos y los magos negros. Destruyen sus cálamos, destrozan sus archivos. De esta forma conserva su cabeza y sus huesos permanecen unidos.45 En tanto que escriba competente, el mago es particularmente apto para manejar el cálamo. Sigue recomendaciones precisas por parte de sus maestros: “Tú pintarás a todo adversario de Ra, y a todo adversario del faraón, muerto o vivo, y a todo proscrito que puedas imaginar, los nombres de su padre, de su madre y de sus hijos  de cada uno de ellos , siendo inscritos con tinta fresca sobre una hoja de papiro que no haya sido utilizada antes  sus nombres deben ser inscritos sobre su pecho, y ellos mismos serán confeccionados en cera, y atados con ligaduras de hilo negro; se escupirá sobre ellos, se les pateará con el pie izquierdo, se les golpeará con el cuchillo y la lanza y se les arrojará al fuego en el horno del herrero”.46

* * *

El Enemigo está presente por todas partes. En los campos de batalla, los adversarios del faraón no son solamente humanos. Están habitados por una fuerza hostil contra la cual el rey debe utilizar armas mágicas. En todo combate sobre el terreno es preciso proceder al encantamiento de los enemigos, lo cual forma parte de las técnicas oficiales de guerra practicadas por el Estado. El modelo sagrado está formado por los rituales que los sacerdotes celebran en los templos para luchar contra los enemigos de la Luz. En el orden profano, es utilizado para combatir a los invasores de Egipto y salvaguardar las fronteras. Se escriben listas de enemigos, con tinta roja, sobre figurillas de arcilla que representan a los adversarios vencidos y frenados. Se hiere a estas figurillas, se las atraviesa, se escupe sobre ellas, se las quema. Esta destrucción mágica es la razón profunda de la figuración de los enemigos eternamente vencidos sobre los muros de los templos o sobre los zócalos de las estatuas reales.47

La fractura de las vasijas, cargadas con poder maléfico, era un rito mágico de estado. Se descubrieron, en varios lugares de Egipto, montones de recipientes rotos en varios pedazos. De esta forma eran diseminadas las fuerzas hostiles. Esta técnica, heredada de los tiempos más antiguos, fue practicada a lo largo de la historia egipcia. Especialmente en el Imperio Medio se inscribía el nombre de los enemigos sobre vasijas y copas; príncipes y jefes enemigos son los principales adversarios representados. Gracias a los magos, dioses y espíritus intervenían. Para no omitir a nadie, se anotaban también los nombres de los príncipes negros indicando, para más seguridad: “Todos los negros, sus hombres fuertes, sus correos, sus aliados, sus confederados que serán hostiles, que conspirarán, que se batirán y los que dicen que serán hostiles, por todo el país.” No hay que olvidarse de incluir en esta lista mágica a los palestinos, los libios, e incluso los egipcios y egipcios que conspiren en el interior.

Figura 17


Figura 18

Figura 19

Seis genios terroríficos armados con cuchillos, con cabeza de carnero, de cocodrilo, de león y de hombre. Se colocan sobre el camino del viajero que recorre las rutas del otro mundo y le matan sin piedad si ignora los nombres y los números. Por el contrario, si el viajero demuestra su Conocimiento, se convierte en ayudantes suyos en los combates que tendrá que librar contra las tinieblas. (Las capillas de Tutankhamon)

Entre los enemigos, el mago incluye a “todas las malas palabras, las obras malas, todos los malos pensamientos, todas las malas intrigas, las luchas malvadas, las querellas malvadas, todos los malos deseos, todas las cosas malas, todos los malos sueños”.48 Es difícil que exista más conciencia profesional.

En Mirgisa, sitio que se encuentra al nivel de la segunda catarata del Nilo, sobre la orilla oeste, se descubrieron numerosos objetos con textos de encantamiento, estatuas de prisioneros, vasijas, recipientes. Los príncipes de países extranjeros eran considerados como seres maléficos que se rebelan contra la armonía del mundo.49 El mal existe: es preciso hechizarlo. Es también el mejor medio de trazar una frontera infranqueable.

Para el mago experimentado que se ha liberado del sufrimiento como Osiris resucitado, es posible vencer al enemigo y aplastarlo bajo la sandalia. Es por esto que su acción es eficaz cuando pronuncia las palabras justas sobre una figurilla de cera.50 Algunos pensaron en la fabricación de “golems”, de criaturas animadas. Realmente, estas figurillas no son móviles. Están incluso condenadas a la inercia, para que ésta ataque a aquél a quien se desea alcanzar.

Advertencia que hay que respetar:51 decapitar al enemigo de cera, al adversario pintado sobre un papiro o esculpido en madera. De esta forma, los habitantes del desierto no se revolverán contra Egipto, no habrá ni guerra ni rebelión en el país, el rey será obedecido y la tierra de los dioses será preservada.

El mago entra en el vientre del Enemigo como un espía, le vuelve la cabeza del revés, le pone los pies al contrario. Le debilita, le vacía de sustancia.52 Evoca el poder del dios toro Montu y el de Seth. Coge tierra con la mano derecha y recita una fórmula sobre ella. Rompe los huesos y devora la carne del enemigo. Le arranca su poder para apoderarse de él.53

El ataque del adversario se traduce en fenómenos físicos muy precisos, como la catalepsia. El mago toma entonces una cabeza de asno y la coloca entre sus pies, contra el sol naciente y actúa de la misma forma a la caída del sol. Se unta el pie derecho con una sustancia proveniente de una piedra de Siria, prefigurando así la litoterapia moderna, y el pie izquierdo con arcilla. Se unta las manos con sangre de asno.

Es preciso repetir las fórmulas durante siete días, atarse filamentos de palmera con la mano, el falo y la cabeza. Invoca al poder que está en el aire, invisible.54 Entonces vencerá a la catalepsia y a la muerte.

El mago dispone de encantamientos para encontrar a un hombre poderoso que rehúse parlamentar con él. Basta con declararle que representa a la momia de Osiris en Abidos. Si el adversario persiste, será vencido.55

Las amenazas


Para asegurar un dominio real sobre el mundo de los dioses, buenos o malos, favorables o desfavorables, el mago no duda en amenazarles. En el capítulo 219 de los Textos de las pirámides, en el que el rey se identifica con Osiris, las divinidades son juzgadas. A cada una de ellas se le dice: “Si ella vive, este rey vivirá; si ella no muere, este rey no morirá.” Así, pues, en un primer momento se contentan con ligar mágicamente la suerte del faraón a la de los dioses. Pero el mago va más lejos. Puede utilizar el nombre secreto de un dios, como el de Chou, por ejemplo, para modificar el orden de las cosas. Si se pronunciaba a la orilla del río, éste se desecaba. Si se pronunciaba sobre la tierra, ésta se incendiaría. Si el cocodrilo atacaba al mago, el sur se cambiaría por norte, el mundo se trastocaría.

Peor aún, se dirigen violentos insultos con respecto a los dioses y diosas, especialmente en el capítulo 534 de los Textos de las pirámides cuyas fórmulas quieren impedir la venida de Osiris, de Horus, de Seth, tachado de castrado, Khenty-Irty de baboso, Thot de sin-madre, Isis de repleta de podredumbre, Nephtis de concubina sin vagina. Horribles calificativos que arrastran por el lodo a augustas divinidades.

Cuando el mago profiere amenazas terribles contra los dioses, toma una importante precaución: “No soy yo quien habla así, añade, ni yo quien repite esto, sino esta fuerza mágica que ha venido a atacar a aquel de quien hablo”.56 De esta forma, el taumaturgo puede pronunciar palabras terribles, incluyendo lo peor: por ejemplo, prender fuego a Busiris y quemar a Osiris.

Las amenazas mágicas se utilizan para curar. Si la persona gravemente enferma corre riesgo de morir, el mago utiliza este último arma: “Si el veneno se extiende por el cuerpo, declara, si se adentra en una parte cualquiera del cuerpo, no se hará ninguna libación sobre la mesa de ofrendas de los templos, no se verterá ningún agua sobre los altares, no se encenderá ninguna antorcha en ningún lugar del templo, no se llevará ninguna res al altar del sacrificio, y no se ofrendará ninguna carne al templo. Pero si el veneno pierde fuerza, todos los templos estarán en alegría, y los dioses estarán felices en sus santuarios”.57

El Estado mismo no duda en utilizar este procedimiento. Un decreto real prescribe alejar toda influencia nefasta y cualquier clase de muerte. Si el efecto mágico no era activo, las represalias serían terribles: no más agua para el que está en el sarcófago; el que está en Abidos, es decir, Osiris, no sería ya enterrado; no habría más ofrendas para el que está en Heliópolis, es decir, el dios Ra.58 Las fuerzas del mal saben así a qué atenerse.

Los dioses toman precauciones similares. Horus, según ciertas tradiciones, tiene una esposa. Como cualquiera, ésta teme la mordedura de los reptiles. Pero “si la esposa de Horus era mordida, no estaría ya permitido que la crecida anegara los ríos; no estaría ya permitido que el sol alumbrara la tierra, ni que el trigo creciera; no sería ya posible fabricar pan, ni fabricar toneles de cerveza para los trescientos cincuenta dioses que tendrían hambre de día y de noche”.59

Cuando el mago apela a las divinidades y reclama su asistencia, no admite una respuesta negativa por su parte. Amenaza directamente a los animales simbólicos en que éstas se encarnan, para “forzarles” de cualquier forma. Se dirige en términos severos a cada fuerza divina implicada: “Si no escuchas mis palabras, cortaré la cabeza de una vaca sobre el atrio de Hathor, decapitaré a un hipopótamo sobre el atrio de Seth, haré que Anubis sea enrollado en una piel de perro y que Sobek sea enrollado en una piel de cocodrilo”.60

Hay un mismo tipo de amenaza para los objetos mágicos como la linterna que sirve de soporte a la presencia divina. El mago le ordena que se someta a él cuando Osiris ha sido encontrado en su barca, con Isis a su cabeza y Nepht1s a sus pies. La linterna debe intervenir en favor del mago, si no éste le privará de aceite.

Los peligros de la noche


El mago se asoma a la noche, en la oscuridad, con Horus ante él y Seth a su derecha. Transporta un mensaje que emana de los grandes dioses. Así acompañado, no teme a los demonios que merodean por las tinieblas. Los muertos no pueden asustarle. Es él quien les amenaza: puede cortarles las manos, cegar sus ojos, cerrar sus bocas. “Yo soy Horus-Seth”, proclama, realizando así una extraordinaria unión, mas allá de la dualidad, más allá del bien y del mal”.61

La noche es peligrosa. Allí se ocultan espectros para vagar por la tierra. Son aparecidos, muertos errantes. El mago se protege declarando que es el maestro del universo. Es el joven dios, señor de la Verdad y la justicia. Como compañero del Creador, Atum, recorre el cielo y conoce todos sus caminos.62

El que se asoma a la noche toma precauciones. Se provee de una luz particular, se hace custodiar por serpientes protectoras. El mal no le atacará.63 La luz está situada en el interior de los ojos del mago para que se desplace por la noche como si fuese de día y viaje por la tierra saliendo del horizonte del cielo, sin morir de nuevo. Contempla a Ra, ve la luz frente a él.64

Existe un libro especial para alejar los espantos que atemorizan durante la noche. Es preciso levantar el rostro, mantener en alerta las cualidades del ser. De esta forma se percibe al Señor de Todo. Hay que recitar las fórmulas sobre una tela de lino fino que se pondrá en la garganta a fin de conservar la calma.65

El mago dispone de un arsenal contra las pesadillas. Se dirige a los demonios que perturban el sueño ridiculizándolos. Apela a las divinidades presentes en la barca de la noche que atraviesa el cielo. Pinta figuras de genios guardianes sobre los cabeceros de las camas. Inscribe en ellos fórmulas mágicas. Contra los malos sueños, el mago invoca con sus deseos un buen sueño, una noche que sea parecida al día. Los males provocados por Seth son descartados. Como Ra, el mago saldrá victorioso de sus enemigos salidos de las tinieblas. Utilizará también hierbas empapadas en cerveza y en mirra. Frotará el rostro del durmiente para disipar las pesadillas.66 Dice estas palabras eficaces: “Ved, es el Señor de Todo y estos son Los que son, es Atum, es Ouadjet, la señora del terror en la gran barca, es el niño, es el señor de la Verdad, es la figura de Atum sobre el curso superior, es la llama devoradora que ha sido crea la por Sia, el señor de los cielos.67. Estas apariciones espantan a los demonios. El hombre justo duerme en paz, protegido por la magia.

Capítulo VII


Magia y medicina


La noche de Luxor no es nunca temerosa, sin duda no existen demonios más que para los que temen. Pero la enfermedad sí que existe. A menudo nos golpea cuando menos la esperamos. Mis anfitriones, familia mágica por excelencia, conocían bastante bien la medicina occidental. Pero no creían mucho en ella. Médicos egipcios, formados en Londres y en París, habían intentado sin éxito convencerles. “Cuando se trata el mal con un mal fin, me explicó el padre, no se le ataja. A lo sumo se le desplaza. A lo peor, se le aumenta.” Magia y medicina, ¿es éste el buen camino?

* * *

Un médico mago


La medicina mágica probablemente nació en Egipto. No es creación artificial, sino una ciencia a la vez teórica y experimental que tiene como criterio básico la voluntad de mantener el cuerpo humano en armonía con el cosmos, de forma que sirva de receptáculo a las fuerzas vitales que han creado el universo. Quien es atacado por una enfermedad, por un sufrimiento, por un dolor, es presa de una fuerza negativa, de una divinidad hostil, es decir, de un demonio. El médico-mago debe curar la causa y no el efecto, y por consiguiente atacar a este poder invisible e irracional que perturba el organismo.

Dato importante para comprender los principios de esta medicina mágica: no comporta ningún aspecto moral. El dios curativo no es “bueno”, el dios agresor no es “malo”. Son expresiones de la fuerza creadora que circula por todas partes. Es el ser humano quien actúa de forma armónica o disarmónica sobre lo que le rodea; es él quien acoge y manipula “bien” o “mal” las divinidades que rigen su existencia.

Hoy magia y medicina se oponen radicalmente. Egipto prefería unir las dos técnicas para llegar a una ciencia del hombre mucho más completa y mucho más amplia. Por lo demás, es preciso reconocer que las escuelas médicas actuales, fundadas exclusivamente sobre el racionalismo químico o matemático, forman a médicos de los cuales una parte termina por cuestionarse el valor de su práctica. Sanar es un arte tanto como una ciencia, una magia del ser tanto como un análisis racional.

El médico egipcio se ocultaba bajo signos secretos para que sólo “los filósofos”, aquellos que aman la sabiduría, pudiesen comprender los arcanos. El misterio, no obstante, fue escrito y transmitido, especialmente por los papiros egipcios y los escritos árabes, traducidos al latín y transmitidos de iniciado a iniciado hasta el siglo XV, especialmente en las escuelas de Alemania que conocían todavía algunos secretos de los sacerdotes egipcios.

Es la magia la que permite que la medicina sea preventiva. Impide que la enfermedad se apodere del cuerpo. El médico prepara fórmulas científicamente. Pero considera que esta ciencia no es suficiente. Es preciso añadir una fórmula mágica para darle un alma. Aunque algunos medicamentos son sencillos, la mayoría son complicados y tratan ataques provocados por demonios. Cuando sobreviene la enfermedad, es que Seth o algún otro demonio se ha cruzado en el camino del paciente y le ha asaltado. La enfermedad le vuelve impuro. De ahí la necesidad de la intervención de un médico, “sacerdote-puro” de Sekhmet cualificado para curar.

Las enfermedades son causadas por enemigos hombres o mujeres contra los cuales el mago se bate como un guerrero. Los instrumentos que él maneja son comparados con armas. No se convierte en médico-mago sin recibir una iniciación larga y exigente que, para los maestros de la corporación, tenía lugar en Heliópolis. Colocado en presencia de la madre de los dioses, de los cuales recibe los favores, el adepto aprende los encantamientos formulados por el mismo Creador del Universo cuando rechaza a las fuerzas nocivas. El primer precepto es: “Dios hace vivir a quien le ama.”

Para ayudar mejor al enfermo a recobrar la salud, el mago lo identifica con ciertas divinidades, en primer lugar Ra. Previene de ello a las divinidades: “¡Oh, Ra, Geb, Nut, Osiris, Horus! ¡Restableced el corazón de este hombre sufriente! ¡Devolvedle a la vida como habéis hecho revivir el corazón de Ra cuando le atacó Nehaher (un demonio)! ¡Rechazad el veneno que esta en su cuerpo como habéis alejado el veneno de Apophis que estaba en el cuerpo del gran dios!”; conclusión esencial para el paciente: “Ra es tu protección”.68

Paso indispensable: dirigirse directamente al demonio para que éste revele sus malévolas intenciones y la forma de que acabar con aquel que se ha apoderado de él. “¡Atrás, dice el mago, enemigo, demonio que causa este dolor a untel! ¡Tú dices que infligirás heridas en esta cabeza que es suya, a fin de forzar tu entrada en esta frente que es suya, de hundir estas sienes que son suyas! Vete, retrocede ante el poder fulminante de este Ojo deslumbrante que es suyo! El previene tu poder agresivo, dispersa tus eyaculaciones, tu simiente, tus ruidos, los productos de tu digestión, tus opresiones, tus males, tus tormentos, tus inflamaciones, tus aflicciones, calor y fuego, todas las cosas malas sobre las que has dicho: “Sufrirá a causa de ellas”. Gracias a Ra, el enfermo permanece con vida. El dios sol impedirá que le maten los venenos.

Pero el mismo Ra no está totalmente a cubierto del asalto de las fuerzas maléficas. Su barca puede encontrarse inmovilizada en el cielo. Si se interrumpe la navegación cósmica, el universo se detiene porque Horus está en peligro. Estando el enfermo identificado con Horus, es necesario que tanto el dios como el hombre sean liberados de sus males para que el orden sea restablecido en el universo.69

La protección de Horus es ejercida por el primogénito en el cielo, el cual gobierna todo lo que existe, el gran enano que hace el recorrido del Duat, el mundo intermedio, el libro de la noche que viaja en la montaña del Oeste, el gran poder oculto, el inmenso halcón que vuela en el cielo, sobre la tierra y en el Duat, el escarabajo sagrado, el cuerpo secreto simbolizado por la momia, el fénix divino, el nombre propio de Horus, los nombres de su padre Osiris, sus imágenes en sus nomos, la lamentación de su madre Isis: tales son también las protecciones del enfermo identificado con Horus cuando es curado correctamente por un mago.

En un caso que se nos presenta como único, un enfermo recibe el consejo de dirigirse directamente al Duat,70 es decir, a ese mundo particular que no es cielo n1 tierra y que rodea el cosmos. El hecho es rarísimo porque el mago es el intermediario indispensable entre el enfermo y sus causas. Para aprender su oficio, dispone de una enseñanza oral impartida en las Casas de la Vida y de una, enseñanza escrita, los papiros médicos.

Estos no se pueden dejar en cualquier mano. El papiro médico de Londres, por ejemplo, no es un escrito profano. Fue encontrado una noche en una sala de un templo. Un rayo de luna lo iluminó. Fue entonces entregado al rey. Este gran suceso tuvo lugar mientras deliberaba la Enéada. Todo escrito médico pertenece en realidad a la esfera de lo sagrado.

Este arte maravilloso, de origen divino, necesita una estrecha colaboración entre el médico y su paciente. La técnica sola no basta. El efecto del medicamento no es total si la voluntad de conjurar el mal no viene también del corazón y del cuerpo del paciente. La fórmula mágica ayuda a concretar la acción conjugada del enfermo y del terapeuta. Del mismo modo que Horus y Seth “sanaron”, el primero provisto de nuevo de su “ojo” y el segundo de sus testículos, del mismo modo el hombre que está en la tierra puede gozar de su integridad física recobrando la salud.71

El médico-mago, hombre de iniciación y de ciencia, dispone de un arsenal terapéutico impresionante. Para extirpar el mal del cuerpo del enfermo se beneficia de su saber técnico, de la identificación mágica de su paciente con una divinidad (a menudo es Horus combatiendo contra Seth),72 del conocimiento de los nombres de los enemigos y demonios, de la capacidad de dialogar con el mal para convencerle de su ineficacia y del poder del ser sufriente que tiene los suficientes recursos internos para combatir de forma victoriosa. Si, por desgracia, la enfermedad ha entrado profundamente en el cuerpo, queda todavía la posibilidad de interpelarla, de amenazarla, de ordenarle que se vaya, de expulsaría. El mago explica a la enfermedad que hará mal en acomodarse en las partes del cuerpo a las que quisiera ir: la lengua será para ella una serpiente, el ano la degollará, los dientes la triturarán. Es seguro que la enfermedad se sentirá mucho más a gusto en su propia morada, lejos de los humanos.

* * *

En Heliópolis, como hemos visto, el médico-mago sufría una larga iniciación, tan difícil que debía salvarse a sí mismo antes de poder curar a los demás. ¿Debemos deducir de esta información73 que se inoculaba en el adepto una enfermedad para verificar el alcance de su sangre fría y de sus conocimientos? O bien “simplemente” franqueaba pruebas físicas siempre presentes en un ritual de iniciación? Sea como fuere, el nuevo médico, tras este período de prueba, visitaba otras Casas de la Vida, como la de la Sais, y recibía las enseñanzas de numerosos colegas. Las divinidades principales le ayudaban en esta tarea. Ra en persona le defendía contra sus enemigos visibles e invisibles. Thot era su guía, el que conocía las fórmulas, las enseñaba a los estudiantes para que éstos liberaran del mal a aquellos a los que el dios deseaba conservar con vida.

Primer deber del médico: ligar el destino del enfermo al del universo. Si no sanaba, el cielo se derrumbaría, la luz desaparecería. Incluso el demonio causante de esta desarmonía sería destruido por la catástrofe. Para salvarse a sí mismo, no tiene otro recurso que la huida... que equivale a la curación de su víctima.

Dato esencial: se compara la toma de un medicamento con la apertura de la boca por los dioses Ptah y Sokaris en los ritos de resurrección. La fórmula mágica era recitada por Nephtis, la “señora del templo”. La apertura de la boca tenía como objeto devolver la vida a la momia y animar a la estatua. Al practicar esta operación “sobre un enfermo”, se le añadía un inmenso potencial vital y una facultad de resistencia a las agresiones exteriores. Cuando se ingiere un remedio, es indispensable pronunciar las palabras mágicas. Las dos acciones se refuerzan. La materia de la que está compuesto el medicamento toma vida con la fórmula.74

Para quitar un vendaje, se evoca a Horus liberado por Isis del mal que le produjo Seth. El enfermo implora a Isis, “grande de la Magia”, que aleje de él toda mala influencia. El ha entrado en el fuego, ha salido del agua, no se dejará apresar por demonios.75 El mago dice: “Él fue liberado, fue liberado por Isis. Liberado fue Horus por Isis de todo el mal que le había producido su hermano Seth, cuando éste mató a su padre Osiris. Oh, Isis, gran maga, libérame, libérame de toda cosa mala, maléfica, candente, de la enfermedad de un dios y de la enfermedad de una diosa, de la muerte varón y de la muerte hembra, del enemigo y de la enemiga, que vengan contra mí”.76

Ninguna acción médica, por sencilla que sea, es considerada como puramente material. Siempre está ligada al mundo mágico, en cual encuentra su modelo divino. Los poderes de los médicos egipcios a menudo eran sorprendentes, incluso a la vista de nuestro saber actual. Con frecuencia los egiptólogos han quitado valor a la fórmula del papiro medico Edwin Smith que propone “transformar a un anciano en hombre joven de veinte años”, pero es seguro que los sabios de Egipto practicaron una ciencia de las transmutación y del rejuvenecimiento que explica la longevidad de ciertos dirigentes, a pesar de estar agobiados de deberes y de trabajo. ¿Y no estaba la edad media de los sabios en ciento diez años?

Un texto del papiro Ebers hace alusión a un aspecto fundamental de la ciencia egipcia: la percepción de la realidad por la intuición surgida del corazón: “Comienzo del secreto del médico, conocimiento de la marcha del corazón y conocimiento del corazón. Hay en éste vasos sanguíneos que van a todos los miembros. En cuanto a aquello sobre lo que cualquier practicante pone sus dedos, ya sea la cabeza, la nuca, las manos o incluso el corazón, los brazos, las piernas o cualquier otra cosa, se siente una especie de corazón, ya que los vasos sanguíneos van a cada uno de sus miembros; es por eso que le habla a los vasos de cada miembro.”




Figura 20

El genio Nedj-Her, sentado, sostiene la vida en sus manos. El iniciado debe saber responder a las preguntas de este guardián del umbral para descubrir esta vida en sí mismo. (Las capillas de Tutankhamon)

No se trata, como se ha supuesto a menudo, de una fisiología elemental, sino, por el contrario, de indicaciones precisas concernientes al “cuerpo sutil” del ser que es preciso curar con tanta atención como al cuerpo físico. En el mismo orden de ideas, y conforme a una lógica mágica, el mago no utiliza más que remedios físicos o directos contra el veneno, por ejemplo. Hace siete nudos en un tejido, sujeta en sus manos una reliquia proveniente de un cofre conservado en Heliópolis, que contiene en especial un cuchillo de piedra negra. El conocimiento de los nombres secretos ¿no es el remedio más eficaz contra los humores malignos?.77

Frente a tales males, sólo la magia lucha con algún éxito. Si el enfermo está muy grave, el médico le conferirá un terrible furor que le hará capaz de destruir ciudades como Busiris y Menes, de impedir que lleguen ofrendas a Abidos, en suma, perturbar el orden del mundo. Los demonios de la enfermedad estarán obligados a retroceder.

Contra la fiebre y el catarro se utiliza... ¡un decreto real! El rey del Alto y el Bajo Egipto, Osiris, dice al visir, el príncipe heredero Geb, que levante el mat de su barca, que despliegue su vela y bogue hacia los campos de rosas. Que se lleve a las fuerzas hostiles, la fiebre y el catarro, lejos de la tierra. Palabras divinas a pronunciar sobre dos barcas divinas y dos ojos completos; se dibujan dos escarabajos sobre un papiro que se pondrá en la garganta del paciente.78

Contra el resfriado, afección que parecía especialmente penosa para los egipcios, el médico-mago despliega todos los recursos de su elocuencia: “¡Retírate, coriza, hijo de coriza! Tú que destrozas los huesos, que rompes el cráneo, que te hundes en el cerebro, que haces enfermar las siete aberturas de la cabeza, sirvientes de Ra, lisonjeros de Thot. Mira, yo traigo un remedio contra ti, una poción contra ti: leche de mujer que ha traído al mundo a un niño varón, y resma perfumada. ¡Que él te cace y te expulse, y viceversa! Decirlo cuatro veces sobre leche de mujer que haya traído al mundo a un niño varón, y sobre resina odorífera. Ponerlo sobre la nariz.79

Incidentes, banales o a veces de consecuencias desastrosas: una fórmula mágica evita la asfixia a quien tiene un hueso atascado en la garganta. El mago se identifica con un busto de león, con una cabeza de carnero, con un diente de leopardo. Técnicamente, vierte aceite en la boca del enfermo. Con el dedo ayuda a tragar el aceite. Cuando escupa su saliva, el hueso saldrá con ella.80 En el mismo caso, el mago, utilizando medios aparentemente desproporcionados contra el mal, se identifica con aquel cuya cabeza toca el cielo y cuyos pies descansan sobre las aguas eternas. Son necesarios un huevo de halcón en su boca y un huevo de ibis en su vientre.

El hueso de dios, de hombre, de pájaro, de animal, las espinas, saldrán de la boca del enfermo y caerán en la mano del mago, hijo del dios vivo.

La saliva es un remedio excelente. Echando saliva sobre una herida, se la cura. La saliva forma parte de las secreciones y exudaciones que, como la sangre, el sudor, la orina, provienen del cuerpo de los dioses. Es por ello que la utilización de los excrementos, la orina y otras materias en principio repugnantes, procede de una concepción mágica. El mundo de las fuerzas demoníacas es el anverso del hombre justo. En el otro mundo, los condenados comen excrementos y marchan cabeza abajo. No obstante, es posible el uso homeopático de estas materias naturales. Como los demás elementos de la vida, contienen una parcela de divinidad que el mago debe saber extraer y manipular. Herencia tardía de esta concepción, una tradición curiosa, que deriva de Egipto, fue conservada en la Edad Media y conocida hasta el siglo XVII. Para conocer el sexo del niño que va a nacer, se moja espelta y trigo en la orina de la mujer encinta y se colocan los granos en dos saquitos. Si el trigo germina, nacerá un niño. Si es la espelta, una niña. También se pueden cavar dos fosas. En una se arroja cebada; en la otra trigo. En las dos se vierte orina de la mujer encinta y se recubre de tierra. Si el trigo crece más deprisa que la cebada, será un niño. Pero si la cebada crece primero, es una niña lo que la madre dará a luz.81

Estas anécdotas mágicas, fundadas por otra parte en conocimientos químicos, no deben disfrazar extraordinarios aspectos de la magia de estado, como las estatuas curativas. Estas, cubiertas de textos mágicos y consagradas en los templos, eran situadas en sanatorios sagrados o en capillas. En su zócalo estaba excavada una cubeta donde se recogía el agua vertida sobre la estatua y que, al pasar sobre los textos, se impregnaba de magia. Este agua se convertía en energética, y se ofrecía a los enfermos o a los infelices picados por una serpiente o un escorpión. Este agua mágica tenía un efecto preventivo, protegiendo de toda agresión a los viajeros que se aventuran en el desierto.










Figura 21

Una diosa-estrella recibe del sol una energía que entra en su boca. Ella la restituye a una serpiente; símbolo de las fuerzas telúricas, animadas así con una energía celeste. Lo que está en arriba es como lo que está en abajo. (Las capillas de Tutankhamon)

Sangre y magia


En todas las magias conocidas, la sangre juega un papel indudable. Es vehículo de cualidades vitales de gran importancia, cuyo secreto no es conocido más que por un mago experimentado. Es por ello que la sangre entra en la composición de diversos productos. Conocemos, por ejemplo, un ungüento fabricado con sangre de ternero negro o con la sangre del cuerno de un toro negro, producto que otorga energía a quien lo utiliza.

¿No es incluso el faraón la sangre nacida de Ra,82 la sangre del sol? Ahora bien, es el mismo Ra quien abre el cuerpo del enfermo y le devuelve a la vida, impidiendo que actúen los venenos, y no dejando al hombre justo a merced de los fluidos maléficos. Las palabras mágicas deben pronunciarse sobre una figura de Ra, dibujada con la sangre de un pez-abdjou, sobre una tela de lino real, que se coloca luego sobre la cabeza del individuo en cuestión.83

Cuando la diosa Sekhmet se desencadena, lista para destruir a la humanidad, Ra está obligado a intervenir. Hace beber a la diosa un brebaje mágico del color de la sangre. Operación delicada en extremo, pero que triunfa plenamente, porque la furiosa Sekhmet se transforma en la dulce Hathor.

Sangre y sudor se mezclan en una fórmula de regeneración destinada a acrecentar el poder del mago: “¡Que el sudor de los dioses penetre hasta ti, que las protecciones de Ra se extiendan a tu cuerpo, que tengas acceso al territorio sagrado, al suelo sagrado de las provincias, que hagas lo que desees en los dos países, gracias al divino sudor originario del país del Punt! ¡Que la grasa de tus enemigos penetre hasta ti, que tu corazón sea regenerado gracias a la sangre de los que te son rebeldes!”.84

La sangre de la diosa Isis protege al mago de todo ataque negativo, impide que se le haga daño. Esta sangre femenina es también la de la desfloración; se le atribuían excepcionales cualidades,85 vinculadas a la revelación del nombre secreto de las divinidades y a la adquisición del poder de abatir a las criaturas maléficas. En cierto modo, al practicar su arte, el mago hacía el amor con una diosa siempre virgen que le revelaba su eterna verdad.

Una magia simplista desvirtúa esta simbología que utiliza una mezcla de sangre y esperma para desatar la pasión amorosa en la persona deseada. Amar, incluso en el nivel más simple, es una vibración común de dos energías diferentes: de ahí la intervención de los magos que favorecen conjunciones análogas.

La sangre es un líquido precioso. Por ello, una hemorragia es considerada como un mal espantoso. Por fortuna existe una fórmula para ponerle fin: “¡Atrás, tú que estás en la mano de Horus! ¡Atrás, tú que estás en la mano de Seth! La sangre que circula se ha detenido!” La fórmula se recita sobre un amuleto en forma de cama, colocado luego sobre la espalda del individuo en cuestión.86

La hemorragia femenina es una de las más graves. Para detenerla, es preciso invocar a Anubis, el cual impide que se extienda la inundación sobre lo que es puro. Se pronuncian fórmulas sobre los filamentos de un tejido con un nudo. Luego se aplica al interior de la vagina de la enferma.87 También se puede hacerle beber, en ayunas, jugo de la planta llamada “Gran Nilo”, mezclado con cerveza.88 La corriente del río es comparable al flujo menstrual. Los dos deben ser regulares para que tanto la tierra de los hombres como el cuerpo de la mujer estén en armonía.

Dolencias de la cabeza


La cabeza debe ser preservada de las enfermedades, porque contiene las puertas de la vida: los ojos para ver y recrear el mundo, la nariz para respirar tanto lo sutil como lo concreto, las orejas para escuchar el Verbo y las palabras, la boca para que el hombre viva.89 Las dolencias de cabeza, que perturban este “órgano” vital, atacaron incluso al dios Horus cuando escalaba una montaña, en verano, al mediodía. Encontró dioses que celebraban un banquete en una sala de tribunal. Le convidaron a participar de sus alimentos. Pero Horus respondió que no tenía apetito. Sufría de jaqueca. Estaba consumido de fiebre. ¡Que los trescientos sesenta y cinco dioses sentados al banquete sacaran el dolor de su cabeza! El mago debe relatar esta historia siete veces cuando trata a un enfermo, y friccionarse las manos, el cuerpo y los pies con un ungüento especial.90

Otro relato evoca a Horus, siempre con jaqueca, que pasa el día apoyado en un almohadón. Seth, su hermano, vela por él. El mago, experto, coge el tejido con el que se había confeccionado el almohadón y hace con él siete nudos. Los aplica al dedo gordo del pie del enfermo, el cual sana.91 Horus, por su parte, llamó a Isis, y propuso un remedio radical: que la diosa le diese su cabeza a cambio de la suya. Isis no acepta esta oferta tan delicada. Sin embargo, actúa en favor de Horus, fabricando nudos mágicos, siempre en número de siete.92 El mago imita a la diosa y aplica el tejido sobre el pie izquierdo del enfermo, porque, como concluye la fórmula, “lo que ha sido aplicado a las partes inferiores es válido para las partes superiores”. ¿Cómo no reconocer en esto uno de los orígenes de la célebre máxima hermética “lo que está abajo es igual que lo que está arriba”?

Sabía precaución: llevar de amuleto la cabeza de algunas divinidades (Bes, Hathor, por ejemplo), que valen para cualquier divinidad. Los capiteles llamados “hatóricos”  dicho de otro modo, cabezas gigantes de la diosa , que coronan las columnas de algunos templos, como el de Dendera, son talismanes muy potentes que protegen el edificio.

La cabeza del enfermo se identifica con la de Ra. Es por esto que habrá trastornos en el cosmos si el paciente no encuentra el equilibrio. La cabeza de Ra ilumina la tierra, hace vivir a la humanidad. Es preciso igualmente tener cuidado de que Ra no se duerma hambriento, para que los dioses no estén tristes. Si no, se corre el riesgo de ver regresar la oscuridad primordial, ese tiempo, anterior a la creación, en que los cielos estaban unidos. El agua celeste sería entonces arrebatada y la tierra condenada a la esterilidad. Como se ve, las consecuencias de una jaqueca divina que no sea curada mágicamente serían terroríficas.

Si el mal alcanza los dos lados de la cabeza, es que un demonio se ha apoderado de su víctima un día de fiesta. El caso es grave. Es preciso proporcionar una máscara al enfermo, labrada por el dios Khnum, identificado con el dios, el paciente adquiere la fuerza necesaria para vencer el mal. Pero existen remedios más sencillos para desembarazarse de una jaqueca persistente. Isis nos da un ejemplo. Despeinó su cabello como una mujer en duelo, por analogía con el desorden de la cabellera de Horus, que había sido herido por Seth cuando ambos combatieron. Quien consiga ordenar sus cabellos evitará los dolores de cabeza.93

Se recomienda igualmente apoyar las manos sobre la cabeza: los sufrimientos desaparecerán bajo el efecto del magnetismo que se provocará a uno mismo, a condición de que el acto mágico permita identificarse a Horus el Anciano con el vigor primordial. Precaución útil: añadir a esto un amuleto que cubra la parte superior de la espalda y de la columna vertebral, una especie de peluca protectora que haya sido tejida e hilada por Isis y Nepthis.

Otro modo de luchar contra la jaqueca: recitar una fórmula sobre un cocodrilo de arcilla en la boca del cual se coloca una pepita. Sobre la cabeza de la figurilla, un ojo de barro. Es preciso luego unirlo e inscribir un dibujo de los dioses sobre una venda de lino.94

Otro encantamiento eficaz: asimilar la cabeza del enfermo con la de Osiris Onofris, sobre cuya cabeza fueron colocadas 377 serpientes divinas que escupen fuego y ahuyentan el dolor.95 El mago pasa al ataque arrojando al fuego el animal del más allá cuya parte delantera es idéntica a la de un chacal y que ha arrojado un maleficio sobre el paciente. Al destruir la causa, destruye el efecto.

Es especialmente importante conservar la cabeza. La cabeza de Osiris era una réplica esencial, conservada cerca de Abidos, centro principal del culto del dios. Al convertirse en Osiris, el justo adquiere una condición de divino. Además evita que se le corte la cabeza. Toma todas las precauciones para conservarla intacta en el imperio de los muertos.96 Para paliar cualquier riesgo cuentan incluso con “cabezas de sustitución” que se depositan en las tumbas.

El capítulo 101 de los Textos de los sarcófagos es uno de los textos más extraños. El mago recita sobre una cabeza posada en el suelo, iluminada por la luz proveniente de una ventana. El objeto de la operación es una trasmigración física. El alma humana adquiere cierta facultad de desplazarse por el cosmos y de reencontrar a Shu, el dios del aire luminoso. En la cabeza se ocultan capacidades misteriosas que únicamente el mago es capaz de despertar y de hacer madurar. Estos antiguos conocimientos fueron conservados en Occidente, en especial en ciertos rituales masónicos. Señalemos, por ejemplo, que al Aprendiz, si perjura y traiciona los secretos, se le cortará simbólicamente el cuello: pierde la cabeza y el sentido de la vida en espíritu.



Figura 22

Representaciones de personajes cabeza abajo, en el interior de un círculo, dispuesto en forma de estrella. Es el mundo inverso, en el que el movimiento “gira” en el sentido contrario a la armonía. El conocimiento mágico de las fórmulas de la vida permite al iniciado evitar esta postura, enderezar la situación y marchar con la cabeza erguida en todos los universos. (La tumba de Ramsés IX).

Dolencias del vientre


Los dioses no están a salvo de esta dolorosa afección que sufren divinidades tan importantes como Ra y Horus. Cuando el dios solar se queja del vientre, la barca se detiene. Su curso celeste se interrumpe. La tripulación está inquieta. Cuando la navegación se detiene, el orden del mundo está en peligro. Hay que apelar entonces a los grandes que están en Heliópolis, es decir, a los maestros en magia que conocen los remedios más complejos. Para aliviar al enfermo, se le magnetiza colocándole la mano sobre el vientre. Como complemento, se pronuncia una fórmula sobre una estatuilla de arcilla de mujer hacia la que el mago envía el mal.97 Se apela al Duat, a través de la superficie de la tierra. El cielo, el mundo intermedio y la tierra están en peligro cuando Ra sufre del vientre. Hasta incluso el movimiento de los astros corre el riesgo de pararse, al igual que la barca.

El dolor de vientre es causado por un demonio. Es preciso consultar a Isis y Nepthis. Isis solicita la acción de los versos. Si es el caso, se graban diecinueve signos con la punta de un arpón. Las palabras mágicas deben decirse sobre un dibujo trazado en el vientre del hombre enfermo.98

Horus se quejaba del vientre porque comió un pez de oro llegado del estanque puro de Ra. Violó, pues, un tabú. Isis le curará. La fórmula debe recitarse sobre un disco de ocre amarillo. Luego, untar con miel y lavar al enfermo.99

Horus cometió una falta más grave todavía. Se comió el halcón, ¡su propio animal sagrado! La consecuencia no se hace esperar. Se retuerce de dolor. El dolor le perfora el vientre. Apela a los demonios para prevenir a su madre Isis. Pero encuentra muchas dificultades para encontrarlos suficientemente rápidos para recorrer el espacio. Por fin, elige a uno que viaja con el soplo de su aliento y regresa del mismo modo. El demonio advierte a Isis que Horus está sufriendo. La diosa invoca su verdadero nombre que conduce el sol hacia el oeste y la luna hacia el este, hace que sean conjuradas las trescientas venas que rodean el ombligo, así como a toda dolencia que aflija el cuerpo del paciente. Horus se salva. Pero el papiro mágico copto que relata esta historia termina de forma bastante extraña, terminando la fórmula mágica con estas palabras: “Yo soy quien habla, yo soy el Señor Jesús que cura.” Indudablemente, Cristo heredó el poder mágico de Isis la Grande.

Del ojo y del oído


Existen numerosas fórmulas para proteger los ojos. El viento del desierto causaba oftalmias, cataratas, enfermedades transmitidas por demonios. Porque el ojo es un órgano esencial. El verbo “crear”, en egipcio, se escribe con un ojo. Ver es recrear, abrirse a la realidad. El ojo de carne es la expresión tangible de un ojo interior. El ojo sano, el ojo completo, son símbolos de la totalidad, de la vida en su plenitud. Es por eso que el mago realiza un acto creador al regenerar, con el uso del ojo, a quien se muestra digno de la iniciación a los misterios: “Yo te he aplicado el Ojo de Horus a fin de que tu rostro sea regenerado por él, te he maquillado los ojos con el color verde y el color negro a fin de que tu rostro sea regenerado por ellos... Completo tu rostro con el ungüento que proviene del Ojo de Horus, con el que él fue completado. Junta tus huesos, une tus miembros, reúne tus carnes y disipa tus males”.100

Para luchar contra las enfermedades de los ojos, el mago evoca un desorden cósmico que se produjo una tarde, en el cielo del norte y el cielo del sur. Uno de los pilares que sostienen el cielo cayó al agua. Para evitar que el cosmos se derrumbe, el mago fija sólidamente las cabezas de los miembros de la tripulación de la barca de Ra a sus cuellos. Así serán aptos para realizar su labor y la embarcación bogará con normalidad. Las palabras deben pronunciarse sobre la vesícula biliar de una tortuga, aderezada con miel. El producto se aplica por el exterior de los ojos.101

Es decir, que el tratamiento de una enfermedad ocular está en relación directa con el equilibrio del universo. Otra confirmación: contra las enfermedades de los ojos, se apela al ojo de Horus. Este destruye las perturbaciones causadas por los espíritus malignos, por un difunto o una difunta, un enemigo o una enemiga.102 Gracias al Ojo de Horus, un remedio aplicado a los dos ojos se demuestra eficaz. Es preparado especialmente por los maestros magos de Heliópolis. Thot está encargado de transportar al Ojo a la gran morada que está en la ciudad santa y le protege de toda influencia nociva.103

Si, a pesar de estas precauciones, se declara un leucoma, una voz resuena en el cielo del sur. El cielo del norte se oscurece. Las construcciones se derrumban, las piedras caen al agua. Es preciso enderezar lo que amenaza ruina, volver a levantar el edificio. De esta forma se rechaza el mal y se preserva el ojo.104

Llevar un amuleto con un ojo permite tener en sí la medida de todas las cosas, el análogo del Ojo de Ra que destruye a sus enemigos. “Ojo de Horus” es también el nombre genérico de la ofrenda: el hombre que lo lleva en amuleto se presenta como una ofrenda a los dioses, hace don de su persona al Creador y, de esta forma, se preserva del mal.

En Egipto, el ojo está presente por todas partes... para quien sabe ver. Se graba sobre las estelas, sobre los sarcófagos, sobre los barcos. Por todas partes es la mirada del más allá quien observa a los vivos y les guía. El rey, como siempre, da ejemplo. El ureus, la serpiente femenina que lleva en la frente, es “el ojo brillante de Ra”, fuego activo de la corona que dispersa a sus adversarios. En Saqqara, en el terreno funerario del rey Zoser, un friso de ureus constituye otros tantos ojos protectores del alma del faraón. Sucede lo mismo con las dos serpientes que rodean al sol, formando un símbolo frecuentemente inscrito sobre los muros de los templos. Por otra parte, la estela de Metternich habla de la protección del ojo divino del derecho y del ojo divino del izquierdo. De este modo, abierta la mirada del creador sobre el mundo, las estrellas se mantiene en su lugar, y el tiempo transcurre ritualmente, dando al ser humano su correcta función en la creación.

El mago pinta un ojo en su mano. En el interior del ojo, la imagen del dios Onouris, cuyo nombre significa “El que devuelve a la lejana”, es decir, la diosa que simboliza el ojo que huye a lugares lejanos y que el mago debe devolver a Egipto.105 Al pronunciar las fórmulas sobre un ojo de lapislázuli, el mago se demuestra capaz de situar su mirada sobre cualquiera de sus miembros y así volverles clarividentes.106

Las fórmulas mágicas pronunciadas sobre el ojo completo, el oudjat, que conllevan la figura de Onuris, autorizan al mago a hacer esta declaración: “¡Yo soy un ser elegido entre una multitud, que ha salido del Duat, cuyo nombre es` desconocido. Si se pronuncia su nombre sobre la tierra, entonces se producirá una llama. Yo soy Shu, símbolo de la Luz, que reside en el interior del ojo completo de su padre. Si cualquier cosa que esté sobre el agua abre la boca, si mueve sus brazos, yo haré que la tierra sea invadida por la corriente, que el sur se convierta en el norte, y que la tierra esté a la inversa!”

Cuando el mago utiliza un recipiente para medir, éste no es un objeto profano, sino una “reliquia” que sirve otras veces para medir el Ojo de Horus. Según esto, este Ojo es también un medio mágico por el cual Horus resucita a su padre Osiris.

Es decir, que el biólogo, el químico y el alquimista del antiguo Egipto usaban el “buen ojo” para hacer sus cálculos y descubrir las justas proporciones que entran en la composición de los medicamentos y las drogas. Este “buen ojo” ve su acción contrarrestada por un “mal de ojo” que causa graves inquietudes al mago. El dragón Apophis dirige su mal de ojo contra Ra. Hipnotiza a la tripulación de la barca solar. Sólo Seth puede resistirle porque posee también una temible mirada que le permite luchar contra el dragón maléfico. Este último, como los demás poderes de las tinieblas, intenta hundir o robar al Ojo de Ra. Única solución: cegar a Apophis para impedirle que haga daño. Si no ve, será incapaz de extender la desgracia. Hay que utilizar un método preciso: el rito de golpear la pelota. En este juego anti Apophis, el faraón golpea una pelota ante la diosa Hathor. La pelota es el ojo del dragón Apophis, ofendido de esta forma a fin de que la vida cósmica prosiga en armonía. Este rito está integrado en una serie de acciones mágicas que consisten en matar al oryx, al cocodrilo, a la tortuga, en abrir las partes sacrificadas de un ser maléfico vencido: tantos medios de dominar las fuerzas negativas utilizando toda su energía.107

Desde épocas muy antiguas, la mirada de la serpiente está considerada como peligrosa. La mirada de la cobra, que se esconde aún hoy en las cavidades de los muros de los templos, se consideraba como hipnótica: en realidad, la vista de este espantoso reptil es tan impresionante que inmoviliza. Es entonces, si no se tiene la precaución de cerrar los ojos, cuando la cobra clava su veneno y ciega a su víctima. Este chorro de veneno es tan terrible como una mordedura, ya que puede provocar una ceguera definitiva.

Es preferible no mirar de frente a las criaturas maléficas; es por eso que el mago, gracias a su arte, les obliga a mirar hacia atrás.

* * *

La oreja merece igualmente la atención del mago. Las oreas son, en efecto, las puertas de entrada del soplo que comporta tanto la vida (por la oreja derecha) como la muerte (por la oreja izquierda). Es preciso tener cuidado de no ser violado ni fecundado por las energías negativas que podrían, en cualquier momento, penetrar por las orejas y alcanzar el corazón del ser. La salud es para el “buen oyente”, es decir, para quien sólo presta oídos a las vibraciones armónicas. También es indispensable identificar a los genios malos que intentan penetrar por el conducto auditivo.

Sobre una estela dedicada al dios Min, designado como “toro de su madre”, vemos a un fiel arrodillado haciendo un gesto de adoración a Arnmón Min itifalico. Encima de él, dos orejas gigantescas.108Es la garantía de que el dios oirá la plegarla y la ejecutará. En la Época Baja se multiplicaron las “estelas de oreja”, representantes de las esperanzas más inmediatas. Los creyentes estaban persuadidos de que sus deseos se realizarían por efecto de una magia simpática que atraía la atención de las divinidades sobre su caso.

Una alimentación mágica


Lo que el faraón detesta es el hambre. No la comerá. También detesta la sed. No la beberá.109 Esto implica una alimentación realmente particular para que el soberano esté satisfecho. Los oficiales de la boca, como en la antigua China, ocupaban un puesto envidiable en la corte. Calidad y cantidad de los alimentos y bebidas son igualmente importantes, tanto para los vivos como para los muertos. En las tumbas se depositaban “pancartas de ofrendas”, con verdaderos menús destinados a los del otro mundo. No es el aspecto material de los alimentos el que cuenta, sino su esencia. Esta nace de los mismos jeroglíficos cuando se leen en alta voz las fórmulas de ofrendas. Es, pues, la magia del verbo la que alimenta realmente el alma de los habitantes del más allá. La fórmula clásica, repetida sobre numerosas estelas, es: “Una ofrenda que otorga el rey, una ofrenda que otorga Anubis, mil panes, mil cántaros de cerveza, mil bueyes, mil patos para el poder vital de untel.”

El ritual de la apertura de la boca110 es más explícito:

¡Oh untel, proclama el mago,
yo te ofrezco un millar de panes,
yo te ofrezco un millar de cántaros de cerveza,
yo te ofrezco un millar de toros,
yo te ofrezco un millar de pájaros,
yo te ofrezco un millar de piezas de lino,
yo te ofrezco un millar de piezas de vestido,
yo te ofrezco un millar de gacelas,
yo te ofrezco un millar de antílopes,
yo te ofrezco un millar de bóvidos,
yo te ofrezco un millar de cabezas de ganado,
yo te ofrezco un millar de patos,
yo te ofrezco un millar de cabezas de sauvagines,
yo te ofrezco un millar de palomas,
yo te ofrezco un millar de carnes trinchadas en el matadero,
yo te ofrezco un millar de panes cocidos en la corte,
yo te ofrezco un millar de granos de incienso,
yo te ofrezco un millar de tarros de aceite,
yo te ofrezco un millar de jarros de agua fresca,
yo te ofrezco un millar de ofrendas divinas,
yo te ofrezco un millar de trozos elegidos de la mesa de ofrendas,
yo te ofrezco un millar de trozos de carnes elegidas,
yo te ofrezco un millar de ramilletes de ofrenda,
yo te ofrezco un millar de cosas buenas y puras, un millar
de cosas excelentes, deliciosas, y dos veces puras,
destinadas a tu ka, untel!”

A esta lista tan apetitosa añadimos la miel, alimento extraordinario que viaja en una barca divina y que escapa a las langostas. El corazón de los dioses era amargo, cuando aceptó la miel: recobró la felicidad al comerla. Así será para los justos.111

La diosa Ouret hekaou, “Grande-en-magia”, es señora de la alimentación. Toma la forma de la doble serpiente ureus que está en la frente del rey. Comer y beber no son acciones profanas. Son las expresiones más inmediatas de una alquimia que se realiza en el interior del cuerpo. En ciertas circunstancias, también es necesario tomar precauciones mágicas. Así, se debe recitar una fórmula mientras se bebe cerveza. Se evoca a Seth, dios del poder vital, y al corazón, centro del equilibrio espiritual.112 La cerveza es considerada como una bebida que aporta la salud, es decir, la curación. Sirve de purga al estómago. Pero corre el riesgo de embriagar: el que bebe cerveza con exceso es comparado al Seth borracho. La utilización mágica de la cerveza aleja las influencias demoníacas. Recitada la fórmula, absorbida la cerveza, es bueno expulsar una parte. Se dirige entonces al demonio que está en el vientre y se le nombra. Se le llama “el muerto”. Se nombra también a su padre, “el que hace caer cabezas”. Gracias a esta identificación, el enfermo se cura de sus males.113

El mago pronuncia igualmente fórmulas sobre otros líquidos como el agua y el vino: los que los absorben gozan de virtudes sobrenaturales que se expanden por sus cuerpos.

* * *

El mago se dirige al guardián de la Gran Morada y le pide que la abra porque él es Ra y el Nilo.114 Afirma que las puertas del Duat le son abiertas, que sale por la portada sagrada. Pero es necesaria una operación mágica para lograr, uno de esos innumerables tránsitos de puerta. La fórmula debe ser recitada sobre siete ojos sagrados dispuestos en forma de escritura. Luego, se bebe una mezcla de cerveza y natrón.

La cerveza constituye, junto con el pan, la alimentación energética básica. No obstante, para saciar la sed algo sobrenatural de un niño asimilado a un dios, se utiliza “la gran corriente” venida del ciclo, análoga a la leche de la vaca sagrada que amamanta al faraón niño. Alimentación mágica por naturaleza, porque confiere a los afortunados beneficiarlos una vitalidad excepcional.

No se debe bromear con los alimentos sagrados ni manipularlos de ninguna forma. Existen prohibiciones que cualquier mago cualificado conoce al detalle. Comer alimentos “tabús” hace caer enfermo. Como ya hemos dicho anteriormente, el mismo Horus sufrió una grave indisposición tras haber comido de un pescado consagrado a Ra e incluso halcón, su propio animal sagrado. Sus dolores necesitaban la intervención de Isis. En cuanto al mago que trata casos parecidos, recita fórmulas sobre un plato nuevo, pintado de ocre amarillo. Hace untar de miel al hombre que sufre de los mismos dolores que el dios. Una vez lavado, sanará.115

Haría falta un gran estudio sobre la alimentación del Egipto faraónico. Sabemos, sin embargo, que los antiguos egipcios gustaban mucho de los placeres de la mesa, de los que la magia, ritual o no, no escapaba.

Plantas mágicas


La tierra es un factor de protección mágica. Es utilizada por el exorcista para combatir el mal. Cuando el veneno de un ser nocivo cae a tierra, es destruido. La tierra, padre de los dioses, extingue el fuego destructor.116 El rocío de la mañana, enviado por el cielo para bañar a las plantas con un flujo divino, se consideraba que curaba los miembros paralizados.

Cuando las plantas de los dioses están sobre su cabeza, proclama un ritual, todas las protecciones de la vida vienen a ti... A ti vienen las plantas que salen de la tierra, el lino originario del campo de juncos, los vegetales regenerativos originarios de la campiña de la alegría, la emanación de olores que reviste a los dioses desde su salida. Viene a ti bajo la forma de un precioso sudario, te preserva bajo la forma de una banda, te hace crecer bajo la forma de un lienzo, consolida tus huesos bajo la forma de un vendaje inmaculado”.117

Todas las plantas esenciales de Egipto, papiro, lino, así como las sustancias preciosas, mirra, incienso, miel, son de origen divino. En realidad son los llantos de Horus, la sangre de Geb, las lágrimas de Shu, de Tefnut y de Ra que han caído del cielo a la tierra.118 Algunos vegetales juegan un papel particular: la acacia, símbolo de la regeneración, o el enebro, del que se dice que proviene la luz.

Para curar los senos, cuyos modelos divinos son los de Isis que amamanta a los gemelos cósmicos Shu, y Tefnut, se emplean numerosas hierbas, especialmente rosales.119 Incluso el veneno ve contrarrestada su acción con la aplicación de un loto sobre la llaga.120 En cuanto a la raíz de la mandrágora, es eficaz para hacer dormir a un hombre durante dos días.121 El ajo es utilizado en una casa para cerrar la boca de las serpientes varones, hembras, y de los escorpiones. Los brazos de Ra, de Horus, de Thot, de la Gran y de la Pequeña Enéada, son los que, activados por el empleo del ajo, matarán a los enemigos de un enfermo. La fórmula debe recitarse sobre ajo molido y reducido a polvo con cerveza. No es otro que el “ojo blanco de Horus”. Se impregna con ello la vivienda durante la noche, de forma que ninguna criatura peligrosa penetre allí.122 Por otra parte la cebolla se revela también totalmente eficaz. En cuanto al pin ach, es portador de un fluido que aumenta las percepciones del mago.

Las materias vegetales son muy utilizadas en magia: por ejemplo, la cera, materia básica para la fabricación de las figurillas mágicas, cubiertas de inscripciones y luego arrojadas al fuego, es el signo de la destrucción del enemigo al que encarnan. Los magos eran particularmente expertos en el arte de crear ungüentos. Se beneficiaban de notables laboratorios en el interior de los templos. Uno de sus productos más maravillosos era “el gran ungüento secreto de la Casa de la Vida”, que sirve para proteger los edificios, y que incluso mantiene en armonía los miembros del cuerpo humano.

Conocer los secretos de los perfumes es indispensable en el otro mundo. El muerto justificado sustituye el olor de la putrefacción por el de la mirra, que Hathor coloca para sí misma en su cabeza; su olor es el del incienso que utiliza la diosa, su emanación es un óleo precioso con el que Hathor se embadurna.123

¿Quién dudaría que el universo vegetal está recorrido por vibraciones mágicas? ¿Pueden darse en el preciso momento de tomar el fresco bajo la hierba del venerable persa de Heliópolis, de despertarse cada día en un jardín contemplando los rayos de sol, después de conseguir superar las pruebas de iniciación y de que el alma se eleve hacia la luz?

Capítulo VIII


El amor mágico


Cuando los hombres salen a la caza de las serpientes y los escorpiones, las mujeres se quedan en casa. Como mi anfitrión de Luxor me hacía el gran honor de presentarme a su esposa, me atreví con mucha discreción a preguntarle sobre el papel mágico de la mujer.

Reflexionó bastante tiempo antes de responderme: “El amor entre un hombre y una mujer –afirmó-, no es lo que la gente cree. El amor es una ofrenda de la magia. Mi mujer y yo vivimos la misma aventura”.

Tantos textos, tantas esculturas que nos muestran parejas tiernamente enlazadas, tantas evocaciones del amor humano como símbolo viviente del amor divino… sí, el antiguo Egipto celebró múltiples formas del amor mágico.

* * *

Encantamientos


En un en encantamiento para provocar el amor, el mago invoca a las siete Hathor; Ra-Horakhty, el padre de los dioses, los señores del cielo y la tierra. Les dirige esta petición que la mujer que ama le busque como una vaca la hierba, la madre a sus hijos, el pastor a su rebaño. ¡Si estos poderes rehúsan ayudarle, el mago prendería fuego a Busilis y Osiris ardería!124

Es decir que el amor (energía totalmente mágica) necesita frecuentes intervenciones por parte de especialistas en las pasiones tanto del alma como del cuerpo. El capítulo 576 de los Textos de los sarcófagos está consagrado al poder divino que reside en el filo de aquel cuyo pensamiento está a la vez en el cielo y en la tierra. El hombre que conoce la fórmula mágica copulará sobre esta tierra de día y de noche, el deseo vendrá a la mujer que se encuentre debajo de él cuando haga el amor.

El papiro griego de la Biblioteca Nacional, que registra textos destinados a inspirar el amor de una mujer, recuerda la leyenda de Isis que, en pleno verano, se dirige a las montañas, errante y dolorosa. Thot se inquieta al verla en ese estado. ¿Por qué el rostro de Isis está cubierto de polvo, por qué sus ojos están llenos de lágrimas? La razón es simple y trágica. ¡Ella ha encontrado a su hermana Nephtis durmiendo con Osiris, su esposo! Sobreviene entonces una terrible conjuración que espantará a la rival, hechizando las distintas partes de su cuerpo.125 La magia greco-egipcia tardía se pierde a menudo en esos senderos llenos de obstáculos. Un papiro griego126, para suscitar el amor en una mujer, no duda en apelar a Anubis, el encargado de ritual de los funerales: “¡Anubis, dios terrestre, subterráneo y celeste, perro, perro, perro, utiliza todo tu poder y toda tu fuerza con Titer, que fue engendrada por Sofía (la Sabia). Despójala del orgullo, de la reflexión y del pudor, y condúcela hasta mí, a mis pies, languideciente de pasión a cualquier hora del día y de la noche, soñando en mí sin cesar, cuando coma y cuando beba, cuando trabaje e incluso cuando cohabite, cuando descanse, cuando sueñe y cuando esté pensativa; que atormentada por ti, se apresure languideciente hacia mí, con las manos llenas, el alma generosa, ofreciéndose a mí y realizando el deber de las mujeres hacia los hombres, satisfaciendo mi ansia y la suya propia, sin fastidio, sin vergüenza, apretando su muslo contra mi muslo, vientre contra vientre, su vello negro contra mi vello negro, de la forma más dulce! Si, mi señor, tráeme a Titer, a la que Sofía dio a luz, a mí, Hermes, a quien dio a luz Hermione.”

Los métodos mágicos destinados a enamorar a una mujer a menudo son una complejidad extrema. Es preciso utilizar diversos productos vegetales, triturarlos, ponerlos en un recipiente, añadir aceite en un momento determinado, fijarse en las fases de la luna, recitar fórmulas, levantarse temprano para dirigirse a un jardín, poner allí un sarmiento de viña en la mano izquierda y luego en la mano derecha cuando haya crecido siete dedos, llevarlo consigo, sacar aceite de un pescado que se ponga a macerar, atarle la cola, etc.127 Orientarse en este laberinto de manipulaciones no es cosa fácil.

El método llamado del escarabajo y de la copa de vino no es mucho más práctico. Para enamorar a una mujer se recomienda coger un escarabajo pequeño y sin cuernos. S actúa al salir el sol. Se mete el escarabajo en la leche de una vaca negra. Se deja allí hasta la tarde. Al retirarlo, hay que verter arena sobre su parte inferior, poner debajo una franja circular de tela. Hacer un incensario ante él. Al día siguiente, está seco. Dividirlo por el medio con un cuchillo de bronce. Cocerlo con vino de bosque, triturarlo con pepitas de manzana mezcladas con orín o sudor del mago. Hacer con ello una bola que se puede meter en el vino y que se haga beber a la mujer deseada.128

Las buenas pociones mágicas antiguas, como se ve, tenían derecho de ciudadanía en la magia popular. Pero necesitaban ingredientes casi imposibles de obtener, como pelos de la cabeza de un hombre muerto de forma violenta o siete granos de espelta que provengan de una tumba. Los artificios más rápidos son los que consisten en verter ungüento de rosa en una lámpara o en triturar fruta de la acacia, mezclada con miel, para obtener una sustancia con la que se recubre el falo. El resultado, sin embargo, no está asegurado. El amor de una mujer es un sentimiento tan complejo que este tipo de magia no tiene la mayor parte de las veces, más que pobres resultados.

La única verdadera magia amorosa es la identificación del mago con Osiris, de la que Isis, está enamorada hasta el punto de resucitarle de entre los muertos. Esta maga es parte integrante de la iniciación a los grandes misterios y de la transmutación del amor humano en energía divinizada.

Dar a luz mágicamente


El nacimiento es un momento tan peligroso como feliz, tanto para la madre como para el niño, cuya existencia está amenazada por los malos espíritus. El mago debe asistir a la parturienta haciendo intervenir a genios buenos armados con cuchillos, que disponen de armas tan eficaces como las de sus temibles adversarios. También es prudente apelar a grandes divinidades. Para un parto difícil son tanto la madre como el niño los que son objeto de los cuidados del mago. Este invoca a una diosa y a Horus. Pero éstos están ocupados en sus actividades de medida de los campos y se hacen esperar. Disponibles al fin, se presentan ante el niño como los modelos de los justos que cultivan su parcela de tierra en las regiones celestes. El nacimiento material es, pues, preludio del nacimiento celeste. La cuerda de agrimensura se identifica con el cordón umbilical.129

Son muy raras las fórmulas destinadas a acelerar el nacimiento. Como Hathor e Isis se encuentran en un caso muy delicado, las mujeres que sufren dolores comparables serán igualmente asistidas por las más grandes divinidades, las cuales acudirán en su socorro.130 Es útil llevar amuletos protectores, especialmente joyas del enano Bes. La parturienta puede igualmente dirigirse directamente a Hathor para que venga a asistirla.131

Los ginecólogos son obligatoriamente magos. Volver a poner en su lugar el útero, por ejemplo, no es una operación mecánica. Es preciso conjugar cirugía y magia, fabricar una estatuilla de ibis en cera, echarla al fuego. El humo entrará en las partes genitales de la mujer y, gracias a la intervención de Thot, todo volverá a estar en su lugar.

Una diosa está especialmente involucrada en el desarrollo del parto. La diosa Meskhenet, descendiente de Atum, hija de Shu y de Tefnut, realiza su obra haciendo penetrar el espíritu en el cuerpo del recién nacido que va a salir del vientre de su madre. Esta le ofrecerá los poderes celestes y terrestres que necesita, impedirá que se pronuncie un maleficio, alejará el mal de él. El mago pronuncia las fórmulas sobre dos ladrillos, en el lugar donde está instalada la mujer que da a luz. Arroja incienso y grasa de pájaro al fuego. De esta forma, todo transcurrirá bien.132

Para acelerar el parto de Isis, el mago implora a Ra y a Atón, los dioses que están en la región del oeste, a la asamblea de las divinidades que juzga a toda la tierra, el consejo de los dioses de Heliópolis y el de Letópolis. Isis sufre. Su gravidez llega a término. Si Horus no naciera, ¡cuántas desgracias! ¡No habría cielo, ni tierra, ni ofrendas a las divinidades, solo trastornos cósmicos!133

Isis es la madre por excelencia. Si no da a luz felizmente, las consecuencias serán terroríficas. El mismo principio de la vida sería cuestionado. Esto se debe a que toda futura madre pone en ella su confianza, del mismo modo que consigue que la asista la diosa-hipopótamo Tueris, “la grande”, hembra ingrávida, que sostiene el jeroglífico de la protección. Dos figurillas de Tueris, conservadas en el Museo de Berlín, están excavadas para que s puedan poner trozos de prendas de vestir pertenecientes a una mujer encinta. Otra figurilla se llenaba de leche. El líquido manaba dulcemente de la mama de la diosa-hipopótamo, garantizando a la madre que amamantaría a su hijo sin problema. Existía una comunidad de doce diosas-hipopótamo y cada una de ellas velaba por un mes del año. En sus orígenes, la diosa-hipopótamo Ipet se identificaba con el cielo. Hasta la Época Baja presidirá los mamarios, santuarios especialmente consagrados a los ritos de nacimiento. La obesa Tueris, con el vientre enorme, las patas y el morro de león, no es fea más que en apariencia; bajo esta forma sorprendente, oculta su verdadera naturaleza, que se nos revela por el texto de una estatuilla:134 “Yo soy Tueris, en todo su poder, la que lucha por lo que le pertenece y rechaza a los que le hacen violencia a su hijo, Horus. Yo soy Ipet que reside en el horizonte y cuyo cuchillo protege al Señor del Universo, la señora a quien se teme, cuyo aspecto es un adorno y que decapita a los que se rebelan contra él”.

En el momento del alumbramiento se invoca a Nut, la diosa del cielo. En ella están todos los dioses, las estrellas que transmiten la luz y que son las almas glorificadas. El mago pide que la bóveda de las estrellas descienda sobre la mujer que da a luz y la proteja. Emanación más concreta de la diosa del cielo, la cerda Reret protege a los humanos contra las mordeduras venenosas y favorece igualmente el proceso de alumbramiento. Amamantando a sus numerosos hijos, esta cerda será enaltecida hasta el fin de la Edad Media occidental donde aparecía en la iconografía de las catedrales.

El niño


El niño, sobre todo el recién nacido, es una criatura frágil. Es por eso que el mago dispone de una abundante serie de fórmulas para protegerle. En Heliópolis, el primero y el último día de la lunación, se celebran las fiestas para salvaguardar a la madre y al niño.

La protección del niño es comparable a la del cielo, de la tierra, del día y de la noche, de los dioses que poseen los fundamentos de la tierra. Los dioses protegen el nombre del niño, la leche que mama, la ropa con la que se viste, la época en que vive, los amuletos fabricados para él y colocados alrededor de su cuello.135 Se recitan fórmulas sobre el niño cuando aparece la luz del sol. La mano y el sello del dios sol constituyen la protección de la madre. Cada mañana y cada tarde pronuncia fórmulas mágicas sobre un amuleto colgado del cuello de su bajo. Apela al sol naciente. Implora que aleje a los muertos que querrían arrebatarle a su niño. “Es Ra, mi señor, quien me salva”, afirma: de esta forma no entrega a su hijo al ladrón o la ladrona venidos del reino de los muertos.136

A menudo a los magos egipcios se oponen los magos de los países extranjeros. La madre protege a su hijo contra la magia extranjera rodeándole con sus brazos. Desconfía en particular de la hechicera nubia y de la asiática. Ya sean esclavos o nobles, ella profiere al encontrarlas un terrible maleficio: ¡que se conviertan en vómito u orina!137

Existe inquietud por el bebé en todo momento: ¿Está bien caliente en su nido, él que parece un pajarillo? ¿Su madre se ocupa bien de él? ¿Está ella presente? ¿Si no es así, está su nodriza? ¿Se tiene cuidado de que respire bien? Para evitarle cualquier molestia, se confeccionan nudos mágicos y se pronuncian fórmulas sobre bolitas de oro y de granate y sobre un sello con un cocodrilo y una mano.138

Si el niño es atacado por una hinchazón sospechosa, se le recuerda que es Horus y se rechaza el demonio que se manifiesta como un agresor con cuchillo afilado, como un carnicero. La hinchazón disminuye y el fluye el pus. Frente a este poco gratificante espectáculo, el mago evoca una escena deliciosa en la que está acostado en compañía de maravillosas mujeres con cabellos perfumados con mirra.139

La estela de Metternich explica que Horus fue mordido en un campo de Heliópolis mientras Isis se encontraba en las moradas superiores, haciendo libaciones en honor de su hermano Osiris. Horus gritó de dolor. Isis apeló a los poderes celestes para que le socorrieran.140 Para que Horus sea curado las nodrizas de la ciudad santa de Buto velan por él, marcando su camino entre los hombres hasta que él haya tomado posesión del trono de las Dos Tierras. El poder mágico de su madre es su protección, ella le rodea de amor y hace que los hombres tengan temor de él.141

Este mito fundamental de Isis y Horus, de la Madre y del Niño es frecuente en el pensamiento egipcio. Aquí se enfrentan la fragilidad de la existencia humana y la fuerza de la magia. El drama vivido por Isis es intenso. Escapando del furor de Seth, oculta a su hijo y marcha a buscar a la nodriza. Cuando regresa, encuentra a Horus inconsciente. Interroga a los habitantes de los pantanos. Horus ha sido mordido por un escorpión o una serpiente. Isis abraza a Horus y canta la letanía “Horus ha sido mordido”. Por consejo de la diosa escorpión, Serket, invoca a la barca solar, que se ve obligada a detenerse. Thot desciende de ella. Ordena al veneno que desaparezca, para que cesen las perturbaciones cósmicas debidas a la inmovilidad del barco solar.142

No existe educación que no sea mágica. ¿Cómo podría una madre atenta rechazar a los genios malvados si no es por la magia? Para curar la fiebre del vientre del niño, Isis y Nepthis lanzan un llamamiento a Geb, padre de los dioses. Recitan la fórmula sobre dos imágenes de Thot, trazadas con tinta fresca sobre la mano de un hombre.143

Para ayudar a un niño a crecer, se le hace absorber un pedazo de su placenta, empapado en leche. Si lo vomita, morirá. Si lo ingiere bien, vivirá mucho tiempo. La placenta real estaba considerada, en efecto, como uno de los símbolos del principio de la vida. Esto se debe exaltar en todo momento frente a las fuerzas de los muertos que vagabundean. El demonio de la enfermedad viene de las tinieblas. Tiene la nariz detrás y el rostro vuelto también hacia atrás. Hay que evitar que este demonio abrace al niño, apoderándose de él, que se le lleve, es decir, que le haga morir. La madre está siempre inquieta por la salud de su hijo. A cada momento, una forma inquietante, un fantasma femenino puede penetrar en la casa. La madre pregunta: “¿Has venido para abrazar a este niño? Yo no te lo permitiré. ¿Has venido para debilitar a este niño? No te lo permitiré. ¿Has venido para llevártelo? No te lo permitiré.” El espectro es una difunta. Descorazonada por las preguntas de la madre, no sabe ya para qué ha venido. Se aleja y se pierde en la nada.144

Los antiguos egipcios tenían un acusado sentido de una magia médica en la que el entorno jugaba un importante papel. Las fuerzas negativas son no solo expulsadas fuera del cuerpo, sino también fuera de la casa. No se puede estar sano en un medio malsano. Por fortuna, la madre de familia dispone de un formidable remedio mágico: su leche. La lecha de las diosas regenera al faraón, el de la madre aleja a los niños de los demonios. Este extraordinario alimento cura los cólicos, el catarro, las quemaduras, y da vigor y potencia. La leche, “potenciada” mágicamente por medio de fórmulas, se vierte en un recipiente cuya forma es la de una madre sosteniendo a un niño sobre sus rodillas. La leche de la madre o de la nodriza es considerada como un “agua de protección” que pone al recién nacido al abrigo de las enfermedades. Al salir de la fábrica de tejidos ¿no extinguió Isis con su leche el fuego que había alcanzado a Horus?145

Leche de mujer y granos de perfume son excelentes soportes mágicos para luchar contra una penosa afección, el catarro del cerebro. “Deja de fluir, catarro del cerebro, que haces enfermar a los siete orificios de la cabeza”, dice el mago; los servidores de Ra dirigen sus plegarias a Thot y el mago aporta el remedio, a saber, la leche de una mujer que haya dado a luz a un niño, y granos de perfume muy seleccionados. Thot curó de esta forma a Ra de una sinusitis que le afligía enormemente.146

* * *

La infancia es un estado a reconquistar. El faraón se convierte en niño para beber de la fuente de la vida. Lo mismo sucede con el iniciado que entra en el reino del más allá, que proclama el ritual: “Tú vas a recomenzar el camino, bajo la apariencia de un niño pequeño, porque lo que se ha hecho a tu ka, según el decreto de la Soberana, los cuatro soportes del cielo te dan una sepultura perfecta, esmerada, terminada”.147

Este es el bello resultado del amor mágico: hacer de un niño un hombre cuyo espíritu se abra al conocimiento de lo divino, un ser cuya inteligencia sensible capte las energías sutiles del cosmos.

Capitulo IX


El mundo animal


Mis anfitriones de Luxor amaban a los animales, incluso a los escorpiones y las serpientes. En su vivienda, perros y gatos habían aceptado vivir en paz. Pero el patriarca y su familia no les miraban con indiferencia o compasión. “Estas criaturas, me confió el Anciano, son receptáculos del alma. No tienen necesidad de conocer a los espíritus porque ellos son los espíritus”.




Figura 23

La vaca celeste, madre nutricia, sostenida por genios. Circulan por ella las barcas divinas. De ella proviene la leche regeneradora de la que se alimentan el rey y el universo. (Las capillas de Tutankhamon)


Desde luego, yo le hice mil preguntas sobre las divinidades egipcias con cabeza de animales, sobre los animales sagrados, sobre ese amor extraordinario del antiguo egipcio para con el mundo animal donde lo divino se expresa con tanta fuerza y precisión. En muchos momentos se contentó con aprobar con la cabeza, como si el tiempo hubiera sido abolido, como si el paisaje espiritual del antiguo Egipto se desarrollase ante nuestros ojos.

Halcón, gato y compañía


En el primer escalafón de los animales mágicos figura naturalmente el halcón, encarnación de Horus y protector de la realeza. El capítulo 134 del Libro de los muertos se expresa así: “Palabras a decir sobre un halcón erguido con la corona blanca sobre su cabeza, y sobre Atum, Shu, Tefnut, Geb, Nut, Osiris, Isis, Seth, Nephtis, pintados en blanco sobre una copa nueva y dispuestos en la susodicha barca con la imagen de este bienaventurado al que deseas glorificar, untado de afeites; éste les habrá presentado incienso sobre la llama”.

Fórmulas de los Textos de los sarcófagos148 permiten al mago convertirse en halcón. Los dioses están asustados. El es agresivo y rápido. Recorre los caminos de la eternidad. Se convierte en hombre-halcón capaz de volver a la tierra para vengarse de sus enemigos y desgarrarles con sus garras, destruyendo su familia y su vivienda. El Ojo de Horus es su guía, sus poderes mágicos son su poder, nadie puede oponerse a él. Es bajo la forma de halcón como el mago va y viene hasta los confines del cielo, a fin de recibir la palabra de Geb, el dios-tierra y de pedirle al Verbo eficacia al Maestro de la totalidad.149 Halcón de oro, el mago coge lo que se encuentra en las vides del cielo y se alimenta en los mataderos de Horus.150 Es pues por asimilación del poder celeste del halcón como el mago adquiere el poder de Horus.

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El gato, tan amado por los egipcios, no es sólo un felino astuto e inteligente. Es también la encarnación de Ra, de Hathor y de Bastet. El mago apela a ka porque un escorpión ha picado a la gata en un sendero apartado. Esta aúlla de dolor. Su grito llega hasta el cielo. “¡Acude a tu hija!”, suplica el mago, “el veneno ha entrado en su cuerpo, circula por su carne.” Ra llega. “¡No tengas miedo, hija mía!”, le dice para reconfortaría. El dios se sitúa tras ella con el signo de la vida. Todas las partes del cuerpo de la gata son identificados con partes del cuerpo de las divinidades. Su ser se convierte en el símbolo del conjunto de las fuerzas divinas. Por eso es esencial curarla, lo que ya se ha realizado. “Es Ra quien recita esto”, concluye el texto mágico: así, pues, el encantamiento ha sido pronunciado por la Luz en persona.151

Otro felino, quizá la jineta, es el animal simbólico de la diosa Mafdet. Rápida, ágil, actúa contra los enemigos del mago que buscan destruir su poder sexual y sus facultades de creación. Las palabras deben pronunciarse sobre el falo de un asno, cuya forma se le ha dado a una torta, y que lleva el nombre del enemigo y el de su padre y su madre. Se le coloca en un pedazo de carne y se le da a un gato que suprimirá el mal comiéndoselo.152

El perro goza igualmente de una consideración especial. Para atarle, según un papiro copto, el mago utiliza medios poco corrientes. Liga el cielo, la tierra, los cuatro pilares de la tierra, el sol al este, la luna al oeste (impidiéndoles salir), los campos a la tierra (impidiéndoles producir). Todos los lazos son atados de forma que no puedan ser desatados. Pero el perro no siempre es dócil. Es capaz de rebelarse y morder. Por eso existe una fórmula mágica contra la mordedura de un perro. El mago afirma que su boca se llena de sangre de un perro negro. Invoca a su agresor, que forma parte de una compañía de diez animales pertenecientes a Anubis, para que extraiga su “veneno”. Si no, se ensañará contra él.153

En el desierto del antiguo Egipto se practicaba la caza del león. Se decía que la fiera conserva abiertos los ojos mientras duerme. El faraón se identificaba con el león, porque éste es todo vigilancia, todo poder, irradiando una luz que le protege de las criaturas peligrosas. El capítulo 83 de los Textos de los sarcófagos debe recitarse sobre la parte delantera de un león. Se sujeta el amuleto al cuello del mago que desciende a la necrópolis. Esto le permite ejercer su dominio sobre los vientos del cielo y convertirse en rey. El que conoce la fórmula correcta “no morirá nunca una segunda muerte”. Sus enemigos no tendrán poder sobre él. Ninguna magia contraria le inmovilizará en el suelo. Saldrá cuando quiera de la necrópolis y se convertirá en un ser de luz en compañía de Osiris.

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Animal característico del paisaje egipcio antiguo, el hipopótamo es un ser ambivalente, tanto benéfico como maléfico. Un mito contra la victoria de Horus el arponero sobre Seth el hipopótamo que simboliza el triunfo de la luz sobre las tinieblas y sobre todos los poderes del mal. La “fiesta de arponear al hipopótamo” es conocida desde la I dinastía, siendo identificado el paquidermo con los enemigos del rey. En los Textos de las pirámides las puntas del arpón son comparadas con los rayos del sol. El mago, según los Textos de los sarcófagos, es un arponero instalado en su barca. Mata al monstruo, tomando así la condición de Horus coronado.

El hipopótamo es maléfico cuando se presenta como glotón, monstruo pesado que aplasta cultivos y saquea las poblaciones. Siendo el faraón el primer arponero, se debe repetir su hazaña. Pero el hipopótamo hembra es considerado benéfico. En Tebas es una diosa blanca que destruye a los enemigos del rey, como hizo al comienzo del mundo; no se la arponea, sino que se la conmemora como símbolo de la fecundidad materna.154

El escarabajo


El papiro Ebers155 aconseja comerlo: curiosa recomendación que se comprende mejor cuando se sabe que el nombre egipcio del escarabajo es kheper, palabra que significa también “creer, convertirse, transformarse”. Talismán poderoso, el escarabajo de piedra verde se coloca sobre el corazón de un hombre purificado con mirra, después de que los ritos de apertura de la boca (esto es, la resurrección) hayan sido realizados.

El escarabajo es una criatura sorprendente. Hace rodar por delante de él sus huevos depositados en una materia con forma de esfera, impulsando ésta con sus patas traseras. De esta forma imita el curso del sol.

Para hacer venir a los dioses hacia él, el mago coge un escarabajo y lo moja en la leche blanca de una vaca negra. Luego lo pone sobre un brasero. La magia actuará plenamente en el momento deseado y la luz llegará.156 Los “escarabajos” eran también una especie de sellos, que servían especialmente para sellar documentos oficiales. Llevados como amuletos se revelaban de una gran eficacia, asegurando a sus propietarios acontecimientos felices y una vida espiritual siempre en evolución.

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Los tres animales más peligroso ó porque comportan un considerable poderío son el cocodrilo, el escorpión y la serpiente.

El cocodrilo es particularmente temible porque podría arrebatar al difunto su poder mágico. Existen fórmulas que sirven para rechazarle: “¡Atrás, vete! ¡No vengas contra mí! ¡Yo disfruto de mi poder mágico! ¡Que tu rostro se vuelva hacia Maat! (es decir, la armonía del mundo que aplacará al cocodrilo)”.157 El mago dialoga con el monstruo, el cual habla del cielo y de que conoce las cualidades que posee en su boca. El taumaturgo debe evitar un dramático combate entre magia celeste y magia terrestre. Debe dominar al cocodrilo, quitarle su poder, no destruirlo.

En cada uno de los puntos cardinales que delimitan el cosmos resi de un cocodrilo. El del Oeste se come las estrellas. El de Oriente vive de los seres que comen sus propios detritus. El de Mediodía vive de excrementos. El del Norte se come las horas. El mago los vence a los cuatro y declara: “Yo estoy revestido y cuento con el poder mágico de Ra: está sobre mi, plenamente realizado por mí, ampliado por mí, ensanchado por mi garganta.”

El cocodrilo “terrestre” no es menos temible que el cocodrilo celeste, sobre todo para el ganado que atraviesa una extensión de agua y corre el riesgo de ser atacado. El monstruo encarna al muerto que vagabundea, invisible, angustiado. Por eso el pastor, para preservar la vida de los animales que forman su rebaño, debe comportarse como un mago. Debe estar vigilante y dejar ciego al cocodrilo. De esta forma, el agresor no podrá ver a sus eventuales víctimas y no se aproximará.158 El pastor mago pronuncia un conjuro que impide al cocodrilo agarrar con sus patas y abrir la boca. El agua se convertirá en un fuego que le consumirá. Un encantamiento especial quitará al cocodrilo el uso de su cola. Sesenta y siete dioses hundirán sus dedos en los ojos mientras será atado al poste de amarre de Osiris o a los cuatro postes de piedra verde que están en la proa de la barca de Ra.

El mago se identifica también con Amón. Recita palabras sobre una imagen de este dios Amón, que tiene cuatro rostros sobre un mismo cuello, dibujado sobre el suelo, con un cocodrilo a sus pies y ocho dioses a su derecha y a su izquierda.159 Según el papiro mágico Harris, el marinero que hace la función de mago se mantiene en la proa de un barco con un huevo de arcilla en la mano. Se asemeja así al sol surgiendo de las aguas en un principio y dispersando las tinieblas. Los habitantes maléficos de las aguas tienen miedo viendo el espectáculo y se sumergen en sus refugios. El barco continúa su camino con plena seguridad. Si el cocodrilo se atrevía a emerger del río con una actitud amenazante, el marinero arrojaría el huevo y haría huir al demonio.160

Algunas estelas presentan a Horus de pie, con los pies sobre las cabezas de dos cocodrilos. El dios-niño está desnudo. Estos objetos son de diversos tamaños, alcanzando un metro de altura mientras otros no sobrepasan las dimensiones de un amuleto. Estas estelas se depositaban tanto en templos como en casas. El dedicante se hacía representar sosteniendo la preciada estela.

Estatua y estela se situaban sobre un zócalo donde se horadan cuencos a diferentes niveles comunicados por un canal. Cuando se vierte agua sobre el monumento, esta agua se impregna de los textos y representaciones mágicas. El que beba estará a salvo del mal.

Resulta extraordinario que el capítulo 991 de los Textos de los sarcófagos permite al mago convertirse en Sobek, ¡es decir, en el cocodrilo divino!, según afirma. Señor del Nilo, es calificado incluso de “bello de rostro” y de “gran seductor” que entusiasma a las mujeres. Por otra parte, existe una manera de encantar rápidamente un recipiente de forma verídica al mago hasta poner sobre el fuego la cáscara de un huevo de cocodrilo.161

Especialmente terrorífico es el escorpión, hermano de la serpiente. Se asienta en los cruces de caminos, esperando al que camina en la noche. Para éste, ¡que su talón sea de bronce y el empeine de marfil! Gracias a la magia, los pies del paseante son los siete halcones que se mantiene en la proa de la barca de Ra.162 ¿Qué mejor protección para evitar el ser picado? Sin embargo, los mismos dioses han sido víctimas del escorpión, pero no han muerto por ello. El hombre picado por un escorpión se identifica con ellos para beneficiarse de su actitud para luchar contra el mal. Debe conocer los mitos, como el que se refiere a la hija de Ra, la gata que fue picada por un escorpión y más tarde curada por Ra.

El mago que creó la estatua curativa de Djed-her, llamada “el salvador”, se expresa en estos términos: “Yo he puesto las inscripciones sobre esta estatua conforme a lo que está escrito en los libros sagrados de Ra, en el escrito donde se exponen todos los procedimientos para domesticar al escorpión a fin de reanimar, gracias a ellos, a todas las personas y todos los animales y protegerlos contra el veneno de todas las serpientes varones y hembras, de todos los reptiles, haciendo lo que desea el corazón del Señor de los dioses.163. Identificado con Horus-el-justo, el mago domestica al escorpión. Protector de su padre, coloca sus brazos detrás de Ra. Sus capacidades de magnetizador le aseguran vida, prosperidad y salud. Proporciona cuidados a todos sus miembros, calmando los dolores, alejando el mal. Ra se encuentra curado, más bello que antes. De este modo será sanado de cualquier enfermedad por un buen mago.164

Este ordena al escorpión que se mantenga tranquilo. Le cierra la boca. Si se mueve, cortará las setenta y siete cabezas que salen del cuello del gran dios, la mano de Horus cegara el ojo de Seth, aferrará la boca de la Gran Enéada, Osiris arderá. ¡Que el escorpión permanezca inmóvil como Seth ante Ptah!.165

Yo soy Osiris”, afirma el mago para impresionar al escorpión. Se presenta como la serpiente de Heliópolis capaz de combatir contra cualquier criatura maléfica.

El escorpión, que sirve para escribir el nombre de uno de los primeros faraones egipcios, no es totalmente negativo. Es el receptáculo del espíritu de una diosa, Serket, que reinaba sobre una cofradía de curanderos a la que comunicaba los secretos del poder del escorpión. El escorpión de agua, por lo demás, es inofensivo. Es éste el que se dibuja en los jeroglíficos porque estos jeroglíficos, figuras vivientes, no pueden albergar a seres peligrosos.

Existe una Isis-escorpión que protege a Horus y al rey.166 “Dama de la luz que ilumina a los dos países, es asimilada a la estrella Sothis”. Se dice que emite una irradiación para alejar la oscuridad. La diosa-escorpión es conocida desde la más remota antigüedad, pero sus primeras representaciones figuran en templos nubios de la dinastía XVIII. Es a Isis-la Grande a quien se dirige esta plegaria: “Ven a mí, Isis -a Grande, dígnate asegurar mi protección, sálvame de los reptiles y que sus bocas sean selladas, que sus hocicos sean obstruidos.” La diosa otorgaba a sus fieles «”ida, salud, duración de la vida y extensa, duradera y perfecta vejez”. Isis-escorpión pisotea serpientes y cocodrilos. Un texto del templo de Edfú la define como hija de Ra que destruye a los enemigos del sol y a los adversarios de Horus, en tanto que “escorpión imponente, reptil venerable cuyo veneno es fulminante, que invade el suelo de los enemigos en un instante, de forma que mueren sobre el campo cuando ella ataca”.

Tal es la paradoja mágica: enemiga acérrima de los escorpiones, Isis es también su diosa, venerada en la ciudad de Coptos. Cuando ella intenta escapar de Seth, Thot le aconseja que se oculte con su hijo Horus, para que éste crezca y se reúna con los dioses que le colocarán sobre el trono de su padre para que reine sobre los Dos Países. Isis se pone en camino por la tarde. Para protegerse de un eventual ataque de Seth, va acompañada de un extraño cortejo: ¡siete escorpiones! Ella les ordena que no hagan ninguna diferencia entre el rico y el pobre, que sean severos pero equitativos con el género humano. Mientras la diosa entra en la vivienda de una mujer, ésta, atemorizada por los escorpiones, cierra su puerta. Aquéllos, furiosos, deliberan. Dan su veneno a uno sólo de ellos, el cual logra penetrar en la casa y picar al hijo de la mala posadera. Pero Isis no acepta que la muerte se cebe así en un inocente. Crea fórmulas mágicas para salvar al niño y expulsa el veneno tras haber llamado a los siete escorpiones por sus nombres. Las palabras pronunciadas servirán como remedio para curar a todo niño picado por un escorpión: “Vive, niño odiceó, y muera el veneno, así como Ra vive mientras muere el veneno! ¡Como Horus sanó gracias a su madre Isis, así sana el enfermo!.” 167

El mago sabe utilizar al escorpión para luchar contra la serpiente, de forma que la pique y la destruya. Es incluso capaz de identificarse con el escorpión, como lo prueba un extraño detalle simbólico: la trenza del mago es la de la diosa-escorpión y, en concreto, la cola del animal. Así, pues, es posible deslizarse en el interior de un temible escorpión y dirigirle a su antojo, a condición de ser un maestro en el arte mágico.

* * *

Los Textos de las Pirámides conceden un lugar importante a los textos mágicos destinados a aniquilar el peligro representado por la serpiente. Están formados por palabras raras, incomprensibles, de conjuntos de sonidos considerados como eficaces cuando eran pronunciados. Papiros completos están consagrados a los encantamientos contra las serpientes.168 «”Su cara cae sobre su cara”, es la fórmula clásica para expresar la destrucción de la serpiente: se ordena a los reptiles que no ataquen al faraón, ya que éste es el representante de los dioses sobre la tierra. Ra maldice a la serpiente, Isis la ata, Nephtis la encadena.169 El mago lanza a veces una llamada excepcional a Ra para impedir que actúe el veneno de todas las serpientes del universo. El poder luminoso del dios sol confiere al mago un don particular.170

Para protegerse contra los reptiles es bueno situarse de cara al Oriente y reconocer la soberanía de Amón, tocado con la corona blanca. Se observa el silencio, se obtiene y se adquiere poder. No se temerá el encuentro con la serpiente calificada de “negra de rostro, ciega de los dos ojos, de ojo blanco, que avanza retorciéndose”. El reptil está identificado con Seth, salido de los muslos de Isis.

El fuego producido por la mordedura de la serpiente se asemeja a la llama peligrosa que debe dominar Horus mago, señor del fuego. La serpiente es “la del fuego”. La criatura a domesticar. El mago, identificado con el sol, sale indemne de la isla del fuego porque es capaz de extinguir el aspecto nocivo del fuego cuando se produce.171

Según los Textos de las pirámides, las serpientes se enredan unas con otras. El mago pide a la tierra que las trague, ordena a los monstruos que se escondan, que se arrastren; sus cabezas son cortadas, los colmillos con veneno se vacían. El mago hace incluso que la serpiente varón muerda a la hembra, y viceversa. Si actúa correctamente, gozará de la protección del cielo y de la tierra, necesarias por igual para reforzar la eficacia de las fórmulas que sellan la boca de los reptiles que moran en el cielo, la tierra y el agua.172

La estela Metternich evoca a la serpiente que está a la vez en el agujero y en la abertura del agujero y también a la que está en el camino. Dicho de otro modo, un peligro constante para quien se desplaza. ¿Y cómo viajar sin miedo? Identificándose con el toro Mnevís, el ciempiés Sepa, la diosa-escorpión Serket o divinidades más importantes como Ra o Thot. Impresionada, la serpiente no morderá al viajero investido por estas personalidades divinas.173 Desde luego, no hay que olvidarse de pronunciar la fórmula adecuada: “¡Oh, toda serpiente varón o hembra, todo escorpión, todo reptil! ¡Que vuestras bocas sean selladas! Es Ra quien ha tapado vuestras gargantas. Es Sekhmet quien ha cortado vuestras lenguas. Es Thot quien ha cegado vuestros ojos. Es Heka, el cuarto de los dioses principales, quien protege a Osiris. Estos son los que protegen de las enfermedades: de todas las personas, de todos los animales que están sufriendo en este día”.174

Grave problema: ciertas serpientes son también magas. Para rechazar a uno de esos reptiles furiosos que atacan, es preciso dispersar los libros de magia que utiliza, gracias al empleo de la arcilla de Isis, salida de la axila de la diosa-escorpión. El dedo del mago es su guardián, la arcilla es la que obstruye el agujero de la serpiente.175 Geb, dios-tierra, es padre de las serpientes, sobre las cuales tiene poder. A veces se le considera como creador de Atum. Padre y príncipe de los dioses, está a la cabeza de una Enéada. Los griegos hicieron de él su Cronos, que luego fue el Saturno de los romanos.176

El capítulo 163 del Libro de los muertos recomienda pronunciar las palabras mágicas sobre una serpiente provista de dos piernas y que porta el disco solar entre dos cuernos; al lado, dos ojos sagrados provistos de dos piernas y dos alas. Se dibuja esta imagen con mirra seca mezclada con vino de granada sobre una franja de tejido verde, y se envuelve el cuerpo de un hombre con ella para que sea protegido mágicamente.



Figura 24

Fases de mutación de la energía creadora: los rayos de luz penetran en la cabeza de seres momificados que sirven de canal a la radiación, la cual se transmite luego a las fuerzas telúricas simbolizadas por serpientes. En sus ojos entra una columna inclinada de fuego. (Las capillas de Tutankhamon)






A veces la serpiente es considerada como benéfica. Así, Aha, una serpiente de buen carácter, estaba situada a la entrada de los templos, es el guardián del umbral.177 Otra serpiente protege el palacio real o rodea la mesa de las ofrendas, poniéndola a salvo de influencias maléficas.178 Renenutet, mujer con cabeza de serpiente, vela sobre las cosechas y las mieses. Es por excelencia la serpiente nutricia que conserva la vida sobre la tierra. Según los capítulos 87 88 de los Textos de los sarcófagos, el difunto es la serpiente-naou, toro de los Enéadas, y no está sujeto a ninguna magia. Nada malo puede sucederle. Ni el fuego ni el agua le alcanzarán. Será como Ra cada día. Transformado en serpiente “hijos-de-la-tierra”,179 el mago nace cada noche, renovado, rejuvenecido.

Veneno y ponzoña son temibles, porque se introducen en los canales del cuerpo, perturban el fluido y conducen a una muerte segura. Sin embargo, la iniciación del. mago le conduce a familiarizarse con estos peligros. Es incluso probable que haya sido picado, de manera controlada, para experimentar los efectos reales del mal. Djed-her, el mago, se expresa en estos términos: “Yo me he aproximado de forma que he sido mordido y he caído enfermo. Pero el veneno saldrá. ¡Que sea quemado el veneno que estuvo por todo el cuerpo de este hombre sufriente!”.180

Al hombre sufriente se le llama “señor de la noche”, es decir, del período durante el cual la serpiente, invisible, es más peligrosa. Es dueña de las fuerzas oscuras, desciende a las tinieblas y vuelve a salir de ellas.181 El mago vivía una iniciación indispensable para poder combatir el mal con alguna probabilidad de éxito.

El veneno es una fuerza. Como tal, es preciso conjurarla. Al cegarla mediante sus fórmulas, el mago impide que circule a su antojo. El veneno tiene un rostro, que no podrá levantar, una cabeza que no podrá bajar, vagará sin poder dar en el blanco. No lanzará gritos de alegría.

Cuando se le da orden al veneno de descender al suelo dejando el cuerpo del individuo enfermo, se crea un clima mágico muy particular. Hay un rumor de viento, pero no hay viento. Hay un rumor de agua, pero la inundación no ha llegado. Es necesario estar alerta ante la aparición de la luz solar, al brillo del disco que terminará por vencer a las tinieblas. El mago mira el cielo y ve a Ra. Es él quien le salvará. Mira a la tierra y ve a Geb. El también le salvará. “¡Oh, Ra invoca el mago, ven, actúa como un salvador, ten presente que te he visto!”.

El veneno ya no actuará.182 Se amenaza al veneno, se le explica que su acción podría tener consecuencias catastróficas para el orden universal: “Si el veneno avanza hacia el corazón del hombre sufriente, avanza hacia el corazón de Ra. Si se apodera del corazón de este hombre, se apodera del corazón de Ames de Heliópolis.183 Esta última catástrofe es imposible. Durante todo el tiempo que el mago no sufra el veneno, Ra no se marchará, Thot no se marchará, Horus no se marchará, la luz vendrá, el rito será realizado en los templos.184

La voz del exorcista es fuerte cuando interpela al veneno, como la voz de Ra dirigiéndose a su Enéada, como la de Thot a sus escritos, de la harina al grano, de Seth cuando se bate con el mal.185 Existe una fórmula para impedir la acción del veneno desde “el tiempo primordial”, aquel en que las criaturas comenzaron su existencia. Las palabras son pronunciadas por Serket, la diosa-escorpión, evocando al dios que se creó a sí mismo, formó el cielo, la tierra, el agua, el aliento, la vida, los dioses, los pájaros y los peces. El mago obtiene así la revelación de que la realeza sobre los hombres y sobre los dioses es una misma cosa. Por medio de este dominio obliga al veneno y la ponzoña a ejecutar las órdenes que formula con un tono severo: “¡Sal, veneno, ven, espárcete sobre el suelo! Horus te conjura, te destruye, te escupe encima. No te levantas, te caes, eres débil, no tienes fuerza, eres despreciable y no luchas, eres ciego y no ves, tu cabeza cuelga y no levantas el rostro”.186

Para luchar contra el dardo del escorpión, Isis utiliza un aceite con el cual dirige una plegaria especial. Este aceite se compara con una gota de lluvia, con un diluvio de Júpiter que desciende de la barca del sol al alba.187 Si alguien ha bebido veneno, el mago evoca el hecho de que él mismo, Isis y Osiris lo bebieron también y no murieron. Utilizará “la copa de oro de Osiris” que transforma todo líquido maléfico en brebaje benéfico.188 Según la estela de Metternich, Isis y Nephtis hilan y tejen contra el veneno. Crean así una red de armonías que impiden a las fuerzas del mal estrellarse sobre la tierra. Son estas dos diosas las que fabrican a los magos las cintas y tejidos necesarios para la práctica de su arte.



Figura 25

En los dos registros superiores, un genio-carnero, representación del sol, genera la energía naciente representada a su vez por un hombre (vertical) y por hombre con cabeza de carnero (horizontal). En el registro inferior, al lado de criaturas amarradas marchando cabeza abajo, los magos magnetizan el cofre misterioso donde se elabora la energía de la resurrección. (La tumba de Ramsés IX)

El mago, vencedor del dardo del escorpión, es considerado como un rey alrededor del cual se concentran los dioses. Si ha sido herido durante su combate, Isis viene en su ayuda, aconsejándole lamer con sus labios el borde de su herida, porque su lengua es la del creador, Atum. De esta forma será curado instantáneamente.189

* * *

Decenas de animales juegan un papel más o menos destacado en los rituales mágicos. Sería pesado enumerarlos aquí. Algunos casos sorprendentes merecen ser citados. Así, para alejar a las criaturas siniestras atraídas a pesar suyo por el mago, es preciso poner sobre un brasero excrementos de mono. Ectoplasmas y fantasmas, incómodos por el olor, retornarán a las zonas oscuras de donde salieron.190

No se olvidan de las criaturas más modestas, ya que se conoce una fórmula para purificar una mosca191 e impedir que contamine.

El capítulo 98 de los Textos de los sarcófagos, que se refiere a un viaje celeste del alma del mago, debe recitarse sobre un piojo de su cabeza, posado sobre su rodilla hasta que una mosca se lo trague.

Pero la principal preocupación del mago que utiliza las fuerzas del mundo animal es no caer bajo las garras del monstruo más espantoso de todos, “la comedora del Occidente”, con cabeza de cocodrilo, lomo de hipopótamo y crines de leona. Está encargada de comerse y destruir al difunto que no ha sido reconocido como justo por el tribunal. El mago debe evitar tal desgracia, gracias a las fórmulas de conocimiento, y franquear este obstáculo para acceder a los paraísos celestes.

Apéndice


Magia egipcia, magia cristiana


Los coptos, cristianos de Egipto, no olvidaron la antigua magia. Retomaron varios aspectos de los rituales y procesos mágicos utilizados en la época faraónica. Cristo, la Virgen, los santos y los ángeles, sucedieron a los dioses y diosas. Una gran parte de la ideología y simbología llamadas “paganas” pasó al cristianismo por la magia. Lo que se llama “superstición” recobra, en realidad, antiguas costumbres. Allí se encuentran, en completo desorden, fórmulas para curar, favorecer un alumbramiento, protegerse de los demonios, etc. El mago copto es un personaje importante y escuchado. El sacerdote y el patriarca ¿no son también un poco magos?

Los papiros mágicos coptos son, en su mayoría, adaptaciones cristianas de antecedentes egipcios. Una gran fórmula de protección era utilizada “contra todo lo que sabemos y lo que no sabemos, y contra todo lo que proviene de los hombres curiosos, astutos y cobardes”: sabiduría eterna que trasciende las formas religiosas en su particularismo y nos despierta, tanto hoy como ayer, a las realidades de lo invisible. En la magia egipcia, el taumaturgo se identifica con Isis. En la magia copta se da un proceso idéntico: el mago se identifica con María y Jesús, “el que manda y el que habla”.192

Numerosas divinidades sobrevivieron en la cristiandad. La más popular entre ellas era Bes. Se aparecía especialmente a los monjes del convento de Apa Moise, burlándose de ellos con gestos horribles. Sobrevivió todavía en el folklore egipcio contemporáneo, donde se convirtió en un espectro que causa pavor a todos porque transporta las almas de los vivos al más allá. Bes se manifestaba también en un templo al norte del convento del Apa Moise. Salía de allí y golpeaba a los que pasaban, dejándoles tuertos o paralizados. Además, tomaba muchas formas distintas. Apa se llevó a siete hermanos consigo, uno de los cuales es el narrador que cuenta la historia. Entraron en el templo, por la tarde, orando. La tierra se estremecía bajo sus pies. Un gran estrépito se dejó oír. Rayos y truenos. El Apa continuaba impasible: ¡No es otra cosa que hechicerías del demonio! A medianoche, éste último exclamó: “¿No nos dejas aún descansar, Moise? ¡Debes saber que yo no te temo! ¡Tus súplicas no van a hacer que me equivoque! ¡Pierdes en vano tu noche velando. Huye, si no quieres morir y hacer perder la vida a los que te acompañan!” Entonces se oyó un estrépito de multitudes vociferantes, pero los monjes continuaban impasibles. El templo tembló. Cayeron rostro a tierra, pero el Apa les ayudó: “¡No tengáis miedo, sed valientes y percibiréis la gloria de Dios!” El final del relato se ha perdido, pero el resultado era evidentemente favorable a este hombre santo.

Un texto copto relata la captura de monjes que fueron depositados sobre el altar de un templo pagano para ser allí sacrificados. Pero el Apa Besa llamó a la puerta del templo donde se iba a perpetrar este crimen y pronunció una fórmula mágica: “Gran Dios Todopoderoso, que sacaste a Pedro de la prisión desatando sus manos y sus pies, haciendo que la puerta se abriese ante él, que los guardianes no le retuvieran y que los soldados que vigilaban la puerta se durmiesen; que el ángel del Señor le siga y le conduzca por la puerta de hierro que da acceso a la ciudad; ¡haz que este templo se abra por sí mismo!” La puerta del santuario se abrió. Los monjes fueron liberados de sus ataduras. El Apa Besa entró con catorce monjes, Todos juntos rogaron para que el fuego cayera del cielo. De hecho, un muro de llamas rodeó el templo y luego los monjes hicieron alegremente quemar vivo al gran sacerdote del dios pagano. Los infieles se convirtieron o huyeron al desierto.

Estos textos de propaganda pro-cristiana utilizan ampliamente la magia, como se ve, para combatir la antigua religión mágica. Cerca de la ciudad de Akhmim había una isla famosa donde los paganos que cultivaban la vid producían un vino malo, vendido a precios excesivos a los campesinos. Estos se quejaron al Apa Shenoute. Por la noche, el santo hombre se dirigió a la isla y, con una pequeña rama de palmera que tenía en la mano, golpeó una palmera contra el suelo: ordenó a la isla que retrocediese al medio del río y que se sumergiese, como la Atlántida. Esto fue cumplido: casas, jardines y seres humanos desaparecieron bajo el agua.193 La leyenda oculta un hecho religioso esencial: la supresión del “terreno primordial” de los antiguos egipcios, simbolizado por esta isla que encarnaba también la religión faraónica y las mil facetas de su magia.

Epílogo


La magia es conocer el poder, saber, hablarle, saber escucharle, sumergirse en el interior de las múltiples formas que adopta sobre la tierra de los hombres”... El sol estaba ya alto en el cielo de Luxor cuando mi anfitrión, el patriarca de la familia mágica más antigua de Egipto, pronunció estas palabras, tan fieles a la tradición faraónica. Su esposa se había retirado hacía ya largo rato, sus hijos habían partido para el trabajo, sobre la pista de las serpientes y los escorpiones. El Anciano había hecho a su invitado un gran honor al permanecer en su compañía.

A pesar de la falta de sueño, no estábamos cansados. ¿Quizá la magia nos había ofrecido, sin saberlo, una energía especial? Esta energía que los antiguos egipcios habían aprendido a dominar en el secreto de los templos y de las Casas de la Vida, este poder que es el verdadero origen del arte de construir.

Una de las palabras del patriarca permanecerá para siempre grabado en mi memoria: “La Magia construye al Hombre”. No al individuo, esa pequeña parcela de existencia perdida en el flujo de lo posible, sino al Hombre a imagen del cosmos, ese ser formado por las cualidades creadoras de todos aquellos que buscan percibir el sentido de su vida, que se sumergen en ella como el perfecto nadador de la sabiduría china, dispuesto para confundirse con la corriente sin oponerle resistencia.

¿Qué tentación mayor que la de sentarse, frente al desierto, al lado de un viejo mago formado por milenios de práctica, observando los juegos de luz sobre la arena, y borrar la frontera entre lo visible y lo invisible? ¿Qué sueño más bello que fundirse en el movimiento inaccesible del viento que transporta la vida hasta las colinas desecadas combinado con la soledad del desierto?

Sí, todo esto sería fácil, maravilloso, encantador... pero los antiguos egipcios no percibían el mundo en términos de facilidad. Si utilizaron la magia, es porque la civilización, el lazo sutil entre todas las formas de vida, les parecía como un combate con la realidad, una lucha cotidiana que no dejaba resquicio de éxito a los débiles e incapaces. Regla severa, quizá, pero realidad implacable: ¿el descubrimiento vivido del orden del mundo no exige un proceso similar?

Cuando los ojos del mago de Egipto se abrían al mundo, lo recreaban. El desierto es la tierra de Seth el Rojo, el lugar donde se libra el peligroso duelo con las fuerzas incontroladas que, una vez dominadas, permitirán que nazcan las tierras cultivadas, morada de Horus. El faraón, Mago entre los magos, es el “tercero en discordia”, el Uno que une a los dos hermanos siempre enemigos y siempre inseparables. La magia ¿no forma parte de las “artes del Rey” que nos invitan a ser, también nosotros, mediadores entre el cielo y la tierra?

Lista de abreviaturas


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ASAE: Anales del Servicio de Antigüedades de Egipto, El Cairo.
BIFAO: Boletín del Instituto Francés de Arqueología Oriental, El Cairo.
BSFE: Boletín de la Sociedad Francesa de Egiptología.
CdE: Crónica de Egipto, Bruselas.
CT: Textos Coffin.
Djed her: Cf. Jelinkova Reymond.
JEA: Diario de la Arqueología Egipcia, Londres.
LdM: Lexikon der Agyptologie, Wiesbaden.
Pir: Textos de las pirámides.
SO: Fuentes orientales, Ediciones de Senil.
Zócalo: Cf. Klasens.
Text Sarc.: Textos de los sarófagos.
ZAS: Zeitschrift für ägyptische Sprache.

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Glosario de los principales dioses y términos egipcios mencionados en este libro


AKH: Término que designa el principio espiritual del ser humano y uno de los tres elementos constitutivos de la persona.
AMON: Uno de los dioses principales y de gran importancia a partir de la XII dinastía. Aunque primitivamente fue un dios de los vientos, se representa como un dios solar muy identificado con Ra. Su símbolo animal es un carnero de cuernos curvos. También se le puede ver como figura antropomorfa con un cetro que lleva dos altas plumas.
ANUBIS: Dios relacionado con la muerte y los embalsamamientos. Es el que conduce a los muertos a la sala donde se pesaba su alma en la balanza. Se le representa con forma humana y cabeza oscura de chacal.
APOPHIS: Serpiente gigantesca que mora en el abismo oscuro y el gran enemigo de Ra en su viaje en la barca solar. Es dueña del inframundo y representa las fuerzas maléficas. No se la puede destruir, sólo someter.
ATUM: Primer dios de la Enéada de Heliópolis. Es un dios solar que luego se identificará con Ra y representa al sol cuando se pone. De figura antropomorfa, lleva la doble corona como cetro y porta la cruz egipcia.
BA: Término que designa el alma y otro de los tres principios constitutivos de la persona. Se lo representa como un halcón con cabeza humana (la del difunto).
BAST o BASTET: Diosa relacionada con la alegría y el placer en cuyo honor se celebraban unas fiestas orgiásticas. Se la representa con cabeza de gato y con un sistro en la mano.
BES: Extraño enano, deforme y barbudo, de gran aceptación como protector y favorecedor de la fecundidad. Su figura se convirtió en un amuleto.
DUAMUTEF: Uno de los cuatro hijos de Horus y responsable del vaso canope que guardaba el estómago del difunto. Se le representa con forma de momia y cabeza de chacal.
DUAT: Mundo subterráneo considerado como residencia de los difuntos.
ENÉADA: Agrupación de dioses que forman la teología de Heliópolis y formada por: Atum, dios primigenio que se manifiesta como Ra, dios creador, cuyos hijos gemelos, Shu y Tefnut, engendran a su vez al dios Geb, la tierra, y a la diosa Nut, el cielo. Éstos a su vez engendran a dos parejas de hermanos: Isis y Osiris, y Seth y Nephtis. De Isis y Osiris nace el dios Horus.
GEB: Dios de la Enéada de Heliópolis. Señor de la tierra y pareja de Nut. Es el guardián de animales, plantas, minerales y seres humanos. A veces se le representa como una oca.
HAPI: Uno de los cuatro hijos de Horus y responsable del vaso canope que guardaba los pulmones del difunto. Aparece con figura de momia y cabeza de babuino.
HAPY: Nombre del río Nilo. Se lo representa con forma andrógina, con grandes pechos colgantes y enorme barriga. Símbolo de fertilidad, también se asimila al loto y al papiro.
HATHOR: Diosa celeste con forma de vaca. Se representa a veces como una mujer con orejas de este animal. Es diosa de la vida, del amor y de la música y danza. En ocasiones se asimila a Isis.
HEKA: Nombre del dios de la magia y a su vez de la fuerza mágica. En ocasiones se asocia con los principios creadores de Hu y Sia. Se le representa con una figura humana que porta dos serpientes cruzadas.
HEKET: Diosa con cabeza de rana, considerada como compañera de Khnum.
HORUS: Hijo de Isis y Osiris representado por un halcón o como hombre con cabeza de halcón. Es un dios de muchos aspectos. La Luna era considerada el “ojo de Horus” que el dios perdió en su lucha con su tío Seth. Es uno de los dioses más importantes de Egipto y de naturaleza celestial.
HU: Es el Verbo creador. Más que una divinidad es la representación de un poder. Se asimila a la lengua de Ptah y se asocia al término Sia.
IMHOTEP: Arquitecto real responsable de la construcción de la pirámide de Djoser. Posteriormente fue divinizado. Se lo representa con forma humana y vistiendo ropa de sumo sacerdote.
IMSETI o AMSET: Uno de los cuatro hijos de Horus y responsable del vaso canope que guardaba el hígado del difunto. Aparece con figura de momia y cabeza humana.
ISIS: Diosa madre de Horus y esposa-hermana de Osiris. Es la gran diosa de Egipto, de naturaleza lunar, y protagonista de la búsqueda del cadáver y posterior resurrección de su esposo. Se la vincula con la magia y era conocida como la gran mediadora. Se la representa con forma humana llevando un trono en la cabeza.
KA: Término que designa uno de los tres principios constitutivos de la persona junto al BA y el AKH. Se le puede definir como el principio vital o doble energético del ser humano. Se lo representa como unos brazos alzados al cielo.
KEPHER: Dios solar que representa al sol en el momento del amanecer. Se lo representa bajo forma de escarabajo o de hombre con cabeza de escarabajo. Su efigie se consideraba un poderoso amuleto.
KHNUM: Dios creador representado como un alfarero que forma a los hombres de barro en su torno. Asimismo, modeló el huevo cósmico y todas las criaturas. Cansado de su labor, ideó colocar en cada ser una diminuta rueda para que se recreasen sin su participación. Se lo representa con figura humana y cabeza de oveja con cuernos ondulados. Junto a sus esposas ANURIS y SATIS, forma la tríada Elefantina.
KHONSU: Se lo considera hijo de Amón y Mut. Es un dios lunar representado con forma de niño y cuerpo de momia y el disco lunar en la cabeza.
MAAT: Diosa de la verdad y de la justicia. En el juicio por el alma del difunto, ésta debía de pesar menos que la pluma que portaba Maat en su cabeza cuando se ponía en un platillo de la balanza. Si pesaba más, el alma era devorada por la diosa monstruo Ammut o castigada por el simio Babu, según sus faltas. Si pesaba menos, era recibido en los reinos celestes por los 42 dioses. Anubis era el encargado de pesar el alma o psicostasia, Toth era el fiel testigo y notario, y Osiris presidía el tribunal.
MESKHENE: Diosa de los partos y la que recibía en el mundo al recién nacido. Se la suele representar por el ladrillo que las egipcias utilizaban para colocar al bebé nada más nacer.
MIN: Dios de fertilidad representado como un hombre con un gran falo erecto. Se le daba un carácter lunar y en su honor se celebraban grandes juegos gimnásticos.
MONTU: Dios guerrero que se representa bajo la forma de un toro o con la cabeza de este animal.
MUT: Esposa de Amón cuyo nombre significa literalmente “Madre”. Es representada bajo la forma de un buitre o como mujer con cabeza de buitre. Era una diosa protectora relacionada con la maternidad.
NEFERTEN: Hijo de Ptah y Sekhmet. Se le relaciona con el loto azul del cual brota el sol de la mañana. Se lo representa con forma humana y el loto azul en la cabeza.
NEIT: Diosa de guerra y caza que a veces aparece como madre de Sobek. Es también la diosa que, mediante la palabra, crea el mundo visible a través de siete palabras primordiales. Se la representa con forma de mujer que lleva dos flechas cruzadas.
NEPTHIS: Hermana de Isis y Osiris, y a la vez hermana y esposa de Seth. Según el mito, ayudó a Isis a encontrar a Osiris, al cual embriagó para tener relaciones sexuales con él, y de las cuales nació Anubis. Se representa con forma de mujer con un tocado cilíndrico rematado en una copa.
NUN: Dios primordial que representa el caos primigenio y el abismo acuático y oscuro de donde todo surge.
NUT: Diosa primordial del cielo y esposa de Geb (la Tierra). Se la representa como una mujer gigantesca cuyo cuerpo arqueado plagado de estrellas cubre la Tierra.
OGDOADA: Son los ocho dioses primordiales que se relacionan con los elementos del caos. Pertenecen a la teología de Hermópolis, que los llama “Los Padres y Madres creadores de Luz”. Se relaciona asimismo con el Huevo Primordial del que brota la creación.
OSIRIS: Uno de los dioses fundamentales del panteón egipcio. Hermano de Nephtis y Seth y esposo y hermano de Isis. El relato de su sacrificio, muerte y resurrección, es una de las claves de la mitología egipcia. Es el dios que garantiza la salvación después de la muerte, y se asimila con el más allá y el culto a los difuntos. Se lo representa con forma de hombre con todos los atributos reales.
PTAH: Este es un dios civilizador, esposo de Sekhmet y padre de Nefertem, junto a los cuales forma la llamada Tríada de Menphis. Es un dios primigenio que se asimilaba a la primera tierra que emerge del abismo acuático de Nun. Se lo representa con forma humana y momificada, habitualmente con el rostro verde.
QUEBEHNESUF: Uno de los cuatro hijos de Horus y responsable del vaso canope que guardaba los intestinos del difunto. Se representa con figura de momia y cabeza de halcón.
RA: Dios del sol y uno de los más importantes de Egipto. Representa el sol de mediodía en toda su potencia. Originalmente se llamó ATUM y nace de la oscuridad primigenia de NUN. Es padre de la primera pareja de gemelos Shu y Tefnut y creó el universo para que vivieran en él. Ra viaja en la barca solar que surca el cielo por la mañana, y por la noche entabla una batalla interminable con la gran serpiente APOPHIS que pretende engullirla. Se lo representa más comúnmente en forma de hombre con cabeza de carnero que porta el disco solar.
SEKHMET: Diosa leona, o con cabeza de leona, esposa de Ptah. Su nombre es “la poderosa” y es una diosa destructora y feroz con sus enemigos. Como símbolo solar, representa el poder devastador del Sol.
SELKIS: Diosa protectora que representa la primera respiración del niño al nacer. Es representada como escorpión o como mujer con un escorpión en la cabeza.
SETH: Hermano de Isis, Osiris, y hermano y esposo de Nepthis. Es el dios malvado que mata y despedaza a su hermano por celos y ansias de poder. Se le llama el usurpador, el divisor y el adversario. Es el que hiere y arranca un ojo a Horus, su sobrino y vengador de su padre. Se le representa con figura humana y cabeza de animal de difícil identificación cuya característica es el color rojo y las orejas cuadradas.
SHOTIS: Nombre de la estrella Sirio que los egipcios divinizaron. Se representa como una mujer con alto tocado coronado por una estrella.
SHU: Uno de los dos hijos gemelos de Ra. Este dios representa tanto el vacío como el “aire” o atmósfera. A veces se lo representa con cabeza de león.
SIA: Es el pensamiento creador que, para los egipcios, nace del corazón. Es el complemento de Hu y se asocia al dios Ptah, ya que Sia, en sí misma, no es una divinidad, sino la representación de un poder.
SOBEK: El dios cocodrilo, a veces representado también como hombre con cabeza de cocodrilo. Es un dios acuático, tanto con características malignas como benefactoras.
TEFNUT: Esposa y hermana gemela de Shu. Representa la humedad necesaria a la vida. Aparece con cabeza de leona.
THOT: Uno de los más antiguos dioses egipcios. Dios de la palabra y la escritura. Es el notario de los dioses. Es un dios lunar que se asocia con la magia y la sabiduría, así como es considerado “el gran juez”. Se lo representa como un ibis o como hombre con cabeza de ibis.
UADJET: Es la cobra real que, a veces, se la representa también con alas. Se relacionaba con el crecimiento y la sabiduría y figuraba en la frente de los faraones como elemento en la corona.
UADJAT: El sagrado ojo izquierdo de Horus, que pierde en la lucha contra Seth. Se lo identifica con la Luna y la creación a través de la mirada. Era considerado un poderoso amuleto.


1 Sauneron, Pap. mág. ill. Brooklyn.
2 ASAE, 39, 75
3 AEMT, 75
4 AEMY, 82-3
5 Lexa, II, 76
6 AEMT, 70
7 Erman, Religión, 343
8 En el canipo de la magia “agrícola”, señalemos también que el mago se convierte en la cebada del Bajo Egipto, el bosque de vida que sale de Osiris, sacando producto de sus laderas para alimentar a los hombres, rendir tributo a los dioses y espiritualizar a los espíritus. El iniciado es el “grano humeante” de los vivos, el alimento de los que le suceden sobre la tierra.22
22 Text. sarc. cap. 269
9 SO, 8, 56-7
10 Text. sarc. I, 314-321
11 Text. sarc., cap. 81
12 OMRO, 51, 16-7
13 LdM, cap. 54
14 Goyon, Rituales, 76
15 AEMT, 37
16 Lexa, I, 166
17 SO, 8, 53’4
18 Pap. mág. Brooklyn 47 218; 156, segundo documento.
19 Zócalo, 58-9
20 Lexa, II, 74
21 Sander-Hansen, Die religiösen Texten auf dem Sarg des Anchenes neferibre, 1937, 118 (372)
22 LdM, cap. 164
23 SO, 8, 44
24 Aemt, 15
25 Yoyotte, BSFE, 87-8, 47 sg,
26 AEMT, 39
27 AEMT, 90
28 Sauneron, Pap. mág. Ill. Brooklyn, II-2.
29 Íd., 13
30 Íd., 26, 26, nota 4° (n)
31 Para el conjunto de estos cuentos y leyendas, cf. Lefebvre, Novelas y cuentos del Egipto faraónico, y Lichteim, Literatura egipcia antigua, I-III.

32 Lexa, II, 198-206
33 Íd., 71
34 Djer-her, 54-56
35 Socle, 79
36 Sauneron, Pap. mág. ill. Brooklyn, 24
 Estas disposiciones no están solamente reservadas al mago; las aplica también a los “pacientes” a los que desea proteger. Por tanto, la fórmula precisa es: “¡Pronunciar estas palabras sobre esta imagen dibujada, una vez que haya sido reproducida sobre una hoja nueva de papiro, y colgada al cuello de un hombre”.
37 AEMT, 7-10
38 Lexa, II, 95
39 LdM, cap. 7
40 ASAE 39, 80
41 AEMT, 18
42 Según la traducción de los Ct.
43 Altenmüller, Die Atropopaia
44 AEMT, 2
45 Text. sarc. cap. 392
46 So, 7, 47
47 Íd.
48 Erman, Religión, 351.
49 Siria, XLIII, 277 y sg..
50 Text. sarc. cap. 37
51 Pap. Jumilhac, XVIII, 9-11
52 AEMT, 2
53 AEMT, 1
54 Pap. mág. Leiden, 145-7
55 Íd., 109
56 So, 7, 60, n. 39
57 Zócalo, 60
58 AEMT, 6
59 Pap. Turín, 137, 24
60 Pap. Chester-Beaty V, verso 5, 4-6, 4
61 OMRO 51, 28
62 Lexa, II, 57
63 AEMT, 80
64 J. C. Goyon, Pap. Louvre N 3 279, 42-43
65 AEMT, 3
66 AEMT, 4
67 OMRO, 51, 33
68 Djed her, 36.
69 Zócalo, 57.
70 OMRO 51,12
71 Pap. Ebers 2, 1-2, 6.
72 Erman, Religión, 340.
73 AEMT, 45.
74 Pap. Ebers (3), 2, 1-6
75 Íd. (2), 12-2, 1.
76 Erman-Ranke, Civilización, 459.
77 AEMT, 81.
78 AEMT, 37.
79 Pap. Ebers 90, 15 9 1, 1 = RdE 9, 60.
80 Pap. mág. Leiden, 127.
81 Erman-Ranke, Civilización, 470.
82 Pir., cap. 533.
83 AEMT, 29.
84 Goyon, Rituales, 45.
85 ASAE 39, 69-9.
86 AEMT, 29.
87 OMRO 51,23.
88 Pap. mág. Leiden, 177.
89 OMRO 51,23.
90 Lexa, II, 149.
91 AEMT, 30.
92 OMRO 51, 18.
93 AEMT, 31.
94 SO 7, 43.
95 SO 7, 37.
96 Goyon, Rituales, 245.
97 AEMT, 30.
98 AEMT, 22.
99 AEMT, 33.
100 Goyon, Rituales, 148 y 150, nota 2.
101 Pap. Ebers (360) 58, 6 15
102 Pap. Londres 7, 1 7, 8
103 AEMT, 47-48.
104 Pap. Ebers 58, 6 58, 15.
105 LdM, cap 140
106 AEMT, 88.
107 Borghouts, El ojo malvado de Apophis, JEA 59, 1973, 114-150.
108 Lexa, III, XII.
109 Pir., cap 211.
110 Goyon, Rituales, 167-8.
111 Pap. Harris (215) 14, 7-10.
112 AEMT, 32.
113 OMRO, 51, 27.
114 Text. sarc. cap 341.
115 OMRO, 51, 26.
116 Zócalo, 54.
117 Goyon, Rituales, 62, 48.
118 DerchainPap. Salt, 825, n. 325.
119 Pap. Ebers (811) 95, 7-14.
120 ASAE, 39, 70.
121 Pap. mág. Leiden, 149.
122 ASAE, 39, 70
123 Text. sarc., IV, 183.
124 AEMT, 1
125 Lexa, II, 155-6
126 Lexa, I, 165
127 Pap. mag. Leiden, 89
128 Íd, 137
129 OMRO 51,30
130 Existen diversas fórmulas para facilitar el nacimiento. Una de ellas es: “¡Abreme! Yo soy el de la vasta ofrenda, el constructor que construyó un pilón para Hathor, señora de Dendera, que se levanta para que pueda dar a luz”, ella, es decir, Hathor.7
AEMT, 39-40
131 OMRO 51,13
132 Lexa, II, 29
133 OMRO 51, 31
134 SO, 8, 51-52
135 Lexa II, 32-33
 En cierta circunstancia es preciso, además, exaltar mágicamente la influencia del sol. Para conseguirlo, hay que elegir a un muchacho puro, recitar una fórmula escrita por él, ponerle de cara al este y hacerle mantenerse sobre un ladrillo nuevo en el momento en que sale el sol. Luego, colocar una pieza de lino detrás del muchacho, el cual tiene los ojos cerrados. Se le dan golpecitos en la cabeza con un dedo de la mano derecha. (Papiro mágico de Leiden, 165-7)
136 AEMT, 42
137 Íd.
138 Íd, 43
139 Lexa, II, 29
140 AEMT, 70
141 Zócalo, 58
142 Id, 82.
143 OMRO 51, 25
144 Erman, Religión. 349
145 Desroches-Noblecourt, RdE 9, 49-67
146 Erman-Ranke, Civilización, 455
147 Goyon, Rituales, 308
148 Text. sarc. 148-150
149 Íd. IV, 73
150 Íd, IV, 148
 Su cabeza es la de Ra, sus ojos son los del Señor divino, que iluminan los Dos Países, su nariz es la de Thot; sus orejas, las del Creador del Universo, que escucha la voz de cualquiera que invoque su justicia, en cualquier lugar; su boca, la de Atum; su pecho, el de Thot, que otorga el aire necesario a la garganta para respirar; su corazón, el de Ptah, que libra al corazón de todo veneno; sus patas son las manos de la Gran y la Pequeña Enéada; su vientre, el de Osiris; sus muslos, los de Montu; sus pantorrillas, las de Khonu; sus caderas, las de Horus; sus plantas del pie, las de Ra.
151 Djed-her, 81-4
152 AEMT, 38.
153 Pap. mág. Leiden, 123.
154 T. Save~Soderbergh, Representaciones egipcias de colgantes de hipopótamos como motivoreligioso, Horae Soederblomianae, Uppsala, 1953.
155 Pap. Ebers, 88, 13-6.
156 Pap. mág. Leiden, 39.
157 Text. sarc. cap. 342; LdM, cap. 31-2
158 AEMT, 83.
159 Íd., 86-7
160 SO, 7, 44.
 Ejemplo de texto (estatua Louvre, E, 10 777): “Este hombre que bebe esta agua hace que su corazón que está aquí, que su pecho que está aquí, sean fortificados gracias a las protecciones mágicas que le proporciona. El veneno no entra en su corazón, no quema en su pecho, porque su nombre es Horus, porque Osiris es el nombre de su padre, porque Neith es el nombre de su madre”.
161 Pap. mág. Leiden, 37.
162 AEMT, 78
163 Djed-her, 133
164 Íd. 15-8
165 AEMT, 77
166 BIFAO, 78, 451
167 Lexa, II, 72-3
168 Cf., por ejemplo, A. ROCATTI, Papiro hierático n. 54 003, Turín, 1970
169 ASAE, 39, 77 y 80.
170 Djed-her, 26-7
171 Goyon, Pap. del Louvre N 3 279, 31 y n. 3
172 Djed-her, 26-7
173 AEMT, 94.
174 Djed-her, 53
175 AEMT, 94
176 Zócalo, 80-1
177 SO, 8, 43
178 Djed-her, 33
179 LdM, cap 87
180 Djed-her, 34-5
181 Íd. 45
182 AEMT, 78 y 81
183 Djed-her, 43
184 AEMT, 59
185 Íd, 82
186 Pap. mág. Harris, 8, 5
187 Pap. mág. Leiden, 131-3
188 Íd. 125
189 Íd., 129-131
190 Íd., 37
191 AEMT, 16
192 Zócalo, 67
193 Para todo lo que precede, cf. Lexa, II, 217-230

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