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EL ARTE OSCURO

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martes, 18 de noviembre de 2008

MITOLOGIA MUNDIAL : MITOLOGÍA ASTURIANA


MITOLOGÍA ASTURIANA
- Introducción

Asturias no tuvo más nombre que este, pues antes de ser llamada así, no fue llamada de nin-
gún otro modo. Por él, sus ribereños fueron llamados astures y su capital Astúrica Augusta.
Un territorio que, fue llamado a veces LA TIERRA DE LAS ASTURIAS.
Los pobladores prerromanos de Asturias no se hallaba en estado de salvajismo, se dedicaban
al pastoreo, la agricultura, habitaban en poblados fortificados y conocían la metalurgia
del bronce y del hierro, confeccionaban joyas muy elaboradas, fabricaban recipientes de ce-
rámica, aperos de labranza, labraban la madera y realizaban muchas otras tareas artesanas.
Tenían una organización gentilicia, se regían por leyes y normas consuetudinarias y tenia
su religión. Cantaban y tocaban instrumentos musicales y tenían fiestas y competiciones a-
tléticas. Tenían pues, a la llegada de los romanos un nivel cultural similar a los galos,
germanos y demás pueblos indoeuropeos del septentrión de la época, a todos los cuales lla-
maban los romanos "bárbaros".
Según Estrabón, había referencias a que dormían en el suelo, comían en bancos adosados a la
pared (en orden según dignidad), bebían en cuencos de madera, comían sobre todo carne de
cabra, y en su ausencia, hacían harina de bellotas para fabricar pan. También tenían cerve-
za, y comerciaban algo de vino para ocasiones especiales (cuando bebían solían danzar los
hombres al son de flautas y trompetas). Las mujeres también bailan mezcladas con los hom-
bres, unidos por las manos. No tenían aceite, por lo que usaban grasa para cocinar. Los
hombres usaban capa negra, y las mujeres gustaban de vestidos policromos. Ellos llevaban el
pelo largo como las mujeres, y en la batalla lo ataban con un frontal (elemento similar al
que usaban los germanos o los indios del norte) hecho de cuero, probablemente adornado con
diversos motivos y objetos. También solían llevar consigo una pócima venenosa para quitarse
la vida en casos extremos. Ya citaba Cayo Plínio Segundo, la cría de caballos Asturcones
por parte de los Astures, e incluso antes de las invasiones, en el año 80 a. de C., se en-
cuentran alusiones a ellos en Roma por parte de Plínio, Marcial,y Silo Itálico.

- Mitología

Asturias, habitada desde tiempos inmemoriales por los astures, pueblo celta, y como tal,
profundamente relacionado con la naturaleza y todos sus fenomenos. Este entorno natural
proveía a las comunidades astures de dioses y demonios. De esta forma se crearon personajes
mágicos que llenaron la vida religiosa de las distintas concentraciones de poblacion astu-
res durante muchos siglos, y que, gracias al aislamiento secular de muchas comunidades han
sobrevivido hasta nuestros dias. En la cultura tradicional asturiana el mundo no se percibe
y explica de la misma forma que hoy lo hacemos en las ciudades. Es otra forma de entender
la existencia del hombre y de los objetos que le rodean. Por otra parte, la variedad clima-
tológica de Asturias ha contribuido a crear una gran cantidad de seres sobrenaturales. Las
leyendas Celtas se unen a elementos romanos, creando, de esta forma, una diversidad mitoló-
gica, poblada por una gran cantidad de seres extraños y huidizos, como los propios animales
que poblaron los bosques astures. Todo esto a dado lugar a que Asturias se convierta en uno
de los sitios mágicos de España.
Cuando llega la noche, el mundo del ensueño y la fábula abandona su escondite y se extiende
por los peñascos, las fuentes, los mesetones, las ruinas y los espacios. Se oyen sus pasos
lentos, en la sombra; junto con los rumores de la brisa, de la fronda, de las aguas, se es-
cuchan otros rumores de blandísimo sonido, hay una resurrección en el fondo de la noche y
de él se escapan las Xanas, los Busgosu y los Trasgus, que corren en multitud a poblar los
venajes, los bosques, los ríos y los hogares.
En la mitología de Asturias veremos que la tormenta no es sólo la tormenta, detrás está el
Nuberu. Como anteriormente decíamos, el bosque tiene su propio espíritu: el Busgosu. Sobre
las aguas y las espumas del mar pulula el Espumeru. Trayendo y llevando rumores del aire se
mueve el Ventolín. Las cosas desaparecen porque las esconde el Trasgu o peor aún porque las
llevó el Sumiciu y entonces no aparecerán más. En el secreto del bosque aparecen los murmu-
llos. Es la hora del misterio y del silencio. La Xana se acogió a la fuente, el Diañu bur-
lón se adentró en el bosque, el Trasgu revuelve la cocina y la Güestia recorre los caminos.
Es la hora en que parece que las cosas adquieren transparencias de cristal y permitieran
ver a través, las largas sucesiones de fantasmas de los tiempos mitológicos. En las vetas
oscuras de la noche, aún hay cuajados temblores y centelleos y llamas de la lumbre de sol,
rojo y ardiente, de la Mitología primitiva...

P.D.: La mitología en Asturias, debido a su situación geográfica, es de origen celta, por
lo que gran número de sus personajes coinciden con otros de diferente nombre que también a-
parecen en otras regiones celtas (en España).

- Seres Mitológicos

Como en todas las culturas celtas, en la cultura asturiana, existen muchos personajes mito-
lógicos, viviendo algunos de ellos siempre próximos a las personas, otros prefieren el bos-
que o el río para esconderse. De igual modo hay unos tantos que prefieren el día y otros la
noche. Por ello podemos clasificarlos en seres del día y de la noche, del bosque, del agua
o de la casa, según el lugar y el tiempo que prefieren para mostrarse a las personas.
Los más representativos de cada grupo, aunque existen muchos más, son:
a) Seres del agua: La xana - El cuélebre - El nuberu - El espumeru.
b) Seres del bosque: Busgosu - Diañu burlón.
c) Seres de la noche: La güestia - La guaxa.
d) Seres de la casa: El trasgu - El papón - El ventolín.

MITOS DEL MUNDO : MITOLOGÍA ASIRIA


MITOLOGÍA ASIRIA


- Introducción


Las inscripciones cuneiforme nos informan acerca de la historia asiria desde el siglo XIX
a.C. En un principio, los asirios, vasallos de Caldea y Egipto, consiguieron hacerse inde-
pendientes, y sus reyes, tras numerosas victorias, impusieron su dominación al resto del
Asia Occidental y de Egipto. El reino fue destruido en 612-609 por una coalición de babilo-
nios y medos.


- Religión y mitos

La religión particular del pueblo asirio no tenía grandes diferencias con la babilónica.
Debe tenerse en cuenta que los asirios participan, como semitas, de la cultura común de los
pueblos mesopotámicos. El dios principal era Ashur o Asur, dios nacional de los asirios,
"rey de todos los dioses" y protector de los reyes, así como esposo de Belit (la señora,
diosa identificada con Ishtar de Babilonia), es el principal símbolo de la religión asiria
y está por encima de otras divinidades babilónicas como Bel, Anu y Ea. Desde muy pronto a-
sumió la función muy parcial: sólo tenía un carácter guerrero, por lo que no podía comple-
tar el resto de las aspiraciones espirituales. Entre muchas otras deidades se adoraba tam-
bién a Ninit, dios de las batallas y a Nergal, dios de la caza.
Asistimos a un desarrollo de la creencia en el sol, representado en Samash, dios de la jus-
ticia, y considerado como el juez de los enemigos de Asiria. Entre los enemigos de Asiria,
habría una influencia religiosa considerable de Babilonia, aunque hay que tener en cuenta
que las relaciones Asiria - Babilonia fueron tremendamente complejas. La irradiación cultu-
ral babilónica sobre el reino del norte siempre había fascinado a las clases dirigentes a-
sirias. Ello provocaba una especie de atracción prohibida, lo que se manifiesta claramente
en el aspecto espiritual. Prueba de esta influencia son los mismos títulos que adoptaron
los reyes asirios: "Regente del dios", "Empleado de Enlil", etc. Asiria no dejó nunca de
abrirse a las influencias de ésta y en la literatura se copió el estilo de las crónicas ba-
bilónicas en los textos asirios y también la escultura recibió la influencia de Babilonia.
También en el culto religioso, la influencia e incluso la dependencia fue clara y cada vez
mayor. Desde el reinado de Ashur-uballit I, ya hubo en Asiria un templo dedicado a Marduk.
La principal divinidad femenina asiria era Ishtar, diosa de la fecundidad, como otras gran-
des divinidades femeninas orientales. Hacia el año 1.200, se dio un nuevo paso, el ritual
babilónico de la fiesta del Año Nuevo, dedicado a Marduk, en la que se renovaban los pode-
res del rey fue adoptado por Assur y en el aspecto espiritual y religioso, las dos regiones
se fueron convirtiendo cada vez más en una sola. Pero se puede llegar a afirmar que el pan-
teón tradicional sumero - acadio, evolucionado en Babilonia, a finales del siglo XII, y de-
finitivamente en los siglos XI y X, estaba considerado en Asiria como clásico, y a partir
del Imperio Nuevo Asirio podemos ya hablar de una religión Asirio Babilónica.
Los sacerdotes asirios formaban corporaciones y entre sus tareas se encontraba la de inter-
pretar los presagios. La magia desempeñaba un papel preponderante en la religiosidad priva-
da. Una vida próspera y prolongada era evidencia del favor divino.

sábado, 15 de noviembre de 2008

MITOLOGÍA JAPONESA

MITOLOGÍA JAPONESA



La mitología japonesa es realmente curiosa por el baile de dioses, monstruos y seres de to-
do tipo, que nacen a partir de cualquier parte corporal o prenda, aman, mueren, crean... Se
trata de una mitología rica y única en el mundo, de la que vale la pena conocer al menos
los puntos más destacados. En este primer capítulo veremos lo ocurrido desde la creación de
las islas de Japón hasta la retirada del dios Izanagi a su morada en el cielo, tras dividir
el mundo entre sus hijos.

- El nacimiento del Japón

En el principio, tras la formación del Cielo y de la Tierra, tres dioses se crearon a sí
mismos y se escondieron en el cielo. Entre este y la Tierra apareció algo con aspecto de un
brote de junco, y de él nacieron dos dioses, que también se escondieron. Otros siete dioses
nacieron de la misma manera, y los dos últimos se llamaron Izanagi e Izanami. Estos dos
dioses fueron encargados por los demás dioses de formar las islas japonesas. Izanagi e Iza-
nami, entonces, hundieron una lanza adornada con piedras preciosas en el mar inferior, la
agitaron y al sacarla, las gotas que de ella resbalaban formaron la isla de Onokoro. Des-
cendiendo de los cielos, Izanagi e Izanami resolvieron construir allí su hogar, así que
clavaron la lanza en el suelo para formar el Pilar Celestial.
Descubrieron que sus cuerpos estaban formados de manera diferente, por lo que Izanagi pre-
guntó a su esposa Izanami si sería de su agrado concebir más tierra para que de ella nacie-
ran más islas. Como ella accedió, ambos inventaron un matrimonio ritual: cada uno tenía que
rodear el Pilar Celestial andando en direcciones opuestas. Cuando se encontraron, Izanami
exclamó: "¡Qué encantador! ¡He encontrado un hombre atractivo!", y a continuación hicieron
el amor. En lugar de parir una isla, Izanami dio a luz a un deforme niño-sanguijuela al que
lanzaron al mar sobre un bote hecho de juncos. Después se dirigieron a los dioses para pe-
dir consejo, y estos les explicaron que el error estaba en el ritual del matrimonio, ya que
ella no debía haber hablado primero al encontrarse alrededor del Pilar, pues no es propio
de la mujer iniciar la conversación. Así pues, ambos repitieron el ritual, pero esta vez
Izanagi habló primero, y todo salió según sus deseos.
Con el tiempo, Izanagi concibió todas las islas que forman el Japón, creando, además, dio-
ses para embellecer las islas, y después hicieron dioses del viento, de los árboles, de los
ríos y de las montañas, con lo que su obra quedó completa. El último dios nacido de Izanami
fue el dios del fuego, cuyo alumbramiento produjo tan graves quemaduras en los genitales de
la diosa que ésta murió. Y todavía, mientras moría, nacieron más dioses a partir de su vó-
mito, su orina y sus excrementos. Izanagi estaba tan furioso que le cortó la cabeza al dios
del fuego, pero las gotas de sangre que cayeron a la Tierra dieron vida a nuevas deidades.

- El más allá

Tras la muerte de Izanami, Izanagi quiso seguirla en su viaje a Yomi, que era la región a
donde llegaban los muertos, pero ya era demasiado tarde. Cuando llegó allí, Izanami ya ha-
bía comido en Yomi, lo que hacía imposible su vuelta al mundo de los vivos. La diosa pidió
a su esposo que esperase pacientemente mientras ella discutía con los demás dioses si era o
no posible su retorno al mundo, pero Izanagi no fue capaz; impaciente, rompió una punta de
la peineta que llevaba, le prendió fuego para que le sirviese de antorcha y después entró
en la sala. Lo que vio allí fue espantoso: los gusanos se retorcían ruidosamente en el
cuerpo putrefacto de Izanami. Izanagi quedó aterrado al contemplar la visión del cuerpo de
Izanami, por lo que dio media vuelta y salió huyendo de allí. Encolerizada por la desobe-
diencia de su marido, Izanami envió tras él a las brujas de Yomi y a los fantasmas del lu-
gar, pero Izanagi pudo despistarlos haciendo uso de sus trucos mágicos. Cuando por fin
llegó a la frontera que separa el mundo de los muertos del de los vivos, Izanagi lanzó a
sus perseguidores tres melocotones que allí encontró, retirándose las brujas y fantasmas a
toda prisa. Finalmente, fue la propia Izanami quien salió en persecución de Izanagi. Este
colocó una gigantesca roca en el paso que unía Yomi con el mundo de los vivos, de modo que
Izanami y él se vieron uno a cada lado del enorme obstáculo. Izanami dijo entonces: "Oh, mi
amado marido, si así actúas haré que mueran cada día mil de los vasallos de tu reino", a lo
que Izanagi contestó "Oh, mi amada esposa, si tales cosas haces yo daré nacimiento cada día
a mil quinientos". Finalmente llegaron a un acuerdo, mediante el cual la cifra de nacimien-
tos y fallecimientos se mantienen en la misma proporción. Ella le dijo que debía aceptar su
muerte y él prometió no volver a visitarla. Entonces ambos declararon el fin de su matrimo-
nio. Esta separación significó el comienzo de la muerte para todos los seres.

- La creación de los dioses mayores

Izanagi se sometió entonces a un proceso de purificación
para librarse de la suciedad que pudiera haber contaminado
su cuerpo durante el descenso al mundo inferior. Llegó a
la llanura junto a la desembocadura del río de Hyuga (al
nordeste de Hyushu), y se libró de sus ropas y de todo
cuanto llevaba. Y allí donde dejaba caer una prenda o un
objeto, del suelo aparecian las deidades mas importantes
del Budismo sintoísta Japonés. Y nuevos dioses se iban
creando a medida que Izanagi entraba en el agua para lim-
piar su cuerpo. Finalmente, cuando lavó su cara fueron
creados los dioses más importantes del panteón japonés; al
secar su ojo izquierdo apareció Amaterasu-no-mikoto (Au-
gusta persona que hace brillar el cielo), la diosa Sol; de
su ojo izquierdo nació la diosa Luna, Tsuki-yomi-no-mikoto
(La Augusta Luna); el dios de la tormenta, Susano-no-
mikoto (El Augusto varón colérico), fue engendrado de su
nariz.
Izanagi decidió entonces dividir el mundo entre sus tres hijos. Le dio su collar sagrado,
símbolo de la soberanía y encargó a Amaterasu el gobierno del cielo, a Tsuki-yomi le confió
los reinos de la noche y a Susanô el cuidado de los mares. Pero este último dijo que prefe-
ría ir al mundo de la Tierra que era donde estaba su madre, así que Izanagi encolerizado lo
desterró a Yomi y después se retiró del mundo para vivir en el alto cielo donde vive en "El
palacio más joven del Sol". Se dice que está enterrado en Taga (Prefectura de Shiga, Hon-
shu).
Cuando Susano fué desterrado, anunció su intención de despedirse de su hermana. Esta, sos-
pechó que en realidad Susano quería apoderarse de sus dominios, y se preparó para la bata-
lla: se recogió el pelo en moños y se armo con un arco y dos aljabas llenas de flechas.
Agitó el arco furiosa y pateaba el suelo al llegar el, pero Susano le aseguró que no alber-
gaba malas intenciones. Le propuso un concurso para demostrar quien de los dos era mas
poderoso: vencería el que diera a la luz mas deidades masculinas. Amaterasu pidió a Susano
su espada, la partió en tres partes y la masticó, y al escupirlas aparecieron tres hermosas
Diosas. A continuación Susano, cogió las ristras de magatama, o cuentas de la fertilidad
que su hermana llevaba alrededor de los moños, en la frente y en los brazos; los partió con
los dientes, los cubrió con su aliento y creó cinco Dioses, proclamándose vencedor (Se con-
sidera que el mas viejo de estos fué el primer Emperador del Japón). Amaterasu objetó que
esos dioses habían sido creados a partir de sus posesiones, y que por lo tanto ella era la
vencedora del concurso. Esto no fue aceptado por Susano, quien empezó a celebrar su victo-
ria, provocando grandes lluvias, rompiendo los bordes de los arrozales divinos y cubriendo
las acequias. Después, defecó y restregó sus excrementos por el salón en que, siguiendo la
costumbre, se probaban los primeros frutos de la cosecha. Por último, despellejó un caballo
"celestial" y lo arrojó por el tejado de paja de la hilandería sagrada en la que trabajaban
Amaterasu y sus doncellas. Esta se asustó tanto que huyó y se refugió en la Cueva de las
Rocas Celestiales (Ame no iwato), que tapo con una enorme piedra dejando al mundo sumergido
en la penumbra.
Este mito dicen que puede estar relacionado con las estaciones, en Invierno el sol se es-
conde, pero luego vuelve a aparecer en primavera. La leyenda continua con los trucos usados
por los Dioses para convencer a Amaterasu para que salga de su escondite, pero esto no tie-
ne ninguna conexión con Susano. Omori-kane no kami, el hijo sabio de Takamimusibi, les pro-
puso un plan. Fabricaron espejos y los colgaron de las ramas del verdadero árbol sasaki de
quinientas ramas, arrancado de la montaña para este fin y colocado ante la cueva; empuñaron
ofrendas y prepararon una liturgia. Cuando todo estuvo preparado, Ame no Uzume se subió so-
bre un cubo vuelto colocado delante de la cueva y ejecutó una danza erótica. Cuando se des-
tapó los pechos y se subió las faldas, las risas de los ochocientos dioses hicieron retum-
bar la Alta Planicie Celestial. Las risas llamaron la atención de Amaterasu, quien abrió un
poco la puerta y preguntó porqué danzaban y reían si el mundo estaba sumido en la oscuri-
dad. Ame no Uzume le contestó "Nos alegramos, nos reímos y nos divertimos porque hay aquí
una divinidad más venerable que tú". Intrigada, Amaterasu se asomó un poco más y vio su
reflejo en los espejo. Cada vez mas intrigada, salió de la puerta y Tachikarawo, el dios
que estaba escondido al lado de la puerta, la cogió de la mano y la obligó a salir comple-
tamente, mientras otro dios tendía una cuerda mágica (shiri-kume) tras ella, para que no
pudiera regresar. Así regresó el sol al mundo.
Tras esta crisis provocada por Susano, los ochocientos Dioses se reunieron para deliberar
sobre el castigo que debía de imponérsele (El número ocho japonés, el ya, es sagrado, e
implica un contingente, no un total especifico) y le impusieron un duro castigo: una multa
de "mil mesas de regalos de restitución", le cortaron los bigotes, la barba y las uñas de
las manos y los pies, y lo expulsaron del cielo, obligándole a descender a la Tierra de las
Llanuras de los Juncos en la cabecera del río HI, en Izumo, al sur del Japón.

- Conclusión

Los mitos de la creación de Japón hacen referencia directa a un buen número de deidades y
tienen su origen en antiguas religiones folclóricas de la región. Por muy importantes que
sean, los dioses del Sol, la Luna y las estrellas no están solos en los cielos. A ellos se
une un enorme número de espíritus menores de ancestrales raíces, los kami, bodhisattvas y
los budas, todos ellos conviviendo pacíficamente.


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