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EL ARTE OSCURO

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martes, 14 de mayo de 2013

ROBERT GRAVES - LOS MITOS GRIEGOS - II




ROBERT GRAVES 
  LOS MITOS GRIEGOS - II

56.
IO
a. Io, hija del dios fluvial, Inaco, era una sacerdotisa de la Hera
argiva. Zeus, sobre quien había lanzado un hechizo Iinge, hija de
Pan y Eco, se enamoró de Io, y cuando Tera le acusó de infidelidad
y tranformó a Iinge en un torcecuello como castigo, mintió:
«Nunca he tocado a Io». Luego la transformó en una vaca blanca,
que Hera reclamó como suya y entregó para que la guardara a Argo
Panoptes, ordenándole: «Ata en secreto este animal a un olivo
en Nemea». Pero Zeus envió a Hermes a rescatarla y él mismo fue
a Nemea —o, según dicen algunos, a Micenas— disfrazado de
pájaro carpintero. Aunque Hermes era el más inteligente de los
ladrones, sabía que no podía robar a Io sin que lo viera alguno de
los cien ojos de Argo; en consecuencia le hizo dormir tocando la
flauta, lo aplastó con un canto rodado, le cortó la cabeza y libertó
a Io. Hera, después de poner los ojos de Argo en la cola de un pavo
real, como un recuerdo constante de su injusto asesinato, hizo
que un tábano picase a Io y la persiguiese por el mundo entero.
b. Io fue primeramente a Dodona y poco después llegó al mar
llamado el Jónico, en su honor, pero allí se volvió y se dirigió
hacia el norte al monte Hemo, y luego, por el delta del Danubio,
rodeó en la dirección del sol el Mar Negro, cruzó el Bósforo en
Crimea y siguió el río Hibristes hasta su fuente en el Cáucaso,
donde Prometeo todavía languidecía en su roca. Volvió a Europa
por Cólquide, el país de los célibes, y el Bósforo tracio; luego galopó
a través del Asia Menor hasta Tarso y Yope; de allí fue a
Media, Bactriana y la India, y pasando hacia el suroeste por Arabia,
cruzó el Bósforo indio [el estrecho de Bab-el-Mandeb] y llegó
a Etiopía. Luego descendió desde las fuentes del Nilo, donde
los pigmeos libran una guerra perpetua con las grullas, y por fin
pudo descansar en Egipto. Allí Zeus le devolvió la forma humana,
Io se casó con Telégono, dio a luz a Épafo —su hijo con Zeus,
quien la había tocado provechosamente— e instituyó el culto de
Isis, nombre que ella daba a Deméter. Épafo, de quien se decía
que era el toro divino Apis, reinó en Egipto y tuvo una hija, Libia,
la madre, por su unión con Posidón, de Agenor y Belo268.
c. Pero algunos creen que lo dio a luz a Épafo en una cueva eubea
llamada Boosaule, y luego murió allí a consecuencia de la picadura
del tábano; y que, como vaca, cambió su color de blanco a
rojo violado, y de rojo violado a negro269.
d. Otros refieren el asunto de una manera muy distinta. Dicen
que Inaco, un hijo de Jápeto, reinó en Argos y fundó la ciudad de
Iópolis —pues lo es el nombre con que en un tiempo era adorada
la luna en Argos— y llamó a su hija lo en honor de la luna. Zeus
Pico, Rey del Oeste, envió a sus sirvientes para que le llevaran a
lo y la violó tan pronto como llegó a su palacio. Después de darle
una hija llamada Libia, lo huyó a Egipto, pero se encontró con
que Hermes, hijo de Zeus, reinaba allí; en consecuencia, siguió
huyendo hasta el monte Silpio en Siria, donde murió de pena y
vergüenza. Inaco envió en su busca a los hermanos y parientes de
Io, advirtiéndoles que no debían volver sin ella. Con Triptólemo
como guía, llamaron en todas las puertas de Siria gritando: «¡Que
el espíritu de lo encuentre el descanso!»; hasta que por fin llegaron
al monte Silpio, donde una vaca fantasmal les dijo: «Aquí estoy
yo, Io». Ellos dedujeron que lo estaba enterrada en aquel lugar,
y en consecuencia fundaron una segunda Iópolis, llamada
ahora Antioquía. En honor de Io, los Iopolitanos se llaman mutuamente
en las puertas todos los años empleando el mismo grito,
y los argivos llevan luto por ella anualmente270.
*
268 Calímaco: Sobre las aves, fragmento 100; Apolodoro: ii.1.3; Higinio: Fábula 145; Suidas sub Io;
Luciano: Diálogos de los Dioses 3; Mosco: Idilio ii.59; Herodoto: i.l y ii.41; Homero: Ilíada iii.6; Esquilo:
Prometeo encadenado 705 y ss. y Suplicantes 547 y ss.; Eurípides: Ifigenia en Táuride 382; Tzetzes:
Sobre Licofrón 835 y ss.
269 Estrabón: x.1.3; Estéfano de Bizancio sub Argura; Suidas sub Isis.
270 Juan Malalas: Crónica ii.p.28, ed. Dindorff.
1. Este mito está formado con varios hilos. Los argivos adoraban a la luna
como vaca, porque consideraban a la luna nueva cornuda como la fuente
de toda agua y por lo tanto del pienso del ganado. Sus tres colores: blanco
en la luna nueva, rojo en la luna de la cosecha y negro cuando desaparecía
la luna, representaban las tres edades de la diosa Luna: Doncella, Ninfa y
Vieja (véase 90.3). lo cambiaba su color, como lo cambia la luna, pero el
mitógrafo sustituye «rojo» por «violado», porque ion significa en griego
violeta. Se creía que los pájaros carpinteros llamaban a la lluvia cuando
golpeaba los troncos de los robles; e Io era la Luna como causante de la
lluvia. Los pastores necesitaban la lluvia más apremiantemente a fines del
verano, cuando los tábanos atacaban a su ganado y lo ponían frenético; en
el África las tribus negras poseedoras de ganado todavía corren de pastizal
en pastizal cuando les atacan los tábanos. Las sacerdotisas argivas de Io
parecen haber realizado una danza de la novilla anual en la que simulaban
que las enloquecían los tábanos, en tanto que los hombres —pájaros carpinteros,
golpeando en las puertas de roble y gritando «¡Io! ¡Io!», invitaban a
la lluvia a que cayera y aliviara sus tormentos. Éste parece ser el origen del
mito de las mujeres coanas que se convirtieron en vacas (véase 137.s). Las
colonias argivas fundadas en Eubea, el Bósforo, el Mar Negro, Siria y
Egipto llevaron consigo su danza para provocar la lluvia. El torcecuello, la
principal ave orgiástica de la diosa Luna, anida en los sauces y por lo tanto
tenía relación con la magia acuática (véase 152.2).
2. La leyenda inventada para explicar la difusión de este ritual hacia el
este, así como la semejanza entre el culto de lo en Grecia, el de Isis en
Egipto, el de Astarté en Siria y el de Kali en la India, ha sido injertada en
dos fábulas no relacionadas: la de la luna-vaca sagrada vagando por el firmamento
y guardada por las estrellas —existía una leyenda irlandesa análoga—
y la de las sacerdotisas de la Luna a las que los caudillos de los
helenos, haciéndose llamar cada uno de ellos Zeus, violaron con la consternación
de la población local. A Hera, como esposa de Zeus, se le hizo luego
manifestar celos de Io, aunque era otro nombre de la Hera de «ojos de
vaca». El duelo de Deméter por Perséfone es recordado en el festival argivo
del duelo por lo, pues lo ha sido igualada en el mito con Deméter. Además,
cada tres años se celebraban los Misterios de Deméter en Celea («llamamiento
» ), cerca de Corinto, y se dice que fueron fundados por un hermano
de Celeo («pájaro carpintero»), rey de Eleusis. A Hermes se le llama hijo
de Zeus Pico («pájaro carpintero») —Aristófanes en sus Aves (480) acusa a
Zeus de haber robado el cetro del pájaro carpintero—, así como se dice que
Pan era hijo de Hermes con la ninfa Dríope («pájaro carpintero»); y Fauno,
el Pan latino, era hijo de Pico («pájaro carpintero») al que Circe transformó
en esa ave por haber despreciado su amor (Ovidio: Metamorfosis xiv.6). La
tumba cretense de Fauno tenía este epitafio: «Aquí yace el pájaro carpintero
que era también Zeus» (Suidas sub Pico). Los tres son dioses de los pastores
que hacen llover. El nombre de Libia denota la lluvia y las lluvias de
invierno llegan a Grecia desde la Libia.
3. El que a Zeus se le atribuyera la paternidad de Épafo, quien se convirtió
en el antepasado de Libia, Agenor, Belo, Egipto y Dánao, implica que
los aqueos adoradores de Zeus reclamaban la soberanía sobre todos los
pueblos marítimos del Mediterráneo sudoriental.
4. El mito de los pigmeos y las grullas parece referirse a los altos tribeños
criadores de ganado que habían irrumpido en el valle superior del Nilo
desde Somalia y empujado a los pigmeos hacia el sur. Los llamaban «grullas
» porque entonces como ahora permanecían durante largo tiempo sobre
una pierna, sosteniendo el tobillo de la otra con la mano opuesta, y apoyados
en una lanza.
57.
FORONEO
a. El primer hombre que fundó y pobló una ciudad con mercado
fue Foroneo, hermano de Io e hijo del dios fluvial Inaco y la ninfa
Melia; posteriormente cambió su nombre, Forónico, por el de Argos.
Foroneo fue también el primero que descubrió el uso del fuego,
después de haberlo robado Prometeo. Se casó con la ninfa
Cerdo, gobernó todo el Peloponeso e inició el culto de Hera.
Cuando murió, sus hijos Pelasgo, Yaso y Agenor se dividieron el
Peloponeso entre ellos, pero su hijo Car fundó la ciudad de Megara271.
*
1. El nombre de Foroneo, que los griegos interpretaban como «portador
de un precio», en el sentido de que inventó los mercados, probablemente es
en realidad Fearino («del amanecer del año», es decir, la primavera); sus
variantes son Bran, Barn, Bergn, Vron, Ephron, Gwern, Fearn y Breno.
Como el espíritu del aliso que gobernaba el cuarto mes del año sagrado
(véase 28.1 y 5, 52.3 y 170.8), durante el cual se celebraba el Festival del
Fuego Primaveral, se le describía como hijo de Inaco, porque los alisos cre-
271 Higinio: Fábulas 143 y 274; Apolodoro: ii.1.1; Pausanias: i.39.4-6; íi.15.5 y iv.40.5.
cen junto a los ríos. Su madre es la ninfa-fresno Melia, porque el fresno, el
árbol precedente de la misma serie, se dice que «corteja al relámpago» y los
árboles heridos por el rayo fueron la fuente de fuego para el hombre primitivo.
Como era un héroe oracular, era asociado también con el cuervo (véase
50.1). El descubrimiento por Foroneo del uso del fuego puede explicarse
por la antigua preferencia de los herreros y alfareros por el carbón de aliso,
que da más calor que cualquier otro. Cerdo («ganancia» o «arte») es uno de
los títulos de Deméter; se le aplicaba como comadreja o zorra, consideradas
ambas animales proféticos. «Foroneo» parece haber sido un título de Crono,
con quien el cuervo y el aliso están también asociados (véase 6.2), y por
lo tanto el Titán del Séptimo Día. La división del reino de Foroneo entre
sus hijos Pelasgo, Yaso y Agenor recuerda la del reino de Crono entre
Zeus, Posidón y Hades, pero quizá describe una partición pre-aquea del Peloponeso.
2. Car es Q're, o Cario, o el Gran Dios Ker, que parece haber derivado su
título de su madre Luna la Ártemis Caria, o Cariatis.
58.
EUROPA Y CADMO
a. Agenor, hijo de Libia y Posidón y hermano mellizo de Belo,
dejó Egipto para establecerse en el País de Canaán, donde se casó
con Telefasa, llamada también Argíope, quien le dio como hijos a
Cadmo, Fénix, Cílix, Taso y Fineo, y una hija, Europa272.
b. Zeus se enamoró de Europa y envió a Hermes para que condujera
el ganado de Agenor a la costa del mar en Tiro, donde ella
y sus compañeras solían pasear. Él mismo se unió al rebaño disfrazado
de toro blanco como la nieve con grandes papadas y pequeños
cuernos parecidos a gemas entre los cuales corría una sola
raya negra. A Europa le llamó la atención su belleza y, viendo que
era manso como un cordero dominó su temor y se puso a jugar
con él poniéndole flores en la boca y colgando guirnaldas de sus
cuernos; al final se sentó en su lomo y le dejó amblar con ella a
cuestas hasta la orilla del mar, De pronto él se metió en el agua y
comenzó a nadar, mientras ella miraba hacia atrás aterrorizada
272 Apolodoro: iii.1.i; Higinio: Fábulas 178 y 19; Pausanias: v.25.7; Apolonio de Rodas: ii.178.
viendo cómo la costa se alejaba: con una mano se asía al cuerno
derecho y con la otra sostenía todavía un cesto de flores273.
c. Zeus salió a tierra cerca de Cortina, en Creta, se transformó
en águila y violó a Europa en un bosquecillo de sauces junto a un
arroyo, o, según dicen algunos, bajo un sicómoro siempre verde.
Ella le dio tres hijos: Minos, Radamantis y Sarpedón274.
d. Agenor envió a sus hijos en busca de su hermana y les prohibió
que volvieran sin ella. Ellos partieron inmediatamente, pero,
como no tenían idea de adonde había ido el toro, cada uno siguió
un curso diferente. Fénix se dirigió hacia el oeste, más allá de Libia,
a la que es ahora Cartago, y allí dio su nombre a los púnicos;
pero, después de la muerte de Agenor, volvió a Canaán, que desde
entonces se llamó Fenicia en su honor, y fue padre de Adonis con
Alfesibea275. Cílix fue al País de los Hipaqueos, que tomó su
nombre, Cilicia276, y Fineo fue a Tinia, una península que separa
al Mar de Mármara del Mar Negro, donde posteriormente le afligieron
mucho las harpías. Taso y sus acompañantes fueron primeramente
a Olimpia y allí dedicaron una estatua de bronce de tres
anas de altura al Heracles tirio, con una maza y un arco en las
manos, pero luego salieron de allí para colonizar la isla de Taso y
explotar sus ricas minas de oro. Todo esto sucedió cinco generaciones
antes de que Heracles, hijo de Anfitrión, naciera en Grecia277.
e. Cadmo viajó con Telefasta a Rodas, donde dedicó una caldera
de bronce a la Atenea de Lindo y construyó el templo de Posidón,
dejando un sacerdocio hereditario para que lo atendiese.
Luego desembarcaron en Tera y construyeron un templo similar,
y por fin llegaron al país de los edonios tracios, quienes los recibieron
hospitalariamente. Allí Telefasa murió repentinamente y,
273 Ovidio: Metamorfosis ii.836 y ss.; Mosco: Idilios ii.37-62.
274 Las monedas de Cortina; Teofrasto: Historia de las plantas i.9.5; Higinio: Fábula 178.
275 Higinio: loc. cit.; Apolodoro: iii.1.1 y 14.4.
276 Herodoto: vii.91.
277 Pausanias: v.25.7; Herodoto: iv.437 y ii.44.
después de su entierro, Cadmo y sus compañeros siguieron a pie
hasta el oráculo délfico. Cuando Cadmo preguntó dónde se podía
encontrar a Europa, la pitonisa le aconsejó que abandonara su
búsqueda y, en cambio, siguiera a una vaca y edificara una ciudad
allí donde se dejara caer fatigada.
f. Partiendo por el camino que. lleva de Delfos a la Fócide
Cadmo encontró algunos vaqueros al servicio del rey Pelagonte
quienes le vendieron una vaca marcada con una luna llena blanca
en cada ijada. Condujo a ese animal hacia el este a través de Beocia
sin permitirle que se detuviera hasta que por fin se acostó
donde se halla ahora la ciudad de Tebas, y allí erigió una imagen
de Atenea, a la que llamó por su nombre fenicio de Onga278.
g. Cadmo advirtió a sus compañeros que la vaca debía ser sacrificada
a Atenea sin demora y los envió en busca del agua lustral
de la Fuente de Ares, llamada ahora la Fuente Castalia, pero no
sabía que estaba guardada por una gran serpiente. Esta serpiente
mató a la mayoría de los hombres de Cadmo y él se vengó aplastándole
la cabeza con una roca. Tan pronto como ofreció el sacrificio
a Atenea se le apareció ella, lo elogió por lo que había hecho
y le ordenó que sembrara en la tierra los dientes de la serpiente.
Cuando él la obedeció, inmediatamente surgieron de la tierra Espartanos
u Hombres Sembrados armados, quienes chocaban sus
armas. Cadmo arrojó una piedra entre ellos y empezaron a alborotarse,
acusándose mutuamente de haberla arrojado, y pelearon tan
ferozmente que al final sólo cinco quedaron vivos: Equión, Udeo,
Ctonio, Hiperenor y Peloro, quienes unánimemente ofrecieron a
Cadmo sus servicios. Pero Ares exigió venganza por la muerte de
la serpiente y Cadmo fue condenado por un tribunal divino a ser
su esclavo durante un Gran Año279.
*
1. Hay numerosas variaciones confusas de la genealogía dada anteriormente;
por ejemplo, Taso es descrito alternativamente como hijo de Posidón,
Cilix (Apolodoro: iii.1.1) o Ticio (Píndaro: Odas píticas iv-46). Age-
278 Pausanias: ix.12.1-2.
279 Higinio: Fábula 178; Apolodoro: íii.4.1-2.
nor es el héroe fenicio Chnas, que aparece en el Génesis como «Canaan»;
muchas costumbres cananeas señalan una procedencia del África Oriental,
y los cananeos pueden haber llegado originalmente al Bajo Egipto desde
Uganda. La dispersión de los hijos de Agenor parece registrar la huida de
tribus cananeas a comienzos del segundo milenio a. de C. bajo la presión de
invasores arios y semitas.
2. La fábula de los hijos de Inaco y su búsqueda de Io, la luna-vaca (véase
56.d) ha influido en la de los hijos de Agenor y su búsqueda de Europa.
Fénix es una forma masculina de Fenisa («la roja, o sangrienta»), título que
se daba a la luna como diosa de la Muerte-en-Vida. Europa significa «rostro
ancho», sinónimo de la luna llena, y es un título de las diosas Lunas
Deméter en Lebadea y Astarté en Sidón. Si, no obstante, la palabra no es
eur-ope sino eu-rope (por analogía con euboea) puede significar también
«buena para los sauces», o sea, «bien regada». El sauce rige el quinto mes
del año sagrado (véase 52.3) y está asociado con la brujería (véase 28.5) y
con los ritos de la fertilidad en toda Europa, especialmente en la víspera de
Mayo, que cae en ese mes. Libia, Telefasa, Argíope y Alfesibea son,
igualmente, títulos de la diosa Luna.
3. La violación de Europa por Zeus, que registra una anterior ocupación
helénica de Creta, ha sido deducida de ilustraciones pre-helénicas en las
que aparece la sacerdotisa de la Luna cabalgando triunfalmente en el toro-
Sol, su víctima; la escena sobrevive en ocho placas moldeadas de vidrio
azul que se encontraron en la ciudad micénica de Midea. Esto parece haber
sido parte del ritual de la fertilidad durante el cual se llevaba en procesión
la guirnalda de Mayo a Europa (Ateneo: p. 678 a-b). La seducción de Europa
por Zeus disfrazado de águila recuerda su seducción de Hera disfrazado
de cuco (véase 12.a), pues (según Hesiquio) Hera tenía el titulo de «Europia
». El nombre cretense y corintio de Europa era Helóos, que sugiere
Hélice («sauce»); Hele (véase 43.1 y 70.8) y Helena son el mismo personaje
divino. Calímaco, en su Epitalamio para Helena, dice que el sicómoro
también estaba consagrado a Helena. Su santidad está en sus hojas de cinco
puntas, que representan la mano de la diosa (véase 53.a) y en su anual muda
de corteza; pero Apolo se había apropiado de él (véase 160.10) como el
dios Esmun del emblema de la mano abierta de Tanit (Neith) (véase 21.3).
4. Es posible que la fábula de Europa conmemore también una incursión
de los helenos en Fenicia desde Creta. Juan Malalas difícilmente puede
haber inventado la «Mala Noche» de Tiro cuando escribe: «Tauro («toro»),
rey de Creta, atacó Tiro después de una batalla naval durante la ausencia de
Agenor y su hijos. Tomaron la ciudad esa misma noche y se llevaron muchos
cautivos, entre ellos Europa; todavía se recuerda este acontecimiento
en la Mala Noche que se observa anualmente en Tiro» (Crónicas ii.p.30,
ed. Dindorff). Herodoto (i.2) coincide con Malalas (véase 160.1).
5. Heracles tirio, a quien Teseo rendía culto en Olimpia, era el dios Melkarth,
y una pequeña tribu que hablaba un lenguaje semita parece haberse
trasladado desde las llanuras sirias hasta Cadmea en Caria —Cadmo es una
palabra semita que significa «oriental»—, desde donde cruzaron a Beoda
hacia el final del segundo milenio, se apoderaron de Tebas y se hicieron los
amos del país. El mito de los Hombres Sembrados y la esclavitud de Cadmo
a Ares indica que los cadmeos invasores aseguraron su dominio en
Beocia interviniendo con buen éxito en una guerra civil entre las tribus pelasgas
que pretendían ser autóctonas, y que aceptaron el gobierno local por
el rey sagrado durante un período de ocho años. Cadmo mató a la serpiente
en el mismo sentido en que Apolo mató a la Pitón en Delfos (véase 21.12).
Los nombres de los Hombres Sembrados —Equión («víbora»); Udeo («de
la tierra»); Ctonio («de la tierra vegetal»); Hiperenor («hombre que surge»)
y Peloro («serpiente»)— son característicos de héroes oraculares. Pero «Peloro
» indica que todos los pelasgos, y no sólo los tebanos, pretendían haber
nacido de ese modo; su fiesta común eran las Pelorias (véase 1.2). Jasón
sembró los dientes del dragón probablemente en Yolco o Corinto, no en
Cólquide (véase 152.3).
6. Se decía que también Troya y Antioquía habían sido fundadas en lugares
elegidos por vacas sagradas (véase 158.h y 56.d). Pero no es tan probable
que se llevase a cabo literalmente esta práctica como que se soltase a
una vaca en una parte limitada de un lugar elegido y se erigiese el templo
de la diosa Luna donde se acostaba el animal. La sensibilidad estratégica y
comercial de la vaca no está muy desarrollada.
59.
CADMO Y HARMONÍA
a. Cuando Cadmo hubo servido durante ocho años a Ares como
esclavo, para expiar la muerte de la serpiente castalia, Atenea le
otorgó la región de Beocia. Con la ayuda de sus Hombres Sembrados
construyó la Acrópolis de Tebas, llamada «la Cadmea» en
su honor, y, después de iniciarse en los misterios que Zeus había
enseñado a Yasión, se casó con Harmonía, hija de Afrodita y
Ares; algunos dicen que Atenea se la había dado cuando visitó
Samotracia280.
b. Esta fue la primera boda de seres mortales a la que asistieron
280 Pausanias: ix.5.1; Diodoro Sículo: v.48; Apolodoro: iii.4.2.
los olímpicos. Se instalaron doce tronos de oro para ellos en la residencia
de Cadmo, situada donde se halla ahora el mercado de
Tebas; y todos ellos llevaron regalos. Afrodita regaló a Harmonía
el famoso collar de oro hecho por Hefesto —originalmente había
sido el regalo de amor de Zeus a la hermana de Cadmo, Europa—
que confería a quien lo llevaba una belleza irresistible281. Atenea
le regaló una túnica dorada que también confería la dignidad divina
a quien la llevaba, y también, un surtido de flautas; Hermes,
una lira. El regalo de Cadmo a Harmonía fue otra hermosa túnica.
Y Electra, madre de Yasión, le enseñó los ritos de la Gran Diosa,
en tanto que Deméter le aseguró una abundante cosecha de cebada
acostándose con Yasión en un campo arado tres veces durante
las celebraciones. Los tebanos muestran todavía el lugar en que
las Musas tocaban la flauta y cantaban en esa ocasión y en que
Apolo tocó la lira282.
c. En su ancianidad, para aplacar a Ares, quien todavía no le
había perdonado por completo por haber matado a la serpiente,
Cadmo renunció al trono de Tebas en favor de su nieto Penteo, a
quien su hija Agave había tenido con Equión, el Hombre Sembrado,
y que vivía tranquilamente en la ciudad. Pero cuando Penteo
fue muerto por su madre, Dioniso pronosticó que Cadmo y Harmonía,
en un carro tirado por novillas, gobernarían hordas bárbaras.
Dijo que esos mismos bárbaros saquearían muchas ciudades
griegas hasta que por fin espoliarían un templo de Apolo a raíz de
lo cual sufrirían un justo castigo; pero Ares salvaría a Cadmo y
Harmonía transformándolos en serpientes y vivirían felices eternamente
en las Islas de los Bienaventurados283.
d. En consecuencia, Cadmo y Harmonía emigraron al país de
los enqueleos, los que, cuando los atacaron los ilirios, los eligieron
como sus gobernantes de acuerdo con el pronóstico de Dioniso.
Agave se casó con Licoterses, rey de Iliria, en cuya corte se
había refugiado después de haber asesinado a Penteo; pero al enterarse
de que sus padres mandaban a las fuerzas enqueleas, ase-
281 Diodoro Sículo: v.49 y iv.65.5; Píndaro: Odas píticas iii.94; Pausanias ix.12.3; Ferécides, citado
por Apolodoro: iii.4.2.
282 Diodoro Sículo: v.49; Pausanias: ix.12.3.
283 Higinio: Fábula 6; Apolodoro: iii.4.2; Eurípides: Bacantes 43 y 1350 y ss.
sinó también a Licoterses y entregó el reino a Cadmo284.
e. En su ancianidad, cuando ya se había cumplido por completo
la profecía, Cadmo y Harmonía se transformaron en serpientes
negras con motas azules y Zeus los envió a las Islas de los Bienaventurados.
Pero algunos dicen que Ares los transformó en leones.
Sus cuerpos fueron enterrados en Iliria, donde Cadmo había
edificado la ciudad de Butua. Le sucedió Ilirio, el hijo tenido en
su ancianidad285.
*
1. El casamiento de Cadmo con Harmonía en presencia de los doce dioses
olímpicos corre parejo con el casamiento de Peleo con Tetis (véase
81.1), y parece registrar un reconocimiento helénico general de los conquistadores
cadmeos de Tebas, después de haber sido patrocinados por los atenienses
e iniciados decentemente en los Misterios samotracios. Su fundación
de Butua constituye una pretensión de los ilirios de que se los considerara
griegos y por lo tanto con derecho a intervenir en los Juegos Olímpicos.
Cadmo pudo haber tenido un oráculo en Iliria si se lo representaba allí
como serpiente; y los leones en que se dice que fueron transformados él y
Harmonía eran, quizá, tenantes heráldicos gemelos de la imagen anicónica
de la Gran Diosa, como en la famosa Puerta de los Leones de Micenas. El
mitógrafo sugiere que se le permitió emigrar con una colonia al final de su
reinado en vez de ser ejecutado (véase 117.5).
60.
BELO Y LAS DANAIDES
a. El rey Belo, que gobernaba en Quemis de la Tebas egipcia,
era hijo de Libia y Posidón y hermano mellizo de Agenor. Su esposa
Anquínoe, hija del Nilo, le dio dos mellizos, Egipto y Dánao,
y un tercer hijo, Cefeo286.
284 Higinio: Fábulas 184 y 240.
285 Ovidio: Metamorfosis iv.562-602; Apolodoro: iii.5.4; Ptolomeo Hefestionos: i.; Apolonio de Rodas:
iv.517.
286 Herodoto: ii.91; Eurípides, citado por Apolodoro: ii.1.4.
b. A Egipto se le dio Arabia por reino, pero subyugó también la
región de los melámpodes, a la que dio su nombre de Egipto. Le
nacieron cincuenta hijos de diversas madres: libias, árabes, fenicias,
etc. Dánao, enviado para que gobernase Libia, tuvo cincuenta
hijas, llamadas las Danaides, nacidas también de varias madres:
náyades, hamadríadas, princesas egipcias de Elefantina y Menfis,
etíopes, etc.
c. Cuando murió Belo, los hermanos mellizos se pelearon por la
herencia y como un gesto conciliador Egipto propuso un casamiento
general entre los cincuenta príncipes y las cincuenta princesas.
Dánao, sospechando un complot, no quería consentir en
ello y, cuando un oráculo confirmó sus temores de que Egipto se
proponía matar a todas las Danaides, se dispuso a huir de Libia287.
d. Con ayuda de Atenea construyó un barco para él y sus hijas
—el primer barco de dos proas que se hizo a la mar— y navegaron
con rumbo a Grecia pasando por Rodas. Allí Dánao dedicó
una imagen a Atenea en un templo que le erigieron las Danaides,
tres de las cuales murieron durante su estada en la Isla; las ciudades
de Lindo, Yáliso y Camiro llevan sus nombres288.
e. Desde Rodas navegaron al Peloponeso y desembarcaron cerca
de Lerna, donde Dánao anunció que había sido elegido por voluntad
divina para ser rey de Argos. Aunque el rey argivo, Gelanor,
se rió de esa pretensión, como era natural, sus súbditos se reunieron
esa tarde para discutirla. Sin duda Gelanor habría conservado
el trono, a pesar de la declaración de Dánao de que Atenea
le apoyaba, si los argivos no hubieran aplazado su decisión hasta
el amanecer, cuando un lobo descendió audazmente de las montañas,
atacó a una vacada que pacía cerca de las murallas de la ciudad
y mató al toro principal. Los argivos interpretaron eso como
el anuncio de que Dánao se apoderaría del trono por la violencia
si se le hacía resistencia, y en consecuencia convencieron a Gelanor
para que abdicara pacíficamente.
f. Dánao, convencido de que el lobo había sido Apolo disfrazado,
dedicó el famoso templo a Apolo Lobuno en Argos y llegó a
287 Apolodoro: ii.11; Higinio: Fábula 168; Eustacio sobre Homero, p. 37.
288 Higinio: loc. cit.; Apolodoro: ii.1.4; Herodoto: ii.234; Diodoro Sículo: v. 58.1; Estrabón: xiv.2.8.
ser un gobernante tan poderoso que todos los pelasgos de Grecia
se llamaban a sí mismos dánaos. También construyó la ciudadela
de Argos, y sus hijas llevaron los Misterios de Deméter, llamados
Tesmoforias, de Egipto, y los enseñaron a las mujeres pelasgas.
Pero desde la invasión doria ya no se realizan las Tesmoforias en
el Peloponeso, salvo en Arcadia289.
g. Cuando Dánao llegó a Argólida este país sufría una prolongada
sequía, pues Posidón, ofendido por la decisión de Inaco de
que el territorio pertenecía a Hera, había secado todos los ríos, y
arroyos. Envió a sus hijas en busca de agua, con la orden de aplacar
a Posidón por cualquier medio. Una de ellas, llamada Amimone,
cuando perseguía a un ciervo en el bosque, molestó sin
querer a un sátiro que dormía. El sátiro se levantó de un salto y
trató de violarla, pero Posidón, a quien ella invocó, arrojó su tridente
al sátiro. Éste, que huía, se escabulló y el tridente fue a clavarse
en una roca, y Posidón yació con Amimone, quien se alegró
de poder cumplir tan gratamente las órdenes de su padre. Al enterarse
de cuál era su mandado, Posidón señaló su tridente y le dijo
a Amimone que lo arrancase de la roca. Cuando ella lo hizo, tres
corrientes de agua brotaron de los tres agujeros hechos por los
dientes del tridente. Este manantial, llamado ahora el Amimone,
es la fuente del río Lerna, que nunca se seca, ni siquiera en pleno
verano290.
h. En Amimone dio a luz Equidna bajo un sicómoro a la monstruosa
Hidra. Vivía en las cercanías del lago de Lerna, al que acuden
los asesinos para purificarse, y de ahí viene el proverbio:
«Una Lerna de males»291.
i. Egipto envió entonces sus hijos a Argos y les prohibió que
volvieran hasta que hubieran castigado a Dánao y toda su familia.
A su llegada suplicaron a Dánao que revocara su anterior decisión
y les permitiera casarse con sus hijas, pero con el propósito de
asesinarlas en la noche de bodas. Como él volvió a negárselo, pusieron
sitio a Argos. Ahora bien, no había fuentes en la ciudadela
289 Pausanias: ii.38.4 y 19.3; Eurípides, citado por Estrabón: viii.6.9; Estrabón: loc. cit.; Herodoto:
ii.171; Plutarco: Sobre la malicia de Herodoto 13.
290 Higinio: Fábula 169; Apolodoro: ii.1.4.
291 Pausanias: ii.37.1 y 4; Estrabón: viii.6.8.
argiva, y aunque las Danaides inventaron luego el arte de cavar
pozos y proveyeron a la ciudad con varios de ellos, incluso cuatro
sagrados, carecía de agua en aquel momento. Comprendiendo que
la sed le obligaría pronto a capitular, Dánao prometió hacer lo que
pedían los hijos de Egipto tan pronto como levantaran el sitio292.
j. Se concertó una boda conjunta y Dánao formó las parejas, basando
su elección en algunos casos en que la novia y el novio tenían
madre de la misma categoría, o en que sus nombres eran parecidos
—así Clite, Estánele y Crisipe se casaron con Clito, Esténelo
y Crisipo—, pero en la mayoría de los casos echó suertes valiéndose
de un yelmo293.
k. Durante el banquete de bodas Dánao distribuyó en secreto
agudos alfileres que sus hijas ocultaron en el cabello y a medianoche
cada una de ellas clavó el suyo en el corazón de su marido.
Sólo quedó un sobreviviente; por consejo de Ártemis, Hipermestra
salvó la vida de Linceo porque éste había respetado su virginidad,
y le ayudó a huir a la ciudad de Lincea, a sesenta estadios de
distancia. Hipermestra le suplicó que encendiera un fuego de señal
para hacerle saber que se había puesto a salvo, y ella contestaría
del mismo modo desde la ciudadela; y los argivos todavía encienden
anualmente fuegos de señal en conmemoración de ese
pacto. Al amanecer se enteró Dánao de la desobediencia de
Hipermestra y fue sometida a juicio con peligro de su vida, pero
los jueces argivos la absolvieron. En consecuencia, ella erigió una
estatua a Afrodita Victoriosa en el templo de Apolo Lobuno y
además dedicó un templo a Ártemis Persuasiva294.
l. Las cabezas de los hombres asesinados fueron enterradas en
Lerna y a sus cuerpos se le rindieron honores fúnebres bajo las
murallas de Argos; pero, aunque Atenea y Hermes purificaron a
las Danaides en el lago lerneano con permiso de Zeus, los Jueces
de los Muertos las condenaron a la tarea interminable de transportar
agua en cántaros perforados como cedazos295.
292 Higinio: Fábula 168; Apolodoro: ii.1.5; Estrabón: viii.6.9.
293 Apolodoro: loc. cit.; Higinio: Fábula 170.
294 Apolodoro: loc. cit.; Pausanias: ii.25.4; 19.6 y 21.1.
295 Apolodoro: loc. cit.; Luciano: Diálogos marinos vi; Higinio: Fábula 168; Ovidio: Heroidas xiv;
m. Linceo e Hipermestra volvieron a unirse y Dánao después de
haber decidido casar a sus otras hijas lo más pronto que pudiera
antes del mediodía del día de su purificación pidió que se presentaran
pretendientes. Propuso que se corriera una carrera matrimonial
partiendo de la calle Llamada ahora Afeta: el vencedor sería
el primero que eligiría una esposa y los otros las irían eligiendo
por su orden de Llegada. Como no pudo encontrar bastantes hombres
dispuestos a arriesgar su vida casándose con unas asesinas,
sólo corrieron unos pocos, pero cuando pasó la noche de bodas
sin que les ocurriera nada malo a los recién casados, se presentaron
más pretendientes, y se celebró otra carrera al día siguiente.
Todos los descendientes de esos matrimonios se consideran dánaos,
y los argivos todavía celebran la carrera en la llamada Competencia
Nupcial. Linceo mató posteriormente a Dánao y reinó en
su lugar. De buena gana habría matado también a sus cuñadas al
mismo tiempo para vengar la muerte de sus hermanos, si los argivos
se lo hubiesen permitido296.
n. Entretanto, Egipto había ido a Grecia, pero cuando se enteró
de la suerte de sus hijos huyó a Aroe, donde murió, y lo enterraron
en Patras, en un templo de Serapis297.
o. Nauplio, hijo de Amimone y Posidón, famoso navegante,
descubrió el arte de navegar guiándose por la Osa Mayor y fundó
la ciudad de Nauplia, donde estableció a los tripulantes egipcios
que habían navegado con su abuelo. Fue el antepasado de Nauplio
el Destructor, quien atraía a los barcos enemigos al naufragio encendiendo
fuegos de señal falsos298.
*
1. Este mito es testimonio de la primitiva llegada a Grecia de colonos
helenos provenientes de Palestina pasando por Rodas, y su introducción de
la agricultura en el Peloponeso. Se sostiene que entre ellos había emigran-
Horacio: Odas iii.11.30.
296 Píndaro: Odas píticas ix.117 y ss.; Pausanias: iii.12.2; Higinio: Fábula 170; Servio sobre la Eneida
de Virgilio x.497.
297 Pausanias: vii.21.6.
298 Apolonio de Rodas: i.136-8; Teón sobre Fenómenos de Arato 27; Pausanias: iv.35-2.
tes de Libia y Etiopía, lo que parece probable (véase 6.1 y 8.2), Belo es el
Baal del Antiguo Testamento y el Bel de los libros apócrifos; había tomado
su nombre de la diosa Luna sumeria Belili, a la que desposeyó.
2. Las tres Danaides, llamadas también Telquines, o «encantadoras» que
dieron su nombre a las tres ciudades de Rodas, eran la diosa Luna triple
Dánae (véase 54.1 y 73.4). Los nombres de Linda, Camiro y Yálisa parecen
ser formas desgastadas de linodeousa («atadora con hilo de lino»), catamerizousa
(«distribuidora») e ialemistria («mujer que gime»); son, en realidad,
las familiares Tres Parcas o Moiras, llamadas de otro modo Cloto, Láquesis
y Atropo (véase 10.1) porque ejercían esas mismas funciones. La
teoría clásica del hilo de lino consistía en que la diosa ataba al ser humano
al extremo de un hilo cuidadosamente medido que iba largando anualmente,
hasta que llegaba el momento de cortarlo y abandonar su alma a la
muerte. Pero originalmente envolvía al infante lloroso en un pañal de lino
en el que estaban bordadas las marcas de su clan y familia y así le asignaba
el lugar que le estaba destinado en la sociedad.
3. El nombre sumerio de Dánae era Dam-kina. Los hebreos la llamaban
Dinah (Génesis xxxiv), y también la masculinizaban como Dan. Cincuenta
sacerdotisas de la Luna constituían la dotación regular de un colegio, y su
deber consistía en mantener la tierra regada mediante encantamientos que
producían la lluvia, el riego y la excavación de pozos; de aquí que el nombre
de las Danaides se haya relacionado con la palabra griega danos, «reseca
», y con danos, «un don», la primera a de las cuales es a veces larga y a
veces breve. El hecho de que Agenor y Belo fueran mellizos, lo mismo que
Dánao y Egipto, indica que en Argos existía un sistema monárquico en el
que cada co-rey se casaba con una Suma Sacerdotisa y reinaba durante cincuenta
meses lunares, o la mitad de un Gran Año. Las Sumas Sacerdotisas
eran elegidas mediante una carrera pedestre (el origen de los Juegos Olímpicos)
que se corría al final de los cincuenta meses, o de cuarenta y nueve
en años alternos (véase 53.4). Y la carrera pedestre del Año Nuevo en
Olimpia (véase 53.e), Esparta (véase 160.d), Jerusalén (Hooke: Origen del
ritual semita primitivo, 1935, p. 53) y Babilonia (Langdon: Epopeya de la
Creación, versos 57 y 58), se corría por el reinado sagrado, como en Argos.
Un rey Sol debía ser rápido.
4. La Hidra (véase 34.3 y 60.h), muerta por Heracles, parece haber personificado
a ese colegio de sacerdotisas proveedoras de agua (véase 124.2-
4), el mito de las Danaides registra, según parece, dos tentativas helenas de
apoderarse de su templo, la primera de las cuales fracasó señaladamente.
Después de la segunda tentativa, esta vez afortunada, el caudillo heleno se
casó con la Suma Sacerdotisa y distribuyó a las sacerdotisas del agua como
esposas entre sus capitanes. «La calle llamada Afeta» debió de ser el punto
de partida en la carrera de las muchachas para obtener el cargo de Suma
Sacerdotisa, pero utilizada también en la carrera pedestre de los hombres
que aspiraban al cargo de rey sagrado (véase 53.3 y 160.d). Linceo era un
título regio también en Mesenia (véase 74.1) y significa «del lince», el caracal,
una especie de león famoso por su vista aguda.
5. «Egipto» y «Dánao» parecen haber sido títulos primitivos de los coreyes
de Argos; y como era una costumbre muy difundida enterrar la cabeza
del rey sagrado en los accesos de una ciudad, y protegerla así contra la
invasión (véase 146.2), las supuestas cabezas de los hijos de Egipto enterradas
en Lerna eran probablemente las de sucesivos reyes sagrados. A los
egipcios los llamaban melampodos («pies negros») porque chapoteaban en
el lodo negro del Nilo durante la estación de la siembra.
6. Una sociedad posterior y monógama representaban las Danaides con
sus cántaros agujereados como castigo eterno por matricidio. Pero en la
ilustración de la que se deriva esta fábula realizaban un encantamiento necesario:
derramar agua en tierra para producir chaparrones mediante la magia
simpática (véase 41.5 y 68.1). Parece que el cedazo, o el jarro que hace
agua, siguió siendo una marca distintiva de la mujer prudente muchos siglos
después de la abolición de los colegios de danaides: Filóstrato dice
(Vida de Apolonio de Tiana vi.11) que «mujeres con cedazos en las manos
van de un lado a otro pretendiendo curar el ganado de los ingenuos pastores
».
7. Los fuegos de señal de Hipermestra y Linceo habrán sido los que encendían
en el Festival de la Primavera argivo para celebrar el triunfo del
Sol. Es posible que en Argos se diera muerte al rey sagrado atravesándole
el corazón con una larga aguja: una muerte relativamente misericordiosa.
8. Las Tesmoforias («ofrendas debidas») eran orgías agrícolas que se celebraban
en Atenas (véase 48.b) y en las cuales llevaban en un cesto los
órganos genitales cortados del rey sagrado o su sustituto; en tiempos más
civilizados los reemplazaban con tortas en forma de falo y serpientes vivas.
Apolo Licio puede significar «Apolo de la Luz» más bien que «Apolo Lobuno
», pero los dos conceptos estaban relacionados por la costumbre de los
lobos de aullar a la luna llena.
61.
LAMIA
a. Belo tenía una hermosa hija llamada Lamia que gobernó en
Libia y a la que Zeus, agradecido por sus favores, otorgó la facultad
singular de quitarse los ojos y volver a ponérselos a su voluntad.
Le dio varios hijos, pero todo ellos, menos Escila, fueron
muertos por Hera en un arrebato de celos. Lamia se vengó matando
a los hijos de otros y obró con tanta crueldad que su rostro se
convirtió en una máscara espantosa.
b. Posteriormente se agregó al grupo de las Empusas yaciendo
con jóvenes y chupándoles la sangre mientras dormían299.
*
1. Lamia era la libia Neith, la diosa del Amor y la Batalla, llamada también
Anatha y Atenea (véase 8.1, 25.2 y 61.1), cuyo culto suprimieron los
aqueos; como Alfito de Arcadia, terminó siendo un coco para los niños
(véase 52.7). Su nombre, Lamia, parece ser análogo a lamyros («glotón»),
de laimos («gaznate») ; así, de una mujer: «lasciva», y su feo rostro es la
máscara de gorgona profiláctica que llevaban sus sacerdotisas durante los
Misterios (véase 33.3), de los que el infanticidio era parte integral. Los ojos
removibles de Lamia han sido deducidos quizá de una ilustración en que
aparecía la diosa otorgando la visión mística a un héroe mediante la entrega
de un ojo (véase 73.8). Las Empusas eran incubas (véase 55.1).
62.
LEDA
a. Algunos dicen que cuando Zeus se enamoró de Némesis, ella
huyó de él arrojándose al agua y se convirtió en pez, y que él la
persiguió transformado en castor [?] y surcando las olas. Ella saltó
a tierra y se transformó en diversas fieras, pero no pudo zafarse de
Zeus, porque éste tomaba la forma de animales todavía más feroces
y rápidos. Por fin, ella se remontó al aire como un ganso silvestre
y él se transformó en un cisne y la cubrió triunfalmente en
Rammunte, Ática. Némesis sacudió sus plumas resignadamente y
fue a Esparta, donde Leda, esposa del rey Tindáreo, encontró poco
después en un pantano un huevo de color de jacinto que llevó a
299 Diodoro Sículo: xx.41; Suidas sub Lamia; Plutarco: Sobre la curiosidad 2; Escoliasta sobre La paz
de Aristófanes 757; Estrabón: i.11.8; Eustacio sobre Homero: p. 1714; Aristóteles: Ética vii.5.
su casa y ocultó en un cofre; de ese huevo salió Helena de Troya300.
Pero algunos dicen que ese huevo cayó de la luna, como el
huevo que en la antigüedad cayó en el río Eufrates y fue llevado a
la costa por peces y luego empollado por palomas, y del que salió
la diosa del Amor siria301.
b. Otros dicen que Zeus, simulando que era un cisne perseguido
por un águila, se refugió en el seno de Némesis y la violó, y que,
cuando transcurrió el tiempo debido, ella puso un huevo que
Hermes arrojó entre los muslos de Leda cuando estaba sentada en
un taburete con las piernas abiertas. Así Leda dio a luz a Helena y
Zeus colocó las imágenes del Cisne y el Águila en el firmamento
para conmemorar ese ardid302.
c. Sin embargo, el relato más común es que fue con Leda misma
con quien se ayuntó Zeus en la forma de un cisne junto al río
Eurotas; que ella puso un huevo del que salieron Helena, Castor y
Pólux; y que en consecuencia se la deificó como la diosa Némesis303.
Ahora bien, el marido de Leda, Tindáreo, también se había
acostado con ella esa misma noche y, si bien algunos sostienen
que los tres eran hijos de Zeus —y también Clitemnestra, quien
había salido con Helena, de un segundo huevo—, otros dicen que
solamente Helena era hija de Zeus y que Castor y Pólux eran hijos
de Tindáreo304; otros más afirman que Castor y Clitemnestra eran
hijos de Tindáreo, en tanto que Helena y Pólux eran hijos de
Zeus305.
*
1. Némesis era la diosa Luna como Ninfa (véase 32.2) y, en la forma más
antigua del mito de la cacería amorosa, perseguía al rey sagrado a través de
300 Ateneo, citando Cipria de Homero p. 334b; Apolodoro: ii.10.7; Safo: Fragmento 105; Pausanias:
i.33.7; Eratóstenes: Catasterismoi 25.
301 Ateneo: 57f.; Plutarco: Banquetes ii.3.3; Higinio: Fábula 197.
302 Higinio: Astronomía poética ii.8.
303 Lactancio: i.21; Higinio: Fábula 77; Primer Mitógrafo Vaticano: 78 y 204.
304 Homero: Odisea xi.299; Ilíada iii.426; Eurípides: Helena 254, 1497 y 1680.
305 Píndaro: Odas nemeas x.80; Apolodoro: iii.10.6-7.
sus cambios estacionales de liebre, pez, abeja y ratón —o liebre, pez, pájaro
y grano de trigo— y finalmente lo devoraba. Con la victoria del sistema
patriarcal la persecución se invirtió: ahora la diosa huía de Zeus, corno en
la balada inglesa del Herrero Negro (véase 89.2). Fila se había transformado
en una nutria o en un castor para perseguir al pez, y el nombre de Castor
es claramente una supervivencia de ese mito, en tanto que el de Pólux
(«mucho vino dulce») recuerda el carácter de las festividades durante las
cuales se realizaba la persecución.
2. Se dice que Lada es una palabra licia (es decir, cretense) que significa
«mujer», y Leda era la diosa Latona, o Leto, o Lat, que dio a luz a Apolo y
Ártemis en Délos (véase 14.2). El huevo de color de jacinto recuerda el
huevo de Pascua de color de sangre de los druidas, llamado el glain, que
ellos buscaban todos los años en la costa del mar; en el mito celta lo ponía
la diosa como sierpe marina. La fábula de que fue arrojado entre los muslos
de Leda puede haberse deducido de una ilustración en la que aparecía la
diosa sentada en el banquillo del parto con la cabeza de Apolo saliendo de
su útero.
3. Helena y Helle o Selene son variantes locales de la diosa Luna (véase
43.1O, 70.8 y 159.1), cuya identidad con la diosa siria de la que habla Luciano
destaca Higinio. Pero el relato de Higinio es confuso; fue la diosa
misma la que puso el huevo del mundo después de acoplarse con la
serpiente Ofión, y la que lo incubó en las aguas adoptando la forma de una
paloma. Ella misma surgió del Vacío (véase l.a). Helena tenía dos templos
cerca de Esparta: uno en Terapne, edificado en un lugar micénico; otro en
Dendra, relacionado con un culto del árbol, como lo estaba también su
templo de Rodas (véase 88.10). Pólux (x.191) menciona un festival espartano
llamado las Helenoforias, que se parecía mucho a las Tesmoforias de
Atenea en Atenas (véase 48.b), y durante el cual ciertos objetos no mencionables,
eran conducidos en un cesto especial llamado helene; un cesto como
ése lleva Helena misma en relieves que la muestran acompañada por los
Dióscuros. Los objetos debían ser emblemas fálicos, pues ella era una diosa
orgiástica.
4. Zeus engañó a Némesis, la diosa del culto del cisne en el Peloponeso,
apelando a su compasión, exactamente como había engañado a Hera, del
culto del cuco cretense (véase 12.a). Este mito se refiere, al parecer, a la
llegada a ciudades cretenses o pelasgas de guerreros helenos que, para comenzar,
rendían homenaje a la Gran Diosa y proporcionaban a sus sacerdotisas
maridos obedientes, arrebatándole luego la soberanía suprema.
63.
IXIÓN
a. Ixión, hijo de Flegias, el rey lapita, convino en casarse con
Día, hija de Deyoneo, le prometió ricos regalos de boda e invitó a
Deyoneo a un banquete, pero preparó delante del palacio una
trampa con un gran fuego de carbón vegetal debajo, y el confiando
Deyoneo cayó en ella y se quemó.
b. Aunque los dioses menos importantes lo consideraron una
acción nefanda y se negaron a purificar a Ixión, Zeus, que obraba
igualmente mal cuando se enamoraba, no sólo le purificó, sino
que además lo llevó a comer en su mesa.
c. Ixión era desagradecido y se propuso seducir a Hera, a quien,
según suponía, le agradaría tener la oportunidad de vengarse de
Zeus por sus frecuentes infidelidades. Pero Zeus adivinó las intenciones
de Ixión y dio a una nube la forma de una falsa Hera
con la que Ixión, que había bebido demasiado para descubrir el
engaño, satisfizo su deseo. Zeus le sorprendió in fragranti y ordenó
a Hermes que lo azotase sin piedad hasta que repitiese las palabras:
«Los benefactores merecen ser honrados», y luego lo ató a
una rueda ardiente que gira sin cesar por el firmamento.
d. La falsa Hera, llamada luego Neféle, dio a Ixión como hijo el
proscrito niño Centauro, del que se dice que cuando llegó a la
edad viril engendró caballos-centauros con yeguas magnesias, de
los cuales el más célebre fue el docto Quirón306.
*
1. El nombre de Ixión, formado con ischys («fuerza») e io («luna») (véase
61.2), sugiere también ixias («muérdago»). Como rey-encina con genitales
de muérdago (véase 50.2), y representando al dios-trueno, se casaba ritualmente
con la diosa Luna hacedora de lluvia, y entonces se le azotaba
para que su sangre y su esperma fructificaran la tierra (véase 116.4), se le
cortaba la cabeza con un hacha, se le castraba, y después de extenderlo en
un árbol y de asarlo, sus parientes se lo comían sacramentalmente. Eion es
el epíteto homérico para un río, pero al padre de Día se le llama Deyoneo,
que significa «saqueador», así como Eyioneo.
306 Escoliasta sobre Apolonio de Rodas: iii.62; Higinio: Fábulas 33 y 62; Píndaro: Odas píticas ii.33-
89; con escoliasta Luciano: Diálogos de los Dioses 6; Escoliasta sobre Las fenicias de Eurípides 1185.
2. La diosa Luna del culto de la encina era conocida como Día («del firmamento
»), título de la diosa Encina de Dodona (véase 51.1) y por lo tanto
de Hera, la esposa de Zeus. El que los reyes anticuados se llamasen Zeus
(véase 43.2, 45.2, 68.1 y 156.4) y se casasen con Día de las Nubes de Lluvia
desagradaba, como era natural, a los sacerdotes olímpicos, quienes interpretaban
erróneamente la representación ritual del rey lapita con sus
miembros extendidos como un recordatorio de su castigo por impiedad, e
inventaron la anécdota de la nube. En un espejo etrusco Ixión aparece atado
a una rueda de fuego con yesca de hongos a los pies; en otras partes está
atado con el mismo «lazo quíntuple» con que el héroe irlandés Curoi ató a
Cuchulain, inclinado hacia atrás en un aro (Filóstrato: Vida de Apolonio de
Tiana vii.12), con los tobillos, las muñecas y el cuello atados, como Osiris
en el Libro de los muertos. Esta actitud recuerda las ruedas ardientes que se
hacían rodar por las laderas de las colinas en las festividades europeas del
solsticio de verano, como señal de que el sol había llegado a su cénit y en
adelante tenía que declinar hasta el solsticio de invierno. La trampa tendida
por Ixión no es metafórica: eran necesarias víctimas sustituías del rey sagrado,
como prisioneros tomados en la, batalla, o, si faltaban éstos, viajeros
apresados en trampas. El mito parece registrar un tratado hecho por los
helenos adoradores de Zeus con los lapitas, flegieos y centauros y que fue
violado con el asesinato ritual de viajeros helenos y la captura de sus mujeres;
los helenos exigieron, y recibieron, excusas oficiales.
3. Los caballos estaban consagrados a la luna, y las danzas de caballicos,
destinadas a hacer que cayera la Lluvia, dieron origen, al parecer, a la leyenda
de que los centauros eran mitad caballos y mitad hombres. La más
antigua representación griega de los centauros —dos hombres unidos por la
cintura a cuerpos de caballos— se encuentra en una gema micénica del
Héroe de Argos; están el uno frente al otro y bailan. Una pareja análoga
aparece en un sello cretense, pero como en Creta no existía un culto nativo
del caballo, es evidente que el motivo fue importado del continente. En el
arte arcaico se representaba también a los sátiros como hombres caballos,
pero posteriormente como cabras. El centauro sería un héroe oracular con
cola de serpiente, y la fábula del apareamiento de Bóreas con yeguas se relaciona,
por lo tanto, con él (véase 48.e).
64.
ENDIMIÓN
a. Endimión era el hermoso hijo de Zeus y de la ninfa Cálice,
eolio por la raza aunque de origen cario, que expulsó a Climeno
del reino de Elide. Su esposa, conocida con muchos nombres diferentes,
como Ifianasa, Hiperipa, Cromia y Neis, le dio cuatro
hijos; también tuvo cincuenta hijas con Selene, quien se había
enamorado de él desesperadamente307.
b. Endimión dormía una noche en una cueva del monte Latines
cuando Selene lo vio por primera vez, se acostó a su lado y le besó
suavemente en los ojos cerrados. Más tarde, según dicen algunos,
volvió a la misma cueva y cayó en un sueño sin sueños. Este
sueño, del cual nunca iba despertar, le vino o bien a propia petición,
porque aborrecía la aproximación de la vejez, o bien porque
Zeus sospechaba que intrigaba con Hera, o bien porque Selene
descubrió que prefería besarle suavemente antes que ser objeto de
su pasión demasiado fértil. Sea como fuere, nunca se ha hecho ni
un día más viejo y conserva en las mejillas la lozanía de la juventud.
Pero otros dicen que está enterrado en Olimpia, donde sus
cuatro hijos corrieron una carrera por el trono vacante, carrera que
ganó Epeo308.
c. Uno de sus hijos vencidos, Etolo, intervino posteriormente en
una carrera de carros con motivo de los juegos fúnebres de Azán,
hijo de Árcade, la primera que se celebró en Grecia. Como los espectadores
no sabían que debían apartarse de la pista, el carro de
Etolo atropello accidentalmente a Apis, hija de Foroneo, y causándole
heridas mortales. Salmoneo, que estaba presente, desterró
a Etolo al otro lado del Golfo de Corinto, donde mató a Doro y
sus hermanos y conquistó el territorio que ahora se llama Etolio309
en su honor.
*
1. Este mito señala cómo un caudillo eolio invadió Elide y aceptó las
consecuencias de su casamiento con la diosa Luna pelasga representante de
307 Apolodoro: i.7.5-6 Pausanias: v.8.1 y 12.
308 Apolodoro: i.7.6; Escoliasta sobre los Idilios de Teócrito iii.49; Cicerón: Debates toscanos i.38;
Pausanias: v.1.3.
309 Pausanias: viii.4.2-3 y v.1.6; Apolodoro: i.7.6; Estrabón: viii.3.33.
Hera —los nombres de las esposas de Endimión son todos títulos de la luna—,
jefa de un colegio de cincuenta sacerdotisas del agua (véase 60.3).
Cuando terminó su reinado fue debidamente sacrificado y se le concedió un
templo de héroe en Olimpia. Pisa, la ciudad a la que pertenecía Olimpia,
significaba, según se dice, en el idioma lidio (o cretense) «lugar de descanso
privado», es decir, de la luna (Servio sobre Virgilio x.179).
2. El nombre Endimión, endeuien (en latín: inducere), se refiere a la seducción
del rey por la Luna, como si fuera una de las Empusas (véase
55.a), pero los antiguos lo explican como refiriéndose a somnum ei inductum,
«el sueño impuesto a él».
3. Etolo, como Pélope, condujo su carro alrededor del estadio olímpico
en representación del sol (véase 69.1); y el hecho de que matara accidentalmente
a Apis, que tiene por fin explicar la colonización eleática de Etolia,
parece haber sido deducido de una ilustración del rompimiento anual
del carro en el que moría el sustituto del rey (véase 71.1 y 109.4). Pero la
carrera pedestre ganada por Epeo («sucesor») fue un acontecimiento anterior
(véase 53.3). La existencia de un templo de Endimión en el monte
Latmos de Caria indica que se estableció allí una colonia eolia proveniente
de Elida. Su casamiento ritual con Hera, como el de Ixión, tuvo que haber
ofendido a los sacerdotes de Zeus (véase 63.2).
4. Apis es un nombre derivado de apios, adjetivo homérico que significa
habitualmente «a lo lejos», pero cuando se aplica a los peloponesos (Esquilo:
Suplicantes 262) significa «del peral» (véase 74.6).
65.
PIGMALIÓN Y GALATEA
a. Pigmalión, hijo de Belo, se enamoró de Afrodita, y, como
ella no quiso yacer con él, hizo una imagen de marfil de ella y la
acostó en su cama suplicándole que se compadeciera de él. Introduciéndose
en esa imagen, Afrodita le dio vida como Galatea, la
que dio a Pigmalión dos hijos: Pafo y Metarme. Pafo, el sucesor
de Pigmalión, fue el padre de Cíniras, quien fundó la ciudad chipriota
de Pafos y construyó allí un templo famoso dedicado a
Afrodita310.
310 Apolodoro: iii.14.3; Ovidio: Metamorfosis x.243 y ss.; Arnobio: Contra las naciones vi.22.
*
1. Pigmalión, casado con la sacerdotisa de Afrodita en Pafos, parece
haber tenido la imagen blanca del culto de la diosa (cf. 1 Samuel xix.13) en
su lecho como un medio para conservar el trono de Chipre. Si, en efecto, a
Pigmalión le sucedió un hijo que le dio esta sacerdotisa, éste habrá sido el
primer rey que impuso el sistema patrilineal a los chipriotas. Pero es más
probable que, como su nieto Cíniras (véase 18.5) se negase a entregar la
imagen de la diosa al término de su reinado de ocho años, y que lo prolongase
casándose con otra de las sacerdotisas de Afrodita —técnicamente su
hija, pues era la heredera del trono—, a la que se llama Metarme («cambio
») para señalar la innovación.
66.
ÉACO
a. El dios fluvial Asopo —al que algunos llaman hijo de Océano
y Tetis, otros de Posidón y Pero y otros más de Zeus y Eurínome—
se casó con Metope, hija del río Ladón, la cual le dio dos
hijos y doce o veinte hijas311.
b. Varias de éstas fueron raptadas y violadas en diversas ocasiones
por Zeus, Posidón o Apolo, y cuando Egina, la más joven
de ellas, hermana melliza de Tebe y una de las víctimas de Zeus,
también desapareció, Asopo salió a buscarla. En Corinto se enteró
de que Zeus era una vez más el culpable, lo persiguió para vengarse
y lo encontró abrazado a Egina en un bosque. Zeus, que estaba
desarmado, huyó ignominiosamente a través del bosque y,
cuando ya no podía verle, se transformó en una roca hasta que
hubo pasado Asopo; inmediatamente después volvió furtivamente
al Olimpo y desde la seguridad de sus murallas le arrojó rayos.
Asopo todavía se mueve lentamente a causa de las heridas que recibió
entonces y a menudo se extraen trozos de carbón quemado
del lecho de su río312.
311 Apolodoro: iii.12.6; Diodoro Sículo: iv.72.
312 Diodoro Sículo: loc. cit.; Píndaro: Odas ístmicas viii.17 y ss.; Calímaco: Himno a Délos 78; Apolodoro:
loc. cit.; Lactancio: sobre la Tebaida de Estacio vii.215.
c. Habiéndose librado así del padre de Egina, Zeus la llevó en
secreto a la isla llamada luego Enone o Enopia, donde se acostó
con ella en la forma de un águila, o de una llama, y los cupidos
revoloteaban sobre su cama administrando los dones del amor313.
Al cabo de algún tiempo Hera descubrió que Egina había dado a
Zeus un hijo llamado Éaco, y, furiosa, resolvió exterminar a todos
los habitantes de Enone, de la que era ahora rey. Introdujo en uno
de sus arroyos una serpiente que ensució el agua y puso millares
de huevos, de modo que una multitud de serpiente empezó a deslizarse
y a retorcerse por los campos introduciéndose en todos los
otros arroyos y ríos. Una densa oscuridad y un calor soporífero se
extendieron por la isla, a la que Éaco había dado el nuevo nombre
de Egina, y el pestilente viento sur sopló durante no menos de
cuatro meses. Las mieses y los pastos se secaron y siguió el hambre,
pero los isleños sufrían principalmente de sed, y cuando se
les acabó el vino tenían que arrastrarse hasta el arroyo más cercano,
donde morían al beber su agua venenosa.
d. Las apelaciones a Zeus eran inútiles; los suplicantes extenuados
y sus animales para el sacrificio caían muertos ante sus mismos
altares, hasta que apenas quedó viva una sola criatura de sangre
caliente314.
e. Un día el trueno y el rayo respondieron a las plegarias de Éaco.
Animado por ese agüero favorable, pidió a Zeus que volviese
a poblar el territorio vacío, dándole tantos súbditos como el número
de hormigas que subían por una cocina cercana llevando granos
de cereal. El árbol, nacido de una bellota de Dodona, estaba
consagrado a Zeus; ante la súplica de Éaco tembló y en sus extensas
ramas se produjo un susurro que no había causado viento alguno.
Éaco, aunque estaba aterrado, no huyó, sino que repetidamente
besó el tronco del árbol y la tierra en que se alzaba. Esa noche
soñó que veía caer al suelo desde el árbol sagrado una lluvia
de hormigas y que éstas se transformaban en hombres. Cuando
despertó descartó el sueño como una fantasía engañosa, pero de
313 Apolodoro: iii.12.6; Píndaro: loc. cit., Escoliasta sobre la Ilíada de Homero i.7; Píndaro: Odas nemeas
viii.6; Ovidio: Metamorfosis vi.113.
314 Higinio: Fábula 52; Ovidio: Metamorfosis vii.520 y ss.
pronto su hijo Telamón le hizo salir para que viese una multitud
de hombres que se acercaban y reconoció los rostros que había
visto en su sueño. La plaga de serpientes había desaparecido y la
lluvia caía sin cesar.
f. Éaco dio las gracias a Zeus y repartió la ciudad y los campos
desiertos entre sus nuevos súbditos, a los que llamó mirmidones,
es decir «hormigas», y cuyos descendientes todavía muestran una
frugalidad, una paciencia y una tenacidad parecidas a las de las
hormigas. Más tarde esos mirmidones siguieron a Peleo cuando
fue desterrado de Egina y combatieron junto a Aquiles y Patroclo
en Troya315.
g. Pero algunos dicen que a los mirmidones aliados de Aquiles
se los llamaba así en honor del rey Mirmidón cuya hija Eurimedusa
fue seducida por Zeus en la forma de una hormiga, y que por
eso las hormigas son sagradas en Tesalia. Y otros hablan de una
ninfa llamada Mirmex, quien, cuando su compañera Atenea inventó
el arado, se jactó de que ella había hecho el descubrimiento,
y como castigo se la transformó en hormiga316.
h. Éaco, quien se casó con Endeis de Megara, era muy famoso
por su piedad y se le honraba tanto que los hombres anhelaban
deleitar sus ojos contemplándolo. Todos los héroes más nobles de
Esparta y Atenas deseaban combatir a sus órdenes, aunque él
había hecho de Egina la isla de acceso más difícil de todas las del
Egeo, rodeándola con escollos sumergidos y arrecifes peligrosos,
como protección contra los piratas317. Cuando toda Grecia fue
afligida por una sequía causada por haber asesinado Pélope al rey
arcadio Estínfalo, o, según dicen algunos, por haber asesinado los
atenienses a Andrógeno, el oráculo de Delfos aconsejó a los griegos:
«¡Pedid a Éaco que ruegue por vuestra liberación!» Inmediatamente
cada ciudad envió un heraldo a Éaco, quien ascendió al
monte Panheleno, el más alto de su isla, vestido como un sacerdote
de Zeus. Allí hizo sacrificios a los dioses y rogó para que ter-
315 Ovidio: Metamorfosis vii.614 y ss.; Higinio: loc. cit.; Apolodoro: loc. cit.; Pausanias: ii.29.2; Estrabón:
viii.6.16 y ix.5.9.
316 Servio sobre la Eneida de Virgilio ii.7 y iv.402; Clemente de Alejandría: Alocución a los gentiles
ii.39.6.
317 Apolodoro: iii.12.6; Píndaro: Odas nemeas viii.8 y ss.; Pausanias: ii.29.5.
minase la sequía. Respondió a su súplica un fuerte trueno, las nubes
oscurecieron el cielo y furiosos chaparrones empaparon todo
el territorio de Grecia. El dedicó entonces un templo a Zeus en el
Panheleno, y una nube que se posa en la cima de la montaña ha
sido siempre desde entonces un infalible augurio de lluvia318.
i. Apolo y Posidón llevaron a Éaco con ellos cuando construyeron
las murallas de Troya, pues sabían que a menos que un mortal
participase en su trabajo la ciudad sería inexpugnable y sus habitantes
capaces de desafiar a los dioses. Apenas habían terminado
la tarea cuando tres serpientes de ojos grises trataron de escalar
las murallas. Dos de ellas eligieron la parte que acababan de terminar
los dioses, pero cayeron y murieron; la tercera, lanzando un
grito, corrió a la parte construida por Éaco y consiguió entrar en la
ciudad. Entonces Apolo profetizó que Troya caería más de una
vez, y que los hijos de Éaco estarían entre los que la tomarían,
tanto en la primera como en la cuarta generación; y eso sucedió
realmente en las personas de Telamón y Ayax319.
j. Éaco, Minos y Radamantis eran los tres hijos de Zeus a los
que él más habría deseado evitar la carga de la ancianidad, pero
las Parcas no lo permitieron y Zeus, aceptando benignamente su
prohibición, dio un buen ejemplo a los demás olímpicos320.
k. Cuando murió Éaco se convirtió en uno de los tres Jueces del
Tártaro, donde dicta leyes a las almas e incluso se apela a él para
que arbitre en las disputas que pueden producirse entre los dioses.
Algunos añaden que guarda las llaves del Tártaro, impone un portazgo
y comprueba si las almas que lleva allá Hermes son las que
figuran en las facturas de Atropo321.
*
1. Las hijas de Asopo violadas por Apolo y Posidón tienen que haber si-
318 Diodoro Sículo: iv.61.1; Clemente de Alejandría: Stromateis vi.3.28; Pausanias: ii.30.4; Teófrasto:
Señales del tiempo i.24.
319 Píndaro: Odas olímpicas viii.30 y ss., con escoliasta.
320 Ovidio: Metamorfosis ix.426 y ss.
321 Ibid.: xiii.25; Píndaro: Odas ístmicas viii.24; Apolodoro: iii.12.6; Luciano: Diálogos de los muertos
xxi.l; Caronte 2; y Viaje abajo iv.
do colegios de sacerdotisas de la Luna en el valle del Asopo, en el nordeste
del Peloponeso, de cuyas fértiles tierras se apoderaron los eolios. La violación
de Egina parece relatar una subsiguiente conquista aquea de Flios,
ciudad situada en las fuentes del Asopo; y un inútil pedido de ayuda militar
hecho por sus vecinos a Corinto. Eurínome y Tetis (véase l.a y l.b), los
nombres de la madre de Asopo, eran títulos antiguos de la diosa Luna, y
«Pero» indica pera, un saco de cuero (véase 36.1) y por lo tanto la égida de
piel de cabra de Atenea, lo mismo que «Egina».
2. Él mito de Éaco se refiere a la conquista de Egina por los mirmidones
de Ftiótide, cuyo emblema tribal era una hormiga. Anteriormente, la isla,
según parece, estaba en poder de pelasgos que rendían culto a la cabra, y su
hostilidad a los invasores queda constatada en el envenenamiento de los
arroyos y ríos por Hera. Según Estrabón, quien siempre buscaba explicaciones
razonables de los mitos, pero raras veces miraba lo bastante lejos, la
tierra de Egina estaba cubierta por una capa de piedras, y sus habitantes se
llamaban mirmidones porque, como las hormigas, tenían que excavar antes
de poder labrar sus campos, y porque eran trogloditas (Estrabón: viii.6.16).
Pero la leyenda tesalia de Mirmex es un simple mito de origen: los mirmidones
de Ftiótide pretendían ser autóctonos, como son las hormigas y mostraban
tal lealtad a las leyes de su sacerdotisa, la reina Hormiga, que el representante
heleno de Zeus que se casó con ella tuvo que hacerse también
una hormiga honoraria. Si Mirmex era, en realidad, un título de la diosa
Madre de la Grecia septentrional, podía muy bien pretender que había inventado
el arado, porque la agricultura había sido establecida por inmigrantes
del Asia Menor antes que los helenos llegaran a Atenas.
3. Los colonos ftiótidas de Egina mezclaron posteriormente sus mitos
con los de los invasores aqueos provenientes de Flio, junto al río Asopo, y,
como estos flianos habían conservado su fidelidad a la encina-oráculo de
Dodona (véase 51.a) se describe a las hormigas como cayendo de un árbol
en vez de salir de la tierra.
4. En el mito original Éaco provocaba la tormenta de lluvia no apelando
a Zeus, sino mediante alguna magia como la que utilizó Salmoneo (véase
68.1). Su legislación en el Tártaro, como la de Minos y Radamantis, indica
que se adoptó un código legal egineta en otras partes de Grecia. Probablemente
se aplicaba al derecho comercial más bien que al criminal, a juzgar
por la aceptación general en la época clásica del talento egineta como peso
legal del metal precioso. Era de origen cretense y su peso era de 100 libras
inglesas.
67.
SISIFO
a. Sísifo, hijo de Éolo, se casó con la hija de Atlante llamada
Mérope, la Pléyade, quien le dio como hijos a Glauco, Ornitión y
Sinón, y poseía un excelente rebaño de vacas en el istmo de Corinto322.
b. Cerca de él vivía Autólico, hijo de Quíone, cuyo hermano
mellizo Filammón fue engendrado por Apolo, aunque el propio
Autólico consideraba como su padre a Hermes323.
c. Ahora bien, Autólico era un experto en el robo, pues Hermes
le había dado el poder de metamorfosear a cualquier animal que
robaba quitándole los cuernos, o cambiándolo de negro en blanco,
y viceversa. Por lo tanto, aunque Sísifo se daba cuenta de que sus
rebaños disminuían constantemente en tanto que los de Autólico
aumentaban, al principio no podía acusarle de robo; en consecuencia
un día grabó en el interior de los cascos de todos sus animales
el monograma SS, o, según dicen algunos, las palabras
«Robado por Autólico». Esa noche Autólico procedió como de
costumbre y al amanecer las huellas de los cascos a lo largo del
camino proporcionaron a Sísifo una prueba suficiente para llamar
a sus vecinos como testigos del robo. Fue al establo de Autólico,
reconoció los animales robados por los cascos marcados, y, dejando
a sus testigos para reconvenir al ladrón, entró en la casa y
mientras seguía la discusión sedujo a Antíclea, hija de Autólico y
esposa del argivo Laertes. Ella le dio como hijo a Odiseo, y la
manera como fue concebido basta para explicar la sagacidad que
mostraba habitualmente y su apodo «Hipsipilón»324.
d. Sísifo fundó Efira, llamada luego Corinto, y la pobló con
hombres nacidos de hongos, a menos que sea cierto que Medea le
regaló el reino. Sus contemporáneos le consideraban el peor bribón
del mundo y sólo le concedían que promovía el comercio y la
322 Apolodoro: i.9.3; Pausanias: ii.4.3; Servio sobre la Eneida de Virgilio ii.79.
323 Higinio: Fábula 200.
324 Polieno: vi.52; Higinio: Fábula 201; Suidas sub Sísifo; Sófocles: Ayax 190; Escoliasta sobre Filoctetes
de Sófocles.
navegación de Corinto325.
e. Cuando, a la muerte de Éolo, Salmoneo usurpó el trono de
Tesalia, Sísifo, que era el heredero legítimo, consultó con el oráculo
de Delfos, que le dijo: «Engendra hijos con tu sobrina; ellos
te vengarán.» En consecuencia sedujo a Tiro, la hija de Salmoneo,
la cual, al descubrir por casualidad que su motivo no era el amor
por ella, sino el odio a su padre, mató a los dos hijos que le había
dado. Sísifo fue entonces al mercado de Larisa [mostró los cadáveres,
acusó falsamente a Salmoneo de incesto y asesinato] e hizo
que lo desterraran de Tesalia326.
f. Cuando Zeus raptó a Egina, el padre de ésta, el dios fluvial
Asopo, fue a Corinto en su busca. Sísifo sabía muy bien lo que le
había sucedido a Egina, pero no quiso revelar nada a menos que
Asopo se comprometiera a abastecer a la ciudadela de Corinto
con un manantial perenne. En conformidad, Asopo hizo que surgiera
el manantial de Pirene detrás del templo de Afrodita, donde
hay ahora imágenes de la diosa armada, del Sol y del arquero
Eros. Entonces Sísifo le dijo todo lo que sabía327.
g. Zeus, quien por muy poco había escapado a la venganza de
Asopo, ordenó a su hermano Hades que llevase a Sísifo al Tártaro
y le castigase eternamente por haber revelado los secretos divinos.
Pero Sísifo no se intimidó: astutamente, puso a Hades unas esposas
con el pretexto de aprender cómo se manejaban y en seguida
se apresuró a cerrarlas. Así quedó Hades preso en la casa de Sísifo
durante varios días, creando una situación imposible, porque nadie
podía morir, ni siquiera los hombres que habían sido decapitados
o descuartizados; hasta que al fin Ares, cuyos intereses quedaban
amenazados, acudió apresuradamente, liberó a Hades y puso
a Sísifo en sus garras.
h. Pero Sísifo tenía otra treta en reserva. Antes de descender al
Tártaro ordenó a su esposa Mérope que no lo enterrara, y cuando
llegó al Palacio de Hades fue directamente a ver a Perséfone y le
325 Apolodoro: i.9.3; Ovidio: Metamorfosis vii.393; Eumelo, citado por Pausanias: ii.3.8; Homero:
Ilíada vi.153; Escoliasta sobre Ayax de Sófocles 190; Escoliasta sobre Acarnianos de Aristófanes 390;
Tzetzes: Sobre Licofrón 980; Ovidio: Heroidas xii.203; Horacio: Sátiras ii.17.12.
326 Higinio: Fábula 60.
327 Pausanias: ii.5.1.
dijo que, como persona que no había sido enterrada, él no tenía
derecho a estar allí, sino que debían haberlo dejado en el otro lado
del Estigia. «Permíteme volver al mundo superior —suplicó—
para que arregle mi entierro y vengue el descuido cometido conmigo.
Mi presencia aquí es sumamente irregular. Volveré dentro
de tres días.» Perséfone se dejó engañar y le concedió lo que pedía.
Pero tan pronto como Sísifo se encontró de nuevo bajo la luz
del sol faltó a la promesa hecha a Perséfone. Por fin hubo que
llamar a Hermes para que lo llevase de vuelta por la fuerza328.
i. Quizá porque había agraviado a Salmoneo, o porque había
revelado el secreto de Zeus, o porque había vivido siempre del
robo y asesinado con frecuencia a viajeros confiados —algunos
dicen que fue Teseo quien puso fin a la carrera de Sísifo, aunque
generalmente esto no se menciona entre las hazañas de Teseo—,
lo cierto es que se impuso a Sísifo un castigo ejemplar329. Los
Jueces de los Muertos le mostraron una piedra gigantesca —
idéntica en su tamaño a la roca en que se había transformado Zeus
cuando huía de Asopo— y le ordenaron que la subiera a la cima
de una colina y la dejara caer por la otra ladera. Pero nunca ha
conseguido hacer eso. Tan pronto como está a punto de llegar a la
cima le obliga a retroceder el peso de la desvergonzada piedra,
que salta al fondo mismo una vez más. Él la vuelve a tomar cansadamente
y tiene que reanudar la tarea, aunque el sudor le baña
el cuerpo y se alza una nube de polvo sobre su cabeza330.
j. Mérope, avergonzada por ser la única Pléyade con un marido
en el Infierno —y además criminal— abandonó a sus rutilantes
hermanas en el firmamento nocturno y nunca se la ha vuelto a ver
jamás. Y así como el lugar donde está la tumba de Neleo en el
istmo de Corinto era un secreto que Sísifo se negó a revelar incluso
a Néstor, así también los corintios se muestran igualmente reticentes
cuando se les pregunta dónde fue enterrado Sísifo331.
328 Teognis: 712 y ss.; Eustacio sobre la Ilíada de Homero pp. 487, 631 y 1702.
329 Servio sobre la Eneida de Virgilio vi.616; Escoliasta sobre la Tebaida de Estacio ii.380; Higinio:
Fábula 38.
330 Escoliasta sobre la Ilíada de Homero i.180; Pausanias: x.31.3; Ovidio: Metamorfosis iv.459;
Homero: Odisea xi.593-600.
331 Ovidio: Fasti iv.175-6; Eumelo, citado por Pausanias: ii.2.2.
*
1. «Sísifo», aunque los griegos entendían que significaba «muy sabio»,
es un nombre que Hesiquio escribe Sesephus y se cree que es una variante
griega de Tesup, el dios Sol hitita, idéntico a Atabirio, el dios Sol de Rodas
(véase 42.4 y 93.1), cuyo animal sagrado era un toro. Se han descubierto
estatuillas de bronce y relieves de este toro que datan del siglo XIX a. De
C.; el toro tiene marcados un cetro y dos discos en el costado y un trébol en
la grupa. Los robos de ganado con la marca del dios Sol son comunes en el
mito griego: los compañeros de Odiseo los hicieron (véase 170.u), y también
Alcioneo y su contemporáneo Heracles (véase 132.d y w). Pero el empleo
de la magia por Autólico en su robo a Sísifo recuerda la fábula de Jacob
y Labán (Génesis XXIX y XXX). Jacob, como Autólico, poseía el don
de convertir al ganado en el color que deseaba, y así disminuía los rebaños
de Labán. El vínculo cultural entre Corinto y Canaán, que se pone de manifiesto
en los mitos de Niso (véase 91.1), Edipo (véase 105.1 y 7), Alcátoo
(véase 110.2) y Melicertes (véase 70.2), puede ser hitita. Alcioneo provenía
también de Corinto.
2. La «piedra desvergonzada» de Sísifo era originalmente un disco solar,
y la colina por la que la hacía rodar es la bóveda del cielo; esto constituía
una imagen bastante familiar. La existencia de un culto del sol en Corinto
está bien demostrada: se dice que Helio y Afrodita poseyeron, sucesivamente,
la Acrópolis y compartían allí un templo (Pausanias: ii.4.7). Además,
Sísifo está colocado invariablemente junto a Ixión en el Tártaro, y la
rueda de fuego de Ixión es un símbolo del sol. Esto explica por qué los pobladores
de Efira nacieron de hongos: los hongos eran la yesca ritual de la
rueda de fuego de Ixión (véase 63.2) y el dios Sol exigía sacrificios de seres
humanos quemados para iniciar su año. La seducción de Anticlea quizás
haya sido deducida de una pintura que representaba el casamiento de Helio
con Afrodita; la hostilidad del mitógrafo respecto a Sísifo proclama el disgusto
con que veían los helenos la instalación estratégica de colonias no
helenas en el estrecho istmo que separa al Peloponeso del Ática. La treta
con que engañó a Hades se refiere, probablemente, a la negativa de un rey
sagrado a abdicar al final de su reinado (véase 170.1). A juzgar por las
marcas del toro-sol, consiguió reinar durante dos Grandes Años, representados
por el cetro y los discos solares, y obtuvo el asentimiento de la triple
diosa, representada por el trébol. Hipsipilón, el apodo de Odiseo, es la forma
masculina de Hipsípila, un título, probablemente, de la diosa Luna (véase
106.3).
3. Sísifo y Neleo fueron enterrados, probablemente, en puntos estratégicos
del Istmo como un Amuleto contra la invasión (véase 101.3 y 146.2).
Se da un vacío en el relato que hace Higinio de cómo se vengó Sísifo de
Salmoneo; yo lo he llenado con un pasaje (párrafo e, arriba) que da sentido
a la fábula.
4. Pirene, el manantial de la ciudadela de Corinto al que Belerofonte llevó
a beber a Pegaso (véase 75.c) no tenía emanación y nunca se secaba
(Pausanias: ii.5.1; Estrabón: viii.6.21). Pirene era también el nombre de una
fuente situada fuera de las puertas de la ciudad, en el camino de la plaza del
mercadea Lequeo, donde se decía que Pirene («de los mimbres») —a la que
los mitógrafos describen como hija de Aqueloo, o de Ébalo (Pausanias: loc.
cit.), o de Asopo y Merope (Diodoro Sículo: iv.72)— se transformó en un
manantial cuando lloró por su hijo Cencrias («serpiente moteada»), a quien
Artemis había matado sin querer. El «bronce corintio» tomaba su color característico
por ser sumergido al rojo vivo en ese manantial (Pausanias:
ii.3.3).
5. Una de las siete Pléyades desapareció a comienzos de la época clásica
y era necesario explicar su ausencia (véase 41.6).
6. Queda por resolver un problema: ¿era realmente la S doble el monograma
de Sísifo? La ilustración gráfica del mito lo mostraba probablemente
examinando las huellas de las ovejas y las vacas robadas, las cuales, como
«partían la pezuña», tenían la forma de C ). Este signo equivalía a SS en la
escritura griega primitiva, y también podía interpretarse como las mitades
unidas del mes lunar y todo lo que eso implicaba: creciente y menguante,
aumento y disminución, bendición y maldición. Los animales con la «pezuña
partida» estaban dedicados a la Luna —son los sacrificios que ordena
el Levítico en los festivales de la Luna Nueva— y las SS se referían, por lo
tanto, a Selene la Luna, alias Afrodita, más bien que a Sísifo, quien, como
rey-sol, sólo tenía en administración el rebaño sagrado de la diosa (véase
42.1). La figura C ), que representaba la luna llena (a diferencia de la O,
que representaba el simple disco solar) estaba marcada en cada costado de
la vaca sagrada que condujo a Cadmo al lugar donde se iba a edificar Tebas
(véase 58.f).
68.
SALMONEO Y TIRO
a. Salmoneo, hijo, o nieto, de Éolo y Enáreta, reinó durante un
tiempo en Tesalia antes de conducir una colonia eolia a los confines
orientales de Elide, donde construyó la ciudad de Salmone,
cerca de la fuente del río Enipeo, un tributario del Alfeo332. A
Salmoneo le odiaban sus súbditos y su insolencia regia llegó a tal
extremo que incluso transfirió los sacrificios de Zeus a sus propios
altares y anunció que él era Zeus. Incluso recorría las calles
de Salmone arrastrando calderos de bronce, atados con cuero, detrás
de su carro para simular el trueno, de Zeus, y lanzando al aire
antorchas hechas con hojas de roble. Algunas de ellas, al caer,
quemaban a sus, infortunados súbditos, de quienes se esperaba
que las tomaran por rayos. Un buen día Zeus castigó a Salmoneo
lanzándole un verdadero rayo, que no sólo los destruyó a él y al
carro, sino que además incendió toda la ciudad333.
b. Alcídice, la esposa de Salmoneo, había muerto muchos años
antes al dar a luz una hermosa hija llamada Tiro, que quedó a cargo
de su madrastra Sidero, y la trataban con mucha crueldad por
considerarla la causa de la expulsión de la familia de Tesalia, pues
había dado muerte a los dos hijos que tuvo con su malvado tío Sísifo.
Se enamoró del río Enipeo y frecuentaba día tras días sus orillas
llorando su soledad. Pero el dios fluvial, aunque le divertía y
halagaba su pasión, no la animaba lo más mínimo.
c. Posidón decidió aprovechar esa situación ridícula. Se disfrazó
de dios del Río e invitó a Tiro a unirse con él en la confluencia
del Enipeo y el Alfeo, y allí la sumió en un sueño mágico, mientras
una ola negra se alzaba como una montaña y ondulaba la
cresta para ocultar su bribonada. Cuando despertó Tiro y se encontró
violada, se quedó horrorizada por el engaño, pero Posidón
se echó a reír y le dijo que corriera a casa y guardara silencio respecto
a lo que había sucedido. Añadió que su recompensa serían
dos hermosos mellizos, hijos de un padre mejor que un mero dios
fluvial334.
d. Tiro se las arregló para mantener su secreto hasta que dio a
luz los prometidos mellizos, pero entonces, incapaz de enfrentar
la ira de Sidero, los abandonó en una montaña. Un cuidador de
caballos que pasó por allí los llevó a su hogar, pero no sin que an-
332 Apolodoro: i.7.3; Higinio: Astronomía poética ii.20; Estrabón: viii.3.32.
333 Diodoro Sículo: iv.68.1; Apolodoro: i.9.7; Higinio: Fábula 61.
334 Apolodoro: i.9.8; Homero: Odisea xi.235 y ss.; Luciano: Diálogos marinos 13.
tes su yegua madre coceara al mayor en el rostro. La esposa del
cuidador de caballos crió a los niños, dio el coceado a la yegua
para que lo amamantara y le llamó Pelias; el otro, al que llamó
Neleo, adquirió su naturaleza salvaje de la perra que le sirvió como
madre adoptiva. Pero algunos dicen que a los mellizos se les
encontró a la deriva en el Enipeo en un arca de madera. Tan pronto
como Pelias y Neleo descubrieron el nombre de su madre y se
enteraron de cuan despiadadamente había sido tratada se dispusieron
a vengarla. Sidero se refugió en el templo de Hera, pero Pelias
la mató mientras ella se asía a los cuernos del altar. Esta fue la
primera de las muchas afrentas que hicieron a la diosa335.
e. Tiro se casó más tarde con su tío Creteo, fundador de Yolco,
con quien tuvo a Esón, padre del argonauta Jasón; él adoptó como
hijos a Pelias y Neleo336.
f. Cuando murió Creteo los gemelos se pelearon; Pelias se apoderó
del trono de Yolco, desterró a Neleo y mantuvo a Esón preso
en el palacio. Neleo condujo a los nietos de Creteo, Melampo y
Biante, con una compañía mixta de aqueos, ftiótidas y eolios, a
Mesenia, donde expulsó de Pilos a los léleges e hizo a la ciudad
tan famosa que ahora se le considera como su fundador. Se casó
con Cloris, pero Heracles dio muerte a sus doce hijos, con excepción
de Néstor337.
*
1. Antígono de Caristo (Relato de cosas maravillosas 15) recuerda que
en Cranón se conservaba un carro de bronce que provocaba la lluvia y que
en las épocas de sequía los habitantes arrastraban por terreno escabroso para
que se sacudiera y resonara, y también (como lo muestran las monedas
cranonias) para que salpicara el agua de los cántaros que contenía. Siempre
sobrevenía la lluvia, según Antígono. Por tanto, el encantamiento de Salmoneo
para producir tormentas habrá sido una práctica religiosa común,
como hacer sonar guijarros en una calabaza seca, golpear en puertas de ro-
335 Apolodoro: loc. cit.; Eustacio sobre la Odisea de Homero xi.253; Sófocles: Tiro, citado por Aristóteles:
Poética xvi.1454.
336 Pausanias: iv.2.3; Apolodoro: i.9.11; Higinio: Fábula 12.
337 Hesíodo: Teogonía 996; Escoliasta sobre Alcestes de Eurípides 255; Diodoro Sículo: iv.68.6; Pausanias
iv.2.3; 36.1 y x.29.3; Homero: Ilíada xi.682.
ble, agitar piedras en una caja, bailar, golpear escudos o hacer girar sonajas.
Se le describió como un criminal sólo cuando la autoridad central aquea
prohibió la representación de Zeus (véase 45.2). A juzgar por los cedazos
de las Danaides (véase 60.6) y la danza de la vaca argiva (véase 56.1), la
ceremonia para provocar la lluvia era originalmente una prerrogativa femenina
—como sigue siéndolo entre ciertas tribus primitivas del África, como
las de los hereros y los damaras—, pero pasó a cargo del rey sagrado cuando
la Reina le permitió actuar como su representante (véase 136.4).
2. Tiro era la Diosa Madre de los tirios y tirrenos, o tirsenios, y quizá
también de los tirintios; el suyo es probablemente un nombre prehelénico,
pero proporcionó a Grecia la palabra tyrsis («ciudad amurallada») y también
la idea de «tiranía». Su maltrato por Sidero recuerda el de Antíope por
Dirce, mito al que se parece mucho (véase 16.a); y puede haber sido originalmente
el testimonio de una opresión de los tirios por sus vecinos los sidonios.
Se creía que el agua fluvial empreñaba a las novias que se bañaban
en ella —el baño era también un rito purificador después de la menstruación
o del parto— y es probable que se invocase al Enipeo de Tiro, como al
Escamandro (véase 137.3) para perder la virginidad. La anécdota de la seducción
de Tiro por Posidón se propone explicar por qué a los descendientes
de Salmoneo se los llamaba a veces «hijos de Enipeo», que era su patria
original, y otras veces «hijos de Posidón», a causa de su fama naval. Su anterior
seducción por Sísifo indica que el culto del sol corintio había sido
implantado en Salmone; Antíope estaba también relacionada por casamiento
con Sísifo (véase 76.b).
3. El arca de Tiro en la que envió a los mellizos a la deriva por el Enipeo,
debió de ser de madera de aliso, como el arca en que Rea Silvia envió a
Rómulo y Remo flotando por el Tíber. La pelea de Pelias y Neleo, como la
de Eteocles y Polinices, la de Acrisio y Preto, la de Atreo y Tiestes y otras
parejas de reyes análogas, parece registrar el derrumbamiento del sistema
por el cual el rey y su sucesor gobernaban alternativamente durante cuarenta
y nueve o cincuenta meses en el mismo reino (véase 69.1; 73.4 y 106.b).
4. Los cuernos del altar a los que se asió Sidero eran los que se fijaban
habitualmente a la imagen de la diosa Vaca Hera, Astarté, Io, Isis o Hathor;
y Pelias parece haber sido un conquistador aqueo que reorganizó por la
fuerza el culto eolio de la diosa en la Tesalia meridional. En Palestina los
altares con cuernos, como el altar al que se asió Joab (I Reyes ii.28, etc.),
sobrevivieron al destronamiento de la vaca Luna y su becerro de oro.
69.
ALCESTIS
a. Alcestis, la más bella de las hijas de Pelias, fue solicitada en
matrimonio por muchos reyes y príncipes. Como no quería poner
en peligro su posición política rechazando a cualquiera de ellos y
viendo, al mismo tiempo, que era claramente imposible satisfacer
a más de uno, Pelias hizo saber que casaría a Alcestis con el hombre
que lograra uncir un jabalí y un león a su carro y conducirlos
alrededor del estadio. Al enterarse de eso, Admeto, rey de Feras,
llamó a Apolo, quien durante un año le tenía que servir como vaquero
por orden de Zeus, y le preguntó: «¿Te he tratado con el
respeto debido a tu divinidad?» «Lo has hecho, ciertamente —
asintió Apolo— y yo te he mostrado mi agradecimiento haciendo
que todas tus ovejas paran mellizos.» «Entonces, como un favor
final —suplicó Admeto— te ruego que me ayudes a conseguir a
Alcestis permitiéndome que cumpla las condiciones de Pelias.»
«Será un placer para mí», contestó Apolo. Heracles le ayudó también
amansando a las fieras y poco después Admeto condujo su
carro alrededor del estadio de Yolco tirado por aquel par de animales
salvajes338.
b. No se sabe por qué Admeto omitió el acostumbrado sacrificio
a Artemis antes de casarse con Alcestis, pero la diosa se apresuró
a castigarle. Cuando, animado por el vino, ungido con esencias
y enguirnaldado con flores, entró esa noche en la cámara
nupcial, Admeto retrocedió horrorizado. En el lecho matrimonial
no le esperaba una bella novia desnuda, sino un nudo enmarañado
de serpientes sibilantes. Admeto corrió gritando en busca de Apolo,
quien intervino bondadosamente ante Artemis en favor de él.
Después de ofrecerse inmediatamente el sacrificio olvidado, todo
quedó arreglado y Apolo incluso obtuvo la promesa de Artemis
de que, cuando llegara el día de la muerte de Admeto, se le perdonaría
la vida con la condición de que un miembro de su familia
muriese voluntariamente por amor a él.
c. Ese día fatídico llegó más pronto de lo que esperaba Admeto.
Hermes se introdujo en el palacio una mañana y le citó para el
338 Higinio: Fábula 50; Apolodoro: iii.10.4; Calímaco: Himno a Apolo 47-54; Escoliasta sobre Alcestes
de Eurípides 2; Fulgencio: i.27.
Tártaro. Se produjo una consternación general, pero Apolo gano
un poco de tiempo para Admeto emborrachando a las Tres Parcas,
y así aplazó el corte fatal del hilo de su vida. Admeto corrió apresuradamente
a ver a sus ancianos padres, se asió a sus rodillas y
suplicó a cada uno de ellos por turno que le cedieran lo que les
quedaba de vida. Pero ellos se negaron rotundamente, alegando
que la vida les placía mucho todavía y que él debía conformarse
con su suerte, como hacía todo el mundo.
d. Entonces, por amor a Admeto, Alcestis se envenenó y su alma
descendió al Tártaro, pero Perséfone consideró que estaba mal
que una esposa muriese en vez de su marido. «¡Vuelve al aire superior!
»339, exclamó.
e. Algunos refieren las cosas de un modo diferente. Dicen que
Hades fue personalmente en busca de Admeto y que, cuando éste
huyó, Alcestis se ofreció voluntariamente a ocupar su lugar, pero
Heracles se presentó inesperadamente con una nueva clava de
acebuche y la salvó340.
*
1. El uncimiento de un león y un jabalí al mismo carro es el tema de un
mito tebano (véase 106.a) en el que el significado original ha sido igualmente
oscurecido. El león y el jabalí eran los símbolos animales que se daban
a la primera y la segunda mitades del Año Sagrado, respectivamente —
se dan constantemente, en oposición, en los vasos etruscos— y el oráculo
parece haber propuesto un arreglo pacífico de la rivalidad tradicional entre
el rey sagrado y su heredero. Este arreglo consistía en que el reino se dividiera
en dos mitades y que ambos reinaran concurrentemente, como Preto y
Acrisio hicieron finalmente en Argos (véase 73.a), en vez de mantenerlo
entero y gobernarlo alternadamente, como hicieron Eteocles y Polinices en
Tebas (véase 106.b). Una vuelta alrededor del estadio en un carro era una
prueba de realeza (véase 64.3).
2. Artemis se oponía al matrimonio monogámico porque pertenecía al
culto pre-heleno en el que las mujeres se emparejaban promiscuamente fuera
de sus clanes; por eso los helenos la propiciaban con sacrificios nupciales
portando antorchas de la casta oxiacanta en su honor. La práctica patriarcal
de inmolar a la viuda en la hoguera, de la que dan testimonio los
339 Apolodoro: i.9.15.
340 Eurípides: Alcestes.
mitos de Evadne (véase 106.1) y Políxena (véase 168.k), nació de la costumbre
indo-europea que prohibía a las viudas volver a casarse; una vez
que se mitigó esta prohibición, la inmolación de la viuda en la hoguera se
hizo menos atractiva (véase 74.a).
3. En la primera versión de este mito Perséfone rechazaba el sacrificio de
Alcestis. Perséfone representa el punto de vista matriarcal. En la segunda
versión Heracles lo prohibía y era elegido como instrumento de la voluntad
de Zeus, es decir, de la ética patriarcal, basándose en que en una ocasión
perturbó el Infierno y salvó a Teseo (véase 103.d). El olivo silvestre servía
en Grecia para expeler las malas influencias (véase 119.2) como el abedul
en Italia y la Europa septentrional (véase 52.3).
70.
ATAMANTE
a. El eolio Atamante, hermano de Sísifo y de Salmoneo, gobernó
en Beocia. Por orden de Hera se casó con Néfele, un fantasma
que creó Zeus a semejanza de la diosa con el que deseaba engañar
al lapita Ixión y que ahora vagaba desconsoladamente por las salas
del Olimpo. Néfele dio a Atamante dos hijos: Frixo y Leuconte,
y una hija, Hele. Pero Atamante se sentía agraviado por el desdén
de que le hacía objeto Néfele y, habiéndose enamorado de
Ino, hija de Cadmo, la llevó en secreto a su palacio al pie del
monte Lafistio, donde engendró con ella a Learco y Melicertes.
b. Cuando se enteró por los sirvientes del palacio de la existencia
de su rival, Néfele volvió furiosa al Olimpo y se quejó a Hera
de que la habían agraviado. Hera le dio la razón y prometió solemnemente:
«¡Mi venganza eterna caerá sobre Atamante y su casa!
»
c. Néfele volvió inmediatamente al monte Lafistio, donde
anunció públicamente la promesa de Hera y pidió la muerte de
Atamante. Pero los hombres de Beocia, que temían a Atamante
más que a Hera, no escucharon a Néfele, y las mujeres de Beocia
eran devotas de Ino, quien las indujo a que tostaran el trigo para
sembrar sin que lo supieran sus maridos y así se perdiera la cosecha.
Ino preveía que cuando llegara el momento de que germinara
el grano y no apareciera ningún tallo, Atamante enviaría emisarios
al oráculo de Delfos para preguntar qué andaba mal. Ya había
sobornado a los mensajeros de Atamante para que volvieran con
una respuesta falsa, a saber, que la tierra recuperaría su fertilidad
solamente si Frixo, el hijo de Néfele, era sacrificado a Zeus en el
monte Lafistio.
d. Frixo era un joven hermoso de quien se había enamorado su
tía Biádice, esposa de Creteo y a quien cuando él desairó sus requerimientos,
ella acusó de haber tratado de violarla. Los beocios
creyeron el embuste de Biádice, aplaudieron la sabia elección de
Apolo de un sacrificio propiciatorio y exigieron la muerte de
Frixo; en vista de lo cual Atamante, llorando fuertemente, condujo
a Frixo a la cima de la montaña. Estaba a punto de cortarle la
garganta, cuando Heracles, quien por casualidad estaba en la vecindad,
subió apresuradamente y le arrancó de la mano el pedernal
de los sacrificios. «Mi padre Zeus —dijo— aborrece los sacrificios
humanos.» Sin embargo, Frixo habría perecido a pesar de
esa defensa si de pronto un carnero de oro alado suministrado por
Hermes por orden de Hera —o según dicen algunos, de Zeus
mismo— no hubiese descendido del Olimpo para salvarle.
—¡Monta en mi lomo! —gritó el carnero, y Frixo le obedeció.
—¡Llévame a mí también! —suplicó Hele—. ¡No me dejes a
merced de mi padre!
e. Frixo la colocó tras él y el carnero voló hada el este, en dirección
al país de Cólquide, donde Helio tenía sus caballos. Al
poco rato Hele sintió vértigo, no pudo mantenerse firme y cayó en
el estrecho entre Europa y Asia llamado ahora Helesponto en su
honor, pero Frixo llegó sin novedad a Cólquide y allí sacrificó el
carnero a Zeus Libertador. Su vellón de oro se hizo famoso una
generación después cuando fueron a buscarlo los argonautas.
f. Intimidados por el milagro del monte Lafistio, los mensajeros
de Atamante confesaron que Ino los había sobornado para que
volvieran de Delfos con una respuesta falsa, y en seguida quedaron
en descubierto sus engaños y los de Biádice. En vista de esto,
Néfele volvió a exigir la muerte de Atamante, y pusieron en la cabeza
de éste la venda del sacrificio que había llevado Frixo; sólo
una nueva intervención de Heracles le salvó de la muerte.
g. Pero Hera estaba encolerizada con Atamante y le volvió loco,
no sólo a causa de Néfele, sino también porque había consentido
que Ino hospedara al infante Dioniso, el bastardo de Zeus con su
hermana Sémele, que vivía en el palacio disfrazado de muchacha.
De pronto, Atamante tomó el arco y gritó: «¡Mirad, un ciervo
blanco! ¡Apartaos mientras yo disparo!» Dicho eso, traspasó a
Learco con una flecha y luego descuartizó su cuerpo todavía tembloroso.
h. Ino tomó a Melicertes, su hijo menor, y huyó; pero difícilmente
habría evitado la venganza de Atamante si el infante Dioniso
no le hubiera cegado momentáneamente, de modo que comenzó
a azotar a una cabra confundiéndola con Ino. Ésta corrió a la
Roca Moluria, desde la que se arrojó al mar y murió ahogada. Esta
roca adquirió luego mala reputación, porque el salvaje Escirón
la utilizaba para arrojar por ella a los viajeros. Pero Zeus, recordando
la bondad de Ino con Dioniso, no quiso enviar su alma al
Tártaro y en cambio la divinizó como la diosa Leucotea. También
divinizó a su hijo Melicertes como el dios Palemón, y lo envió al
istmo de Corinto cabalgando en un delfín; los Juegos ístmicos,
fundados en su honor por Sísifo, se celebran todavía cada cuatro
años.
i. Atamante, ahora desterrado de Beocia y sin hijos, pues el que
le quedaba, Leuconte había enfermado y muerto, preguntó al oráculo
de Delfos dónde podía establecerse, y obtuvo esta respuesta:
«Dondequiera que las fieras te den de comer». Caminando a la
ventura hacia el norte, sin tener qué comer ni beber, llegó adonde
se hallaba una manada de lobos devorando un rebaño de ovejas en
una desolada llanura de Tesalia. Los lobos huyeron al acercarse él
y Atamante y sus hambrientos compañeros comieron la carne de
carnero que habían dejado los lobos. Entonces recordó el oráculo
y, después de adoptar a Haliarto y Coroneo, sus resobrinos corintios,
fundó una ciudad a la que llamó Alos en recuerdo de sus andanzas
o en honor a su sirvienta Alos, y a la región se la llamó
Atamania. Luego se casó con Temisto y constituyó una nueva familia341.
341 Pausanias: i.44.11; ix.34.4-5 y 23.3; Apolodoro: i.7.3 y iii.4.3; Higinio: Fábulas 2 y 4; Astronomía
poética ii.20; Fragmentos de Atamas de Sófocles; Nono: Dionisíacas x.l y ss.; Escoliasta sobre la Ilíada
de Hornero vii.86; Eustacio sobre lo mismo; Ovidio: Metamorfosis iv.480-541; Etymologicum Magnum
70.8; Estéfano de Bizancio sub Atamania.
f. Otros cuentan las cosas de manera distinta. Omitiendo el casamiento
de Atamante con Néfele, dicen que un día, después del
nacimiento de Learco y Melicertes, su esposa Ino salió de caza y
no volvió. Las manchas de sangre que encontró en una túnica
desgarrada le convencieron de que la habían matado las fieras, pero
la verdad era que se había apoderado de ella un súbito frenesí
báquico cuando la atacó un lince. Ella lo había estrangulado, lo
había desollado con los dientes y las uñas y se había ido, vestida
únicamente con una piel, a celebrar una orgía prolongada en el
Parnaso. Después de un intervalo de luto, Atamante se casó con
Temisto, quien, un año después, le dio dos hijos. Entonces se enteró
con espanto de que Ino vivía todavía. Mandó buscarla inmediatamente,
la instaló en el aposento de los niños del palacio y le
dijo a Temisto: «Tenemos una nodriza que parece idónea, una
cautiva tomada en la reciente incursión en el monte Citerón».
Temisto, a quien no tardaron en desengañar sus sirvientes, fue al
aposento de los niños simulando que no sabía quién era Ino, y le
dijo: «Por favor, nodriza, prepara un juego de ropas de lana blancas
para mis dos hijos y otro juego de ropas de luto para los de mi
infortunada predecesora Ino. Tendrán que ponérselos mañana».
k. Al día siguiente Temisto ordenó a sus guardias que entraran
en el aposento de los niños y mataran a los mellizos que estuvieran
vestidos de luto, pero que no tocaran a los otros dos. Sin embargo,
Ino, sospechando lo que tramaba Temisto, había vestido
con ropas blancas a sus propios hijos y con ropas de luto a los de
su rival. En consecuencia, fueron asesinados los mellizos de Temisto
y la noticia enloqueció a Acamante: mató a Learco confundiéndolo
con un ciervo, pero Ino escapó con Melicertés, se arrojó
al mar y se hizo inmortal.
l. Otros más dicen que Frixo y Hele eran hijos de Néfele e
Ixión. Un día, cuando vagaban por un bosque, se encontraron con
su madre presa de un frenesí báquico y que conducía a un carnero
dorado por los cuernos. «Escuchad —balbuceó—, éste es un hijo
de vuestra prima Teófane. Ella tenía muchos pretendientes, por lo
que Posidón la transformó en oveja y él se transformó en carnero
y la poseyó en la isla de Crumisa.»
—¿Qué les sucedió a los pretendientes, madre? —preguntó la
pequeña Hele.
—Se convirtieron en lobos —contestó Ino— y aullan por Teófane
durante toda la noche. Ahora no me hagáis más preguntas y
montad los dos en el lomo de este carnero y él os llevará al reino
de Cólquide, donde reina Aetes, el hijo de Helio. Tan pronto como
lleguéis, sacrificadlo a Ares.
m. Frixo obedeció las extrañas órdenes de su madre y colgó el
vellón de oro en un templo dedicado a Ares en Cólquide, donde lo
guardaba un dragón; y muchos años después su hijo Presbón, o
Citisoro, fue a Orcómeno desde Cólquide y salvó a Atamante
cuando iba a ser sacrificado como víctima propiciatoria342.
*
1. El nombre de Atamante se relaciona en el mito con Atamania, la ciudad
que, según se dice, fundó en el desierto de Tesalia, pero parece formado
más bien con Ath («alto») y amaein («segar»), con el significado de «el
rey dedicado a la Segadora de Arriba», es decir, a la diosa de la Luna de la
Cosecha. El conflicto entre sus esposas rivales Ino y Néfele fue probablemente
el que se produjo entre los primeros pobladores jonios de Beocia que
habían adoptado el culto de la diosa Cereal, Ino, y los invasores eolios pastorales.
Una tentativa de ceder los ritos agrícolas de la diosa jonia Ino al
dios del trueno eolio y su esposa Néfele, la nube de lluvia, parece haber
sido frustrada con la tostadura del trigo para sembrar por las sacerdotisas.
2. El mito de Atamante y Frixo registra el sacrificio anual del rey, o de
su sustituto, en la montaña —primeramente un niño vestido con el vellón
de un carnero y luego un carnero— durante el festival del Año Nuevo para
provocar la lluvia, que los pastores celebraban en el equinoccio de primavera.
El sacrificio del carnero a Zeus en la cumbre del monte Pelión, no lejos
de Lafistio, se realizaba en abril, cuando, de acuerdo con el Zodíaco, Aries
estaba en ascensión; los hombres más importantes del distrito solían subir
penosamente, vestidos con pieles de ovejas blancas (Dicearco: ii.8), y el
rito todavía sobrevive allí en nuestros días en la forma del sacrificio y la
resurrección simulados de un anciano que se pone una máscara de oveja
negra (véase 148.10). Las ropas de luto que se ordenó poner a los niños
condenados a morir indican que la víctima llevaba un vellón negro y el sacerdote
y los espectadores vellones blancos. El amor de Biádice por Frixo
recuerda el amor de la mujer de Putifar por José, un mito análogo de origen
cananeo; y algo muy parecido se dice de Antea y Belerofonte (véase 75.a),
342 Higinio: Fábulas 1, 3, 5 y 88; Fragmentos de Ino de Eurípides; Herodoto: vii.197; Pausanias:
ix.34.5.
Cretéis y Peleo (véase 81.g), Fedra e Hipólito (véase 101.a-g), Filonóme y
Tenes (véase 161.g).
3. Que Néfele («nube») era un don de Hera a Atamante y creada a imagen
de la diosa, indica que en la versión original Atamante, el rey eolio
mismo, representaba al dios del trueno, igual que su predecesor Ixión (véase
63.1), y su hermano Salmoneo (véase 68.1); y que, cuando se casó con
Temisto (quien, en la versión del mito que da Eurípides, es la rival de Ino),
ella desempeñó el papel de la esposa del dios trueno.
4. Ino era Leucotea, «la Diosa Blanca», y probó su identidad con la Triple
Musa realizando una orgía en el Parnaso. Su nombre («la que hace vigoroso
») sugiere orgías itifálicas y el vigoroso desarrollo del cereal; le debían
ofrecer cruentos sacrificios de niños antes de cada siembra invernal. A
Zeus mismo se le atribuye el haber deificado a Ino en agradecimiento por
su bondad con Dioniso, y Atamante lleva su nombre agrícola en su honor;
en otras palabras, los agricultores jonios arreglaron sus diferencias religiosas
con los pastores eolios con ventaja propia.
5. Sin embargo, el mito es una mezcolanza de elementos de cultos primitivos.
El culto sacramental de Zagreo, que se convirtió en el del niño Dioniso
(véase 30.3), queda sugerido cuando Atamante toma a Ino por una cabra;
el culto sacramental de Acteón cuando toma a Learco por un ciervo, lo mata
y lo descuartiza (véase 22.1). Melicertes, el hijo menor de Ino, es el
Heracles cananeo Melkarth («protector de la ciudad»), alias Moloch, quien,
como rey solar recién nacido, se dirige al istmo montado en un delfín, y
cuya muerte, al cabo de su reinado de cuatro años, era celebrada en los Juegos
Fúnebres ístmicos. A Melicertes se le sacrificaban infantes en la isla de
Tenedos, y probablemente también en Corinto (véase 156.2), como se le
sacrificaban a Moloch en Jerusalén (Levítico xviii.21 y I Reyes xi.7).
6. Sólo cuando Zeus llegó a ser dios del firmamento despejado y usurpó
los atributos solares de la diosa se hizo de oro el vellón; por eso el Primer
Mitógrafo Vaticano dice que era «el vellón en el que Zeus ascendió al cielo
», pero mientras causaba las tronadas había sido de color purpúreo oscuro
(Simónides: Fragmento 21).
7. En una versión del mito (Ripias: Fragmento 12) se llama a Ino Gorgopis
(«malcarada»), un título de Atenea; el salvaje Escirón que arrojaba a
los viajeros por el acantilado, tomó su nombre del parasol —más propiamente
paraluna— blanco que se llevaba en las procesiones de Atenea. La
Roca Moluria era, evidentemente, el acantilado desde el cual el rey sagrado
o sus sustitutos, eran arrojados al mar en honor de la diosa Luna, Atenea o
Ino, y el parasol se utilizaba, al parecer, para amortiguar la caída (véase
89.6; 92.3; 96J y 98.7).
8. El anegamiento de Hele es igual al de Ino. Ambas son diosas Luna y
el mito es ambivalente: representa la puesta de la luna todas las noches y, al
mismo tiempo, el abandono del culto lunar de Hele en favor del solar de
Zeus. Ambas son igualmente diosas del Mar: Hele dio su nombre a la confluencia
de dos mares; Ino-Leucotea se le apareció a Odiseo en forma de
gaviota y le salvó de perecer ahogado (véase 170.y).
9. Es más probable que la tribu de Atamante emigrara desde el monte
Lafistio y de Atamania, en Beocia, al monte Lafistio y a Atamania, en Tesalia,
que lo contrario; él estaba fuertemente relacionado con Corinto, el
reino de su hermano Sísifo, y se dice que fundó la ciudad de Acrefia, al este
del lago Copáis, donde había un «Campo de Atamante» (Estéfano de Bizancio
sub Acrefia; Pausanias: ix.24.1). A varios de sus hijos se atribuye
también la fundación de ciudades beocias. Se le describe razonablemente
como hijo de Minia y rey de Orcómeno, lo que le habría dado poder sobre
la llanura copaica y el monte Lafistio (Escoliasta sobre Apolonio de Rodas:
i.230; Helánico sobre Apolonio de Rodas: iii.265) y le habría aliado con
Corinto contra los estados intermedios de Atenas y Tebas. El probable motivo
de los viajes de los atamanianos hacia el norte por Tesalia fue la guerra
desastrosa que se libró entre Orcómeno y Tebas, recordada en el ciclo de
Heracles (véase 121.d). Las furias de Néfele en la montaña recuerdan a las
hijas de Minia, de las que se dice que fueron presas de un frenesí báquico
en el monte Lafistio (Escoliasta sobre Alejandra de Licofrón, 1237), el supuesto
origen del festival de las Agrionias en Orcómeno.
71.
LAS YEGUAS DE GLAUCO
a. Glauco, hijo de Sísifo y Mérope y padre de Belerofontes vivía
en Potnias, cerca de Tebas, donde menospreciando el poder de
Afrodita, no permitió que sus yeguas criasen. De ese modo esperaba
hacerlas más briosas que otras competidoras en las carreras
de carros, que constituían su interés principal. Pero Afrodita se
sintió ofendida y se quejó a Zeus de que Glauco había llegado a
alimentar a las yeguas con carné humana. Cuando Zeus le permitió
hacer lo que deseara contra Glauco, ella llevó a las yeguas una
noche a que bebieran de un pozo que le estaba consagrado y pacieran
una hierba llamada hipomanes que crecía en su boca. Hizo
eso poco antes que Jasón celebrara los juegos fúnebres de Pelias
en la costa marítima de Yolco, y, tan pronto como Glauco unció
las yeguas a su carro, los animales se desbocaron, derribaron el
carro y arrastraron a Glauco por el suelo, enredado en las riendas,
por todo lo largo del estadio, y luego lo devoraron vivo343. Pero
algunos dicen que esto sucedió en Potnies, y no en Yolco; y otros
que Glauco se arrojó al mar afligido por Melicertes, el hijo de
Atamante; o que Glauco era el nombre que se dio a Melicertes
después de su muerte344.
b. El ánima de Glauco, llamada Taraxipo, o Excita-caballos, todavía
frecuenta el Istmo de Corinto, donde su padre Sísifo le enseñó
por primera vez el arte del auriga, y se deleita asustando a
los caballos en los Juegos ístmicos, causando así muchas muertes.
Otro asustador de caballos es el espectro de Mirtilo, a quien mató
Pélope. Frecuenta el estadio de Olimpia, donde los aurigas le
ofrecen sacrificios con la esperanza de evitar la muerte345.
*
1. Los mitos de Licurgo (véase 27.e) y Diomedes (véase 130.b) sugieren
que el rey sagrado pre-heleno era descuartizado al final de su reinado por
mujeres disfrazadas de yeguas. En la época helena este ritual fue modificado
de manera que la víctima moría arrastrada por una cuadriga, como en los
mitos de Hipólito (véase 101.g), Layo (véase 105.d) Enómao (véase 109.j),
Abdero (véase 130.1), Héctor (véase 163.4) y otros. En las festividades del
Año Nuevo en Babilonia, cuando se creía que el dios Sol, Marduk, encarnado
en el rey, estaba en el Infierno luchando con el monstruo marino Tiamat
(véase 73.7), se dejaba suelto en la calle un carro tirado por cuatro caballos
indómitos, para simbolizar el estado caótico del mundo durante la
transmisión de la corona; probablemente con un muñeco que representaba
al auriga trabado en las riendas. Si el ritual babilonio tenía el mismo origen
que el griego, un niño interrex sucedería al Rey en el trono y el lecho durante
su fallecimiento de un sólo día y al amanecer del día siguiente le
arrastrarían detrás del carro, como en los mitos de Faetonte (véase 42.2) e
Hipólito (véase 101.g). El Rey era entonces reinstalado en su trono.
2. El mito de Glauco es poco corriente. No sólo sufre las consecuencias
del rompimiento del carro, sino que, además, le devoran lis yeguas. El que
343 Homero: Ilíada vi.154; Apolodoro: ii.3.1; Pausanias: vi.20.9; Higinio: Fábulas 250 y 273; Ovidio:
Ibis 557; Escoliasta sobre Orestes de Eurípides 318 y Fenicias 1131; Eliano: Naturaleza de los animales
xv.25.
344 Estrabón: ix.2.24; Ateneo: vii. págs. 296-7.
345 Pausanias: vi.20.8.
despreciara a Afrodita y no dejara que parieran sus yeguas índica una tentativa
patriarcal de suprimir las festividades eróticas de Tebas en honor de las
Potniadas («las poderosas»), o sea, la tríada de la Luna.
3. El Taraxipo parece haber sido una estatua regia arcaica que marcaba la
primera vuelta del estadio; distraía a los caballos que corrían por primera
vez en el estadio en el momento en que el auriga trataba de cortar camino y
tomar la curva interior, pero era también el lugar donde se representaba el
rompimiento del carro del rey viejo o su interrex quitándole las pezoneras
(véase 109.j).
4. Es probable que Glauco («gris verdoso») fuera, en cierto sentido, el
representante minoico que iba al Istmo (véase 90.7) con los edictos anuales
y en otro Melicertes (Melkardi, «guardián de la ciudad»), título fenicio del
rey de Corinto, quien teóricamente llegaba cada año, recién nacido, cabalgando
en un delfín (véase 70.5 y 87.2), y era arrojado al mar cuando terminaba
su reinado (véase 96.3).
72.
MELAMPO
a. El minia Melampo, nieto de Creteo, vivía en Pilos, Mesenia,
y fue el primer mortal al que se concedieron los dones proféticos,
el primero que practicó la medicina, el primero que edificó templos
a Dioniso en Grecia y el primero que mezcló el vino con
agua346.
b. Su hermano Biante, por quien sentía gran afecto, se enamoró
de su prima Pero, y eran tantos los pretendientes a su mano que su
padre Neleo la prometió al hombre que pudiera ahuyentar de Milacas
el ganado del rey Fílaco. Éste apreciaba ese ganado más que
cualquier otra cosa del mundo, con excepción de su hijo único Ificlo,
y lo guardaba personalmente con la ayuda de un perro que
nunca dormía y al que nadie se podía acercar.
c. Ahora bien, Melampo entendía el lenguaje de las aves, pues
le había limpiado los oídos, lamiéndoselos, una carnada agradecida
de serpientes jóvenes a las que había librado de la muerte a
manos de sus sirvientes y los cadáveres de cuyos padres había en-
346 Apolodoro: ii.2.2; Ateneo: ii.p.45.
terrado piadosamente. Además, Apolo, con quien se encontró un
día en las orillas del río Alfeo, le enseñó a profetizar examinando
las entrañas de las víctimas sacrificadas347. Así fue cómo supo que
quienquiera que tratase de robar el ganado de Fílaco lo recibiría
como obsequio, pero sólo después de haber estado encarcelado
durante exactamente un año. Como Biante estaba desesperado,
Melampo decidió ir al establo de Fílaco en plena noche, pero tan
pronto como intentó tocar una vaca el perro le mordió en la pierna
y Fílaco, levantándose de un salto de la paja en que dormía, lo
hizo encarcelar. Eso era, por supuesto, lo que esperaba Melampo.
d. En la tarde del día en que terminaba su año de encarcelamiento
oyó Melampo a dos carcomas que hablaban en el extremo
de la viga que se introducía en la pared sobre su cabeza. Una de
ellas preguntó con un suspiro de cansancio:
—¿Cuántos días de roer nos quedan todavía, hermana?
La otra, con la boca llena de polvo de madera, contestó:
—Estamos progresando mucho. La viga caerá mañana al amanecer
si no perdemos el tiempo en conversaciones inútiles.
Melampo gritó al oír eso:
—¡Fílaco, Fílaco, te ruego que me traslades a otra celda!
Aunque Fílaco se rió de las razones de Melampo, le trasladó a
otra celda. Cuando la viga cayó en la hora predicha y mató a una
de las mujeres que ayudaban a sacar la cama, la presciencia de
Melampo dejó asombrado a Fílaco.
—Te concederé la libertad y el ganado —le dijo— si curas de
la impotencia a mi hijo Ificlo.
e. Melampo accedió. Comenzó la tarea sacrificando dos toros a
Apolo, y después de haber quemado los fémures con la grasa, dejó
las reses muertas junto al altar. Poco después descendieron dos
buitres y uno de ellos le dijo al otro:
—Deben haber pasado varios años desde que estuvimos aquí la
última vez. Fue cuando Fílaco castraba carneros y nosotros tuvimos
nuestros gajes.
—Lo recuerdo —dijo el otro— Ificlo que entonces era todavía
un niño, vio que se le acercaba su padre con un cuchillo manchado
con sangre y se asustó. Al parecer temía que le castrara tam-
347 Apolodoro: i.9.11.
bién a él, porque se puso a gritar con todas sus fuerzas. Fílaco
clavó el cuchillo en el peral sagrado que se alzaba aquí, para no
perderlo, mientras corría a consolar a Ificlo. Ese susto explica la
impotencia. ¡Pero Fílaco se olvidó de recoger el cuchillo! Allí está
todavía, clavado en el árbol, pero la corteza ha cubierto su hoja y
sólo se ve el extremo del mango.
—En ese caso —observó el primer buitre— el remedio de la
impotencia de Ificlo sería extraer el cuchillo, raspar el orín dejado
por la sangre de carnero y administrárselo, mezclado con agua,
durante diez días seguidos.
—Estoy de acuerdo —declaró el otro buitre—. ¿Pero quién aún
con menos inteligencia que nosotros, sería lo suficientemente sensato
como para prescribir semejante medicina?
f. Así pudo Melampo curar a Ificlo, quien no tardó en engendrar
un hijo llamado Podarces; y, habiendo reclamado primeramente el
ganado y luego a Pero, entregó ésta, todavía virgen, a su agradecido
hermano Biante348.
g. Ahora bien, Preto, hijo de Abante, que reinaba en Argólide
juntamente con Acrisio, se había casado con Estenebea, quien le
dio tres hijas llamadas Lisipe, Ifínoe e Ifianasa, aunque algunos
llaman a las dos menores Hipónoe y Cirianasa. Bien porque habían
ofendido a Dioniso, o bien porque habían ofendido a Hera por
haber incurrido excesivamente en amoríos, o robando el oro de su
imagen en Tirinto, la capital de su padre, los dioses enloquecieron
a las tres, que recorrían furiosas las montañas como vacas picadas
por el tábano, conduciéndose de la manera más desordenada y
atacando a los viajeros349.
h. Cuando Melampo se enteró de eso fue a Tirinto y se ofreció a
curarlas, con la condición de que Preto le recompesara con la tercera
parte de su reino.
—El precio es demasiado alto —replicó Preto bruscamente, y
Melampo se retiró.
La locura se extendió a las mujeres argivas, muchas de las cua-
348 Homero: Odisea xi.281-97, con escoliasta; Apolodoro: i.9.12.
349 Hesíodo: Catálogo de mujeres; Apolodoro: ii.4.1; Diodoro Sículo: iv.68; Servio
sobre las Églogas de Virgilio vi.48.
les mataban a sus hijos, abandonaban sus hogares y en su desvarío
iban a unirse a las tres hijas de Preto, por lo que no había seguridad
en los caminos y los rebaños de ovejas y el ganado vacuno
sufrían fuertes pérdidas, porque las mujeres desenfrenadas descuartizaban
a los animales y los devoraban crudos. Al ver eso Preto
se apresuró a llamar a Melampo para decirle que aceptaba sus
condiciones.
—No, no —dijo Melampo—, así como ha aumentado la enfermedad,
así también han aumentado mis honorarios. Dame a mí
una tercera parte de tu reino y dale otra tercera parte a mi hermano
Biante, y me comprometo a librarte de esa calamidad. Si te
niegas, no quedará en su hogar una sola mujer argiva.
Preto aceptó y Melampo le aconsejó:
—Promete veinte bueyes rojos a Helio —yo te diré lo que debes
decir— y todo andará bien.
i. En conformidad, Preto prometió los bueyes a Helio, con la
condición de que sus hijas y las acompañantes de éstas se curasen,
y Helio que lo ve todo, prometió inmediatamente a Artemis que le
daría los nombres de ciertos reyes que no habían hecho sacrificios,
con la condición de que convenciera a Hera para que anulara
su maldición de las mujeres argivas. Ahora bien, Artemis había
perseguido y dado muerte recientemente a la ninfa Calisto para
complacer a Hera, por lo que no tuvo dificultad en ponerla de su
lado en el asunto. Así es como se hacen las cosas tanto en el cielo
como en la tierra: una mano lava a la otra.
j. Luego Melampo, ayudado por Biante y un grupo escogido de
jóvenes fornidos condujeron a la desordenada multitud de mujeres
de las montañas a Sición, donde se curaron de su locura, y luego
las purificaron mediante la inmersión en un pozo sagrado. Como
no encontraron a las hijas de Preto entre aquella chusma, Melampo
y Biante fueron otra vez en su busca y persiguieron a las tres
hasta Lusi en Arcadia, donde se refugiaron en una cueva que daba
al río Estigia. Allí Lisipe e Ifianasa recuperaron su juicio y se purificaron,
pero Ifínoe había muerto en el camino.
k. Melampo, se casó luego con Lisipe; Biante (cuya esposa Pero
había muerto hacía poco) se casó con Ifianasa, y Preto recompensó
a ambos de acuerdo con su promesa. Pero algunos dicen
que el verdadero nombre de Preto era Anaxágoras350.
*
1. Todos los hechiceros alegaban que les habían lamido los oídos las serpientes,
de las que se sostenía que encarnaban los espíritus de los héroes
oraculares («El lenguaje de los animales», por J. R. Frazer, Archeological
Review, i, 1888), y que así podían comprender el lenguaje de las aves y los
insectos (véase I05.g y 158.p). Los sacerdotes de Apolo parecen haber sido
excepcionalmente astutos al alegar que profetizaban por este medio.
2. La impotencia de Ificlo es real más bien que mítica: el orín del cuchillo
para castrar sería una cura psicológica apropiada para la impotencia
causada por un temor súbito y estaría de acuerdo con los principios de la
magia simpática. Apolodoro describe el árbol en el cual fue clavado el cuchillo
como una encina, pero es más probable que fuera el peral silvestre
consagrado a la Diosa Blanca del Peloponeso (véase 74.6), que da sus frutos
en mayo, el mes de la castidad forzosa; Fílaco había agraviado a la diosa
al herir su árbol. La alegación del hechicero de que le habían enseñado el
tratamiento los buitres —aves importantes en los augurios (véase 119.z)—
reforzaría la creencia en su eficacia. Al nombre de Pero se le ha dado el
significado de «mutilado o deficiente», referencia a la impotencia de Ificlo,
que es el tema principal de la fábula, más bien que el significado de «saco
de cuero», referencia al dominio que Pero tenía de los vientos (véase 36.1).
3. Parece que «Melampo», un caudillo de los eolios provenientes de Pilos,
arrebató parte de Argólide a los pobladores cananeos que se decían
hijos de Abante (palabra semita que significa «padre»), es decir del dios
Melkarth (véase 70.5) e instituyó un reino doble. Su obtención del ganado
de Fílaco («guardián»), que poseía un perro que no dormía, recuerda el décimo
trabajo de Heracles, y el mito se basa igualmente en la costumbre
helena de comprar una novia con el producto de un robo de ganado (véase
132.1).
4. «Preto» parece ser otro nombre de Ofión, el demiurgo (véase 1.a). La
madre de sus hijas era Estenebea, la diosa Luna como vaca, es decir, lo, que
se volvió loca de un modo muy parecido (véase 56.a) y sus nombres son
títulos de la misma diosa en su capacidad destructora como Lamia (véase
61.1), y como Hipólita, cuyas yeguas salvajes descuartizaban al rey sagrado
al final de su reinado (véase 71.a). Pero la orgía para la que las sacerdotisas
de la Luna se disfrazaban de yeguas debe distinguirse de la danza del tábano
para producir la lluvia, para la que se disfrazaban de novillas (véase
56.1); y de la orgía otoñal del culto a la cabra, cuando despedazaban a ni-
350 Apolodoro: ii.2.1-2; Baquílides: Epinicia x.40-112; Herodoto: ix.34; Diodoro Sículo: iv.68; Pausanias:
ii.18.4; iv.36.3; v.5.5 y viii.18.3; Escoliasta sobre las Odas nemeas de Píndaro íx.13.
ños y animales bajo la influencia tóxica del aguamiel, el vino o la cerveza
de hiedra (véase 27.2). La toma por los eolios del templo de la diosa en Lusi,
relatada aquí en forma mítica, puso fin a las orgías de las yeguas salvajes;
la violación de Deméter por Posidón (véase 16.5) registra el mismo
acontecimiento. Las libaciones hechas a la diosa Serpiente en un templo
arcadio situado entre Sición y Lusi pueden explicar la fábula de la muerte
de Ifínoe.
5. El reconocimiento oficial en Delfos, Corinto, Esparta y Atenas del
culto extático del vino correspondiente a Dioniso, hecho muchos siglos
después, tenía por finalidad desalentar todos los ritos anteriores más primitivos;
y parece haber puesto fin al canibalismo y al asesinato ritual, excepto
en las partes más salvajes de Grecia. En Patras, Acaya, por ejemplo, Ártemis
Tridaria («triple asignadora de suertes») había exigido el sacrificio
anual de niños y niñas, con las cabezas coronadas de hiedra y trigo, en las
orgías de la cosecha. Esta costumbre, que, según se decía, tenía por objeto
expiar la profanación del templo por dos amantes, Melanipo y Cometo, sacerdotisa
de Ártemis, terminó con la llegada de un arca que contenía la
imagen de Dioniso y que llevó Eurípilo (véase 160.x) desde Troya (Pausanias:
vii.19.1-3).
6. Melampodes («pies negros») es un nombre clásico común para los
egipcios (véase 60.a); y las fábulas acerca de cómo Melampo comprendía
lo que decían las aves y los insectos, es probable que sean de origen africano
y no eolio.
73.
PERSEO
a. Abante, rey de Argólide y nieto de Dánao, era un guerrero
tan famoso que después de su muerte bastaba con exhibir su escudo
para que huyeran los que se rebelaban contra la Casa real. Se
casó con Aglaye, a cuyos hijos mellizos, Preto y Acrisio, legó el
reino, y les ordenó que gobernaran alternadamente. Su disputa,
que comenzó en las entrañas maternas, se hizo más enconada que
nunca cuando Preto yació con Dánae, la hija de Acrisio, y apenas
logró escapar con vida351. Como Acrisio sé negó a ceder el trono
351 Servio sobre la Eneida de Virgilio iii.286; Escoliasta sobre Orestes de Eurípides 965; Apolodoro:
ii.2.1 y 4.7.
al final de su período, Preto huyó a la corte de Yóbates, rey de Licia,
con cuya hija Estenebea, o Antea, se casó, volviendo poco
después al frente de un ejército licio para reclamar su derecho a la
sucesión. Se libró una batalla sangrienta, pero como ninguno de
los dos bandos obtuvo la victoria, Preto y Acrisio convinieron de
mala gana en dividir el reino entre ambos. La parte que correspondió
a Acrisio fue Argos y sus alrededores, y la de Preto fue
Tirinto, el templo de Hera (entonces parte de Micenas), Midea y
la costa de Argólide352.
b. Siete cíclopes gigantescos, llamados Gasteroquiros porque se
ganaban la vida como albañiles, acompañaron a Preto desde Licia
y fortificaron Tirinto con gruesas murallas, utilizando bloques de
piedra tan grandes que ni un tiro de mulas hubiera podido mover
la menor de ellas353.
c. Acrisio, quien se había casado, con Aganipe, no tenía hijos,
sino solamente esta hija, Dánae, a la que había seducido Preto; y
cuando preguntó a un oráculo cómo podía conseguir un heredero
varón, recibió, esta respuesta: «No tendrás hijos varones y tu nieto
te matará». Para impedir que se cumpliera ese pronóstico Acrisio
encerró a Dánae en un calabozo con puertas de bronce, guardada
por perros salvajes, pero, a pesar de estas precauciones, Zeus llegó
a ella en forma de lluvia dorada y Dánae le dio un hijo llamado
Perseo. Cuando Acrisio se enteró del estado de Dánae no quiso
creer que el padre era Zeus y sospechó que su hermano Preto
había renovado su intimidad con ella; pero, como no se atrevía a
matar a su propia hija, los encerró a ella y al infante Perseo en un
arca de madera que arrojó al mar. El arca fue a la deriva hasta la
isla de Sérifos, donde un pescador llamado Dictis le echó la red,
la sacó a la costa, la abrió y encontró a Dánae y Perseo todavía
vivos. Los llevó inmediatamente a su hermano, el rey Polidectes,
quien crió a Perseo en su propia casa354.
d. Pasaron algunos años y Perseo, ya en la edad viril, defendió a
Dánae contra Polidectes, quien, con el apoyo de sus súbditos,
352 Homero: Ilíada vi.160; Apolodoro: ¡i.2.1; Pausanias: íi.16.2.
353 Pausanias: ii.25.7; Estrabón: viii.6.11.
354 Higinio: Fábula 63; Apolodoro: ii.4.1; Horacio: Odas iii.16.1.
había tratado de obligarla a casarse con él. Entonces Polidectes
reunió a sus amigos y, fingiendo que iba a pedir la mano de Hipodamía,
hija de Pélope, les rogó que contribuyera cada uno de ellos
con un caballo a su regalo despedida.
—Sérifos es una isla pequeña—dijo—, pero no quiero quedar
mal junto a los ricos pretendientes del continente. ¿Podrás ayudarme,
noble Perseo?
—Desgraciadamente —contestó Perseo—, no tengo ningún caballo,
ni tampoco oro para comprarlo. Pero si te propones casarte
con Hipodamía y no con mi madre, me las arreglaré para conseguirte
el regalo que tú me digas —y añadió imprudentemente—
incluso la cabeza de la gorgona Medusa si fuese necesario.
e. —Eso me agradaría, ciertamente, más que cualquier caballo
del mundo —replicó en seguida Polidectes355. Ahora bien, la gorgona
Medusa tenía serpientes por cabellos, grandes dientes, la
lengua saliente y, en general, un rostro tan feo que quien lo miraba
quedaba petrificado por el terror.
f. Atenea oyó la conversación mantenida en Sérifos, y como era
una enemiga jurada de Medusa, de cuyo aspecto espantoso era
responsable, acompañó a Perseo en su aventura. Primeramente lo
condujo a la ciudad de Dicterión en Samos, donde se exhiben
imágenes de las tres Gorgonas, para que pudiera distinguir a Medusa
de sus inmortales hermanas Esteno y Euríale; luego le advirtió
que no debía mirar a Medusa directamente, sino sólo su reflejo,
y le regaló un escudo brillantemente pulimentado.
g. También Hermes ayudó a Perseo entregándole una hoz diamantina
para que cortase la cabeza de Medusa. Pero Perseo necesitaba,
además, un par de sandalias aladas, un zurrón mágico para
guardar la cabeza cortada y el yelmo negro de la invisibilidad que
pertenecía a Hades. Todas estas cosas estaban al cuidado de las
ninfas del Estigia, de quienes debía obtenerlas Perseo; pero su paradero
sólo era conocido por las hermanas de las Gorgonas, las
tres Grayas que parecían cisnes, y que tenían un solo ojo y un solo
diente entre las tres. En consecuencia, Perseo fue a ver a las Grayas
en sus tronos al pie del monte Atlas. Se deslizó sigilosamente
detrás de ellas, se apoderó del ojo y el diente cuando se los pasa-
355 Apolodoro: ii.4.2.
ban de una a otra, y se negó a devolverlos hasta que le dijeran
dónde vivían las ninfas del Estigia356.
h. Luego Perseo recogió las sandalias, el zurrón y el yelmo que
le dieron las ninfas y voló rumbo al oeste al País de los Hiperbóreos,
donde encontró a las Gorgonas dormidas entre formas erosionadas
de hombres y animales salvajes petrificados por Medusa.
Fijó los ojos en el reflejo del escudo, Atenea guió su mano y cortó
la cabeza de Medusa con un solo golpe de la hoz. Inmediatamente,
con gran sorpresa suya, surgieron del cadáver, completamente
desarrollados, el caballo alado Pegaso y el guerrero Crisaor, que
sujetaba una cimitarra de oro. Perseo no sabía que los había engendrado
Posidón con Medusa en uno de los templos de Atenea,
pero decidió no seguir contendiendo con ellos. Se apresuró a
guardar la cabeza en el zurrón y huyó, y aunque Esteno y Euríale,
despertadas por sus nuevos sobrinos, se levantaron para perseguirlo,
el yelmo le hizo invisible y escapó a salvo hacia el sur357.
i. Al ponerse el sol Perseo descendió en las cercanías del palacio
del titán Atlante, a quien, como castigo por su inhospitalidad,
le mostró la cabeza de la Gorgona y le transformó así en una montaña;
y al día siguiente se volvió hacia el este y voló a través del
desierto libio, y Hermes le ayudó a llevar la pesada cabeza. En el
camino dejó caer el ojo y el diente de las Grayas al lago Tritón, y
algunas gotas de la sangre de la Gorgona cayeron en la arena del
desierto, donde engendraron una multitud de serpientes venenosas,
una de las cuales mató posteriormente al argonauta Mopso358.
j. Perseo se detuvo para tomar un refrigerio en Quemis, Egipto,
donde todavía se le rinde culto, y luego siguió adelante. Mientras
rodeaba la costa de Filistia hacia el norte divisó a una mujer desnuda
encadenada a un acantilado e instantáneamente se enamoró
de ella. Era Andrómeda, hija de Cefeo, el rey etíope de Yope, y
Casiopea359. Casiopea se había jactado de que ella y su hija eran
más bellas que las nereidas, y éstas se quejaron de ese insulto a su
356 Apolodoro: loc. cit.; Higinio: Astronomía poética ii.12.
357 Píndaro: Odas píticas x.31; Ovidio: Metamorfosis iv.780; Apolodoro: ii.4.3.
358 Eurípides: Electra 459-63; Higinio: Astronomía poética ii.12; Apolonio de Rodas: iv.1513 y ss.
359 Herodoto: ii.91; Tzetzes: Sobre Licofrón 836; Estrabón: 1-2.35; Plinio: Historia natural vi.35.
protector Posidón. Posidón envió una inundación y un monstruo
marino femenino para que devastaran Filistia, y cuando Cefeo
consultó con el oráculo de Amón se le dijo que su única esperanza
de salvación consistía en sacrificar a Andrómeda al monstruo. En
consecuencia, sus súbditos le obligaron a encadenarla a una roca,
desnuda con excepción de ciertas joyas, y dejar que la devorara el
monstruo.
k. Cuando Perseo volaba hacia Andrómeda vio que Cefeo y Casiopea
observaban ansiosamente desde la costa cercana y descendió
junto a ellos para una consulta rápida. Con la condición de
que si la salvaba sería su esposa y volvería a Grecia con él, Perseo
se elevó otra vez, empuñó la hoz y, lanzándose furiosamente desde
arriba, decapitó al monstruo que se acercaba y que se dejó engañar
por su sombra en el mar. Había sacado del zurrón la cabeza
de la Gorgona, por si el monstruo miraba hacia arriba, y la puso
cara abajo sobre un lecho de hojas y algas, que instantáneamente
se convirtieron en coral, mientras él se limpiaba la sangre de las
manos, erigía tres altares y sacrificaba un becerro, una vaca y un
toro a Hermes, Atenea y Zeus, respectivamente360.
l. Cefeo y Casiopea lo acogieron de mala gana como su yerno
y, por insistencia de Andrómeda, la boda se realizó inmediatamente,
pero las fiestas fueron interrumpidas bruscamente cuando
Agenor, el hermano mellizo del rey Belo, llegó al frente de un
grupo armado con el fin de reclamar a Andrómeda para él. Sin
duda le había llamado Casiopea, pues ella y Cefeo faltaron inmediatamente
a la palabra dada a Perseo, alegando que les habían
arrancado por la fuerza de las circunstancias la promesa de la mano
de Andrómeda y que la petición de Agenor era anterior.
—¡Perseo debe morir! —gritó Casiopea, furiosa.
m. En la pelea que siguió Perseo dio muerte a muchos de sus
adversarios, pero como éstos le superaban mucho en número, se
vio obligado a recoger la cabeza de la Gorgona del lecho de coral
y a convertir con ella en piedras a los doscientos que quedaban361.
n. Posidón puso las imágenes de Cefeo y Casiopea entre las es-
360 Apolodoro: ii.4.3; Higinio: Fábula 64; Ovidio: Metamorfosis iv.740 y ss.
361 Higinio: loc. cit.; Ovidio: Metamorfosis v.1-235; Apolodoro: loc. cit.
trellas; la última, como castigo por su traición, está atada en un
cesto de mercado que en algunas estaciones del año se pone boca
abajo, dándole un aspecto ridículo. Pero Atenea puso más tarde la
imagen de Andrómeda en una constelación más honorable, porque
había insistido en casarse con Perseo a pesar de la mala fe de
sus padres. Las marcas que dejaron sus cadenas son mostradas todavía
en un acantilado de las cercanías de Yope, y los huesos petrificados
del monstruo eran exhibidos en la ciudad misma hasta
que Marco Emilio Escauro los hizo llevar a Roma durante su edilidad362.
o. Perseo volvió apresuradamente a Sérifos llevándose a Andrómeda
consigo y se encontró con que Dánae y Dictis, amenazados
con la violencia por Polidectes, quien, por supuesto, no se
proponía casarse con Hipodamía, se habían refugiado en un templo.
En consecuencia, fue directamente al palacio donde Polidectes
banqueteaba con sus compañeros y anunció que traía el prometido
regalo de bodas. Recibido por una tormenta de insultos,
mostró la cabeza de la Gorgona mientras él desviaba la vista de
ella, y los convirtió a todos en piedra. Todavía se muestra en Sérifos
el círculo de cantos rodados. Luego entregó la cabeza a Atenea,
quien la fijó en su égida; y Hermes devolvió las sandalias, el
zurrón y el yelmo a las ninfas estigias para que siguieran guardándolos363.
p. Después de elevar a Dictis al trono de Sérifos, Perseo se hizo
a la mar con rumbo a Argos, acompañado por su madre, su esposa
y un grupo de cíclopes. Acrisio, al enterarse de que se acercaba,
huyó a la pelasga Larisa, pero sucedió que invitaron a Perseo a ir
allá para asistir a los juegos fúnebres que celebraba el rey Teutámides
en honor de su difunto padre, e intervino en la competencia
quíntuple. Cuando se llegó al lanzamiento del disco, el suyo, desviado
de su trayectoria por el viento y la voluntad de los dioses,
fue a dar en el pie de Acrisio y le mató364.
q. Muy afligido, Perseo enterró a su abuelo en el templo de
362 Higinio: Astronomía poética ii.9-10 y 12; Josefo: Guerras judías iii.9.2; Plinio: Historia natural
ix.4.
363 Estrabón: x.5.10; Apolodoro: ii.4.3.
364 Escoliasta sobre Orestes de Eurípides 953; Apolodoro: ii.4.4.
Atenea que corona la acrópolis local, y luego, avergonzado de reinar
en Argos, fue a Tirinto, donde a Preto le había sucedido su
hijo Megapentes, y convino en cambiar los reinos con él. En consecuencia,
Megapentes se trasladó a Argos y Perseo reinó en Tirinto
y poco después recuperó las otras dos partes del reino original
de Preto.
r. Perseo fortificó Midea y fundó Micenas, llamada así porque
cuando tenía sed brotó un hongo [mycos] y le proporcionó una corriente
de agua. Los Cíclopes construyeron las murallas de ambas
ciudades365.
s. Otros relatan el asunto de una manera muy distinta. Dicen
que Polidectes consiguió casarse con Dánae y crió a Perseo en el
templo de Atenea. Algunos años después Acrisio se enteró de que
sobrevivían y se embarcó para Sérifos, esta vez decidido a matar a
Perseo con su propia mano. Polidectes intervino e hizo que ambos
juraran solemnemente que nunca atentarían contra la vida del
otro. Pero se produjo una tormenta y mientras el barco de Acrisio
se hallaba todavía en la costa, detenido por la tormenta, falleció
Polidectes. Durante sus juegos fúnebres Perseo lanzó un disco que
accidentalmente golpeó a Acrisio en la cabeza y le mató. Entonces
Perseo fue a Argos y reclamó el trono, pero se encontró con
que Preto lo había usurpado y, en consecuencia, lo convirtió en
piedra; así reinó en todo el país de Argólide, hasta que Megapentes
vengó la muerte de su padre matándole a él366.
t. En cuanto a la gorgona Medusa, dicen que era una bella hija
de Forcis que había ofendido a Atenea y llevó a la batalla a los
libios del lago Tritonis. Cuando Perseo llegó de Argos con un
ejército, Atenea le ayudó a asesinar a Medusa. Él le cortó la cabeza
durante la noche y la enterró bajo un montón de tierra en la
plaza del mercado de Argos. Este montón se halla cerca de la
tumba de la hija de Perseo llamada Gorgófone, notoria como la
primera viuda que volvió a casarse367.
365 Clemente de Alejandría: Alocución a los griegos iii.45; Apolodoro: íi.4.4-5.
366 Ovidio: Metamorfosis v.236-41.
367 Pausanias: ii.21.6-8.
*
1. El mito de Acrisio y Preto registra la fundación de un reino doble argivo:
en vez de que el rey muriera cada solsticio de verano, como era la
costumbre, y le sucediera su heredero durante el resto del año, cada uno de
ellos reinaba por turno durante cuarenta y nueve o cincuenta meses, o sea,
la mitad de un Gran Año (véase 106.1). Este reino, según parece, fue dividido
posteriormente en dos mitades, con co-reyes que gobernaban concurrentemente
durante todo un Gran Año. La teoría anterior, de que el brillante
espíritu del Año Creciente, y su mellizo heredero, el oscuro espíritu del
Año Menguante, mantienen una rivalidad constante, se difundió por el mito
celta y palestino y también por el griego y el latino.
2. Dos de esos pares de mellizos se dan en el Génesis: Esaú y Jacob (Génesis
xxiv.24-6), Pares (véase 159.4) y Zara (Génesis xxxviii.27-30), y ambas
parejas pelean por la precedencia en el útero, como Acrisio y Preto. En
el mito palestino más sencillo de Mot y Aleyn los mellizos pelean por una
mujer, como Acrisio y Preto; y como hacen sus equivalentes en el mito celta;
por ejemplo, Gwyn y Gwythur, en el Mabinogion, se desafían cada Víspera
de Mayo hasta el final del mundo por la mano de Creiddylad, hija de
Llyr (Cordelia, hija del rey Lear). Esta mujer es, en cada caso, una sacerdotisa
de la Luna, el casamiento con la cual confiere la dignidad real.
3. La construcción de Argos y Tirinto por los siete Gasteroquiros («vientres
con manos») y la muerte de Acrisio han sido deducidos, al parecer, de
una pintura de una ciudad amurallada: siete discos solares, cada uno con
tres miembros, pero sin cabeza (véase 23.2), están colocados sobre ella y el
rey sagrado es muerto por un octavo disco solar, con alas, que golpea su
talón sagrado. Esto significaría que siete sustitutos mueren anualmente por
el rey; que luego es sacrificado por orden de la sacerdotisa; su sucesor, Perseo,
está presente, sin intervenir.
4. El mito de Dánae, Perseo y el arca parece relacionarse con el de Isis,
Osiris, Set y el niño Horus. En la versión más antigua Preto es el padre de
Perseo, el argivo Osiris. Dánae es su hermana-esposa, Isis; Perseo, el niño
Horus, y Acrisio el celoso Set que mató a su mellizo Osiris y es objeto de la
venganza de Horus. El arca es la embarcación de madera de acacia en la
que Isis y Horus recorrieron el Delta en busca del cadáver de Osiris. Una
fábula análoga se da en una versión del mito de Sémele (véase 27.6) y en el
de Reo (véase 160.7). Pero Dánae, presa en el calabozo de bronce, donde
da a luz un niño, es el tema de una familiar ilustración gráfica de Año Nuevo
(véase 43.2 y 73.4); la fecundación de Dánae por Zeus con una lluvia de
oro tiene que referirse al casamiento ritual del Sol y la Luna, del que nacía
el rey del Año Nuevo. También puede interpretarse como una alegoría pastoral:
«el agua es oro» para el pastor griego y Zeus envía chubascos a la
tierra —Dánae. El nombre «Dicterion» significa que la cabeza de la Gorgona
le fue mostrada allí a Perseo.
5. Complicaba las disputas dinásticas en Argos la existencia de una colonia
argiva en Caria, que aparece tanto en este mito como en el de Belerofonte
(véase 75.b); cuando Cnosos cayó en el año 1400 a. de C. aproximadamente,
la flota caria fue, durante un tiempo, una de las más fuertes del
Mediterráneo. Los mitos de Perseo y de Belerofonte están íntimamente relacionados.
Perseo mató a la monstruosa Medusa con la ayuda de sandalias
aladas; Belerofonte utilizó un caballo alado, nacido del cuerpo decapitado
de Medusa, para matar a la monstruosa Quimera. Ambas hazañas se refieren
a la usurpación por invasores helenos de los poderes de la diosa Luna, y
aparecen unidas en la pintura de un ánfora beocia arcaica que representa a
una yegua con cabeza de gorgona. Esta yegua es la diosa Luna, cuyo símbolo
calendario era la Quimera (véase 75.2); y la cabeza de gorgona es una
máscara profiláctica que se ponían sus sacerdotisas para ahuyentar a los no
iniciados (véase 33.3) y de la que las despojaron los helenos.
6. En la segunda y más sencilla versión del mito, Perseo lucha con una
reina libia, la decapita y entierra su cabeza en la plaza del mercado de Argos.
Esto tiene que referirse a una conquista argiva de Libia, la supresión
allí del sistema matriarcal y la violación de los misterios de la diosa Neith
(véase 8.1). El entierro de la cabeza en la plaza del mercado sugiere que las
reliquias sagradas eran encerradas allí en un cofre y sobre ellas se colocaba
una máscara profiláctica para que los cavadores municipales no alteraran la
magia. Quizá las reliquias eran un par de lechoncitos, como los que, según
dice el Mabinogion, enterró el rey Lud en un cofre de piedra en Carfax, Oxford,
como un talismán protector para todo el reino de Bretaña; aunque en
aquel contexto la palabra «lechoncitos» puede ser un eufemismo para describir
a los niños.
7. La fábula de Andrómeda ha sido deducida probablemente de una ilustración
gráfica palestina o siria del dios Sol Marduk, o su predecesor Bel,
montado en su caballo blanco y matando al monstruo marino Tiamat. Este
mito también formaba parte de la mitología hebrea: Isaías menciona que
Jehovah (Marduk) despedazó a Rahab con una espada (Isaías li.9); y, según
Job ix.13 y xxvi.12, Rahab era el Mar. En la misma ilustración, la Andrómeda
enjoyada y desnuda, encadenada a una roca, es Afrodita, o Ishtar, o
Astarté, la lasciva, diosa del Mar, «gobernante de hombres». Pero no espera
a que la salven; Marduk la ha encadenado allí personalmente, después de
matar su emanación, la sierpe marina Tiamat, para impedir males peores.
En el poema de la creación babilonio era ella quien enviaba el diluvio. Astarté,
como diosa del Mar, tenía templos a todo lo largo de la costa palestina,
y en Troya era Hesíone, «Reina de Asia», a la que, según se dice, salvó
Heracles de otro monstruo marino (véase 137.2).
8. Una colonia griega instalada en Quemis, al parecer hacia el final del
segundo milenio a. de C., identificaba a Perseo con el dios Chem, cuyo jeroglífico
era un pájaro alado y un disco solar; y Herodoto hace hincapié en
la relación entre Dánae, la madre de Perseo, y la invasión libia de Argos
por los dánaos. El mito de Perseo y el hongo tal vez quiera explicar un icono
que representa a un héroe examinando un hongo. De hongo sale un chorro
de fuego, que ha sido tomado equivocadamente por agua, bajo un sol
ardiente. He aquí yesca para su rueda de fuego (véase 63.2).
9. La segunda y más sencilla versión del mito indica que la visita de Perseo
a las Grayas, la adquisición del ojo, el diente, el zurrón, la hoz y el
yelmo de la invisibilidad, y su persecución por las otras gorgonas después
de la decapitación de Medusa, son ajenos a su pendencia con Acrisio. En la
Diosa Blanca (capítulo 13) yo postulo que estos elementos de cuento de
hadas son interpretaciones erróneas de una ilustración completamente distinta
en la que aparece Hermes con sus conocidos yelmo y sandalias aladas
y recibiendo un ojo mágico que le entregan las Tres Parcas (véase 61.1).
Este ojo simboliza el don de la percepción: Hermes puede así dominar el
alfabeto de árboles que ellas han inventado. También le dan un diente adivinador,
como el que utilizaba Fionn en la leyenda irlandesa; una hoz, para
cortar ramas alfabéticas en el bosquecillo; un saco de piel de grulla para
guardar con seguridad esas cosas; y una máscara de gorgona para ahuyentar
a los curiosos. Hermes vuela por el firmamento hasta Tartesos, donde las
Gorgonas tienen un bosquecillo sagrado (véase 132.3), escoltado, y no perseguido,
por una tríada de diosas que llevan máscaras de gorgona. Abajo,
en la tierra, se ve otra vez a la diosa sosteniendo un espejo que refleja un
rostro de gorgona, para subrayar el aspecto de su lección (véase 52.7). La
asociación de Hermes con las Grayas, las ninfas del Estigia y el yelmo de la
invisibilidad, prueban que él es el tema de esta ilustración; la confusión entre
él y Perseo puede haber surgido porque Hermes, como mensajero de la
Muerte, también ha merecido el título de Pterseus, «el destructor».
74.
LOS MELLIZOS RIVALES
a. Cuando la línea masculina de la Casa de Policaón desapareció
tras cinco generaciones, los mesenios invitaron a Perieres, el
hijo de Eolo, para que fuera su rey, y él se casó con Gorgófone, la
hija de Perseo. Ella le sobrevivió y fue la primera viuda que volvió
a casarse; su nuevo marido fue el espartano Ébalo368. Hasta
entonces había sido costumbre que las mujeres se suicidaran
cuando morían sus maridos, como hicieron Polidora, la hija de
Meleagro, cuyo marido, Protesilao, fue el primero que saltó a tierra
cuando la flota griega llegó a la costa de Troya; Marpesa,
Cleopatra y Evadne, hija de Fílaco, que se arrojó sobre la pira fúnebre
cuando su esposo murió en Tebas369.
b. Afareo y Leucipo eran hijos de Gorgófone y Perieres, en tanto
que Tindáreo e Ícaro eran fruto de su matrimonio con Ébalo370.
Tindáreo sucedió a su padre en el trono de Esparta, e Ícaro actuaba
como co-rey, pero Hipocoonte y sus doce hijos expulsaron a
ambos, aunque algunos dicen que Ícaro (que más tarde llegó a ser
suegro de Odiseo) se puso de parte de Hipocoonte. Tindáreo se
refugió en el palacio del rey Testio en Etolia y se casó con su hija
Leda, quien le dio como hijos a Castor y Clitemnestra, y al mismo
tiempo dio a Helena y Pólux a Zeus371. Posteriormente adoptó a
Pólux, recuperó el trono de Esparta y fue uno de los que Asclepio
resucitó de entre los muertos. En Esparta se muestra todavía su
tumba372.
c. Entretanto, su hermanastro Afareo había sucedido a Perieres
en el trono de Mesene, donde Leucipo —de quien, según dicen
los mesemos, tomó su nombre la ciudad de Leuctra— actuaba
como co-rey y gozaba de poderes menos importantes. Afareo se
casó con su hermanastra Arene, con quien tuvo por hijos a Idas y
Linceo; aunque Idas era, en verdad, hijo de Posidón373. Ahora
bien, las hijas de Leucino, las Leucípides, a saber Febe, sacerdotisa
de Atenea, e Hilaíra, sacerdotisa de Ártemis, estaban comprometidas
con sus primos Idas y Linceo; pero Castor y Pólux, a los
que se conoce comúnmente como los Dioscuros, las raptaron y
368 Pausanias: iv.2.2 y iii.1.4; Apolodoro: i.9.5.
369 Cypria, citada por Pausanias: iv.2.5; Pausanias: iii.1.4.
370 Apolodoro: i.9.5; Pausanias: loc. cit.
371 Pausanias: loc. cit.; Apolodoro: iii.10.5-7.
372 Panyasis, citado por Apolodoro: iü.10.3; Pausanias: iii.17.4.
373 Pausanias: iii.26.3 y iv.2.3; Apolodoro: iii.10.3.
tuvieron hijos con ellas, lo que ocasionó una enconada rivalidad
entre los dos pares de mellizos374.
d. Los Dioscuros, que nunca se separaban el uno del otro en
aventura alguna, llegaron a ser el orgullo de Esparta. Castor era
famoso como soldado y domador de caballos, y Pólux como el
mejor púgil de su época; ambos ganaron premios en los Juegos
Olímpicos. Sus primos y rivales no se tenían un afecto menor;
Idas tenía más fuerza que Linceo, pero Linceo poseía unos ojos
tan penetrantes que podía ver en la oscuridad o adivinar el paradero
de un tesoro enterrado375.
e. Ahora bien, Eveno, un hijo de Ares, se había casado con Alcipe,
por quien se hizo padre de Marpesa. Con el propósito de que
su hija se mantuviera virgen invitó a cada uno de sus pretendientes
por turno a correr con él una carrera de carros; el triunfador
obtendría Marpesa y el vencido perdería la cabeza. Pronto hubo
muchas cabezas clavadas a las paredes de la residencia de Eveno.
y Apolo, que se enamoró de Marpesa, manifestó que le disgustaba
una costumbre tan bárbara y declaró que terminaría pronto con
ella desafiando a Eveno a una carrera. Pero Idas también se había
enamorado de Marpesa y pidió un carro alado a su padre Posidón376.
Antes de que Apolo pudiera actuar, fue a Etolia y raptó a
Marpesa de entre un grupo de bailarinas. Eveno le persiguió, pero
no pudo alcanzar a Idas, y se sintió tan mortificado que, después
de matar a sus caballos, se ahogó en el río Licormas, llamado
desde entonces Eveno377.
f. Cuando Idas llegó a Mesene, Apolo trató de quitarle a Marpesa.
Se batieron, pero Zeus los separó y ordenó que Marpesa misma
decidiera con quién prefería casarse. Temiendo que Apolo la
abandonara cuando envejeciera, como había hecho con otras muchas
de sus amadas, eligió a Idas como esposo378.
374 Apolodoro: iii.11.2; Higinio: Fábula 80.
375 Apolodoro: loc. cit. y iii.10.3; Homero: Odisea xi.300; Pausanias: iv.2.4; Higinio: Fábula 14; Palefato:
Fábulas increíbles x.
376 Higinio: Fábula 242; Apolodoro: i.7.8; Plutarco: Vidas paralelas 40; Escoliasta y Eustacio sobre la
Ilíada de Homero ix.557.
377 Plutarco: loc. cit.; Apolodoro: loc. cit.
378 Apolodoro: i.7.9.
g. Idas y Linceo fueron dos de los cazadores de Calidón y navegaron
en el Argo a Cólquide. Un día, después de la muerte de
Afareo, ellos y los Dioscuros arreglaron su disputa lo suficiente
para unir sus fuerzas en una incursión para apoderarse de ganado
en Arcadia. La incursión tuvo buen éxito e Idas fue elegido
echando suertes para que dividiese el botín entre los cuatro. Descuartizó
una vaca en cuatro partes y dictaminó que la mitad del
botín pertenecería al primero que comiera su parte y el resto al
que quedara en segundo lugar. Casi antes que los otros se dispusieran
a comenzar la competencia, Idas engulló su parte y luego
ayudó a Linceo a tragarse la suya; pronto desapareció el último
pedazo y él y Linceo condujeron el ganado hacia Mesene. Los
Dioscuros se quedaron hasta que Pólux, el más lento de los dos,
terminó de comer. Acto seguido se dirigieron a Mesene y protestaron
ante los ciudadanos alegando que Linceo había perdido el
derecho a su parte por haber aceptado la ayuda de Idas, y que Idas
había perdido el derecho a la suya por no haber esperado a que
todos los competidores estuvieran preparados. Dio la casualidad
de que Idas y Linceo se hallaban en el monte Taigeto ofreciendo
un sacrificio a Posidón, lo que aprovecharon los Dioscuros para
apoderarse del ganado disputado y también de otros bienes robados,
y luego ocultarse en un roble hueco para esperar la vuelta de
sus rivales. Pero Linceo los había avistado desde la cumbre del
Taigeto, e Idas descendió apresuradamente de la montaña, arrojó
su lanza contra el árbol y traspasó con ella a Castor. Cuando Pólux
salió para vengar a su hermano, Idas arrancó la lápida mortuoria
de la tumba de Afareo y la arrojó contra él. Aunque gravemente
herido, Pólux consiguió matar a Linceo con su lanza; y en ese
momento intervino Zeus en favor de su hijo y mató a Idas con un
rayo379.
h. Pero los mesenios dicen que Castor mató a Linceo y que
Idas, enloquecido por la pena, interrumpió la lucha y comenzó a
enterrarlo. Entonces se acercó Castor y demolió insolentemente el
monumento que acababa de erigir Idas, negando que Linceo fuera
digno de él. «Tu hermano no ha peleado mejor que como lo
379 Apolodoro: i.8.2; i.9.16 y iii.11.2; Teócrito: Idilios xxii.137 y ss.; Píndaro: Odas nemeas x.55 y ss.
habría hecho una mujer», gritó en tono insultante. Idas se dio
vuelta y hundió su espada en el vientre de Castor, pero Pólux se
vengó inmediatamente380.
i. Otros dicen que fue Linceo quien hirió mortalmente a Castor
en un combate librado en Afidna; y otros que Castor fue muerto
cuando Idas y Linceo atacaron a Esparta; y otros más, que los dos
Dioscuros sobrevivieron a la lucha y que Castor fue muerto posteriormente
por Meleagro y Polinices381.
j. Se conviene generalmente, por lo menos, en que Pólux fue el
último sobreviviente de los dos pares de mellizos y en que, después
de erigir un trofeo junto al estadio espartano para celebrar su
victoria sobre Linceo, suplicó a Zeus: «¡Padre, no permitas que
sobreviva a mi querido hermano!». Pero como estaba predestinado
que sólo muriese uno de los hijos de Leda, y Tindáreo, el padre
de Castor, había sido un mortal, Pólux, como hijo de Zeus, fue
llevado a su tiempo al Cielo. Pero él rechazó la inmortalidad a
menos que la compartiera con Castor, y Zeus, en consecuencia,
concedió a ambos que pasaran su vida alternativamente en el aire
superior y bajo la tierra en Terapne. Y para premiar aún más su
amor fraterno puso sus imágenes entre las estrellas como la constelación
Géminis382.
k. Después de la divinización de los Dioscuros, Tindáreo ordenó
a Menelao que viniese a Esparta, y le entregó su reino; y como
la casa de Afareo quedó también sin heredero, Néstor ocupó el
trono de toda la región de Mesenia, con excepción de la parte que
gobernaban los hijos de Asclepio383.
l. Los espartanos muestran todavía la casa en que vivieron los
Dioscuros. Posteriormente fue dueño de ella un tal Formión, a
quien visitaron una noche fingiendo que eran forasteros de Cirene.
Le pidieron alojamiento y le suplicaron que los dejara dormir
380 Higinio: Fábula 80.
381 Ovidio: Fasti v.699 y ss.; Higinio: Astronomía poética ii.22; Teócrito: loc. cit.; Escoliasta sobre la
Odisea de Homero xi.300.
382 Pausanias: iii.14.7; Apolodoro: iii.11.2; Píndaro: Odas nemeas x.55 y ss.; Luciano:
Diálogos de los Dioses 26; Higinio: loc. cit.
383 Apolodoro: loc. cit.; Pausanias: iv.3.1.
en su antigua habitación. Formión replicó que serían bien acogidos
en cualquier otra parte de la casa, pero que, lamentablemente,
su hija ocupaba la habitación de la que hablaban. A la mañana siguiente
la muchacha y todas sus pertenencias habían desaparecido
y la habitación estaba vacía, excepto las imágenes de los Dioscuros
y un poco de benjuí sobre una mesa384.
m. Posidón hizo a Castor y Pólux salvadores de los marineros
náufragos y les otorgó el poder de enviar vientos favorables; en
respuesta a un sacrificio de corderos blancos ofrecidos en la proa
de cualquier barco llegaban apresuradamente por el firmamento,
seguidos por un séquito de gorriones 385.
n. Los Dioscuros combatieron con la flota espartana en Egospótamos,
y luego los vencedores colgaron en su honor dos estrellas
de oro en Delfos, pero esas estrellas cayeron y desaparecieron poco
antes de la fatal batalla de Leuctra386.
o. Durante la segunda guerra mesenia una pareja de mesenios
provocaron la ira de los Dioscuros haciéndose pasar por ellos. Sucedió
que el ejército espartano celebraba una fiesta de los semidioses
cuando dos lanceros mellizos entraron en el campamento llevando
sus caballos a todo galope, vestidos con túnicas blancas,
capas purpúreas y casquetes oviformes. Los espartanos se prosternaron
para adorarlos, y los supuestos Dioscuros, dos jóvenes
mesenios llamados Gonipo y Panormo, mataron a muchos de
ellos. Por lo tanto, después de la batalla de la Tumba del Jabalí,
los Dioscuros se posaron en un peral silvestre y arrebataron el escudo
del victorioso jefe mesenio Aristomenes, lo que impidió a
éste perseguir a los espartanos en retirada y así salvaron muchas
vidas; y también, cuando Aristomenes trató de atacar a Esparta
durante la noche, los fantasmas de los Dioscuros y de su hermana
Helena le hicieron retroceder. Posteriormente, Castor y Pólux
perdonaron a los mesenios, quienes les ofrecieron sacrificios
384 Pausanias: iii.16.3.
385 Higinio: Astronomía poética ii.22; Eurípides: Helena 1503; Himno homérico a los
Dioscuros 1 y ss.
386 Cicerón: Sobre la adivinación i.34.75 y ii.32.68.
cuando Epaminondas fundó la nueva ciudad de Mesena387.
p. Presiden los Juegos Espartanos, y porque inventaron la danza
guerrera y la música bélica, son los patronos de todos los bardos
que cantan las batallas antiguas. En el templo de Hilaíra y Febe en
Esparta a las dos sacerdotisas se les sigue llamando Leucípides, y
del techo cuelga el huevo del que salieron los mellizos de Leda388.
Los espartanos representa a los Dioscuros mediante dos vigas de
madera paralelas unidas por dos transversales. Sus co-reyes llevan
siempre esas vigas a la batalla y cuando, por primera vez, un ejército
espartano fue encabezado por un solo rey, se decretó que
también una viga debía quedar en Esparta. Según los que han visto
a los Dioscuros, la única diferencia que puede observarse entre
ellos es que el rostro de Pólux muestra las cicatrices del pugilato.
Se visten del mismo modo, cada uno de ellos tiene su media cascara
de huevo coronada por una estrella, cada uno su lanza y su
caballo blanco. Algunos dicen que Posidón les dio sus caballos;
otros, que el corcel tesalio de Pólux era un regalo de Hermes389.
*
1. Con objeto de dar al rey sagrado la precedencia sobre su sucesor se le
describía habitualmente como hijo de un dios, con una madre con la que su
esposo engendraba luego a un mellizo mortal. Así, Heracles es hijo de Zeus
y Alcmena, pero su mellizo Ificles es hijo de Anfitrión, el marido de Alcmena;
una fábula análoga se relata acerca de los Dioscuros de Laconia y de
sus rivales, Idas y Linceo de Mesenia. La perfecta armonía existente entre
los mellizos mismos marca una nueva etapa en la evolución de la dignidad
real, en la que el sucesor actúa como visir y jefe de estado mayor (véase
94.1), y es nominalmente menos poderoso que el rey sagrado. Por lo tanto,
Castor, y no Pólux, es la autoridad en la guerra —inclusive instruye a
Heracles en las artes militares, identificándose así con Ificles— y Linceo,
no Idas, está dotado con la visión penetrante. Pero hasta que evolucionó el
sistema del reino doble el sucesor no era considerado inmortal ni se le con-
387 Pausanias: iv.27.1; iv.16.2 y v.27.3.
388 Píndaro: Odas nemeas x.49; Cicerón: Sobre la oratoria ii.8.86; Teócrito: Idilios xxii.215-20; Pausanias:
iii.16.1-2.
389 Plutarco: Sobre el amor fraterno i; Herodoto: v.75; Luciano: Diálogos de los Dioses 26; Higinio:
Astronomía poética ii.22; Ptolomeo Hefestiono: viii. citado por Focio, p.490.
cedía la misma posición póstuma que a su mellizo.
2. Los espartanos estaban frecuentemente en guerra con los mesenios y
en la época clásica poseían suficiente poderío militar e influencia sobre el
oráculo de Delfos para imponer sus héroes mellizos al resto de Grecia, alegando
que gozaban con el Padre Zeus de un favor mayor que cualquier otro
par de mellizos; el reino espartano sobrevivió, ciertamente, a todos sus
rivales. Si no hubiera sido así, la constelación de los Mellizos (Géminis)
habría podido conmemorar a Heracles e Ificles, o a Idas y Linceo, o a Acrisio
y Preto, en vez de solamente a Castor y Pólux, quienes ni siquiera eran
los únicos héroes que gozaban del privilegio de montar caballos blancos:
todo héroe merecedor de un banquete de héroes era jinete. Son esos banquetes
celebrados a la puesta del sol, en los cuales los descendientes del
héroe comían un buey entero, los que explican la glotonería atribuida a Lépreo
(véase 138.h) y Heracles (véase 143.a); y en este mito a Idas, Linceo y
sus rivales.
3. El casamiento con las Leucípides daba la dignidad real a los co-reyes
espartanos. Se las describía como sacerdotisas de Atenea y Artemis y se les
daban nombres lunares, pues eran, en efecto, representantes de la diosa Luna;
por lo tanto, en las pinturas de ánforas el carro de Selene va acompañado
con frecuencia por los Dioscuros. Como Espíritu del Año Creciente, el
rey sagrado se emparejaba, naturalmente, con Artemis, diosa Luna de la
primavera y el verano; y su sucesor, como Espíritu del Año Menguante,
como Atenea, que se había convertido en una diosa Luna del otoño y el invierno.
El mitógrafo sugiere que los espartanos vencieron a los mesenios y
que sus caudillos se casaron por la fuerza con las herederas de Arene, una
ciudad importante de Mesenia en la que se rendía culto a la Madre de cabeza
de yegua, estableciendo así el derecho a toda la región circundante.
4. Lo mismo se puede decir de Marpesa: al parecer, los mesenios hicieron
una incursión contra los etolios del valle del Eveno, donde se adoraba a
la madre Cerda, y se llevaron a la heredera, Marpesa («arrebatadora» o
«glotona»). Se les opusieron los espartanos, adoradores de Apolo, que les
envidiaban su triunfo. La disputa fue elevada a la autoridad central de Micenas,
que dictaminó en favor de los mesenios. Pero la carrera de carros de
Eveno con Idas recuerda los mitos de Pélope y Enómao (véase 109.j) y de
Heracles y Cieno (véase 143.e-g). En todos los casos se mencionan los cráneos
de los rivales del rey. La ilustración gráfica de la que se han deducido
todas estas fábulas mostraba, sin duda, al rey viejo dirigiéndose al rompimiento
del carro que le deparaba el destino (véase 71.1) después de haber
ofrecido siete sustitutos anuales a la diosa (véase 42.2). Sus caballos son
sacrificados como preliminar de la instalación del nuevo rey (véase 29.1 y
81.4). El anegamiento de Eveno es probablemente una mala interpretación:
muestra a Idas purificándose antes del casamiento y luego alejándose triunfalmente
en el carro de la Reina. Sin embargo, los ritos nupciales pelasgos
se han combinado en la fábula con la costumbre helena del casamiento mediante
la captura. El robo de ganado fatal puede referirse a un episodio histórico,
una pendencia entre los mesenios y los espartanos acerca del reparto
del botín en la expedición conjunta contra Arcadia (véase 17.1).
5. La visita de Castor y Pólux a la casa de Formión está descrita solapadamente:
el autor relata otra treta jugada a los estúpidos espartanos mediante
una personificación de sus héroes nacionales. Cirene, donde eran adorados
los Dioscuros, producía benjuí, una especie de asafétida, cuyo olor y
sabor fuerte lo hacía valioso como condimento. Los dos mercaderes de Cirene
eran evidentemente lo que decían que eran, y cuando se llevaron a la
hija de Formión, dejaron como pago sus mercaderías. Formión decidió considerarlo
un milagro.
6. Los perales silvestres estaban consagrados a la Luna a causa de su flor
blanca, y la imagen más antigua de la diosa Muerte, Hera en su templo de
Micenas estaba hecha con madera de peral. Plutarco (Cuestiones griegas
51) y Eliano (Varia historia iii.39) mencionan la pera como una fruta peculiarmente
venerada en Argos y Tirinto; de aquí que al Peloponeso se le llamara
Apia, «del peral» (véase 64.4). Atenea, también una diosa de la Muerte,
tenía el sobrenombre de Once («peral») en su templo de Beocia. Los
Dioscuros eligieron ese árbol para posarse con el fin de demostrar que eran
héroe auténticos; además, el peral forma sus frutos hacia el final de mayo
(véase 72.2), cuando el sol está en la casa de los mellizos, o sea, en Géminis,
y cuando la estación propicia para la navegación comienza en el Mediterráneo
Oriental. Los gorriones que siguen a los Dioscuros cuando éstos
aparecen en respuesta a las plegarias de los navegante pertenecen a la diosa
marina Afrodita; Juto («gorrión»), el padre de Éolo (véase 43.1) era un antepasado
de los Dioscuros, quienes la adoraban.
7. En el Himno Homérico a los Dioscuros (7 y ss.) no está claro si Castor
y Pólux son seguidos por gorriones o si llegan precipitadamente en «alas de
gorrión» por el aire superior en ayuda de los navegantes náufragos; pero en
los espejos etruscos se los representa a veces con alas. Su símbolo en Esparta,
la docana, representaba las dos columnas de apoyo de un altar; otro
símbolo consistía en dos ánforas, cada una con una serpiente enroscada; las
serpientes eran los Dioscuros encarnados que iban a comer el alimento colocado
en las ánforas.
8. Gorgófone desafió la costumbre indoeuropea de la muerte de la viuda
en la hoguera al volver a casarse (véase 69.2; 74.a y 106.1).
75.
BELEROFONTE
a. Belerofonte, hijo de Glauco y nieto de Sísifo, salió de Corinto
caído en desgracia después de matar a un tal Belero —que le
valió su apodo de Belerofonte, abreviado en Belerofón— y luego
a su propio hermano, llamado habitualmente Delíades390. Huyó
como suplicante a ver a Preto, rey de Tirinto; pero (así lo quiso la
suerte) Antea, la esposa de Preto a la que algunos llaman Estenebea,
se enamoró de él a primera vista. Al ver que él rechazaba
sus requerimientos, ella le acusó de haber tratado de seducirla y
Preto, que lo creyó, se enfureció. Sin embargo, no se atrevió a exponerse
a la venganza de las Furias asesinando directamente a un
suplicante y por lo tanto lo envió al padre de Antea, Yóbates, rey
de Licia, con una carta sellada que decía: «Te ruego que elimines
de este mundo al portador; ha tratado de violar a mi esposa, tu
hija».
b. Yóbates, igualmente renuente a maltratar a un huésped regio,
pidió a Belerofonte que le hiciera el servicio de dar muerte a la
Quimera, monstruo femenino que arrojaba fuego y tenía cabeza
de león, cuerpo de cabra y cola de serpiente. «Es —le explicó—
una hija de Equidna, a la que mi enemigo, el rey de Caria, ha convertido
en su perrito faldero». Antes de emprender esa tarea Belerofonte
consultó con el adivino Poliido, quien le aconsejó que
primero cogiese y domase al caballo alado Pegaso, amado por las
Musas del monte Helicón, para las que había creado el pozo
Hipocrene golpeando la tierra con su casco en forma de luna391.
c. Pegaso estaba ausente del Helicón, pero Belerofonte lo encontró
bebiendo en Pirene, en la acrópolis de Corinto, otro de sus
pozos, y arrojó sobre su cabeza una brida de oro que muy oportunamente
le había regalado Atenea. Pero algunos dicen que Atenea
dio a Belerofonte el caballo ya embridado; y otros que Posidón,
que era realmente el padre de Belerofonte, fue quien lo hizo. Sea
como fuere, Belerofonte venció a la Quimera volando sobre ella
montado en Pegaso, atravesándola con sus flechas y luego intro-
390 Apolodoro: i.9.3; Homero: Ilíada vi.15.5.
391 Homero: Ilíada vi.160; Eustacio sobre el mismo texto; Apolodoro: ii.3.1; Antoninus Liberalis: 9;
Homero: Ilíada xv.328 y ss
duciendo entre sus mandíbulas un trozo de plomo que había fijado
a la punta de su lanza. El aliento ígneo de la Quimera fundió el
plomo, que se deslizó por su garganta y le quemó los órganos vitales392.
d. Sin embargo, Yóbates, lejos de recompensar a Belerofonte
por su audaz hazaña, lo envió inmediatamente contra los belicosos
solimos y sus aliadas, las Amazonas; y a ambos los venció
remontándose sobre ellos, muy fuera del alcance de las flechas, y
dejando caer sobre sus cabezas grandes piedras. Luego, en la Llanura
de Janto, en Licia, derrotó a una banda de piratas carios encabezados
por un tal Quimárroo, un guerrero feroz y jactancioso
que navegaba en un barco adornado con un mascarón de proa en
forma de león y una popa en forma de serpiente. Al ver que Yóbates
no se mostraba agradecido ni siquiera entonces, sino que, por
el contrario, envió a los guardias del palacio para que le tendieran
una emboscada a su regreso, Belerofonte desmontó de Pegaso y
rogó que, mientras él avanzaba a pie, Posidón inundase tras él la
Llanura del Janto. Posidón escuchó su súplica y envió grandes
olas que avanzaban lentamente mientras Belerofonte se acercaba
al palacio de Yóbates, y, como ningún hombre podía inducirle a
retirarse, las mujeres jantias se levantaron las faldas hasta la cintura
y corrieron hacia él para ofrecérsele con tal que se aplacase. El
pudor de Belerofonte era tan grande que les volvió la espalda y
echó a correr y las olas se retiraron con él.
e. Convencido ahora de que Preto se había equivocado respecto
al atentado contra la virtud de Antea, Yóbates mostró la carta y
pidió una explicación exacta de lo ocurrido. Cuando supo la verdad
imploró el perdón de Belerofonte, le concedió la mano de su
hija Filónoe y le nombró heredero del trono de Licia. También
elogió a las mujeres jantias por su ingeniosidad y ordenó que en el
futuro todos los jantios reconociesen la ascendencia materna y no
la paterna.
f. Belerofonte, en la cumbre de su fortuna, emprendió presuntuosamente
un vuelo al Olimpo, como si fuera inmortal, pero
Zeus envió un tábano que picó a Pegaso bajo la cola y le hizo en-
392 Hesíodo: Teogonía 319 y ss.; Apolodoro: ii.3.2; Píndaro: Odas olímpicas xiii.63 y ss.; Pausanias:
ii.4.1; Higinio: Fábula 157; Escoliasta sobre la Ilíada de Homero vi.155; Tzetzes: Sobre Licofrón 17.
cabritarse y arrojar A Belerofonte ignominiosamente a la tierra.
Pegaso terminó el vuelo al Olimpo, donde Zeus lo utiliza ahora
como animal de carga para conducir los rayos, Belerofonte, que
había caído en un matorral de espinos, erró por la tierra rengo
ciego, solitario y maldito, evitando siempre los caminos de los
hombres, hasta que le llegó la hora de la muerte393.
*
1. La tentativa de Antea de seducir a Belerofonte es análoga a otras de la
mitología griega (véase 70.2) y a una palestina en la fábula de José y la esposa
de Putifar, y también a una egipcia en El cuento de los dos hermanos.
La procedencia del mito es insegura.
2. La hija de Equidna, la Quimera, que está representada en un edificio
hitita de Karkemish, era un símbolo del Año Sagrado tripartito de la Gran
Diosa: el león simbolizaba a la primavera, la cabra al verano y la serpiente
al invierno. Una placa de vidrio rota, que fue descubierta en Dendra, cerca
de Micenas, muestra a un héroe forcejeando con un león, detrás del cual
sale lo que parece ser la cabeza de una cabra; la cola es larga y serpentina.
Como la placa data de un período en que la diosa todavía conservaba la supremacía,
esta imagen —análoga a la de un fresco etrusco de Tarquinia,
aunque en éste el héroe aparece montado, como Belerofonte— se la debe
interpretar como el combate de coronación de un rey contra hombres disfrazados,
de animales (véase 81.2 y 123.1) que representan las diferentes
estaciones del año. Después de la revolución religiosa aquea que subordinó
la diosa Hera a Zeus, la imagen se hizo ambivalente: se la podía interpretar
también como un recuerdo de la supresión por invasores helenos del antiguo
calendario cario.
3. La doma por Belerofonte de Pegaso, el caballo Luna utilizado para
producir la lluvia, con una brida proporcionada por Atenea, indica que el
candidato al reinado sagrado recibía el encargo de la triple Musa («diosa de
la montaña»), o su representante, de capturar un caballo salvaje; así Heracles
cabalgó más tarde sobre Arión («criatura lunar en lo alto») cuando tomó
posesión de Elide (véase 138.g). A juzgar por la práctica danesa e irlandesa
primitiva, la carne de este caballo era comida sacramentalmente
por el rey después de su renacimiento simbólico de la diosa de la montaña
con cabeza de yegua. Pero esta parte del mito es igualmente ambivalente:
se la puede interpretar también como refiriéndose a la toma por invasores
393 Píndaro: Odas olímpicas xiii.87-9; Odas ístmicas vii.44; Apolodoro: loc. cit.; Plutarco: Sobre las
virtudes de las mujeres 9; Homero: Ilíada vi.155-203 y xvi.328; Ovidio: Metamorfosis ix.646; Tzetzes:
Sobre Licofrón 838.
helenos de los altares de la diosa de la Montaña en Ascra, en el monte Helicón,
y en Corinto. Un acontecimiento análogo recuerda la violación por
Posidón de la Deméter arcadia con cabeza de yegua (véase 16.f), con la que
engendró a Pegaso (véase 73.h); lo que explica la intrusión de Posidón en la
fábula de Belerofonte. La humillación de Belerofonte por Zeus es una
anécdota moral que tenía por finalidad desalentar la rebelión contra la religión
olímpica; Belerofonte, el portador de dardos que vuela por el firmamento,
es el mismo personaje que su abuelo Sísifo, o Tesup (véase 67.1),
un héroe solar cuyo culto fue reemplazado por el del Zeus solar; así pues,
se le da un final igualmente desafortunado, que recuerda el de Faetonte, el
hijo de Helio (véase 42.2).
4. Los enemigos de Belerofonte, los solimos, eran hijos de Salma. Como
todas las ciudades y cabos que comienzan con la sílaba salm, tienen una
situación oriental; ella era probablemente la diosa del Equinoccio Primaveral;
pero pronto se masculinizó como el dios Sol Sólimo o Selim, Salomón
o AbSalom, que dio su nombre a Jerusalén. Las Amazonas eran las sacerdotisas
combatientes de la diosa Luna (véase 100.1).
5. La retirada de Belerofonte ante las mujeres jantias puede haber sido
deducida de una representación gráfica en la que aparecían las mujeres furiosas
enloquecidas con hipómanes —una hierba, o el humor de la vulva de
la yegua en celo, o la membrana negra cortada de la parte delantera de un
potrillo recién nacido— cercano al rey sagrado en la orilla del mar al final
de su reinado. Tienen levantadas las faldas, como en el culto erótico del
Apis egipcio (Diodoro Sículo: 1.85), para que al descuartizarlo la sangre
que salpicaba vivificase sus úteros. Puesto que Janto («amarillo») es el
nombre de uno de los caballos de Aquilea, y de otro perteneciente a Héctor
y del que dio Posidón a Peleo, esas mujeres quizá llevaban máscara rituales
de caballo con crines de color amarillo-luna, como las de los palominos,
pues unas yeguas salvajes habían devorado al padre de Belerofonte, Glauco,
en la costa de Corinto (véase 71.1). Sin embargo, este mito reformado
conserva un elemento primitivo: la aproximación de mujeres desnudas del
clan del caudillo, con las que estaba prohibido el trato sexual, le obligaría a
retirarse y a taparse la cara, y en la leyenda irlandesa se empleó la misma
treta contra Cuchulain cuando su furor no se pudo contener de otro modo.
A la explicación del reconocimiento de la descendencia matrilineal de los
jantios se le ha dado el sentido contrario: fueron los helenos los que consiguieron
imponer el reconocimiento de la descendencia patrilineal a todos
los carios, con excepción de los conservadores jantios.
6. El nombre de Quimárroo se deriva de chimaros o chimaera («cabra»)
y tanto su carácter feroz como su barco con el mascarón de proa con figura
de león y la popa en forma de serpiente han sido introducidos en la fábula
de Belerofonte por algún evemerista para explicar la respiración ígnea de la
Quimera. El monte Quimera («montaña de la cabra») era también el nombre
de un volcán en actividad situado cerca de Faselis, en Licia (Plinio:
Historia natural ii.106 y v.27), lo que explica el aliento ígneo.
76.
ANTIOPE
a. Algunos dicen que cuando Zeus sedujo a Antíope, hija de
Nicteo el tebano, ella huyó al palacio del rey de Sición, quien accedió
a casarse con ella, y eso ocasionó una guerra en la que murió
Nicteo. Lico, el tío de Antíope, venció poco después a los sicionios
en una batalla sangrienta y llevó a Antíope, ya viuda, de
vuelta a Tebas. Después de dar a luz en un soto situado junto al
camino a los mellizos Anfión y Zeto, a los que Lico abandonó
inmediatamente en el monte Citerón, fue maltratada cruelmente
durante muchos años por su tía Dirce. Al fin consiguió escaparse
de la prisión en que estaba encerrada y huyó a la choza en que vivían
entonces Anfión y Zeto, a quienes había salvado un vaquero
transeúnte. Pero ellos tomaron equivocadamente a Antíope por
una esclava huida y se negaron a darle albergue. Dirce corrió allá
presa de un frenesí báquico, se apoderó de Antíope y la arrastró
fuera de la choza.
—¡Muchachos —exclamó el vaquero—, conviene que os guardéis
de las Furias!
—¿Por qué de las Furias? —preguntaron ellos.
—Porque os habéis negado a proteger a vuestra madre, que
ahora se lleva para ejecutarla su salvaje tía.
Los mellizos salieron inmediatamente en su persecución, salvaron
a Antíope y ataron a Dirce por el cabello a los cuernos de un
toro bravo que en seguida terminó con ella394.
b. Otros dicen que el río Asopo era el padre de Antíope y que
una noche el rey de Sición se disfrazó de Lico, con quien ella estaba
casada, y la sedujo. Como consecuencia Lico se divorció de
394 Higinio: Fábula 8; Apolodoro: iii.5.5; Pausanias: ii.6.2; Eurípides: Antíope, fragmentos; Apolonio
de Rodas: iv.1090, con escoliasta.
Antíope y se casó con Dirce, dejando a sí a Zeus en libertad para
cortejar a la solitaria Antíope y dejarla encinta. Dirce, sospechando
que eso era obra de Lico, encerró a Antíope en un calabozo oscuro,
del cual, no obstante, la sacó Zeus justo a tiempo para que
diera a luz a Anfión y Zeto en el monte Citerón. Los mellizos se
criaron entre los vaqueros con los que se había refugiado Antíope,
y cuando tuvieron bastante edad para comprender lo mal que
había sido tratada su madre, ella les incitó a que la vengasen. Encontraron
a Dirce vagando por las laderas del monte Citerón presa
de un frenesí báquico, la ataron por el cabello a los cuernos de un
toro bravo y cuando estuvo muerta arrojaron su cuerpo al suelo,
donde surgió una fuente, llamada luego la Fuente Dircea. Pero
Dioniso vengó la muerte de su adoradora; hizo que Antíope recorriese
enfurecida toda Grecia hasta que por fin Foco, un nieto de
Sísifo, la curó y se casó con ella en la Fócida.
c. Anfión y Zeto fueron a Tebas, donde expulsaron al rey Layo
y edificaron las ciudad baja. Cadmo había construido ya la alta.
Ahora bien, Zeto se burlaba con frecuencia de Anfión por su afición
a la lira que le había dado Hermes. «Te distrae —le decía—
del trabajo útil.» Pero cuando se hicieron albañiles, las piedras de
Anfión se movían al son de su lira y se colocaban suavemente en
su lugar en tanto que Zeto se veía obligado a emplear la fuerza y
se rezagaba mucho en comparación con su hermano. Los mellizos
gobernaron conjuntamente en Tebas, donde Zeto se casó con Tebas,
cuyo nombre lleva ahora la ciudad, que anteriormente se llamaba
Cadmea; y Anfión se casó con Níobe. Pero todos sus hijos,
excepto dos, fueron muertos por Apolo y Artemis, a cuya madre
Leto ella había ofendido. Anfión mismo fue muerto por Apolo por
haber tratado de vengarse de los sacerdotes délficos, y además se
le castigó en el Tártaro395. Anfión y Zeto están enterrados en una
sola tumba de Tebas, que es guardada cuidadosamente cuando el
sol está en Tauro; pues entonces los habitantes de Titorea en Fócide
tratan de robar tierra del túmulo y colocarla en la tumba de
Foco y Antíope. Un oráculo dijo en una ocasión que este acto au-
395 Homero: Odisea xi.260; Higinio: Fábula 1; Pausanias: vi.20.8; ix.5.3 y 17.4;
Horacio: Epístolas i.18.41; Apolonio de Rodas: i.735-41.
mentaría la fertilidad de toda Fócide a expensas de Tebas396.
*
1. Estas dos versiones del mito de Dirce muestran lo libres que se sentían
los mitógrafos para hacer que su narración se ajustase a los elementos principales
de una tradición literaria que, en este caso, parece haber sido deducida
de una serie de imágenes sagradas. Antíope saliendo alegremente de su
calabozo y seguida por la ceñuda Dirce recuerda la reaparición anual de
Core en compañía de Hécate (véase 24.k). En este contexto se la llama Antíope
(«haciendo frente» porque tiene el rostro levantado hacia el cielo y no
inclinado hacia el Infierno, e «Hija de la Noche» — Nicteis o Nicteo—
porque sale de la oscuridad. El «furor en la montaña» de Dirce y Antíope
ha sido interpretado erróneamente como una orgía báquica; la suya era claramente
una danza del tábano erótica, en la que actuaban como novillas de
la Luna en celo (véase 56.1). El nombre de Dirce («doble») se refiere a los
cuernos de la luna y la imagen de la que está tomado el mito la mostraría,
no atada al toro como castigo, sino casándose ritualmente con el rey-toro
(véase 88.7). Un significado secundario puede ocultarse en dirce, a saber,
«hendida», es decir, en «un estado erótico». La fuente Dircea, como la
Hipocrene, debían tener forma de luna. Los hijos de Antíope son los mellizos
familiares que daba a luz la diosa Luna: su rey sagrado y el sucesor de
éste.
2. La lira de tres cuerdas de Anfión, con la que elevó las murallas de la
Tebas baja —puesto que Hermes era su patrón, sólo puede haber tenido tres
cuerdas— fue construida para celebrar a la triple diosa, que reinaba en el
aire, la tierra y el infierno, y la tocarían durante la construcción para proteger
los cimientos, las puertas y las torres de la ciudad. El nombre «Anfión»
(«natural de dos países») explica que era ciudadano de Sición y Tebas.
77.
NIOBE
a. Níobe, hermana de Pélope, se había casado con Anfión, rey
de Tebas, al que dio siete hijos y siete hijas, de los que estaba tan
desmedidamente orgullosa que un día menospreció a la propia Le-
396 Pausanias: ix.17.3.
to por tener sólo dos hijos: Apolo y Ártemis. Manto, la hija profetisa
de Tiresias, oyó por casualidad esa declaración temeraria y
aconsejó a las tebanas que aplacasen a Leto y sus hijos inmediatamente
quemando incienso y adornándose el cabello con ramas
de laurel. Cuando el aroma del incienso flotaba ya en el aire apareció
Níobe seguida por una multitud de acompañantes y vestida
con una espléndida túnica frigia y el largo cabello suelto. Interrumpió
el sacrificio y preguntó furiosamente por qué Leto, mujer
de ascendencia oscura con una hija hombruna y un hijo afeminado,
había de ser preferida a ella, Níobe, nieta de Zeus y Atlante,
terror de los frigios y reina de la casa real de Cadmo. Aunque el
destino o la mala suerte podían quitarle dos o tres de sus hijos,
¿no seguiría siendo la más fértil?
b. Abandonando el sacrificio, las tebanas aterrorizadas trataron
de aplacar a Leto murmurando plegarias, pero era ya demasiado
tarde. Leto había enviado ya a Apolo y Artemis, armados con arcos,
para que castigaran la presunción de Níobe. Apolo encontró a
los niños cazando en el monte Citerón y les dio muerte uno por
uno, perdonando únicamente a Amidas, quien había ofrecido prudentemente
una plegaria propiciatoria a Leto, Artemis encontró a
las muchachas hilando en el palacio y con una lluvia de flechas
las mató a todas, excepto a Melibea, que había seguido el ejemplo
de Amiclas. Los dos sobrevivientes se apresuraron a edificar un
templo a Leto, aunque Melibea se había puesto tan pálida a causa,
del temor que se la seguía apodando Cloris cuando se casó con
Neleo algunos años después. Pero algunos dicen que ninguno de
los hijos de Níobe sobrevivió, y que Apolo mató también a su marido
Anfión.
c. Durante nueve días y nueve noches Níobe lloró a sus muertos
y no encontró a nadie que los enterrara, porque Zeus, poniéndose
de parte de Leto, había convertido a todos los tebanos en piedras.
El décimo día los olímpicos mismos se dignaron dirigir el funeral.
Níobe huyó allende los mares al monte Sípilo, la residencia de su
Padre Tántalo, donde Zeus, movido por la compasión, la convirtió
en una estatua que se puede ver todavía llorando copiosamente al
comienzo del verano397.
397 Higinio: Fábulas 9 y 10; Apolodoro: iii.5.6; Homero: Ilíada xxiv.612 y ss.; Ovidio: Metamorfosis
vi.146-312; Pausanias: v.16.3; viii.2.5 y i.21.5; Sófocles: Electra 150-52.
d. Todos los hombres guardaron luto por Anfión y lamentaron
la extinción de su estirpe, pero nadie guardó luto por Níobe, excepto
su hermano Pélope, tan orgulloso como ella398.
*
1. Según Homero, los hijos de Níobe eran doce, y (por lo que dicen varios
escoliastas) según Hesíodo, veinte; según Herodoto, cuatro, y según
Safo, dieciocho; pero según la cuenta hecha por Eurípides y Apolodoro,
que parece la más acertada, tuvo siete hijos y siete hijas. Puesto que Níobe,
en la versión tebana del mito, era nieta del titán Adante, y en la versión argiva,
hija o madre de Foroneo (véase 57.a), descrito también como un titán
(Apolodoro: ii.1.1 y Escoliasta sobre Orestes de Eurípides 932), y de Pelasgo;
y podía pretender que era la primera mujer mortal violada por Zeus
(Diodoro Sículo: iv.9.14; Apolodoro: loc. cit.; Pausanias: ii.22.6), el mito
puede referirse a la derrota de los siete titanes y titánides por los olímpicos.
Si es así, registra el reemplazo del sistema calendario que prevalecía en la
Grecia pelasga, Palestina, Siria y la Europa noroccidental, el cual se basaba
en un mes dividido en cuatro semanas de siete días, cada uno regido por
uno de los siete planetas (véase 1.3 y 43.4). Anfión y sus doce hijos, en la
versión homérica del mito (Ilíada xxiv.603-17), representan quizás los trece
meses de ese calendario. El monte Sípilo puede haber sido la última sede
en el Asia Menor del culto de los Titanes, como lo fue Tebas en Grecia. La
estatua de Níobe es un risco de forma aproximadamente humana que parece
llorar cuando las flechas del sol golpean en su casquete de nieve invernal,
y refuerza el parecido una madre diosa hitita tallada en una roca en la
misma montaña y que data quizá de fines del siglo XV a. de C. «Níobe»
significa probablemente nivea, y la b representa la v de la palabra latina
nivis, o la ph de la griega nipha. Higinio llama Quíade a una de sus hijas; es
una palabra que no tiene sentido en griego, a menos que sea una forma desgastada
de chionos niphades, «copos de nieve».
2. Partenio (Fábulas amorosas 33) relata de manera distinta el castigo de
Níobe: mediante una treta de Leto, el padre de Níobe se enamoró incestuosamente
de ella y, al ser rechazado por su hija, quemó a los hijos de ésta; su
marido fue destrozado más tarde por un jabalí y ella se arrojó desde una
roca. Esta fábula, confirmada por el escoliasta sobre Las fenicias de Eurípides
(159), está influida por los mitos de Cíniras, Esmirna y Adonis (véase
18.h) y por la costumbre de quemar niños como sacrificio al dios Moloch
(véase 70.5 y 156.2).
398 Ovidio: Metamorfosis vi.401-4.
78.
CENIDE Y CENEO
a. Posidón yació en una ocasión con la ninfa Cénide, hija del
magnesio Élato o, según dicen algunos, del lapita Corono, y le dijo
que pidiera un regalo de amor.
—Transfórmame —contestó ella— en un guerrero invulnerable.
Estoy cansada de ser mujer.
Posidón, cortésmente, le cambió el sexo y la ninfa se convirtió
en Ceneo, e hizo la guerra con tan buen éxito que los lapitas no
tardaron en elegirla su rey; y hasta engendró un hijo, Corono, a
quien Heracles mató muchos años después cuando combatía en
favor del dorio Egimio. Exaltado por su nuevo estado, Ceneo colocó
una lanza en medio de la plaza del mercado, donde se congregaban
los ciudadanos, y les obligó a hacer sacrificios a la lanza
como si fuera un dios, prohibiéndoles honrar a ninguna otra divinidad.
b. Enterado Zeus del engreimiento de Ceneo, instigó a los Centauros,
a que realizaran un asesinato. Durante la boda de Pirítoo la
atacaron súbitamente, pero a Ceneo no le fue difícil matar a cinco
o seis de ellos sin recibir la menor herida, porque las armas de los
Centauros rebotaban sin hacerle daño en su piel encantada. Sin
embargo, los Centauros que quedaban le golpearon en la cabeza
con palos de abeto, hasta que la hundieron bajo la tierra, amontonando
luego sobre ella una pila de palos. Así Ceneo se asfixió y
murió. Inmediatamente después salió de allí una ave de alas pardas
en la que el adivino Mopso, que estaba presente, reconoció el
alma de Ceneo; y cuando se dispusieron a enterrarla el cadáver
era otra vez el de una mujer399.
399 Apolodoro: i.9.16; ii.7.7 y Epítome i.22; Apolonio de Rodas: i.57-64; con escoliasta; Higinio: Fábula
14; Oxyrhynchus Papyri xiii.p.133 y ss.; Servio sobre la Eneida de Virgilio vi.448; Ovidio: Metamorfosis
xii.458-531; Escoliasta sobre la Ilíada de Homero i.264.
*
1. Este mito está formado con tres hilos distintos. El primero es una costumbre
que todavía prevalece en Albania, y consiste en que las muchachas
intervienen en la guerra vestidas como los hombres, de modo que cuando
mueren en la batalla los enemigos se sorprenden al descubrir su sexo. El
segundo es la negativa de los lapitas a aceptar la soberanía helena; la lanza
puesta para que la adoraran es probable que fuera un poste de Mayo en
honor de la diosa de la Luna Nueva, Cénide o Élate («abeto»), a la que estaba
consagrado ese árbol. Los lapitas fueron vencidos luego por los eolios
de Yolco, quienes, con la ayuda de sus aliados los Centauros, los sometieron
a su dios Posidón, pero no se inmiscuyeron en las leyes de la tribu. Solamente,
como en Argos, se obligaría a la jefa del clan a ponerse una barba
artificial para hacer valer su derecho a actuar como juez y capitana, y así
Cénide se convirtió en Ceneo y Élate en Elato. Un cambio de sexo análogo
anuncia todavía la Reina del Sur. co-gobernante del reino de Lozi en la
cuenca del Zambeze. cuando entra en la sala del consejo: «Me he transformado
en hombre», pero esto lo hace porque una de sus antepasadas usurpó
un trono patriarcal. El tercero es el ritual recordado en una zafra con figuras
negras (véase 9.1) en la que unos hombres desnudos, armados con mazos,
golpean a una imagen de la Madre Tierra en la cabeza, al parecer para poner
en libertad a Core, el Espíritu del Año Nuevo; «Cenis» significa «nuevo
».
2. La variedad del ave con alas pardas liberada de la efigie dependerá de
la estación en que se realizaba el rito. En la primavera pudo haber sido el
cuclillo (véase 12.1).
79.
ERIGONE
a. Aunque Éneo fue el primer mortal al que Dioniso dio una
vid, Icario se le anticipó en hacer vino. Ofreció una muestra del
que había hecho como prueba a un grupo de pastores en el bosque
de Maratón al pie del monte Pentélico, y los pastores, que no lo
mezclaron con agua como más tarde aconsejó Enopión, se emborracharon
de tal modo que lo veían todo doble, se creyeron hechizados
y dieron muerte a Icario. Su perro Mera observó mientras
ellos lo enterraban bajo un pino, y luego condujo a su hija Erígone
a la tumba tirándole de la túnica y excavó el cadáver. Erígone,
desesperada, se colgó del pino, rogando que las hijas de Atenas
sufrieran la misma suerte que ella mientras Icario no fuera vengado.
Sólo los dioses la oyeron y los pastores huyeron al otro lado
del mar, pero muchas doncellas atenienses fueron halladas colgadas
de un pino tras otro, hasta que el oráculo de Delfos explicó
que era Erígone quien exigía su vida. Inmediatamente buscaron y
ahorcaron a los pastores culpables y se instituyó el actual Festival
de la Vendimia, durante el cual se hacen libaciones a Icario y Erígone
mientras unas muchachas se columpian en cuerdas colgadas
de las ramas del árbol, apoyando los pies en pequeñas plataformas;
así fue como se inventaron los columpios. De las ramas
cuelgan también máscaras que giran al impulso del viento.
b. La imagen del perro Mera fue puesta en el firmamento y se
convirtió en el Can Menor; en consecuencia, algunos identifican a
Icario con Bootes y a Erígone con la constelación de Virgo400.
*
1. Mera era el nombre que se daba a la esposa de Príamo, Hécabe o
Hécuba, después de su transformación en un perro (véase 168.1), y como
Hécuba era en realidad Hécate (véase 31.7), la diosa Muerte de tres cabezas,
las libaciones hechas a Erígone e Icario estaban probablemente destinadas
a ella. Al valle en que se realizaba esa ceremonia se le llama ahora
«Dioniso». El pino de Erígone sería el árbol bajo el cual el frigio Atis fue
castrado y murió desangrado (Ovidio: Fasti iv. 221 y ss.; Servio sobre la
Eneida de Virgilio ix.116), y la explicación del mito parece ser que cuando
el Can Menor estaba en ascensión los pastores de Maratón sacrificaban a
uno de ellos como víctima anual a la diosa llamada Erígone.
2. Icario significa «del Mar Icario», es decir, de las Cicladas, de donde
llegó al Ática el culto de Atis. Posteriormente se le superpuso el culto de
Dioniso; y la fábula del suicidio de las muchachas atenienses puede haber
tenido por finalidad explicar las máscaras de Dioniso que colgaban de un
pino en medio de una viña, las cuales giraban al impulso del viento y se
suponía que hacían fructificar las vides hacia las que se volvían. A Dioniso
se le representaba habitualmente como un joven de cabello largo y afeminado,
y sus máscaras sugerirían la idea de mujeres ahorcadas. Pero es pro-
400 Escoliasta sobre la Ilíada de Homero xxii.29; Nono. Dionisíacas xlvii.34-245; Higinio: Fábula 130
y Astronomía poética ii.4; Apolodoro: i.8.1; y iii.14.7; Ateneo: xiv.10; Festo sub Oscilantes; Eustacio:
Tebaida xi.644-7; Servio sobre las Geórgicas de Virgilio ii.388.9.
bable que se colgase previamente de árboles frutales muñecas que representaban
a la diosa de la fertilidad Ariadna o Helena (véase 88.10 y 98.5). La
costumbre de columpiarse las muchachas en el festival de la vendimia pudo
haber sido mágica en su intención original; quizás el vuelo semi-circular
del columpio representaba la salida y la puesta de la luna nueva. Esta costumbre
puede haber sido llevada al Ática desde Creta, pues un grupo de
terracota descubierto en Hagia Triada muestra a una muchacha columpiándose
entre dos columnas, en cada una de las cuales está posado un pájaro.
3. El nombre de Erígone lo explica el mitógrafo como «hija de la lucha»
a causa de la perturbación que ocasionó, pero su significado obvio es «prole
abundante», referencia a la cosecha abundante que producían las muñecas.
80.
EL JABALÍ DE CALIDÓN
a. Éneo, rey de Calidonia en la Etolia, se casó con Altea. Ella le
dio en primer lugar a Toxeo, a quien Éneo mató con sus propias
manos por haber saltado groseramente por encima del foso excavado
para defensa de la ciudad. Luego le dio a Meleagro, de quien
se dice que era en realidad hijo de Ares. Cuando Meleagro tenía
siete días de edad, las Parcas se presentaron en el dormitorio de
Altea y le anunciaron que su hijo viviría solamente mientras no se
quemara cierto tizón que había en el hogar. Inmediatamente ella
sacó el tizón del fuego, lo apagó con un jarro de agua y lo ocultó
en un cofre.
b. Meleagro creció y llegó a ser un guerrero audaz e invulnerable
y el mejor lanzador de venablos de Grecia, como lo demostró
en los juegos fúnebres de Acasto. Habría podido seguir viviendo
de no haber sido por una indiscreción que cometió Éneo, quien,
un verano, se olvidó de incluir a Artemis en sus sacrificios anuales
a los doce dioses del Olimpo. Cuando Helio informó a Artemis
de ese descuido, ella envió a un jabalí gigantesco para que
matara al ganado y los peones de Éneo y destruyese sus mieses;
pero Éneo despachó heraldos para que invitasen a los guerreros
más valientes de Grecia a cazar el jabalí, prometiéndoles que
quien los matase recibiría su piel y sus colmillos.
c. Muchos respondieron a su invitación, entre ellos Castor y Pólux
de Esparta, Idas y Linceo de Mesena, Teseo de Atenas y Pirítoo
de Larisa, Jasón de Yolco y Admeto de Feras, Néstor de Pilos,
Peleo y Euritión de Ftia, Ificles de Tebas, Anfiarao de Argos, Telamón
de Salamis, Ceneo de Magnesia y finalmente Anceo y Cefeo
de Arcadia, seguidos por su compatriota, la casta Atalanta de
pies rápidos, hija única de Yaso y Clímene401. Yaso deseaba un
heredero varón y el nacimiento de Atalanta le decepcionó tan
cruelmente que la abandonó en el Monte Paternio, cerca de Calidón,
donde la amamantó una osa que Artemis envió para socorrerla.
Atalanta se hizo mujer entre un clan de cazadores que la encontraron
y criaron, pero conservó su virginidad y siempre iba
armada. En una ocasión llegó desfallecida por la sed a Cifanta y
allí, invocando a Ártemis y golpeando una roca con la punta de su
lanza, hizo que fluyera una corriente de agua. Pero todavía no se
había reconciliado con su padre402.
d. Éneo agasajó regiamente a los cazadores durante nueve días;
y aunque Anceo y Cefeo se negaron al principio a cazar en compañía
de una mujer, Meleagro declaró, en nombre de Éneo, que a
menos que retirasen su objeción cancelaría por completo la cacería.
La verdad era que Meleagro se había casado con Cleopatra, la
hija de Idas, pero ahora se había enamorado repentinamente de
Atalanta y deseaba congraciarse con ella. Sus tíos, los hermanos
de Altea, sintieron una aversión inmediata por la muchacha, convencidos
de que su presencia sólo podía ocasionar problemas,
pues él no hacía sino suspirar profundamente y exclamar: «¡Ah,
qué feliz será el hombre con quien ella se case!». Por lo tanto, la
cacería comenzó bajo malos auspicios, Ártemis se había ocupado
de ello.
e. Anfiarao y Atalanta estaban armados con arcos y flechas; y
los otros con jabalinas, venablos y hachas, y todos se sentían tan
ansiosos de conseguir la piel que descuidaron la disciplina propia
de la caza. Por indicación de Meleagro avanzaron desplegados en
401 Eliano: Varia historia xiii.l; Calímaco: Himno a Ártemisa 216.
402 Apolodoro: iii.9.2.
media luna, con algunos pasos de intervalo, a través del bosque
donde tenía su guarida el jabalí.
f. La primera sangre derramada fue humana. Cuando Atalanta
se apostó en la extremidad del flanco derecho a cierta distancia de
los otros cazadores, dos centauros. Hileo y Reco, que se habían
agregado a la cacería, decidieron violarla, cada uno de ellos ayudando
por turno al otro. Pero tan pronto como corrieron hacia ella,
Atalanta los mató con sus flechas y siguió cazando al lado de Meleagro.
g. Poco después el jabalí salió de un arroyo cubierto de sauces.
Se acercó saltando, mató a dos de los cazadores, desjarretó a otro
y obligó a Néstor, quien más tarde luchó en Troya, a subirse a un
árbol. Jasón y varios otros lanzaron contra el jabalí venablos mal
dirigidos y sólo Ificles consiguió rozarle el brazuelo. Luego Telamón
y Peleo le atacaron temerariamente con jabalinas, pero Telamón
tropezó con la raíz de un árbol y mientras Peleo le ayudaba
a levantarse el jabalí los vio y embistió. Atalanta disparó una flecha
oportuna que fue a clavarse detrás de la oreja del jabalí y lo
puso en fuga. Anceo hizo un gesto de desprecio y exclamó: «¡Esa
no es una manera de cazar! ¡Observadme!». Lanzó su hacha de
combate contra el jabalí cuando éste atacaba, pero no lo hizo con
la rapidez suficiente: un instante después yacía castrado y destripado.
En su excitación, Peleo mató a Euritión con un venablo dirigido
al jabalí, al que Anfiarao había conseguido cegar con una
flecha. Luego corrió hacia Teseo, cuyo venablo no dio en el blanco,
pero Meleagro disparó también y traspasó el costado derecho
del animal, y cuando éste empezó a dar vueltas dolorido, tratando
de extraer el proyectil, le clavó su lanza de caza profundamente
bajo el omóplato izquierdo hasta el corazón.
El jabalí cayó muerto por fin.
Meleagro lo desolló inmediatamente y ofreció la piel a Atalanta
diciendo: «Tú has derramado la primera sangre y si hubiéramos
dejado al animal solo, pronto habría sucumbido a tu flecha.»
h. Sus tíos se sintieron muy agraviados. El mayor, Plexipo, alegó
que Meleagro mismo había ganado la piel y que, si él se negaba
a recibirla, se le debía dar a la más ilustre de las personas presentes,
es decir a él mismo como cuñado de Éneo. El hermano
menor de Plexipo le apoyó alegando que Ificles y no Atalanta
había derramado la primera sangre. Meleagro, con la ira de un
enamorado, mató a los dos.
i. Altea, al ver los cadáveres que llevaban de vuelta, echó una
maldición sobre Meleagro, que le impidió defender a Calidón
cuando sus dos tíos sobrevivientes declararon la guerra a la ciudad
y mataron a muchos de sus defensores. Por fin su esposa
Cleopatra le convenció para que tomase las armas, y él mató a sus
dos tíos, a pesar de que éstos contaban con el apoyo de Apolo;
inmediatamente las Furias ordenaron a Altea que sacara el tizón
del cofre y lo arrojara al fuego. Meleagro sintió de pronto que le
quemaban las entrañas y los enemigos vencieron con facilidad.
Altea y Cleopatra se ahorcaron y Ártemis transformó a todas menos
dos de las chillonas hermanas de Meleagro en gallinas de
Guinea y las llevó a su isla de Leros, la residencia de los malvivientes403.
j. Complacido con el triunfo de Atalanta, Yaso la reconoció por
fin como hija, pero cuando ella llegó al palacio sus primeras palabras
fueron: «Hija mía, prepárate para tomar marido», anuncio
desagradable, pues el oráculo de Delfos le había advertido contra
el matrimonio. Atalanta contestó: «Padre, consiento con una condición.
Cualquier pretendiente a mi mano debe vencerme en una
carrera pedestre o permitir que le mate.» «Así sea», dijo Yaso.
k. Muchos príncipes infortunados perdieron la vida como consecuencia,
pues ella era la mortal más rápida, pero Melanión, hijo
del arcadio Anfidamante, invocó la ayuda de Afrodita. Ésta le dio
tres manzanas de oro y le dijo: «Demora a Atalanta dejando caer,
una tras otra, estas manzanas durante la carrera.» La estratagema
dio resultado. Atalanta se detuvo para recoger cada manzana y
llegó a la meta inmediatamente después de Melanión.
l. La boda se celebró, pero la advertencia del oráculo estaba justificada,
porque un día, cuando pasaban junto a un recinto de
Zeus, Melanión indujo a Atalanta a entrar y acostarse con él allí.
Irritado porque habían profanado su recinto, Zeus transformó a
ambos en leones, pues los leones no se aparean con leones, sino
403 Homero: Ilíada ix.527-600; Apolodoro: i.8.2-3; Higinio: Fábulas 171, 174 y 273; Ovidio: Metamorfosis
viii.270-545; Diodoro Sículo: iv.48; Pausanias: iv.2.5; viii.4.7 y x.31.2; Calímaco: Himno a
Ártemisa 220-24; Antoninus Liberalis 2; Ateneo: xiv.71.
sólo con leopardos, y así les impidió que volvieran a disfrutar de
su unión. Este fue el castigo de Afrodita en primer lugar por la
obstinación de Atalanta en permanecer virgen, y en segundo lugar
por no haberse mostrado agradecida por la manzanas de oro404.
Pero algunos dicen que con anterioridad Atalanta había sido infiel
a Melanión y que le había dado a Meleagro un hijo llamado Partenopeo,
al que abandonó en la misma montaña en que la había
amamantado la osa. También él sobrevivió y posteriormente venció
a Idas en Jonia y marchó con los siete paladines contra Tebas.
Según otros, Ares, y no Meleagro, fue el padre de Partenopeo405;
el marido de Atalanta no era Melanión, sino Hipómenes; y ella
era hija de Esqueneo, quien gobernaba en Onquesto, Beocia. Se
añade que ella y él profanaron un templo, no de Zeus, sino de Cibeles,
quien los convirtió en leones y los unció a su carro406.
*
1. Los médicos griegos atribuían al malvavisco (althaia, de althainein
«curar») virtud curativa y como era la primera flor primaveral en la que
libaban la miel las abejas, tenía casi la misma importancia mítica que la flor
de hiedra, la última. La cacería calidonia es una saga heroica que se basa
quizás en una famosa cacería del jabalí y en una enemistad entre clanes etolios
ocasionada por ella. Pero la muerte del rey sagrado atacado por un jabalí
—cuyos colmillos curvos lo dedicaban a la luna— es un mito antiguo
(véase 18.3) y explica la introducción en esta teoría de héroes de diferentes
Estados griegos que habían sufrido ese destino. El jabalí era peculiarmente
el emblema de Calidón (véase 106.c) y estaba consagrado a Ares, el padre
putativo de Meleagro.
2. El salto de Toxeo por encima del foso es análogo al salto de Remo por
encima de la pared de Rómulo; indica la difundida costumbre de sacrificar
a un príncipe real en la fundación de una ciudad (1 Reyes xvi.34). El tizón
de Meleagro recuerda varios mitos celtas: la muerte de un héroe se produce
cuando es destruido algún objeto externo: un fruto, un árbol o un animal.
3. A Ártemis se le rendía culto como una meleagris, o pintada, en la isla
404 Apolodoro: iii.9.2; Higinio: Fábula 185; Servio sobre la Eneida de Virgilio iii.113; Primer Mitógrafo
Vaticano: 39.
405 Higinio: Fábulas 70.99 y 270; Primer Mitógrafo Vaticano: 174.
406 Apolodoro: iii.9.2, citando Meleagro de Eurípides; Ovidio: Metamorfosis x.565 y ss.; Tzetzes: Milenios
xiii.453; Lactancio sobre la Tebaida de Estacio vi.563; Higinio: Fábula 185.
de Leros y en la acrópolis de Atenas; el culto es de origen africano oriental,
a juzgar por esta variedad particular de gallina de Guinea —que tenía barba
azul, a diferencia de la barba roja del ave italiana introducida desde Numidia—
y sus extraños cloqueos eran interpretados como gemidos de duelo.
Quienes no rendían culto a Ártemis ni a Isis podían comer gallinas de Guinea.
La reputación de malvivir de los lerianos podía deberse a su conservadurismo
religioso, como la reputación de mentirosos de los cretenses (véase
45.2).
4. Las osas estaban consagradas a Ártemis (véase 22.4) y la carrera de
Atalanta contra Melanión ha sido deducida, probablemente, de una ilustración
gráfica en la que aparecía el rey condenado, con las manzanas de oro
en la mano (véase 32.1 y 53.5), perseguido a muerte por la diosa. Otra ilustración
compañera mostraría una imagen de Ártemis apoyada por dos leones,
como en la puerta de Micenas y en varios sellos micénicos y cretenses.
La segunda versión del mito parece ser más antigua, aunque sólo sea porque
Esqueneo, el padre de Atalanta, está en lugar de Esquénide, un título de
Afrodita, y porque Zeus no figura en ella.
5. Por qué fueron castigados los amantes —y aquí los mitógrafos se refieren
equivocadamente a Plinio, aunque Plinio dice, al contrario, que los
leones castigan enérgicamente a las leonas por ayuntarse con leopardos
(Historia natural viii.17)— es un problema que tiene un interés mucho
mayor que el que le concede Sir James Frazer en sus notas sobre Apolodoro.
Parece referirse a una vieja disposición exogámica según la cual los
miembros del mismo clan totémico no podían casarse entre ellos, ni podían
los miembros del clan del león casarse con miembros del clan del leopardo,
que pertenecía a la misma sub-fratría; así como los miembros de los clanes
del cordero y la cabra no podían casarse unos con otros en Atenas (véase
97.3).
6. Éneo no fue el único rey heleno que omitió un sacrificio a Ártemis
(véase 69.b y 72.i). Las exigencias de esa diosa eran mucho más severas
que las de los otros dioses olímpicos, e inclusive en la época clásica incluían
holocaustos de animales vivos. Éneo difícilmente le habría negado éstos,
pero la práctica arcadia y beocia consistía en sacrificar al rey mismo, o a un
sustituto, como el ciervo Acteón (véase 22.1); y Éneo pudo muy bien
haberse negado a que lo descuartizaran.
81.
TELAMÓN Y PELEO
a. La madre de los dos hijos mayores de Éaco, Telamón y Peleo,
era Endéis, hija de Escirón. Foco, el más joven, era hijo de la
nereida Psámate, que se había transformado en una foca cuando
trató inútilmente de eludir los abrazos de Éaco. Todos ellos vivían
juntos en la isla de Egina407.
b. Foco era el favorito de Éaco, y su excelencia en los juegos
atléticos provocaba unos celos furiosos en Telamón y Peleo. En
consecuencia y para que hubiera paz, condujo un grupo de emigrantes
eginetas a Fócide, donde otro Foco, hijo del corinto Ornitión,
había colonizado ya las inmediaciones de Titorea y Belfos, y
con el tiempo sus hijos extendieron el estado de Fócide hasta sus
límites actuales. Un día Éaco hizo llamar a Foco quizá con el propósito
de legarle el reino isleño, pero, instigados por su madre,
Telamón y Peleo conspiraron para matarlo a su regreso. Desafiaron
a Foco a una competencia atlética quíntuple, y si fue Telamón
quien le derribó, como si hubiera sido accidentalmente, arrojándole
un disco de piedra a la cabeza, y Peleo quien lo remató con un
hacha, o si fue al contrario, se ha discutido mucho desde entonces.
En cualquier caso, Telamón y Peleo eran igualmente culpables de
fratricidio y juntos ocultaron el cadáver en un bosque, donde lo
encontró Éaco. Foco está enterrado cerca del Eaqueón408.
c. Telamón se refugió en la isla de Salamina, donde reinaba Cicreo,
y envió a su padre un mensajero negando su intervención en
el asesinato. Éaco, en respuesta, le prohibió que volviera a poner
los pies en Egina, aunque le permitió que defendiera su causa
desde el mar. En vez de quedarse gritando en la oscilante cubierta
de su barco, anclado detrás de las rompientes, Telamón navegó
una noche hasta el que ahora se llama Puerto Secreto, entró en él
y envió a tierra albañiles para que construyeran un malecón que le
serviría de tribuna; los albañiles terminaron su trabajo antes del
amanecer, y todavía se puede ver su obra. Pero Éaco rechazó su
elocuente alegato de que la muerte de Foco había sido accidental,
y Telamón regresó a Salamina, donde se casó con Glauce, la hija
407 Apolodoro: iii.12.6; Píndaro: Odas nemeas v. 13.
408 Plutarco: Vidas paralelas 25; Pausanias: x.1.1 y ii.29.7; Apolodoro: loc. cit.; Los Alcmeónidas, citado
por escoliasta sobre Andrómaca de Eurípides 687; Tzetzes: Sobre Licofrón 175; Diodoro Sículo:
iv.72.
del rey, y sucedió en el trono a Cicreo409.
d. Este Cicreo, hijo de Posidón y Salamina, hija del río Asopo,
había sido elegido rey de Salamina cuando mató a una serpiente
para poner fin a sus muchos estragos. Pero conservaba una serpiente
joven de la misma carnada que procedía de la misma manera
destructora hasta que fue expulsada por Euríloco, un compañero
de Odiseo; entonces Deméter la recibió en Eleusis como una de
sus acompañantes. Pero algunos explican que Cicreo mismo, llamado
«Serpiente» a causa de su crueldad, fue desterrado por Euríloco
y se refugió en Eleusis, donde se le dio un cargo de poca importancia
en el templo de Deméter. En todo caso, llegó a ser uno
de los héroes guardianes de Salamina, la Isla de la Serpiente; allí
lo enterraron con la cara vuelta hacia el oeste, y apareció en forma
de serpiente entre las naves griegas en la famosa victoria de Salamina.
Se ofrecían sacrificios en su tumba y cuando los atenienses
disputaron la posesión de la isla con los megarenses, Solón, el
ramoso legislador, cruzó el mar durante la noche y le hizo sacrificios
propiciatorios410.
e. Cuando murió su esposa Glauce, Telamón se casó con Peribea,
de Atenas, nieta de Pélope, quien le dio al gran Áyax; y posteriormente
con la cautiva Hesione, hija de Laomedonte, quien le
dio al igualmente célebre Teucro411.
f. Peleo huyó a la corte de Actor, rey de Ftia, cuyo hijo adoptivo
Euritión le purificó. Actor le dio luego en casamiento a su hija
Polimela, y una tercera parte del reino. Un día Euritión, que gobernaba
otra tercera parte, llevó a Peleo a cazar el jabalí calidonio,
pero Peleo le atravesó accidentalmente con la lanza y huyó a Yolco,
donde fue purificado una vez más, en esta ocasión por Acasto,
hijo de Pelias412.
409 Apolodoro: iii.12.7; Pausanias: ii.29.7; Diodoro Sículo: loc. cit.
410 Apolodoro: loc. cit. Hesíodo, citado por Estrabón: ix.1.9; Estéfano de Bizancio sub Kychreios Pagos;
Eustacio sobre la Descripción de la tierra de Dionisio 507; Plutarco: Solón 9; Licofrón: Casandra
110; Pausanias: i.36.1.
411 Apolodoro: loc. cit.
412 Ibid.: 13.1-2; Diodoro Sículo: loc. cit.; Tzetzes: Sobre Licofrón 175; Eustacio sobre
la Ilíada de Homero ii.648.
g. Cretéis, la esposa de Acasto, trató de seducir a Peleo, y cuando
él rechazó sus requerimientos, le mintió a Polimela: «Se propone
abandonarte y casarse con mi hija Estérope.» Polimela creyó
la maligna mentira de Cretéis y se ahorcó. No contenta con el daño
que había hecho, Cretéis se presentó llorando a Acasto y acusó
a Peleo de haber atentado contra su virtud.
b. Poco dispuesto a matar al hombre al que había purificado,
Acasto le desafío a una partida de caza en el monte Pelión. Ahora
bien, en recompensa por su castidad, los dioses habían dado a Peleo
una espada mágica, forjada por Dédalo, que tenía la propiedad
de hacer que su dueño venciese en la batalla y tuviera igual buen
éxito en la caza. En consecuencia, no tardó en amontonar gran
número de ciervos, osos y jabalíes, pero cuando se disponía a matar
todavía más, los compañeros de Acasto reclamaron la presa
como perteneciente a su señor, y se burlaron de la falta de habilidad
de Peleo. «¡Dejemos que los animales muertos decidan este
asunto con sus propias bocas!», exclamó Peleo, que les había cortado
las lenguas, y las sacó entonces de una bolsa para demostrar
que había ganado fácilmente el concurso413.
i. Después de una cena alegre durante la cual superó a los otros
como glotón, Peleo se quedó profundamente dormido. Entonces
Acasto le robó su espada mágica, la ocultó bajo un montón de boñigas
y se alejó a hurtadillas con sus seguidores. Al despertar, Peleo
se encontró solo, desarmado y rodeado de salvajes centauros
que se disponían a asesinarle; pero su rey Quirón no sólo intervino
para salvarle la vida, sino que además adivinó dónde estaba
oculta la espada y se la devolvió414.
j. Entretanto, por consejo de Temis, Zeus eligió a Peleo para
que fuese el marido de la nereida Tetis, con la que se habría casado
él mismo si no le hubiera desanimado la profecía de las Parcas
de que cualquier hijo nacido de Tetis llegaría a ser mucho más
poderoso que su padre. También estaba irritado porque Tetis
había rechazado sus requerimientos, en honor a su madre adoptiva
Hera, y había jurado que nunca se casaría con un inmortal. Sin
413 Píndaro: Odas nemeas v.26 y ss. y iv.59; escoliasta sobre las Odas nemeas de Píndaro iv.54 y 59;
Zenobio: Proverbios v.20; Apolodoro: loc. cit.
414 Apolodoro: ii.13.3; Hesíodo; citado por escoliasta sobre las Odas nemeas de Píndaro iv.59.
embargo, Hera, agradecida, decidió casarla con el más noble de
los mortales, y convocó a todos los olímpicos para que asistieran
a la boda en la próxima luna llena, y al mismo tiempo envió a su
mensajera Iris a la cueva del rey Quirón con la orden para Peleo
de que se preparase415.
k. Ahora bien, Quirón preveía que Tetis por ser inmortal, al
principio se sentiría ofendida por ese casamiento, por lo que, siguiendo
sus instrucciones. Peleo se ocultó detrás de un matorral
de bayas de mirto multicolores en la costa de un islote de Tesalia;
allí iba con frecuencia Tetis cabalgando desnuda en un delfín enjaezado
para dormir la siesta en la cueva que este matorral encubría
a medias. Tan pronto como entró en la cueva y quedó dormida,
Peleo se apoderó de ella. La lucha fue silenciosa y feroz. Tetis
se transformó sucesivamente en fuego, agua, león y serpiente416;
pero a Peleo le habían advertido de lo que podía ocurrir y se asió
a ella resueltamente, incluso cuando se transformó en una enorme
y evasiva jibia que le arrojó su tinta, metamorfosis que explica el
nombre del cabo Sepias, el promontorio cercano ahora consagrado
a las nereidas. Aunque quemado, aporreado, picado y cubierto
con pegajosa tinta sepia, Peleo no la soltó y al final ella cedió y
yacieron apasionadamente abrazados417.
l. Su boda se celebró delante de la cueva de Quirón en el monte
Pelión. Asistieron los olímpicos sentados en doce tronos. La propia
Hera llevó la antorcha nupcial y Zeus, resignado con su derrota,
entregó a Tetis. Las Parcas y las Musas cantaron, Ganimedes
escanció el néctar y las cincuenta Nereidas bailaron una danza en
espiral en la blanca arena. Numerosos centauros acudieron a presenciar
la ceremonia con guirnaldas de hierba, blandiendo saetas
de abeto y prediciendo buena suerte418.
415 Apolonio de Rodas: iv.790 y ss.; Píndaro: Odas ístmicas viii.41
416 Ovidio: Metamorfosis xi.221 y ss.; Sófocles: Troilo, citado por escoliasta sobre las Odas nemeas de
Píndaro iii.35; Apolodoro: iii.13.5; Píndaro: Odas nemeas iv.62; Pausanias: v.18.1.
417 Tzetzes: Sobre Licofrón 175 y 178: Escoliasta sobre Apolonio de Rodas i.582; Herodoto: vii.191;
Filóstrato: Heroica xix.l.
418 Eurípides: Ifigenia en Áulide 703 y ss. y 103 y ss.; Apolonio de Rodas: iv.790:
Cátulo: xliv.305 y ss.
m. Quirón dio a Peleo una lanza; Atenea había bruñido su asta,
cortada de un fresno en la cumbre del Pelión; y Hefesto había forjado
su hoja. El regalo conjunto de los dioses fue una magnífica
armadura dorada, a la que Posidón añadió los dos caballos inmortales
Balio y Janto, hijos del Viento Oeste y de la harpía Podarge419.
n. Pero la diosa Éride, que no había sido invitada, estaba decidida
a hacer que los huéspedes divinos riñeran, y mientras Hera,
Atenea y Afrodita conversaban amistosamente, tomadas del brazo,
hizo rodar una manzana de oro hasta sus pies. Peleo la recogió
y se quedó perplejo al leer su inscripción, que decía: «Para la más
bella», pues no sabía a cuál de las tres estaba destinada. Esta
manzana fue la causa protocatártica de la guerra de Troya420.
o. Algunos dicen que Tetis, la esposa de Peleo, era hija de Quirón
y de una mera mortal, y que Quirón, deseando honrar a Peleo,
difundió el rumor de que se había casado con la diosa, el ama de
ésta421.
p. Entretanto Peleo, cuya fortuna había restaurado el bondadoso
Quirón, y que ahora adquirió como dote grandes ganados vacunos,
envió algunos de ellos a Ftia como indemnización por haber
matado accidentalmente a Euritión; pero como los ftianos rechazaron
el pago, dejó que los animales vagaran a su voluntad por el
campo. Ésta resultó una decisión afortunada, porque un lobo feroz
que Psámate había enviado tras él para vengar la muerte de su
hijo Foco sació de tal modo su hambre con ese ganado sin dueño
que apenas podía arrastrarse. Cuando Peleo y Tetis se encontraron
cara a cara con el lobo, éste quiso saltar a la garganta de Peleo,
pero Tetis le miró amenazadoramente sacando la lengua y lo convirtió
en una piedra que todavía se muestra en el camino entre
Lócride y Fócide422.
q. Luego Peleo volvió a Yolco, donde Zeus le proporcionó un
419 Apolodoro: iii.13.5; Homero: Ilíada xvi.144; xviii.84 y xvi.149; Cypria, citado por escoliasta sobre
la Ilíada de Homero xvi.140.
420 Higinio: Fábula 92; Fulgencio: iii.7.
421 Apolonio de Rodas: i.558; Escoliasta sobre Apolonio de Rodas: iv.816.
422 Antoninus Liberalis: Transformaciones 38; Tzetzes: Sobre Licofrón 175 y 901.
ejército de hormigas transformadas en guerreros, por lo que se le
llamó Rey de los Mirmidones. Tomó la ciudad sin ayuda, mató
primeramente a Acasto y luego a la acobardada Cretéis, y entró
con sus mirmidones en la ciudad entre los pedazos de su cuerpo
descuartizado423.
r. Tetis quemó sucesivamente las partes mortales de los seis
hijos que tuvo con Peleo para hacerlos inmortales como ella, y
envió a cada uno de ellos por turno al Olimpo. Pero Peleo consiguió
arrebatarle el séptimo cuando ella ya había hecho inmortal
todo su cuerpo, con excepción del talón, poniéndolo en el fuego y
luego frotándolo con ambrosía; el talón medio chamuscado se
había librado de este tratamiento final. Irritada por esa intervención,
Tetis se despidió de Peleo y volvió a su residencia en el mar.
Llamó a su hijo Aquiles porque todavía no había puesto los labios
en su pecho. Peleo proporcionó a Aquiles un hueso de tobillo
nuevo tomado del esqueleto del veloz gigante Damiso, pero ese
hueso estaba predestinado a ser la causa de su muerte424.
s. Demasiado viejo para combatir en Troya personalmente, Peleo
entregó más tarde a Aquiles la armadura dorada, la lanza de
fresno y los dos caballos que había recibido como regalos de boda.
Finalmente, fue expulsado de Ftia por los hijos de Acasto,
quienes ya no le temían después de haberse enterado de la muerte
de Aquiles; pero Tetís le ordenó que fuese a la cueva situada junto
al matorral de bayas de mirto en la que él le había dominado por
vez primera, y esperase allí hasta que ella se lo llevase a vivir con
ella para siempre en las profundidades del mar. Peleo fue a la
cueva y desde ella observaba con ansia los barcos que pasaban,
con la esperanza de que uno de ellos condujera a su nieto Neoptólemo
de vuelta de Troya425.
t. Entretanto Neoptólemo reparaba su flota destruida en Molosia
y cuando se enteró del destierro de Peleo se disfrazó de cautivo
423 Tzetzes: Sobre Licofrón 175; Hornero: Ilíada xxiv.536; Píndaro: Odas nemeas iii.34; Apolodoro:
iii.13.7; escoliasta sobre Apolonio de Rodas: i.224.
424 Tolomeo Hefestiono: iv., citado por Focio: p.487; Apolodoro: iii.13.6: Licofrón: Casandra 178 y
ss.; Escoliasta sobre la Ilíada de Homero xvi.37.
425 Homero: Ilíada xviii.434 y xvi.149; Eurípides: Troyanas 112, con escoliasta; Andrómaca 1253 y
ss.
troyano y se dirigió con su barco a Yolco, donde consiguió dar
muerte a los hijos de Acasto y apoderarse de la ciudad. Pero Peleo,
cada vez más impaciente, fletó un barco para ir a Molosia; el
mal tiempo lo llevó a la isla de Icos cerca de Eubea, donde murió
y fue enterrado, y así perdió el derecho a la inmortalidad que le
había prometido Tetis426.
*
1. El mito de Éaco, Psámate («costa arenosa») y Foco («foca») se da en
el folklore de casi todos los países europeos. Habitualmente el héroe ve una
manada de focas nadando hacia una costa desierta bajo la luna llena y que
luego se despojan de sus pieles para mostrarse como mujeres jóvenes. El
héroe se oculta tras una roca mientras ellas danzan desnudas en la arena, y
luego se apodera de una de las pieles de foca, con lo que adquiere poder
sobre su dueña, a la que deja encinta. Más tarde disputan; ella recupera su
piel y se aleja nadando. La danza de las cincuenta nereidas en la boda de
Tetis y su regreso al mar después del nacimiento de Aquiles parecen ser
fragmentos del mismo mito, el origen del cual parece haber sido una danza
ritual de cincuenta sacerdotisas-focas dedicadas a la Luna y que constituían
un proemio a la elección de un rey sagrado por la Suma Sacerdotisa. Aquí
la escena se sitúa en Egina, pero, a juzgar por la fábula de la lucha de Peleo
cerca del cabo Sepias, un ritual análogo lo realizaba en Magnesia un colegio
de sacerdotisas-jibias; la jibia aparece prominentemente en las obras de
arte cretenses, incluyendo el peso legal del Tesoro Real de Cnosos, y también
en los monumentos megalíticos de Carnac y otras partes de Bretaña.
Tiene ocho tentáculos, como la anémona sagrada de Pelión tiene ocho pétalos;
ocho es el número de la fertilidad en el mito mediterráneo. Peleo («barroso
») puede haber llegado a ser el título del rey sagrado después de ser
ungido con sepia, puesto que se lo llama hijo de Endéis, «la enredadora»,
sinónimo de la jibia.
2. La partida de caza de Acasto, el siguiente banquete y la pérdida de la
espada mágica de Peleo parecen haber sido deducidos equivocadamente de
una representación gráfica en la que se veían los preliminares de una ceremonia
de coronación; la coronación implicaba el casamiento con la heredera
de la tribu. La escena incluía, al parecer, el combate ritual del rey con
hombres disfrazados de animales y la extracción de una espada regia de la
hendidura de una roca (interpretada erróneamente por el mitógrafo como un
montón de boñiga), lo mismo que en los mitos de Teseo (véase 95.e) y del
rey Arturo del Lionesado. Pero la lanza de fresno cortada por Quirón en el
426 Dictys Cretensis: vi.7-9; Estéfano de Bizancio sub Icos; Antología palatina vii.2.9 y ss.
monte Pelión es un símbolo de soberanía anterior a la espada.
3. Las transformaciones de Tetis indican una exhibición de los poderes
estacionales de la diosa presentados en forma de una serie de danzas (véase
9.d y 32.b). El mirto tras el cual la encontró Peleo la primera vez era el emblema
del último mes del reinado de su predecesor (véase 52.3 y 109.4); y,
por lo tanto, servía como su lugar de reunión cuando terminaba su propio
reinado.
Este mito parece registrar un casamiento por convenio, al que asistieron
representantes de doce tribus o clanes confederados, entre un príncipe de
Ftia y la sacerdotisa de la Luna de Yolco, en Tesalia.
4. Es posible que el autor de la antigua Seege or Battayle of Troy inglesa
se, basara en una fuente clásica perdida cuando hizo a Peleo «medio hombre
y medio caballo», lo que quiere decir que Peleo fue adoptado en un clan
eócida que rendía culto al caballo. Tal adopción implicaría un banquete de
carne de caballo, con carácter de sacrificio (véase 75.3), lo que explica el
regalo nupcial de Balio y Janto sin un carro del que tiraran. Los centauros
de Magnesia y los tesalios de Yolco parecen haber estado unidos por una
alianza exogámica; de aquí la afirmación por el escoliasta sobre Apolonio
de Rodas de que la esposa de Peleo era, en realidad, la hija de Quirón.
5. La perplejidad de Perseo cuando recogió la manzana arrojada por Éride
sugiere una pintura de la diosa Luna, en tríada, ofreciendo la manzana
de la inmortalidad al rey sagrado (véase 32.4; 53.5 y 159.3). El asesinato de
Acasto y la entrada de Peleo en la ciudad entre los pedazos desmembrados
del cuerpo de Cretéis pueden ser una interpretación equivocada de una ilustración
que mostraba a un nuevo rey disponiéndose a recorrer las calles de
la ciudad después de haber descuartizado ritualmente a su predecesor con
un hacha.
6. Los frecuentes asesinatos, accidentales o intencionales, que hacían que
los príncipes abandonaran su patria y fueran purificados por reyes extranjeros
con cuyas hijas se casaban luego, son una invención de mitógrafos posteriores.
No hay razón para suponer que Peleo dejó Egina, o Ftia, caído en
desgracia; en una época en que la monarquía se regía por la sucesión matrilineal,
los candidatos al trono venían siempre del exterior, y el nuevo rey
renacía en la casa real después de asesinar ritualmente a su predecesor. Entonces
cambiaba de nombre y de tribu, porque así se esperaba despistar al
alma vengativa del asesinado. Del mismo modo, Telamón de Egina fue a
Salamina, lo eligieron nuevo rey, mató al rey anterior —quien se convirtió
en un héroe oracular— y se casó con la suma sacerdotisa de un colegio de
sacerdotisas de la lechuza. Se consideró conveniente, en épocas más civilizadas,
cuando se empleaba un ritual muy parecido para purificar a los criminales
ordinarios, olvidar que la dignidad real implicaba asesinato, y sugerir
que Peleo, Telamón y los demás habían estado relacionados con crímenes
o escándalos que no tenían nada que ver con su ascensión al trono.
El escándalo consiste con frecuencia en una acusación falsa de haber atentado
contra la virtud de una reina (véase 75.a y 101.e). La relación de Cicreo
con los misterios eleusinos y el casamiento de Telamón con una princesa
ateniense adquirieron importancia cuando en 620 a. de C. Atenas y
Megara disputaron la posesión de Salamina. Los espartanos juzgaron el caso
y los embajadores atenienses fundamentaron con buen éxito su reclamación
en la vinculación de Telamón con el Ática (Plutarco: Solón 8 y 9).
7. La muerte de Foco por el disco, como la de Acrisio (véase 72.p) parece
ser una interpretación errónea de una ilustración que representaba el final
del reinado del rey-foca, y en el cual el disco que volaba era un disco
solar; como se ve claramente en el mito, el arma del sacrificio era un hacha.
Varios héroes, además de Aquiles, fueron muertos mediante una herida en
el talón, y no solamente en Grecia, sino también en la mitología egipcia;
celta, lidia, india y escandinava (véase 90.8; 92.10).
8. La quema de los hijos de Tetis era una práctica común: el sacrificio
anual del niño que sustituía al rey sagrado (véase 24.10 y 156.2). Al final
del octavo año moría el rey mismo (véase 91.4 y 109.3). En el Mahabharata
indio hay un relato análogo: la diosa Ganges hace perecer ahogados a sus
siete hijos habidos con el dios Krishna. La división que hizo Actor de su
reino en tres partes tiene su análoga en el mito de Preto (véase 72.h): el rey
sagrado, en vez de dejarse sacrificar en la fecha señalada para la terminación
de su reinado, conservaba una parte de su reino y legaba el resto a sus
sucesores. Los siguientes reyes insistieron en conservar la soberanía durante
toda su vida.
9. La muerte de Peleo en Cos indica que su nombre era allí un título regio,
lo mismo que en Ftia, Yolco y Salamina. Se hizo rey de los mirmidones
porque los ftianos adoraban a su diosa como Mirmex («hormiga»; véase
66.2). La fábula de Antoninus Liberalis sobre Tetis y el lobo parece
haber sido deducida de una ilustración en la que aparecía una sacerdotisa de
Afrodita Lobuna (Pausanias: ii.31.6) con una máscara de gorgona mientras
sacrificaba ganado.
82.
ARISTEO
a. Hipseo, un rey supremo de los lapitas, hijo de la náyade
Creúsa y el dios fluvial Peneo, se casó con Clidánope, otra náyade,
y tuvo con ella una hija, Cirene. Cirene despreciaba el hilado,
el tejido y otros trabajos domésticos parecidos, y en cambio prefería
cazar fieras en el monte Pelión durante todo el día y la mitad
de la noche, dando como explicación que los rebaños y vacadas
de su padre necesitaban protección. Apolo presenció en una ocasión
su lucha con un poderoso león; llamó al centauro Quirón para
que fuese testigo del combate (del que Cirene, como de costumbre,
salió triunfante) y le preguntó su nombre y si sería una novia
apropiada para él. Quirón se echó a reír. Sabía que Apolo no sólo
conocía su nombre, sino que además había tomado ya la decisión
de raptarla, bien cuando la vio guardando los rebaños de Hipseo
junto al río Peneo, o bien cuando ella recibió dos perros de caza
de sus manos como premio por haber ganado la carrera pedestre
en los juegos fúnebres de Pelias427.
b, Quirón profetizó además que Apolo llevaría a Cirene allende
el mar al jardín más fértil de Zeus y la haría reina de una gran
ciudad, después de reunir a una población isleña alrededor de una
colina que se elevaba en una llanura. Recibida por Libia en un palacio
de oro, conquistaría un reino igualmente beneficioso para
los cazadores y los agricultores y allí daría un hijo a Apolo. Hermes
actuaría como comadrón y llevaría al niño, llamado Aristeo,
ante los tronos de las Horas y de la Madre Tierra y les suplicaría
que le alimentasen con néctar y ambrosía. Cuando Aristeo llegara
a la edad viril obtendría los títulos de «Zeus inmortal», «Apolo
Puro» y «Guardián de los Rebaños»428.
c. A su tiempo Apolo llevó a Cirene en su carro de oro al lugar
donde se halla ahora la ciudad de Cirene; Afrodita esperaba para
darle la bienvenida y los acostó sin demora en la cámara dorada
de Libia. Aquella noche Apolo prometió a Cirene una larga vida
en la que podría satisfacer su pasión por la caza y reinar en un país
fértil. Luego la dejó al cuidado de ciertas ninfas-mirtos, hijas de
Hermes, en las colinas cercanas, donde dio a luz a Aristeo y, después
de una segunda visita de Apolo, al adivino Idmón. Pero una
noche ella yació también con Ares y dio a luz al tracio Diomedes,
dueño de las yeguas comedoras de hombres429.
427 Píndaro: Odas píticas ix.5 y ss.; Apolonio de Rodas: ii.500 y ss.; Calímaco: Himno a Ártemisa 206.
428 Píndaro: loc. cit.
429 Diodoro Sículo: iv.81; Píndaro: loc. cit., Apolonio de Rodas: loc. cit.; Higinio: Fábula 14; Apolod.
Las ninfas-mirtos apodaron a Aristeo «Agreo» y «Nomio», le
enseñaron a cuajar la leche para hacer queso, a construir colmenas
y a hacer que el oleastro produjera el olivo cultivado. Transmitió
esas artes útiles a otros, que en agradecimiento le rindieron honores
divinos. Desde Libia se embarcó para Beocia, después de lo
cual Apolo lo llevó a la cueva de Quirón para que éste le instruyera
en ciertos misterios.
e. Cuando Aristeo llegó a la edad viril, las Musas le casaron con
Autónoe, por quien se hizo padre del malhadado Acteón y de Macris,
nodriza de Dioniso. También le enseñaron el arte de la curación
y de la profecía, y le enviaron a que vigilara sus ovejas que
pacían en la Llanura Atamantiana de Ftiótide, en los alrededores
del monte Otrís y en el valle del río Apidano. Fue allí donde Aristeo
perfeccionó el arte de la caza que le había enseñado Cirene430.
f. Un día fue a consultar el oráculo de Delfos, el cual le dijo que
fuese a la isla de Cos, donde le rendirían grandes honores. Aristeo
se dirigió allá inmediatamente y se encontró con que el abrasador
Sirio había causado una peste entre los isleños, para vengar a Icario,
cuyos asesinos desconocidos se refugiaban entre ellos. Aristeo
convocó a los habitantes, erigió un gran altar en la montaña y
en él ofreció sacrificios a Zeus, propiciando al mismo tiempo a
Sirio con la condena a muerte de los asesinos. Zeus se sintió satisfecho
y ordenó a los Vientos Etesios que en el futuro enfriasen a
toda Grecia y sus islas adyacentes durante cuarenta días a partir
de la salida de Sirio. Así terminó la peste, y los habitantes de la
isla no sólo se mostraron muy agradecidos a Aristeo, sino que
además siguen propiciando a Sirio todos los años antes de su aparición431.
g. Luego visitó Arcadia y más tarde fijó su residencia en Tempe.
Pero allí murieron todas sus abejas y, muy afligido, fue a un
profundo estanque del río Peneo donde sabía que estaría Cirene
con sus hermanas náyades. Su tía Aretusa oyó su voz implorante a
través del agua, asomó la cabeza, reconoció a Aristeo y le invitó a
doro: ii.5.8.
430 Diodoro Sículo: loc. cit.; Apolodoro: iii.4.4; Apolonio de Rodas: iv.1131 y ii.500 y ss.; Píndaro:
loc. cit.
431 Apolonio de Rodas: ii.500 y ss.; Diodoro Sículo: ív.82; Higinio: Astronomía poética ii.4.
descender al maravilloso palacio de las Náyades. Éstas le lavaron
con agua tomada de una fuente perpetua y, después de un banquete
sacrificial, Cirene le aconsejó: «Ata a mi primo Proteo y
oblígale a explicar por qué enfermaron tus abejas.»
h. Proteo dormía la siesta en una cueva de la isla de Faros, a
cubierto del calor de Sirio, y Aristeo, después de dominarlo a pesar
de sus transformaciones, supo por él que la enfermedad de sus
abejas era su castigo por haber causado la muerte de Eurídice; y
era cierto que, cuando él le había hecho el amor a la orilla del río
cerca de Tempe, ella había huido de él y le había mordido una
serpiente.
i. Aristeo volvió al palacio de las Náyades, donde Cirene le ordenó
que erigiese cuatro altares en los bosques a las Dríades,
compañeras de Eurídice, y sacrificase cuatro toros jóvenes y cuatro
novillas, y luego hiciera una libación de sangre, dejando las
reses muertas donde estaban; y finalmente que volviera por la
mañana, nueve días más tarde, trayendo adormideras del olvido,
un becerro cebado y una oveja negra para propiciar al ánimo de
Orfeo, que entonces se había reunido en el infierno con Eurídice.
Aristeo obedeció y en la novena mañana un enjambre de abejas
salió de las reses muertas y podridas y se posó en un árbol. Él se
apoderó del enjambre, que puso en una colmena; y los arcadios le
rinden honores como Zeus por haberles enseñado ese método de
criar nuevos enjambres de abejas432.
j. Posteriormente, afligido por la muerte de su hijo Acteón, la
que suscitó en él el odio a Beocia, navegó con sus partidarios a
Libia, donde pidió a Cirene una flota en la que pudieran emigrar.
Ella accedió de buena gana y Aristeo estuvo pronto otra vez en el
mar, con rumbo al noroeste. Encantado con la belleza salvaje de
Cerdeña, que es donde hizo su primera recalada, se dedicó a cultivarla;
allí engendró dos hijos y no tardó en unírsele Dédalo; pero
se dice que no fundó ninguna ciudad en esa isla433.
k. Aristeo visitó otras islas lejanas y pasó algunos años en Sicilia,
donde recibió honores divinos, especialmente por parte de los
432 Virgilio: Geórgicas iv.317-558; Píndaro, citado por Servio sobre Geórgicas de Virgilio i.14.
433 Servio: loc. cit.
cultivadores de olivos. Finalmente fue a Tracia y complementó su
educación interviniendo en los Misterios de Dioniso. Después de
vivir un tiempo en las cercanías del monte Hemo y de fundar la
ciudad de Aristea, desapareció sin dejar huellas y ahora le adoran
como un dios tanto los tracios bárbaros como los griegos civilizados434.
*
1. Píndaro adornó retóricamente los orígenes de Aristeo para halagar a
un descendiente de Bato que en 691 a. de C. llevó una colonia de Tera a
Libia, donde fundó Cirene y fue el primer rey de una larga dinastía. Los
ciréneos consideraban a Aristeo su antecesor —según Justino (xiii.7), Bato
(«que tiene impedimento en el habla») era solamente su apodo— como hijo
de Apolo, porque a Apolo se le rendía culto en Tera; y en consecuencia al
puerto de Cirene se le llamó Apolonia. Pero Cirene era una figura mitológica
mucho antes de la época de Bato. Su asociación con los Centauros demuestra
que era la diosa de un culto magnesio del caballo importado en Tera,
pues el nombre de Quirón aparece también en las primitivas inscripciones
en las rocas de Tera. El mito del nacimiento de Idmón de Cirene y Ares
se refiere a esa diosa anterior.
2. El mirto es originalmente un árbol de la muerte (véase 109.4) y las
ninfas-mirtos eran, por tanto, profetisas capaces de instruir al joven Aristeo;
pero se convirtió en un símbolo de colonización porque los emigrantes llevaban
ramas de mirto para demostrar que habían puesto fin a una época.
3. Aristeo era un título del culto que se rendía al Zeus arcadio y ceano; y
en otras partes a Apolo y Hermes. Según Servio (sobre las Geórgicas de
Virgilio i. 14), Hesíodo llamaba a Aristeo «un Apolo pastoral». En Tanagra,
Beocia (Pausanias: ix.22.1) a Hermes se le llamaba «portador del morueco
», y los peces le estaban consagrados en Farees, Acaya (Pausanias:
vii.22.2). Por esto la pintura de una tumba de Cirene muestra a «Aristeo»
rodeado de ovejas y peces llevando un carnero. Sus andanzas tienen por
finalidad explicar el título de Aristeo que se da en el culto de Sicilia, Cerdeña,
Ceos, Beocia, Tesalia, Macedonia y Arcadia. Sirio es el dios egipcio
Thoth, identificado con Hermes, y al que los ceanos llamaban Aristeo.
4. Virgilio relata equivocadamente el episodio de las abejas que nacen de
las reses muertas. Salieron más bien del león que mató Cirene o que fue
sacrificado en su honor. Este mito, como el de las abejas de Sansón que
salieron del cadáver de un león, parece haber sido deducido de una ilustración
primitiva en la que se veía una mujer desnuda forcejeando amorosa-
434 Diodoro Sículo: loc. cit.; Pausanias: x.17.3.
mente con un león mientras una abeja revoloteaba sobre el cadáver de otro
león. La mujer desnuda es la diosa León Cirene, o la hitita Hepatu, o la siria
Anata, o Hera, la diosa León de Micenas, y su compañero es el rey sagrado,
quien debe morir bajo el signo del solsticio estival Leo, representado por un
cuchillo en el zodíaco egipcio. Como Teseo o Heracles, lleva máscara y
piel de león y le anima el espíritu muerto, su predecesor, el cual aparece
como abeja (véase 90.3). Es la primavera, cuando las abejas enjambran por
primera vez, pero luego, como diosa Abeja del solsticio estival, le matará
picándole y le castrará (véase 18.3). El león que mató el propio rey sagrado
—como hicieron Heracles y su amigo Filio (véase 153.e-f) en el Peloponeso;
o Cícico en el monte Díndimo del Mar de Mármara (véase 149.h); o
Sansón en Filistia (Jueces xiv.6); o David en Belén (1 Samuel xvii.34)—
era uno de los animales que le desafiaban a un combate ritual en su coronación.
5. El relato que hace Virgilio de la visita de Aristeo al río Peneo constituye
un ejemplo del empleo irresponsable del mito: Proteo, quien vivía en
Faros frente al delta del Nilo, ha sido incluido en la fábula caprichosamente.
Había en Tempe un famoso oráculo de Apolo al que su hijo Aristeo
habrá consultado, naturalmente; Aretusa, un arroyo del Peloponeso, nada
tiene que ver con el Peneo; y a Aristeo le muestran diferentes habitaciones
en el palacio de las Náyades, donde se guardan las fuentes del Tíber, el Po,
el Anio, el Fasis y otros ríos muy distanciados unos de otros, lo que constituye
una concepción mitológicamente absurda.
6. La exportación de aceite a Sicilia sería para los cretenses más provechosa
que la de injertos de olivo, pero una vez que se fundaron colonias
helenas en la costa meridional a fines de la época micénica, se estableció
allí el cultivo del olivo. El Aristeo que hizo una visita a Sicilia puede ser
identificado con Zeus Morio, responsable de la distribución de injertos de
los olivos sagrados descendientes del plantado por Atenea en la Acrópolis
de Atenas (véase 16.c). También pudo haber introducida la ciencia de la
apicultura que llegó a Atenas de la Creta minoica, donde los apicultores
profesionales tenían como divisa comercial una abeja y un guante y utilizaban
colmenas de terracota. La palabra griega para el polen almacenado por
las abejas, cerinthos, es cretense; y así deben serlo todas las palabras relacionadas,
como cerion, «panal de miel»; cerinas, «de cera», y ceraphis,
«mariposa de colmenar», una especie de langosta. En realidad, Cer, cuyo
nombre (que también se escribe Car o Q're) llegó a significar en general
«suerte», «hado» o «destino» —multiplicado en ceres, «rencores, plagas o
males invisibles»—, tiene que haber sido la diosa Abeja cretense, una diosa
de la Muerte en Vida. Por eso llama Esquilo (Los siete contra Tebas 777) a
la diosa Esfinge de Tebas «la Cer que arrebata hombres».
83.
MIDAS
a. Midas, hijo de la Gran Diosa del Ida y de un sátiro cuyo
nombre no se recuerda, era un rey amante de los placeres de Bromio,
en la Macedonia, donde gobernaba a los brigios (llamados
también mosquios) y tenía sus célebres jardines de rosas435. En su
infancia se observó una procesión de hormigas que transportaban
granos de trigo por el costado de su cuna y los ponían entre sus
labios mientras dormía, prodigio que los adivinos interpretaron
como un presagio de la gran riqueza que acumularía; y cuando
creció le instruyó Orfeo436.
b. Un día, el libertino y viejo sátiro Sueno, que había sido pedagogo
de Dioniso, se extravió del cuerpo principal del bullicioso
ejército de Dioniso cuando éste pasaba de Tracia a Beocia y lo
encontraron durmiendo su borrachera en los jardines de rosas. Los
jardineros lo ataron con guirnaldas de flores y lo llevaron ante
Midas, a quien hizo un relato maravilloso de un continente inmenso
situado más allá del océano —completamente separado de
la masa conjunta de Europa, Asia y África— y en el que abundaban
las ciudades magníficas, pobladas por habitantes gigantes, felices
y de larga vida y que gozaban de un notable sistema legal.
Una gran expedición —de por lo menos diez millones de personas—
se puso en otro tiempo en camino desde allí a través del
océano para hacer una visita a los Hiperbóreos; pero al ver que el
suyo era el mejor país que podía ofrecer el viejo mundo, se retiraron,
asqueados. Entre otras maravillas. Sueno mencionó un remolino
espantoso más allá del cual no puede pasar ningún viajero.
Dos arroyos corren por las cercanías y los árboles que se alzan en
las orillas del primero dan el fruto que hace llorar, gemir y desfallecer
a quienes lo comen. Pero el fruto que dan los árboles que se
alzan junto al otro arroyo renuevan la juventud incluso de los muy
435 Higinio: Fábula 274; Filóstrato: Vida de Apolonio de Tiana vi.27; Herodoto: i.14 y viii.138.
436 Cicerón: Sobre la adivinación 1.36; Valerio Máximo: i.6.3; Ovidio: Metamorfosis xi.92-3.
ancianos; en realidad, después de pasar hacia atrás por la edad
madura, la juventud y la adolescencia, vuelven a ser niños y luego
infantes, ¡y por fin desaparecen! Midas, encantado con las fábulas
de Sueno, le agasajó durante cinco días y sus noches y luego ordenó
que un guía le acompañara hasta la residencia de Dioniso437.
c. Dioniso, que había estado preocupado por la suerte de Sueno,
mandó que preguntaran a Midas cómo deseaba que se le recompensase.
Midas contestó sin vacilar: «Te ruego me concedas que
todo lo que toque se convierta en oro.» Pero no sólo las piedras,
las flores y los muebles de su casa se convertían en oro, sino también,
cuando se sentaba a la mesa, los alimentos que comía y el
agua que bebía. Midas no tardó en suplicar que le eximiesen de su
deseo porque se moría de hambre y de sed; Dioniso, muy divertido,
le dijo que visitara la fuente del río Pactólo, cerca del monte
Tmolo, y se lavase en ella. Midas obedeció e inmediatamente
quedó libre del tacto de oro, pero las arenas del Pactólo siguen
siendo doradas y brillantes aún en nuestros días438.
d. Midas entró así en Asia con su séquito de brigios y le adoptó
el rey frigio Gordias quien no tenía hijos. Cuando sólo era un
campesino pobre, Gordias se sorprendió un día al ver a un águila
real posarse en la vara de su carro de bueyes. Como parecía dispuesta
a permanecer allí todo el día, condujo la yunta hacia Telmiso,
en Frigia, ahora parte de Galacia, donde había un oráculo,
digno de confianza, pero en la puerta de la ciudad se encontró con
una joven profetisa que, cuando vio al águila todavía posada en la
vara, insistió en que él ofreciera inmediatamente sacrificios a
Zeus Rey.
—Déjame que vaya contigo, campesino —dijo ella— para estar
segura de que eliges las víctimas apropiadas.
—No faltaba más —contestó Gordias—. Pareces ser una joven
juiciosa y considerada. ¿Estás dispuesta a casarte conmigo?
—Tan pronto como hayas ofrecido los sacrificios —replicó
ella.
e. Entretanto, el rey de Frigia había muerto repentinamente, sin
437 Eliano: Varia historia iii.18.
438 Plutarco: Minos 5; Ovidio: Metamorfosis xi.90 y ss.; Higinio: Fábula 191; Virgilio: Églogas vi.13
y ss.
sucesión, y un oráculo anunció: «Frigios, vuestro nuevo rey se
acerca con su novia, sentado en un carro de bueyes.»
Cuando el carro entró en la plaza del mercado de Telmisa, el
águila llamó inmediatamente la atención popular y Gordias fue
aclamado unánimemente rey. En agradecimiento, dedicó el carro
a Zeus, juntamente con su yugo, que había atado a la vara de una
manera peculiar. Un oráculo declaró que quien descubriera cómo
se podía desatar el nudo se convertiría en el señor de toda Asia.
En consecuencia, el yugo y la vara fueron depositados en la acrópolis
de Gordión, ciudad que había fundado Gordias, donde los
sacerdotes de Zeus los guardaron celosamente durante siglos hasta
que Alejandro de Macedonia cortó petulantemente el nudo con
su espada439.
f. Cuando murió Gordias, le sucedió en el trono Midas, quien
promovió el culto de Dioniso y fundó la ciudad de Ancira. Los
brigios que habían venido con él se llamaron en adelante frigios y
los reyes de Frigia se han llamado alternativamente Midas y Gordias
hasta el presente; por lo que al primer Midas se le ha llamado
equivocadamente hijo de Gordias440.
g. Midas asistió al famoso certamen musical entre Apolo y
Marsias, arbitrado por el dios fluvial Tmolo. Tmolo concedió el
premio a Apolo, quien, al ver que Midas discrepaba del veredicto,
lo castigó con un par de orejas de asno. Durante largo tiempo Midas
se las arregló para ocultar esas orejas bajo un gorro frigio, pero
a su barbero, que se enteró de la deformidad, le fue imposible
mantener el secreto vergonzoso, como le había ordenado Midas
bajo pena de muerte. En consecuencia, cavó un hoyo en la orilla
del río y, asegurándose antes de que no había nadie en los alrededores,
murmuró: «¡El rey Midas tiene orejas de asno!». Luego
llenó el hoyo y se alejó, en paz consigo mismo, hasta que brotó de
la orilla una caña que susurraba el secreto a todos los que pasaban.
Cuando Midas se enteró de que su desgracia era de conocimiento
público, condenó a muerte al barbero, bebió sangre de toro
y pereció miserablemente441.
439 Arriano: Anábasis de Alejandro ii.3.
440 Justino: xi.7; Pausanias: i.4.5; Eliano: Varia historia iv.17.
441 Ovidio: Metamorfosis xi.146 y ss.; Persio: Sátiras i.121; Estrabón: i.3.21.
*
1. A Midas se le ha identificado razonablemente con Mita, rey de los
mosquios («hombres terneros») o mushki, pueblo de origen póntico que a
mediados del segundo milenio a. de C. ocupó la parte occidental de Tracia
más tarde llamada Macedonia; cruzaron el Helesponto alrededor del año
1200 a. de C., destruyeron el poderío de los hititas en el Asia Menor y tomaron
Pteria, su capital. «Mosquios» se refiere quizás a un culto del ternero
como el espíritu sagrado. Las rosaledas de Midas y el relato de su nacimiento
indican un culto orgiástico de Afrodita, a la que estaban consagradas
las rosas. La fábula del toque que convertía todo en oro ha sido inventada
para explicar las riquezas de la dinastía de Mita y la presencia de oro
en el río Pactólo, y se ha dicho con frecuencia que las orejas de asno fueron
sugeridas por la representación de Midas como sátiro, con las orejas horriblemente
alargadas, en la comedia ateniense.
2. Pero como los asnos estaban consagrados a su benefactor Dioniso,
quien puso un par de ellos entre las estrellas (Higinio: Astronomía poética
ii.23), es probable que el Midas original se gloriase de su disfraz de asno.
Un par de orejas de asno en la punta de un cetro de caña era una señal de
realeza que llevaban todos los dioses dinásticos egipcios en memoria de la
época en que Set, de orejas de asno (véase 35.4), dirigía su panteón. El poder
de Set había decaído mucho hasta su restauración temporánea por los
reyes hicsos de comienzos del segundo milenio a. de C.; pero como los hititas
formaban parte de la gran horda de conquistadores nórdicos encabezados
por los hicsos, el Midas de las orejas de asno puede muy bien haber
reclamado la soberanía sobre el imperio hitíta en nombre de Set. En la época
pre-dinástica, Set había gobernado durante la segunda mitad del año y
anualmente asesinaba a su hermano Osiris, el espíritu de la primera mitad,
cuyo emblema era un toro; eran, en realidad, los conocidos mellizos rivales
que disputaban perpetuamente los favores de su hermana, la diosa Luna
Isis.
3. Es probable que la ilustración de la que se deriva la fábula del barbero
de Midas representase la muerte del rey-asno. Su cabello dorado, la sede de
su poder regio, está trasquilado, como el de Sansón (véase 91.1); su cabeza
cortada está enterrada en un agujero para defender a la ciudad de Ancira de
la invasión. La caña es un símbolo ambivalente: como el «árbol» del duodécimo
mes (véase 52.3) le anuncia oracularmente la muerte inminente;
también confiere la dignidad real a su sucesor. A causa del gran poder mágico
de la sangre de toro, sólo las sacerdotisas de la Madre Tierra podían
bebería sin daño (véase 51.4 y 155.a), y como era la sangre de Osiris, sería
peculiarmente venenosa para un rey-asno.
4. El secreto del nudo gordiano parece haber sido religioso, probablemente
el nombre inefable de Dioniso, un monograma en forma de nudo
hecho en la correa de cuero crudo. Gordión era la llave para entrar en Asia
(Asia Menor), porque su ciudadela dominaba la única ruta comercial practicable
que iba de Troya a Antioquía; y la sacerdotisa o el sacerdote local
comunicarían el secreto al rey de Frigia solamente, como solamente al sumo
sacerdote se le confiaba el nombre inefable de Jehová en Jerusalén. El
brutal corte del nudo por Alejandro cuando formó su ejército en Gordión
para la invasión del Asia Menor puso fin a un designio divino antiguo al
poner el poder de la espada por encima del misterio religioso. Gordias (de
gruzein, «gruñir» o «refunfuñar») se llamaba así, quizá, por el murmullo
que se oía en su altar oracular.
5. El motivo por el que la fábula del Continente Atlántico debía atribuirse
al borracho Sueno puede adivinarse por tres episodios de que informa
Plutarco (Vida de Solón 25-9). El primero es que Solón viajó extensamente
por Asia Menor y Egipto; el segundo, que creía la fábula de la Atlántida
(véase 39.b) y la convirtió en un poema épico; el tercero, que altercó con el
autor dramático Tespis, quien, en sus comedias acerca de Dioniso, ponía
frases ridículas, al parecer llenas de alusiones locales, en boca de los sátiros.
Solón preguntó: «¿No te alarma, Tespis, decir tantas mentiras ante un
auditorio tan grande?» Cuando Tespis le contestó: «¿Qué importancia tiene
si toda la obra es una broma?», Solón golpeó violentamente el suelo con su
bastón y replicó: «Si fomentas bromas de esta clase en nuestro teatro, pronto
se infiltrarán también en nuestros negocios y contratos.» Eliano, quien
cita a Teopompo como su autoridad, parece haber tenido acceso de segunda
o tercera mano a una comedia de Tespis, o de su discípulo Pratinas, en la
que se ponía en ridículo a Solón por las mentiras utópicas que cuenta en el
poema épico y en la que se le presentaba como Sueno recorriendo sin trabas
Egipto y el Asia Menor (véase 27.b). Sueno y Solón no son nombres
disímiles, y así como Sueno era preceptor de Dioniso, así también Solón
era preceptor de Pisístrato, quien quizá por consejo suyo, fundó los ritos
dionisíacos en Atenas (véase 27.5).
6. Es posible que Solón recogiera en sus viajes fragmentos de la tradición
sobre la Atlántida que incorporó en su poema y que se prestaban para
la parodia teatral, como la leyenda gaélica de un país de la Juventud situado
más allá del océano y al que Niamh de la Cabellera de Oro llevó a Oisin y
desde donde regresó siglos más tarde para hacer una visita a Irlanda. Se
recordará que Oisin estaba disgustado con la degeneración de su pueblo en
comparación con el de Niamh y lamentaba amargamente haber vuelto. El
remolino innavegable es el famoso en el que, según suponían los físicos de
la antigüedad, el océano se vierte en el extremo del mundo y desaparece.
Parece que Solón también oyó a unos geógrafos que discutían la posible
existencia de un continente atlántico. Eratóstenes, Mela, Cicerón y Estrabón
especularon sobre él y Séneca predijo su descubrimiento en el segundo
acto de su Medea, en un pasaje que, según se dice, causó una impresión
profunda al joven Colón.
84.
CLEOBIS Y BITÓN
a. Cleobis y Bitón, dos jóvenes argivos, eran hijos de la sacerdotisa
de Hera en Argos. Cuando llegó el momento de que ella
realizase los ritos de la diosa y los bueyes blancos que debían tirar
de su carro sagrado no habían vuelto todavía de la dehesa, Cleobis
y Bitón se uncieron al carro y lo arrastraron al templo, que estaba
a una distancia de casi cinco millas. Complacida con su devoción
filial, la sacerdotisa rogó a la diosa que les concediera el mejor
don que podía otorgar a los mortales; y cuando terminó de realizar
sus ritos, sus hijos fueron a dormir en el templo para nunca volver
a despertarse442.
b. Un don análogo se concedió a Agamedes y Trofonio, hijos de
Argino. Estos mellizos habían construido un umbral de piedra sobre
cimientos colocados por Apolo mismo para su templo de Delfos.
Su oráculo les dijo: «Vivid alegremente y entregaos a todos
los placeres durante seis días, y en el séptimo se os concederá el
deseo de vuestro corazón.» El séptimo día los encontraron a los
dos muertos en sus lechos. De aquí el dicho: «Los amados por los
dioses mueren jóvenes»443.
c. A Trofonio se le concedió posteriormente un oráculo propio
en Lebadea, Beocia444.
442 Herodoto: 1.31; Pausanias: ii.20.2.
443 Píndaro, citado por Plutarco: Consolación a Apolonio 14; Himno homérico a Apolo 294-99; Menandro:
Fragmentos de la comedia griega iv.105, ed. Meinecke.
444 Herodoto: i.46; Eurípides: Ion 300.
*
1. El mito de Cleobis y Bitón se refiere, al parecer, a los sacrificios
humanos que se ofrecían cuando se dedicaba un nuevo templo a la diosa
Luna: en Argos elegían a dos hermanos mellizos como sustitutos de los coreyes
y los uncían a un carro de la luna en lugar de los toros blancos, como
en el sacrificio habitual. Los debían enterrar bajo el umbral del templo para
alejar las influencias hostiles (véase 169.h); quizá fuera éste el motivo de
que a los mellizos Castor y Pólux (véase 62.c) se los llamara a veces Ebálidas,
lo que puede significar «hijos del umbral del templo» más bien que
«de la piel de oveja moteada». Los sacerdotes de Apolo adoptaron evidentemente
esta práctica en Delfos, aunque negaban a la diosa Luna, a la que
se debía haber hecho el sacrificio, todo lugar en el templo.
2. El séptimo día, que estaba consagrado al titán Crono (y al Jehová croniano
en Jerusalén) tenía como función planetaria el descanso; pero «descanso
» significaba la muerte en honor de la diosa, y de aquí el oráculo de
héroe que se concedió a Trofonio (véase 51.i).
85.
NARCISO
a. Narciso era tespio, hijo de la ninfa azul Liríope, a la que el
dios fluvial Cefiso había rodeado en una ocasión con las vueltas
de su corriente y luego violado. El adivino Tiresias le dijo a Liríope,
la primera persona que consultó con él: «Narciso vivirá
hasta ser muy viejo con tal que nunca se conozca a sí mismo.»
Cualquiera podía excusablemente haberse enamorado de Narciso,
incluso cuando era niño, y cuando llegó a los dieciséis años de
edad su camino estaba cubierto de numerosos amantes de ambos
sexos cruelmente rechazados, pues se sentía tercamente orgulloso
de su propia belleza.
b. Entre esos amantes se hallaba la ninfa Eco, quien ya no podía
utilizar su voz sino para repetir tontamente los gritos ajenos, lo
que constituía un castigo por haber entretenido a Hera con largos
relatos mientras las concubinas de Zeus, las ninfas de la montaña,
eludían su mirada celosa y hacían su escapatoria. Un día en que
Narciso salió para cazar ciervos, Eco le siguió a hurtadillas a través
del bosque sin senderos con el deseo de hablarle, pero incapaz
de ser la primera en hablar. Por fin Narciso, viendo que se había
separado de sus compañeros, gritó:
—¿Está alguien por aquí?
—¡Aquí! —repitió Eco, lo que sorprendió a Narciso, pues nadie
estaba a la vista.
—¡Ven!
—¡Ven!
—¿Por qué me eludes?
—¿Por qué me eludes?
—¡Unámonos aquí!
— ¡Unámonos aquí! —repitió Eco, y corrió alegremente del lugar
donde estaba oculta a abrazar a Narciso. Pero él sacudió la cabeza
rudamente y se apartó:
—¡Moriré antes de que puedas yacer conmigo! —gritó.
—Yace conmigo —suplicó Eco.
Pero Narciso se había ido, y ella pasó el resto de su vida en cañadas
solitarias, consumiéndose de amor y mortificación, hasta
que sólo quedó su voz445.
c. Un día Narciso envió una espada a Aminias, uno de sus pretendientes
más insistentes, y cuyo nombre lleva el río Aminias,
tributario del río Helisón, que desemboca en el Alfeo. Aminias se
mató en el umbral de Narciso pidiendo a los dioses que vengaran
su muerte.
d. Ártemis oyó la súplica e hizo que Narciso se enamorase, pero
sin que pudiera consumar su amor. En Donacón, Tespia, llegó a
un arroyo, claro como si fuera de plata y que nunca alteraban el
ganado, las aves, las fieras, ni siquiera las ramas que caían de los
árboles que le daban sombra, y cuando se tendió, exhausto, en su
orilla herbosa para aliviar su sed, se enamoró de su propio reflejo.
Al principio trató de abrazar y besar al bello muchacho que veía
ante él, pero pronto se reconoció a sí mismo y permaneció embelesado
contemplándose en el agua una hora tras otra. ¿Cómo podía
soportar el hecho de poseer y no poseer al mismo tiempo? La
aflicción le destruía, pero se regocijaba en su tormento, pues por
445 Ovidio: Metamorfosis iii.341-401.
lo menos sabía que su otro yo le sería siempre fiel pasara lo que
pasase.
e. Eco, aunque no había perdonado a Narciso, le acompañaba
en su aflicción, y repitió compasivamente sus «¡Ay! ¡Ay!» mientras
se hundía la daga en el pecho, y también el final «¡Adiós, joven,
amado inútilmente!» cuando expiró. Su sangre empapó la tierra
y de ella nació la blanca flor del narciso con su corolario rojo,
de la que se destila ahora en Queronea un ungüento balsámico.
Éste es recomendado para las afecciones de los oídos (aunque
puede producir dolores de cabeza), como un vulnerario y para curar
la congelación446.
*
1. El «narciso» utilizado en la antigua corona de Deméter y Perséfone
(Sófocles: Edipo en Colona 682-4), llamado también leirion, era la flor de
lis o iris azul de tres pétalos consagrada a la diosa triple y que se llevaba
como guirnalda cuando se aplacaba a las Tres Solemnes (véase 115.c) o
Erinias. Florece a fines del otoño, poco antes que el «narciso del poeta»,
que es quizá por lo que se ha descrito a Liríope como madre de Narciso.
Este cuento moral fantástico —que explica incidentalmente las propiedades
medicinales del aceite de narciso, narcótico muy conocido, como implica la
primera sílaba de «Narciso»— puede haberse deducido de una ilustración
que representaba al desesperado Alcmeón (véase 107.e), u Orestes (véase
114.a) tendido, coronado con lirios, junto a un estanque en el que ha tratado
inútilmente de purificarse después de asesinar a su madre; pues las Erinias
se han negado a ser aplacadas. En esa ilustración Eco representaría el ánima
burlona de su madre, y Amenio a su padre asesinado.
2. Pero issus, como inthus, es una terminación cretense, y tanto Narciso
como Jacinto parecen haber sido nombres del héroe de la floración primaveral
cretense cuya muerte lamenta la diosa en el anillo de oro encontrado
en la acrópolis micénica; en otras partes se le llama Anteo (véase 159.4),
sobrenombre de Dioniso. Además, el lirio era el emblema real del rey de
Cnosos. En un relieve pintado que se encontró entre las ruinas del palacio
aparece caminando, con el cetro en la mano, por una pradera de lirios, y
lleva una corona y un collar de flores de lis.
446 Pausanias: viii.29.4 y ix.31.6; Ovidio: Metamorfosis 402-510; Conon: Narraciones 24; Plinio: Historia
natural xxi.75.
86.
FÍLIDE Y CARIA
a. Fílide, princesa de Tracia, estaba enamorada de Acamante,
hijo de Teseo que había ido a combatir en Troya. Cuando cayó
Troya y volvió la flota ateniense, Fílide hizo frecuentes visitas a
la costa con la esperanza de ver su barco, pero éste se demoró a
causa de una vía de agua y ella murió de pesar después de su novena
visita inútil en un lugar llamado Eneodos. Atenea la metamorfoseó
en un almedro y cuando llegó Acamante al siguiente día
sólo pudo abrazar su corteza áspera. En respuesta a sus caricias,
las ramas del árbol dieron flores en vez de hojas, lo que ha sido
una peculiaridad de los almendros desde entonces. Todos los años
los atenienses danzan en honor de ella y de él447.
b. Y Caria, hija de un rey de Laconia, era amada por Dioniso,
pero murió repentinamente en Caria y él la metamorfoseó en un
nogal. Ártemis llevó la noticia a los laconios, quienes inmediatamente
erigieron un templo a Ártemis Cariatis, de la que reciben su
nombre las Cariátides, estatuas femeninas empleadas como columnas.
También en Caria las laconias danzan anualmente en
honor de la diosa, habiendo sido instruidas por los Dioscuros448.
*
1. Estos dos mitos tienen por finalidad explicar el empleo de la almendra
o la nuez en las fiestas en honor de Car, o Caria (véase 57.2), conocida
también como Metis (véase l.d y 9.d), la Titánide de la Sabiduría; y al parecer
han sido deducidos de una ilustración que representaba a un joven poeta
adorando a un nogal en presencia de la diosa, mientras nueve muchachas
bailaban una danza en círculo. Eneodos, que aparece también en la leyenda
de la Tracia Fílide que enloqueció a Demofonte (véase 169.i), significa
«nueve viajes», y los bardos irlandeses relacionaban el número nueve con
las nueces y las nueces con la inspiración poética; y en su alfabeto de árbo-
447 Luciano: Sobre la danza 40; Higinio: Fábula 59; Servio sobre las Églogas de Virgilio v.10; Primer
Mitógrafo Vaticano 159.
448 Pausanias: iii.10.8 y iv.16.5; Servio sobre las Églogas de Virgilio viii .29.
les (véase 52.3) la letra coll («C») significaba «avellano» y expresaba también
el número nueve. Según el Dinnschenchas irlandés, la fuente de la
inspiración en el río Boy-ne estaba a la sombra de los nueve avellanos del
arte poética y habitada por peces moteados que cantaban. Otro Carias («nogales
») de Arcadia se hallaba junto a un arroyo que, según Pausanias. contenía
la misma clase peculiar de peces (Pausanias: viii.14.1-3 y 21.1; Ateneo:
viii. pág. 331).
2. La diosa Car, que dio su nombre a Caria, se convirtió en la diosa adivinadora
italiana Carmenta («Car la Sabia»; véase 52.5, 82.6, 95.5 y 132.o)
y las Cariátides son sus ninfas-nueces, como las Melíades son ninfasfresno,
las Mélidas, ninfas-manzana y las Dríades, ninfas-encina. Plinio ha
conservado la tradición de que Car inventó el augurio (Historia natural
viii.57). Fílide («frondosa») puede ser una modesta versión griega de la
Gran Diosa Belili de Palestina y la Mesopotamia; en el mito de Demofonte
está asociada con Rea (véase 169.j).
87.
ARIÓN
a. Arión de Lesbos, hijo de Posidón y de la ninfa Onee, era un
maestro de la lira e inventó el ditirambo en honor de Dioniso. Un
día su patrón Periandro, tirano de Corinto, le dio a regañadientes
permiso para visitar Ténaro en Sicilia, donde le habían invitado a
competir en un festival musical. Arión ganó el premio y sus admiradores
le hicieron tantos regalos valiosos que excitaron la codicia
de los marineros contratados para llevarlo de vuelta a Corinto.
—Sintiéndolo mucho, Arión, tendrás que morir —le dijo el capitán
del barco.
—¿Qué delito he cometido? —preguntó Arión.
—Eres demasiado rico —replicó el capitán.
—Perdóname la vida y te daré todos mis premios —suplicó
Arión.
—Te retractarías de tu promesa al llegar a Corinto —dijo el capitán—
y lo mismo haría yo en tu lugar. Un regalo forzado no es
un regalo.
—Muy bien —declaró Arión resignadamente—. Pero te ruego
que me permitas cantar una última canción.
El capitán le dio su permiso y Arión, vestido con su mejor túnica,
subió a la proa, donde invocó a los dioses con melodías apasionadas,
y luego se arrojó al mar. El barco siguió navegando.
b. Pero su canción había atraído a un cardumen de delfines
amantes de la música, uno de los cuales tomó a Arión en su lomo,
y esa noche adelantó al barco y llegó al puerto de Corinto varios
días antes de que anclase allí. Periandro se alegró muchísimo al
enterarse de aquella salvación milagrosa, y el delfín, renuente a
separarse de Arión, insistió en acompañarle a la corte, donde no
tardó en morir a consecuencia de una vida de lujo. Arión le hizo
un funeral magnífico.
Cuando amarró el barco, Periandro hizo llamar al capitán y la
tripulación y les pidió con una ansiedad fingida noticias de Arión.
—Le ha demorado en Ténaro —respondió el capitán— la pródiga
hospitalidad de los habitantes.
Periandro les hizo jurar a todos en la tumba del delfín que lo
que decían era la verdad y luego, de pronto, les enfrentó con
Arión. Como no pudieron negar su culpabilidad, fueron ejecutados
allí mismo. Apolo puso posteriormente las imágenes de Arión
y su lira entre las estrellas449.
c. No fue Arión el primer hombre salvado por un delfín. Otro
delfín salvó a Énalo cuando se arrojó al mar para unirse a su amada
Finéis, quien, de acuerdo con un oráculo, había sido elegida
echando suertes y arrojada al mar para aplacar a Afrodita —pues
ésta era la expedición que los hijos de Pentilo conducían a Lesbos
para colonizar por primera vez la isla— y la hembra del delfín
salvó a Finéis. Un tercer delfín salvó a Falanto de que se ahogara
en el mar Criseno en su viaje a Italia. Igualmente Icadio, el hermano
cretense de Yápige, cuando naufragó en un viaje a Italia,
fue guiado por un delfín a Delfos y dio su nombre a ese lugar,
pues el delfín era Apolo transformado450.
449 Herodoto: i.24; Escoliasta sobre Odas olímpicas de Píndaro xiii.25; Higinio: Fábula 194; Pausanias:
iii.25.5.
450 Plutarco: Banquete de los siete sabios 20; Pausanias: x.13.5; Servio sobre la Eneida de Virgilio
iii.332.
*
1. Tanto Arión como Periandro son personajes históricos del siglo vil a.
de C. y sobrevive un fragmento del Himno a Posidón de Arión. La fábula
se basa quizás en parte en una tradición según la cual las canciones de
Arión atrajeron a un cardumen de delfines, disuadiendo así a algunos marineros
de que lo mataran para quedarse con su dinero —los delfines y las
focas son notoriamente sensibles a la música—, y en parte en una interpretación
errónea de una estatua que representaba al dios Palemón, con la lira
en la mano, llegando a Corinto cabalgando en un delfín (véase 70.5). Se da
colorido mítico a la fábula haciendo a Arión hijo de Posidón, como lo era
su tocayo, el caballo salvaje Arión (véase 16.f), y dando su nombre a la
constelación Lira. Pausanias, escritor juicioso y verídico, pone en duda la
versión común de Herodoto sobre Arión, pero dice que él había visto con
sus propios ojos en Poroselene un delfín que había sido maltratado por pescadores
y cuyas heridas había curado un niño, acudir al llamamiento de éste
y permitirle agradecido que montase en su lomo (iii.25.5). Esto indica que
el advenimiento ritual del Niño Año Nuevo era representado dramáticamente
en Corinto con la ayuda de un delfín domesticado adiestrado por los
sacerdotes del Sol.
2. El mito de Énalo y Finéis ha sido deducido probablemente de una
imagen en la que aparecían Anfitrite y Tritón cabalgando en delfines. Plutarco
asocia también a Énalo con un culto del pulpo, y su nombre recuerda
el de Edipo, el Niño Año Nuevo corintio (véase 105.1), cuyo equivalente
sería en Mitílene, como lo era Falanto en Italia. Tarante, hipo de Posidón y
de Satiria («de los sátiros»), hija de Minos, era el Niño Año Nuevo cabalgando
en un delfín de Tarento, ciudad que fundó según se dice y en la que
tenía un altar de héroe (Pausanias: x.10.4 y 13.5; Estrabón: vi.3.2); Falanto,
el fundador de la Tarento doria en 708 a. de C., tomó el culto del delfín de
los sicilianos cretanizados que encontró allí.
3. El nombre de Icadio, que significa «vigésimo», se relaciona quizá con
la fecha del mes en que se celebraba su venida.


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